Stranger Things pertenece a The Duffer Brothers y Netflix. No gano dinero con esto.

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TOMA MI MANO

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cap. II

xx

En algún momento un velo de horrible fantasía se poso en ella y su mente permaneció en una especie de letargo sin entender que era lo que le estaban diciendo pero, al mismo tiempo, podía entender perfectamente lo que Max le había dicho solo que no quería aceptarlo.

Quería pensar que su amiga se había equivocado; que entre los sucesos del robo al banco que le estaba diciendo con su voz llena de eco y Karen tomando su bolso y las llaves en el fondo de la habitación, quizás se confundieron y Mike había salido ileso. Quizás ya había terminado lo que debía hacer, quizás estaba volviendo a la casa y había parado a comprar algo para la cena y volvería pronto, caminando por la puerta con una bolsa de compras diciéndole que algo paso en banco cuando él ya había salido.

Karen lo abrazaría feliz y aliviada, Max haría un chiste sobre su gran suerte y se iría a ayudar a sus colegas y él la abrazaría porque sabría que Once seguro habría creído lo mismo que los demás.

Seria un momento donde ella lloraría por el miedo que tuvo y que al final habría sido una falsa alarma; respiraría profundo en los brazos del hombre que ama y él le acariciaría el cabello, le besaría la frente, la punta de la nariz y los labios para decirle 'descuida, preciosa, estoy aquí'.

Pero no fue así.

En lugar de eso Karen se había acercado a ella limpiándose un poco la cara y tomándola de la mano, llevándola consigo al auto y susurrando apenas un 'vamos' que era gentil y horriblemente resignado mientras Max salía con ellas. Nunca olvidaría la mirada de su amiga, su rostro contraído, sus ojos rojos aunque quería mantenerse profesional también enseñaban su tristeza porque Mike también es su amigo y porque sabía que Once estaba por explotar.

En menos de un abrir y cerrar de ojos el cielo se había nublado, trayendo al azul del mediodía un filtro gris oscuro de nubes que anunciaban nieve y que alegraría a niños y adolescentes recordándoles que la Navidad estaba solo a unos días, pero para ella que apenas si era conciente de estar sentada en un automóvil, que apenas era conciente de estar moviéndose, todo parecía tan lejano. Era como si no pudiera reaccionar, era como si el dolor se hubiese intensificado de una manera que no quería admitir pero cuando pararon en el estacionamiento y llevo los ojos al edificio frente a ella y la entrada de emergencias del hospital ahí parpadeo de nuevo, abrió grande los ojos, apretó la mano de Karen entre la suya y comenzó a reaccionar.

Cada paso, cada rostro en el pasillo de emergencias, cada voz llamándole y preguntándoles por la expresión que llevaban si necesitaban ayuda, cada enfermera que cruzaron, cada camilla, cada paciente, cada momento mientras doblaba a un ala del hospital y sentía el olor característico a medicinas, yodo, muerte y nuevas vidas; todo eso solo había causado que Once realmente despertara y comenzara a darse cuenta de la realidad que le habían dicho, de lo que había sucedido.

La desesperación clara en sus ojos, en su frente fruncida, en la postura tensa de su cuerpo mientras ambas caminaban o prácticamente corrían buscando una cara conocida. Karen le pedía detenerse, que debían acercarse a alguien para saber donde estaban y a donde debían ir pero Once simplemente sabía.

Ella no debía preguntar a nadie porque sus sentidos estaban en alerta, porque tenía la suerte de contar con algo que la guiaba y que le decía donde debía ir. No eran sus poderes, no era el sangrado que hacia años no sufría, no eran sus habilidades ocultas de Karen lo que le guiaba, no; era otra cosa, era algo invisible y a la vez conocido por cada ser que caminaba por la tierra: su amor. El amor que sentía por Mike, el sonido de su corazón que sentía pausado y débil cada vez más y más cerca. El aroma de su piel que ha pasado noches enteras encima y debajo de ella acariciándola completa, besándola en la intimidad de noches llenas de su voz profunda, todo eso le marcaban donde estaba, la llamaban.

- ¡Papá! – exclamo Once en cuanto doblaron en una esquina y a unos pocos metros encontraron a Hopper de pie, caminando en círculos frente a una puerta doble.

El Jefe de Policía y Ted Wheeler – quien estaba sentado con los brazos cruzados y la cabeza gacha –, miraron a ambas mujeres quienes se apresuraban hacia ellos en un abrazo desesperado por dar y recibir contención.

- Aquí estoy pequeña, aquí estoy. – susurro el Jefe de Policía y ella hundió su rostro en el pecho del hombre que le dio su primer familia y solo ahí noto que había empezado a llorar, desesperada, asustada, aterrada a decir verdad de preguntar siquiera que había pasado.

Por suerte fue Karen quien lo hizo, quien pareció encontrar su voz mucho más clara pero igual de quebrada luego de abrazar a su esposo y fue ahí, solo ahí, que Once noto la sangre en la camisa de su suegro imaginándose a quien pertenecía.

- Oh no… – su voz fue ahogada por su mano, sus ojos crecieron grandes, inmensos como lunas llenas en un cielo tormentoso pero rápidamente Hopper la tomo de los hombros, agachándose a su nivel y mirándola a los ojos.

- Esta vivo. Esta vivo, ¿entiendes eso? – dijo con voz severa. Los ojos de Hopper estaban firmes en ella, asegurándose que le preste atención antes de que se hunda en la tristeza. Luego se disculparía si sonaba rudo, por el momento su mayor necesidad era que se calme, que ponga atención. Aflojo el agarre a los hombros de su hija y aspiro profundo, hablando con un poco mas de suavidad. – Esta en cirugía ahora, pequeña.

Decir que las horas siguientes fueron una tortura era subestimarlas.

x

Estaba oscureciendo mas rápido, entendible de hecho ya que aunque sean las cinco de la tarde también era invierno y con el cielo cargado de nubes una parte de Once sintió que fue en un abrir y cerrar de ojos desde que supieron lo que había sucedido, como si las horas hubiesen pasado con la rapidez de un latido y a la vez una eternidad pero no se podía ir. Ted tuvo que volver a la casa por Holly que regresaba de la pijamada que Karen le había contado y hacer arreglos con la familia de alguna amiga de la pequeña para que la cuide y contenga ya que era su hermano el que estaba en el hospital y ellos debían estar allí. Por una parte Once se sorprendió que sea su suegro quien tenga el impulso de encargarse de todo ello pero se imagino que no era tampoco una opción; Karen es su madre y Once sabía que la tormenta en el corazón de aquella mujer era gemela a la suya porque nadie amaba a Mike más que ellas dos.

Joyce apareció en el hospital solo unos cuantos minutos luego que Ted se fue, preocupada por Mike en el quirófano y porque sabía lo que ella estaba pasando. Su madre de corazón rápida llego a su lado, se abrazaron y Once se permitió llorar en sus brazos.

- Mamá… – fue lo único que pudo decir. Aun pasaba el tiempo y sabía que a aquella fuerte mujer esa palabrita le causaba tanta emoción como fortaleza, logrando que la abrace fuerte, que la contenga. Terry había muerto poco antes que ellos terminaran la escuela y desde entonces Joyce había tomado con mucha mas seriedad el rol de madre para con Once. Agradecía eso, lo agradecería eternamente.

Lucas llego poco después que ella luego de salir del trabajo. Entro corriendo al ala del hospital en donde estaban, desesperado porque apenas se había enterado: había estado en Indianápolis todo el día con un cliente que solía residir en Hawkins y cuando regreso a su despacho legal su secretaria le había informado que Max había estado llamándolo todo el día para avisarle sobre aquella tragedia.

Hopper debió volver a la estación poco después que ella llegara al hospital de hecho porque tenían mucho trabajo que hacer y aunque no quería despegarse de su lado, Ce le dijo que vaya, que lo haga por ambos, que encuentre a los cinco ladrones que quedaron vivos luego de la balacera y que escaparon. Quería que los encierre por resto de sus vidas y si Mike… si lo impronunciable le sucedía a Mike entonces ella misma se encargaría de ellos, lenta y dolorosamente.

Mientras esperaban a que los médicos terminaran de atender a Mike, Ted – quien había ido a cambiarse de ropa luego de encargarse de Holly, de hablar con Nancy por teléfono y ya estaba de nuevo en el hospital – y Max, que fue allí enviada por Hopper porque seria lo mejor, tanto ella como su suegro le explicaron a Ce, a Karen, Joyce y Lucas, quien no dejaba de abrazar a la joven y susurrar que todo estaría bien exactamente que era lo que había sucedido.

El robo se había producido por un grupo de diez criminales que venían de otra ciudad y que se infiltraron como pintores y guardias mas tres cómplices que siguieron el camión de caudales y ahí mismo todos se hicieron señales para reducir a los clientes, al personal y matar a quien se ponga en el camino a sangre fría, sin remordimientos. Ted contó que en el ajetreo uno de ellos apunto su arma para dispararle a un viejito que no se había lanzado al suelo como lo habían ordenado y desde su oficina él mismo pudo ver como Mike salto para protegerlo al mismo tiempo que unos policías del pueblo que estaban de sus ropas de civil dieron voz de alto y comenzó una balacera que pareció no tener fin. Cinco de los criminales dentro del banco murieron, tres resultaron heridos, cinco personas mas (dos clientes, un guardia, y dos empleados administrativos) también perdieron sus vidas y aunque Ce lamentaba todas esas muertes inocentes, quería saber que era exactamente lo que había pasado con su esposo.

Saber que al salvar a ese viejito Mike recibió balazos en el cuerpo y por el impacto cayo por la baranda de la escalera y al suelo golpeándose contra el borde de la fuente, había sido demasiado. Lucas la abrazo de los hombros y ella escondió el rostro en el pecho de su amigo sintiendo que las esperanzas se iban, que el desamparo y el pánico recorrían su espina y simplemente se preguntaba una y otra vez por que no fue con él. Era la casa en la que ambos vivirían, era la casa en la que planeaban formar una familia la cual estaban comprando. ¿Por qué no estuvo ahí?

¿Por que decidió quedarse comiendo galletas con Karen? Si ella hubiese estado allí, maldición ella debió estar allí, debió estar ahí para usar sus poderes y evitar que todo eso pase.

Hace tanto que no los usa, hace tanto tiempo que no necesita usarlos; pero los tenía, estaban ahí pero era ella quien debía estar para poder salvarlo.

Tenia que vivir, tenía que salir.

Tenia que tomarlo de la mano y decirle lo mucho que lo ama, lo irremplazable que es. Decirle que lo sentía, que nunca mas dejaría que vaya a hacer cosas importantes solo y mientras Lucas la contenía, mientras Max acariciaba su espalda para calmarla y susurrarle que no era su culpa, Once se ahogaba en llantos y remordimiento. Solo rogaba que sobreviva la cirugía.

Por favor, que sobreviva la cirugía.

x

El silencio en el pasillo la estaba aplastando. Once se encontraba sentada en una de las sillas, una pierna flexionada contra su pecho y sosteniéndose la cabeza mirando a la nada. Los ojos le ardían de tanto llorar.

- ¿Por que nadie nos dice nada? – pregunto Ce, hablando por primera vez desde hacia un largo rato. Su voz era rasposa como si hubiese dormido miles de horas o como si tuviese el mundo atragantado.

Los demás solo la miraron, Karen recargada en el abrazo de su esposo, Max apoyada contra la pared, Lucas a su lado acaricio su espalda y Joyce tomando la mano su hija.

- Ya saldrán, no pueden tardar mucho más.

- ¿Pero cuanto mas, mamá? – pregunto sin mirar a Joyce. – ¿Por que nadie nos dice nada, por que no hay ni una enfermera o un medico o a-alguien para d-decirnos al-go oh... para decirnos lo q-que sea? – volvió a preguntar, mas que para los presentes era para ella misma y para todos a la vez. Ese silencio, ese hermetismo la consumía y la asfixiaba, regresaba las lagrimas a sus ojos y el pánico la invadía ante la incertidumbre.

¿Que tan herido estaba Mike? ¿Que tan grave era la situación si hacia horas estaban ahí dentro? Ella no sabía mucho de medicina pero sabía que no podían estar tanto tiempo con la anestesia, que era peligroso. Dustin hablaba de eso cuando contaba sobre sus pacientes allá en casa.

- ¿A que hora llega Will? – pregunto de nuevo, esta vez intentando alejar su mente de donde sabia no podía escapar, de los miedos acumulándose en su corazón.

- Debe estar por aterrizar, supongo. – respondió Joyce, palmeando la mano de la muchacha junto a ella. – Deje una nota en casa para cuando llegue, imagino que cuando la lea vendrán aquí, no lo se.

Ce asintió. – Seguramente si, además Florian también querrá saber como esta Mike. – comento mientras volvía a sonarse la nariz. Jadeo de nuevo, mareada, casi deshidratada por la pena. – Hay que avisar a Dusty…

- Ya lo hice. – respondió Lucas palmeando con suavidad su espalda. – Ya hablé con la Sra. Henderson, me dijo que en cuanto Dustin llegara con Jeniffer y la beba les avisaría, de seguro también vendrán aquí. Ella también me dijo que te acompaña, que estará orando por Mike.

Once volvió a asentir y Karen agradeció a Joyce y Lucas por avisar a quienes era necesario. Pasaron otros minutos en silencio hasta que Ce habló de nuevo cuando Max le acerco un vaso con agua.

- Gracias. – susurro mientras volvía a sonarse la nariz antes de tomar un poco. Suspiro pesadamente, la cabeza era un caos y sabía que los demás podían verlo. Sus amigos y su familia parecían notarlo, no solo por las lágrimas o por el llanto sino por la ocasional forma en que una luz parpadeaba. Su rostro se fruncía, las lágrimas florecían, los ojos le quedarían chiquitos de tanto llorar y negaba con la cabeza, negaba que todo eso este pasando. – No debía ser así. No debían venir los muchachos al hospital, no debíamos re-encontrarnos así.

- Cariño. – susurro Joyce. – Va a estar todo bien.

Once negó. – ¿Como puedes saber eso? Yo mas que nadie quiero que salga todo bien pero… Dentro de cuatro días es su cumpleaños, no debía pasar su cumpleaños ni debía pasar navidad aquí. Mike esta tan tranquilo ahora, fijo en su trabajo, íbamos a festejar su maestría…

- Lo haremos, Jane. Lo haremos. – interrumpió Karen desde el asiento enfrentado al suyo. – Así sea festejar Navidad aquí, lo haremos igual. Lo más importante es que salga de la cirugía.

- Y saldrá. – dijo Lucas esta vez, apretando la mano de Once, haciendo que se voltee a mirarlo, a prestarle atención. – Saldrá. Mike es un luchador, Mike nunca se rinde. Esto, esto es una piedra en el camino pero estará todo bien. Mike es nuestro líder, ¿recuerdas?

Once sonrió mirando a su amigo. Lucas y Mike siempre competían de manera tacita en cuanto quien era verdaderamente el líder del grupo, quien llevaba las riendas, quien tenia las mejores ideas sin darse cuenta que juntos era que esas grandes ideas se formaban. Que la cabeza de ambos combinadas los llevaban a los mejores conciertos, los llevaban a aquella feria que fueron cuando volvieron a Hawkins para Navidad en 1991, o remontándose en el pasado y en los peligros, como ambos junto con el resto de sus amigos pudieron salvarse entre ellos, todos como un gran equipo. Que Lucas dijera que Mike era el líder le daba una sensación de calor agradable y a la vez unas ganas de llorar aun más grandes; como si Lucas quisiera despedirlo a lo grande. Como si necesitara decirle adiós.

Ce movió su mano acariciando la mejilla de Lucas, sus ojos se cerraron, su rostro se contrajo y pudo ser alcanzada a tiempo por sus brazos mientras ella volvía a llorar con fuerza. La maga que recibía las fuerzas del guarda mientras su paladín luchaba por vivir.

Mike necesitaba vivir, tenia que vivir, debía vivir porque sin él, sencillamente, Once no puede seguir.

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Dos horas después de sentir el estomago en el pecho y el corazón en el suelo; de ver pasar doctores pensando que se acercaban a ellos y no era así. De Hopper volviendo otro rato para acompañarlos y avisar que aun seguían sin encontrar a los delincuentes del banco que escaparon y Joyce pasando también su apoyo de ella a Karen porque también es madre y se imaginaba lo que debía estar pasando, solo ahí la puerta al final de ese frío pasillo se abrió.

Los pasos de un medico fue lo primero que alertaron a Once de que un hombre de aproximadamente cincuenta años se acercaba hacia ellos, de hecho lo supo aun antes de verlo salir por esa puerta. Sabia que sus poderes debían estar afectados, ella estaba alterada sin poder identificar los ruidos en su cabeza; estaba nerviosa, desarmada, desesperada y aun así eso era decir poco.

Max, Lucas, los señores Wheeler, su padre y Joyce se pusieron de pie a su lado para recibir las noticias que estaban por darle. Por la cara del doctor Ce supo que lo que sea que iba a decirles no era bueno.

Quería vomitar.

- ¿Michael Wheeler? – pregunto el hombre de pie frente a ellos con una libreta.

Ted hablo por todos. – Somos sus padres y ella su esposa. – dijo en un tono de voz alto, sobresaltado y Once supo que nunca había oído a Ted Wheeler hablar mas alto que un simple susurro. Era otro hombre.

El doctor suspiro. – Soy el Dr. Marcus Syler, cirujano. Recibimos al paciente Michael Wheeler con dos impactos de bala; uno en el muslo izquierdo y otro en la espalda. Hemos estado en cirugía estas horas por las heridas causadas y logramos extraer la bala de la pierna…

- ¿Esta bien? ¿Esta vivo? – interrumpió Once. Él la miro un momento, apretando la mandíbula aunque no con rabia sino con pena. Oh santo cielo.

- Esta vivo, señora Wheeler.

Once sintió a todos suspirando y relajándose pero ella no pudo. El doctor no quitaba los ojos de ella y ella sabia que no había terminado de hablar.

- Señora Wheeler, su esposo ingreso con dos orificios de bala en la misma herida, uno de entrada y otro de salida desde la espalda hasta bajo la línea de su costilla del lado izquierdo por lo cual sabemos que la bala que impacto entro y salio produciendo un fuerte sangrado a causa del desgarro muscular y pasamos mucho tiempo intentando estabilizarlo. – explico el hombre mirándole de lleno. – Afortunadamente y aun con la seriedad que una herida así implica, ningún órgano vital fue dañado por este proyectil y el sangrado fue finalmente detenido, pero perdió mucha sangre.

El quejido de Karen hizo a todos voltear mientras escuchaba este terrible diagnostico cuando un segundo atrás creyó que estaba todo solucionado. Ce no la miro, ella sabia que había más.

El doctor siguió. – En este momento estamos llevando a su esposo a terapia intensiva. Se le esta haciendo una transfusión por la sangre que ha perdido y estaremos esperando su evolución en las siguientes 48 hs.

Temio preguntar pero debía hacerlo. Debía saber.

- Eso no es todo, ¿verdad? – ni ella se habría conocido su propio tono de voz, tan deshecha, tan asustada.

El doctor negó. – Suponemos que fue por la perdida de sangre o por el impacto al caer debido que el paciente cayo inconciente al suelo desde lo que el informe policial nos dice que fue de una altura pronunciada. Debido a la caída y al estar inconciente su esposo no pudo sostenerse por lo cual presenta además otras heridas tales como fractura de brazo, rodilla dislocada y fractura craneal. Es de hecho un milagro que no se haya roto la clavícula o las costillas que podrían haber perforado los órganos por lo cual el paciente estaba quizás un poco conciente para poner el brazo. – explico, moviéndose como intentando explicar la forma en la que Mike debió caer, sin ser grotesco. – Aun así, la herida mas grave de su esposo no es la de su pierna ni la de entrada y salida del proyectil en su espalda y torso, ni las fracturas de su brazo o su rodilla señora Wheeler, sino en su cabeza. El señor Wheeler sufrió contusiones y una fisura en el cráneo en la unión de las áreas frontal y parietal derecho, aquí. – explico tocando levemente en la cabeza de Once para explicarle de lo que estaba hablando.

- Si bien la fractura no es tan grande, suponemos que el impacto fue aun mayor del que normalmente tendría o sobreviviría una persona teniendo en cuanta que el golpe fue contra el filo de la fuente en el lugar de los hechos, por lo cual tuvimos que bajar la presión en el cerebro de su esposo por la sangre que se ha acumulado. Por el momento aunque hemos podido estabilizarlo, fue la presión cerebral lo que mas tiempo nos ha llevado pero como ya le he dicho, las próximas horas serán cruciales para saber si el edema cerebral se va. De momento su esposo esta vivo, esta grave, muy grave pero esta vivo.

La voz del doctor terminando de explicar lo que había hecho con Mike y como lo recibieron, las preguntas que siguieron de parte de Karen, Ted y Hopper y las manos de Joyce sosteniéndola de los hombros, todo se volvió distante mientras los escuchaba hablar. Once se tomo la cabeza, el piso comenzó a moverse como si fuesen olas de azulejo liquido. Su corazón y su mente le decían que resista, que no se desmaye, que sea fuerte porque él la necesitaba y quizás el color verdosos pálido en su rostro alerto a Joyce a tiempo porque la llevo a un cesto de basura situado solo a un metro y Once comenzó a vomitar cada una de las galletas que comió esa tarde en el té con Karen.

Una parte de ella sabia que esta pesadilla apenas estaba comenzando.

Luego haberles dado el primer parte medico post cirugía, Once aunque no quería salir de allí porque temía que algo suceda mientras ella no estaba, tuvo que volver con Ted a la casa para buscar algunas cosas. La identificación de Mike la tenia él de cuando llevaron al joven al hospital pero tuvieron que volver a que Once buscara en su bolso de viaje su tarjeta de seguro medico. Karen no fue con ellos y eso la había enfadado a decir verdad, diciendo que esperaría a que lo llevaran a sala y que le permitieran verlo como se los habían prometido cuando hicieron el ingreso. Eso era algo que a la joven le había molestado, algo por lo que quiso pelear con su suegra por primera vez en la vida, olvidándose de la relación que tenían pero, a la vez, la entendía.

Y tuvo que hacerlo, porque cuando volvió y supo que ella había entrado y estaba con Mike y que por el momento Ce debía esperar, fue la voz de Joyce la que pudo contenerla. Hacerle entender que ella era su mamá, que trate de entenderla, que no la tache de egoísta por no haberla esperado, que comprenda que en su mente ahora no existía nada más. Once solo pudo asentir y solo quiso llorar porque ella misma estuvo buscando quedarse embarazada y aunque sin éxito, no podía siquiera pensar como seria si eso le habría pasado a su pequeño.

Pensó en Karen viendo las fotos de bebé de Mike, pensó en como le contaba anécdotas; en su sonrisa orgullosa cuando termino la escuela, cuando se casaron y en ello Once intento no tomarle bronca porque en el fondo la comprendía. ¿Quien sino como ella podría amarlo tanto? La mujer que le dio la vida ahora viendo que quizás esta vida se este terminando.

Cuando salio de la habitación para lo único que Once se acerco a ella fue para compartir un abrazo y apoyarse mutuamente en la lucha que darían, codo a codo, mujer a mujer, corazón a corazón para traerlo de vuelta.

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No lo había pensado, simplemente uso sus poderes para abrir la puerta pudiendo ver la cadena deslizarse hasta caer suelta del otro lado y entró. Seria, rostro duro, nariz sangrante y dispuesta a todo para salvarlos a ellos luego de haber acabado con aquellos monstruos alrededor de la casa con golpe seco.

Los miro a todos aun en el shock de la masacre que había hecho, como dormida y anestesiada del dolor que le causaba exigir sus poderes y quizás sacando fuerzas de donde Kali le había dicho que las sacara. El rostro duro de expresiones, congelado de miedo apenas conciente de a quienes tenia frente a ella mas que saber que era ellos a quienes iba a proteger; pero cuando sus ojos de pronto se posaron en una sola persona, una sola existencia en el mundo que se volvió pequeño y borro a todos alrededor, fue en ese momento que se sintió despertar luego de un largo y tedioso sueño cuando vio sus ojos llorosos y su boca abierta por la sorpresa con el corazón saliéndose de su pecho.

El golpe fue duro y a la vez fue una caricia, una cosquilla y una explosión nacer de su estomago y su pecho hasta la punta de sus dedos cuando Mike paso por entre los presentes mirándola como si ella fuese un sueño, como ella también lo miraba a él.

Sintió como aquella calidez familiar la recorría, como la vida se volvía buena, como su mirada tan pura y eterna le borraba lo que había hecho allí en la ciudad y le decía que había hecho bien en volver. No había monstruos muertos alrededor, no había Brenner en su mente ni su hermana de laboratorio, lo único que había frente a ella era el anhelo por lo que respiraba y soñaba cada día en la cabaña. Aquel muchacho por el cual volvía loco a Hopper, al cual tan desesperadamente quería ver.

¿Era real, estaba ahí? Si, si lo estaba. Y no era en el vacío, no era el día veintiuno, no era el día doscientos cinco, no era el día trescientos veintiséis ni tampoco era 'pronto'; era ahora. Finalmente, con su corazón acelerado y con su respiración errática, con el suelo volviéndose de plumas y la sonrisa de Mike iluminando su camino de aquí a la eternidad, Once se lanzo a sus brazos sintiendo que salía de su letargo y que por fin podía respirar.

Volver a su calor, volver a él.

Volver a casa.

x

Un sollozo se quedo atravesado en su garganta cuando cruzo la puerta de aquella blanca, estéril y fría habitación de terapia intensiva y finalmente pudo verlo de nuevo como si no lo hiciera desde hacia muchos años o toda una vida.

Por algún motivo su mente había viajado momentáneamente a cuando volvió a salvarlos en noviembre de 1984, solo que esta vez cada paso que daba no la acercaba a sus brazos extendidos y las lagrimas en su rostro no eran de alegría.

Mike no estaba de pie frente a ella sonriéndole ante el alivio y la felicidad inconmensurable de encontrarse de nuevo. No estaba mirándola como si la hubiese llorado durante casi un año mientras los miedos se borraban y lo reemplazaba el alivio y la dicha infinita que cada latido que le había dedicado había cumplido su cometido; esta vez no la estaba recibiendo sino que estaba en una cama rodeado de maquinas, cubierto hasta el pecho por algunas mantas pulcramente dobladas y su cabeza vendada apoyada en una almohada blanca.

- … – no, no podía hablar. Once llevo ambas manos a su rostro cubriendo el sollozo que quiso escapar, el grito que quiso salir porque verlo así era una pesadilla inimaginable y horriblemente real.

El silencio de la habitación apenas cortado por el 'bip' del aparato que registra el pulso cardiaco con un dibujo de líneas y picos verdes y un pitido representando los latidos pausados de su corazón como único indicio que estaba aun vivo.

Se acerco a él lentamente temiendo que cada paso alterara la fragilidad envolvente en esa habitación, la vida pendiendo de un hilo de aquel que siempre la cuido más de lo que se cuido él mismo. Las lagrimas en los ojos, el corazón en la garganta y tomo su mano donde no tenia el yeso puesto y lo sintió, mientras tomaba asiento a su lado.

- … – abrió la boca para hablar pero nada le salio mas que mas lagrimas. El bip que indicaba que seguía vivo la alteraba pero a la vez le recordaba que estaba ahí, que no había muerto y sus lágrimas aumentaban aun más en una mezcla bizarra de alegría y dolor. De alegría porque vivía y de dolor porque no sabia por cuanto tiempo mas.

Al menos estaba inconciente y no podía sentir dolor. Recordaba lo que el doctor le dijo, los huesos rotos de su brazo, su rodilla lastimada, su fractura de cráneo. Recordó todo eso mientras posaba los ojos en el cuerpo que unas horas antes le hizo el amor y que la abrazaba todo el tiempo, ahora frágil y dormido con yesos, vendas y una mascarilla en el rostro que lo ayudaba a respirar. Su mano entre la suya fría y sin tomar la de ella mientras permanecía inmóvil, mientras sus ojos estaban cerrados y sus pestañas del lado derecho de su rostro acariciaban el pómulo rojo y herido por la caída que le dijeron.

El odio la invadió. El pensar en aquellos delincuentes que le hicieron eso y que interrumpieron su vida poniéndolo en ese estado; las balas que entraron en su cuerpo producto de aquellos bastardos y saber que aun había algunos que no encontraron hacia que Once sintiera la sangre hervirle. Esperaba que los encuentren, esperaba que los capturen vivos y si algo le sucedía a Mike, si él no llegaba a vivir, ella misma se encargaría de hacerles pagar porque hacia mucho no usaba sus poderes y si ella perdía a su esposo, ellos conocerían la furia infinita de todo lo que era capaz.

Pero ahora no podía pensar en eso, no podía darse el lujo de dejar a su mente divagar en el odio y la venganza mientras estaba con Mike. A su alrededor solo debía haber energía positiva, debía tener amor del cual absorber las fuerzas para salir adelante y eso era exactamente lo que Once le daría.

- Te a-amo… – susurro la joven aun mirándolo, su voz entrecortada y ahogada en el llanto.

No le quitaría los ojos de encima, no se iría de su lado. Su mano tomaba aquella inerte y fría de Mike mientras con la otra quería acariciarle el cabello pero no podía porque estaba cubierto de las vendas en su cabeza. Opto por su hombro, tocarlo un poco aunque sea porque el doctor y una enfermera le advirtieron que no podía molestarlo, que debía tener cuidado al menos durante las primeras horas post cirugía.

Pero nadie le dijo que no podía hablarle y quizás haciéndolo lo guiaría de vuelta a casa.

- Mike… ¿Mike, me escuchas? – pregunto Once con un hilo de voz restante sabiendo que no podía escucharle. – Cariño, estoy aquí, estoy contigo. T-tus padres están del otro lado, también Joyce, Lucas y Max… H-Hopper esta buscando a los que hicieron est… – se tuvo que interrumpir porque el dolor era inmenso, porque el miedo era fatal.

De nuevo su rostro se contraía mientras volvía a mirar su cuerpo lastimado y durmiente frente a ella. Imaginaba la forma en que había caído, las heridas ahora cubiertas, la mirada en sus ojos cuando las balas impactaron en él o como cayó al suelo. Pensaba en lo que paso solo ahí y en que ella no estuvo. Esa culpa la comía, la atravesaba.

¿Por qué no estuvo ahí?

Comenzó a llorar abiertamente de nuevo porque ya no podía aguantar, porque él no debía estar así, porque esas no eran las vacaciones que planearon, porque la vida no podía terminarse así.

- Saldrás de esto, mi amor. – susurro Once entre llantos incesantes, a penas si podía respirar. – Saldremos de e-esto juntos, t-tu no te preocupes por nada tu solo… Tu solo sana que yo estaré aquí esperándote, estaré aquí sosteniéndote la mano, dándote mi calor. Mike por favor aquí estoy, aquí estoy mi amor y n-necesito que luches, que sanes, que v-vivas… Tan solo vuelve a mi, Mike. Vuelve, mi amor.

Fue un pequeño discurso entre la desesperación, las promesas y un duelo que no quería tener que pasar. Era el llanto de Once mientras apoyaba la mano fría de Mike en su cara para besarla y darle su calor, recordándole que estaba ahí, que no estaba solo.

Eran las horas que tenían por delate, las 48 horas mas importantes que les esperaban, las únicas que tenían esperanzas y es que así se lo habían dicho porque era en ese tiempo que Mike debía evolucionar, que el edema cerebral debía disminuir, que su corazón debía resistir porque mas allá de ese periodo, mas allá de esos dos días las esperanzas disminuirían a cada minuto.

Pero ella lucharía, ella no se iría.

No le importaba el sillón naranja, no le importaba si hacían la fiesta de cumpleaños, no le importaba la casa, no le importaba nada más que el hombre maravilloso con el que se había casado.

Lo único que quería es que dentro de los siguientes dos días Mike abriera los ojos para que ella este tranquila.

Lo único que Once quería era que viva, que sobreviva.

Oh, por todos los cielos, por favor que viva.

OoOoOoOoOoO

¡Hola a todos! Bueno, como sesenta años después vino el segundo capitulo de esta bella y para nada triste historia. ¿Creen que este capitulo es triste? No saben lo que les espera.

Bueno, aparte de este momento de sadismo solo quería hacer un aviso. Debido a que la temporada 3 cambio muchísimas cosas, todas mis historias de COSAS RARAS y esta inclusive se vuelven automáticamente AU. ¿Que significa? Que ustedes eligen pensar que a) es un universo alterno; b) es post temporada 2 y pre temporada 3 o; c) es post temporada 3 pero haciendo de cuenta que nadie se fue de Hawkins al final y Hopper no se murió ni nada por el estilo – básicamente, los últimos 20 minutos del ultimo capitulo se borran –. Queda en ustedes como deciden interpretarlo.

Como esta historia y las demás que vienen en COSAS RARAS ya están pensadas desde hace mucho tiempo, todos corren con lo que acabo de mencionar y aunque esta historia es muy triste, decidí manejarme así porque las que vienen en Cosas Raras son todas fluff, humor ya que considero que necesitamos mucho de ello. Cuando termine con la listita de lo que he pensado para CR ahí recién empezare con historias canon post temporada 3 y ahí si viene el angst tipo tsunami.

Solo quería aclarar eso. En cuando a este capitulo espero que lo hayan disfrutado y POR FAVOR, para enseñarme que están aquí y que debo seguir escribiendo dejen un REVIEW. ¡Gracias!

Ocasionalmente subo cosas en mi instagram celes_genesis también. ¡Gracias por leer, hasta el próximo capitulo!