Disclaimer: Hey Arnold no me pertenece, todos los derechos corresponden a Craig Bartlett y Nickelodeon salvo la idea de la historia y los personajes inventados.
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El primer día de clases siempre es tan… divertido si sabes buscar la diversión, frustrante si no te gusta asistir a la escuela y aburrido si no tienes a tus amigos en tus mismas clases, por desgracia para mí, está es justo mi situación, mi primer clase era historia americana, la única que no tengo con Geraldine, Steve y Eli, quienes, la tienen hasta el segundo periodo donde yo tengo calculo diferencial, la única asignatura que no tenemos juntos, estaba tan aburrido tratando de ignorar al mundo, cuando recibí un mensaje de texto por parte de Eli.
– ¡Jamás vas a creer lo que acaba de pasar en calculo y eso que aún no inicia la clase!, creo que este será un año muy divertido para todos – termino el mensaje con un Emoji guiñando el ojo, ¿de qué estaba hablando? Será que Steve volvió a cometer una imprudencia con las chicas, había que admitir que en ocasiones se comportaba como todo un niño, pero eso lograba atraer a las chicas, Geraldine y yo estábamos de acuerdo en que eso era cosa del demonio.
– ¿Acaso Steve volvió a cometer una imprudencia con las chicas? – justo cuando le mande la respuesta a Eli, entro el profesor a impartir la clase, tuve que colocar en silencio el móvil.
– Jóvenes, buen día, estoy seguro que muchos de ustedes han de haber escuchado algunos comentarios terribles sobre esta clase, la más resaltable es que NADIE PASA ESTA ASIGNATURA bueno pues… – el sonido del teléfono vibrando me distrajo por un momento del enorme sermón que estaba dando el profesor, tenía ganas de ver la respuesta de Eli, la curiosidad era más fuerte que yo, pero… tuve que controlarla, este profesor es conocido por reprobar a cualquier alumno por cualquier cosa, el año pasado una pobre chica fue la víctima, solo por bostezar al ingresar al salón, muy exagerado si me lo preguntan a mí.
– Espero que las reglas les quedarán claras, ahora formen sus equipos de investigación.
– ¿Equipos de investigación? – pregunté más que nada para mi mismo, por suerte pude divisar a Charly y Jack que se acercaban a mí, era fantástico tener a miembros del equipo en alguna clase, aunque también tiene una enorme desventaja, en caso de algún torneo que nos impida la asistencia, no tendríamos a alguien de confianza que nos pueda otorgar los apuntes de la clase.
– Capitán, que gusto verlo en esta clase – decía Charly mientras nos saludábamos.
– Es verdad, ¿creíamos que tomaría esta clase con su princesa Anderson? – preguntaba Jack mientras jugaba con un mini balón de basquetbol con sus dedos.
– Esa era la idea, pero por desgracia no ocurrió, ahora explíquenme que es esto de los equipos de investigación, me distraje por un segundo.
– Es un equipo de tres personas para realizar un proyecto para el final del curso, el tema nos lo brindará él, pero debemos trabajarlo desde ahora, al final habrá una exposición del tema y contará como la mitad de la calificación – comento Jack con un tono de frustración, a Jack realmente le molestan los trabajos de investigación.
– Es bueno ver que tengo estudiantes que hacen las cosas rápido, mucho mejor para mí, ahora les entregare una hoja con los temas que les tocara investigar – decía el profesor con un tono de indiferencia – veo que tenemos integrantes del club de baloncesto en la clase, voy a darles una pequeña advertencia, por cuestiones reglamentarias de la dirección, no puedo reprobarlos por el hecho de faltar a mi clase debido a sus actividades extra curriculares, sea el club que sea, pero si puedo penalizarlos con puntos negativos si no hacen las entregas en tiempo y forma, si por alguna razón no pueden asistir a mi clase, tienen la opción de enviar su trabajo por correo electrónico, pero esto solo si se me es notificado por dirección del motivo de su inasistencia, fuera de eso, no acepto excusas de nadie y los atletas de esta escuela no tienen ningún privilegio en mí clase.
– Que profesor tan… tan… perverso, ¿Qué le cuesta ser más flexible con nosotros? – comentaba Jack con un tono desagradable y en voz baja.
El resto de la clase paso demasiado lento, me estaba carcomiendo la curiosidad de ver que tanto me mandaba Eli, zumbido, tras zumbido, tras zumbido, pareciera que ella no tiene nada importante que hacer más que mandarme mensajes ¡EN PLENA CLASE!
Cuando por fin termino la clase, lo primero que hice fue sacar mi móvil, me sorprendió ver demasiados mensajes sin leer, ¿Quién manda tantos mensajes en menos de una hora? Las personas normales a lo mucho mandará unos ¿cinco? Y si no reciben respuesta desisten de ello; Pero lo peor de todo no fue la cantidad de mensajes, fue el contenido de estos, ¿a pareció mi nuevo rival? ¿un año divertido?, bueno conocería la respuesta en unos momentos pues mi próxima clase era con ellos.
Al llegar al salón de clase, pude encontrármelos justo antes de ingresar, mi reacción fue calmada, no había motivo para alterarme, Eli siempre ha sido muy buena para exagerar las cosas a un nivel exorbitante.
– ¿Ahora si me puedes explicar que significan todos tus mensajes? – dije al mismo tiempo que los saludaba a todos de una manera afectuosa y claro está, abrazaba a mi amada Geraldine, como siempre que nos veíamos, esto ya era normal entre nosotros.
– ¿De qué mensajes están hablando? – preguntó Geraldine cruzándose de brazos.
– Hay como son exagerados, solo le dije que este año sería muy divertido y… – estuvo sosteniendo su rostro con una mano como si estuviera tratando de recordar todo lo que me dijo.
– ¿Alzheimer? Aun no comprendo tu mensaje sobre mi rival, ¿de qué rival hablas?
– Maldición Eli, ¿le dijiste a Mike que Arnold estaba aquí? – Steve se veía sorprendido al cuestionar a Eli, ahora entendía todo.
– Un pequeño tono de frustración salió de mis labios de forma voluntaria – ahora entiendo todo, creo que lo que aquí menos importa es mi reacción, ¿tú debes estar feliz por esto? – cuestiono esto dirigiéndome a Geraldine a quien deje de abrazar su cintura.
– Que puedo decir, no esperaba que el zopenco se apareciera de la nada, sin contar que trajo a su mascota con él.
– ¿Mascota?
– Steve, el día de hoy estas algo… ausente con la obviedad de los hechos – comento Geraldine mientras que Steve la veía fijamente, como si su mente estuviera procesando la información.
– ¿Qué? – pregunto Steve sin comprender el comentario tan obvio de Geraldine, quien rodó los ojos de fastidio.
– Así que debo asumir que su novia, es decir, tu amiga Phoebe también los acompaña – le comento mientras destapo mi bebida y le tomo un sorbo.
– Lo siento por ti y por Steve, ahora que el novio legitimo de mi mujer esta en el mapa, ya no podrán… bueno ya sabes… hacer su trío romántico – comento Eli bastante quitada de la pena y como si fuera lo más obvio del mundo, dándole una pizca de gracia con sus pequeñas risitas.
– Oh admítelo mujer, te mueres de celos por que no has querido ser parte de nuestro hermoso amor – soltó Steve peinando su cabello hacia atrás con una mano mientras la otra iba bajando por todo su pecho de una forma seductora, fue bastante divertido ver la cara de Eli ante la imagen colocada en su cerebro.
– Así se hace bro – le doy los cinco a Steve, fue brillante su comentario.
– Okey princesas, antes de que sigan peleando por mi atención, ingresemos al salón, en la comodidad de nuestros lugares te contare el suceso del año Mike.
Ingresamos al salón de clases, como siempre, nos sentamos en los últimos lugares del salón, una vez que estuvimos cómodos, Geraldine me contó todo lo referente a Arnold y compañía, o bueno, hasta donde ellos le habían dicho a ella, fortuna o desgracia, ellos no estaban en todas las clases con nosotros, solo dos, la primera era calculo que compartía con ellos, y la segunda que compartíamos todos era la de deportes, de igual forma el almuerzo lo tendríamos a la misma hora.
– Y eso fue todo lo que me dijo Phoebe, la verdad jamás creí que ellos serían capaces de estudiar fuera de Hillwood.
– Por el tono de tu voz, deduzco que ¿no estas convencida de todo esto?
– Espero que no se mal interpreten mis palabras, pero, ustedes conocen mi pasado y el hecho de que Arnold tomará la decisión de mudarse justo a la ciudad donde yo radico es sospechoso, no quiero pensar que es porque no confía en mi y cree que lo traicionaría o algo así.
– Geraldine, te diré esto porque me importas, ¡que estúpida eres!
– ¿Disculpa? – claramente se veía ofendida por mi comentario y para ser honestos, ya lo esperaba.
– No te pongas así, es la verdad, si quieres realmente pensar que Arnold dudaría de ti y que eso lo impulsaría a seguirte a otra ciudad, bueno, entonces el es un celoso enfermizo y tu una estúpida por creer eso.
– Mike tiene razón, no creo que Arnold te siguiera hasta aquí por cuestiones románticas, tal vez ellos realmente están considerando ingresar a buenas universidades y…
– Nosotros sabemos que esta escuela tiene una oferta especial para la universidad de Nueva York, ¿les has preguntado en algún momento a que universidad piensan ingresar?
– Lo que dicen tiene sentido, pero, aun así, esto es muy sospechoso.
– Bien, suponiendo que, realmente fuera por sus celos enfermizos, ¿te molesta?
– Obviamente sí, me hubiese comentado algo, una persona no se puede mudar de un lugar a otro, así como así.
– Buen punto, pero…
Justo cuando iba a replicar, sonó el timbre que daba inicio a la clase acompañado del profesor de la asignatura, este iba a ser un tema que nos tomaría algo de tiempo, puedo comprender la inseguridad que debe sentir Geraldine y más si ella lo ha vivido en experiencia propia, debo suponer que es por eso por lo que no puede aceptar la respuesta simple que ellos le dieron.
El resto de la mañana transcurrió sin problema alguno, no volvimos a tocar el tema mientras cambiábamos de clase; llego la hora del almuerzo, yo sabia de la presencia de Arnold, pero no lo había visto en toda la mañana y aunque no quedamos ni en buenos ni en malos términos, no dejaría de divertirme ante su presencia; aunque él este estudiando aquí, yo no dejare de tratar a mi princesa como lo he hecho desde que nos conocimos, claro que siempre será con respeto y ella sabe que yo respeto su relación con él aunque me duela.
Desafortunadamente, uno piensa que la vida es injusta, unos tienen la bendición de poseer un amor correspondido, mientras que otros, no lo tenemos, y aunque ella conoce mis sentimientos, eso no quita que yo respete siempre sus deseos, si ella es feliz, aunque sea difícil de creer, yo también lo seré; si se llegará a dar el caso y ellos terminarán su relación, y si ella está dispuesta a darme una oportunidad, y yo estoy disponible, claro que la tomaría; el sentimiento del amor, no es algo que desaparezca de la noche a la mañana y menos si es algo profundo que tenemos clavado en el corazón, este se va transformando, muchas veces no lo vemos de una manera simple, pero el amor cuando lo dejamos volar libre, nos regresa algo mejor.
– Mike, antes de entrar debo pedirte algo.
– Claro princesa, ¿de qué se trata?
– Escucha, Arnold, Gerald y Phoebe se van a sentar con nosotros.
– ¿Y quieres que te de permiso o algo? – le cuestiono extrañado pero divertido.
– Claro que no estúpido, quiero que no seas un patán con Arnold, se que ustedes tienen sus asuntos por… bueno tú sabes, no quiero problemas, solo pido comer tranquila, ¿de acuerdo?
– Princesa me acabas de ofender, yo no tengo problemas con Arnold ni nada por el estilo – le digo con fingida indignación, aunque ya sabía a lo que se refería con su comentario.
– Eso espero – respondió ignorando por completo mi reacción.
Rodé mis ojos con fingido fastidio mientras ingresaba a la cafetería, como se le ocurría pensar que yo tendría problemas con Arnold, se que entre el y yo hubo algunos pequeños roses en el pasado, pero eso quedo justamente atrás y yo solo veo hacia el presente. Pague mi almuerzo y por supuesto que el de ella y tomamos asiento en la mesa que Eli y Steve nos estaban reservando, comenzamos a comer al tiempo que conversábamos sobre las pruebas para los clubes deportivos de la escuela, Steve, Geraldine y yo aun seguiríamos en los mismos clubes, al ser esta escuela secundaria y preparatoria, no teníamos otra opción.
– Ustedes tienen suerte de no tener que hacer audiciones, pero no pueden dejar de contarme las burradas que hagan los noobs que ingresen a sus clubs.
– Ahora que tienes la opción de elegir un nuevo club, ¿Qué harás Eli? ¿seguirás en el decatlón?
– Por tentadora que suene tu inapropiada invitación a unirme a tu club de prostitutas baratas, mis ojos están puestos en el club de voleibol, pero gracias por la invitación.
– ¡Nos estas ofendiendo! – dijeron Geraldine y Steve al mismo tiempo un tanto sorprendidos e indignados al mismo tiempo que se ponían de pie.
– Tienen razón Eli, no son nada baratas, créeme que cobran caro… auh – Geraldine me lanza un puñetazo en el hombro con una fuerza increíble – eso dolió primor, te he dicho que con amor – le comento mientras me sobo el brazo.
– Eres un imbécil, te lo merecías – comento Steve entre risas mientras que él y Geraldine chocaban las manos.
– Antes de que me asesines, te recuerdo que tu dijiste que eran prosti…
– Esta bien, basta con eso, déjalo morir por la patria – interrumpió Geraldine antes de que terminara de hablar – retomando el tema, tal vez también me una al club de voleibol, las porristas me están hartando, y aunque no me puedo salir del equipo, creo que puedo entrar como auxiliar a otro club deportivo.
– ¿Por qué no entras al de beisbol?
– Los horarios de entrenamiento son los mismos que los de porristas, no podría asistir a ellos por más que quisiera unirme a su club.
– Justo en ese momento pude divisar como Arnold y compañía se acercaban a nuestra mesa con sus bandejas de comida – aquí viene la carne nueva.
– Esto se pondrá interesante – comentó Eli mientas posicionaba una cucharada de su pudin en su boca – diablos, este pudin esta delicioso – comento con la boca llena.
– Eres asquerosa, no te enseñaron a no comer con la boca llena.
– Hola chicos, ¿podemos sentarnos? – pregunto Phoebe de una manera muy amable.
– Claro que sí, es un país libre sin contar que aún hay mucho espacio disponible en la mesa – le contesto con una gran sonrisa – por cierto, bienvenidos a esta escuela, a diferencia de estos tres, yo no había tenido el placer de verlos en lo que va del día.
– Muchas gracias, que lindo eres.
– Si Mike, que lindo eres – respondió Steve con un tono dulce bastante fingido, por lo cual le respondo lanzándole un beso – si quieres te doy tu bienvenida en privado chiquita.
– No por favor, no empiecen con sus coqueteos, van a asustar a los recién llegados, sin contar de que los celos de Geraldine se van a disparar.
– No digas estupideces mujer.
– ¿Celos? – cuestiono Gerald un tanto sorprendido.
– Ignóralo cabeza de cepillo, digamos que… la amistad que tengo con estas tres bestias es diferente a la que tenía con ustedes en Hillwood.
– Y cuenten nos, ¿qué tal su primer día de clases? – preguntaba Eli con fingido interés, y digo fingido porque pude ver como se acercaba al postre de los chicos y estos ni se habían percatado de este pequeño detalle.
– Supongo que bien, aunque los profesores se ven muy… estrictos.
– Sobre todo el profesor de historia americana, lo van a odiar, es conocido por reprobar a toda su clase.
– Con Phoebe eso no pasará hermano, ella es el cerebrito aquí.
– ¿Han pensado en ingresar a algún club?
– Arnold y yo queríamos intentar ingresar al club de basquetbol de esta escuela.
– Buena suerte con eso – comento Geraldine burlonamente.
– ¿A qué te refieres con eso? – cuestiono curioso Arnold.
– Las pruebas para el club de basquetbol son difíciles, no cualquiera puede ingresar a ellas, es un partido uno a uno con el capitán, quien resulta ser el mejor deportista de esta escuela y curiosamente soy yo – digo con mucho orgullo.
– En eso Mike tiene razón, muchos han intentado ingresar al club, pero son derrotados en el intento.
– No creo que sea tan difícil.
Comento quitado de la pena Arnold, lo cual no supe como tomar, esto iba a ser interesante después de todo, no solo por el hecho de que se nota que Arnold esta un poco celoso de que yo este abrazando a Geraldine, nuestra amistad esta llena de confianza de ese tipo, se que ellos tienen una relación, la cual respeto, pero eso no quiere decir que no me pueda divertir un poco; esto podría servir como una prueba para Arnold, necesito asegurarme que no la lastimará, el dolor no solo viene de las palabras, también de las acciones que nosotros podamos ejercer sobre aquellos que nos importan.
Después de este ultimo comentario, estuvimos charlando amenamente de diferentes cosas, les brinde a Gerald y Arnold la exclusiva información de que las audiciones serian hasta la próxima semana, y es exclusiva por que no se ha brindado ningún comunicado aún, pero por se el capitán, debo conocer este tipo de fechas.
El día transcurrió tranquilo, tuve la ultima clase con Gerald, Arnold, Phoebe y los chicos, todos decidimos ir a la cafetería que estaba cerca de Central Park para seguir conversando, creo que ya toda la escuela se entero que Geraldine tenía novio pues no dejaban de cuchichear cuando pasábamos junto a los alumnos en los pasillos, Geraldine nunca fue una chica expresiva ante terceras personas y con Arnold a su lado, no fue la excepción aunque él si mostraba su cariño hacia ella, la tomaba de la mano de vez en cuando, y ella se soltaba de su agarre, fue algo muy gracioso para mí, pues la mirada de desconcierto de Arnold no tenía precio, tuve que ayudarlo un poco muy a mi pesar.
– Que no te extrañe la actitud de Geraldine, si la conocieras tan bien como nosotros, sabrías que a ella no le gustan las demostraciones tan afectuosas en publico – me miro indignado, lanzándome una mirada de molestia – no me mal intérpretes, ella te ama y todo eso, pero jamás le ha gustado ser la protagonista de chismorreos en la escuela, ella no les da importancia, pero se nota que ustedes si, y eso lo digo por las reacciones que tuvieron al ver que todo el mundo cuchicheaba sobre nosotros.
– Se que Helga no es de las chicas a las que le importa mucho el qué dirán, y también se que no le gustan las demostraciones de afecto en público, solo que, creí que…
– ¿Sería buena idea marcar tu territorio?
– Si… ¡¿qué!? ¡noooo! – dijo bastante apenado, no pude evitar soltar una carcajada causando que todo el mundo nos estuviera viendo.
– ¿Qué se traen ustedes dos tontos?
– Nada princesa, aquí Arnold me contaba un chiste nada más.
– No te creo nada – respondió con los brazos cruzados.
Nos costo algo de trabajo convencerla, pero termino aceptando, durante todo el camino, le estuve aconsejando a Arnold como tratar a Geraldine en la escuela, se que ellos se conocen desde que estaban en preescolar, pero la Geraldine que ellos conocieron es muy diferente a la chica que yo conocí cuando recién llego a Nueva York hace unos años. Debo admitir que él no es un chico del todo desagradable y se que podríamos llevarnos muy bien y ser grandes amigos, el problema radica en que estamos enamorados de la misma chica y, aunque ella ya eligió a quien realmente ama, eso es un impedimento para ser completamente amigos, yo no dudaría jamás en aprovechar una oportunidad si Arnold llegara a cometer algún error, yo siempre estaré al pendiente de Geraldine, SIEMPRE.
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Hola a todos, que tal su semana, espero que la estén pasando muy bien, aquí les presento una nueva actualización como cada semana, ¿qué les parece?
Gracias por todo su apoyo, espero que me hagan saber que les parece hasta el momento la historia, que tengan todos una magnífica semana y nos veremos para la próxima.
