El Omega estaba recostado en la cama, esperando a que llegara el Oficial a visitarlo.

A pesar de que el día anterior habían tenido un desacuerdo e incluso se había sentido intimidado con su presencia, le ilusionaba la idea de verlo. El hecho de que era Policía lo hacía sentir seguro estando con él, y sus feromonas lo tranquilizaban de alguna manera.

El Doctor había ido a visitarlo muy temprano por la mañana, para saber cómo había pasado la noche y hacerle compañía antes de su turno. Todavía le era un poco difícil saber por qué era tan amable con un simple Omega sin importancia. Se sonrojó al pensar en las cosas que habían hablado, al recordar todo se llevó la mano para cubrirse la muñeca izquierda.

Flashback

Todavía estaba dormido cuando Viktor entró a su cuarto. El cuerpo del Omega descansaba en la cama con barandales, luciendo si era posible más frágil que el día anterior. Sus ojos mostraban una fase REM e iban de un lado al otro tras los párpados cerrados.

Viktor suspiró.

Se acercó despacio para verlo más de cerca. Esas pestañas eran casi inconcebiblemente largas. Su piel era de un tono muy pálido y estaba algo maltratada, pero aún así era tan suave que parecía imposible. Y esos enormes ojos, cuando estaban abiertos, eran dos pozos donde le gustaría poder perderse a cada instante. Su vientre todavía no era demasiado abultado, pero comenzaba a notarse una pequeña elevación y, por un segundo, se deleitó imaginándose cómo luciría cuando estuviera lleno y radiante con el brillo del cachorro que llevaba. Se regañó a sí mismo por pensar en esas cosas mientras el chico estaba hospitalizado y culpó a las feromonas del muchacho que lo llamaban. Eran suaves y dulces y empezaban a cambiar poco a poco por su cría. Se detuvo extrañado en ese punto. ¿Cómo podía saber que su aroma estaba cambiando debido a eso?

Notó los brazos que descansaban a los lados del chico y se acercó para despertarlo, pensando todavía. Algo desvió su tren de pensamientos anteriores y frunció el ceño. Molesto de repente.

- Yuuri. Despierta, por favor. Yuuri.- Le dijo mientras lo movía suavemente.

El japonés abrió sus ojos perezosamente mientras intentaba enfocar algo más allá de su nariz. Le llegó de golpe el aroma que comenzaba a asociar con su Doctor, algo entre dulce y fresco que era único de él y sonrió.

- Buenos días, Doctor Nikiforov.- Había leído su nombre en el gafete el día anterior y recordando sus modales, se dirigió a él por su apellido. El nombrado frunció el ceño.

- No me digas así.- Dijo con un puchero infantil y poniendo después una cara de asco.- El Doctor Nikiforov es mi padre. Yo soy solamente Viktor.

Yuuri sonrió dulcemente por su expresión, cubriendo sus labios con una mano. Asintiendo con las mejillas sonrojadas, el doctor le recordaba un poco a uno de sus amigos que quedaron atrás en la Fábrica.

Ese simple acto hizo feliz a Viktor como si fuera un idiota. Emocionado, comenzó a hablarle de las cosas que le gustaban, algunas de las cuales Yuuri ni siquiera por los libros que leía había escuchado mencionar, pero otras las conocía y se moría por saber más de ellas, como el patinaje artístico. Comenzó a hacer cada vez más preguntas, mostrado todo su interés.

Mientras estaban hablando, el Doctor puso una expresión seria y triste de repente, tomando sus manos y mirándolo fijamente a los ojos, haciéndole voltear las palmas hacia arriba. Sus feromonas se volvieron un poco avasalladoras.

- ¿Por qué no me cuentas?- Le pidió sin tapujos, suavemente, mientras pasaba los pulgares por sobre las finas marcas de sus antebrazos, sus feromonas demandantes pero sin llegar a usar su voz de Alfa. Yuuri quitó sus brazos para cruzarlos después, avergonzado y triste.- Por favor, cuéntame qué sucedió.

- No creo que haya mucho qué decir.- Bajó la vista a su regazo guardando silencio por un largo rato, hasta que comenzó a hablar en voz muy baja.- Hay ocasiones que aunque uno quiera ser fuerte, el dolor es demasiado para soportarlo.- Bajó los brazos y pasó las manos por las finas cicatrices de cortes en sus antebrazos, con una expresión contrita y dejando caer un par de lágrimas que fueron las únicas que se derramaron.- A veces todavía es difícil, pero todo va a estar bien.- Se recompuso un poco, con una sonrisa ausente y fría pero con sus feromonas todavía tan tristes que rompían el corazón de Viktor.

- Yuuri, sé que va a sonar mal, pero mientras estés aquí, voy a pedir que venga a visitarte una persona, ¿ok? Es un especialista que puede ayudarte con todo esto.

- No es necesario, tengo que pensar en cómo voy a pagarles por todo lo que están haciendo por nosotros.- Se llevó las manos al vientre, acariciándolo suavemente.- Ya no quiero molestar más.

Las feromonas del Alfa lo callaron al atacar su nariz de manera brutal. Su enojo era tan patente que hizo estremecer al Omega, haciéndolo bajar la vista.

- Hay algo llamado Trastorno Afectivo Grave, también conocido como Depresión Severa, y posiblemente esté combinado con otra cosa para haber llegado hasta donde estás. No te estoy diciendo que esto se resuelva por arte de magia ni que de la noche a la mañana vayas a estar bien, pero necesitas ayuda, y bajo mi tutela nadie se queda sin ella. Ahora, llegaste a nosotros por algo, y por ese algo es que vamos a enviar contigo al Psiquiatra, y tal vez te ayude a superar las cosas en un par de años de ser necesario. Y si es necesario te voy a mantener conmigo hasta que te den de alta no importa si son 10 días o 10 años. Y espero que pienses en que tienes una vida que cuidar aparte de la tuya, por eso dijiste haber escapado, ¿o no? No es por el bebé que tienes que cuidarte, es por ti mismo, necesitas estar fuerte y estar bien antes de poder enfrentarte al mundo. Nada va a cambiar si no eres fuerte para ti mismo, tienes que valorarte y aprender que nadie va a ayudarte si no te ayudas a ti mismo primero, no puedes escudarte en el niño porque le va a afectar más todo ese amasijo de emociones depresivas, y si sigues así, cuando crezca va a ser un bebé al que posiblemente le hagan cosas terribles o que las haga a alguien mas si no lo enseñas a ser asertivo. Ahora, vas a hablar con mi colega en cuanto podamos agendarte esa cita y no tienes elección al respecto, ¿fui claro?

Tras el asentimiento del asustado Omega, Viktor salió furioso consigo mismo de ahí por haber herido al Omega.

Fin del Flashback

Yuuri se sonrojó mientras acariciaba sus muñecas y antebrazos. No entendía por qué Viktor insistía en ayudarlo ni en decir lo de quedarse a su lado. Era solamente una basura, no tenía ningún valor y no merecía nada… Pero tenía razón… Había escapado por la vida que llevaba en el vientre, porque ésta tuviera oportunidades que él jamás tuvo. Y tenía que esforzarse aunque no creyera valer la pena para hacerlo. No podía permitirse que fuera como él o que hiciera las cosas como las que le habían hecho. Tenía que ser fuerte por él mismo para ser fuerte por su bebé, aunque no tuviera sentido.

Así fue como lo encontró Yuri un poco después de las 11 de la mañana, pensando, ensimismado, y acariciando su vientre, con sus feromonas completamente tristes. Sin pensarlo se acercó a él y le acarició la cabeza al tiempo que lo acercaba a su pecho, en un torpe y fallido intento de abrazo. Yuuri se sorprendió porque no había notado la presencia del Oficial hasta que sus feromonas le llegaron, de nuevo esas calmantes y suaves feromonas, llenando sus sentidos, quebrando su autocontrol, haciéndolo llorar como si la vida se le fuera en ello. Se volteó abrazando a Yuri por la cintura, enterrando su rostro en el pecho del hombre mientras lloraba por su presente, por su pasado, por la incertidumbre de su futuro, pero agradecido por poder quedarse con la vida dentro de sí.

Tras unos cuantos minutos, Yuuri se calmó lo suficiente para dejar de llorar, pero sus sollozos continuaban, estaba apenado por su quiebre repentino, pero se sentía más tranquilo después del mismo.

Yuri sintió las feromonas del Omega cambiar mientras lloraba hasta el cansancio y mientras se iban tranquilizando junto con él. Con un vuelco del corazón se dio cuenta que estaba demasiado cerca y rompiendo los límites profesionales, pero que de alguna manera no estaba mal hacerlo, es más, quería seguir sosteniéndolo. Lo apartó de manera un tanto brusca de sí.

- Eres un cerdo, mira nada más cómo dejaste mi camisa recién planchada con tus lágrimas y tus mocos.- Dijo haciendo una expresión de asco exagerada, en un intento por quitarle hierro al asunto.

Yuuri escuchó las palabras hirientes del Alfa, pero su nariz y sus ojos le dijeron que estaba jugando, con esa mueca exagerada. Se rió a su pesar, extrañado de sentirse tan bien a pesar de estar en una situación que se complicaba cada vez más. Parecía que con su sola presencia, el Alfa podía disipar las nubes que se cernían sobre su cabeza y su corazón. No podía, pero tampoco quería entenderlo, estaba demasiado preocupado por primero salir adelante antes de ocuparse de algo más.

La risa de Yuuri estrujó el corazón del Oficial del mismo nombre. No había escuchado algo más bello en toda su vida. Y sus feromonas, eran tan suaves, olían de manera dulce, algo parecido a las violetas pero mucho más voluptuoso, no lograba ubicar el aroma aunque, para ser honestos, si no lograba jamás encontrarlo no pasaba nada, solamente hacía a ese Omega aún más especial de lo que ya lo era ante sus ojos.

Se aclaró la garganta de manera ruidosa.

- Bueno, Cerdo, el Optometrista no pudo venir hoy, así que vas a seguir más ciego que un topo por al menos el día, lo único que te conseguí son unos lentes viejos de mi madre. Ella era bastante miope, pero te traje unos relativamente viejos que no deben tener tanto aumento, dime si te falta o sobra visión.- Sacó unos lentes de armazón azul de pasta algo grandes y le ayudó a ponérselos.- Ten en cuenta que son solamente para un par de días y tienes que cuidarlos con tu vida. Son de las pocas cosas que tenemos de ella. Nada de salir corriendo ni saltar por las ventanas, nada de andar de exhibicionista mientras usas esa bata de hospital, aunque con ese trasero escuálido que tienes, dudo que a alguien le interese, pero no puedes maltratar los lentes de mi madre.

Yuuri se sintió entre ofendido y divertido por las palabras del hombre de cabellos rubios. Parecía burlarse de él a cada momento, pero intentar calmarlo al mismo tiempo, era una contradicción andante y no lograba entender lo que quería. Pero dejó que le ayudara a ponerse las gafas, sonrojado al sentir los dedos del Alfa contra su rostro. Y de pronto, literalmente, un nuevo mundo apareció ante sus ojos.

- No es posible.- Dijo en un susurro reverente, volteando a todos lados.- Creo que jamás había logrado ver de esta manera. ¿El mundo es así de lindo?- Dijo volteando a ver al rubio que estaba cerca de él y acariciando suavemente su cabello y su mejilla, haciendo que éste sintiera que su corazón se saltaba un par de latidos, detuvo su mano para voltear hacia la ventana, amagando con moverse hacia allá.

- Tienes que estar bromeando, eres un Cerdo estúpido.- Reaccionó a tiempo y lo detuvo del brazo.- No puedes ni con tu alma, mucho menos levantarte. Espera hasta que el estúpido viejo te diga que puedes moverte. No quiero tener que arrastrar tu gordo trasero de regreso a la cama.

- Por fin, decídete. ¿Estoy gordo o flaco?- Le preguntó con un leve tono de burla en la voz, las feromonas del alfa le decían que era medio en serio, pero no le gustaba que le dijera insultos.- Y en todo caso, deja de insultar mi trasero. Si tanto te llama la atención al menos habla de el con cariño.

- Eres un estúpido en verdad.- Sonaba y olía agravado.- Mañana que regrese espero que controles tus comentarios al menos mientras terminamos la investigación.- Dijo mientras tomaba sus cosas y salía apresurado de ahí, aunque no antes de que el omega notara su evidente sonrojo.

- Definitivamente no lo entiendo.- Se dijo suavemente al ver salir al rubio sonrojado hasta las orejas salir como alma que lleva el diablo.

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Perdón por no haber subido esto antes, tiene meses en WTP, pero la plataforma del celular falla, así que tuve que esperar a hacer uso de una computadora, lo siento en vdd.

M. Meow, off.