hace mucho, mucho tiempo existía una serie de OS llamada situaciones, todas las historias vivian en armonía hasta que la falta de inspiración ataco, solo nuevas ideas podían recuperarla, pero cuando más se necesitaba, se tomó unas vacaciones :v... ahora por fin regresaron y con una historia más larga que las anteriores...
Advertencia, hay mucho futa... ok, no, pero si lolis :v
Nico.
Una mujer rubia, alta y de ojos azules y una bajita de cabello negro y ojos rubí, ambas vestidas de negro, se encontraban frente a las puertas de un gran y lujoso departamento en una de las zonas residenciales más caras del país.
Ambas son parte de una agencia encargada de salvaguardar a grandes personalidades, famosos o millonarios de todas partes, con amplia reputación en su desempeño, en pocas palabras eran dos de las mejores guardaespaldas del país y fueron contratadas por uno de esos millonarios para proteger el tesoro más valioso para él y su esposa.
— Al fin llegan, las estábamos esperando —Dijo quien parecía ser una sirvienta abriendo la puerta y dejando espacio para que esas ellas dos ingresaran — Son, Ayase Eli-san y Yazawa Nico-san ¿Verdad? —Preguntó dirigiéndose a cada una, se notaba que fue informada de su llegada.
— Así es —Respondió la rubia sin expresión en su rostro.
— Puede decirnos donde está.
— Oh, sí, esperen un momento —Exclamó interrumpiendo a Nico.
Se dirigió a una habitación y momentos después salió seguida de una pequeña niña de no más de 11 o 12 años, cabellos morados y ojos verdes.
— Ella es Tojo Nozomi-sama —Presentó la mujer.
La niña solo hizo una reverencia sin decir nada.
— Nozomi-sama, estas personas serán quienes se encargaran de cuidar de usted —Señaló la sirvienta — Siento mucho ya no poder servirle —Comentó con tristeza.
— Descuida Ranpha-san sé que tienes que volver a tu país por tu familia —Contestó la niña comprensiva.
— Puede irse sin preocupaciones, jamás decepcionamos a nadie —La pequeña parecía tener un ego bastante grande.
Eli no dijo nada y solo observaba a su pequeña jefa fijamente y la niña igualmente, como si ambas estuvieran curiosas de la otra.
Después de unas rápidas indicaciones por parte de la sirvienta esta salió con maletas en mano despidiéndose en lágrimas de la pequeña que sonreía para tranquilizarla.
Nico pensaba que sería un trabajo sencillo cuidar a esa niña por un mes y además de su salario bastante jugoso podrían disfrutar de vivir en ese lugar gratis y con gastos pagados siempre y cuando mantengan a la niña a salvo y lo mejor de todo era una niña callada y no daba ningún problema.
Muy tarde comprendió que a quien debió vigilar no era a Nozomi.
— ¿A dónde crees que vas? —Preguntó la pequeña con delantal y cucharon en mano, además de su cabello recogido en una coleta.
Eli se detuvo sin voltear, la había atrapado en el acto.
— Iré a vigilar a Nozomi, es nuestro trabajo —Respondió con la primera excusa que se le vino a la mente.
— ¿Mientras se da un baño?
Maldijo la hora en la que se enteró que su amiga con sangre rusa resulto ser una lolicona, por suerte lo descubrió antes de tener que verla en tras las rejas, ahora el problema era como evitar que fuera a la cárcel; por si fuera poco, la pequeña Nozomi no parecía disgustada con el acoso de su amiga y podría jurar que incluso la incitaba.
— Vigilar que crezca adecuadamente es parte de nuestro trabajo —Habló firme volteando a ver a Nico.
— ¡Que lo digas mientras sangras por la nariz no ayuda a nada!
— Nico —La rusa limpió su sangre — No es delito, si es consentido.
— No trates de sonar genial estando a un paso de la prisión.
Si esto continuaba solo podría terminar mal, necesitaba ayuda urgente y solo había una persona que podía contar en este momento, pero primero debía mantener a Nozomi segura.
Con Eli atada y encerrada en un armario dentro de la casa estaba segura de tener tiempo suficiente antes de que Nozomi saliera de clases y pasar a recogerla, era ahora o nunca.
— Maldita sea contesta Umi —Maldijo mientras intentaba llamar a su amiga por quinta vez con el mismo resultado.
Se dio por vencida cuando el departamento de su amiga estaba cerca; se apresuró y sin avisar abrió la puerta, antes notó el auto de su compañera de trabajo en la entrada por lo que supuso estaba en casa, razón más para gritarle por no contestar antes.
— ¡Umi con un demonio ¿Por qué?!
La pregunta y todo enfado quedo en el olvido al ver a su amiga sentada en el sofá de la sala pero no estaba sola, otra pequeña de más o menos la misma edad que Nozomi pero esta tenía el cabello gris y ojos miel, unos que la veían de forma no muy amigable, se encontraba sentada en el regazo de Umi que ahora mostraba un rostro pálido y aterrado.
Nico tomó una decisión; rápidamente tomó su teléfono y marcó un número que conocía perfectamente.
— ¿Policía?
— ¡Espera un momento! —Rápidamente Umi reaccionó quitándole el teléfono y colgando la llamada — Esto tiene una explicación.
Tomando distancia y recuperando su teléfono Nico mantuvo la guardia en alto.
— Tienes treinta segundos —Sentenció la Yazawa.
— No crees que es poco tiempo.
— Veinticinco.
Más le valía ser rápida y concisa.
— ¿Quién eres tú y porque entras al departamento de Umi-san sin permiso? —Cuestionó la infante colocándose entre ambas mujeres.
— La pregunta es ¿Quién eres tú mocosa? —Respondió al reto, mostrando cero madures.
— Soy Minami Kotori, la prometida de Umi-san —Contestó sin dudar — Y tú ¿Eres una rompe hogares?
Nico no sabía ni por donde comenzar, no, claro que lo sabía.
— ¿Policía?
Antes de que pudiera decir algo más Umi le arrebató nuevamente el teléfono cortando la llamada.
— ¡Tiene una explicación! —La bajita la miró incrédula — Mis padres y los suyos arreglaron todo en un matrimonio para unir las familias.
— ¿Y esperas que me trague eso? —Obviamente no le creyó.
— ¡Es la verdad! —Exclamó desesperada, ella no era una lolicona.
— Podría ser —La pequeña Kotori llamó la atención de ambas — ¿Qué esta mujer sea la amante de Umi-san? —Dramatizó con sus ojos cristalizados.
— Te equivocas Kotori —De inmediato Umi se acercó a la niña — Solo es una amiga y compañera de trabajo, lo juro.
Y sin dudarlo la abrazó tiernamente consolandola.
— ¿Lo juras?
— Si, lo juro.
— Olvida la policía, llamare a la ONU —Sentenció la otra guardaespaldas de Nozomi.
— Ya te dije que es un malentendido —Sus acciones no ayudaban en nada a sus palabras — Podríamos dejar el tema para después y decirme ¿Para qué me buscabas? —Intentó cambiar el tema.
— Olvídalo, ahora no me parece tan buena idea pedirte ayuda, podrías ponerte del lado de Eli —Comentó lanzando un suspiro cansado sujetándose del sofá donde antes estaba la pareja.
— No entiendo a qué te refieres —Exclamó Umi separándose de Kotori.
No tenía tiempo ni paciencia para explicarle todo, aun necesitaba ir por Nozomi a su escuela.
— Umi, ¿La mochila es esa niña?
— Está niña tiene nombre —Reclamó la menor.
— Si, ¿Por qué? —Umi se limitó a responder la pregunta para no causar más líos.
— ¿Hoy faltó a clases? —Preguntó nuevamente temiendo la respuesta.
— Claro que no, Kotori es muy responsable —Lo dijo con orgullo y ligera molestia — Lo que pasó fue que salieron temprano y pase por Kotori justo antes de venir aquí.
— Mierda, ¡Eli la prisión no es buena! —Gritó saliendo corriendo como loca.
Umi rápidamente tomó a Kotori en brazos y siguió a su compañera preocupada por sus palabras.
— ¡Aleja tus manos de esos años en prisión y ponlas donde pueda verlas! —Gritó Nico entrando al departamento apuntando a Eli con sus dedos.
— ¿Qué sucedió con tu arma? —Preguntó Eli desconcertada, como su compañera supuso, se liberó de las cuerdas y escapó del armario por su cuenta.
— La olvide aquí —Respondió avergonzada — Pero eso no importa, Eli no hagas algo de lo que te puedan dar sentencia.
— Lo mismo le aconsejamos a Maki cuando te conoció y ahora están por casarse —Respondió la rubia sin prestarle importancia.
— Jodote, ahora mismo llamaré a la policía —Dijo tomando su teléfono.
— ¡Aceptó! —Gritó victoriosa la pequeña dueña del departamento.
— ¿Aceptó? ¿Quién aceptó qué cosa? —Preguntó confusa la loli legal.
— Mi papá aceptó que me casara con Elicchi —Contestó como sonriendo — Dijo que haría todo para convencer a la familia de Elicchi y tener todo listo para cuando sea mayor.
— Es lo mismo que dijeron mis padres antes de que conociera a Umi-san —Comentó la pequeña Kotori.
— ¿Umi? —Apenas habían notado a la otra pareja en el lugar — Entonces ¿A eso te referías la otra vez que charlamos?
Resultó que ambas niñas eran compañeras de clase, aunque rara vez hablaran entre ellas, a partir de ese momento tendrían mucha más comunicación y Eli consiguió el permiso de los padres, por lo que ganó parcialmente la batalla contra la cárcel.
— Yo me rindo —Exclamó Nico tirándose en el sillón.
En el amor y la guerra por las lolis cualquier táctica sirve :v pobre tablita con lo mucho que se esforzó... ahora espero que el siguiente no me cueste tanto tiempo
