Eh aquí otro más de esta serie de cortos, como dije antes no quería publicar este hasta no darle un remate mas o menos decente, no digo que este sea de lo mejor pero creo que fue lo mejor que pude darle, la opinión es suya...


Umi y Eli.

Dos de las promesas más importantes y populares de la universidad paseaban por el campus charlando de cosas triviales con tal de despejarse y aliviar un poco la tensión de los estudios.

Grandes amigas desde sus años de preparatoria junto a otras siete pero por cuestiones de estudio terminaron asistiendo a distintos campus.

Una de ellas, la mayor, Ayase Eli, rubia de ojos azules y un cuerpo de modelo, un año menor Sonoda Umi, cabelle azul y ojos amarillos con un cuerpo atlético, ambas destacaban en estudio y deportes sin contar la actitud genial y de ayuda que ambas poseían, siempre dispuestas a ofrecer su ayuda cuando fuera necesario.

Todo eso y más las hacia blanco constante de acercamientos y confesiones tanto de chicos como chicas buscando algo más que simple amistad, pero siempre terminaban rechazando todas las confesiones. Ambas aseguraban tener pareja pero nadie las había visto charlar con otras personas a parte de las dos por lo que corrían rumores, uno era que ambas eran pareja y el otro que eso era solo un invento para no recibir más confesiones.

Si, esas jóvenes eran admiradas por sus compañeros como todos los días, parecía un día común y sin nada especial.

Lo que distinguía a estas dos chicas eran tres cosas que ambas compartían, tres mitos que se desplomarían como un castillo de naipes frente a un fuerte viento.

Mito uno: Impasibles.

Por muchas confesiones por muy románticas que fueran, jamás mostraron algún tipo de reacción, ni positiva ni negativa y contestaron sin cambiar su tranquila expresión de siempre.

— Pero ¿Qué?

De pronto un par de manos cubrieron los ojos de cada una, claro, algunas eran atrevidas pero no llegaban a tanto al abordarlas, bastó con la sensación de unos segundos para que ambas supieran quienes eran las responsables.

— Kotori —Dijo Umi con una sonrisa.

La joven de cabellera gris la liberó con un puchero en su cara.

— ¿Cómo adivinaste?

— Porque jamás podría olvidar la suave piel de tus manos —Contestó galante sonrojándola mientras sujetaba sus manos para depositar un beso.

— Nozomi —Sonrió triunfante la rubia.

— Elicchi adivino bien —Comentó con una traviesa sonrisa una joven de cabellera morada y ojos verdes con un cuerpo bastante desarrollado — ¿Puedo saber porque?

— Jamás podría olvidar la suavidad de tus pechos —Respondió sin perder la sonrisa.

— Eso no fue muy caballeroso —Dijo Nozomi con calma — Pero no me puedo quejar, yo tampoco olvido el sabor de.

— Suficiente, demasiada información —Interrumpió una pequeña de cabellera negra y gafas negras con un sombrero rosa.

— ¿Nico?

No fue hasta notar al resto de sus amigas que se dieron cuenta de lo que hacían, avergonzándose por completo.

— Nunca ven más allá de lo que está frente a sus narices —

Mito dos: Nunca ceden.

Una vez que toman una decisión o se enfocan en algo nunca se retractan sin importar lo que otros digan.

— ¿Qué hacen aquí? —Preguntó tratando de cambiar el tema.

— Bueno pensábamos que hacía mucho que no nos reuníamos y decidimos salir todas juntas —Explicó Kotori sin perder su sonrisa.

— ¿Tan repentino? —Umi se recuperó por completo.

— Culpa a Honoka —Señaló Nico.

La aludida se quejó.

— No sé, es repentino y planeábamos estudiar.

— ¿Elicchi prefiere estudiar que pasar tiempo conmigo? —Nuevamente Nozomi usaba su chantaje — Ya que, entonces buscaré otra sexy rubia que quiera acompañarme.

— Eso nunca, tú eres mía —Y la sujetó posesivamente de la cintura besándola con pasión — Y no dejaré que nadie además de mí y nuestros hijos te ponga un dedo encima.

— Pero quería concentrarme en mis estudios.

— Umi-chan —Kotori se inclinó ligeramente cerrando sus ojos, sabía lo que venía — Por favor —Los abrió mostrando sus cristalinos orbes junto a una adorable expresión.

— Tú ganas —Dijo rindiéndose, simplemente era imposible decirle que no a eso.

Las chicas celebraron.

Mito tres: Dominantes.

Siempre toman el mando estableciendo las reglas y límites para todo, si alguien objeta debaten hasta que el otro se rinde o al final aplaste con sus argumentos al rival.

— ¿Y tienen algo planeado? —Preguntó Eli sin soltar a su novia.

— Hay un festival en el pueblo vecino —Rápidamente contestó Honoka.

— Entonces esa era la razón —No era pregunta era afirmación de Umi.

— ¡Musas, vamos a dejar en quiebra a esos estafadores!

Con ese grito de guerra de la hiperactiva joven de ojos azules, Nico, Rin y Nozomi apoyaron la moción. Y antes de que las dos densas mujeres pudieran objetar o decir algo fueron arrastradas por sus parejas, bueno tampoco hubo mucha resistencia de su parte.

Las espectadoras aún se cuestionaban lo que acababan de ver, eso y la forma en la que la llamada Honoka nombró musas a sus amigas, pero algunas pensaban en cómo ganarse el afecto del par, aunque estas tuvieran pareja no se rendirían sin luchar.

— Dense prisa, aún faltan cinco vueltas —Vociferó Umi a las miembros de su club con quienes entrenaba en esos momentos.

La salida resultó mejor de lo que esperaban, bueno arrasaron con la mitad de los premios del lugar, sin mencionar la comida y otras cosas pero pasó un agradable momento con sus amigas y sobre todo con su novia por eso ahora sentía que tenía energía de sobra, por otro lado sus compañeras parecía que caerían desmalladas en cualquier momento.

— Sonoda-san, un descanso; por favor —Habló una con el aliento extinguiéndose.

— Aún quedan vueltas, vamos no aflojen el ritmo

— Sonoda-san —Solo queda un recurso y era ahora o nunca — Por favor —Imitando la expresión de Kotori la chica puso todo su esfuerzo en convencer a Umi.

— Dije cinco vueltas y ni una menos —Respondió fría y cortante sin dudar un segundo.

No se dio cuenta, pero sus compañeras parecían zombies en esos momentos.

— Ayase-san ¿Quieres almorzar conmigo? —Preguntó una chica presionando sus pechos contra Eli mostrando una gran parte de sus grandes pechos.

— Si te comportas como una mujer fácil nadie te tomará en serio recapacita sobre eso antes de ofrecer tu cuerpo de esa manera —De una forma fría y desinteresada la apartó dejando a la chica sin poder reaccionar.

Tal vez los mitos eran falsos o tal vez no, pero algo era seguro; ninguna de ellas tenía la más mínima oportunidad con el duo de hielo.


A nadie le importan las copias baratas :v... ahora si, me concentrare en las historias que estoy haciendo ahora para el cumpleaños de la waifu, tengo como tres y espero terminarlas antes del dia prometido... aunque al ritmo que voy tendre suerte si acabo una