Hola, espero que estén muy bien…
Y lamento haberme tardado tanto en actualizar esta historia.
Muchas gracias por su paciencia, en serio.
Espero que les guste el capítulo, esta algo intenso (¿?)
Afortunadamente por fin pude actualizar esto, y justo antes de mi cumpleaños, jaja, así no me quedará ningún pendiente en mi cabeza por estos días.
Sin más, espero disfruten el episodio.
—Trata de mantenerte cerca de mí en todo momento—dijo Corazon mientras terminaba de colocarse aquella armadura de color marfil con la que Law le había visto el día en que se conocieron—. Cada vez que llegamos a una aldea desconocida tenemos que ir muy bien preparados para lo que sea.
—Entiendo—contesto Law con total seriedad. El jovencito acomodaba una pequeña espada que le habían dado para uso personal en la funda de su cinturón.
—Cuando lleguemos a desmontar, y empecemos a caminar entre la aldea, trata de no hablar con nadie y tampoco te quedes mirando por mucho tiempo a alguien o algo…
— ¿Ya estan listos?—intervino Doflamingo entrando en la tienda. Este también ya portaba su armadura.
—Sí, Doffy. Solo le daba una últimas indicaciones a Law y me acomodaba unos detalles de la armadura—respondió Corazon mientras se ajustaba sus guantes.
—Muy bien, andando… No quiero dejar el campamento por mucho tiempo—soltó Doflamingo con un serio semblante.
A Law le llamo la atención la calculadora expresión que Doflamingo adopto en cuanto salieron de la tienda y empezó a organizar a la pequeña tropa que iría a realizar la exploración a la aldea cercana de la nueva región a la que habían llegado.
En unos momentos estaban montando en caballos, en marcha hacia el pequeño poblado: Doflamingo iba al frente, seguido por Corazon y el hombre llamado Vergo.
La tropa consistía en aproximadamente 10 soldados además de los tres dirigentes y el pequeño Law, quien iba en el mismo caballo que Corazon.
Al llegar a la aldea observaron a un par de hombres que llevaban carretillas llenas de fardos de paja. Avanzaron con cuidado al notar que aquellos hombres les miraron con sospecha y empezaron a murmurar.
—No te preocupes, Law. Por lo general pasa eso…—murmuro Corazon con voz tranquila mientras seguían su camino.
Llegaron a una zona comercial, se abrieron paso entre diversas callejuelas llenas de puestos de verduras y carnes. El ambiente era agobiante, había demasiada gente en los alrededores.
—Agh, apresurémonos a salir de aquí, más tarde me encargaré de encontrar a los dueños de ganado y campos—dijo Doflamingo—. No parece que haya algo interesante en esta aldea…
—Parece que el único edificio importante y grande es la iglesia que alcanzo a ver a lo lejos—comento Corazon indicando con su mano izquierda la dirección de aquel inmueble.
—Bien, vamos hacia allá…
Y se dirigieron hacia dicha zona. Entre más se aproximaban a ese lugar el flujo de personas aumentaba.
— ¿Será un día especial?—soltó Corazon extrañándose de los grupos de personas que iban presurosos hacia la misma dirección.
—Quien sabe…Tal vez ahí encontremos lo interesante de este lugar—indico Doflamingo avanzando con prisa y sin dejar de liderar al grupo.
Finalmente llegaron a una especie de explanada, ahí se encontraba una multitud de gente que crecía a cada segundo.
En el centro de aquella locación había una pequeña plataforma de madera con dos mástiles del mismo material. Un par de personas se encontraban siendo atadas a las astas de madera:
Una joven muy atractiva, de piel muy blanca, cabello largo y abundante de un llamativo color verde claro; y al costado izquierdo, una niña de cabello corto y de color turquesa.
Ambas vestían simples vestidos de tela blanca.
A un par de metros de ellas, lo que parecía ser el líder de la congregación religiosa de ese lugar, parecía estar dando un discurso, con actitud solemne y algo acusativa.
Unos hombres colocaban montones de paja alrededor de aquellas chicas para después usar una antorcha sobre ellas y comenzar a incendiar el seco material.
En cuanto las llamas comenzaron a propagarse una exclamación de regocijo surgió de la multitud presente.
—No puede ser…—musito Corazon abriendo mucho sus ojos, impresionado por el acto que estaban queriendo consumir pero en que definitiva no iba a permitir— ¡Doffy, no podemos…! ¿¡Doffy!?
Su hermano mayor se había adelantado. Doflamingo se abrió paso entre la muchedumbre, gracias a su imponente caballo le fue bastante fácil y rápido llegar hasta el frente de la plataforma.
El hombre de cabello rubio bajo de su montura, subió ágilmente al estrado de madera y desenfundo su gran espada para alejar a los hombres que custodiaban a las chicas que estaban tan cerca de encontrarse con las amenazantes llamas.
— ¡¿QUÉ CREES QUE HACES AQUÍ!? ¡Aléjate de esas brujas y permite que el trabajo de dios se consuma!—bramo el sujeto que dirigía la violenta operación.
— ¡Ja, que pena, nunca he estado de acuerdo con las prácticas de la iglesia!—respondió Doflamingo mientras cortaba las ataduras de ambas—. Andando, no tenemos tiempo que perder…—le dijo a la joven de cabello largo que le miró como si fuese un ente divino.
— ¡ALTO AHÍ…!
Doflamingo cargo hábilmente sobre sus hombros a las dos chicas hasta su caballo.
Una vez se pusieron a salvo, salieron a toda velocidad, provocando el asombro de todos los presentes.
En cuanto a Corazon, Law, Vergo y los demás soldados, también se alejaron a toda prisa al instante de ver a Doflamingo desaparecer del lugar, de regreso al campamento.
— ¡Afortunadamente nadie se atrevió a seguirnos!—exclamo Corazon sin detener la veloz marcha de su caballo— ¡Sujétate bien, Law…!
—Doffy les dejo completamente aturdidos—declaro Vergo con voz fuerte, clara y un tono que evidenciaba su admiración hacia su líder—. La fuerza y atrevimiento de Doffy siempre deja ese efecto…
—Pues si…—balbuceo Corazon sintiéndose un poco incómodo al notar la intención con la que Vergo había alabado a su hermano mayor—. Espero que esas chicas no hayan resultado con heridas graves.
Para cuando llegaron al campamento pudieron notar a lo lejos como Doflamingo informaba a todo el mundo sobre aquellas dos muchachas.
—Doffy… ¿estás bien?—pregunto Corazon al llegar frente al mencionado.
—Sí, estoy bien—respondió Doflamingo poniendo una mano sobre el hombro derecho de su hermano—. Oye, Rosinante, ven conmigo…—y para cuando se alejaron lo suficiente confeso—: Ellas se quedaran con nosotros por un tiempo, ¿entendido?
—Vaya… Y pensar que hace tiempo me dijiste que no debía traer a Law con nosotros—soltó Corazon apartándose un poco de su flequillo de la cara que había empezado a sudar un poco.
—Sabía que dirías algo así, je…—y Doflamingo rio suavemente mientras se llevaba una mano hacia la cabeza—. Pero hay una gran diferencia en este caso, son chicas… Monet y su hermana…
—Tanto Law como esas chicas estuvieron en peligro y...—la cara de Corazon expreso que había llegado al punto de todo, abriendo un poco más sus ojos y quedándose boquiabierto— ¡Oh ya entendí! Doffy…
—No puedes negar que es una joven hermosa…
—Pues sí, es muy bonita…—Corazon adopto una expresión de incomodidad—. Pero ¿no crees que es algo…?
— ¿Qué?
—No sé… No me parece correcto que la hayas salvado solo por ese motivo.
— ¡No la salve solo por eso! ¡Rosinante, no soy tan frívolo!
—Agh, perdóname, Doffy… Es que solo me diste esa impresión, no quise ofenderte.
—No te preocupes, no es nada… Bueno, quiero que Monet este bien, junto con su hermana, merecen algo mejor… Ahora te comprendo un poco más respecto a Law, no me importa si no son útiles para nuestros objetivos, siento que debo protegerlas…
—Hace mucho que no te oía hablar así… Desde que rescataste a la pequeña Baby.
—Está bien, detengamos esto antes de que nos pongamos sentimentales—dijo Doflamingo mientras estiraba los brazos—. Agh… Creo que vamos a tener que mandar a una nueva cuadrilla, al menos para que consigan lo básico, y poder irnos rápido de aquí…
—Sí… Supongo que tienes mucho de qué hablar con ellas. Mientras tanto, iré a entrenar un rato con Law.
—Nos vemos en la comida…
Doflamingo regreso al centro del campamento, donde el resto de sus subordinados estaban atendiendo y conociendo a aquellas nuevas integrantes.
—Joven amo, no se preocupe por estas linduras… Muy pronto les ayudare a instalarse apropiadamente.
—Muchas gracias, Jora...—y Doflamingo se arrodillo ante la hermanita de la joven llamada Monet— ¿Podrías decirme tu nombre, pequeña?
La niña, cuyo cabello turquesa llegaba hasta la mitad de su delgado cuello, miraba fijamente al gran hombre rubio que le sonreía amablemente. Los grandes ojos azules de la chiquilla eran un tanto intimidantes, como los ojos hipnóticos de una lechuza.
—Disculpe, mi hermana es un poco reservada—intervino Monet con voz suave—. Pero le aseguro que está muy agradecida con usted…
—Por favor, no te dirijas a mí con esa formalidad. Llámame Doflamingo, Doffy, o tutéame por favor—y Doflamingo se puso de pie para después tenderle la mano derecha a Monet— ¿Me permites una charla contigo, a solas?
—Sí… Solo dame un momento—y la muchacha se dirigió hacia su hermana—. Sugar, ahora vuelvo, ¿sí?
— ¡Oye, niña! ¿Quieres jugar?—intervino Baby 5 completamente curiosa por conocer a la nueva niña del campamento.
—No te preocupes, estará bien—murmuro Doflamingo—. Mi pequeña Baby 5 no es una chica mala.
—Está bien...
Y el hombre rubio, junto la joven de cabello verdoso, se fueron alejando de ahí.
Doflamingo no sabía si llevarla hasta su tienda o simplemente caminar por los alrededores del campamento y del bosque; temía que algún individuo de aquella aldea pudiese descubrirlos, y por otro lado, temía que todo se malinterpretara si acababan en su lecho personal…
Pero ¿para qué rayos era el líder de aquella banda si no podía hacerse respetar por algo así?
—Ven… Vamos a mi tienda, ahí podremos hablar sin preocupaciones.
Una vez dentro de los aposentos de Doflamingo este último le ofreció agua y bocadillos que la chica rechazo amablemente.
—Mi estómago aun esta hecho un nudo…—resoplo Monet sentándose sobre la cama de Doflamingo.
—Lo lamento… Pero ya no tienes por qué preocuparte, estas a salvo conmigo, con nosotros... Por cierto, quisiera saber, si no te molesta, ¿Por qué paso todo aquello?—pregunto el rubio sentándose al lado izquierdo de la chica— ¿Qué orillo a toda esa gente a llevarlas a la hoguera?
—Pues…—y la joven emitió un largo suspiro—. Verás… No estaban del todo errados…
— ¿Cómo dices? ¿Acaso me estás diciendo que eres una clase de bruja o algo así?—inquirió Doflamingo sonriendo con algo de burla e incredulidad—. Jajaja, vamos, puedes decirme la verdad…
Monet volteo a ver directamente a Doflamingo, fijando sus ojos dorados en los cristales rojos de las extrañas gafas del hombre. Hubo un momento de silencio hasta que la joven extendió su mano derecha, como si estuviera sosteniendo algo, y empezó a murmurar algo en voz muy baja.
— ¿Qué te ocurre?
—Observa…
De pronto una hilera de copos de nieve comenzó a surgir de la palma de Monet.
Doflamingo observo con mucha atención el fenómeno.
Estaba impresionado, sin duda, pero se esforzó para que su rostro no lo evidenciara.
— ¿Puedo…?
—Adelante…
El rubio acerco su mano derecha hacia aquella pequeña nevada. Era nieve real, helada y que se derretía al contacto con la calidez de su mano.
—Sorprendente… ¿Desde cuándo puedes hacer esto? ¿Y cómo…?
—Desde que tengo trece años. Y el cómo pues… Fue una combinación de un don y de prácticas con distintas artes de magia.
—Nunca creí que esto pudiese ser real… ¿No estoy soñando, verdad?
—No, claro que no—y Monet volvió a mirar directo a los ojos de Doflamingo—. Esto… Nuestra naturaleza, ¿representa algún problema para ti?
—Bueno, no… No lo creo… Siempre y cuando no quieras congelarme—el rubio soltó una risa juguetona y nerviosa—. Hablando en serio, debo repetir que nunca fui muy supersticioso, no había conocido esta clase de habilidades en algo que no fuesen historias y leyendas sobre hadas y criaturas mágicas de los bosques… Pero ahora que lo he presenciado, quiero saber más de esto… No tengo problema alguno con eso… Es fascinante…
— ¿Estás seguro?
—Claro que sí… Monet, ¿quisieras quedarte aquí?—y Doflamingo tomo firmemente las manos de Monet, estrechándolas con una actitud comprometida—. Quiero decir… No como una simple protegida, no ¿quisieras unirte como alguien importante en mi ejército?
—Me encantaría…—dijo Monet esbozando una débil sonrisa que se desvaneció al continuar hablando—. Pero me temo que mis habilidades aun no son tan impresionantes como para serte realmente útiles. Tan solo mira cómo pudieron atraparnos en la aldea y estuvimos a punto de morir…
—Antes habías mencionado que todo era cuestión de práctica con distintas artes mágicas, ¿no es así? Mientras estés conmigo, tendrás la libertad de desarrollar esas habilidades, sin temor a que ocurran problemas… Y cuando tengas más conocimiento en ello, me ayudarás también, quiero saber si puedo ser capaz de manejar esa clase de poderes…
—Doflamingo…
— ¿Qué dices? ¿Crees que tengo potencial para eso?
—Creo que tienes un gran potencial… Eres un hombre especial, desde el momento en que decidiste salvar nuestras vidas, pude percibir que no eres una persona común y corriente—dijo Monet acariciando las fuertes manos de Doflamingo—. Te ayudaré a cumplir cualquier objetivo que quieras alcanzar… Te estoy eternamente agradecida.
—Muchas gracias Monet, estoy seguro de que haremos un gran equipo—Doflamingo le sonrió completamente satisfecho por el gran suceso que había descubierto y por el torrente de emociones que le causaba pensar en el futuro. Con cuidado aparto sus manos de las de Monet y se aclaró la garganta—. Rayos… Perdón por tomarme tantas libertades… Si te incomode, yo…
—Descuida, no me incomoda o molesta en forma alguna…
—Qué alivio… Pensé que tal vez te estaba presionando de alguna forma… Hace mucho que no hablo con una chica de tu edad… Las únicas mujeres del campamento son la señora Jora y la pequeña Baby 5.
— ¿En serio? Pensé que alguien como tú siempre estaría con alguna compañera…
—Ja, ojala fuese así, no soy tan afortunado… Y tú, Monet, ¿no has tenido algún compañero en especial? Supongo que actualmente no tenías uno, de lo contrario te hubiese salvado de aquel embrollo, a menos que haya sido un cobarde… Pero no creo que seas el tipo de chica que saldría con un miedoso, ¿no es así?
—Parece que puedes leer mi mente, Doflamingo—dijo Monet con voz muy suave y con un ligero toque seductor.
— ¿Ah sí? Tal vez tengo algún poder oculto…
—Tal vez sí…—y la chica acerco su rostro al de Doflamingo, aproximando cada vez más sus delgados labios hacia los del hombre que parecía estar esperándola con ansias.
Un beso se consumó entre ellos, siendo delicado, lento y calculador al principio, para después convertirse en una lucha apasionada entre los sedientos labios de Doflamingo contra la sensual y acogedora boca de Monet.
Pronto los fuertes brazos del rubio comenzaron a rodear el voluptuoso cuerpo de la muchacha.
—No, espera… Creo que deberíamos tomarlo con calma…—jadeo Doflamingo apartándose con cuidado de su nueva amiga mientras recordaba la última charla que había tenido con su hermano—. No quiero que pienses que me estoy aprovechando o algo así… Lo siento, Monet.
—Descuida, no pienso eso en absoluto. En verdad sentí ganas de besarte, no es como si quisiera ceder a ti solo como agradecimiento…
— ¿En serio?
—Eres un hombre genial… Eres fuerte, no cabe duda. No titubeas ante la amenaza. Tu seguridad, tu rostro y cuerpo, algo en ti es muy especial… Podrán decirme que estoy loca por pensar eso de alguien que acabo de conocer, pero así es. Lo siento dentro de mi corazón—y la joven se recargo contra el fornido pecho del hombre rubio—. Quiero estar contigo y admirarte hasta donde me sea posible, Doflamingo…
—Llámame Doffy…—dijo el rubio para después volver a plantar otro beso en los labios de Monet.
Pasaron un par de meses hasta que el otoño llegó. Los árboles comenzaban a dejar caer sus hojas, poco a poco, decorando los senderos con hojas secas, quebradizas y de distintos tonos cobrizos y amarillentos.
El pequeño ejército del ave carmesí había recorrido una gran zona de la región del este, realizando trabajos dignos de mercenarios para ir recolectando la mayor cantidad de bienes: oro, alimentos, armas, pieles, joyas y lo más importante de todo, reputación.
Durante una tarde, Corazon y Law habían ido a entrenar en el interior del bosque próximo al campamento; desde hace un par de meses habían tomado la costumbre de alejarse un rato del bullicio típico del campamento para ir a ejercitarse y descansar.
— ¡Law, cada día me impresionas un poco más!—jadeo Corazon al detener su trote. El hombre de cabello rubio estiro sus brazos y después tomo asiento al pie de un árbol—. Parece que cada día eres más rápido y fuerte…
—No lo creo, siento que estoy igual que siempre—respondió Law con voz lacónica mientras estiraba sus brazos al igual que su mentor.
—Ja, pues para mí estas creciendo bastante, y muy rápido—Corazon se tomó unos minutos para calmar su pulso y volver a respirar tranquilamente—. Oye Law…
— ¿Qué pasa?
—Ya han pasado algunos meses y…—el hombre dejo escapar una risa nerviosa por unos segundos, después su cara adopto una expresión de vergüenza y seriedad—. Vaya, me siento muy estúpido por no haberlo preguntado antes…
— ¿Preguntar qué?
— ¿Sabes en qué día naciste?
El rostro del jovencito evidencio su sorpresa. Aunque Law trataba de mantenerse lo más inalterado posible sus ojos lograron comunicar que esa simple pregunta le había emocionado demasiado.
— ¿Lo sabes o no tienes idea de ello?
—Ah… Sí, lo sé—balbuceo Law tratando de aplazar su respuesta— ¿Realmente quieres saberlo?
—Sí. Por favor…
—Es el sexto día del mes de octubre.
— ¿Sexto día de octubre? Pero Law… ¡ESO FUE HACE SIETE DÍAS!
—No es algo que tome mucho en cuenta… No importa. Por eso no comente nada al respecto.
—Law…—y Corazon se acercó al muchacho y le abrazo con fuerza—. Perdóname, debí preguntarte eso desde los primeros días en que nos conocimos…
—No… No te preocupes, Corazon—el jovencito noto los fuertes latidos que emitía el pecho del rubio. Un arrebato de culpa le invadió; Law comenzó a sentirse desorientado, no sabía que más decir o hacer.
—Soy un tonto… Lo peor de todo es que te hice esa pregunta debido a pronto será el cumpleaños de Doffy… Solo por eso recordé ese tema…
—Corazon… No es nada grave.
—Pero…
— ¿Cuándo fue tu cumpleaños?—pregunto Law con voz algo afectada.
—Fue en Julio…
—Entonces no lo celebraste, tampoco me lo dijiste… Nadie lo celebro.
—Desde hace tiempo preferí no celebrarlo, a pesar de la insistencia de Doffy…
—Entonces ¿Por qué te preocupas tanto por el mío?
—Law…—y Corazon miro directamente a los ojos grises del muchachito—. Eres joven, no es justo que no disfrutes de un detalle tan simple como celebrar tu cumpleaños. Has pasado cosas difíciles, solo quiero que… Que tengas una mejor vida.
Law sintió que su estómago se encogía, no sabía exactamente porque se sentía tan nervioso, tan emocionado y confundido. Su corazón comenzó a latir con rapidez, casi igual al agitado ritmo del que había sentido en Corazon.
—Quiero que tengas buenos recuerdos, mientras puedas, mientras el tiempo y las condiciones lo permitan…—Corazon puso sus manos en los hombros de Law—. Tal vez ahora no tengamos grandes misiones o batallas que librar, pero eso puede cambiar de un día a otro, este estilo de vida no es estable, y el estilo de vida que pretendemos será difícil de alcanzar… Por eso quiero que tengas los mejores momentos posibles.
—Corazon…
—Le diré a Doffy que celebraremos tu cumpleaños durante su festejo, no creo que le moleste. Ahora, volvamos pronto al campamento. Vámonos…
El camino de regreso al campamento fue silencioso.
Law se limitó a observar sutilmente a Corazon; su semblante había mejorado bastante, una suave sonrisa decoraba su pálido rostro y sus ojos de color cobrizo se miraban llenos de ilusión...
Law sonrió al confirmar que esas expresiones eran genuinas.
Pasaron varios días hasta que llego el vigesimotercer día de Octubre.
Todos en el campamento habían estado trabajando desde días atrás en los preparativos para el banquete y festejo de su líder.
Esa mañana, cuando Law despertó pudo notar que Corazon no estaba dentro de la tienda.
— ¿A dónde habrá ido…?—musito el jovencito poniéndose de pie con rapidez.
Fue hacia el centro del campamento para ver si no se encontraba desayunando, pero no lo encontró ahí. Se dirigió hacia el área de entrenamientos, nada.
Luego regreso a la zona de tiendas de campaña y decidió ir hacia la de Doflamingo, tal vez estaba ahí, hablando sobre los últimos detalles del festejo de su hermano.
—Ah… ¿Doflamingo?—llamo Law con voz suficiente alta para que pudieran escucharle sin necesidad de entrar a la tienda— ¿Estás ahí? ¿Puedo hablar contigo…?
Se escucharon unos murmureos y en unos segundos más Doflamingo salió de la tienda.
— ¿Qué sucede, Law?—pregunto el hombre de cabello rubio.
Law noto que Doflamingo estaba algo agitado, solo tenía puestos unos holgados pantalones y sudaba ligeramente.
—Ah… Me preguntaba si Corazon estaría aquí…—murmuro Law mirando hacia el suelo.
—Pues no, Rosinante no está aquí…—y Doflamingo miro con un poco de incomodidad al chico—. Creo que me dijo que iría hacia el pueblo a comprar unas cosas. No te preocupes, no debe tardar mucho en regresar. Ahora, discúlpame…—y volvió al interior de sus aposentos.
Law decidió ir a buscar algo de desayunar mientras esperaba el regreso de tutor.
— ¡Oye, Law!—exclamo Baby 5 abordando a Law, quien ya estaba comiendo— ¿Quieres ir a jugar después de que termines eso?
—No, gracias.
— ¿Y qué harás entonces? Hoy no hay entrenamiento, ni limpieza ni organización de materiales o armas…
—Estoy esperando a Corazon.
—Y cuando Corazon vuelva, ¿Qué harás?
— ¡Rayos, Baby 5! ¡No te incumbe, déjame en paz, por favor!
— ¿Eh? ¿Quieres que te deje tranquilo?
— ¡Si, por favor…!
— ¡Está bien, si eso te hace feliz!—exclamo la chica con una amplia sonrisa y que era totalmente sincera.
Law siguió con su desayuno, vio cómo su compañera se alejaba a pasos alegres y saltarines.
—Oye, Law—dijo una voz grave a su espalda—. Ya estoy aquí, podrías ir a jugar con Baby 5 una vez que termines tu comida…
— ¡Corazon!
Y el jovencito volteo rápidamente. Ahí estaba Corazon cargando una bolsa de piel que se miraba algo llena.
— ¿Querías hablar conmigo, Law?
—Es que… Quería hablarte de… ¿Podemos ir a la tienda?
—Claro…
Cuando finalmente llegaron a su pequeña morada, Corazon dejo la bolsa que llevaba sobre la cama y se sentó a la orilla de esta, mirando atentamente a Law, esperando a lo que el muchachito tuviera que decirle.
—Corazon… Yo quiero darte algo…—musito Law quien luego se dirigió a un rincón detrás de los pocos muebles que su tutor tenía por ahí, tomo una especie de cuadro que estaba cubierto por una tela amarillenta—. Esto… Lo estuve haciendo con lo que pude conseguir…
Y el chico le brindo el objeto a Corazon. El rubio desprendió la tela de encima y encontró un pequeño lienzo con una pintura, era un dibujo sencillo pero muy bien delineado de Corazon con su armadura puesta.
—Yo no quise dártelo durante el festejo de esta noche…—balbuceo Law sumamente nervioso—. No quería que los demás lo vieran. Tuve problemas con el resultado pero es lo mejor que alcance a hacer… Si no te gusta puedes dejarlo…
Corazon miro fijamente por varios segundos su pequeño retrato.
Luego volteo a ver a Law, los ojos cobrizos del rubio se miraban algo vidriosos…
Corazon dejo el lienzo a un costado de la cama y fue a abrazar con fuerza al chico.
—Muchas gracias, Law… Me ha gustado mucho—dijo Corazon con voz ahogada. No dejaba de abrazar efusivamente al chico—. Has hecho un estupendo trabajo…
— ¿En serio?—quiso asegurarse Law mientras esbozaba una sonrisa llena de alivio.
—En serio. Quisiera poder presumírselo a Doffy, ¿dejarías que él lo viera, por lo menos?
—De acuerdo. Si es solo a él…
—Cielos… Ahora me siento tan torpe... Yo también conseguí algo para ti, pero temo que no es tan valioso como tu regalo; no pude hacerlo con mis propias manos…—y Corazon tomo la bolsa de piel y de ella sacó un par de prendas de vestir (un pantalón de gruesa y resistente tela junto con una camisa de tela nueva y suave en color azul oscuro) y una pequeña caja que contenía un par de monedas de bronce y una de plata.
Law observo fascinado sus obsequios.
— ¿En verdad esto es para mí?—pregunto con voz pausada e incrédula.
—Por supuesto que sí, es tu regalo… Mira—y Corazon agarro la moneda de plata y la alzó para exhibirla a detalle—. Tal vez no valga mucho, pero dicen que esta moneda puede ser usada en cualquier reino o continente, ¿no es genial?
—Sí…
—Vamos, ponte tu ropa nueva, quiero ver si es de tu talla, puedes lucirla esta noche durante el festejo…
—Creo que si me quedara… Corazon… Muchas gracias—y Law sostuvo las prendas de vestir entre sus manos, fijando su mirada gris en ellas tratando de no conmoverse demasiado—. Esto es… Mucho para mí…
—Claro que no, no vuelvas a decir algo así, ¿de acuerdo?—declaro el hombre de cabello rubio poniendo sus manos firmemente sobre los hombros del chico mientras le dedicaba una cálida sonrisa—. Ahora, ve a disfrutar el día libre… Te recomiendo darte un baño antes del festejo, no querrás ensuciar tu ropa nueva.
—Como tú digas, Corazon…
—Eres un chico demasiado obediente, no me hagas tan fácil el trabajo—bromeo Corazon sacudiendo el erizado cabello de Law.
Law le sonrió jovialmente; ver una sonrisa tan amplia y natural en ese chico era un acontecimiento especial. Corazon observo como el jovencito salía con paso feliz y veloz de la tienda para después correr hacia lo largo del campamento.
Law corrió eufóricamente hasta que llego a las afueras del campamento.
Sentía una gran felicidad que no pudo reprimir y lanzo un gran grito de alegría.
Después de unos segundos, Law se tiró sobre el suelo y contemplo el cielo tranquilamente hasta que el ruido de un par de pasos lo alerto.
—Oye, Law, ¿ahora si quieres ir a jugar?—pregunto Baby 5 con voz curiosa.
—Está bien, sí, jugaré un rato…—y el chico se levantó y siguió a su compañera hacia el área de entrenamientos que ahora había sido ocupada para ser un área de juegos.
Horas después, cuando ya el cielo se había tornado oscuro y un manto de estrellas lo decoraba, todo aquel pequeño ejército se encontraba festejando.
Una gran hoguera había sido levantada en el centro del campamento, grandes cantidades de comida eran llevadas de aquí a allá, muchos bebían sin preocupación brindando a la salud de su líder Doflamingo, algunos miembros de la cuadrilla habían sacado a relucir sus talentos musicales y habían dedicado canciones donde relataban proezas y el valor de Doflamingo; una buena cantidad de obsequios le habían sido ofrendados.
— ¡Muchas gracias! ¡No saben cuánto aprecio todo esto!—exclamo Doflamingo completamente satisfecho de ver tantas muestras de admiración y afecto por parte de sus subordinados. Doflamingo estaba bebiendo vino de una gruesa e imponente copa dorada—. Pero… Quiero que tomemos un momento para felicitar a alguien más…—y Doflamingo señalo a Law, quien estaba a un par de metros de este sentado junto a Corazon— ¡Law, ven aquí!
Law, con expresión de asombro e incomodidad, volteó a ver a su tutor quien le indico con una cabezada que siguiera la instrucción de su hermano mayor.
El chico se puso de pie, se acercó al líder y comenzó a ponerse nervioso.
Doflamingo levanto a Law para colocarlo sobre sus hombros.
— ¡El pequeño Law también cumplió un año más de vida hace poco! ¡Quiero que brindemos por él!—y alzo su copa hacia la hoguera—. Para que siga su arduo entrenamiento, que pronto se convierta en un soldado del que podamos estar orgullosos y que nos ayude en nuestro camino hacia la gloria… ¡Estoy seguro de que prometes grandes cosas, Law!
El jovencito se abochorno bastante debido a la gran cantidad de aplausos y felicitaciones en su honor. Law pudo apreciar como Corazon aplaudía con entusiasmo y sonreía tranquilo ante la escena.
—Sigue así…—y Doflamingo lo bajo de sus hombros—. Mañana te daré tu obsequio de cumpleaños, ¿de acuerdo?
—Sí, no te preocupes…—balbuceo Law tratando de que ese momento pasara lo más rápido posible—. Gracias.
—Ahora regresa con mi querido hermano—y le dio unas palmadas en la espalda—. Sigue divirtiéndote…
Law regreso junto a Corazon, sintiendo aun algo avergonzado por todas las miradas que estaban sobre él.
—Ya paso, Law, tranquilo… No es la gran cosa. Es justo y siempre agradable que los demás te reconozcan como parte de este grupo, Doffy tiene razón, serás uno de los mejores miembros en un par de años más… Lo podemos asegurar—y Corazon le dio un sorbo a la botella de jugo de uva que estaba cargando.
Y paso el tiempo, todos siguieron charlando, bebiendo, bromeando, jugando, bailando y cantando, hasta que llego un punto de la noche en que el ambiente se tornó más "maduro".
—Creo que es hora de que vayas a dormir, Law—declaro Corazon poniéndose de pie dispuesto a escoltar al muchachito hacia la tienda de campaña.
— ¿En serio? Pero no tengo sueño…
—Es en serio, Law. Ya es tarde, además ya no es apropiado que estés aquí.
—De acuerdo… No te preocupes, puedo ir solo—dijo Law para que Corazon pudiera seguir ahí y agregó: —. Corazon, ten cuidado, no te vayas a embriagar demasiado.
—No te preocupes, no pasara nada. Ya no beberé mucho—le aseguro el hombre de cabello rubio sonriéndole.
—Bien, buenas noches. Hasta mañana…—y el chico se retiró.
Law llego a la tienda, no encendió vela alguna, le bastó con toda la luz que llegaba del exterior del campamento para lograr encontrar la jarra de agua que tenían en la mesita, quitarse la ropa nueva que Corazon le había obsequiado y dejarla bien doblada sobre la mesa y, finalmente, meterse en la sencilla cama para tratar de conciliar el sueño.
Y mientras tanto, en el lugar donde se encontraba Corazon…
—Doffy, aún no te he brindado mi regalo—anunció el hombre tan alto que entrenaba en el arte de la espada cuyo nombre era Diamante. Este se acercó a una tienda de campaña cercana, dio unas enérgicas palmadas y en unos segundos un grupo variado de mujeres salió de aquel sitio.
Aquellas mujeres vestían ropas muy ligeras, con cortes hechos a la medida exacta para dejar a la vista sus atractivos femeninos entre los delgados pedazos de tela.
Iban bailando al ritmo enérgico e hipnótico de una música cuyo origen era un trío de hombres que salieron después ellas, ambos tocaban tambores y panderetes, las chicas se dirigían seductoramente hacia Doflamingo y al resto de sus principales subordinados, incluido Corazon.
— ¡Vaya Diamante, te has lucido…!—exclamo Doflamingo mientras recibía a un par de chicas con los brazos abiertos.
Por su parte, Corazon estaba completamente ruborizado ante tal espectáculo.
Una joven de abundante y espeso cabello oscuro se había puesto ante él, moviendo sus caderas con gracia y sensualidad, invitándolo a que siguiera el ambiente animado del resto de sus compañeros.
Corazon trago saliva, su pulso se había acelerado y en verdad se sentía algo nervioso ante la mirada coqueta de aquella muchacha de vibrantes ojos verdes. El hombre no pudo evitar recorrer a la chica de pies a cabeza, el vestido rojo que esta llevaba remarcaba sutilmente sus curvas.
—No, gracias…. Es que… Yo no…—balbuceo el hombre rubio tratando de rechazar la situación de la manera más amable posible.
— ¡VAMOS CORAZON! ¡ANIMATE!—le grito su hermano mayor sin dejar de acariciar a una de las jóvenes que estaban a sus costados— ¡Dale un empujón, Diamante…!
Y el mencionado subordinado acato la orden de su líder. Corazon fue arrojado hacia el centro de aquel círculo de gente, chocando suavemente contra la voluptuosa bailarina.
Pronto la muchacha tomo las manos de Corazon y empezó a guiarlo para que acariciara sus hombros y luego su cintura mientras no dejaba de bailar.
— ¡Eso es…! ¡Recuerda que también había que celebrar tu cumpleaños y aquí tienes tu regalo!—dijo Doflamingo completamente divertido.
Pronto aquel espectáculo termino y Corazon pudo volver a sentarse y tomar un respiro.
—Lo siento… No… No estoy acostumbrado a esto…—dijo Corazon a la mujer que había decidido seguir acompañándolo después del baile.
—Se nota… Pero descuida, eso es muy lindo—y la joven se recargo contra Corazon— ¿Cómo te llamas?
—Puedes decirme Corazon…
—Oye Corazon, entonces, ¿nunca habías estado en compañía de alguien como yo?
—No… Al menos no tan cerca…
—Entonces vamos a llevarlo con calma…—y le dio un beso en la mejilla.
Paso un largo rato y Law no conseguía poder dormir. Se levantó de la cama, se dio cuenta de que ya no había agua en la jarra y decidió tomar eso como excusa para ir por más líquido y escabullirse para ir a echar un vistazo a Corazon.
Salió con cautela de su campaña, llevando la jarra de metal entre sus manos y cuidando sus pasos.
Al llegar cerca de la zona de celebración principal decidió esconderse detrás de un barril y observar todo desde ahí. Pudo observar a aquellas mujeres de ropas ligeras y de gran atractivo que estaban entre los brazos de varios soldados y superiores suyos.
Ahora ya podía entender por qué Corazon había decidido mandarlo a la tienda...
Y sus ojos finalmente se encontraron con la figura de su mentor.
Una mujer morena masajeaba los hombros de Corazon, luego tomaba asiento junto a él, recargándose cariñosamente contra este; acariciando sus fuertes brazos, hablándole y sonriéndole como si tratara de hacerlo reír para finalmente plantarle un apretado beso en los labios.
Una punzada de molestia nació en Law al ver aquella última escena…
No sabía muy bien porque le había molestado tanto pero solo deseaba que Corazon regresara lo más pronto posible a la tienda y se alejara de aquella mujer.
—Maldita sea…—murmuro Law tratando de olvidar su enojo y de razonar—. Corazon es un adulto, todos los adultos necesitan hacer esa clase de cosas… Es normal…—y al decir estas últimas palabras su voz comenzó a sonar tan deprimente que mejor decidió volver lo más pronto posible a la cama, con la mente totalmente ocupada con la amarga posibilidad de que Corazon no llegaría a dormir.
Al día siguiente, Law despertó con mucha pesadez, y pudo notar que Corazon no estaba ahí.
El chico se levantó, se puso su ropa sencilla, tomo una pequeña navaja que usaban para múltiples cosas, y al salir de la tienda se encontró con quien menos esperaba: Corazon.
—Buenos días, Law. ¿Cómo dormiste? ¿Descansaste bien?
—Bue…Buenos días. Dormí bien, gracias—respondió Law con voz un tanto evasiva.
— ¿Te ocurre algo?—inquirió al ver que Law estaba claramente diferente en su trato.
—No, estoy bien… Iré a entrenar…
—Pero Law, recuerda que hoy no…
—No importa, iré al bosque a entrenar solo…—dijo Law adelantándose y apresurando el paso.
— ¡Tienes que desayunar antes de eso! ¡Por favor, ve a comer algo…!—exclamo Corazon con preocupación. Una expresión de angustia quedo plasmada en el pálido rostro del rubio.
Law se dirigió llego a las afueras del campamento, internándose en el bosque cercano, corriendo entre los árboles y tratando de reprimir su enojo…
Y se detuvo por fin al pie de un grueso árbol, se arrojó al suelo y comenzó a clavar la navaja en la base del tronco.
"Ya no quiero sentirme así… Corazon no se merece que me comporte así con él… Pero no puedo dejar de sentirlo…" pensó el joven hundiendo con más fuerza aquella daga.
—Ah… No puedo creer que no lo hicieras anoche, Doffy…—jadeo una voz femenina.
—Hablo en serio… Agh… No pude hacerlo con esas chicas, solo jugué un rato con ellas mientras los demás me observaban pero… No pude llegar a más…—contesto una voz masculina que también se oía afectada.
Esas voces tan familiares estaban tal vez a un par de metros detrás de él, Law se levantó con mucho cuidado, aproximándose con cautela hacia aquellos ruidos y pronto sus ojos grises contemplaron a Doflamingo y a Monet, desnudos y haciendo aquel acto íntimo cuya mecánica solo había escuchado e imaginado. La pareja estaba al pie de unos arbustos y usaban sus ropas como lecho.
—Pero… Doffy… Eres libre de estar con quien sea…
—Ninguna de ellas era tan hermosa como tú…—suspiro Doflamingo mientras aumentaba el ritmo de sus estocadas. Monet estaba encima de él, dando suaves sentadillas que hacían que sus grandes pechos se movieran hipnóticamente de arriba abajo. Las fuertes manos de Doflamingo sostenían la acentuada cintura de la joven.
Law no podía dejar de ver aquella escena, una intensa curiosidad se apodero de él; su cuerpo comenzó a experimentar una sensación incomoda pero ligeramente placentera, que fue creciendo mientras más veía aquel lubrico acto.
Pronto Doflamingo comenzó a dejar escapar gemidos más profundos, Monet había aumentado el ritmo y fuerza de sus caderas, el hombre llevo sus manos hacia los pechos de la chica y comenzó a estrecharlos y a masajearlos, mientras que la chica arqueaba su espalda.
Y de pronto Doflamingo emitió un gruñido, que segundos después fue acompañado de un largo gemido de Monet.
Después de esos obscenos sonidos, ambos se separaron y se dieron un largo y apasionado beso.
—Eres tan hermosa…
—Tú eres tan asombroso…
Y de pronto Law sintió la urgencia de estornudar, hizo el mayor esfuerzo por evitarlo pero falló. Doflamingo pudo escucharlo y le indico a Monet que se vistiera y regresara pronto al campamento. El rubio se puso de pie, para ponerse solo sus pantalones.
—Bueno, sea quien sea… Ya termino el espectáculo, vamos sal de donde sea que estés—soltó Doflamingo con voz relajada mientras estiraba sus fuertes brazos.
Law, sintiéndose como un completo tonto, salió poco a poco de su escondite y con un semblante serio, pero sumamente avergonzado, llego ante Doflamingo.
— ¡Law! Vaya resulto ser quien menos imaginaba…—dijo el rubio con cierta gracia—. Y yo que pensé que tendríamos más privacidad aquí que en mi tienda, ja. Supongo que debí adentrarme un poco más en el bosque.
—Perdón, no quise espiar… Solo estaba por aquí cerca y yo…
—No pudiste dejar de mirar en cuanto nos descubriste, ¿no es así?
—Sí… Algo así… Lo siento…
— ¿Es la primera vez que miras algo así?
—Sí.
—Está bien. No hay problema por esta ocasión, pero no lo vuelvas a hacer, ¿sí?
—Claro que no. No volverá a ocurrir—afirmo Law con completa convicción—. Por favor, no le cuentes de esto a Corazon…
—Uhm… Pero creo que al menos debería mencionarle algo importante para que lo hable contigo—dijo Doflamingo mientras cruzaba los brazos y hacia una mueca reflejando una expresión pensativa—. Ya sabes, esas pláticas indispensables para convertirte en hombre…
—No quiero que él me hable de esas cosas.
— ¿Entonces quieres que yo me haga cargo de esa charla?—cuestiono el rubio riendo con cierta incredulidad y para su sorpresa Law asintió tímidamente—. Vaya… Que sorpresa… Bueno… ¿Ya sabes cómo una mujer y hombre crean un bebé y todo eso, no?
—Sí…
—Y sabes que eso no siempre se hace para tener hijos, la mayoría del tiempo solo se hace por gusto y ya… Y también creo que ya sabes que no siempre es entre un hombre y una mujer, las mujeres se pueden interesar en mujeres y así igual hombres con hombres…
— ¿Tú has hecho eso?
— ¿Qué cosa?
—Estar con un hombre.
—Agh…—y Doflamingo sintió un vuelco en el estómago, no pensó que le fuera a recordar un hecho de esa naturaleza—. Pues… Sí, sí he estado con uno. Escucha Law, tienes que jurar que no le dirás a nadie de esto, ¿entiendes? Si un día descubro que abriste la boca, lo lamentarás…
—No lo diré, lo juro—declaro el chiquillo con la voz más seria y comprometida que podía concebir.
—Bien… ¿Qué más entonces?—balbuceo Doflamingo mientras se rascaba la nuca. Empezaba a sentirse un poco incómodo a pesar de que solía ser muy abierto en aquellos temas—. Ahora que acabas de mirar lo que paso entre Monet y yo… Sentiste algo raro, ¿o me equivoco?
—Algo así…
— ¿Y ya sabes cómo deshacerte de esa sensación?
—No.
—Entonces tienes que desahogarte por tu propia cuenta, ya que eres muy joven aun para tener una pareja… ¿En verdad nunca lo has hecho? Me sorprende que no lo hayas intentado…
—Eh… No…
— ¡Diablos! De acuerdo… Lo único que tienes que hacer es agarrártelo, masajearlo o frotarlo con cuidado hasta que se endurezca, ya sabes cómo… Y seguir frotándolo, aumentando la velocidad o presión según tu gusto, hasta que sientas que todo tu cuerpo esté a punto de explotar y esa sensación extraña que acabas de experimentar hace poco aumente hasta al máximo, vas a sentir que tu pulso se acelera y finalmente tiraras semen, esa cosa que probablemente ya estas tirando por las noches sin que te des cuenta… Puedes pensar en cualquier cosa para ayudarte a terminar con eso, así es más rápido. ¿Tienes alguna duda?
—No… Solo espero no lastimarme al hacerlo.
—Ten cuidado en tu primer intento, si miras algo raro o te lastimas puedes ir conmigo y ya veremos cómo se soluciona, ¿de acuerdo?
—Está bien. Gracias…
—No hay de que, solo ten cuidado en donde lo haces y cuando, te recomiendo hacerlo antes de dormir, ayuda bastante a relajarte, y durante las mañanas probablemente te ayude a acabar con la molestia típica—y Doflamingo bostezo—. No entiendo porque no quisiste que Rosinante te dijera todo esto, pero tendrás tus motivos… Bien me voy, nos vemos después…
Y Law quedo ahí, sintiendo un intenso calor en el rostro, una vergüenza inmensa y un cosquilleo en el estómago. Doflamingo había mencionado que podía pensar en cualquier cosa para llevar a cabo su auto estimulación.
Decidió quedarse un rato más ahí en el bosque, busco un lugar más alejado, más oculto y seguro detrás de arbustos más frondosos.
Se aseguró de que no hubiera nadie merodeando y finalmente decidió tomar asiento en el césped. Aquel placentero y misterioso cosquilleo aumentaba…
Law tenso sus labios y con vacilación acerco su mano derecha hacia el borde de sus pantalones.
Con lentitud bajo un poco su ropa hasta que pudo tocar libremente su zona intima, con mucho cuidado tomo su miembro y comenzó a frotarlo con lentitud.
Sentía un calor increíble, un rubor de había apoderado de sus mejillas y su respiración comenzaba a alterarse.
Pasaron algunos segundos hasta que llegó el momento en que una serie de imágenes llego a su mente…
Todas estas evocaban a Corazon, su rostro sonriente y amable, así como aquellas ocasiones en que lo había visto con el torso desnudo.
Pronto sintió la necesidad de aumentar el ritmo y fuerza con la que se estimulaba; era una de las mejores sensaciones que había experimentado en su vida.
Y Law termino súbitamente, ahogando cualquier ruido y apretando fuerte su mandíbula.
El rostro del jovencito estaba cubierto por una fina capa de sudor, su pecho bajaba y subía rápidamente tratando de estabilizar su respiración y su mano derecha quedo empapada de un líquido semi-viscoso blanquecino.
El chico se quedó observando aquel fluido sobre su mano, con la mirada perdida…
Cuando su mente regreso a la "realidad" una terrible culpa le invadió, sentía asco hacia sí mismo por llegar a pensar en Corazon durante aquel acto.
—Soy repugnante…
Mientras tanto, en el campamento, Corazon se había encontrado con Doflamingo.
—Doffy, ¿no has visto a Law?—pregunto el hermano menor con algo de preocupación en su voz.
—Ah… No.
— ¿Estás seguro?
—Agh… La verdad es que lo vi en el bosque pero me dijo que quería estar solo… Por eso no quise decirte nada.
—Vaya… Todavía sigue con ese humor… Bien, será mejor dejarlo así.
— ¿Acaso discutieron? ¿Te desobedeció en algo?—interrogo Doflamingo muy interesado en saber el trasfondo de aquel asunto.
—No, no… Nada de eso. Sinceramente no lo sé—confeso Corazon llevándose una mano a la frente y reflejando en su rostro la angustia y preocupación que le causaba el asunto—. Cuando lo vi al salir de la tienda, lo salude y comenzó a actuar extraño, le pregunte que le sucedía y me evadió, yéndose lo más rápido posible...
—Supongo que está en esa edad en que los chicos se ponen muy huraños y quieren ser más independientes, después de todo… Ya tiene catorce años—dijo Doflamingo poniendo un mano sobre un hombro de su hermano menor.
Corazon soltó un suspiro de resignación.
—Bueno, probablemente sea por eso... No voy a presionarlo. Solo espero que no sea así siempre…
—No te angusties, no es para tanto, se le pasará pronto. Por cierto… ¿Te divertiste ayer?
—Pues ¿Qué puedo decir? Por una parte me la pase muy bien, pero al final no pude quedar bien ante la chica que quiso acompañarme anoche…
—Como era de esperarse… Oh, hermano, ¿Cuándo dejaras de ser tan puro y casto?
—Basta, sabes que ya no soy…
—Sí, sí lo sé, pero en definitiva sigues actuando y pensando como si lo fueras. Es un milagro que ya lo hayas podido hacer…
—Agh, Doffy, déjame en paz con eso. Tal vez es solo que no encuentro a la persona correcta.
—Probablemente cuando estemos cerca de nuestros objetivos conocerás o te acercaras a una persona adecuada… O al menos a alguien necesario para nuestros planes.
— ¿Otra vez planeando casarme con alguna noble? Sigue soñando…
Y de pronto Doflamingo lo tomo firmemente por los hombros, mirándolo fijamente.
—Rosinante… Parece que has olvidado la naturaleza de nuestro objetivo, recuerda que no será fácil llegar hasta ahí. Así que, cuando llegue el momento, se tendrán que hacer ciertas cosas. Ya sea que las hagas tú o yo… Cualquiera de nosotros tenemos que llegar alto.
Corazon tenso sus labios, hace mucho no escuchaba a su hermano mayor ponerse tan serio respecto a ese tema que hace mucho no tocaban pero que era la razón principal por la cual marchaban con aquel ejercito por diferentes regiones.
—Pero… Doffy… ¿Tú también serás capaz de hacer a un lado lo que realmente quieres por llegar a ese lugar? He visto como procuras a Monet, o como la pasabas con Vergo, no soy tonto, ¿serias capaz de dejar todo eso por…?
—Ellos saben perfectamente que tengo cosas que hacer.
Corazon se sorprendió por tal respuesta, asombrado de lo comprometido que era su hermano con sus metas y como había tenido la suerte (o la habilidad) de lograr convencer de ello a su concubina y a su antiguo amante y principal mano derecha.
Al final decidió dejar el tema ahí, no quería seguir hablando de eso, decidió dar una resignación falsa y se retiró a su tienda de campaña.
Doflamingo sentía una molestia en general...
Su cabeza había empezado a doler y su habitual estado relajado se había perturbado bastante, la deliciosa sensación de calma y desahogo que había obtenido hace rato se había esfumado por completo.
—Agh… ¿Por qué tenían que pasar estas cosas precisamente después de una celebración? ¿Qué acaso empezara una mala temporada para mí?—se preguntaba en voz baja el rubio de cabello espeso una vez en sus aposentos—. Primero quedo como un tonto anoche, luego Law me evita y después cometo la tontería de discutirle algo a Doffy…
Corazon busco la pintura que le había regalado Law, se quedó observándola por un rato hasta que su mente se tranquilizó y una genuina sonrisa volvió a aparecer en su rostro.
—Espero que vuelvas pronto Law…
Para el anochecer Law se encontraba de regreso al campamento, el ambiente estaba realmente tranquilo a lo que se acostumbraba, al parecer la mayoría aún no se recuperaba de la fiesta de ayer.
— ¡LAW! ¿Dónde estuviste?—pregunto Corazon al ver al jovencito entrar a la tienda—. ¿Estás bien?
—Sí, no me paso nada… Solo quise estar solo un rato—contesto el chico con voz taciturna.
—Sí, entiendo… Law, ¿quieres ir a cenar? ¿Tienes hambre ya?
—Ya comí algo. Lo siento…
—Bien… Oye, Law, ¿quieres hablarme de algo? ¿Te sucede algo malo?
—Agh… No quiero que lo tomas a mal pero ¿crees que podría…?
— ¿Qué?
— ¿Podría comenzar a dormir en otro sitio?
Corazon abrió mucho sus ojos en expresión sorpresiva, luego parpadeo varias veces seguidas y finalmente quedó algo triste ante tal petición pero tratando de ocultarlo, se limitó a sonreír comprensivamente para dar su respuesta:
—Por supuesto que sí. Duerme aquí por esta noche, mañana me encargare de conseguir otra tienda…
—No, claro que no. Yo puedo armar una sencilla en un rato, solo necesito el sitio para dormir, no requiero de más espacio—declaro Law con mucha seguridad—. Solo quería tu permiso.
Corazon se mantuvo en silencio por unos segundos, mirando a Law con una mezcla de preocupación y ganas de comprenderlo genuinamente. Finalmente se resignó y ayudo a Law a conseguir los materiales para hacer una pequeña tienda a un par de metros de la suya. Le brindo su almohada, manta y ropa. El resto de sus pertenencias, como sus regalos, se quedarían en el baúl de Corazon por mera seguridad.
—Bien… Creo que ya quedo—resoplo Corazon mirando la nueva, pequeña y sencilla morada de Law. El rubio aun reflejaba su inconformidad en su rostro y en su postura de brazos cruzados—. Espero que descanses y estés cómodo, pero Law, no dudes en regresar si no te sientes bien ahí…
—No te preocupes, estaré bien. Descansa, Corazon, buenas noches…
—Buenas noches, Law… Duerme bien—y esbozo una suave y melancólica sonrisa.
En definitiva aquel jovencito quería y necesitaba más privacidad, era algo inevitable.
Pero otro hecho inevitable era que extrañaría demasiado hablar con Law antes de dormir y platicar sobre su día, entrenamientos y demás sucesos del día.
Pasaron un par de meses y la nieve llegó a la nueva región en donde el pequeño ejército del ave carmesí se había estacionado.
—Oye Law… Tengo algo que encargarte—dijo Doflamingo a Law quien se encontraba entrenando con una espada de madera, dándole toques al grueso tronco de un árbol.
—Sí, ¿Qué tengo que hacer?
—Iré con Monet al pueblo más cercano, también llevare a Baby y a Sugar, así que necesito que vengas con nosotros y sirvas como su guardia—explico Doflamingo— ¿Crees estar listo?
—Sí…
—Muy bien, ve con Diamante y dile que te de algo apropiado para el caso. Te espero afuera de mi tienda.
Law estaba algo emocionado y también algo asustado, sería la primera vez que ocupaba un puesto así. Y lo más importante de todo… Corazon no estaría cerca de él.
Al recibir una delgada y pequeña espada sintió un nudo en el estómago, tampoco había usado una espada real en una situación que no fueran pequeños entrenamientos.
Para cuando se dirigía a encontrarse con Doflamingo y el resto, alguien le detuvo…
— ¿A dónde te diriges?
Era Corazon, este llevaba un par de pieles con las cuales se cubriría del frío por las noches. Ahora cada vez que Law se encontraba con él sentía una especie de cosquilleo y cohibición; las cosas habían cambiado bastante desde que dejaron de compartir techo.
— ¿Eso es una espada real?—se extrañó el rubio mirando consternado el arma que Law llevaba enfundada en su lado izquierdo, colgando de su cinturón.
—Sí… Doflamingo me ordeno a acompañarlo a un asunto, como guardia de Baby y Sugar—informo el jovencito tratando de evitar la mirada cobriza de su mentor.
—Dioses… ¿Estás seguro de que quieres ir? ¿Te sientes preparado?—cuestiono Corazon—. Puedes negarte si quieres, yo puedo ir…
—No te preocupes, estaré bien. Además… No ha pasado nada serio en las últimas veces que hemos salido a visitar el poblado.
—Law… Agh… Bien, entiendo. Al menos trata de que no se separen mucho de Doffy—pidió el rubio—. Te deseo éxito… Ve con cuidado y mantente alerta en todo momento.
—Sí, lo haré… Adiós, nos vemos después…—y Law se retiró a prisa de ahí.
En un rato más, Law caminaba detrás de Doflamingo, frente al gran hombre rubio iban Monet, Baby 5 y Sugar, quienes iban inmersas en una animada plática.
Al llegar a la aldea, se dirigieron hacia distintos puestos de herbolaria y minerales en donde Monet compro gran cantidad de artículos, luego se dedicaron a visitar distintos lugares en donde se dedicaban a crear y vender vestidos y túnicas (Doflamingo decidió comprar un vestido a cada una), Law estaba empezando a arrepentirse de haber aceptado el puesto, estaba sumamente aburrido.
—Hey Law… Iré con Monet a explorar más lugares, ¿estás listo para cuidar por tu cuenta a mis pequeñas?—pregunto Doflamingo.
—Claro. No te preocupes…
—De acuerdo, nos vemos en un rato más en la salida de la aldea, tengan cuidado—y el rubio se retiró de ahí junto con su compañera de cabello verde.
—Oye Law, quiero ir hacia allá, parece que hay una panadería… ¡Ven, Sugar, vamos a ver!
Law, haciendo una mueca de aburrida resignación, siguió el paso de las jovencitas.
Estuvieron paseando por al menos media hora más hasta que llegaron a una zona de tabernas y mucha cantidad de ebrios rondando por ahí.
—Oigan, será mejor que nos vayamos de aquí—declaro Law acercando su mano hacia la empuñadura de su espada—. No es un buen lugar, no tienen nada que ver aquí…
De pronto un hombre mayor, de aspecto muy sucio y descuidado, se acercó a Baby 5.
Los chicos notaron que el sujeto había estado bebiendo pues despedía un intenso olor a alcohol que se combinaba terriblemente con el mal olor causado por su falta de aseo.
—Chiquilla, ¿podrías darme una moneda por favor?—rogo el hombre tendiendo su mano derecha hacia Baby 5.
— ¡Claro que sí…! ¡No se preocupe, debo de tener…!—bramo la jovencita de cabello negro con entusiasmo mientras metía las manos dentro de su abrigo en busca de dinero.
Inmediatamente Law la detuvo, tomándole el brazo que buscaba el dinero, susurrándole con tono reprensivo:
— ¡¿Qué te pasa!? No lo hagas, es obvio que solo quiere el dinero para embriagarse más… ¡Vámonos de aquí, nos meteremos en problemas!
—Pero Law, el pobre hombre…
— ¡No importa, vámonos…!
Y sin más, los tres dieron vuelta y se alejaron de ahí.
—Baby, no puedes seguir accediendo a las peticiones de cualquier extraño—terció el jovencito de cabello negro.
—Pero yo…
—Law tiene razón, no tienes por qué regalar dinero que el amo Doflamingo te da con tanta confianza—intervino sorpresivamente Sugar—. No seas tonta…
Y al tomar una callejuela en dirección hacia la salida del pueblo, un sujeto los abordo.
Era un tipo joven, tal vez de unos diecinueve años, de cabello largo atado en una coleta y que miraba a Law con expresión calculadora y desafiante.
Law enseguida noto el tipo de mirada que ese muchacho proyectaba y pudo saber que nada bueno traería consigo.
—Vaya, creo que ustedes no son buenos samaritanos…—soltó el sujeto con una voz que fingía un tono de triste decepción— ¿Cómo pudieron negarle una simple moneda a mi pobre abuelo? Ahora por negarse a ayudar de buena fe, tendré que pedirles que saquen todo lo que tengan consigo…—y el sujeto se acercó a ellos con actitud amenazante mientras sacaba una daga de su raído abrigo.
Law visualizo con rapidez el gesto y también desenfundo su arma, su delgada espada se posiciono veloz ante el cuerpo de aquel sujeto, quien se quedó completamente quieto, temiendo que la punta se hundiera en su torso.
—Eres más veloz de lo que pensaba… No pensé que fueras a manejar bien esa cosa…
—Déjanos en paz o tendrás la suerte de ver tus entrañas—declaro Law sintiendo una increíble sensación de coraje y audacia que no había imaginado antes.
El sujeto retrocedió un par de pasos hasta que dejo el camino libre, mientras que Law no dejaba de apuntar con su espada su abdomen para dejarle el paso libre a Bab Sugar.
—Dense prisa y traten de encontrar a Doflamingo—les dijo Law.
Las jovencitas corrieron, acatando la orden de Law.
El jovencito no dejo de apuntar si afilada arma hacia su adversario hasta que se aseguró que sus compañeras se habían alejado lo suficiente.
—Bueno, ya está… Tus amiguitas ya se fueron, sanas y salvas, ¿podrías dejar de apuntarme con esa cosa? Me iré de aquí sin molestarte más…
Law comenzó a temblar un poco, no quería bajar la guardia, pero al parecer ese sujeto ya estaba lo suficientemente intimidado. Así que bajo su espada lentamente hasta que…
— ¡Aunque sepas usar bien esa cosa, aun eres muy ingenuo!—exclamo el sujeto después de darle un fuerte golpe en la cara a Law, arrojándolo al suelo.
Law trato de levantarse lo más rápido posible, tratando de recuperar su espada. El sujeto le propino un par de patadas y después se agacho para tomarlo por el cabello y amenazarlo con la daga que llevaba en su mano izquierda.
—Me pregunto de donde sacaste una espada de ese tipo, mocoso... Supongo que vienes de un lugar con recursos—y decidió darle otro golpe para poder inspeccionar cómodamente si llevaba algo de valor consigo además de la espada.
Law logro aguantar el golpe, tratando de levantarse y de recuperarse para ir por su espada.
Con las piernas temblorosas se aproximó hacia el arma y pronto recibió otro golpe, pero esta vez Law junto fuerza suficiente para responder con una patada que solo molesto un poco al asaltante.
—Maldito… Ya me cansé… Te voy a dar algo para que ya no te queden ganas de seguir desafiando como si fueras la gran cosa…—y elevo su daga, listo para encajarla sobre Law pero este ultimo la detuvo con su mano izquierda, cortándose la piel de dicha extremidad— ¡Que idiota eres…!—y Law comenzó a aplicar más fuerza y con mucha suerte logro que la daga saliera volando.
El joven delincuente empujo con fuerza a Law hacia el suelo, de nuevo dándole un golpe en el rostro, y se dirigió a tomar la espada de su víctima.
Law, arrastrándose y aguantando el dolor y hemorragia del corte de su mano, pensaba en huir de la callejuela o encontrar algo que pudiera servirle de escudo, pronto se topó con la daga que había arrojado hace segundos, la sostuvo tomo con fuerza con su mano derecha y con mucha voluntad trato de ponerse de pie.
Aquel sujeto había agarrado la espada y estaba seguro que una vez teniendo dicha arma con él, su víctima no se resistiría a entregarle el dinero, y si no era así, podría acabarlo fácilmente en unos segundos y tomar todo lo que pudiera sin problema.
Y en cuanto el delincuente se dio vuelta para dirigirse a Law, su propia daga había dado contra el lado izquierdo de su abdomen, hundiéndose firmemente en su piel.
Los ojos del joven malhechor se quedaron estáticos y una expresión de horror se quedó plasmada en su rostro hasta que se desplomo sobre el frio piso, la sangre comenzaba a pintar la nieve alrededor de aquel sujeto.
Law rápidamente fue por su espada, corto un pedazo de tela de su abrigo y vendo como pudo la herida de su mano. Con el corazón latiéndole fuerte y rápido se dispuso a salir de la callejuela. Sentía que el estómago, corazón y pulmones se le saldrían en cualquier momento por el torrente de fuertes emociones que experimentaba…
Un sudor frío recorría todo su cuerpo, estaba completamente aterrado por lo que acababa de hacer.
— ¡LAW…! ¡Ahí esta Law…!—grito Baby 5 corriendo hacia él, adelantándose a Doflamingo quien también iba hacia él—. ¡Oh cielos, está muy herido…!
—Maldita sea… No puede ser…—balbuceaba Doflamingo completamente sorprendido y molesto de ver a Law en ese estado, que mala fortuna había tenido el chiquillo en su primer intento como guardia—. Monet, ¿tienes algo que pueda auxiliar la herida de su mano?
—Sí, Doffy, enseguida…
En unos momentos más, la mano de Law estaba debidamente atendida y vendada. Doflamingo lo llevo en brazos hasta al campamento. Law se había quedado dormido.
—Dioses… Cuando Corazon se entere de esto… Querrá golpearme—soltó Doflamingo con pesadez imaginándose la reacción de su hermano menor—. No es nada realmente grave. ¿Cierto?
—No… Pero vaya que recibió varios golpes, pobre…—dijo Monet mientras echaba una mirada al lastimado rostro de Law.
—Esto me hace pensar seriamente en que nos hemos relajado bastante, tenemos que endurecer las medidas de los entrenamientos, no quiero que alguien de nosotros vuelva a hacer el juguete de un malviviente…
Y llegaron al campamento. Horas después Law despertaba, abrió sus ojos lentamente con pesadez y con la sensación de aturdimiento.
Estaba sobre una cama, acobijado con suaves telas y pieles, y con una pequeña bolsa de piel con agua caliente colocada entre los tejidos. Estaba en la tienda de campaña de Corazon.
Pudo percibir que tenía un vendaje sobre su cabeza y sobre la mano izquierda, y además sentía una sensación pegajosa sobre varias partes de su cuerpo, al parecer le habían aplicado una especie de ungüento para las heridas.
Una sensación de cansancio le invadió al momento de querer levantarse.
Después de unos segundos Corazon entro a la tienda y Law sintió una terrible sensación de vergüenza y culpa.
—Gracias al cielo que ya despertaste, ¿te sientes bien ahora?—pregunto el rubio con un tono de alivio en su voz.
—Estoy bien, solo… Estoy cansado…—jadeo Law—. Corazon… Lo siento mucho. No quería preocuparte…
—No tienes que decir esa clase de cosas… Estoy tan feliz de ver que estas bien… Cuando Doffy llego al campamento contigo en sus brazos, sentí pánico…
—Fue mi culpa… Un tipo nos asaltó, no fue lo suficientemente listo, baje la guardia y…
—Voy a ir a la aldea—le interrumpió el hombre de cabello rubio—. Lo buscare y juro que lo haré pagar por todo lo que se atrevió a hacerte… Solo tienes que decirme como luce y será todo.
—Yo lo mate.
— ¿Qué…?—musito Corazon sin dar crédito a lo que acababa de oír.
—Yo asesine al tipo… Le arroje una daga en el vientre.
Corazon dejo ver una clara expresión de asombro y cierto temor en sus ojos.
No sabía que decir o cómo reaccionar, no se esperaba algo así de Law, al menos no tan pronto.
—Bueno… Ya… ya paso… Ahora trata de descansar un poco más, iré por algo de sopa para que retomes fuerza, ¿de acuerdo?—y Corazon le sonrió con una sonrisa algo triste—. Vuelvo pronto.
Y al salir de la tienda, Corazon se topó con su hermano mayor. Doflamingo estaba de brazos cruzados esperando noticias de Law.
— ¿Y qué tal se encuentra?
—Bien, ya despertó y pudo decirme que ocurrió…
— ¿Y qué sucedió entonces?
—Maldita sea, Doffy…—soltó Corazon con desesperación y enojo para después responderle apretando sus dientes para no gritar— ¿Sabes que el pobre tuvo que matar al sujeto que lo molesto?
— ¡¿Qué…?! ¿Se deshizo de su oponente?
—Sí… Y todo ¿Por qué? Porque decidiste llevarlo como guardia, si necesitabas a alguien pudiste pedírmelo a mí.
—Oye, en primer lugar no pensé que algo así sucedería, no pensé que fueran a tener un problema de ese nivel, pensé que sería una práctica sencilla y sin ningún obstáculo significativo—terció el hermano mayor—. Además… Law ya está en edad de tener sus primeros intentos de batallas serias, ¿Qué pensabas? ¿Qué nunca tendría que luchar en serio? Está en un ejército, maldita sea… Si no se prepara adecuadamente lo harán pedazos cuando tengamos una batalla de campo o si llega una guerra…
—No quería que Law hiciera algo así, al menos no tan pronto…
—Era la vida de Law o la de esa basura, hizo lo correcto. Y deberías sentirte orgulloso de su valor y coraje.
—Pero cuanto le costó…
—Heridas que pueden sanarse pronto, no fueron nada grave por fortuna, habrá que entrenarlo con más dedicación, si quieres que Law no vuelva a sufrir algo así, tendrá que ser más fuerte, y ya va en buen camino…
—Doffy…
—Bueno, ya no te desanimes, Law está a salvo… Puede descansar todo lo que necesite y quiera por unos cuantos días, tú también, necesitas relajarte un poco…
—Iré por comida para Law, nos vemos luego…—le corto Corazon apartándose de él.
"Oh querido hermano, te estás ablandando demasiado…" pensó Doflamingo viendo la espalda de su hermano menor alejarse de él.
Bien, hasta aquí por ahora, en serio lamento la descarada y terrible tardanza en actualizar esta historia. Muchas gracias por su gran paciencia, gracias por leer y en especial por seguir al pendiente de esto y dejar sus bonitos comentarios.
¡Hasta la próxima!
Atte. Levita Hatake
