Disclaimer: Hey Arnold no me pertenece, todos los derechos corresponden a Craig Bartlett y Nickelodeon salvo la idea de la historia y los personajes inventados.

...

La mañana iniciaba con un delicioso aroma a cocoa caliente, unos hot cakes bañados en miel, risas y sonrisas por donde sea que mires, una pequeña nevada que no había visto en mucho tiempo con un sentimiento de añoranza, hoy sin duda alguna sería un gran día, la mejor navidad de muchas que habrá en el futuro, no todos tienen la bendición de tener a sus familias juntas en esta época, muchas veces hay discusiones que por cuestiones de orgullo nos impide celebrar unidos con aquellos que amamos, o en el peor de los casos, sufrimos de perdidas que evitan estar juntos, aunque no impide que los recordemos siempre; no puedo imaginar el dolor que puede sentir una persona por perder a un padre, madre, hijo, hermano en época navideña, el vacío que tiene tu corazón por esa ausencia, el saber que las cosas ya no serán igual, y por más que pase el tiempo, siempre añoras a ese ser amado a tu lado.

Yo, sin embargo, puedo decir que soy afortunada, me separaron mi familia hace unos pocos años por una tontería legal, pero me fue brindada otra familia "temporal" la cual me lleno de amor paternal, un sentimiento que creía que jamás llegaría a conocer, debo admitir que, el carecer de atención por parte de mis padres biológicos se volvió algo tan monótono en mi vida, que para mí exterior no fue tan importante mostrar esta necesidad de tener padres reales como lo gritaba mí interior. Cuando comencé a sentir calidez, no supe cómo reaccionar, no estaba acostumbrada a esto que, me quede en blanco.

Todos esos sentimientos malos que experimente cuando tenía nueve años quedan únicamente en mi recuerdo, los conozco, siempre formarán parte de mí. Siempre me caractericé por ser una niña independiente, fuerte, grosera en ocasiones, valiente en otras, jamás dejaba que nadie me pisoteara, pero eso no quita que siempre tuve un frágil interior, uno que nadie más conocía.

Salgo de mi habitación, me aproximo a la cocina, mis ojos se deleitan con una imagen que atesorare por un largo tiempo, dos familia conviviendo juntas, riendo, bromeando, es como si estuviera viendo a dos hermanos que hace tiempo no estaban en contacto; sonrió, podría acostumbrarme a esto fácilmente, me acerco a ellos brindándoles los buenos días, ellos me responden con sus enormes sonrisas, miradas llenas de felicidad se posan en mis ojos brillantes y expectantes por una inolvidable y hermosa convivencia, sin duda alguna esta será la navidad perfecta.

– ¿Qué tal descansaste querida? – pregunta una sonriente, feliz y estable Míriam.

– Bien mamá, por cierto, cual será nuestro itinerario de hoy, me muero por saber.

– Míriam, Olga y yo iniciaremos con los preparativos de la cena, tus padres envolverán algunos regalos que quedaron pendientes, ¿Qué te gustaría hacer a ti cariño?

– Creo que le ayudare a Bob y Dylan con los regalos, tengo algunos que quiero envolver para los chicos, después podría ayudarles con la comida.

– De acuerdo cariño, también podrías preparar los juegos que tendremos en la noche, sabes que tus amigos son algo… especiales en cuanto a juegos se trata, y como te lo comenté ayer, no quiero "sorpresitas" cariño.

– Descuida mamá, ayer le dije a Steve y Mike que hoy no podrán hacer diabluras, aunque en mi defensa, yo no tuve nada que ver con lo que ellos hicieron, soy inocente – le comento a Hannah mientras me cruzo de brazos ofendida por tal acusación.

– Confiare en ti querida – me dice otorgándome una sonrisa, lo cual puedo agregar que expresaba un notable "no te creo".

Desayunamos con mucho ánimo, termine confesándole a los Pataki todas las diabluras que hice con mis amigos en años anteriores y el porque Hannah y Dylan no confían tanto en nosotros, puedo decir que fue un momento bastante agradable, puras risas, buenas memorias, está felicidad es tan increíble, lo único que me falta para estar completa es tener al cabeza de balón a mi lado, eso haría la escena perfecta; al terminar de comer, opte primero por llamarle a Arnold, se que los dos acordamos llevar esta relación lo mejor posible y sobre todo confiar el uno en el otro, yo confió plenamente en él, de eso no hay duda, esto no será fácil y sería bastante aburrido si no tuviéramos algunos obstáculos que superar en el camino, tampoco es como que me muera por tener una relación tan cotidiana con él, obviamente tampoco espero una relación de película con ataques ninjas o intentos de dominio del mundo donde siempre tenga que estar rescatando a ese estúpido cabeza de balón, como en aquel loco sueño que tuve una vez, aunque pensándolo bien, ese tipo de situaciones no ocurren en la vida real, solo en las películas y en algunos sueños locos.

– ¿Si, diga?

– ¿Cómo se encuentra el día de hoy abuelo?

– ¡Oh que sorpresa pequeña!, estoy tan fuerte y sano como un roble, apuesto a que estas buscando a Arnold cierto.

– Acertó, ¿se encuentra en casa?

– Sí claro, aunque debo advertirte que hoy se levantó de mal humor.

– Eso es muy extraño del cabeza de balón – comento con notable sarcasmo – y ¿cómo están las cosas en la casa de huéspedes?

– Todo sigue igual, excepto que hay algunos inquilinos que ya no se encuentran con nosotros, ¿sabías que Kokoshka por fin se mudó de aquí?

– ¿De verdad?

– Si, ese bueno para nada se mudó después de que Susie ascendió de puesto y tuvieron que cambiar de domicilio, por fin me libre de esa peste.

– Bueno, eso es bueno abuelo, ya no tendrá que lidiar con una carga como Oscar.

– Y que lo digas, ese vago era un…

– ¿Con quién hablas abuelo? – logro escuchar a alguien a lo lejos por la bocina del teléfono – con tu novia, le estaba platicando que Kokoshka por fin se había ido de aquí y…

– ¿Helga está al teléfono? – desde acá escuche los gritos de Arnold.

– Si, bueno pequeña te dejo, Arnold me quiere comer con la mirada, me dio mucho gusto saludarte, haber cuando nos visitas de nuevo.

– Cuenta con ello Phil, en una oportunidad que tenga les daré la magnífica sorpresa.

– Eso espero, te comunico con Arnold.

– ¿Helga?

– Que tal cabeza de balón, ¿cómo estás?

– Bien, ¿ocurre algo? – me lanza con notable preocupación.

– ¿Qué clase de pregunta estúpida es esa?, ¿acaso no puedo marcarte para saludarte?

– Claro que sí, es solo que no esperaba tu llamada, me sorprendió un poco, es todo.

– Eres un zopenco, eso significa que no me extrañas ni un poco.

– ¡Por supuesto que te extraño Helga! – me responde Arnold alzando su voz, sentí que me quedaba sorda por sus gritos.

– ¡A mí no me estés gritando, y como veo que no estas de humor, mejor colgare el teléfono – le respondí fingiendo indignación ante su actitud poco cortes.

– ¡NO, ESPERA!

– ¿Sí?

– Lo siento, no quise gritarte, es solo que, las cosas están algo… aburridas sin ti.

– Descuida Arnoldo, puedo entender, ¿y que hará tu familia para la cena?

– Lo tradicional, pavo al horno, puré y ensalada, aunque mi mamá está preparando un nuevo postre que le enseñaron en San Lorenzo.

– Todo se escucha fantástico y delicioso.

– ¿Qué harán en tu casa?

– El menú es un misterio, Hannah, Míriam y Olga se encargarán del menú mientras que Bob y Dylan envolverán los regalos restantes, pienso ayudarles con algunos ya que yo también tengo que envolver unos que tengo por ahí arrumbados.

– Me gustaría estar contigo en estos momentos – puedo escuchar como la voz de Arnold se vuelve melancólica, puedo imaginarlo sonriendo y con la mirada en el suelo.

– A mí también me gustaría eso.

– ¿Aún tardaras bastante en volver a la ciudad?

– Sí, estaré devuelta para las vacaciones de verano.

– Falta demasiado para eso, será una tortura, aunque te estaré marcando diariamente para molestarte.

– Que mentiroso eres, desde que me fui no he recibido ninguna llamada tuya, es más si yo no te marco ahorita, tu quien sabe hasta cuando me estarías hablando.

– Pero que dices, yo si te marque, pero… amm… bien – escucho como exhala en tono de rendición – olvide marcarte estos últimos dos días, pero fue porque creí que estarías ocupada con tus padres y los preparativos y todo eso.

Siempre me encantaba como lo hacía sentirse culpable por cualquier cosa tan insignificante, me fascina torturarlo, es como mi medicina diaria para estar tranquila, mi elixir de vida; seguimos conversando por un rato más de diversas cosas triviales, escuche que tocaban el timbre por lo que me despedí de Arnold y me dirigí a la puerta.

Al abrir la puerta me extraño ver un enorme oso de peluche – ¿Pero qué rayos?

– ¡Sorpresa! – Mike se estaba asomando a un lado del enorme oso sonriéndome con picardía.

– ¿Es en serio? ¿un oso de felpa? – me cruzo de brazos con una expresión de incredulidad.

– Oye no me juzgues, siempre quisiste uno así de grande y santa se equivoco de casa y me lo envió a mí por error.

– Patrañas, yo JAMÁS he pedido un regalo de este tipo.

– ¿Me vas a dejar entrar o no? esto está muy pesado.

– Si no tengo otra opción – me hago a un lado para que pueda entrar, pero el oso es enorme que termino siendo aplastada – deja de aplastarme con eso o te arrepentirás; el oso puedes ponerlo en mi habitación para que no estorbe.

– Por fin, chicos ayúdenme con lo demás – les ordenaba Mike a sus acompañantes desde adentro de la casa.

– Te juro que no entiendo porque siempre eres tan extremista con tus regalos, ahora nosotros tenemos que cargar tus sobras, hola Geraldine.

– Tu gemelo tiene razón, es inaudito este nivel de esclavitud, hola gemela del mal.

Eran Steve y Eli quienes venían con Mike cargando una caja enorme de regalos cada uno – ¿no creen que es muy temprano, acaso asaltaron a Santa? – pregunte con un tono de voz de fastidio.

– Bueno pues este año Santa fue un poco más generoso con nosotros y claro, con tu familia también, además es una forma de compensar la ausencia.

– ¿compensar la ausencia? – le pregunte a Eli mientras cerraba la puerta y me dirigía a la sala con ellos.

– Verás, nuestros padres no podrán asistir a la fiesta, mis padres tuvieron que salir con unos parientes de mi madre, los padres de Steve y Mike ganaron unos pases para un crucero de dos semanas los cuales iniciaban justamente hoy, irónico y pues estando solos los tres, creímos que sería mejor si llegábamos temprano para ayudar en lo que sea necesario.

– ¿Están conscientes que esto es consecuencia de su mal comportamiento? ¡Están ahuyentando a sus propios padres! – es divertido sonar paranoica ante tal comentario, después de todo, soy la causante de este caos un 80% diría yo, mi facilidad por crear problemas aun me preside.

– Sabes perfectamente que mis padres este año no han podido ver a los parientes de mi mamá y según me contó, parece que mi abuela esta algo enferma, después del incidente con la hermana de mi madre, preferí no ir con ellos, además ya tenía planes contigo; ¿Por qué lo haces sonar tan mal?

– De corazón, espero que lo de tu abuela no sea nada grave.

– Sabes que cuentas con nosotros para lo que sea y ella tiene razón, ¿Por qué haces que suene como si fuéramos malos hijos?

– No es mi culpa que en dos ocasiones incendiarán la casa de campo de Eli, corrieran desnudos en una fiesta navideña de sus padres, y por si fuera poco, terminarán en la estación de policía.

– ¡Inocente de todos los cargos! – dicen los tres levantando las manos, soltamos unas carcajadas.

Se perfectamente que Eli ama a su abuela y lo mal que se debe sentir por no estar con ella en estos momentos; mientras Olga, Hannah y Míriam preparaban la cena, los chicos se pusieron a jugar un poco con algunos juegos de mesa, en lo que yo terminaba de envolver algunos regalos.

Después de un rato, Bob, Dylan y yo nos unimos a ellos en los juegos, nos estábamos divirtiendo tanto, me sorprendió bastante como Bob se estuvo llevando con Steven y Mike, demasiado sarcástico, bromista, por más que intento recordar algún momento en el que Big Bob Pataki se comportará de forma sarcástica mientras vivía con ellos, mi mente se queda en blanco, parece que realmente esta disfrutando de la compañía de mis amigos, algo que siendo completamente honesta, no creí llegar a ver; estuvimos jugando monopolio un muy pero muy buen rato, tanto Bob como Mike no querían ceder sus propiedades mientras que la mayoría estaba casi en bancarrota, si de negocios se trata Big Bob es un buen manipulador, pero Mike es un obsesivo en querer ganar siempre en este juego, se podría decir que estuvimos casi tres horas viendo como Bob negociaba por una propiedad hotelera con Mike argumentando que podría llegar a expandir otros terrenos si se la vendía, Mike tenía una cara de meditación y análisis de la situación inolvidable, hasta pareciera que le estaba vendiendo oro, al final termino cediendo a las palabras de Bob, dándole de esta forma la victoria, por dios, Mike acepto su derrota con palabras bonitas de Bob Pataki, cielos, jamás olvidare este momento.

Ya eran las seis de la tarde, y la comida estaba casi lista, solo faltaba que el pavo se terminara de cocinar y eso ocurriría en unas dos horas según Olga, mientras esperábamos decidimos todos ponernos a jugar un poco de mímica, algo que realmente fue… doloroso y gracioso; nos dividimos en tres equipos completamente al azar, pusimos en un pequeño frasco nuestros nombres y los sorteamos, más que nada para que fuera un juego justo, el tema eran películas, cualquier genero y de cualquier año. Fue doloroso porque Mike tuvo a Bob y Olga en su equipo, debo decir que ellos dos son pésimos para este juego, no tenían idea de como interpretar el titulo de la película; Steve y Míriam estuvieron con Hannah y no estuvo nada mal, pero el mejor equipo fuimos Eli, Dylan y yo, quienes a pesar de ser tener títulos muy difíciles, pudimos con los siete, claro que el equipo de Steve casi nos ganaba por un punto, pero Eli es muy buena actuando, sin contar que nuestros cerebros están unidos por una fuerza mística, la cual nos permite estar en sincronización.

Después de unas horas de diversión, nos dispusimos a cenar, todos riendo, comentando historias vergonzosas, realmente se estaba volviendo una velada increíble; al terminar de cenar, nos acomodamos para jugar a los regalos de broma, este juego consiste en colocar los regalos al centro, estos pueden ser cualquier tipo de regalo barato, por ejemplo fibras para limpiar trastes, guantes de cocina, dentífrico, etc., para jugar se usa un dado, al salir número par se toma un regalo del centro, al salir número non se puede robar un regalo a otro compañero, al salir númer en el dado se deberá devolver un regalo al centro, nosotros habíamos comprado unos cuantos y los chicos compraron otros, eran muchos los que teníamos en el centro, Steve, Mike y Míriam eran los que más regalos tenían, mientras que Olga, Hannah, Bob y Dylan tenían tres a su disposición, yo era la de la mala suerte, siempre que lograba obtener dos o tres, me salía un 1 y tenía que devolverlo, al final termine sin regalos mientras que los demás estaban a manos llenas; los regalos fueron variados, lo mejor del juego eran las caras de todos cuando les tocaba abrir los regalos, realmente no se los esperaban; una vez que terminamos con el juego, nos dimos cuenta que era muy tarde, sin planearlo se nos fue la velada con ese juego.

Nos dispusimos todos a ir a dormir, Steve y Mike se quedarían en uno de los cuartos de servicio, mientras que Eli se quedaría en mi habitación con Olga y conmigo, fue un día bastante divertido, ver a todos disfrutando de la compañía de los otros, sin distinción por lo ocurrido tiempo atrás, me hacen reflexionar, obviamente estos años no han sido fácil para ninguno de nosotros, y el poder ver como los hemos sobrellevado en este poco tiempo compartiendo juntos, me hace feliz, sin duda esta ha sido mi navidad perfecta.

Hola a todos, ¿Cómo están? Aquí les traigo un nuevo capítulo, espero sea de su agrado.

Debo anunciarles que, en estos días (posiblemente semanas) estaré reescribiendo los capítulos anteriores, esto debido a alguno errores gramaticales y ortográficos que los capítulos poseen, y también estaré revisando la concordancia de algunas situaciones, esta historia la comencé hace casi dos años y no me gustaría que hubiese alguna discrepancia de eventos entre los capítulos pasados con los actuales.

Sin nada más que agregar, les agradezco por seguir mi historia y nos vemos en la próxima actualización.