Días después de haber salido completamente confundido, el Oficial seguía sin tener pistas en el caso del Omega. Lo había logrado entrevistar poco a poco, porque se ponía demasiado nervioso y comenzaba a temblar cada vez que hablaban del lugar de donde había escapado. Ahora ya con un mes encima no tenía idea de a dónde se dirigía la investigación.

Hasta el momento, el Alfa no lograba encontrar el lugar con la poca información que el joven le daba, intentaba no frustrarse, pero el hecho de que solamente pudiera decirle lo que veía a través de una mísera ventana a nivel del suelo no le ayudaba a nadie. Sí, sabía que había un grupo de seis árboles a la derecha de la ventana y otro con cuatro a la izquierda. Sí, sabía que había un grupo de rocas enormes en la línea del horizonte, que parecía a punto de caer. Y sabía que los animales que pasaban siempre eran los mismos, osos, liebres, halcones, renos. Sabía del sol de medianoche y del día eterno. Sí, sabía que siempre estaba nevado pero, ¡mierda! Estaban en Múrmansk, ¡por supuesto que siempre estaba nevado! Se estaba volviendo loco hasta que un simple detalle lo hizo pensar las cosas… Estaban en Múrmansk, sí, pero no todo el tiempo estaba nevado, y el Cerdo no había dicho nada de olas o de sonidos cercanos distintos al del bosque.

Comenzó a correr a la sala de comunicaciones, listo para encontrar una computadora menos jodidamente lenta que la de su escritorio, listo para buscar un mapa del Óblast a detalle. Imprimió varias hojas de papel donde llevaba mapas orográficos de la región, además de censos de fauna y flora de la región norte de la entidad subnacional, incluso de los raiony cercanos para poder definir los territorios donde podrían encontrarse algunas coincidencias de los marcadores dichos por Yuuri, trató de hacer una triangulación con la ruta del tren ya que, cuando lo habían encontrado, habían regresado al lugar donde el conductor decía que lo había visto, pero sus huellas no aparecían por ningún lado.

Gritó frustrado cuando se dio cuenta de que no entendía nada de esos mapas orográficos a pesar de haber participado en varias carreras en invierno. La parte norte del Óblast no era su fuerte, iba a necesitar la ayuda de un profesional.

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Mientras tanto, en el hospital, el muchacho de cabellos negros seguía durmiendo, como casi todos los días desde que había ingresado. Los calmantes y los medicamentos lo hacían sentirse cansado, pero iba mejorando poco a poco. El tocógrafo decía que su bebé estaba ganando peso, y él también, y esperaba que poco a poco llegara al peso necesario para ser casi normal al de cualquier Omega que no hubiera pasado por las mismas situaciones que él. Gracias a esto, el rubio le molestaba diciéndole que definitivamente iba a tener que arrastrar su culo gordo a donde fuera si no hacía caso a las indicaciones del viejo inútil que era su hermano. Yuuri ya se había acostumbrado a su sarcasmo y se reía mientras le respondía juguetonamente cosas como que ahora sabía definitivamente que le gustaba su trasero o que al menos él tenía trasero, mientras que el suyo desaparecería si no salía de la oficina o del hospital. Yuri respondía que si no salía del lugar era por su estúpida memoria de Cerdo que no sabía dónde estaba. Al principio Yuuri se ponía muy triste con las referencias haciendo sentir muy mal al de ojos verdes después, pero la última ocasión en que dijo eso, Yuuri levantó una ceja, sonriendo de lado y haciendo que el rubio perdiera la respiración al ver la nueva expresión del muchacho, mientras el ojicafé contestaba taimadamente con una voz casi susurrante y dejando volar sus feromonas con un inconsciente e inocente descaro, " – Pero sí lo sé… estoy en el Gobuz de Múrmansk con un rubio de ojos verdes a mi lado, mientras descanso con mi cachorro." Dijo esto último abrazando su incipiente vientre mientras lo veía a los ojos. De nuevo el Oficial salió corriendo completamente sonrojado. Estúpido Cerdo idiota y sexy, se supondría que un Omega embarazado no tenía celos, no debería despedir esas feromonas tan atrayentes ni ser tan jodidamente atractivo, y lo peor es que ni siquiera había dicho algo con un significado sexual, era simplemente la verdad con voz calmada y ahí estaba él, nervioso y excitado. Pateó con furia las llantas de su coche mientras pensaba en eso y salía apresuradamente del estacionamiento.

Mientras el chico de ojos rasgados dormía, el peliplateado lo observaba desde el marco de la puerta, algo sombrío. Yuuri ya llevaba ahí poco más de un mes y se veía mejor que antes, el Psiquiatra no había podido administrarle todos los medicamentos que creía necesarios, pero lo veía todos los días durante media hora al menos y con la terapia que llevaba comenzaba a ver en el los cambios que había pensado antes. Comenzaba a ver su piel más suave y su cabello más brillante, sus ojos resplandecían al sentir su vientre y pensar en tener a su cachorro dentro de él. Las sonrisas que le dirigía a él cada vez que entraba a verlo lo invitaban a ir a visitarlo apenas al llegar y antes de ir a casa. Porque el idiota de su hermano había pensado antes en comer todos los días con él. Todavía no sabía lo que iba a hacer después de salir, pero cuando ambos hermanos se ofrecieron a ayudarle, con una dulce firmeza les afirmó que solamente a conseguir trabajo, que saliendo de ahí se iba a encargar de ponerse también a buscar uno y poder pagar sus cuentas. Viktor suspiró cansado, no quería pensar en ese hermoso muchacho expuesto al mundo, pero no parecía querer ayuda de ellos, y él no quería dejarlo ir, ni por sí solo ni con su hermano.

Se encontraba frustrado viendo a ese par fortalecer su relación poco a poco, ese lazo invisible que también se establecía entre ellos, pero lo sentía de manera distinta, como si de alguna manera fuera menos fuerte que el que tenía con su hermano, y él quería al dormido muchacho solamente para él, la situación lo tenía desconcertado, el poder distinguir las feromonas del Omega y sus cambios, pero al mismo tiempo pensar que su hermano le llevaba la delantera era muy frustrante. Estaba seguro de que si la teoría de los destinados estuviera verificado, él podría decir con toda confianza que el muchacho era su destinado, pero no sabía lo que el Omega pensaba. Se suponía que el sentimiento tenía que ser mutuo, pensó llevándose la mano a la cabeza. Salió de la habitación mientras apretaba los puños, estaba decidido a pedirle al muchacho de cabellos negros que fuera a vivir con él en cuanto fuera posible. Si le ofrecía empleo como mayordomo en su casa estaba seguro de que no se negaría, y eso podría asegurar que lo tendría a su lado todo el tiempo, dándole la oportunidad de enamorarlo poco a poco. Estaba seguro de que su padre estaría fascinado con el Omega también, después de todo, era él quien lo había impulsado al inicio con su investigación acerca de ellos y las teorías de hasta dónde podían llegar.

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Mientras iba camino a buscar al especialista en la región, Yuri pensaba en las cosas que habían pasado. Su hermano y él habían intentado ofrecerle al embarazado Omega un lugar dónde quedarse, pero los había rechazado, simplemente les dijo que buscaría un trabajo y dónde quedarse. Yuri podía ofrecerle una habitación para quedarse en su departamento y sabía que estaban buscando traductores en la estación, con un carajo, si hasta estaría ganando más que él por trabajo de oficina si aceptaba su ayuda, podía incluso ofrecerle compartir la renta y ambos salían ganando, aunque la verdad es que él ganaba más al poder estar cerca del muchacho. Mientras trabajaba con el Omega se había dado cuenta de lo rápido que aprendía y de las cosas que sabía, entre ellos, manejaba fácilmente varios idiomas. Después de un mes ya lo dejaban salir al menos a asomarse al balcón cerrado, porque seguía haciendo mucho frío, y en cada visita lo llevaba en la silla de ruedas a pasearse por el lugar. El jodido Cerdo había hecho amigos por todas las habitaciones y los pacientes lo adoraban, se las había arreglado para que cada una de las estúpidas enfermeras y los infelices enfermeros preguntaran por su cachorro y se pelearan por ayudarle y comenzaran a verlo de alguna manera como potencial pareja al no estar marcado, afortunadamente su hermano les había dejado a todos y cada uno de ellos que el Omega estaba fuera de su alcance, que él mismo se encargaría de dejarlos sin trabajo ni futuras oportunidades de encontrar uno si tocaban al chico. Pero la advertencia no impedía en realidad que todos fueran encantados con las maneras del moreno. Era amable y dulce, ese mes de terapia le había ayudado a emerger un poco de su capullo de tristeza y, según su Psiquiatra era buena señal, sin embargo tenía que estar con muchos cuidados de tres meses a un año antes de poder decir que estaba estable. Y mierdas que era atrayente aun así, no podía imaginarse lo especial que sería cuando estuviera bien.

Llegó a su destino, buscaba a su amigo de ascendencia sami para pedirle ayuda, aunque todavía se sentía apenado de llegar a su casa desde la vez que olvidó que ya no aplicaba la regla de "entra con la llave de repuesto en lugar de tocar", cuando encontró a su recién casado amigo en plena sesión de sexo candente con su esposa. Después de que todos gritaron y maldijeron y él salió corriendo sin chaqueta a la nieve culpando al resfriado tan fuerte que tenía de impedirle oler a kilómetros de distancia lo que estaba sucediendo, ya no pudo volver a ver a los ojos a la esposa de su amigo, quien se burlaba de él inmisericordemente junto a su esposo. A final de cuentas al ser mayor que él, se sentía con derecho a molestarlo como si fuera un hermano pequeño, de nuevo, lo había adoptado igual que su esposo lo había hecho.

Yuri había conocido a su amigo cuando la familia lo encontró perdido en la nieve, dado que su coche se había salido del camino en plena tormenta invernal y sus padres lo habían cubierto con sus ropas en un intento desesperado por protegerlo; aunque lo encontraron apenas respirando, la familia que cruzaba desde el sur de la frontera hacia las tierras de Múrsmank no dudó en acogerlo como otro de sus cachorros a pesar de tener que reportarlo a las autoridades, el niño convirtiéndose en su sombra. Aunque su abuelo pasó a recogerlo en cuanto se enteró del accidente, Yuri pasó tres meses entre la tribu y todas las vacaciones que le permitieron y, cuando su abuelo murió y el ex esposo de su madre fue por él, muchas de sus costumbres ya lo habrían marcado de por vida. El ser valiente, leal, dar todo por la familia, y el amor por el hielo y la nieve. Amor que contagió a su hermano por adopción al grado de lograr ser parte del mundo del patinaje durante algún tiempo, pero ambos prefirieron dejarlo para hacer una carrera en firme antes de lanzarse a intentar ser simplemente buenos por un tiempo y ganar dinero pero sin tener un medio para mantenerse en caso de fallar. Pero su hermano y él se llevaban muchos años y, aunque su amigo de familia sami era solamente un par de años mayor, pero era quien había tomado al pollito bajo su ala y lo había enseñado poco a poco a ser independiente, a volar, a arriesgarse… y él se lo agradecía todavía considerándole más su familia que a nadie.

Tocó con fuerza antes de dar dos pasos hacia atrás con respeto.

- ¡Entra! ¡Mila ya está a medio vestir después del sexo en la sala! – La voz masculina dijo desde el interior al reconocer las nerviosas feromonas del Alfa en la puerta.

La escandalosa risa femenina resonó por la casa.

- No seas tan malo con él. Ya lo molestamos lo suficiente. – Escuchó reconociendo también al rubio por su olor. – Pasa, Yuri, mi esposo no tiene al descubierto nada que no hayas visto antes. – Dijo antes de reírse de nuevo, sabiendo que al ser de ascendencia nómada, la tribu solía compartir el baño.

- Y soy yo quien tiene que dejar de molestarlo. – Sonó la voz masculina con sorna. El hombre de piel aceitunada y cabellos negros abrió la puerta con una sonrisa y abrazó al rubio con fuerza, levantándolo, aunque era más bajo su fuerza era mucha más que la del rubio al trabajar al aire libre. – Bienvenido, uhcaviellja.

Yuri abrazó de regreso a su hermano con cariño.

- Viellja. – Se separó de él después de un poco, sonriendo, pero con los ojos serios, sus feromonas preocupadas. – Necesito tu ayuda, Otabek.

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Pueeeeeeees, segundo capítulo del día, porque se me había perdido el drive donde tenía esto, lo siento, esteeeeee… (se esconde), no estoy segura la vdd de cada cuándo voy a estar actualizando, pero esperen más o menos cada seis meses como ahora para que no se cansen, un par de capítulos por año y funciona… No, en serio, tengo toda esta cosa esquematizada en mi cabeza, pero no un medio de trabajo mas que el celular y, créanme, es horrible, así es que me resisto a hacerlo. Pero bueno, ya al menos avanzo en la historia, ya están todos los personajes relevantes puestos en la mesa (risa maquiavélica), ya tienen la historia de Yuri y la de Viktor va a ir saliendo poco a poco, igual que la edad de Yuuri, eso me lo sigo guardando porque va a ser importante para el desarrollo de la historia.

Nota: Los sami son una tribu originaria de la región, y las palabras entre Otabek y Yuri significan Hermanito y Hermano en el mismo idioma. En cuanto a lo de las definiciones de las provincias rusas, es geografía política de cuando era la URSS, so, Wikipedia da excelentes definiciones, lo siento.

Sorry por alargarme, ya los dejo, descansen. M. Meow, off.