Hola :) Espero que estén lo mejor posible
Gracias por su paciencia :3 Espero que les guste este episodio.
Logre actualizarlo justo antes de mi cumpleaños xD no quería quedarme con ese pendiente ;-;
Quería comunicarles que espero que lleguen a estar aquí personas que me seguían en Amor-Yaoi, ya que mi cuenta sigue varada, no han arreglado el problema técnico en dicha página desde el mes de Abril, y pues creo que estoy perdiendo esperanza de que lo vayan a arreglar :(
Así que mis actualizaciones ahí están perdidas por ahora.
Quería decirles que también cambie mi imagen de perfil, el avatar nuevo es un dibujo que me hizo una de las lectoras que me sigue en Wattpad, es hecho por CircusAsh, me realizo un dibujo basado en mi apariencia, combinando su estilo propio con el estilo de One Piece.
¡Sigan cuidándose mucho, mis mejores deseos y salud!
—Law… Law…
—Eh… ¿Qué?
— ¡Levántate, Law!
— ¿Baby…? ¿Qué pasa?
La chica de cabello oscuro se había adentrado un poco en la tienda de Law, asomando parte de su torso en el interior.
Baby lucia algo emocionada y sorprendida. Law se incorporó, esbozando una expresión de fastidio y algo pereza, mientras tallaba levemente sus ojos con el dorso de su mano izquierda.
— ¡Llego una carta del joven amo! ¡Tendremos que avanzar, en cuanto terminemos de levantar todo el campamento, nos marcharemos de aquí!
— ¿Qué?
— ¡Debemos empezar a preparar todo desde hoy, así que date prisa…!
Law se puso de pie, buscando su ropa y botas, para ir a contribuir en la labor.
Al salir de su pequeño y sencillo aposento, fue a buscar a la primera persona que siempre buscaba con prioridad cada mañana: Corazon.
Le vio a lo lejos, dando indicaciones a un grupo de soldados que se encontraban subiendo unos grandes barriles a una carretilla.
Law camino hacia él, pero cuando ya estaba a un par de metros de llegar, se detuvo, cuestionándose si sería buena idea estar muy cerca de él después del incidente de anoche. ¿Le importaría o le daría igual?
— ¡Oye, Law…!—llamo la voz de aquel hombre de cabello rubio. Corazon le hacía un gesto con la mano para que se acercase.
—Buen día, Corazon…—saludo Law con voz grave.
—Law, necesito que ayudes en un par de trabajos… Creo que Baby ya te dio la noticia, ¿no?
—Sí. Estoy listo.
—Bien, entonces, ven conmigo…
Durante toda la mañana y hasta que terminó el atardecer, Law estuvo colaborando en diversas áreas del campamento, tratando de ayudar en que todo quedará listo para la movilización.
Al día siguiente continuaron con algunas labores restantes y decidieron que a la mañana siguiente empezarían su marcha.
—Law…
— ¿Qué sucede, Corazon?
—Antes de que comiencen a preparar la cena (y antes de irnos de esta tierra), quiero ir a comprar unas últimas reservas de vegetales antes del viaje, ¿me acompañarías?
Law no contesto al instante; recordó la incomodidad y temor que tenía de volver a estar cerca de Corazon, visitando aquel sitio, pero también tomo en cuenta como había recapacitado al respecto…
—Sí—respondió Law secamente, tratando de mantenerse en calma.
—Bien, vamos…—y Corazon empezó a caminar, mientras Law iba a su costado izquierdo—. Te invitaré lo que quieras, haz ayudado bastante en estos días, quiero que tomes un buen descanso y…
—No tienes que hacerlo. No fue nada. Es mi deber.
—Oh, Law, siempre eres modesto… Pero por esta vez, te pido que lo dejes de lado.
—Je, bien…
Al llegar al poblado, Corazon y Law se dirigieron hacia la zona de comerciantes, en donde el rubio comandante compro una gran cesta llena de vegetales y algunas frutas.
—Law… ¿Tienes ganas de comer algo en especial?—pregunto Corazon mirando al joven moreno de reojo, pues iban caminando en una callejuela en donde habían bastantes personas.
—No lo sé… Creo que bastará con algo de pescado y arroz.
—Pero, Law…
Y de repente sus pasos se detuvieron, pues un grupo de personas se habían detenido ante ellos, bloqueándoles el paso.
Se escucharon algunos gritos y exclamaciones…
— ¿Qué está pasando?—soltó Law al notar que aquellas personas no parecían avanzar y se mantenían en una muralla circular, contemplando quien sabe qué cosa.
Con algo de esfuerzo y destreza, Corazon y Law se abrieron camino y al avanzar un poco pudieron percatarse de que era lo que atraía la atención de los transeúntes.
— ¡ERES UNA DESGRACIA, DORY…!
Un joven de cabello naranja (y con escasa vestimenta, solo lleva puesto unos ligeros pantaloncillos de tela desgastada) estaba desplomado sobre el suelo, mientras recibía un fuerte golpe en la espalda propinado por un látigo manejado por un hombre maduro que tenía el mismo color de cabello que aquel muchacho a quien estaba sometiendo.
Law reconoció al muchacho que estaba siendo golpeado; era aquel sujeto al que tanto había envidiado la noche en que se atrevió a seguir a Corazon a escondidas…
Pronto, sus ojos buscaron la reacción del hombre de cabello rubio, pero este ya no estaba a su lado, sino que se había dirigido hacia el epicentro de aquella violenta escena.
— ¡Corazon…!—exclamo Law, al ver como el mencionado se disponía a auxiliar a ese joven.
Corazon se había interpuesto entre aquellos individuos, deteniendo otro de los ataques del látigo con su brazo izquierdo, dejando una fuerte marca en su pálida piel.
Después de aquel violento ataque, Law corrió hasta ponerse frente a Corazon, no permitiría que su amado fuera lastimado.
— ¿¡Law!? ¡Apártate, por favor, no tienes que…!
— ¡Pero, Corazon…! ¡Tú brazo!
—No es nada… ¡Por favor, retrocede!—ordeno el rubio con voz más grave y autoritaria— ¡Basta, deténgase, por favor…!—demando Corazon con potente voz al tosco hombre que blandía aquel instrumento.
— ¡¿Quién rayos son!? ¡Quítate de en medio…!
— ¡Suelte el maldito látigo y lo haré!—contesto Corazon.
Law, a duras penas, se alejó un poco de la escena, mientras observaba preocupado cómo Corazon se mantenía firme en su postura defensiva, notaba con cierto asombro como su semblante se mantenía serio y completamente convencido de lo que hacía y decía.
— ¡Dory…! ¡¿Conoces a este tipejo!?—grito aquel hombre mayor.
El joven de cabello naranja no respondió.
— ¡¿Por qué hace esto!?—cuestiono Corazon.
— ¡Solo estoy disciplinando al inútil de mi hijo! ¡Así que hazte a un lado…!
—Ya veo…—y Corazon se puso de cuclillas para ayudar a ese muchacho a ponerse de pie—. Vamos, tienes que levantarte, no tienes que permitir esto…—le dijo mientras le brindaba su mano derecha.
—Usted no entiende…—musito el joven, sin atreverse a tomar la mano de aquel hombre rubio.
— ¿De qué hablas? ¿Qué ocurrió para que llegara a tal punto?
—No lleve suficiente dinero a casa...
—Con que es eso… ¡Tome…!—y Corazon arrojo un par de monedas de plata hacia el padre del muchacho—. Ya puede dejarlo en paz ¿no es así?
— ¡¿Ahora conseguirás dinero dando lástima de esta forma?! ¡Te has salvado por hoy, Dory…!—y aquel hombre se dio vuelta, regresando al interior de un edificio.
Después de esperar unos momentos, de asegurarse bien que su padre no regresaría, el muchacho de cabello naranja se puso de pie, tratando de evitar una mirada directa con aquel hombre rubio que fue en su auxilio.
Mientras tanto, Law se mantenía a unos cuantos pasos alejado de Corazon, pues no quería (ni soportaría) estar cerca de él mientras este tuviera al lado a ese pelirrojo.
—Gracias… Y disculpe… Le regresaré el dinero… O si lo requiere, puedo...
—No, descuida—dijo Corazon— ¿Estás bien? ¿No quieres ir a atender esas heridas?
—No es nada, señor. No es la primera vez que sucede…
— ¿Así que probablemente seguirá haciéndolo?
—Sí...—y el joven lanzo un pesado suspiro—. Discúlpeme, tengo que ir a trabajar.
— ¡Espera…! Entonces… ¿Entonces tu solo trabajas en "eso", solamente por orden de tu padre?—pregunto el rubio comenzando a experimentar una sensación de culpa al recordar que había contribuido de alguna forma en esa lamentable tarea.
—Sí.
—Lo siento… Lo lamento, de verdad… De haberlo sabido…
—No se preocupe.
—No… Debes de dejarlo… ¿No has pensado en hacer otra cosa?
—No ganaría bastante dinero de manera rápida…
—Pero…
—Señor, no se moleste en ayudarme.
—Pero debe de haber alguna forma de que dejes esa vida…
—Solo huyendo de este pueblo, pero no es fácil, lo intenté.
—Claro, huyendo solo entiendo que no puedas resistir el viaje, pero… ¿Y si viajarás infiltrado en la caravana de un ejército?
— ¿Qué dice?
—Soy comandante del ejército que está… Que estaba acampando en las afueras del poblado, partiremos pronto… Así que… Piénsalo…
— ¿Es en serio?
—Sí, totalmente en serio. Mañana comenzaremos el viaje.
Y el joven volteó una vez más en dirección al edificio a donde se había internado su padre, mantuvo su vista ahí por unos segundos, para luego dirigir su par de iris de color azul al suelo de piedra en donde había caído hace poco recibiendo fuertes azotes.
—Permítame ir con ustedes…—dijo finalmente el muchacho en voz baja y algo cautelosa.
—Claro, vamos… Entonces… ¿Tu nombre real es…?
—Por favor, sígame llamando Drake.
—Bien, Drake… Vamos.
Y Corazon y aquel joven de cabello naranja, se acercaron a Law, cuyo semblante se tornó más serio y hostil al ver al muchacho acercarse tanto a ellos.
Law le dedicó una fría mirada a Drake, mientras este último trataba de evitar todo contacto visual.
—Law… Él es Drake, nos acompañara en nuestro viaje hasta que lleguemos al próximo poblado seguro… Creo que puedes suponer por qué necesita huir de aquí urgentemente—informo Corazon con voz clara mientras tomaba la cesta con los vegetales y frutos que había adquirido—. Drake, él es Law, puedes confiar en él, no hay nadie más en el campamento que sea de mi absoluta confianza.
Ambos jóvenes se observaron con cierta indiferencia, pero en cada una de sus miradas había cierto toque único; Drake fácilmente percibió que aquel muchacho moreno le profesaba un desagrado instantáneo y una fría cortesía casi obligatoria, pero era entendible, estaba acostumbrado a ser tratado de mala manera tanto por su propia familia como por la mayoría de la gente debido a su profesión.
—Andando, ya va a oscurecer, y por lo que veo, no habrá una buena luna que nos ilumine el camino…—dijo el hombre de cabello rubio.
"No puedo creerlo…" pensó Law con una gran frustración interna, en cuanto llegaran al campamento iría a su tienda, recogería su espada y empezaría a atacar y cortar cualquier árbol y arbusto cercano para desahogar su descontento.
—Mi hermano, Doflamingo, es el líder, somos el ejército del ave carmesí…—relataba Corazon a Drake mientras caminaban en dirección al campamento.
Law miraba amargamente la escena, en completo silencio.
Sabía que Corazon era una persona noble, que auxiliaría a quien lo necesitara, entendía por qué había decidido ayudar a ese muchacho, pero también sabía el contexto secreto de su conexión con el mismo, y eso le hacía llenarse de recelo.
Le molestaba tanto imaginarse que al viajar con ese pelirrojo, tarde o temprano, durante alguna noche o madrugada, este terminara en los aposentos de Corazon, compartiendo de nuevo el lecho íntimo.
Creía que ya lo había asimilado y superado, pero nunca habría imaginado tal escenario…
Parecía que el destino estaba burlándose de él en la peor forma.
—Law…
— ¿Si?
— ¿Te molestaría que ubique la tienda de Drake a un lado de la tuya?—consulto Corazon al joven de cabello oscuro.
—No.
—Bien, es que me preocupaba que tuviera que estar cerca del resto del campamento en esta primera noche; las preguntas no cesaran, claro está, pero al menos lo dejarán dormir tranquilo…
—Sí, entiendo—dijo Law tratando de concebir un tono de voz neutral, tratando de que todo avanzará de la manera más rápida e indiferente posible.
Dentro de un rato más, Law quedo a solas junto con Drake, ayudándole a erguir una pequeña tienda de campaña en donde este pudiera instalarse.
—Gracias…—musito Drake con voz tranquila—. Siento molestarte con esto.
Law no respondió a tales palabras, ni siquiera se molestó en dedicarle una mirada o gesto, y se retiró a su propia tienda.
En cuanto estuvo solo, Law tomo la pequeña masa de tela que fungía como su almohada y la presiono fuertemente entre sus manos, aplicando toda la fuerza inspirada por su frustración interna.
"Espero que lleguemos pronto a cualquier maldito en donde pueda largarse…" deseo Law con amarga inquietud.
La llegada de aquel extraño joven pelirrojo llamo la atención de algunos cuantos, pero afortunadamente no llego a gran revuelo, pues aquel muchacho supo ingeniárselas para dar buenas excusas para justificar su presencia ahí, y una de ellas era "Que había escuchado maravillas acerca del líder Doflamingo y deseaba unirse a sus fuerzas en busca de reconocimiento y gloria".
El viaje ya había comenzado, llevaban siete días de marcha para cuando recibieron una nueva carta de parte de Doflamingo.
—Parece que Doffy nos alcanzará pronto…—dijo Corazon a Law mientras permitían un descanso a sus caballos— ¿Qué te sucede, Law?
—Nada… Solo pensaba en que tanta diferencia podría llegar a tener Doflamingo ahora que realizo su viaje—respondió Law, con voz neutral y su vista grisácea dirigida al horizonte, en donde las puntas de un par de montañas bloqueaban la plena vista de un cielo azul.
—Espero que no sean tantos cambios, al menos no tan drásticos—comento el hombre de cabello rubio, dando un pesado suspiro—. Espero que encontremos un lugar apropiado para acampar pronto… No tardará en atardecer…
—Mientras estemos en una parte donde no nos amanece un deslave de rocas, creo que estaremos bien.
—Je, no quisiera morir siendo aplastado por una roca.
—Creo que nadie lo desea.
—Supongo… Oye, Law…
— ¿Si?
—Quería agradecerte por haber ayudado a Drake… Sé que fue una decisión repentina, por eso aprecio tu ayuda en eso.
—No hay problema…
—Sé que él también está muy agradecido contigo.
Law hizo una ligera mueca, le fastidiaba en gran suma escuchar tal afirmación… Pero no podía hacer nada al respecto, y mientras Corazon estuviera satisfecho, seguiría contribuyendo, aunque le molestara en el fondo.
Cierta noche, mientras Law se disponía a ir a descansar a su tienda, fue abordado por Drake.
—Law, disculpa…
— ¿Qué quieres?—soltó el joven moreno sin siquiera voltearlo a mirar.
—Nada. Solo quería darte esto…
Law tuvo que darse media vuelta, observo que el pelirrojo tendía su mano derecha para brindarle un par de monedas de plata.
— ¿Qué se supone que significa esto?—replico Law con algo de brusquedad, mirando algo confundido aquella ofrenda.
—El día en que Corazon me ayudo a escapar, él le dio a mi padre la misma cantidad de monedas… Le dije que se lo devolvería, pero sé que no lo aceptaría…—empezó a decir Drake, fijando sus ojos azules en el serio rostro de Law—. Entonces recordé que ese día también te viste involucrado, aunque no querías estar ahí… Sé que he sido una molestia para ti, por eso quería darte esto.
—No lo necesito por ahora… Además… ¿Cómo lo conseguiste?—pregunto Law mordazmente, imaginándose una situación desagradable como origen de aquellas monedas.
—Supongo que podrás imaginar que lo consigue de aquella vieja manera que solía ejercer, pero ya soy libre… Estuve ayudando a un par de soldados y altos mandos del ejército con labores extras—respondió Drake sin perder la calma—. Podrías guardarlas para cuando lleguemos a la próxima ciudadela… Creo que podrías comprarle algo especial a Corazon con esto.
— ¡¿Qué dijiste!?
—Podrías comprarle algo a Corazon… Sé que te importa mucho—declaro el joven de cabello naranja sin apartar la mano que aun ofrecían aquellos pequeños círculos metálicos.
Los ojos de Law se tornaron en una expresión extraña y algo aterradora: Un gran asombro se vislumbraba de fondo, pero la primera impresión que sus ojos grises brindaban era el de un fuerte enfado.
¿¡Qué rayos sabía ese tipo sobre lo que sentía por Corazon!? ¿Lo estaría espiando? ¿Acaso era capaz de leer la mente humana?
— ¿¡Que supones!?—soltó Law, acercándose mucho a Drake, casi queriéndolo tomar por el cuello, mirándolo con tremenda hostilidad—. ¡¿Qué pretendes!?
—No pretendo nada… Solo digo lo que percibo.
— ¡No me conoces…!
—Pero no necesito conocerte a fondo para saber que tienes un gran afecto por Corazon, es demasiado obvio, al menos para mí. No deberías enfadarte de esa forma…—continuo Drake—. No hay otra razón para que me tengas tanto rencor y hostilidad… Siento mucho haber tenido que conocerlo de esa forma… Entiendo porque me detestas.
—Cállate…
—Bien… Lo siento, pero quería que supieras que a pesar de lo que puedas imaginar, yo no siento nada similar por él, a pesar de lo que pasó. Lo digo en serio… No me interesan los hombres.
Law, aunque seguía mirando a Drake de manera recelosa, tuvo que admitir que sintió un leve alivio al escuchar eso último…
— ¿Lo dices en serio?—cuestiono Law mientras cruzaba sus brazos, sin dejar de ver duramente al pelirrojo. Por la manera en como Drake se expresaba, Law sabía que estaba siendo honesto, pero quería que fuese confirmado una vez más.
—Sí, en serio.
El semblante se relajó solo un poco, pero no dejo atrás su seriedad.
—Quédate con el dinero—dijo Law—. Lo necesitarás más para cuando lleguemos a un lugar seguro en donde puedas quedarte.
— ¿Crees que falte mucho para eso?
—Unas semanas más… Eso si no se nos atraviesa algún obstáculo.
—Entiendo… Me retiro. Buena noche…
—Oye, Drake…
— ¿Qué sucede?
—Nada, olvídalo…
— ¿Qué querías decirme, Law?
—Olvídalo, no es nada importante… Hasta luego—y Law empezó a caminar hacia su tienda, sintiendo una especie de frustración y vergüenza por sí mismo, pues lo que quería consultar con Drake era algo sumamente detallado, algo que por la naturaleza del asunto le molestaba saber pero que al mismo tiempo anhelaba poder saberlo y tenerlo en cuenta para fortalecer una de sus tantas ilusiones; quería tanto saber qué clase de amante era Corazon…
"No puedo… No es correcto…" se recriminaba Law en su mente al pensar en aquella, casi imposible, situación. El joven moreno estaba ya recostado dentro de su tienda. No quería rebajarse a investigar de esa manera…
Si alguna vez, por algún tremendo milagro del destino, lograba estar en el lecho intimo junto a Corazon y poder convertirse en su amante, el averiguaría por propia cuenta que era lo que hacía vibrar a ese rubio, se aventuraría a descubrir cada rincón y cada sensación…
—Corazon…—musito Law mientras sentía que su centro erótico se encendía al imaginar aquella fantasía, pronto sintió como su rígida virilidad tensaba la tela de su prenda inferior. El muchacho continúo pensando en ese hombre de amable sonrisa y cabello rubio, imaginándolo en una apasionada posición, yaciendo a su lado, sin ninguna prenda cubriendo su piel pálida.
No tardo mucho para que una mano de Law se acercara a su entrepierna y comenzara a estimular su erección, aumentando la velocidad e intensidad mientras sus pensamientos se volvían cada vez más desenfrenados.
Más días pasaron… Se cumplieron algunas semanas…
Y por fin sucedió lo que tanto anhelaba la mayoría de quienes conformaban el ejército del ave carmesí: Doflamingo había llegado.
En una mañana que se sintió como cualquier otra, a lo lejos y justo delante de su marcha, visualizaron la alta figura de su líder.
—Doffy… ¡DOFFY!—exclamo Corazon cabalgando rápidamente hacia su hermano mayor— ¡Por fin regresaste…!
—Si, por fin, querido hermanito…—dijo Doflamingo con la misma sonrisa amplia, llena de peligrosa carisma. Abrazo a su hermano menor y después sacudió el espeso cabello del mismo, como si Corazon fuese un niño pequeño—. ¿Estás bien?
—Sí… ¡¿Y tú!?
—Mejor nunca… Creo que luego te contaré más, pero por mientras, sigamos nuestro camino, ¿sí? No hay que perder tiempo…
A lo lejos, Law pudo observar la escena, sintió una sincera alegría al contemplar la efusividad con la que Corazon había recibido a Doflamingo, quien lucía igual que siempre, no notaba nada extraño o diferente, quizá porque no lo tenía cerca.
—Así que él es Doflamingo…—dijo Drake, quien estaba al lado de Law.
—Sí. Supongo que en cuanto encontremos un lugar para asentarnos un rato, lo podrás conocer de cerca… Aunque... Ahora que lo pienso, tal vez no deberías acércate mucho a él—comento Law, recordando la lejana ocasión en que Doflamingo se atrevió a hacerle una "sutil proposición".
— ¿Por qué?
—Doflamingo es alguien atrevido, en todos los sentidos… Así que, si no quieres verte de nuevo bajo presiones de ese "tipo", trata de no acercarte mucho a él.
—Entonces… ¿Lo intento contigo?
—Por eso te estoy advirtiendo. Andando, no te quedes atrás…
Esa noche, todos aprovecharon para hacer una pequeña e improvisada celebración por el regreso de su líder, así tuvieron que detener la marcha. Doflamingo no relato mucho de su misterioso viaje, ni conto sobre lo que había conseguido, el apasionado líder les dijo que esos detalles eran aun una sorpresa que tenía que reservar para dentro de unos meses en cuanto llegaran a su destino.
Law se encontraba comiendo un cuenco de arroz junto con Drake, el muchacho de cabello oscuro estaba con la vista puesta en Corazon, quien estaba platicando y cenando con Doflamingo.
—Oh, Law… Te extrañe mucho…—dijo una voz femenina con tono seductor.
Monet se había acercado por detrás de él, colocando una delicada mano sobre uno de los hombros de Law, provocándole al muchacho un escalofrío desagradable.
—Monet, no me toques de esa manera—ordeno Law con voz seca.
—Muy bien, Law, de acuerdo… Aunque continúes siendo un chico amargado, es agradable ver tu rostro de nuevo; viaje a muchos sitios y en todos esos lugares, no pude encontrar a otro muchacho tan guapo como tú o como el joven amo.
—Claro, como digas—soltó Law con indiferencia.
La chica de cabello verde se movió de lugar, colocándose justo delante de Law y Drake.
—Oh, cielos ¿quién eres tú? No había visto a otro chico atractivo por aquí, además de Law—pregunto Monet notando con avidez al joven pelirrojo, mientras se inclinaba un poco hacia delante, provocando que su pronunciado escote dejara ver un poco más de sus exuberantes pechos.
Law, quien estaba acostumbrado a tales gestos, siguió comiendo sin inmutarse hasta que no pudo evitar incomodarse al percatarse de la reacción de su compañero temporal.
— ¿Qué rayos te pasa, Drake?—soltó Law mirando extrañado al pelirrojo, cuyo rostro estaba completamente ruborizado y su expresión estaba completamente pasmada.
—Así que te llamas Drake…—dijo Monet sonriendo y relamiéndose un poco los labios—. Dime, Drake, ¿te parezco bonita?
—Maldita sea, que fastidio—gruño Law molestándose al entender el contexto de aquella situación, ahora confirmaba de una vez por todas que Drake decía la verdad, era evidente que la presencia de mujeres en actitudes y poses voluptuosas le provocaban una reacción difícil de ocultar—. Me voy de aquí…
Law se alejó, llevando su cuenco de comida entre sus manos.
No sabía si irse a su tienda de una vez o ir a buscar a Baby 5 y tratar de terminar de cenar en compañía de alguien.
Ahora que lo pensaba, había sido una suerte que Baby 5 usara ropa que cubriera muy bien su cuerpo la mayoría, de lo contrario hubiera golpeado a Drake al verlo reaccionar así delante de aquella chica a la que ya trataba como una amiga o una clase de hermana extraña.
— ¡OYE, LAW…!—exclamo la voz de Doflamingo a lo lejos— ¡Ven acá!
Law tuvo que acatar la indicación de su líder. Llegó junto al par de hermanos de cabello rubio, sonriendo un poco al ver que Corazon sonría también.
— ¡Te extrañe, mocoso…! Veo que cuidaste muy bien de Rosinante, bien hecho.
—Es mi deber… Además, creo que el cuido más de todos nosotros—respondió Law con tranquilidad.
—Me alegra saber eso, sé que también hubo un pequeño problema por ahí…
—Sí…
—Pero espero que no vuelva a repetirse algo como eso, ahora que volví, todos debemos recordar que somos como una familia…
Law no hizo mucho caso a esa última frase, no le importaba mucho el resto del ejército, pero igual asintió débilmente con la cabeza, solo para pasar rápido de tema.
Continuaron una superficial charla hasta que Doflamingo decidió ir a compartir tiempo con más personas, dejando a Corazon y a Law solos.
—En verdad… Me alegro de que este día por fin haya llegado—dijo Law con voz algo cohibida—. De nuevo sonríes y ríes sin preocupaciones.
—Je, bueno, estoy agradecido de que Doffy haya vuelto sano y salvo, y sin lucir como un monstruo…—comento Corazon sin dejar de sonreír mientras baja su vista hacia el oscuro suelo lleno de maleza. El rubio tosió por unos segundos, de manera algo brusca y luego trato de aclarar su garganta—. Gracias, Law. No voy a olvidar que siempre estuviste animándome durante la ausencia de Doffy…
—No lo agradezcas. Bien, creo que debo irme a descansar.
—También yo, ya fue suficiente para mí. Por cierto… Fue un alivio que no pude presentar apropiadamente a Drake y a Doffy—dijo el hombre de cabello rubio para después dejar escapar un estornudo.
—Si las cosas siguen así, tal vez ni siquiera llegue a notar su presencia, eso hasta que Drake pueda marcharse.
—Sí… Por cierto, ¿en dónde está? ¿No estabas con él hace rato?
—Sí, estaba comiendo junto con él, hasta que llego Monet y lo dejo completamente embobado...
—Vaya…—balbuceo el rubio tratando de no sorprenderse al oír aquello.
Era tan incómodo saber el cómo Corazon había conocido a Drake, aunque eso se hubiera superado y tratado de olvidar.
Los ánimos de todo el campamento estaba a tope, todos estaban celebrando, cantando, riendo, luchando, comiendo y vitoreando junto con Doflamingo.
—Solo espero que, si algo llega a pasar entre Monet y Drake, Doffy no se moleste…
—No creo que se moleste—opino Law, considerando que Doflamingo y Monet eran demasiado despreocupados y algo promiscuos en ese ámbito—. Solo, tal vez, se sorprenda de ver a un nuevo integrante.
—Eso espero…—y Corazon estornudo de pronto—. Disculpa… Creo que me voy a resfriar, llevo un buen rato así.
— ¿Te sientes mal?—se apresuró a preguntar Law, dejando entrever una ligera preocupación.
—Un poco, pero no debe ser nada serio… Una buena noche de descanso y abrigo, y despertare mejor—declaro el rubio mientras estiraba un poco sus brazos y daba un profundo bostezo.
—Bien… Ve a descansar entonces. Buena noche, Corazon, abrígate bien—dijo Law con una seria expresión—. Hasta mañana...—y el muchacho siguió su camino hacia su propia tienda.
Al día siguiente, la marcha del ejército del ave carmesí continuo a primera hora, aunque a paso lento, debido a los excesos de la celebración anterior.
—Buen día, Law—saludo Drake al llegar junto al mencionado.
—Buen día…
—Oye, siento haberte incomodado ayer… No era mi intención…
—Olvídalo, no es nada. Al menos ahora sé que no mentías con eso de que no te interesan los hombres—tercio Law acomodando un poco la montura de su caballo—. Hace mucho que no veías a una mujer ¿no es así?
—Al menos no a una como ella…
—Ten cuidado, puede ser una chica bella, pero es peligrosa, de una forma que no te puedes imaginar—dijo Law recordando la extraña magia que la joven poseía.
—Lo sé…
— ¿Cómo que lo sabes?
—Ayer me lo mostro—respondió Drake—. Además ella supo que…—y se detuvo de repente.
— ¿Además que?—cuestiono el muchacho de cabello oscuro que no había alcanzado a escuchar bien.
—Nada… Perdón, olvídalo…
Continuaron marchando, pasaron un par de días hasta que en un atardecer, la enorme caravana se detuvo de repente, causando curiosidad y confusión.
— ¿Qué sucede…?
— ¡Law!—Baby 5 cabalgaba con rapidez en dirección a Law.
— ¿Qué pasa, Baby? ¿Sabes porque nos detuvimos?
— ¡Es Corazon, de repente cayo de su caballo…!—informo la chica.
—Corazon…—musito Law con expresión aterrada. Su pulso se había acelerado en cuanto escucho tal noticia, su frente y sus extremidades sintieron una oleada de sudor causada por el impacto y el ataque de ansiedad.
Law siguió a Baby, a toda velocidad, tratando de llegar hasta donde estuviera su amado Corazon.
Pudo percatarse que varios soldados estaban levantando una tienda mientras que Doflamingo cargaba en sus brazos a su hermano menor, quien estaba inconsciente.
—No… No… Corazon…—y Law se aproximó a ellos—. ¿¡Qué ocurrió!?
—Cálmate, Law. Cesar lo revisará y sabremos con exactitud qué es lo que pasa.
— ¿No está herido, cierto?
—Solo rasguños en el rostro, por la caída.
— ¡Joven amo Doflamingo, está listo…!—informo en voz alta uno de los soldados al terminar de instalar la carpa en donde Corazon sería atendido.
—Bien…—y Doflamingo avanzo hacia dicho lugar.
—Doflamingo, por favor… Permíteme vigilar a Corazon.
—Después de que Cesar termine de examinarlo, ¿de acuerdo?—y Doflamingo ingreso de una vez por todas a aquella tienda para dejar a su hermano sobre una camilla.
Law solo pudo quedarse plantado ahí, a unos metros de la carpa, manteniendo su angustiada mirada en dicho lugar.
No podía ser posible…
Hace tiempo que Corazon había sufrido un incidente que puso un peligro su vida, aquella situación había sido una pesadilla, un horrible dolor y angustia le invadía de nuevo, justo como esa última vez. ¡¿Por qué tenía que suceder algo así de nueva cuenta!? ¡¿Por qué tenía que pasarle a Corazon!?
De nuevo no dormiría, no descansaría, no se sentiría en paz hasta que Corazon recuperara su salud y la conciencia.
Nunca había creído en deidades, pero solo en esta precaria situación, que lo llevaba al límite de su desesperación y miedo, se atrevía a considerar poner su fe en algo desconocido y supuestamente todo poderoso, en lo que sea que pudiera salvaguardar la vida y salud de Corazon.
—Por favor… Que Corazon esté bien…—musito Law mientras cerraba fuertemente sus ojos.
Al cabo de una hora, Doflamingo recibió noticias respecto a su hermano menor.
—Law…
—Doflamingo, ¿Qué es lo que ocurrió con Corazon?—pregunto el muchacho evidenciando su gran ansiedad en sus ojos.
—Según Cesar, es algo que tardará en sanar… Y requerirá un tratamiento intensivo… Y…
— ¡¿Y!?
—Necesitaré hacer un viaje, hay un par de cosas que Cesar necesita para realizar una medicina importante.
—Déjame hacer ese viaje, por favor.
—No, Law. Tardarías demasiado en volver, sería un viaje de una semana y más…
— ¿Y por qué habría diferencia si eres tú el que viaja?
—No puedo explicártelo con detalle, pero así es y así será—declaró Doflamingo, dejando atrás su habitual sonrisa—. Tienes que cuidar a Corazon, después de mí, eres la persona más importante para él.
—Está bien… Doflamingo… Por favor, te lo encargo mucho.
—Cuida a Rosinante—y Doflamingo se alejó de la vista de Law, perdiéndose entre algunos árboles.
Solo por un breve momento, Law se preguntó cómo Doflamingo sería capaz de hacer un viaje de manera rápida y eficaz, pero luego volvió a concentrarse totalmente en desear el bienestar de Corazon.
Law pasó horas al lado de la camilla en donde reposaba Corazon, llegó la madrugada y continúo velando, ahora completamente a solas, pues todos los demás se habían ido a dormir un poco, pero él no descansaría hasta que tuviera un mejor pronóstico de la salud de Corazon o hasta que Doflamingo regresará…
—Corazon… Por favor… Se fuerte…—murmuraba Law. El muchacho al saber que solo estaban ellos dos solos en aquel lugar, se atrevió a colocar su mano derecha sobre la mano izquierda del rubio, estrechándola con suavidad y cariño—. Espero que te recuperes pronto… Doflamingo dijo que volvería rápido…
Al día siguiente, a primera hora, Law se tuvo que retirar por unos momentos mientras el maestro Cesar le administraba algunas infusiones a Corazon.
En ese lapso, Law se mantuvo al pie de aquella tienda, esperando ansioso poder volver a entrar y ver si había alguna mejoría.
—Toma, Law… Tienes que comer, si no, te pondrás igual que Corazon—dijo Baby 5 mientras le daba un cuenco con sopa.
—Gracias…
— ¿Cómo notas a Corazon? ¿En verdad está muy mal?
—No… Bueno, sigue durmiendo la mayor parte del tiempo, necesita descansar. Al menos no tiene marcas en la piel como en aquella ocasión en donde un bicho le infecto.
—Menos mal…—y Baby se quedó observándole por unos segundos, notando la expresión seria y preocupada de su compañero, Law no era una persona fácil de perturbar, solamente cuando Corazon estaba implicado en algún peligro o situación comprometedora, era cuando podía ver a ese muchacho en una posición vulnerable—. Estará bien, ya lo verás…—y continuo pensando en lo conmovedor que le resultaba contemplar a Law de esa forma, desde años sabía que su amigo tenía un vínculo especial con Corazon, pero por primera vez se empezó a cuestionar la naturaleza de aquel vinculo; empezó a recordar viejas charlas que tuvo con Law, en donde hablaron de asuntos de su pasado, de vagas memorias lejanas que conservaban de sus antiguas familias, el como a veces llegaban a extrañar y recordar claramente momentos vividos en aquellas épocas antes de encontrarse con Doflamingo y Corazon.
Recordó también aquella plática en donde Law le había revelado que tenía una preferencia por un hombre especial… Y fue entonces que se la pasó por la mente una idea algo extraña, pero que no se atrevió a expresar—. Te traeré más agua…
—Gracias, Baby.
Horas después, para cuando llego la media noche y Law volvió a entregarse a su solitaria vigilia, el joven se atrevió de nueva cuenta a tomar la débil mano izquierda de Corazon y estrecharla con suavidad entre las suyas.
—Corazon, aquí estoy…—musito Law acariciando la gran y pálida mano del rubio—. Muero por verte de nuevo sano y consciente… Estabas tan feliz por el regreso de Doflamingo…—y la voz de Law empezó a quebrarse un poco al sentir la frustración que le provocaba pensar en aquella noche en que Corazon estaba celebrando—. Tu sonrisa… Tan hermosa… La amo tanto… Tanto…
Y de repente Law sintió que Corazon se movió un poco.
Un escalofrío recorrió el cuerpo del joven moreno, lo había tomado por sorpresa, la impresión que le provocó aquel inesperado movimiento le dejo helado.
El pecho de Law subía y bajaba rápidamente, miro con atención el sereno rostro de Corazon, no había abierto los ojos, su boca no había soltado palabra alguna, seguía dormido.
—Corazon…
¿Acaso las personas en ese estado podrían llegar a escuchar todo lo que acontecía a su alrededor? Law rezaba porque no fuera así…
No sabría cómo explicar sus palabras si Corazon llegara a recordarlas para cuando despertara… ¿Cómo podría explicar todos sus sentimientos?
Bueno, hasta la próxima, espero que me sigan acompañando en esta historia, aunque se que me tardo algo en actualizar :(
¡Hasta la próxima!
Atte. Levita Hatake
