Disclaimer: Hey Arnold no me pertenece, todos los derechos corresponden a Craig Bartlett y Nickelodeon salvo la idea de la historia y los personajes inventados.
…
Ya ha pasado un mes desde que iniciaron las clases en la PS 119 middle school, no pude obtener información con Phoebi referente a Helga y su extraña desaparición y eso me tiene enloquecido por lo que después de reflexionarlo un poco y a las sugerencias tanto de Gerald como de mis padres, desistí de seguir con mi búsqueda por información de Helga; Gerald y yo logramos entrar al equipo de básquetbol, al principio fue un poco difícil ya que los entrenamientos fueron muy pesados y si a eso le sumamos los trabajos extras que nos dejaban los profesores pues… era natural morir de cansancio durante el día, logramos adaptarnos un poco a la rutina y que decir del repentino club de admiradoras que Gerald y yo tuvimos cuando les mostramos nuestras habilidades a todos los alumnos en un partido amistoso entre otra secundaria, este partido nos ayudaría mucho para el juego oficial de novatos que tendríamos dentro de unas semanas, debo decir que la actitud de Lila estos días ha sido incomoda, tan así que decidió unirse al equipo de porristas el cual era comandado por Ronda, era obvio que lo único que quería era obtener una oportunidad conmigo, cuando terminamos el entrenamiento era mi turno para guardar los balones en él almacén.
– Hola Arnold, podría hablar contigo un momento – Gerald estaba ayudándome a guardar los balones cuando Lila nos interrumpio – te prometo que no te quito mucho tiempo.
– Claro Lila – dije esto sin una pizca de emoción en mi voz y resignado pues sabía de antemano que Lila no era una persona fácil de evadir – te alcanzo en los vestidores Gerald.
– Seguro hermano y no te preocupes por los balones, yo los guardo en él almacén.
– Gracias Gerald – cuando Gerald se alejó de nosotros, Lila se acercó a mí de forma coqueta– Arnold, he estado pensando en lo nuestro y creo que ya es tiempo para que lo retomemos no crees, yo sé que aun te gusto y tú me gustas mucho así que…
– Lila en primera no se dé donde sacas que tú me gustas ya que si mal no recuerdo, tú me habías dejado en claro que lo nuestro no iba a funcionar y remarco que eso fue hace mucho tiempo– dije esto interrumpiéndola y dando un par de pasos hacia tras– lamento decirte las cosas de esta forma, pero tengo que ser sincero contigo, tu no me gustas como crees, no niego que en algún momento tenía un afecto hacia ti, pero el tiempo pasa y los sentimientos si no se corresponden o se superan o se olvidan y yo hace mucho tiempo que te supere, así que reitero la pregunta, ¿no sé de dónde sacas que tú me gustas?
– Su rostro reflejaba sorpresa dándome a entender que ella no esperaba que le contestara de esa manera – Arnold yo… – al principio bajo la mirada como dando indicio de que quería llorar lo cual no esperaba, pero después volvió a su mirada coqueta – sabes, te ves mucho más galante cuando hablas de esa manera tan ruda, no lo voy a negar Arnold, cuando íbamos en cuarto grado sentía cierta atracción por tu primo pero después de todo lo que ha pasado, ya sabes, lo de Industrias Futuro, me di cuenta de que estaba en un error y comencé a sentir un pequeño cosquilleo aquí – dijo estando a muy pocos centímetros de distancia de mí y colocando su mano en mi pecho posicionándola en mi corazón, bien debía admitir que me estaba comenzando a poner nervioso por la cercanía de ella– y después de que en quinto grado Helga ganará el concurso de ensayos pensé que en ese viaje podría surgir un nosotros, pero como bien sabrás no pude ir por ustedes por cuestiones ajenas a mí y cuando regresaron los demás tú ya no estabas así que se puede decir que me entristeció mucho el que el profesor Simmons dijera que te ibas a quedar con tus padres aunque me alegre mucho de que los hayas encontrado.
– Solo basto escuchar su nombre para reaccionar y apartarme de ella– Lo siento Lila, pero entre nosotros no puede haber nada por una simple y sencilla razón, mi corazón ya le pertenece a otra persona y no pienso traicionar este sentimiento ni por ti ni por nadie, si era todo lo que tenías que decirme, pues me retiro, nos vemos.
Me retire del lugar rumbo a los vestidores donde me estaría esperando Gerald con muchas preguntas acerca de mi conversación con Lila, una vez que termine de asearme y tomar mis cosas del casillero, puse a Gerald al tanto de la situación con Lila, de algo estábamos seguros, Lila sería un problema serio a partir de ahora.
– Te lo digo hermano, cuando una mujer tiene a una presa en la mira, no hay poder humano que la haga desistir hasta conseguir su objetivo y para tu desgracia tú te has convertido en la presa perfecta.
– Lo sé, no tienes por que recordármelo, no sé que voy a hacer para quitármela de encima, lo bueno de esto es que comparto solo una clase con ella, lo malo es que esta en el club de porristas y estas siempre van a todos los partidos de los equipos deportivos.
– Hermano, sabes que cuentas conmigo para no dejarte solo cuando tengamos que viajar a los torneos, pero si quieres una buena solución, no estaría demás que comenzaras a salir con otras chicas, de esa forma Lila se olvidaría de ti al verte en brazos de otra.
– ¡Gerald! – le recrimine la idea, la cual me pareció absurda– tu sabes por que no puedo hacer eso, aunque quisiera hacerlo.
– Arni, ¿hasta cuándo albergaras tus sentimientos por Pataki? Ella ya no se encuentra en la ciudad y dudo mucho que después de dos largos años aparezca así de la nada como si nunca se hubiera ido.
– La simple idea de que Helga regresara de la nada fue como una pequeña esperanza que aún no moría dentro de mi – no lo sé Gerald, ya entendí que el mundo avanzo cuando Helga se fue, pero esto es aún reciente para mí y no es fácil de aceptar, acabo de regresar de un largo viaje después de aceptar que estoy enamorado de mi bully personal para enterarme que la tierra se la trago y quedarme con estos sentimientos arraigados en mi interior, créeme no es fácil.
– Mmmh, mmmh, mmmh, y que lo digas hermano, puedo ver tu sufrimiento y yo agradezco a la vida por no apartar a mi pollita de mi lado, créeme, no sé que haría si Phoebi no estuviera conmigo.
– Hablando de Phoebi, el otro día hable con ella intentado obtener algo de información referente a Helga y… –me desanime un poco– tenías razón, no me dijo nada.
– Te lo dije, cuando se trata de su mejor amiga, Phoebi es una tumba, si ella y Pataki tienen comunicación como creo que la tienen tal vez Helga ya sepa que estas de regreso y de ser así, le de autorización a Phoebi de decirte algo, pero te aclaro, esto es solo una suposición mía, ni a mí me dice nada de Pataki.
Después de una tarde que me parecía interminable, llegue a la casa de huéspedes, moría de hambre y cansancio, al entrar fui recibido por el olor a un delicioso estofado el cual me hipnotizo y me fui acercando poco a poco a la cocina cuando escuche voces en el pasillo de arriba donde estaba el teléfono.
– Claro que si pequeña, me da gusto saber que las cosas hayan salido bien para ti, tanto Pookie como yo teníamos el pendiente de que te hubiera pasado algo, después de todo no volviste a comunicarte desde ese día – era la voz de mi abuelo – así es pequeña, regreso hace casi dos meses, todos están bien, Arnold está más guapo ahora –de repente comenzó a reírse, me dio curiosidad saber con quién hablaba, tal parece que esa persona me conoce– chico de la selva, esa es buena, la aplicare un día de estos– ¿chico de la selva? Eso suena mucho a… no puede ser ¿Helga?, ¿acaso mi abuelo estaba hablando con Helga? – claro que si hermosa, de tu parte y no te preocupes por lo otro, está en buenas manos, adiós.
– ¿Abuelo? – digo al ver que mi abuelo colgaba el teléfono acercándome hacia él, si mi abuelo mantiene comunicación con Helga, ¿Por qué no decírmelo? – ¿con quién hablabas?
– Ah, Arnold, no te escuche entrar.
– ¿Con quien estabas hablando abuelo?
– Ah, con nadie en especial, una vieja amiga de tu abuela que tú no conoces.
– ¿De casualidad esa amiga no era Helga?
– ¿Te refieres a tu amiga de una sola ceja que se fue de la ciudad y nunca volvió?, no Arnold, no era ella.
– ¿Y por que nunca antes había visto a la abuela habla do por teléfono con ella?
– Lo tenía acorralado, nunca había visto a la abuela hablar por teléfono con nadie, por lo que es probable que ahora sí me diga la verdad y si ha tenido contacto con Helga es mejor que tenga una buena a explicación del porque no me dijo nada sabiendo que necesitaba saber algo de ella – bueno Arnold nunca has visto a tu abuela hablando por teléfono porque hace poco que volvió a encontrarse con ella, ¿sabias que cada año hacen convenciones de artes marciales?, Tu abuela va a ellas y en una de estas se la encontró.
– ¿y piensas que te voy a creer eso?, Vamos abuelo ¿por quien me tomas? Sé que la abuela tiene sus locuras, pero de ahí a que exista otra persona de su edad que comparte sus mismas locuras es tan imposible como que Abner se convierta en perro o algo parecido.
– El abuelo me ve extrañado, supongo que no esperaba esa reacción de mi parte, en eso se acerca mi abuela cantando y lanza una especie de mirada de cómplice seguida de una sonrisa de triunfo – Pookie, Arnold no me cree que tienes una amiga que de vez en cuando te habla para saludar y que hace poco te encontraste en una de tus locas convenciones.
– Oh, ¿te refieres a Eleonor?, Si una mujer muy hermosa, me recuerda mucho a mí.
– Alzó una ceja seguida de una mirada de incredulidad – ¿Eleonor? – recuerdo que la abuela mencionaba mucho ese nombre, pero nunca la había visto hablar realmente con ella –Está bien, te creo, me voy a recostar un poco antes de la cena, estoy algo cansado por el entrenamiento de hoy.
A decir verdad, deseaba muy en el fondo que realmente fuera Helga con quien estaba hablando, a estas alturas creo que ya estoy obsesionado con ella a un extremo no muy sano, ¿Cómo poder sacármela de la cabeza si cada pequeño detalle me recuerda a ella?, no puedo comprender como lograba Helga guardar sus sentimientos por mí durante tanto tiempo, después de un rato baje a cenar, solo me limite a escuchar lo que todos decían, la verdad no tenía mucho interés en nada últimamente, sentía que realmente no era yo, desde que sé que Helga ya no está aquí, me falta algo, no puedo dejar de sentir este enorme vacío.
– Arnold, ¿te ocurre algo, has estado algo distraído el día de hoy? – me pregunta mi madre con algo de preocupación.
– Si mamá, no te preocupes, solo estoy algo cansado por el entrenamiento, es todo.
– Dentro de poco será el gran partido verdad Arnold.
– Así es señor Hyun.
– Debes estar muy nervioso Arnold.
– No tanto seños Kokoshka.
– ¿Y contra quien jugarán?
– Creo que es East Side Middle School.
– ¡Cielos! He escuchado que esta escuela tiene un increíble equipo de baloncesto.
– ¿Qué esa no es la escuela de riquillos que está en Nueva York?, ¿acaso viajaran a Nueva York Arnold?
– No señor Kokoshka, el partido se realizará aquí en Hillwood.
– Bueno Arnold, iremos a animarte ese día, cuenta con ello.
– Muchas gracias abuelo, termine de comer, me iré a descansar a mi habitación, hasta mañana.
– Descansa cariño.
Me dirigí a mi habitación a descansar, este día sí que se había hecho largo, me puse mi pijama y me recosté en mi cama, poco a poco fui cayendo en los brazos de Morfeo.
PROV GENERAL
Arnold se encontraba subiendo las escaleras mientras los adultos seguían en la charla.
– Oye abuelo, esa escuela con la que Arnold va a competir ¿no es la escuela a la que va la niña rubia?
– Tanto Stella como Miles se miraban el uno al otro – ¿niña rubia?
– ¿A que niña rubia se refieren papá? – pregunta Miles con curiosidad.
– Bien hecho cabeza de chorlito – reprocha molesto al señor Hyun, suspira resignado – se refieren a Helga.
– ¿Tu sabes dónde está?
– Así es, ella mantiene comunicación casi constante con Pookie y conmigo desde hace dos años.
– ¿Y por que no se lo dices a Arnold? Sabes lo importante que ha sido para el tener información sobre ella desde hace tiempo.
– Stella, Miles, es algo delicado, les parece bien si después de la cena platicamos.
Tanto Miles como Stella asintieron y la cena siguió en silencio, una vez todos terminaron de cenar, los inquilinos se dirigieron a sus respectivas habitaciones en lo que la familia Shortman se encontraba en la cocina lavando los platos de la cena y retomando el tema de Helga.
– Bien papá, ahora si dinos, ¿porque es un tema delicado? – pregunta Miles quien se encontraba secando los platos mientras que Stella los lavaba.
– Bueno verán, Helga ya no vive con Bob ni con Miriam Pataki, fue adoptada por otra familia quien radica en Nueva York.
– ¿Adoptada? – pregunta Stella quien al terminar de lavar los trastes toma asiento junto con Miles en la mesa para escuchar con atención.
– Verán – voltea a ver a Pookie quien le brinda una sonrisa – hace dos años, cuando Arnold decidió quedarse en San Lorenzo con ustedes ella se encontraba en un estado de limbo, no reaccionaba a su entorno y siempre la veía saltar la cuerda en la acera de enfrente, supongo yo que lo hacía pensando en que Arnold saldría en cualquier momento, un día lluvioso la encontramos escondida detrás de los botes de basura que están aquí junto a la escalera de incendios, tanto Pookie como yo nos quedamos preocupados que hicimos que entrara en la casa para resguardarse de la lluvia, ella no dijo nada pero nosotros supusimos que había tenido algún problema serio en su casa, ella nunca nos dijo nada al principio, pero poco a poco se fue abriendo a nosotros hasta que un día ella exploto y soltó todo el dolor que tenía, desde el abandono de Arnold hasta sus problemas con su familia, en lugar de juzgarla le brindamos apoyo y le permitimos quedarse en la habitación de Arnold cuando ella no quisiera estar en su casa, un día pasando de casualidad por su casa escuche los gritos de Pataki con su esposa, ella salió de la casa con una bolsa de basura, cuando la vi fijamente no pude notar que estaba en un estado no muy apropiado que digamos.
– Quieres decir que ¿estaba ebria?
– Si, fue en ese momento que me di cuenta de que esa familia lo único que iba a conseguir seria destruir a esa pequeña, así que Pookie y yo decidimos hacer algo al respecto.
– ¿Qué hicieron?
– Denunciamos a los Patakis ante las autoridades por los maltratos que Helga había estado recibiendo desde hace años – dijo Pookie en un tono serio junto con una actitud tranquila que muy pocas veces se veía en ella.
– ¡¿Qué!? – dijeron al mismo tiempo Miles y Stella.
– Fuimos a pedir informes y nos hicieron la sugerencia de levantar una denuncia en las oficinas de servicio social donde también se encargan de asuntos familiares, así lo hicimos, aunque pedimos que fuera de forma anónima pues no queríamos que Helga lo tomara a mal, es un poco explosiva.
– Después de un largo y exhausto año para Helga, un juez determinó que los Patakis no eran aptos para la educación de la niña por lo que decidieron darla en adopción a una familia que se encargaría de ella en lo que los Patakis arreglaban sus asuntos ante el juez, Helga se vino a despedir de nosotros argumentando que iría a visitar a sus abuelos, aunque nosotros sabíamos la verdad.
– ¿Y ella sabe que ustedes…?
– No, de hecho nadie en todo Hillwood lo sabe, todo este proceso se llevó con mucha discreción por Helga, creo que la única persona que lo sabe es su amiguita china, nunca le hemos dicho a Helga que nosotros tuvimos algo que ver, después de unas semanas recibimos una carta donde ella nos contaba todo lo que paso y pidiéndonos que nunca se lo contáramos a Arnold, tanto Pookie como yo le respondimos prometiéndole que nosotros no le diríamos nada, pero que él se iba a enterar en algún momento por sus amigos al notar la ausencia de ella, en esa carta ella nos decía como era su nueva familia y su nueva escuela, sin darnos cuenta los inquilinos leyeron el nombre de la escuela a la que ella asiste a nueva york y los amenace con aumentar su renta si decían algo a alguien y hasta ahora han cumplido cerrando la boca.
– ¿Y dónde está esa carta?, su Arnold la ve podría enterarse.
– No te preocupes por eso, destruimos esa carta por órdenes de Eleonor para evitar futuros entrometidos.
– ¿Eleonor?
– Así es como Pookie le dice para evitar mencionar su nombre.
– Esta bien Phil, tanto Miles como yo no le diremos nada a Arnold respecto a lo que nos acabas de contar, solo espero que él pueda comprender por todo lo que Helga ha pasado, Arnold esperaba muy emocionado las cartas de sus amigos mientras estuvimos en San Lorenzo, pero por alguna razón Helga nunca le envió respuesta alguna y eso a él lo ponía siempre triste.
– Ella nunca nos ha mencionado el motivo que pudo tener para no responderle, eso es algo que solo le correspondería a ellos dos aclarar cuando llegue el momento.
Una vez terminada la pequeña conversación de los Shortmans se dirigieron cada uno a sus aposentos a descansar y prepararse para un nuevo día.
Pasaron los días los cuales se hicieron semanas dando así la llegada al tan esperado día por parte de la escuela PS 119, el gran juego de novatos, todos los jugadores se encontraban en los vestidores planeando las jugadas que utilizarían en el partido, todos los miembros del equipo estaban muy emocionados por este partido, si lo ganaban seria la apertura de una temporada llena de victorias, por otro lado Phoebi se dirigía al gimnasio cuando en el pasillo se escuchaban a dos personas conversando, al reconocer una de las voces se detuvo en seco.
– ¿Es enserio lo que me estás diciendo? Por favor, esta escuela está llena de perdedores, es obvio que ustedes ganaran, sin contar que tienes a Steve quien por cierto aun no puedo creer que no sea un miembro oficial del equipo.
– Ya te lo había dicho cariño, él no quiere formar parte de este asombroso equipo de guapuras además de que te quejas, tu estas feliz que este en tu equipo de porristas, te encanta que te esté manoseando cariño.
– Muy gracioso, te recuerdo que fue tu culpa el que terminara en ese equipo de cabezas huecas.
– Equipo que al final se convirtió en tu hermandad de travesuras y lo sabes.
– Que puedo decir, aún tengo el don de ser grandiosa.
– Claro, sabes realmente no creo que…
– ¿Helga? – Interrumpe Phoebi al llegar a la escena donde los jóvenes se encontraban discutiendo.
– ¿Helga? – preguntaba curioso Michael al mismo tiempo que Helga decía el nombre de su mejor amiga de la infancia.
– ¡¿Phoebi!? – Preguntaba con mucha felicidad la pequeña rubia.
– No puedo creer que realmente seas tú, ¿Qué haces en Hillwood? – preguntaba con lágrimas en los ojos de pura felicidad.
–Bueno, el equipo de baloncesto de mi escuela compite con los de esta escuela y como tengo a dos personas muy importantes para mí en el equipo tenía que venir a apoyarlos sin contar que en realidad ellos me obligaron.
– ¡Oh por dios!, le tengo que decir a Steve que Geraldine acaba de admitir que somos importantes para ella, creo que voy a llorar – fingiendo limpiarse una lagrima.
– Muy gracioso tarado, bien los voy a presentar, ella es Phoebi Heyerdal, es mi mejor amiga desde preescolar y a pesar de la enorme distancia que nos separa, nunca he dejado de tener comunicación con ella, Phoebi él es Michael, va conmigo en el mismo grado, es un gran amigo y confidente.
– Mucho gusto, soy Phoebi – alzando su mano para brindarle un apretón de manos amistoso.
– Igualmente, soy Michael, pero puedes decirme Mike, cualquier amigo de Geraldine, tiene la confianza de llamarme Mike – correspondiendo al apretón de manos de Phoebi – ahora quisiera aclarar una cosa, ¿Helga, Enserio?
– Mike cariño, para ti Geraldine, Helga ya no existe y Phoebi, ese nombre nunca existió.
– Mostrando una risita discreta– olvidando, realmente te he extrañado Hel… digo Geraldine.
– Lo sé, soy una persona entrañable, bueno Mike será mejor que regreses con los demás mientras que Phoebi y yo nos iremos a buscar lugares en las gradas, nos vemos cuando termine el partido y dile a Steve que más le vale esforzarse si no quiere tortura en el entrenamiento de porristas.
– De tu parte preciosa, nos vemos después – se acerca a darle un beso en la mejilla – mucho gusto Phoebi.
– Helga ¿acaso es tu novio? – pregunta con curiosidad la oriental.
– Soy Geraldine y no lo olvides, Helga Pataki quedo en el pasado cuando puse un pie fuera de esta ciudad, ahora soy Geraldine Anderson, y respecto a lo otro, es un tema que por el momento no quiero tocar Phoebs, vamos, busquemos un asiento.
Las chicas se dirigieron al gimnasio, lograron encontrar buenos lugares en las bancas de arriba, los chicos de ambos equipos ya se encontraban en la cancha calentando un poco antes del partido, cuando un sorprendido Gerald ve a la acompañante de su novia, no lo puede creer por lo que rápidamente se acerca a su amigo para informarle lo que sus ojos acaban de ver.
– Viejo, no quiero que te asustes, pero, quiero que voltees hacia el público y ubiques a Phoebi, está en la parte de centro de hasta arriba, no creerás quien esta con ella.
– Arnold siguió las indicaciones buscando con la mirada a Phoebi cuando la ubico, poso sus ojos en su acompañante y ahí pudo verla, su eterno tormento, la fracción de su corazón faltante – ¿Helga?
…
Hola a todos, bueno pues aquí tienen otro capítulo más de nuestra historia en donde las cosas se pondrán un poco tensas y emocionantes para nuestros protagonistas, debo decir que tenía pensado cortarla en dos partes, pero conforme la iba escribiendo y leyendo vi que no era necesario, pero si se me ha ocurrido un divertido momento para el encuentro entre Helga y Arnold, si es que hay tal encuentro… muahahaha lo sabrán en el próximo capítulo.
Debo aclarar una cosa sencilla, el encuentro que planeo para nuestros rubios tendría dos posibles salidas, una en donde Arnold enfrente a Helga y esta le diga toda la verdad de su desaparición o la segunda donde esta no le diga nada, es más ni siquiera que mantengan comunicación alguna y si la llegan a tener Helga termine huyendo del interrogatorio de Arnold, porque seamos sinceros, lo primero que hará Arnold es bombardearla de preguntas, pero eso lo sabremos en el próximo capítulo.
ELISA LUCIA: Hola, mi semana inicio bastante tranquila y espero que la tuya haya iniciado excelentemente y la termine un poco triste por una perdida familiar que tuve, pero seguimos con el ánimo de seguir adelante, espero que este capítulo te agrade.
Un abrazo fuerte a todos y nos vemos en el próximo capítulo.
