Disclaimer: Hey Arnold no me pertenece, todos los derechos corresponden a Craig Bartlett y Nickelodeon salvo la idea de la historia y los personajes inventados.
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Estaba feliz de tener a toda mi familia reunida en estas fechas, para mí la navidad jamás ha sido una fecha linda pues en mi niñez siempre fue lo mismo, Olga me esclavizaba para ayudarla a cocinar, Bob se la mantenía viendo televisión y Míriam dormida, cuando nos sentábamos a la mesa a comer, solo hablaban de ellos mismos o los logros de Olga, pero yo no existía para ninguno de ellos, siempre era lo mismo, pero con los Anderson era diferente, ellos siempre trabajaban en equipo preparando la cena, bromeando, juntos jugábamos a diferentes juegos de mesa, el ambiente siempre fue tan acogedor, en ocasiones venían amigos de ellos a festejar con nosotros o Eli y su familia también se presentaban, esas si eran días de felicidad que me hacían siempre anhelar esta fecha por todo un año, ahora todo será diferente, en primera Bob, Míriam y Olga pasarán navidad con nosotros aquí en nueva york, invite a Eli, Mike y Steve junto con sus familias para que pasarán este día con nosotros, quiero que conozcan a mis padres y viceversa, me siento feliz y a la vez ansiosa por todo esto.
Después de que recogimos a mis padres y hermana del aeropuerto, los llevamos a la casa, obviamente Olga no dejo de fastidiar con tanto alardeo de que estaba ansiosa por conocer ni casa, mi cuarto, a mis amigos y todo eso, me estaba volviendo loca, por un momento me entro la nostalgia a cuando aún pasábamos tiempo juntas, definitivamente no soporto a Olga cuando se pone así, pero me alegro mucho de que aun este en mi vida; les mostré mi habitación y el cuarto en donde dormirían, yo compartiría mi habitación con Olga y mis padres dormirían en la habitación de huéspedes, les presentamos a María, nuestra ama de llaves, le ayude a Olga a desempacar, estábamos hablando de como fue mi reencuentro con Phoebe cuando mi teléfono me alerto de una llamada.
– Apenas te avise ayer que regrese y justo ahora respondes, eres una maldita inconsciente, jamás te vuelvo a dar noticias de mi existencia.
– ¡Hey, eso no es justo! Mis padres me castigaron el teléfono por haber golpeado a Steve y haberle roto sin querer la nariz – logre escuchar por el auricular a una indignada Eli.
– Wow, ¿Qué te hizo para que eso ocurriera?, no espera, no me des detalles, eso lo dejaremos para después.
– Obviamente acompañadas de palomitas y refrescos.
– No olvides las películas, y esta vez elige unas mejores, las ultimas que escogiste estuvieron de flojera.
– Bien, como sea, ¿ya llegaron tus otros padres?
– No lo digas así, pareciera que estoy en el mundo de Coraline y me pondrán botones en los ojos.
– Llorona.
– Abusadora, y respondiendo a tu pregunta si, de hecho, mi hermana Olga y yo teníamos pensado salir a pasear en cuanto termináramos de acomodar sus cosas.
– Awww, una salida de hermanas, que ternurita eres – decía Eli con un tono de voz chillante y chiple como si fuera una niña chiquita, la odio por usar ese tono de voz.
– Basta, sabes que odio ese tono de voz tuyo, no es mi culpa que te mueras de envidia por que no estoy a tu lado.
– ¡¿Qué?! Me siento ofendida por tu comentario, retráctate.
– Eso jamás y no necesitas rogarme tanto por acompañarnos.
– ¡Oh! Mi pobre corazón acaba de sentir otro puñal clavado por tu segunda ofensa.
– Exagerada – digo rodando los ojos y con un obvio tono sarcástico.
– Bien, suficiente, me aburres, le diré a los chicos que nos invitarás las hamburguesas y que tendrás niñera.
– De acuerdo, pero yo no les invitare nada, ellos pagarán todo.
– Eso está por verse, ¿nos vemos en una hora entonces?
– De acuerdo, en el lugar de siempre.
Colgué mi llamada con Eli, en cuanto guardé mi teléfono la mirada de Olga fue indescifrable.
– Supongo que era una de tus amigas, me recordaste a las veces que interactuabas con Phoebe, aunque jamás de esa manera tan… tú.
– Mi relación con Eli es diferente a la que tengo con Phoebe, Eli es quien me complementa, como si fuera mi gemela en pensamientos, Phoebe siempre fue mi confidente, con ella jamás tenia secretos, siempre me apoyaba en todo, le confiaría mi vida sin dudarlo, claro que eso no significa que a una le tenga más cariño que a otra, a las dos las quiero por igual.
– Me da gusto escuchar eso, me siento tan feliz de ver tu autentica sonrisa hermanita bebe.
– Gracias Olga, realmente soy muy feliz en estos momentos, mi vida se ha ido arreglando poco a poco.
Realmente me siento muy feliz por todo lo bueno que esta llegando a mi vida, tengo una familia unida llena de amor, recupere a mis padres biológicos y a mi hermana aunque en ocasiones sea un fastidio lidiarla, tengo grandes amigos con los que se que puedo apoyarme en cualquier momento, tengo un novio fantástico que a pesar de que estemos distanciados, se que nos las arreglaremos para tener una relación llena de hermosos recuerdos los cuales sin duda le contaré a mis hijos o nietos.
Nos dirigimos al centro comercial que estaba a unas cuantas cuadras del departamento, en el camino le fui mostrando a Olga cada rincón por el que me gustaba pasear sola o con mis amigos, nos detuvimos en la cafetería que esta al doblar la esquina y me compre una malteada de chocolate y mi hermana un capuchino, una vez que arribamos al centro comercial, como por arte de magia recibí un mensaje de texto de Eli notificándome que ya se encontraba en nuestro lugar favorito, decidí apresurar el paso respondiéndole que me estaba acercando ahí; subimos al segundo piso y logre divisar a Eli y a Mike riéndose a carcajadas, estuve apunto de llamarles por su nombre para hacer notar mi presencia cuando mis ojos se clavaron en Steve, una enorme carcajada salió sin planearlo de mis labios pues la cara de Steve no tenia precio, tenia una venda que cubría su nariz alrededor de su cara, por dios, parecía una momia con vendaje solo en el centro del rostro, se veía tan gracioso.
– Si, tu rostro también me causa gracia Geraldine, no quiero escuchar ni un solo comentario al respecto, estoy tratando de superar esta crisis existencial.
– Por dios, eres un exagerado.
– Geraldine tiene razón, no es una crisis existencial… las momias no tienen crisis, están muertas.
– Todos soltamos unas carcajadas a tal grado que termine en lágrimas – bueno, gracias por este recibimiento tan… inesperado.
– Para ti lo que sea preciosa.
– Te tomare la palabra en eso, bueno chicos, les presento a mi hermana mayor, ella es Olga Pataki, Olga ellos son Eli, Mike y Steve, mis mejores amigos aquí en nueva york.
– Mucho gusto chicos, les agradezco tanto que cuidaran de mi hermanita bebe todos estos años.
– ¿hermanita bebe? – oh no, los ojos de Eli y Mike se acaban de iluminar, esto no puede ser bueno – oh por dios Mike.
– ¿Dime Eli? – con una sonrisa de oreja a oreja, estos dos malditos me van a hacer trizas con esto, eso sin duda alguna.
– Tenemos a una pechocha bebita con nosotros – con su maldita voz chiple comenzó a estirar mis mejillas y a hablarme como si fuera una bebe tonta.
– ¿Quiere sentarse la bebe hermosa? ¿quieres tu biberón?
– Será mejor que no sigan o me las pagarán.
– Chicos Geraldine tiene razón.
– Cielos Steve, gracias por el apoyo, eso no me lo esperaba de ti.
– No tienes que agradecer Geraldine, por cierto, olvide traerte algo.
– ¿Qué cosa?
– ¡Tú pañal extragrande!
Todos comenzaron a reírse, yo estaba fúrica ante el comentario de Steve, sin querer le di un puñetazo en el brazo tan fuerte que se cayo de la silla, todos se detuvieron por un segundo y comenzamos a reírnos nuevamente, los había extrañado, todos se pusieron de pie y nos dimos un abrazo grupal.
– Lo siento Olga, pero así de pesado nos llevamos los cuatro, no te sorprendas, mucho gusto en conocerte – decía Eli limpiándose las lagrimas de los ojos, tendré que pensar en una forma de torturarlos por esto.
– Descuiden, creo que podré adaptarme a esto.
– Tienes que contarnos todas las historias vergonzosas de Geraldine, estoy seguro de que son fascinantes.
– Yo no diría fascinantes, pero si exquisitas, ¿verdad Eli?
– Concuerdo contigo Mike.
Comenzamos a charlar de todo lo que nos hemos perdido, de mi reencuentro con mis padres, con mis antiguos compañeros, ellos me contaron de todo lo que hicieron en mi ausencia y de lo que ocurrió en el festival de invierno al que no pude asistir, pasamos todo el día de un lado a otro, fuimos al cine, a los videojuegos, fue el mejor día que he tenido hasta el momento.
– Chicos, ha sido un día magnifico, pero creo que Helga y yo debemos regresar a casa, no quiero preocupar a mis padres.
– Descuida Olga, las acompañamos, así nos aseguraremos de que estas bellas damas lleguen a su destino sanas y salvas.
– Cielos Mike, eres todo un caballero.
– Para mi princesa hago todo lo que sea, se merece lo mejor.
– Eres un exagerado Mike, por dios.
– Oh vamos Geraldine, no me dirás que no te encanta que este cerca de ti, así bien juntitos los dos – de repente me abraza y pega su mejilla a la mía, todo un novio empalagoso si me lo preguntan.
– ¡Hey! Dame espacio quieres, no puedo respirar.
– Aguarden, ¿ustedes dos son novios? – pegunta Olga con una cara de espanto, después de todo para ella yo Arnold es mi novio.
– ¡No! – ¡Sí! – respondimos Mike y yo al mismo tiempo.
– No comprendo.
– En realidad solo somos amigos, pero a Mike le gusta fingir que es mi novio para espantarme las moscas.
– Pero que frio corazón tienes Geraldine, acabas de apuñalarme – contesta Mike todo dramático.
– ¿Es eso verdad Helga?
– ¿Helga?, ah es verdad, ese es tu otro nombre, lo olvide, suena chistoso – comenzó a reírse Steve seguido de Eli.
– Si Olga, Geraldine y yo solo somos amigos, se que su corazón le pertenece a otro chico, Steve y yo solo nos encargamos de cuidarla para que ningún brabucón la lastime, aunque debo decir que esta dama no necesita protección.
– Ya veo, que buenos amigos tienes hermanita.
– Si, los mejores – digo con obvio sarcasmo.
Llegamos a la casa, nos despedimos de los chicos, aun había un asunto que tenía que decirle a los chicos y esto tenia que ser en privado por lo que Olga comprendió y entro primero al departamento.
– Bien Geraldine, ¿qué es lo que debes decirnos?
– Durante mi estancia en Hillwood ocurrió algo que no esperaba, quiero decírselos yo y que no terminen enterándose por otro lado.
– ¿Es algo malo?
– Amh, no necesariamente, creo que es algo bueno, al menos para mí lo es.
– Dilo entonces, estoy segura de que te comprenderemos y no dudes en que te apoyaremos, sea lo que sea.
– Verán, Arnold y yo arreglamos algunos asuntos que teníamos pendientes y como se lo imaginarán estuvimos saliendo unos días y pues…
– ¿Son novios verdad? – pregunto Mike directamente sin quitarme la vista de encima, pude ver un poco de resignación y tristeza en sus ojos.
– Si, hace unos días me dijo que me amaba y que él estaba dispuesto a intentar que esta relación funcione.
– ¿Mantendrás una relación a distancia con ese chico? ¿pero tu siempre has odiado las relaciones a distancia? – pregunto Eli cruzándose de brazos, comencé a sentir miedo hacia donde iba esta conversación, ¿y si ellos no me apoyaban en esto?
– Lo sé Eli, pero debo al menos intentarlo, ¿me apoyarán?
– Geraldine, sabes que te apoyaremos en todo, eres nuestra amiga y aunque no este del todo feliz porque otro hombre te tendrá en sus brazos, si tu eres feliz yo también.
– Mike – quede asombrada por las palabras de Mike, no creí que fuera a aceptar todo tan tranquilamente.
– Mike tiene razón, somos amigos, es más somos como tus hermanos y siempre veremos por tu bienestar, aunque no estemos de acuerdo con una relación a distancia, respetaremos tu decisión, después de todo es tuya.
– Steve, muchas gracias chicos, los amo tanto.
– Nosotros a ti Geraldine.
Nos fundimos en una gran abrazo, no puedo creer que tenga a unos amigos tan increíbles como ellos, por un momento creí que no me apoyarían, sobre todo Mike, después de todo él está enamorado de mí y se que ese sentimiento no se desvanece de la noche a la mañana.
– Bueno chicos, basta de cursilerías, debo entrar a mi casa, nos veremos en la cena de navidad ¿verdad?
– Cuenta con ello.
– Nos vemos Geraldine, nos saludas a tus padres.
– Cuídate preciosa y no olvides soñar conmigo.
– Eres un estúpido Mike, nos vemos chicos.
Me sentí libre, poder contarles a mis amigos todo lo que me pasa sin que me juzguen o no me comprendan es increíble, valoro tanto la amistad que ellos me han brindado desde que llegue a esta ciudad, no sé cómo podría sobrellevar una vida sin ellos; al entrar a la casa mi familia estaba discutiendo el menú que tendríamos para noche buena, me encanta lo que mis ojos ven, un hermoso cuadro de una familia amorosa que a pesar de las dificultades me aman y se que siempre estarán ahí para mí.
– Hola cariño, ¿Cómo se encuentran los chicos?
– Muy bien, se nota que me extrañaron, les mandan saludos.
– Estupendo, ¿vendrán a la cena querida?
– Si mamá, los tres están confirmados, ¿y ya pensaron en las actividades que vamos a hacer?
– Bueno Helga, creemos que unos juegos de mesa serían divertidos, pero Olga dice que eso aburrirá a tus amigos.
– En realidad Bob eso no ocurrirá, los amigos de Geraldine son… diferentes a los chicos comunes.
– Es verdad, cualquier juego de mesa que les pongamos en frente será una guerra sin cuartel, son muy competitivos.
– Es verdad, esos tontos son muy… extremistas, pero creo que se cuáles podrían ser los juegos perfectos, podríamos jugar un poco de Jenga extremo, ya saben con castigos y todo eso, seguido por un juego de twister extremo y para calmar las aguas tal vez un juego de palabras o mímica, ¿qué piensan?
– Eso suena divertido, pero en esta ocasión no quiero incendios o personas corriendo desnudas por la calle, Geraldine.
– De acuerdo, le pondré una correa a esos perros papá – por dios, una sola ocasión en que los castigos fueron extremos en donde accidentalmente Eli incendio el sofá sin querer y ya creen que ocurrirá de nuevo, aunque siendo honesta también pienso que podría pasar, tal vez deba pensar en algunas reglas.
– El menú para la cena será pierna de pavo ahumada, el tradicional pavo relleno, un puré de papas, una pequeña ensalada al estilo Olga Pataki y un delicioso postre sorpresa, ¿qué te parece hermanita bebe?
– Siento que es mucha comida, pero como seremos muchas personas, me parece una deliciosa idea.
– Bien, como ya decidimos lo que comeremos, nosotras iremos de compras las cosas para la cena con María y ustedes pueden decorar la casa, todo lo que necesitan está en el armario.
– Claro Míriam, si encuentran un porta retrato ¿podrían comprarlo por mí?, bueno en realidad dos, tengo una fotografía que quiero enmarcar para Phoebe y dársela como regalo de navidad y el otro lo quiero para mi habitación.
– Claro cariño, enseguida volvemos.
Mientras yo me dirigía a mi habitación para guardar mi abrigo y ponerme una sudadera mas cómoda, Bob y Dylan comenzaron a sacar los adornos navideños que teníamos guardados, al llegar a la sala, comencé a imaginar donde se vería mejor el árbol de navidad, así que me dirigí a la esquina y comencé a mover la mesita de estar que se encontraba ahí cambiándola al lado contrario, una vez teniendo ese espacio libre, le dije a Bob que ahí pondríamos el árbol, Dylan acerco la caja del árbol, los tres decidimos que ese seria lo ultimo que pondríamos, por ahora comenzamos a colocar los adornos en las ventanas, las puertas, y todos los demás accesorios, a pesar de que el departamento es muy grande, no contamos con tantos adornos colgantes pues el lugar es de un solo piso, lo más impresionante siempre fue el árbol, este si tenía muchos adornos.
Una vez que terminamos, comenzamos a armar el árbol, yo me encargue de colocar la base mientras que Bob y Dylan armaban la parte superior, poco a poco fuimos llenándolo de luces, esferas, listones y moños, mientras nos encargábamos de vestir el árbol, platicábamos de cosas triviales, sobre todo de mis planes para la universidad, les comente de aquellas que me parecían interesantes por su programa de literatura y tal vez una segunda opción en caso de que no pueda ingresar a mi primer elección.
– Parece que has investigado mu buenas opciones, eso me parece fantástico Helga, sabes, siempre quise que tu hermana o tu se hicieran cargo del emporio de localizadores, por lo que siempre quise que estudiaran administración de empresas, pero, aunque no me lo creas, respetare tu decisión si te inclinas por alguna otra carrera, es tu vida después de todo.
– Muchas gracias papá, significa mucho para mí escucharte decir eso.
– Bob tiene razón amor, cualquiera que sea tu decisión, será respetada y contaras con todo nuestro apoyo.
– Además, estábamos pensando Miriam y yo en vender el emporio, nos han llegado muy buenas ofertas ahora que el negocio a crecido estos últimos años.
– ¿Qué?, pero Bob, ¿Qué van a hacer ustedes, ¿cómo obtendrán dinero?
– No te preocupes por eso Helga, ya está solucionado eso.
– ¿A qué te refieres con eso?
– Veras cariño, Bob y yo seremos socios, ¿recuerdas el nuevo negocio para la patente de telefonía que estaba desarrollando?
– Sí.
– Bueno, le ofrecí a Bob una alianza como un nuevo inversionista.
– ¿Lo dices enserio?
– Si cariño.
Esto no me lo esperaba, jamás creí que Bob tuviera la convicción de vender su amado emporio de localizadores, pero me alegra saber que esta dispuesto a realizar una inversión en algo nuevo, aceptémoslo, hoy en día nadie utiliza localizadores, esos pasaron de moda hace unos años y no creo que vuelvan.
En cuanto terminamos de decorar el árbol, comenzamos a guardar todos los empaques, justo en ese momento llegaron Hanna, Míriam, Olga y María de hacer las compras.
– ¡Cielos! El lugar les quedo increíble.
– Todo se ve hermoso, sobre todo el árbol, es fantástico.
– Muchas gracias, la verdad hacemos un gran equipo.
– Bueno pues ya esta todo listo para nuestra fiesta navideña.
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Hola a todos, ¿Qué les parece la sorpresa? Dos capítulos seguidos, increíble ¿no?, es una forma de compensar la larga espera en la actualización, bueno pues realmente espero que les guste este capítulo, nos veremos en el próximo capitulo, les deseo un excelente fin de semana, muchas gracias como siempre por leer/seguir mi historia, me alegra de corazón saber que les gusta tanto; Nos vemos.
