Disclaimer: Hey Arnold no me pertenece, todos los derechos corresponden a Craig Bartlett y Nickelodeon salvo la idea de la historia y los personajes inventados.

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El inicio de estas vacaciones ha sido increíble, primero iniciamos con la ida al parque de diversiones, el cual resulto bastante divertido, ha superado mis expectativas, en ese lugar Arnold me obsequio un brazalete plateado muy bonito con la leyenda "His Queen", debo confesar que no esperaba ese obsequio, realmente no imagine que Arnold pudiera ser un chico detallista, al menos en las ocasiones que lo he visto interactuar con chicas, jamás había mostrado esa faceta a ninguna, me alegra ser la primera y espero también ser la única.

Después de ese magnifico día, hicimos diversas actividades según los gustos que cada uno tenía, esto para darle un poco de igualdad y no solo hacer lo que una sola persona desea, desde ir a la playa de Coney Island, hasta visitar los museos, jugar algunos deportes como en los viejos tiempos, patinar, entre otras actividades. Por desgracias con todo esto habían pasado exactamente dos semanas por lo que el crucero en el que mi familia se encontraba terminaba hoy, por lo que estaría regresando a Hillwood para pasar el resto de mis vacaciones con ellos, lo cual realmente no me molesta, al contrario, estoy emocionada por una sencilla razón, Bob prometió enseñarme a conducir, he de confesar que he estado observando a Dylan como lo hace y no parece complicado, la diferencia es que Big Bob me enseñara a conducir estándar, la verdad ignoraba que supiera conducir estándar ya que si mal no recuerdo, el auto de papá y Olga siempre ha sido automático, realmente estoy emocionada y como era de esperarse, Dylan y Hannah están algo temerosos por dichas clases.

– Oh vamos mamá, no pasará nada, tendré cuidado sin contar que Bob estará demasiado al pendiente de mis movimientos.

– Lo sé cariño, pero tengo miedo, algo me dice que esto no es buena idea, preferiría que aprendieras en una escuela de conducción aquí en la ciudad.

– Por favor, Hannah, déjame hacer esto.

– Escucha cariño, estoy de acuerdo en que quieras aprender a conducir, después de todo estas en edad de cumplir ese deseo, sin embargo, debes comprender que tu madre y yo estamos un poco inquietos ya que nosotros no estaremos presentes.

– Lo sé papá, pero… les juro que tendré mucho cuidado – esta era la primera y esperaba que fuera la única vez que yo rogaba por algo, aunque podría hacer lo que la antigua Helga y decirles que no lo haría, pero hacerlo de igual forma; sin embargo, quería hacer las cosas bien, con el debido permiso de mis cuatro padres, Míriam y Bob estaban de acuerdo, solo me faltaba convencer a Hannah y Dylan, pero no creí que fuera tan difícil.

– Esta bien – confeso al fin Dylan después de lanzarle unas miradas a Hannah, juro que aun no se cómo pueden comunicarse telepáticamente para ponerse de acuerdo cuando no quieren que yo los escuche – tienes que jurarnos que tendrás cuidado y que obedecerás sin replicar las indicaciones de Bob.

– ¡Síiiii! – Grité muy emocionada, simplemente no pude evitarlo.

– Geraldine, aún no he terminado de hablar – me reprendió Dylan a lo que me disculpe con una leve sonrisa – Tendrás que hacer un curso y un examen de conducción teórico cuando regreses a Nueva York de tus vacaciones, con eso nosotros estaremos más tranquilo de que tienes la educación correcta para… tener tu propio automóvil en un futuro.

– ¡Síiiii! – abrace a mis dos padres, no esperaba que consideraran comprarme aún un auto tan pronto, realmente lo iba pedir hasta los 18 años, pero tener uno a los 16 tampoco sonaba tan mal, después de todo Eli a tiene el suyo y ella ya lleva un tiempo conduciendo, eso sí, conduce como loca, me sorprende que aun no le hayan quitado su licencia – muchas gracias, les juro que no se van a arrepentir de esto.

– Confiamos en ti Geraldine, sabemos que siempre tomas las decisiones correctas y nos has demostrado estos años que eres una chica responsable.

– Imagino que Bob y Míriam estarán llegando a casa en la tarde, así que hablare con él por teléfono después para comentarle de nuestro acuerdo.

– Olga me dijo que llegaban a la ciudad a las 3 de la tarde, imagino que para las 5 ya deben de estar en la casa, bueno me voy a mi habitación para hacer mi maleta.

Comencé los preparativos para pasar el resto de mis vacaciones en Hillwood, como era de esperarse, mis amigos querían pasar conmigo las vacaciones, por lo que Mike busco rápidamente una casa para que Steve, Eli y él pudieran pasar el resto de las vacaciones, Phoebe los acompañaría, aun y cuando sus padres seguían fuera del país, logro hablar con ellos y solicitar permiso para quedarse en casa con unos amigos lo cual a sus padres no le pareció pues ellos aun eran menores de edad, pero Phoebe les dijo que Olga se quedaría con ellos como chaperón, terminando así de aceptar, Arnold se quedaría con Gerald pues también quería regresar a la ciudad y como sus abuelos ya no son dueños de Sunset Arms, no tenia otro lugar en donde quedarse; a decir verdad me sorprendió que Phoebe le mintiera a sus padres diciendo que mi hermana Olga se quedaría en su casa, imagino que al llegar a la ciudad se lo pedirá.

Todo estuvo listo, nuestro vuelo saldría a las siete de la tarde y llegaríamos alrededor de las diez de la noche, quedamos de reunirnos todos en mi casa, los padres de Arnold y los míos nos llevarían al aeropuerto, claro que durante el camino Hannah le solicito a Mike que estuviera al pendiente de las locuras que Eli pudiera hacer, ya que de los cuatro, él es el más responsable por lo cual acepto la petición y Eli de manera juguetona se sintió ofendida lo que causo que todos nos riéramos de su fingida ofensa.

Llegamos al aeropuerto, registramos las maletas y esperamos tranquilamente el vuelo, los abuelos de Arnold no dejaban de bromear con los posibles sucesos que pudieran ocurrirle al avión, asustando así al tarado de Geraldo, esto sería divertido para mi pues me daba pie a molestarlo sin titubear durante el vuelo. Anunciaron nuestro vuelo, nos despedimos de todos y nos dirigimos a la salida para ingresar a nuestro vuelo correspondiente, debido a que mis padres eran bastante organizados para los viajes debido a los negocios de Dylan, yo reserve un vuelo en primera clase, gracias a las amistades que Dylan tiene, pudimos conseguir que todos viajaran en la misma clase que yo aun y cuando fueran asientos separados; debo decir que una gran ventaja de ser una Anderson es la influencia que el apellido tiene, sin contar que las familias de Steve, Mike y sobre todo Eli también tienen presencia, puedo darme alguno lujos, aunque fueran pocas, disfrutaba viajar en primera clase, y por la cara de sombro que tienen Phoebe, Gerald y Arnold, puedo decir que ellos también se acostumbraran pronto, aunque debo aclarar que eso no significa que yo me vuelva una persona frívola e interesada, en lo absoluto, seguiré siendo yo, eso jamás cambiara.

El vuelo transcurrió sin percances, llegamos a nuestro destino y fuimos recibidos por los padres de Gerald, por Olga y su prometido, con quien realmente me llevaba bien.

– Hermanita bebe, ¿Qué tal estuvo su vuelo? – preguntaba Olga mientras me estrujaba en un enorme abrazo de Oso.

– Cariño, deja que respire un poco, la esta ahogando – comento su prometido.

– Lo siento Helga.

– Descuida, el vuelo estuvo bien, por cierto, chicos quiero presentarles al prometido de mi hermana Olga, su nombre es Richard y estudia leyes en la universidad de Harvard, Richard ellos son mis amigos, Eli, Steve, Mike, Arnold, Phoebe y Gerald.

– Mucho gusto – dijeron todos al mismo tiempo.

– El gusto es mío chicos, gracias por cuidar a mi "hermanita", imagino que debió ser todo un infierno – decía Richard bromeando.

– Y que lo diga, es una pesadilla – respondió Gerald.

– ¡Johanssen! Cierra el pico.

– Bueno chicos, me da gusto volver a verlos y que hayan llegado sanos y salvos, ¿tienes como llegar a tu casa Phoebe? – pregunto la señora Johanssen.

– Si, Helga me acercará a mi casa.

– ¿Y tus padres porque no vinieron jovencita? – pregunto el señor Johanssen mientras se limpiaba los lentes.

– Están de viaje fuera del país.

– ¿Te quedarás sola en casa? – pregunto con preocupación la señora Johanssen, creo que Phoebe esta en problemas y dudo mucho que le permitan irse sola.

– No se preocupe señora Johanssen, nosotros nos quedaremos en la casa de los Heyerdahl cuidando de Phoebe, sus padres me contactaron para asegurar que ella se encuentre bien y no este sola durante su estancia en la ciudad.

– Bueno, eso nos tranquiliza un poco.

Dicho esto, nos fuimos todos por caminos separados, Arnold y Gerald con los padres de este último, mientras que los demás nos fuimos con Olga, durante el camino Eli le contaba a Olga todas las cosas que habíamos hecho, ella me pregunto pero la verdad yo no le quise decir nada por lo que Eli intervino, por alguna extraña razón Eli simpatizaba un poco con mi hermana aunque no le agradara del todo su forma de ser o al menos eso es lo que ella siempre dice; el primer destino fue dejarme a mi en la casa de mis padres, al bajar mi maleta me despedí de ellos, ingrese a la casa siendo recibida por mis padres, quienes me abrazaron y me acompañaron a mi habitación, Bob dejo la maleta aun lado, yo lo único que pude hacer fue aventarme a la cama, estaba excesivamente cansada, ellos comprendieron y me dejaron descansar, y como si nada me quede completamente dormida.

Al despertar, me esperaba un delicioso desayuno, salude a mis padres, Míriam me sirvió, después de que ella tomara asiento comenzamos a desayunar, mientras degustábamos la comida, les conté a mis padres todo lo que hice en Nueva York con mis amigos, ellos me contaron como les había ido en el crucero y también del repentino amor de Bob por Richard, el prometido de Olga, me parecía increíble como de un momento paso de odiarlo a amarlo.

Después del desayuno, Bob y yo comenzamos con nuestras clases de manejo, sospeche que esto no iba a ser fácil, pero jamás espere que Bob fuera tan… neurótico; primero fuimos a un estacionamiento lo suficientemente amplio, intercambiamos lugares y así comenzó explicándome cómo funcionaban las velocidades, todo bien hasta aquí, aprendí rápido a meter las velocidades y lo más importante, a sincronizar mis dos pies con los tres pedales, al principio me costaba trabajo pues con los dos pies quería pisar un solo pedal, pero poco a poco fui acostumbrándome, este era el momento indicado para comenzar, yo quería ir manejando en la calle, pero Bob no me dejo, dijo que primero tenía que probar aquí para evitar algún accidente grabe.

– Esto es muy aburrido, ya se como meter las velocidades, como estacionarme, y como avanzar, ¿Por qué no simplemente vamos por la calle?

– Ya te lo dije jovencita, necesitas dominar bien los cambios, no es tan fácil como tú te lo imaginas.

– Oh vamos Bob, te aseguro a que estoy lista.

– Esta bien, tú ganas, pero manejaras hasta la casa, al final de cuentas no esta tan lejos.

– Si, te aseguro que tendré cuidado.

Comencé a avanzar poco a poco hasta llegar a la salida del estacionamiento, me detuve y observé por ambos lados, asegurándome que no pasara ningún automóvil, después de eso fui acelerando poco a poco, metí el primer cambio, primera, después de avanzar otro poco, metí segunda – Vas bien Helga, no olvides estar espejeando para que veas quien esta a tu alrededor, de esa forma puedes cuidar que no te llegue alguien de sorpresa se te quiera meter como si nada – poco a poco fui agarrando el ritmo, si he de ser sincera, no esta tan mal, esto era más fácil de lo que imaginaba – ¡cuidado Helga semáforo en rojo!

– ¿¡Qué!? – frene de inmediato causando que el auto se detuviera en seco y casi me chocaban por la parte de atrás – ¡no me asustes de esa manera Bob!

– Debes prestar atención a tu alrededor niña, casi nos matas.

– No seas exagerado – el semáforo cambio a verde y comencé nuevamente la marcha, después de un rato llegamos a la casa y comencé a estacionar el vehículo.

– Dale un poco más al frente, recuerda que tus espejos deben quedar alineados con el capo del otro vehículo cuando metas la reversa – metí reversa y fui dándole poco a poco, cuando vi por medio del espejo que ya había entrado, me dispuse a girar el volante para terminar de acomodarme.

– ¿Qué tal? No estuvo tan mal – comente satisfecha por mi logro mientras bajábamos del auto.

– Te falta mucho por aprender jovencita, siempre debes estar al pendiente de tu alrededor, no solo coches, también de los semáforos – decía Bob un poco molesto.

– No es mi culpa que de la nada me gritaras y me asustaras.

– De igual forma, seguiremos practicando hasta que lo domines – comento Bob mientras ingresábamos a la casa.

– ¿Qué tal les fue?

– Estuvo bien, pero Bob estaba un poco neurótico.

– ¿Es eso cierto Bob?

– La niña que casi nos mata.

– Eres un exagerado, solo fue un ligero frenon por causa tuya.

Le conté a Míriam como estuvo la lección y comenzó a reírse por lo ocurrido, me platico que todos en su primer día de conducción suelen frenar de manera repentina, que eso era normal; después de unas horas llegaron mis amigos, habíamos quedado que les mostraríamos un poco de la ciudad a Eli, Mike y Steve, me despedí de mis padres y me dispuse a salir con mis amigos, mientras íbamos recorriendo la ciudad, les conté como me había ido con las clases de conducir del Big Bob, obviamente Mike y Steve no paraban de carcajearse.

Decidimos detenernos un poco en el parque y disfrutar de la vista, después de todo hacia un fantástico clima en la ciudad, estaba parcialmente nublado y fresco, aunque no pareciera que fuese a llover, este es el mejor clima para que llegue la inspiración a tu alma y puedas desahogar tu interior con más fluidez.

– Bueno chicos, ¿cuál es el plan?, llevamos un buen rato recorriendo la ciudad y aun no hemos encontrado algo divertido que hacer – comento Steve mientras se recostaba en el pasto.

– Podríamos ir al muelle, tal vez podamos ver si ya están instalando la feria del queso.

– No sé supone que la feria del queso se coloca una semana antes de terminar las vacaciones de verano o ¿estaré confundida?

– No me mires a mí Phoebe, yo no vivo aquí desde hace un tiempo.

– No, de hecho, la comienzan a colocar antes ya que están ampliando sus atracciones, ahora puedes ver otras cosas más interesantes.

– ¿Hay algo más interesante que el queso?

Todos volteamos a ver a Eli con extrañeza, comenzamos a carcajearnos por la ironía del asunto, una vez que estuvimos todos de acuerdo con el plan, nos dirigimos al muelle, mientras llegábamos a nuestro destino, Arnold nos contó del motivo que tuvieron los organizadores para trasladar la feria cerca del muelle, resulta que un inversionista estaba en la ciudad cuando llego la feria, le pareció un evento bastante peculiar y más ver que los ciudadanos disfrutaban mucho de las atracciones por lo que decidió invertir algo de dinero para hacer más grande la feria, fue así como se fue expandiendo conforme pasaban los años y como el lugar donde la colocaban era muy pequeño, la alcaldesa les autorizo el traslado al muelle, lo cual fue beneficiando a los locatarios, ya que habían incrementado sus ventas considerablemente.

– Me parece bastante interesante, jamás imagine que encontraría algún día una feria específicamente de queso, suena asqueroso pero divertido.

– Es una lastima que no puedas disfruta de sus bocados Eli.

– ¿Por qué no? – pregunto Gerald intrigado, creo que es obvia la respuesta, pero a veces olvido que estoy rodeada por tontos.

– Eli es alérgica al queso.

– ¿Es grave tu alergia?

– No tanto como la de Geraldine, solo me hincho un poco como globo – comento restando importancia al asunto.

– Que mal.

– No se preocupen, no es tan malo, sobreviviré.

– Bueno, hemos llegado, el ultimo en llegar es un huevo podrido – grite mientras comencé a corres hacia la entrada de la feria.

– Qué madura Pataki – Alcance a escuchar a Gerald quejarse, últimamente le encantaba quejarse de cualquier cosa insignificante.

– Eres un aguafiestas.

Todos corrimos a la entrada, aunque obviamente yo gane ya que fui la primera en llegar, comenzamos a planear a que juegos subiríamos primero y aunque los juegos no eran tan impactantes como los que había en Nueva York, si fueron bastante divertidos; cuando terminábamos uno, tomábamos un descanso y probábamos alguna de las exquisitas botanas de queso, cabe remarcar que Steve y Gerald terminaron vomitando después de una competencia para ver quien se terminaba una montaña de queso en el menor tiempo posible; han sido los momento más divertidos de mi vida, jamás creí que podría llegar a disfrutar una salida así con amigos.

Siempre me ha parecido interesante la amistad, existen experiencias que no se vuelven a repetir en la vida y el que puedas disfrutar sin la necesidad de preocuparte por que te juzguen tus amigos es increíble, no todos tienen la suerte de tener grandes amigos, muchos experimentan el lado malo de la amistad, la traición, la desconfianza, poco a poco pierden la fe del lado bueno que puede tener una amistad, aquella que te apoya en tus peores momentos, aquella incondicional, aquella que va más allá para convertirse en hermandad; los amigos son otros hermanos con los que siempre vivirás todo tipo de aventuras y experiencias y yo solo puedo desear que mis amigos estén siempre conmigo.