Disclaimer: Hey Arnold no me pertenece, todos los derechos corresponden a Craig Bartlett y Nickelodeon salvo la idea de la historia y los personajes inventados.

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Todo el tiempo, te ciegas ante la avaricia por el poder y dejas de tenerte respeto hacia los demás para conseguir las cosas. Era claro que las cosas ya no eran las mismas para mí desde aquella derrota en Nueva York por el equipo de porristas local, Layla dejó de participar en las actividades del club de porristas por estar acosando a Arnold, y debo decir que fue un placer ya no tenerla ahí, a pesar de ser amigas, me gusta conservar mi reputación intacta; Aún conservo mi amistad con Layla aunque distante, y eso se debe principalmente a que mi tiempo libre se lo dedicaba a mi nueva pareja.

Probablemente la Rhonda del pasado se habría sentido humillada al tener a un perdedor como su pareja, la adolescencia ahora le sonríe y fue inevitable caer ante sus seductores encantos.

Thaddeus Gammelthorpe mejor conocido como "Curly", se convirtió en mi novio, todos se sorprendieron, el transcurrir de los años le ha sentado a su forma de ser, dejó de ser el acosador y amante del zoológico, para convertirse en una agradable compañía y fue gracias a una sugerencia suya que ahora me encuentro estudiando en esta ciudad, irónicamente donde se encuentra mi rival, Nueva York.

Durante una de nuestras citas, le platique mis intenciones de estudiar en el extranjero la preparatoria, pero gracias al problema que se suscitó en mi última fiesta, mis padres me castigaron los viajes al extranjero, ellos no querían que siguiera ensuciando el apellido Wellington, estaba frustrada por la situación, entonces Thaddeus me hizo una propuesta.

– Princesa mía, tu sueño siempre fue ser una exitosa diseñadora de modas, ¿por qué no realizas tus estudios en Nueva York?, te será más fácil cumplir ese sueño si radicas en la capital de la moda.

– Mi plan original era estudiar una carrera universitaria de moda.

– Podremos investigar un poco, ver si aún es posible que apliques e iniciar todos los trámites de ingreso.

– Eso suena fantástico, pero ¿y tú?

– Yo soy capaz de seguirte hasta el fin del mundo, mi pequeña damisela.

– ¿Ya sabes qué profesión elegirás?

– Por supuesto, estudiaré leyes en Harvard, me convertiré en un abogado digno de una Lloyd.

– Me agrada tu idea.

Me sorprende demasiado que Thaddeus siempre piense en mí antes que, en él, en sus necesidades, no quiero decepcionarlo, quiero entregarme completamente a esta relación y corresponderle dignamente el cariño que él me ha demostrado durante todos estos años.

Siguiendo su sugerencia, hicimos una investigación, había una escuela con un amplio programa de modas, lo platique con mis padres y accedieron a mi pequeño capricho de radicar en la ciudad con mejor sentido de la moda, lo mejor de todo es que no iría sola, Thaddeus encontró una muy buena escuela que podría darle facilidades para ingresar a Harvard. Después de la graduación, alistamos todo para mudarnos, realmente solo llevábamos ropa, compraríamos algún departamento amueblado, debo remarcar que fue muy difícil adaptarnos al ajetreo de la ciudad, aprendernos calles, horarios del transporte público, fue justo por esto que les solicite a mis padres la adquisición de un auto para que fuera más fácil mi traslado a la escuela, ellos accedieron encantados, metiéndome a una escuela de manejo en lo que iniciaban las clases.

Ninguna clase de manejo es fácil, son tantas reglas que debes saber, me estaba estresando demasiado, ¿Por qué era tan difícil obtener una licencia?; obviamente los instructores no querían otorgar licencias a personas irresponsables, lo cual aplaudo fuertemente, pero también hacen difícil que un ciudadano promedio pueda obtener su licencia. Después de tantas trabas y exámenes, por fin pude aprobar y obtener mi licencia, conocía perfectamente la fama de la ciudad sobre aquellos que poseen una apariencia ostentosa, por lo cual decidí comprar un auto sencillo, pero no demasiado, un digno aporte de una Lloyd.

A pesar de todo, la preparatoria de modas resultó más difícil de lo que imaginaba, sin importar qué tan fantástico pensara que eran mis diseños, todos mis profesores criticaban brutalmente mis obras de arte, siempre argumentando que era demasiado superficial y detallado solo para una persona, que carecía de visión para esto, hicieron que me cuestionara si esto era realmente lo que deseaba hacer de mi vida. Me sentía tan derrotada, pero gracias al apoyo de Curly, no me rendí, poco a poco fui comprendiendo a lo que se referían; únicamente me había dedicado a diseñar para mí, me olvidé por un momento de diseñar para otro tipo de mujeres.

Con el transcurso del tiempo, me volví una gran estudiante, por fin estaba disfrutando de esta profesión; se aproximaban las vacaciones de verano, deseaba ver a mis padres y a mis amigos que aún residían en Hillwood, le comente a Curly lo fantástico que podría ser pasar nuestras vacaciones en la ciudad donde crecimos, descansando del estrés de Nueva York, él estuvo de acuerdo, comenzamos a planear nuestra salida, tomaríamos la carretera para llegar a Hillwood, estaría a solo una horas de camino por lo que decidimos madrugar para comenzar nuestro viaje.

Durante todo el camino solo platicábamos de lo sorprendidos que estarían todos cuando vieran mi nuevo auto, de los posibles cambios que ellos pudieron haber sufrido con el paso del tiempo, después de todo, las personas cambian cuando la vida les presenta distintos retos que te van formando el carácter. Mi deseo era ver más que nada a Nadine, tenía tanto que no hablaba con mi mejor amiga, le avisé que iría de visita a la ciudad y ella se puso feliz, me mantuvo al tanto de los cambios de la ciudad en estos años y que la mayoría de los chicos se habían mudado para cumplir con sus sueños y ambiciones.

Llegamos a la ciudad, lo primero que hice fue dejar a Curly en casa de sus padres para que les diera la sorpresa, al terminar de despedirme de él, me dirigí a casa de los míos, ellos estuvieron muy felices por verme, nos pusimos al tanto de todo lo que había vivido hasta el momento en Nueva York.

– Estamos tan orgullosos de ti princesa, por fin estas poniendo en alto el apellido Lloyd a la altura.

– Gracias papi, me alegra escuchar eso.

– ¿Y qué planes tienes para estas vacaciones Rhonda?

– En realidad no hemos planeado nada interesante, solo venimos a descansar un poco del ajetreo de la ciudad, además, tenía ganas de ver a mis amigos.

– Bueno cariño, esperamos que disfrutes mucho de tu estadía en la ciudad, nosotros no podremos acompañarte, tenemos algunos negocios que atender y estaremos algunos días fuera de la ciudad.

– Descuiden, entiendo perfectamente.

Después de pasar un rato con mis padres, le envié un mensaje a Curly para ponernos de acuerdo y recorrer la ciudad, quedamos de vernos en el parque. Mientras esperaba a que llegara, pude ver lo mucho que este parque había cambiado, ahora habían más árboles, las canchas de deportes estaban mejor equipadas, no pude evitar un sentimiento de nostalgia, nosotros hubiésemos disfrutado tanto de esto cuando éramos unos niños, ahora a mis 16 años no veo las cosas de la misma manera, mis prioridades son otras; Thaddeus llega a mi lado y lo recibo con un pequeño beso, nos dispusimos a ver todos los cambios de Hillwood, nada mejor que una caminata para apreciar la belleza de la ciudad, nos detuvimos por unas malteadas, Slausen's no parecía haber cambiado tanto, sus productos seguían estando deliciosos. Al salir nos encontramos con Nadine, quien nos contó que en la ciudad ahora solo residen Layla, Sid, Stinky, Harold y Brainy, los demás partieron a destinos diferentes.

– No esperaba que Arnold se mudará teniendo a sus abuelos aquí.

– En realidad, toda su familia se fue, vendieron Sunset Arms y se mudaron a Nueva York, que es donde estudia Arnold, Phoebe y Gerald.

– Eso sí que es interesante, hasta la fecha no me los he encontrado en la ciudad.

– Supongo que los lugares que frecuentan no son los mismos – comentó Nadine sin darle importancia al asunto.

Optamos por ir al cine y divertirnos un poco los tres, después de todo, había suficiente tiempo para convivir con los que aún se encuentran en la ciudad; fue justo ese pensamiento lo que me brindo una idea, no hay nada mejor para una bienvenida que una gran fiesta, pensé que sería una excelente idea organizar una fiesta como solo yo puedo hacer.

Le comenté a Nadine y a Thaddeus sobre mi idea, la cual solo vi reflejado el entusiasmo en mi novio y no en mi mejor amiga.

– ¿Cuál es el problema Nadine?

– Rhonda, aunque sea una buena idea lo de la fiesta, dudo que todos puedan venir a la ciudad, la mayoría está en otros países y continentes, no todos tenemos tanto dinero como tú para costear un viaje solo de una noche.

– Mi querida Nadine, ese realmente no es problema, estamos en vacaciones de verano, por lo cual, aquellos que se fueron pueden venir de visita para ver a sus familiares y así aprovecharemos para hacer la fiesta, solo es cuestión de ver en qué fecha estaría la mayoría en la ciudad, creeme, aunque uno no quiera admitirlo, en ocasiones nos gana la nostalgia de aquellos lugares donde fuimos felices.

– Bien, me pondré en contacto con todos para ver qué planes tienen para este verano, si existen coincidencias, hacemos la fiesta.

– Siempre pensando en mi cariño.

Dicho esto, nos pusimos a entablar comunicación con todos los chicos para ver quienes, si vendrían a la ciudad y quienes no, la respuesta de ellos fue casi de inmediato, pero por desgracia no todos podían asistir; comencé a planear todo el evento, sin embargo como mis padres aún estaban de viaje por negocios, tuve que buscar un lugar donde pudiera realizar la fiesta, encontré una pequeña casa a las afueras de la ciudad con el espacio suficiente para mis planes, comenzamos a investigar quienes eran los dueños de ella y si podrían alquilárnosla para la fiesta, fue una sorpresa enterarme que la casa le pertenecía a la familia de Lorenzo y que solo la había adquirido como pretexto para huir de sus responsabilidades cuando estuviera agobiado, puedo entenderlo, desde que llego a la P.S. 118 se había hecho cargo de los negocios de su familia, ¿Qué chico de nueve años se hace cargo de los negocios de sus padres?

Comencé a enviar las invitaciones a quienes sabía que estarían en la ciudad, obviamente le envié una a Helga, pues sabía que sus padres aun radicaban en la ciudad, pero fue la primera en rechazar mi invitación, argumentando que no estaría en la ciudad; los planes continuaban, pasaban los días y la fecha de la tan anhelada fiesta se acercaban, Nadine y Thaddeus me ayudaban a limpiar la casa y adaptarla para una fiesta con el sello Lloyd.

Por fin llego el día, todos mis invitados estaban llegando, los primeros en aparecer fueron Sid y Stinky, los amigos inseparables, fue una sorpresa ver que ambos venían acompañados por dos chicas muy lindas, después llegaron Harold y la gran Paty, a pesar de las diferencias que tuvimos durante el cuarto grado, pude hacer las pases con Paty, después de todo, le debo a ella que me pudiera graduar de la escuela de modales; después de un rato llego Layla, me dio gusto verla de nuevo, pero pude notar algo diferente en ella, ya no se veía como la chica inocente de hace algunos años, pude notar que tenía un aire de seducción, no sabría cómo explicar la sensación que me produjo.

– Que gusto verte Layla.

– Lo mismo digo Rhonda, debo decir que no esperaba que me invitaras a tu fiesta después de nuestra separación.

– El pasado, pasado es, no te guardo rencores, al contrario, te considero como una amiga y por tal motivo siempre te he deseado lo mejor.

– Gracias y descuida, por esta ocasión no pienso meterme con tu novio.

– Tus palabras están tan fuera de lugar Layla, ambas sabemos que Thaddeus jamás te haría caso.

– Lo sé.

Layla ingreso a la casa, era increíble que aun pensara en destruir relaciones, aunque no era para menos, después de la humillación que recibió por parte de Helga y Arnold en aquella fiesta en Nueva York, se puede decir que algo quedo pendiente dentro de ella. El resto de los invitados fueron arribando poco a poco, la fiesta estaba apenas comenzando, y como todo buen adolescente inexperto, el alcohol clandestino no podía faltar, era bueno que la casa de Lorenzo no tuviera objetos de valor, así no tendría que preocuparme tanto por lo que estos adolescentes salvajes pudieran romper, después de todo, no sé qué tanto alcohol toleren todos, hubo momentos en los que bailaba con Thaddeus y otros con mis amigas, había bebido un poco, pero no al extremo de perder conciencia; llego un momento en el que perdí de vista a Thaddeus, pero no le di tanta importancia, lo conocía perfectamente, sabía que estaría con alguno de los chicos por lo que yo simplemente me dedique a disfrutar del ambiente.

Pasaban las horas y el alcohol se estaba terminando, debo admitir que por no verme una santurrona bebi de más, me costaba un poco permanecer de pie, Curly insistía en que me fuera a recostar en alguna de las habitaciones y él se encargaba del resto de la fiesta, pero rechace su oferta, yo era la anfitriona, yo debía complacer a mis invitados, le pedí a Nadine que distrajera a Curly en lo que salía por más botanas y veía si podía conseguir un poco más de alcohol; Nadine estuvo en contra de mi idea, decía que no era buena idea que manejara en ese estado.

– ¡Oh por favor!, Nadine, soy muy buena conductora.

– Eso no lo discuto, pero podrías ocasionar un accidente.

– Patrañas, quien va a manejar a estas horas de la madrugada, además, el centro de la ciudad está relativamente cerca.

– No creo que sea prudente, además la fiesta casi termina, no creo que los demás quieran más alcohol, la mayoría está durmiendo en el piso.

– Bien – le respondí a Nadine, estuve a punto de colocar las llaves de mi auto en una mesita que se encontraba cerca de la puerta, justo en ese momento escuchamos como uno de los invitados cayo de manera estrepitosa en la cocina, Nadine fue a checar y en eso yo aproveche para escaparme – ahora vuelvo.

Me subí al auto y lo encendí, me coloque el cinturón y arranque, pude visualizar por el espejo a Nadine salir corriendo pero ya era tarde, estaba algo lejos, así que solo saque mi brazo por la ventana y le hice una seña de despedida, debo admitir que estaba muy mareada y con las curvas de la carretera, sentía que el auto se salía del camino, justo recordé que no traía mi cartera, como pude haber olvidado el dinero, me puse a buscar en los compartimentos a ver si de casualidad había dejado algo de dinero dentro del auto, siempre tenía un poco para casos de emergencia, mi teléfono comenzó a sonar, pude ver en la pantalla que era Curly, decidí ignorarlo, cuando poso nuevamente mis ojos en la carretera vi como un camión se aproximaba a mí, lo esquive, ¿Cómo se le ocurría ir en sentido contrario? Diablos, mi teléfono vuelve a sonar, vuelvo a ver la pantalla y observo que es Curly, estuve a punto de responderle cuando sentí un golpe muy fuerte, sentí que todo daba vueltas, el coche se detuvo y yo solo pude cerrar mis ojos.