Hola. Espero que se encuentren lo mejor posible.
Aquí tienen otro capítulo más… Que de milagro salió más pronto de lo acostumbrado. Espero seguir este ritmo.
Espero que sea de su agrado, ya que con este marcare una nueva etapa (¡Por fin!) de la historia, que ya estaba ansiosa por escribir.
Gracias por pasarse a leer y en especial por dejar sus comentarios, me encanta leer su opinión al respecto.
Mis mejores deseos, cuídense mucho. Un saludo especial a Rosslie y Monnie, espero que estén muy bien, les mando un abrazo.
Law se había mantenido junto al desvalido Corazon por horas…
Ya había pasado un día completo desde que Doflamingo se había ido.
El resto del ejército del ave carmesí estaba a la expectativa de cuando se arreglaría tal situación y su marcha pudiera seguir su curso.
—Disculpe, señorita…
Drake se había acercado a la joven soldado de largo y ondulado cabello oscuro.
—Puedes llamarme Baby.
—Lo siento, Baby, ¿sabes cómo se encuentran Corazon y Law?
—Estan bien, el maestro Caesar dice que Corazon sigue estable. Y Law… Bueno, lo vi esta mañana para darle algo de comer, puedo decir que se nota que no ha descansado mucho, pero no cederá en ello, no hasta que Corazon se recupere por completo—respondió la muchacha mientras cruzaba los brazos.
—Bien, espero que pronto mejore todo. Gracias por informarme.
Baby se sonrojo un poco al oír esas últimas palabras y no pudo evitar sonreír.
Aquel chico pelirrojo llamado Drake era alguien atento, reservado y atractivo, era muy raro toparse con un hombre así.
—No hay de que… ¿Cómo te llamabas?
—Drake.
—Drake, bueno, si tienes alguna duda o problema, no dudes en pedirme ayuda, ¿sí?—se ofreció la chica con una amplia sonrisa y una mirada que reflejaba lo emocionada que estaba.
—Sí, claro… Te lo agradezco, en especial ahora que Law y Corazon no estan en condiciones de hablar con alguien más.
—Je, bueno… Law si podría salir y hablarte, pero no lo hará, no quiere apartarse de esa tienda ni por un instante.
—Sí, eso supuse…
Y Drake y Baby dirigieron su vista hacia aquella tienda en donde se encontraban los dos hombres de los que hablaban.
Mientras tanto, Law estaba limpiando un paño húmedo en un cuenco de agua, para luego exprimirlo con fuerza y finalmente usarlo para limpiar y refrescar un poco el pálido rostro de Corazon.
El joven soldado se había prometido cuidar más sus palabras, pues había sido grande el temor que le provoco aquel instante en donde Corazon pareció moverse, después de haberle profesado su amor y sus deseos de verle mejorar pronto.
Y al comenzar el atardecer de aquel día, justo cuando Law sintió una punzada de desesperación al pensar cuando llegaría Doflamingo con lo necesario para el tratamiento de Corazon, las cortinas de entrada de aquella tienda se abrieron en par en par, pues el líder del ejército del ave carmesí había regresado.
—Law.
—Doflamingo…—el joven moreno se sorprendió y rápidamente apartó la mano que tenía cerca del cuerpo de Corazon.
— ¿Cuidaste bien de mi hermanito?—pregunto Doflamingo con un tono de voz un tanto sarcástico.
—He estado con él todo el tiempo, solo tuve que salir en momentos breves y…
—No lo dudo—interrumpió el hombre rubio con una amplia sonrisa—. Muy bien, Law, te lo agradezco mucho. Pero es hora de que dejemos trabajar al querido maestro Caesar. Vamos…
Law echo una última mirada a Corazon y se puso de pie para salir de ahí, teniendo en su interior el fuerte deseo de ver a su amado sano y salvo dentro de poco.
—Law, ¿estás bien?—pregunto Baby al ver al mencionado.
—Sí. ¿Y tú? ¿Has estado bien?
—Sí, no ha pasado gran cosa… Deberías ir a descansar un poco ahora que puedes—sugirió la chica mirando las remarcadas ojeras oscuras de Law.
—No. Quiero estar aquí por si algo importante sucede…
—Yo podría ir a avisarte si pasa algo así.
—No, pero hazme el favor de traerme un plato de lo que sea para comer, ¿sí?
—Claro que sí, ahora vuelvo…
Law tomo asiento sobre el suelo de tierra y maleza, cruzo los brazos y se dedicó a mantener vigilada la tienda en donde ahora estarían atendiendo a Corazon. Baby volvió con un cuenco de sopa de patatas.
Law acabo rápido con aquella comida, realmente tenía hambre pero no había querido decirlo.
"Corazon… Por favor, recupérate pronto…" pensó Law mientras limpiaba un poco la esquina de sus labios con el dorso de su mano.
La noche llegó y Law decidió que dormiría a unos cuantos metros de aquella tienda de campaña en donde Corazon seguiría internado.
Consiguió que Baby le llevara su manta y su almohada.
—Espero que no seas tú el próximo enfermo… Podría hacerte daño dormir aquí—le dijo Baby con expresión de reproche y las manos en la cintura.
—Eso no pasará—contesto Law sin tomar en serio la posibilidad; hasta llegó a pensar en que no le importaría en lo absoluto perder la mitad de su salud o fuerza vital con tal de que Corazon recuperara la suya.
Y la noche continúo en tranquilidad. En cierto momento cerca de la media noche, cuando Law sintió un repentino arrebato de sueño, empezó a cabecear un par de veces hasta que sintió una mano sobre su espalda…
El joven moreno se sobresaltó, se incorporó rápido, dándose la vuelta para ver de quien se trataba.
— ¿Doflamingo? ¿Qué pasa?
—Tranquilo…—y Doflamingo soltó una débil risa—. Todo está bien, solo me llamo la atención que estuvieses acostado aquí.
—No quería alejarme… Tengo que estar al pendiente de Corazon.
—Ja, con que es eso… Descuida, Rosinante está bien, ya pasó lo peor.
— ¿En serio?
—Sí, ya no te preocupes tanto. Vamos, deberías ir a descansar en un buen lugar—y Doflamingo le brindo una mano mientras parecía mirarlo fijamente con una sonrisa ambiciosa—. Podría ayudarte con eso…
Law miro aquella mano, algo extrañado, ¿Qué pretendía Doflamingo con ese gesto? El muchacho decidió ignorarlo.
—Necesito ir a caminar un poco—se limitó a decir Law pues llegó a su mente la suposición de que, si acaso decidía seguir ahí, Doflamingo podría insistir y hasta podría atreverse a dormir en ese mismo sitio, junto a él—. Buenas noches.
Law fue a caminar por un rato en los alrededores cercanos; estaba decidido a regresar a hacer guardia pero esperaría un poco más, hasta asegurarse de que Doflamingo se hubiese marchado del perímetro más próximo.
Tal vez estaría exagerando o malinterpretando el gesto de su líder, pero luego recordó la lejana ocasión en que Doflamingo "sutilmente" le propuso intentar algo más entre ellos…
Había pasado tiempo desde esa situación, no pensó en que volviera a pasar algo como eso, le incomodo demasiado pensar en ello, en verdad detestaba ese aspecto de la personalidad de Doflamingo, era un hombre que buscaba poseerlo todo y a todos, parecía que solo podía sentirse bien consigo mismo si se aseguraba de conquistar cada persona que le atraía o despertara en él una promiscua curiosidad.
Nunca cedería ante él, por más propuestas sutiles o directas que ese hombre pudiera hacerle, jamás le daría una oportunidad y jamás le daría su cuerpo (y mucho menos su amor) a otro hombre que no fuera Corazon.
A la mañana siguiente, Law apenas pudo dormir un par de horas, y en cuanto el sol salió por completo del horizonte, el muchacho fue a plantarse justo a un par de pasos de la tienda en donde Corazon estaba internado, listo para recibir las primeras noticias.
Se le comunico que dentro de un par de horas aproximadamente, Corazon estaría recuperándose por completo y listo para salir de cama para continuar marchando a caballo.
—Rosinante… Vaya, por fin despertaste, querido hermano—saludo Doflamingo sonriendo a su hermano menor que apenas abría perezosamente sus ojos.
—Doffy…—musito Corazon enfocando su vista en Doflamingo mientras trataba de incorporarse—. Cielos… Soy una vergüenza, lo siento. He retrasado el viaje… ¿Cuánto tiempo pasó?
—Descuida, no fue mucho. ¿Ya te sientes listo para continuar?
—Creo que sí…—y Corazon estiro sus brazos, soltó un pesado bostezo y se dispuso a salir de la camilla—. Antes de seguir con la marcha y volver a vestirme como se debe, ¿podría comer algo?
—Claro… Te traeré algo, aprovecha para colocarte la armadura mientras tanto—indico Doflamingo asintiendo con la cabeza y el rubio salió de la estancia.
Corazon miro a su alrededor algo confuso, sentía como si hubiese pasado largos días en una especie de lugar extraño; sabía que estuvo enfermo, durmió extensos ratos que a veces parecían mezclarse con fragmentos de lo que acontecía en la realidad…
Si acaso esa última teoría resultara ser cierta, entonces había sucedido algo sumamente raro que invadía vagamente su memoria de ese confuso lapso:
No podía asegurarlo, pero su mente divagaba con fragmentos de la voz y la presencia de Law junto a él; aquel muchacho moreno había estado cuidándolo por horas y en cierto momento ese mismo joven le había dicho dedicado varias palabras de aliento y otras cuantas más que resultaban algo confusas e intimidantes, pues la manera en como Law las dijo, podía interpretarse en una forma muy lejana a un simple deseo de pronta recuperación, amistad o simple simpatía.
Dicho pensamiento le hizo estremecerse de un modo terrible.
"Debo de estar enloqueciendo…" pensó el rubio avergonzándose mientras se colocaba sus botas de piel. "¿Cómo puedo siquiera pensar en que Law sea capaz de actuar así?"
—Aquí tienes, Rosi—Doflamingo había regresado con un cuenco de arroz, patatas, zanahorias y lo que parecía ser carne de algún ave.
—Gracias...—y el rubio comenzó a comer con tranquilidad, tomando asiento en la camilla. Cuando avanzó un poco con la comida y estaba por terminar, pregunto a su hermano—. Doffy, ¿alguien estuvo vigilándome mientras estuve enfermo?
—Ja, claro que sí… ¿Qué acaso crees que te dejaría sin cuidados?
—Ya veo… ¿tu estuviste aquí conmigo?
—No, Rosi. Yo tuve que ir a conseguir unos ingredientes para la preparación de un tratamiento para ti—respondió Doflamingo mientras se ajustaba un poco el peto de su armadura color rosa.
— ¿Entonces quien…?
— ¿¡En serio estas preguntándolo!?—soltó el hermano mayor riéndose con algo de ironía—. Oh, Rosinante… ¿Quien más pudo estar en vela por ti durante el tiempo que fuese necesario hasta que te recuperaras?
El corazón del hermano menor de los Donquixote empezó a latir con un poco más de velocidad.
—Creo que he sido algo cruel… No le he permitido venir a verte aún—continuo Doflamingo con su amplia sonrisa—. Pobre Law, está loco por verte de nuevo despierto.
—Así que fue Law…—murmuro Corazon con su mirada color ámbar fija en el cuenco vacío, sus labios se tensaron y un ligero vértigo empezaba a formarse en su abdomen—. ¿Está bien?
—Sí, en general sí… Aunque ya le urge descansar apropiadamente.
— ¿No ha dormido…?
—No. Le dije que se fuera a dormir mientras tanto, que en cuanto despertara, tú ya estarías listo para cabalgar de nuevo. Ja, espero que si haya acatado mi orden, ese mocoso es tan terco cuando se trata de ti. Pensé que nunca tendrías a alguien comiendo de tu mano de esa forma tan devota e intensa, pero creo que al final de todo si compartimos ese encanto único para hacer que las personas se entreguen así por nosotros…
— ¿Qué? ¿¡A que te refieres, Doffy!?—cuestiono Corazon sintiéndose algo molesto por la forma en la que su hermano expresó las últimas frases.
—Vamos, Rosi. No finjas que no te das cuenta…
— ¿Darme cuenta de qué?
Doflamingo volteó a ver a Corazon, algo divertido por unos segundos pero luego su expresión se tornó un poco sorprendida al ver el semblante serio de su hermano menor.
—Cielos… Rosi, creo que a estas alturas todo el ejército lo ha intuido…—suspiro el mayor de los Donquixote—. Hermanito, abre los ojos, Law está dispuesto a darlo todo por ti… Y no solo porque te vea como "su salvador"… Entiende a lo que me refiero, ¿o quieres que te lo explique más gráficamente?—y el rubio hizo un ademán con sus manos aludiendo al acto sexual.
— ¡Basta…! ¿¡Cómo te atreves a decir algo como eso!?—exclamo Corazon ofendido y algo intimidado por la atrevida declaración de su hermano. Sus mejillas se habían cubierto de un ligero rubor—. No… No puede ser… Law es como…
—No eres su padre, Rosinante. Ni su hermano. Yo soy tu único hermano.
—Pero…
—Esa es la verdad, acéptala y lidia con ella de la forma que prefieras. Sinceramente, si estuviera en tu lugar, aprovecharía sin dudar…
— ¡Doffy!
— ¿Qué? Lo hago con todos quienes me ofrecen su compañía y admiración, no es tan malo… Además, Law ya es un hombre. No le veo el problema.
—Pero Law es diferente… Y yo también…
—Ja, lo sé, lo sé… Ustedes y sus complicaciones—y Doflamingo puso sus manos detrás de su cabeza, el líder del ejercito del ave carmesí estaba por salir de aquella tienda—. Bueno, si ya no quieres pensar en eso por ahora, ve a caminar mientras esperamos a que Law despierte y podamos retomar el camino…—y Doflamingo salió finalmente, dejando a Corazon completamente enmudecido, incómodo y sumamente agobiado.
¿Esperar a que Law despertara?
Eso sería un acontecimiento que ahora temía…
No sabía cómo podría ver a Law después de recibir esa opinión de Doflamingo y de las confusas señales que había recibido entre sueños.
…
—Corazon—dijo Law al mismo tiempo que sus ojos parecían recuperar su brillo vital. El muchacho de erizado cabello oscuro camino con paso apresurado hacia el alto rubio que le sonreía débilmente, por fin le veía de nuevo despierto y eso era una gran alegría para el joven—. Es un alivio verte de nuevo de pie y consciente. ¿Te sientes del tobo bien?
—Sí, ya estoy mejor.
— ¿Ya comiste algo?
—Sí, hace rato. Law…—Corazon ya no podía sostener su mirada por tanto tiempo en el rostro de aquel muchacho, ahora aquella mirada atenta que Law siempre le dedicaba significaba algo totalmente diferente y difícil de asimilar—. Quería agradecerte por cuidar de mí, Doflamingo me contó que fuiste de gran ayuda.
—Era necesario.
—Pero aun así pasaste un mal rato por mi culpa, lo siento mucho.
—No fue nada difícil, no te preocupes.
—Siempre eres demasiado considerado…—musito el hombre rubio con semblante algo ensombrecido y voz con un ligero tono indulgente.
—Corazon, ¿estás seguro de que ya te sientes mejor? Te ves algo desanimado, ¿no es algo pronto para que ya quieras volver a cabalgar?
—Estoy bien, en serio. Ya me revisaron, solo es que… Siento todo tan raro, después de dormir tanto, es como si aún estuviera imaginando esto. ¿Si me entiendes?
—Sí, se a lo que te refieres… Bueno, aun así, sería mejor que te escoltara, hasta que te aclimates de nuevo, iré a por mí caballo…
—No, Law, no te molestes. Iré cerca de Doffy, así que no tienes por qué preocuparte.
—De acuerdo… Nos vemos luego, entonces cuídate, Corazon.
—Gracias, nos vemos luego…—y Law se dio vuelta, para seguir su camino.
Corazon se quedó observando la espalda de aquel muchacho.
¿Acaso sería verdad la afirmación que dio su hermano mayor? ¿Habrían sido verdaderas aquellas extrañas palabras que escucho de la voz de Law?
Tal vez todo estaba siendo malinterpretado y exagerado…
Días pasaron y Law termino por darse cuenta de que algo raro ocurría:
Corazon parecía evitarle a toda costa, ya no solía hablar tanto con él, ni siquiera comía junto a él como solían hacerlo…
—Law, ¿te sientes bien?—pregunto Drake con voz cautelosa. El pelirrojo notó como el joven moreno parecía estar indispuesto para dar un apropiado mantenimiento a la montura de su caballo.
—No… Y no importa—respondió Law con brusquedad.
—Espera, déjame ayudarte con eso…
Law se hizo a un lado, soltando con violencia una correa y dejando que Drake se hiciera cargo de la tarea.
Los ojos grises del muchacho miraron con resentimiento al pelirrojo y no pudo evitar empezar a cuestionarle:
— ¿Sabes algo al respecto?
— ¿A qué te refieres?
—Corazon.
—No, realmente no… Pero puedo ayudarte a averiguarlo.
—No.
—Entonces estas preocupado por eso… Law ¿No has pensando en que ya podría llegar el momento en que deberías decirle la verdad?
—No… Estás loco. Eso podría ser la ruina de todo.
—Law… No quería decirlo… Pero eso lo sabemos muchos.
— ¿Qué?
—Muchos aquí han comentado cosas sobre Corazon y sobre ti… Yo pude notarlo fácilmente en cuanto te conocí.
Los ojos de Law reflejaron su indignación ante tal manifiesto de parte de Drake. No podía creerlo. Sus manos se convirtieron en puños al sentir que una creciente furia emergía de su interior.
—Dime que estas fastidiándome… ¿Es así? ¿¡Te estas burlando de mí!?—reclamo Law con una voz que parecía un gruñido reprimido, en donde impregno toda su desesperación.
—No, Law. Es la verdad.
Law se alejó un poco, desenvaino su espada y se fue contra el primer árbol que vio cerca. Soltó algunos leves gritos reprimidos llenos de frustración.
¿Acaso esos rumores habían llegado a los oídos de Corazon y eso era la razón detrás de su repentino distanciamiento?
¿Había sido tan obvio en sus gestos durante todo este tiempo…?
Que estúpido y descuidado había sido.
—Law... Tenemos que darnos prisa en retomar la marcha—dijo Drake, acercándose detrás del mencionado.
El muchacho de cabello oscuro detuvo el ataque de su espada, su cuerpo temblaba gracias a la terrible desilusión que le inundaba.
¿Ahora que se supone que debía de hacer o como actuaría cuando tuviera delante a Corazon? Sería una tortura…
Recordó la última vez en que por culpa suya Corazon se vio avergonzado frente a todo el campamento y termino peleando contra Diamante.
No quería que Corazon volviera a pasar un incidente parecido…
¿Qué tipo de comentarios harían los soldados y demás miembros de aquel ejercito sobre Corazon y él? Quería ir a por todos ellos, averiguar las mismas palabras que rondaban entre los rumores y si acaso esas palabras ofendían y burlaban la reputación de su amado, los haría pagar de inmediato…
Pero esta última iniciativa no era tan sencilla de concretar, podría ser contraproducente y empeorar la situación.
Tendría que tragarse sus ganas de reclamar, de tomar venganza, guardar su orgullo y lidiar con ello de la manera más discreta y digna posible.
Pasaron un par de días…
Durante cierta tarde, el ejército se topó con el costado de un río, así que decidieron tomar un descanso y aprovechar para dar de comer y beber a sus caballos.
Law se encontró con Corazon, pues ambos habían coincidido en un punto en su camino hacia una carretilla en donde resguardaban heno.
Ambos se quedaron quietos y reflejaron una inevitable incomodidad al cruzar miradas…
Corazon fue el primero en tratar de borrar aquella expresión y hacer un esfuerzo por actuar con naturalidad; esbozo una débil sonrisa, algo tímida y condescendiente.
—Law… ¿Cómo estas hoy?
—Bien…—respondió Law con voz algo distante—. ¿Y tú?
—Estoy bien. ¿Has tenido algún problema en estos últimos tramos del camino?
—No. Todo ha ido bien. Me tengo que ir…—se apresuró a decir al notar que más soldados se aproximaban y no quería dar pie a más comentarios y suposiciones—. Hasta luego.
Corazon no pudo pasar por alto la manera tan fría y distante en como Law había actuado en este breve encuentro; cada vez le parecía más evidente la tensión entre ellos y el hecho de que posiblemente el muchacho era consciente de esta situación.
Era doloroso… No sabía cómo abordarlo apropiadamente…
Tendría que hablar con él… ¿Pero cuando? ¿Cómo?
Sería una agonía estar pensando en ello y aún más concretarlo…
— ¿Qué te ocurre, Corazon?—pregunto Doflamingo al ver a su hermano menor con un semblante tan serio y consternado.
—Nada…
—Ja, claro… ¿Viste a Law, cierto?
—Sí… No sé cómo hablar con él…—admitió Corazon soltando un pesado suspiro mientras se apartaba el flequillo de la frente—. Creo que ya todo llego a un punto muy incómodo.
—Oh, Corazon… Quisiera poder transferirte un poco de mi audacia, te hace mucha falta—comento Doflamingo riéndose por lo bajo—. Bien, creo que lo único que puedo hacer por ti, querido hermano, es darte tiempo… En cuanto avancemos un poco más río arriba, daré la orden para descansar un día.
— ¿Qué?
—Voy a decirle a Vergo que haga el aviso…
—Pero Doffy…
—No te preocupes, también necesito unas buenas horas de relajación pronto—comento Doflamingo—. Así que piensa muy bien en lo que vas a decir y hacer, tienes hasta entonces, ¿entendido?
Corazon miro algo receloso a su hermano mayor, pero también se sentía aliviado de saber que pronto podría tener tiempo suficiente para hablar con Law sin prisas ni presión.
Corazon no podía dormir del todo bien, en sus sueños ocurría aquella escena en donde por fin hablaba con aquel muchacho de cabello oscuro y ojos grises.
—No sé qué le diré…—musitaba Corazon durante la mañana del día prometido. Había llegado la fecha que su hermano señalo para que su ejército se estacionara para descansar.
—Buen día, señor—saludo Drake al pasar delante de Corazon. El pelirrojo llevaba un cubo de madera lleno de agua de rio.
—Drake… Disculpa, siento molestarte… Ya que has pasado mucho tiempo con Law, me preguntaba si sabes en donde se encuentra… Fui a donde su tienda, pero no pude encontrarlo.
—Law menciono que quería estar lejos del campamento durante este descanso… Así que fue a pasear por los alrededores, dijo que no volvería hasta el atardecer—respondió el muchacho de ojos azules—. Fue en esa dirección…—señalo Drake apuntando al norte.
—Gracias… Te lo agradezco mucho—y Corazon se apresuró a ir por su caballo, decidido a ir a buscar a Law.
Mientras tanto, Law se encontraba recostado a la orilla de una pequeña laguna al pie de una cascada. El muchacho había encontrado un lugar perfecto para descansar en completa tranquilidad.
Sin embargo, su mente no podía estar en paz, pues la imagen de Corazon estaba tan presente en él…
Cuanto extrañaba hablar con él, poder observar sus gestos y sonrisa, oírlo reír.
—Debe pensar que soy un imbécil ahora…—murmuro el joven mientras tomaba una pequeña rama con su mano izquierda y la hacía trizas conforme creía su frustración.
Corazon cabalgaba guiándose con la indicación que le había dado Drake.
Después de un rato, visualizo a lo lejos la parte superior de una cascada.
Y así poco a poco, fue acercándose al epicentro de aquel sitio…
Law de inmediato se percató de que alguien se aproximaba, dejo su cómoda posición, tomando su espada y poniéndose en guardia.
— ¿Quién rayos será…? Ni un solo día podré estar a solas por completo…—gruño Law dirigiendo su vista de un punto a otro, para saber exactamente de dónde provenía el sonido que cada vez que oía con más fuerza.
Y finalmente pudo notar a lo lejos de que se trataba; era Corazon, que había dejado a su caballo atado a un grueso árbol y decidió seguir caminando.
Law soltó su espada de inmediato, quedándose confundido ante tal sorpresa.
—No puede ser…
Corazon le vio y apresuro su paso, aunque cuando estaba ya a solo un par de metros, ralentizo su andar, mirando algo avergonzado a Law.
—Law… Hola… Lamento interrumpirte—dijo el hombre de cabello rubio mientras tensaba sus delgados labios y echaba una mirada al hermoso paisaje que tenía a un costado—. Qué bonito lugar…
—Corazon… ¿Estas bien? ¿Necesitas ayuda?—pregunto Law tratando de esquivar la mirada color ámbar de Corazon.
—Estoy bien, todo está bien…. Bueno, no sé, tal vez no todo—agrego con voz algo cohibida—. Law… Necesito hablar contigo.
— ¿Hablar…? ¿Qué ocurre?
—Law… No he podido evitar notar, sentir, que últimamente nos hemos distanciado—dijo Corazon con voz neutra pero su mirada delato lo nervioso que estaba, pues dirigía sus ojos hacia arriba, hacia los costados y hacia sus pies—. Quiero admitir que fui yo quien empezó con ese gesto distante… Realmente eso me ha tenido preocupado y no creo poder estar en paz hasta que no lo discuta contigo. En verdad, lamento si te hice sentir mal con todo esto…
—No, Corazon, no necesitas disculparte, ni explicarme tus razones… Eres mi superior, sea lo que sea que hagas, lo respetaré.
—No, Law… Escucha… Yo actué de esa manera porque… Cuando estuve dormido y enfermo escuche algo… Algo que me dejo algo confundido y lo cual no sabía si eran solo imaginaciones mías o si fue real…
—Corazon…
—Luego, al recuperarme, recordé tales cosas… Y lo medité, pensaba mucho en ello. Entonces… Pude notar algunos detalles que parecían apoyar mi suposición… Pero no quería confirmar nada, al menos no hasta hoy… Law… Necesito saber si tú…
El rostro de Law estaba congelado, sus ojos estaban quietos y en expresión atónita y aterrada, no podía ser verdad que Corazon estuviera frente a él exponiendo todo esto…
—Necesito saber si tú sientes algo más por mí…—declaro Corazon finalmente, tensando sus labios. Se quedó en silencio por unos segundos y con mucho temor decidió continuar—. ¿Sientes algo por mí, más allá de una buena amistad y el respeto que tenemos como soldado y comandante?
—Corazon… Yo… Yo…—y el joven cayo de rodillas, su cuerpo no dejaba de temblar y apenas parpadeaba. Había un nudo en su garganta, su pecho subía y bajaba. Un inmenso temor se apodero de él.
Corazon se aproximó a él, poniéndose de cuclillas para quedar a un buen nivel y poder estar más cercanos. El rubio coloco sus grandes manos sobre los hombros del moreno y, poco a poco, se fue aproximando más a este, hasta que un fuerte y emotivo abrazo se llevó a cabo.
Law seguía temblando, tal vez más que antes…
—Law… ¿En verdad me quieres de tal forma…?—pregunto Corazon con una voz que parecía quebrarse.
—Sí…—respondió Law después de una larga espera y con un hilo de voz—. Sí… Corazon…
Corazon se separó un poco del muchacho, ambos parecían estar a punto de llorar, pues sus ojos reflejaban un gran nivel de emoción y estaban empañados. El rubio le dedico una sonrisa melancólica, dio un tierno beso en la frente del joven y volvió a abrazarlo.
—Law… No sé qué pasará… No sé qué podría pasar ahora…—dijo Corazon con un deje de voz algo esperanzada y confundida. Ahora sus pálidas manos estaban sobre la espalda de Law, acariciando un poco como una manera de confortar al muchacho—. Lo aprecio tanto… No me imaginaba esto… Fui tan ciego…
—Lo siento… No quería causarte molestias como esta… Siempre trate de esconderlo… Pero al parecer todo fue inútil… Lamento sentir esto…
—No… Law… No hables así… Aunque no sé cómo asimilarlo, no puedo pedirte que lo olvides así sin más… Law…
— ¿Si?
— ¿Crees que puedas darme algo de tiempo?
— ¿Qué? Corazon… No tienes que… No me debes nada, no necesitas corresponder a esto. Yo… Yo siempre tuve presente que este amor viviría en secreto, que no importaría si tú nunca llegaras a reconocerlo, siempre estaría para ti… Para siempre… Así que…
—Law… Lo estuve pensando… Tal vez podamos intentarlo… Pero no puedo darlo todo tan pronto… Por eso te pido tiempo…
—Corazon…—Law seguía sin poder dar crédito a lo que acontecía. Debía de estar soñando o tal vez habría muerto y había llegado al paraíso.
— ¿Me tendrás paciencia?—pregunto Corazon con ternura.
—No necesitas pedirlo… Te esperaría una eternidad...
—Gracias…—y Corazon planto un suave y tímido beso en los labios de Law.
El corazón del joven soldado latía tan fuerte y rápido que parecía que pronto acabaría con su energía vital y la vida de Law se extinguiría…
No le importaría perecer en ese momento, en ese lugar, pues su gran anhelo se había vuelto una realidad: Estaba entre los brazos de Corazon, sintiendo sus latidos y su calidez; su amor había sido confesado y aceptado…
Corazon estaba junto a él, completamente consciente del gran amor que le profesaba… ¿Qué más podía pedir a la vida?
Bien, hasta aquí por ahora. Espero que les haya gustado
Gracias por leer y muchas gracias por su apoyo en forma de comentarios y favoritos.
Les mando mis mejores deseos, cuídense mucho.
Atte. Levita Hatake
