Disclaimer: Hey Arnold no me pertenece, todos los derechos corresponden a Craig Bartlett y Nickelodeon salvo la idea de la historia y los personajes inventados.
…
No podía creer lo que Lila estaba diciendo, como se le pudo ocurrir decirle a Helga que estábamos juntos si eso no era verdad, pero lo que más me preocupaba era la reacción de Helga, estaba seguro de que se podría furiosa, después de todo Helga siempre fue posesiva y celosa cuando las chicas me rodeaban.
– Ay querida, no es por romper tu burbuja de ilusiones, pero creo que mal entendiste las cosas, veras Lila – Helga me aparta de Lila y se coloca frente a mí como protegiéndome con su cuerpo de ella – el cabeza de balón aquí presente ya tiene una relación formal con otra chica y ¿qué creer querida?, no eres tú.
– ¿De que estas hablando Helga?
– Ronda querida, siendo tu la reina del chisme ¿no estabas enterada de que Arnold tiene novia? Esa sí que es una novedad – decía la rubia con notable sarcasmo y sorpresa fingida.
– Claro que lo sabe Helga, pues la novia de Arnold soy yo, como has estado tanto tiempo fuera de la ciudad es natural que no sepas estas cosas, pero…
– Te equivocas Sawyer – interrumpió la rubia abruptamente – la novia oficial de Arnold Shortman soy yo – todos se quedaron callados y sorprendidos por lo que les había comunicado Helga, después de todo era algo que yo no había revelado a nadie más que a Gerald y naturalmente a Phoebe – te contare como ocurrió todo, veras querida, hace unas semanas que llegue a la ciudad para tratar algunos temas delicados y por cosas del destino Arnold y yo nos encontramos y nos pusimos al día, antes de que pudiera yo regresar a mi casa, el cabeza de balón aquí presente se me confeso y yo naturalmente le dije que si después de pensar bien las cosas.
– ¿Nos estas diciendo que tú y Arnold están saliendo hace semanas y nadie de los que estaba en cuarto grado lo supo hasta el día de hoy?
– Así es querida, tal parece que ya no eres la reina del chisme, ¿Cómo sete pudo escapar una información tan jugosa como esa Ronda? – comento Helga con indignada y fingida sorpresa.
– Bueno y si nos disculpan, mi novia, mis amigos y yo vinimos a divertirnos, espero que ustedes también se diviertan, nos vemos.
Nos pasamos a retirar del lugar, después de habernos subido a la montaña rusa más alta, le comenté a Gerald que acompañaría a Helga hasta su casa y que él se podía adelantar con Phoebe, después de que se retiraran hubo un silencio muy incómodo, estaba seguro de que Helga estaba molesta pero no sabia si era por lo que dijo Lila o lo que hizo.
– ¿Estás molesta conmigo?
– Sabes Arnold, estoy muy acostumbrada a verte en los brazos de otras chicas, siempre te ibas con aquella que tuviera una cara bonita y te rompía el corazón, sin embargo esta vez es diferente, no estoy molesta contigo, después de todo tu no hiciste nada malo y era claro que ella fue quien hizo todo el espectáculo, lo que me tiene molesta fue la actitud de arrastrada que tiene Lila, estoy segura que no dejara de buscarte y puedes estar tranquilo de una cosa, yo no pienso hacerte una escena de celos pues se que tus sentimientos por mi son reales, pero si hay una cosa que no te pienso perdonar, claro está, si la llegaras a cometer.
– ¿Puedo saber qué es?
– Es más que obvio que Lila seguirá molestándote y es algo que no podrás evitar, se que tan persistente puede llegar a ser una mujer cuando se lo propone, lo que no quiero es que te involucres en una escena que pueda ser malinterpretada, yo podría creerte inocente pero de la misma forma podría creer que eres culpable, lo que quiero decir con esto es que si te encuentras en una situación comprometedora, será más difícil para mí creer en ti.
– ¿¡Qué?! Pero soy tu novio, ¿Por qué no creerías en mí?
– Simple, no seria la primera vez que me romperías el corazón, solo te prevengo de algo que podría pasar por la forma en que se dieron las cosas en el parque con tus amigos.
Tuche, Helga tenia un punto a su favor, después de todo lo que la lastime, con que cara puedo pedirle perdón cuando se suscite algo que, siendo honesto, no pase nunca.
No puedo creer que Lila, de una forma indirecta, sembrará la semilla de la duda en Helga, con un simple acto y unas cuantas palabras destruyó todo lo que construí con ella con mucho esfuerzo, no pude hacer otra cosa que maldecir hacia mis adentros, pero al mismo tiempo me prometí a mi mismo que no caería en ninguna de las trampas de Lila y con la ayuda de Gerald evitaría quedarme a solas con ella.
Pasaron semanas después del incidente en el parque de diversiones y Lila no había vuelto a molestarnos, lo cual es bueno para mi pues he disfrutado mucho de estos días con Helga, la lleve a la casa a petición de mis abuelos para invitarla a comer, ella gustosa acepto y la verdad jamás imagine que mis abuelos y Helga se llevaran tan bien.
– Te lo digo yo pequeña, nadie hubiera ganado esa batalla si yo no hubiera estado ahí presente.
– ¡Oh claro que si Phil! de eso no me cabe la menor duda.
– Así que no me crees, bien te lo probare.
– Abuelo, no creo que sea necesario.
– Por cierto, Phil, hay algo que hace tiempo quería decirte y no había tenido la oportunidad.
– ¿Ah sí, qué cosa?
– Gracias.
– Todos nos quedamos extrañados por el agradecimiento de Helga hacia mi abuelo – ¿Por qué me agradeces pequeña?
– Probablemente pienses que yo no estoy al tanto, pero sé que tu y Gertie fueron los que levantaron la denuncia en contra de Bob y Miriam, ustedes fueron los únicos a los que les había contado todo, nadie más sabia de la falta de atención que ellos me brindaban más que Phoebe y ustedes y sé que ella no lo habría hecho si yo no se lo pidiera por lo que estaba muy segura que ustedes habían iniciado todo esto.
– Todos nos quedamos estupefactos ante las palabras de Helga, pero cuando volteé a ver a mis padres y a mis abuelos pude percatarme de que ninguno estaba sorprendido por lo que eso solo significaba… – mamá, papá ¿ustedes lo sabían?
– Si, tus abuelos nos habían contado todo después de que Oscar cometiera la indiscreción de mencionar el tema.
– Disculpa si no te dijimos nada campeón, pero tus abuelos nos pidieron guardar el secreto por petición de Helga.
– Helga, lamentamos mucho todo el dolor que pasaste estos años, la verdad queríamos que fueras feliz y jamás imaginamos que el proceso durara tanto tiempo.
– Saben, desde el principio supe que fueron ustedes, no voy a negarles que fue muy doloroso todo el proceso pero, gracias a eso conocí a los mejores padres y fui feliz durante mi estancia en NY ya que por primera vez experimente lo que era el amor y la preocupación de los padres hacia sus hijos, amo a Hannah y Dylan, y también me siento feliz de que las cosas con Miriam y Bob por fin estén funcionando como deben, de verdad les agradezco que me dieran un camino diferente al que estaba destinado para mi desde el inicio, lleno de dolor.
– No tienes que agradecer nada pequeña, Phil y yo te apreciamos puesto que siempre has cuidado de Arnold en las sombras.
– Sabemos que tienes tu carácter pequeña, pero gracias a que siempre has estado al pendiente de lo que ocurre alrededor de Arnold es que ha logrado incontables propósitos en su vida.
– Helga, nosotros también te agradecemos mucho las preocupaciones que has tenido hacia Arnold, ya te lo habíamos comentado cuando nos conocimos, pero nunca dejaremos de agradecer todo lo que has hecho por él por nosotros.
– Entonces es un agradecimiento mutuo entre los Shortman y los Anderson-Pataki.
Todos nos reímos ante la ocurrencia de Helga, fue un momento muy hermoso, jamás creí que Helga fuera tan perspicaz como para saber desde el inicio quien fue la persona que la separo de sus padres y le dio un nuevo comienzo, creo que ahora puedo comprender porque nunca me dijeron nada, debía ser ella quien me contara las cosas si ese era su deseo y no forzarla, al final de cuentas todo resulto bien para ambos.
Después de la comida nos pusimos a jugar, nos la pasamos muy bien, fue algo increíble, después de pasar un rato con mi familia, la acompañe a su casa, el trayecto fue silencioso sin ser incomodo, realmente disfruto mucho estar al lado de ella, es increíble como este sentimiento esta creciendo tanto, realmente quiero que sea feliz a mi lado.
HELGA PROV
Soy inmensamente feliz, a pesar del miedo que sentía iniciar una relación con Arnold por la distancia, ahora se que tome la decisión correcta, él es simplemente maravilloso, todo un caballero como siempre lo fue desde que éramos niños, lo mejor de todo es que mis sentimientos son correspondidos y ya no debo preocuparme por ellos, hoy fue el último día de clases de Arnold, por fin podre verlo más de un ratito en las tardes; después de despedirnos con un tierno beso me dispuse a descansar, había sido un gran día y realmente me estaba muriendo del cansancio, sin contar que estamos en vísperas navideñas y tengo tantas cosas que preparar para esos días.
Los días pasaban y Arnold nunca se aparto de mi lado, me acompaño a comprar los regalos para mis cuatro padres, lo mejor de esta cena es que podré tener a mis dos familias juntas por lo que esta sería la navidad más especial e importante de toda mi existencia, después de navidad los compañeros de equipo de Arnold y Gerald darían una fiesta no solo por la víspera de navidad, sino que también para despedir los fracasos de este año para el equipo y dar la bienvenida a las victorias del próximo año.
– ¿Estás segura de que quieres ir Helga?
– Claro que estoy segura zopenco, ¿Por qué no habría de estarlo?
– Sin contar con el hecho de que también las porristas estarán ahí y eso incluye a Lila y Ronda, no creo que sea del todo divertido.
– Escúchame bien Arnoldo, la presencia de Lila y Ronda me tienen muy sin cuidado, no pienso huir de ella, ese no es mi estilo y tú lo sabes, además porque habría de esconderme si yo no les he hecho nada malo.
– El haber ganado el concurso de porristas ¿no te parece suficiente?, iba a ser el primer premio para Ronda como capitana del equipo de porristas.
– Pues lamento que mi equipo sea mejor que el de tu escuela, pero esa para mi no es excusa para que quiera buscar venganza, además Ronda ya hablo conmigo cuando me vio en la feria.
– ¿Enserio?
– Si, no te comenté nada porque no es relevante para mí.
– ¿Crees que puedas contarme de que hablaron?
– Realmente no es nada importante, me pidió que le ayuda para su equipo de porristas, le impresiono la pirueta que hice en el concurso y me estuvo cuestionando mis métodos para realizar ese tipo de acrobacias.
– ¿Y tú le dijiste que…?
– Obviamente le dije que no, no iba a traicionar a mi equipo por una vieja conocida además yo no tengo nada que enseñarle a Ronda.
– Sabes que no te dejará tranquila y que te seguirá insistiendo ¿verdad?
– Lo sé, pero yo también puedo ser testaruda cuando me lo propongo.
– No tienes ni que decírmelo, te conozco perfectamente, por cierto, que te dijeron tus padres con respecto a Hannah y Dylan, no me has contado.
– Al principio no estaban seguros, pues como bien te imaginaras, la situación es bastante incomoda para todos, pero después de meditarlo aceptaron, inclusive hablamos por teléfono con ellos para ajustar todo, en unos días vendrán a la ciudad, se quedarán en la habitación de Olga.
– ¿Y Olga donde dormirá?
– Aunque te resulte difícil de creer, ella dormirá en mi habitación conmigo.
– Eso significa que Olga ya no te irrita tanto ¿verdad?
– No, a veces es desesperantes pero, después de todo lo que paso, ella se ha vuelto más fácil de tratar, se ha vuelto menos vanidosa y créeme que es algo que agradezco mucho, cuando Olga y Lila estaban en el programa de la hermana mayor y menor yo… pues sentía un poco de envidia porque ellas hacían cosas que Olga y yo jamás hicimos, cuando nos separamos pude notar algo diferente en mí, aunque Olga nunca estuvo conmigo como suele hacerlo las hermanas mayores, me di cuenta de que me hacia falta algo así, tener un vinculo cercano con ella, después de que llegue nuevamente a la casa de los Pataki's, ella se sentó a platicar conmigo y arreglamos las cosas.
– Me encanta que hayas cambiado tanto, ahora abres tu corazón tan fácilmente, me encantas Helga – Arnold deposito un beso en mi mejilla, lo que ocasiono que me sonrojara.
– Ah… ya… ya cállate tonto.
– Lo que tú digas hermosa.
– Por cierto, Arnoldo con respecto a la fiesta…
– Helga, entiendo si no quieres ir, la verdad es que…
– Claro que quiero ir, pero no entiendo porque hacen una fiesta de despedida a sus fracasos, eso me parece muy tonto.
– Ese es solo un pretexto, las porristas hacen la fiesta para… tu sabes… ligarse a los chicos populares – me decía todo avergonzado.
– Típico de las populares – suelto con notable desagrado.
– Tú también eres popular en tu escuela ¿no es así?
– No compares Arnoldo, yo fui puesta ahí por… accidente.
– No me has contado la historia de como terminaste en el club de porristas cuando tu odias ese mundo.
– Arnoldo esa información no es de dominio público.
– ¡Oh vamos Helga! Me encantaría saber cómo ocurrió todo.
– Si debes saber, te lo contaré otro día.
– Bien, como quieras, y con respecto a la fiesta, adelantaron la fecha para la fiesta.
– ¿Enserio, para cuándo?
– Para el viernes.
– Bien ¿cuál es el problema?
– ¿Ese día no llegaban tus padres para pasar navidad contigo y tus otros padres?
– Así es genio, pero la fiesta es en la noche por lo cual puedo pasar un rato con ellos y después nosotros nos vamos a la fiesta, no veo cual sea el problema a eso.
Pasaron los días y por fin llego el viernes, el vuelo de Hannah y Dylan llegaría al medio día lo que significaba que podríamos comer todos juntos y ponernos al día, me encontraba con Bob y Miriam esperando a que salieran de la sala de abordaje y obviamente estaba que me moría de los nervios, esta situación de pronto se volvió muy incómoda.
– Tranquilízate un poco querida, estoy segura de que no tardan en aparecer.
– Lo sé Miriam, es solo que estoy muy nerviosa por este rencuentro.
– Escucha niña, se que es algo incomodo esta situación, pero no somos unos monstruos, sabemos como agradecer el que ellos te hayan cuidado por tanto tiempo y respetamos el cariño que les tienes.
– Cielos, no… esperaba esas palabras de ti Bob, gracias.
– ¡Geraldine!
Escuché a lo lejos como gritaban mi nombre, me volteé para ver de donde provenía cuando unos brazos me rodean brindándome una calidez que no sentía desde hace un mes.
– ¡Mamá, papá!, dios santo, los extrañe tanto.
– Nosotros a ti hermosa, tu mamá no dejaba de admirar tus fotografías y preguntarse como te estaba yendo en la ciudad.
– Pues todo esta perfectamente por aquí, pero después nos ponemos al tanto, déjenme que les presente a mis padres biológicos, ellos son Miriam y Bob Pataki, mamá, papá, ellos son Hannah y Dylan Anderson.
– Mucho gusto en conocerlos, Helga nos ha platicado mucho de ustedes.
– Es verdad y antes que nada queremos agradecerles el que hayan cuidado de nuestra pequeña todo este tiempo, estamos conscientes de que no fuimos los mejores padres para ella, pero… estamos mejorando mucho por el bienestar de Helga.
– Nosotros no somos nadie para juzgarlos, al contrario, nos da mucho gusto sabes que se están esforzando para ser mejores personas no solo por ella, sino también por ustedes mismos.
Esto realmente fue muy incómodo, tengo reunidos a mis cuatro padres y el ver que no existe rencor en ninguno de ellos por las circunstancias en que se dieron las cosas me hace sentir… en otra dimensión, pero me agrada lo que ven mis ojos; después de haber guardado sus maletas en el auto nos dirigimos a un restaurante para comer algo, mientras esperábamos nuestra comida nos pusimos al día con todo y también estuvimos contando varias anécdotas que viví con los cuatro, claro que esto me avergonzó mucho pero fue muy lindo ver como los cuatro se llevaban bien, esta es una imagen que voy a tener siempre en mis pensamientos, después de tanto sufrir por fin tengo una familia real, llena de amor y felicidad, este ha sido sin duda el mejor regalo de la navidad que pudo haberme dado la vida; al terminar de comer nos dirigimos a la casa donde pasamos horas y horas platicando, sin darme cuenta nos cayó la noche y alguien toco el timbre, fui a abrir la puerta y ahí estaba Arnold, había olvidado por completo la dichosa fiesta, lo invite a pasar, le volví a presentar a mis padres pero esta vez como mi novio y lo deje con ellos en lo que yo me arreglaba, una vez lista baje nuevamente a la sala y me despedí de todos mientras jaloneaba a Arnold para irnos aunque fuimos detenidos por Bob quien saco su sermón de padre protector pidiéndole a Arnold que regresara temprano y bla, bla, bla… obviamente fue secundado por Dylan y cuando ellos dos se unen… pufff se vuelve bochornoso el amor de padres, pero de cierta forma me gusta que se preocupen por mí.
– Tienes mucha suerte de tener unos padres que te amen tanto Helga.
– Lo sé, no seas meloso cabeza de balón, aun puedo sentir toda la miel y bochorno de su amor.
– oh vamos, no me digas que no te gusta que te demuestren su cariño.
– Claro que me gusta, pero es extraño recibirlo de Bob y más si esta junto con Dylan y Hannah, aun no puedo acostumbrarme a las muestras de cariño, aunque ya haya pasado un tiempo.
Llegamos al lugar donde sería la fiesta, como tenía mucho tiempo de ya no vivir en Hillwood, me costo mucho trabajo reconocer en donde me encontraba, hasta que me percate de la insignia familiar que estaba de adorno junto a la puerta.
– ¿Está es la casa de Ronda?
– Así es Helga, ¿no la reconoces?
– Es que… se ve muy diferente a como yo la recordaba.
– Debido a que yo vengo muy de vez en cuando no le noto diferencia a comparación de ti.
– Como sea, entremos.
Tocamos el timbre y fuimos recibidos por Ronda, quien nos indico la mesa de bocadillos y bebidas, no fue difícil ver que las bebidas que ofrecía Ronda tenían alcohol ya que se veía que ella estaba un poco tomada pero claro sin perder ese estilo característico de la princesa Lloyd; una vez adentro de la fiesta comenzamos a buscar entre la gente si veíamos a Gerald y Phoebe pero no tuvimos suerte, Arnold se ofreció a ir por unas bebidas en lo que yo esperaba cerca del balcón, vaya que Ronda sabia hacer una fiesta, todo el lugar estaba bien ambientado y se veía que todo el mundo se estaba divirtiendo, saque mi celular y comencé a grabar un poco para mostrarle a mis amigos en NY el tipo de fiestas que hacían aquí, claro esta que si le mandaba el video ahorita estarían fastidiando toda la noche y lo que yo quería era disfrutar un poco del lugar; llego Arnold con las bebidas, como vimos que Gerald y Phoebe tardaban en llegar decidimos divertirnos un poco sin ellos, bailamos un buen rato, no lo voy a negar, ver a Arnold bailar de una forma tan desincronizada y divirtiéndose me causo ternura y un poco de gracia, era un tonto, pero era mi tonto, definitivamente estaba enamorada de él y deseaba tanto recordar esto por el resto de mi vida, de entre la multitud aparecieron Phoebe y Gerald, decidimos acercarnos a ellos y conforme avanzábamos pude ver que Lila y otras chicas estaban con ellos, algo que naturalmente no me agrado del todo, por alguna extraña razón sentía una vibra muy extraña aunque también podría ser sugestión mía después de lo que paso con Lila en la feria.
– Arnold… yo…
– ¿Qué ocurre Helga?
– No me da buena espina que Lila este con el cabeza de cepillo.
– Oh vamos Helga, es una fiesta, probablemente solo se detuvo a saludar, te recuerdo que Gerald también está en el equipo y es natural que socialicen en esos eventos.
– Eso lo sé, pero…
– Vamos cariño, no tienes nada de qué preocuparte.
– Tan ingenuo como siempre, solo espero que tengas razón, no confió mucho en Lila.
– No te preocupes amor.
Y así de la nada fue como Arnold me dio un beso en los labios, algo que realmente no me esperaba, nos acercamos a Phoebe y Gerald, cuando nos colocamos al lado de ellos Lila saludo a Arnold de forma muy efusiva ignorando por completo mi presencia.
– Oh Arnold, que gusto me da verte, creí que no ibas a venir.
– Que gusto Lila, pero no vine solo, estoy aquí con mi novia.
– Ah hola, Helga, también me da gusto verte.
– Lo mismo digo Sawyer.
– Acaso no están tomando nada, eso no esta bien, esta es una fiesta, déjenme traerles algo de beber.
–No es necesario Lila, estamos bien así.
– Pero que dices Arnold, no me cuesta nada, enseguida vuelvo.
Lila desapareció de nuestra vista, una vez fuera del mapa logré relajarme un poco y volví a disfrutar del ambiente ahora acompañada de Phoebe y Gerald, pasaron las horas y nosotros nos estábamos divirtiendo mucho, me había olvidado completamente de Lila hasta que volvió a aparecer con unas bebidas.
– Oh chicos, lamento la demora, pero se había terminado el ponche y tuvimos que preparar más, aquí tienen – entregándonos las bebidas a Arnold y a mí.
– Dime una cosa Sawyer, ¿esto tiene alcohol?
– Pero que dices Helga, por supuesto que no, es solo un poco de ponche de frutas.
– Lo siento querida, pero yo paso – le regrese la bebida.
– Helga, te juro que no tiene nada de malo, es solo una bebida normal.
– Vamos Helga, no te pongas así, no pasa nada, mira – Arnold se tomó todo el vaso de un solo trago– vez, estoy bien.
– Lo siento, pero mantengo mi postura, no gracias.
– Como gustes Helga, con permiso.
Lila se retiro un poco cabizbaja, no pude evitar sentirme un poco mal por mi rudeza, después de todo Arnold se veía bien, los demás chicos del equipo de basquetbol se acercaron a ellos y se los llevaron dejándonos a Phoebe y a mí completamente solas, lo cual no me molesto, después de todo esta era una fiesta para el equipo de Arnold y el como miembro también debía de pasar tiempo con ellos.
Phoebe y yo nos pusimos al tanto de las actividades de esta semana, después de un buen rato, poco a poco se fue vaciando el lugar dando indicio de que la fiesta estaba terminando, tenia un muy buen rato que no veía a Arnold, Gerald y Phoebe se encontraban bailando por lo que yo decidí ir a buscarlo, cruce por entre la multitud y no lograba divisarlo, vi a los chicos del equipo de basquetbol por lo que decidí preguntarles por él pero ninguno me supo dar razón; le di la vuelta a toda la casa y ni un rastro de Arnold cuando se me acerca una chica a preguntarme si necesitaba algo, le comente que estaba buscando a mi novio y lo que me dijo no me gusto para nada.
– ¿Te refieres a Arnold Shortman del equipo de basquetbol?
– Si, lo has visto.
– Si, hace un buen rato que lo vi subir al segundo piso, creo que estaba buscando a alguien…
– Oh, muchas gracias – la interrumpí y me dirigí al segundo piso, pues ya quería irme a mi casa y me urgía encontrarlo.
– ¡Pero no creo que sea buena idea que lo interrumpas, esta en una fiesta privada con una chica!
"Fiesta privada con una chica" pero de que rayos estaba hablando, me apresuré lo más que pude, mientras caminaba por el pasillo no pude evitar escuchar ciertos ruidos incomodos que venían de los cuartos, me resultaba increíble que Ronda prestara su casa para este tipo de cosas, me detuve frente a una puerta cuando escuche una voz bastante familiar, me acerque a ella, tome la manija y comencé a girarla, poco a poco se abrió la puerta cuando diviso el dolor más grande que una persona puede tener…
– ¡ARNOLD!
…
Hola a todos, que les parece la sorpresa, un nuevo capitulo en menos de una semana, lo sé, bastante cliché la escena, pero era necesaria, más adelante sabrán por qué.
Espero que les haya gustado, por favor díganme que les parecieron los dos últimos capítulos que les he subido, probablemente el capitulo 19 lo modifique ya que no estoy 100% convencida de él, pero eso lo veré después y en caso de modificarlo se los notificare.
Muchas gracias por leer mi historia, espero siga siendo de su agrado, este capitulo esta un poco más largo y eso es una compensación de mi parte por el abandono que le di a la historia.
Que tengan una gran semana y nos vemos en el próximo capitulo.
