Disclaimer: Hey Arnold no me pertenece, todos los derechos corresponden a Craig Bartlett y Nickelodeon salvo la idea de la historia y los personajes inventados.

...

Cuando experimentas una perdida, sueles escuchar frases como "lo siento mucho", "espero encuentres pronta resignación", "no estás sola", "cualquier cosa que necesites, aquí estamos" y quien sabe cuántas frases más, frases que realmente no significan nada para el doliente pues están vacías, no te brindan tranquilidad y tampoco te brindan apoyo por parte de los demás, simplemente están vacías. Claro que no todos pensamos de la misma forma, eso está más que claro, pero que frases debe decir uno para que puedan comprender que el deseo de escuchar esa monotonía, que puede convertirse en molestia, es nulo, no deseo escuchar hipocresías como esas, simplemente, no quiero escuchar nada de nadie, no quiero ver a nadie, quisiera que esto fuera una pesadilla, pero no lo es.

Me encontraba sentada en una banca observando el horizonte, cuando Bob y Míriam se sentaron a mi lado – Qué hermoso atardecer, ¿no lo crees cariño?

– Sí mamá, es increíble – le respondí con una sonrisa en mi rostro sin siquiera voltear a verla.

– Helga lamentamos tener que dejarte a ti y a tu hermana solas, pero debes saber que no te culpamos por lo sucedido – comentaba Bob al momento que colocaba su mano en mi pierna.

– Tu padre tiene razón, en ocasiones, la vida nos presenta pruebas difíciles que definen nuestro carácter, obviamente con esto no decimos que debía pasar algo así.

– Lo sé mamá, pero es tan difícil no sentirme de esa manea, ¿cómo no sentirme responsable si yo iba manejando?

– Cariño, esto no es tu culpa. Sabemos que es doloroso, pero confiamos en ti y en Olga, ustedes podrán sobrellevar esto, solo tómense esto con calma.

– La tristeza que ahora está dentro de ti, te ayudará a ser una mejor persona.

– ¿Cómo puedes estar seguro de eso Bob?

– Porque eres una Pataki, eres nuestra hija y eres muy fuerte.

Las palabras de Bob me sacaron otra sonrisa, no recuerdo el momento en el que mi rostro comenzó a derramar lágrimas – están conscientes de que yo no pedí vivir esto ¿no?

– Nadie lo pidió cariño, debemos irnos.

– ¿Tan pronto?

– Sabemos que estarán en buenas manos, solo te pedimos una cosa Helga.

– No seas tan dura con tus amigos, ellos solo quieren lo mejor para ti porque les preocupas, a veces te sentirás sola, pero recuerda que no estás sola.

– Cuida de Olga, estaremos siempre al pendiente de ustedes dos.

En ningún momento de nuestra pequeña charla les dirigí la mirada, pero me sentía tranquila, obviamente sentí un poco de tristeza en ellos, pero fue más la tranquilidad que me transmitían; comencé a abrir los ojos, fue un doloroso sueño. Una enfermera se encontraba a mi lado realizando una revisión de rutina, le pedí que avisará a mis padres que quería verlos, cuando me dijo que mis amigos también estaban aquí, le dije que solo quería ver a mis padres y a nadie más, que no aceptaba visita de nadie que no fuera mi familia, al poco tiempo de que la enfermera salió, entraron mis padres, pude notar el cansancio en sus rostros.

– Hola princesa, ¿Cómo te sientes hoy? – preguntó Hannah intentando mostrarme una sonrisa.

– Adolorida, puedo ver que ustedes no han dormido nada.

– No podíamos dejarte sola – respondió Dylan también con una sonrisa en su rostro, esto comenzó a molestarme.

– Se los agradezco y lamento mucho preocuparlos tanto.

– No tienes por qué disculparte Geraldine, tu no has hecho nada para ofrecer disculpas.

– Soñé con Bob y Míriam, vinieron a despedirse de mi – ellos no dijeron nada, solo se quedaron callados observándome – ¿Qué noticias hay de Olga?

– Ella sigue igual cariño.

– Entiendo, ¿Qué pasará con los preparativos para el funeral de Bob y Míriam?

– Charly está haciendo los preparativos, hoy en la tarde se velarán sus cuerpos en el velatorio de la ciudad.

– Quiero ir – dije en un tono serio.

– Cariño – noté un tono de preocupación en la voz de Hannah – aun no te han dado el alta, no creo que sea…

– ¡QUIERO IR A DESPEDIRME DE MIS PADRES, MALDITA SEA! – les alce la voz, por primera vez desde que me había mudado con ellos, me atreví a alzarles la voz.

– Geraldine, entendemos cómo te sientes, pero el medico no ha autorizado tu alta, aun estas en observación.

– Me importa un carajo lo que diga el médico, yo quiero ir a despedirme de mis padres, ¿acaso no acaban de decir que entienden mi dolor? – estaba molesta y frustrada ante su negativa, mis ojos comenzaron a mostrar lágrimas, odiaba que me vieran de esa manera, pero en este momento no tenía la energía suficiente para controlarme – ustedes, ¿me mintieron acaso?

– Esta bien Geraldine, hablare con el médico para ver que se puede hacer.

– Gracias, ahora vayan a descansar, se ven muy mal.

– ¿Quieres que les digamos a tus amigos que entren?, están impacientes por verte y…

– No quiero ver a nadie más – los interrumpí – le dije a la enfermera que solo aceptaría la visita de ustedes dos, dígales a los demás que estén afuera que se vayan, no quiero verlos.

– Pero, son tus amigos.

– ¿Acaso están sordos? ¡dije que no quiero ver a nadie más!

Dicho esto, mis padres salieron de la habitación, porque nadie podía entender que en este momento tan doloroso para mí no deseaba ver a nadie más, quería estar sola, deseaba de corazón que Olga despertara de su sueño, quería estar con ella, ahora más que nunca quiero estar al lado de Olga.

PROV. GENERAL

Al salir de la habitación de Helga, los Anderson les informaron a todos que no podían pasar por negativas de Helga, que ella no deseaba ver a nadie más, Arnold y sus amigos no estuvieron de acuerdo, querían verla, necesitaban asegurarse de que estuviera realmente bien, a lo que los Anderson les aseguraron que ella ya estaba mucho más tranquila y que no debían preocuparse mucho por ella. El medico se acercó a ellos y les pidió que se marcharán pues la hora de visita estaría por terminar y que podrán regresar en la tarde, los chicos se querían negar, pero Phil los hizo entrar en razón, desde que se habían enterado del accidente, nadie había ido a descansar, se habían pasado todo un día esperando que las chicas Pataki reaccionarán y al hacerlo la menor, esta entro en crisis y tuvo que ser sedada nuevamente, todos necesitaban descansar un poco para afrontar lo que venía; después de debatir entre si irse o no, todos optaron por retirarse y volver después, los Anderson aprovecharon para hablar con el médico y solicitar un permiso especial para Helga, le explicaron el deseo que tenía ella de ir al velorio de sus padres, pero el medico se mostró negativo ante su petición.

– Entiendo el deseo de su hija, pero no es posible, ella aún tiene heridas internas que pueden ser un riesgo, sin contar que un velatorio es muy cansado no solo físicamente, también emocionalmente, no sabemos cómo pueda esto repercutir en el estado de salud de su hija.

– Lo entendemos doctor, pero Geraldine es muy testaruda, es probable que se escape si no accedemos a su petición.

– ¿A qué hora inicia la ceremonia?

– A las siete, en el velatorio de la calle 37.

– Se los notificare en unas horas, si no existe algún cambio notable en su hija, podre otorgarles un permiso, pero no será por mucho tiempo.

– De acuerdo doctor, muchas gracias.

Los Anderson se sentían tranquilos al saber que existía una posibilidad de que su hija pudiera ir a ver a sus padres por última vez, no podían evitar la profunda tristeza que había embargado su corazón, su única hija se encontraba sufriendo y ellos sentían impotencia al no poder hacer nada, su abogado se estaba encargando de todo para que la responsable pagará por el daño que había causado, jamás permitirían que el sufrimiento de los Pataki se quedará impune.

Durante el transcurso del día, Arnold se encargó de avisar a todas aquellas personas que eran allegados a los Pataki, de lo que había ocurrido y del lugar donde sus restos serían velados, fue una sorpresa para todos pues una desgracia así no se la espera nadie y no se le desea a nadie, aunque Big Bob haya sido un cretino en vida, una muerte como esa no se la desearías ni a tu peor enemigo.

Por otro lado, la familia más prestigiosa de la ciudad se encontraba en la boca de todo el mundo después de enterarse que la causante de aquel fatídico accidente fuera la heredera de la fortuna Lloyd, ¿cómo era posible que sus padres le permitieran tanta libertad?; después de que le realizaron estudios exhaustivos a Rhonda, los médicos determinaron que su condición no era tan grave y la pasaron a una habitación, después de unas horas se le permitió ser visitada por su novio y su amiga. Tanto Curly como Nadine le habían dado detalles del accidente a Rhonda, también le explicaron que sus padres ya estaban enterados y que en unas horas arribaban a la ciudad.

– ¡No puedo creer todo lo que me están diciendo! – decía Rhonda completamente histérica.

– Calmate por favor, fue un accidente, además tu no estabas consciente de lo que estabas haciendo.

– No trates de justificar esto Nadine.

– Rhonda, tienes que calmarte – le pidió Curly lo más amable que podía, exigirle algo a Rhonda en ese estado solo empeoraría las cosas según pensó él.

– ¿Quiénes fueron?

– ¿Qué? – preguntaron Nadine y Curly al mismo tiempo sin comprender a lo que se refería Rhonda.

– ¿Quiénes fueron las otras víctimas?

– No sé si sea prudente decírtelo Rhonda – respondió Nadine claramente triste.

– Fue la familia Pataki, Olga está en coma, Helga fue trasladada a una habitación y solo tiene unas costillas rotas, Bob y Míriam Pataki murieron, eso es todo lo que sabemos.

– ¡Curly callate! – le decía Nadine al mismo tiempo que Curly terminaba de hablar.

– ¿Qué? – Fue todo lo que pudo decir Rhonda.

– Escucha Rhonda, por más amor que te tengamos no podemos ocultarte la verdad, y disculpame si sueno muy duro con esto pero, es tu culpa que los padres de Helga murieran en ese accidente, si nos hubieras escuchado, nada de esto habría pasado, pero claro, la señorita tenía que ir por más alcohol porque no le era suficiente, por culpa de tu estúpido egocentrismo todas aquellas personas que están a tu alrededor terminan sufriendo, yo no pienso justificar tus acciones, probablemente ni siquiera estés consciente de lo que acabas de provocar.

– ¡Ya basta Curly!, esto no le ayuda en nada a Rhonda.

– Espera Nadine, parece que Thaddeus tiene mucho que decir, ¿de qué debo estar consciente?

– Acabas de arrebatarle la vida a los padres de Helga, ¿la recuerdas?, si antes creías que Helga te odiaba, ahora que se entere que tu ocasionaste la muerte de sus padres y que su hermana se encuentre en estado de coma, Helga te aborrecerá más y no solo eso, te esperan muchos años en la prisión por tu imprudencia.

– ¿De qué lado estas Curly? Por tus palabras pareciera que estas del lado de Helga, en primer lugar, yo no provoque nada, un accidente le ocurre a cualquiera y en segundo lugar…

– ¡ACASO NO ESCUCHASTE LO QUE DIJE! ¡ERES UNA ASESINA! – Curly se encontraba fuera de sus cabales, completamente enojado por la actitud que estaba teniendo su novia ante la situación – como puedes decir eso, si hubieras escuchado a Nadine cundo te dijo que no era necesario que fueras, nada habría pasado, condujiste en sentido contrario, eres la responsable de todo este problema.

Rhonda mostraba clara molestia ante lo que escuchaba por parte de su novio, no podía entender el porqué de su actitud – Mis padres solucionaran todo este embrollo, no pasa nada que el dinero no pueda…

Curly se acerca y le brinda una bofetada a Rhonda – Eres un monstruo, es justamente por personas con una mentalidad como la tuya que este mundo esta jodido, pero ni creas que el dinero de tu familia te va a salvar esta vez, los tutores legales de Helga ya están arreglando esto con su abogado, lamento mucho que tuviera que pasar esto para ver lo podrido de tu corazón.

– Curly, creo que lo mejor será que te vayas, Rhonda necesita descansar y esto solo la está alterando.

Curly tomo su chaqueta y disponía a marcharse cuando giro su cabeza observando por una última vez a la pelinegra – No quiero volver a saber de ti, no mientras sigas con ese pensamiento, la razón por la que quiero ser abogado es justo por gente como tú, aquellos que creen que, pisoteando a los más débiles, merecen algo mejor. Tu y yo terminamos, no quiero volver a verte Rhonda, te deseo suerte, la necesitaras.

Rhonda no dijo nada, solo observaba atónita la puerta donde su, ahora ex, salía para no volver – descuida Rhonda, de seguro volverá, solo esta alterado por todo esto.

– Nadine.

– ¿Sí?

– Quiero estar sola, puedes esperar afuera hasta que lleguen mis padres por favor.

– Claro Rhonda.

Nadine salió de la habitación claramente preocupada, no esperaba que Curly terminará con Rhonda de esa manera, pero tampoco esperaba la reacción de su amiga al enterarse de las circunstancias en las que se encontraban los Pataki, esperaba que ella se mostrará un poco preocupada o triste.

Por otro lado, para Rhonda fue devastador recibir ese golpe de Curly, aunque no lo reconociera ante nadie, para ella él era lo más importante, ver la decepción en sus ojos no le gusto, pero lo que más le sorprendió fue el hecho de saber que en sus hombros caía el peso de la muerte de dos personas, pero no de cualquier persona, de los padres de su enemiga, si antes Helga le tenía rencor, ahora era un sentimiento desconocido, no podía cuantificar el dolor que le había causado a Helga y a su hermana al asesinar de esa forma a sus padres. Irresponsable, una y otra vez escuchaba esa palabra en su cabeza, el miedo comenzaba a apoderarse de ella, ¿ahora qué será de ella?

Han transcurrido unas horas desde la ultima hora de visitas del hospital, una enfermera se encontraba revisando que las máquinas en donde estaba conectada aquella chica rubia funcionaran correctamente y registrando los datos que estas arrojaban; comenzó a sentir como su uniforme estaba rozando con algo, volteo para ver que era y pudo observar la mano de la chica moverse, inmediatamente llamo a un médico, mientras esperaba la llegada de este, comenzó a revisar los signos vitales de la chica, al arribar el doctor, los ojos de la joven se habían abierto.

– ¿Puede escucharme señorita?

– ¿Dónde… dónde estoy?

– Se encuentra en el hospital, tuvo un pequeño accidente – comentaba el medico mientras revisaba sus signos vitales.

– ¿Accidente?

– Tiene 18 horas inconsciente señorita, ¿recuerda algo? – preguntaba mientras revisaba sus ojos.

– Estaba con mi familia, volvíamos a casa, yo estaba cansada por conducir tanto y… mi hermana se ofreció a reemplazarme, no quería aceptar porque es peligroso conducir en carretera, pero ella insistió, además ya estábamos cerca de la ciudad – comenzaba a alterarse conforme recordaba los sucesos en su mente.

– Tranquila, todo está bien –le decía el doctor mientras anotaba algunos datos en su expediente – tendremos que realizarle algunos estudios para determinar si no posee algún daño interno que no hayamos detectado, le comunicaremos a su familia de su despertar.

– ¿Familia?

Una enfermera se había quedado en la habitación con la chica, el doctor le pedía que notificará a la familia Anderson sobre el despertar de la chica Pataki, mientras la recepcionista cumplía su orden, el doctor paso a la habitación de Helga para informarle lo que acababa de ocurrir.

– ¿Cómo se siente señorita Pataki?

– ¿Acaso importa el cómo me sienta? – respondió Helga claramente molesta y en tono de desafío.

– Por supuesto que importa – le respondió el doctor con una sonrisa en su rostro – le tengo una noticia que le va a alegrar mucho.

– ¿Me dejará salir de aquí para despedir a mis padres? – preguntó Helga completamente incrédula.

– No – respondió de manera seria y un poco divertida ante el pequeño tono de sarcasmo en la voz de su paciente – pero su hermana acaba de despertar, en estos momentos una enfermera la está evaluando, tendremos que hacerle algunas pruebas para descartar algún daño que hayamos omitido anteriormente.

– ¿Cuándo me permitirá ver a mi hermana?

– Señorita Pataki, debo decirle que usted es algo difícil de tratar, no puedo permitirle que la vea aun, usted no se encuentra en condiciones óptimas para dejar esa cama.

– Y usted es igual que todos los demás, no entienden que toda esta situación es difícil y lo único que quiero es estar con mi hermana y con mis padres.

– Creame que entiendo cómo se siente, pero no puedo responsabilizarme por alguna complicación que pueda presentar por un descuido, pero…

– ¿Pero? – pregunta Helga mientras levanta levemente una ceja.

– Puedo solicitar a una enfermera que le ayude y la traslade en silla de ruedas a la habitación de su hermana para que pueda verla, eso sí, esta será la única ocasión que usted dejara esta habitación.

– Bien acepto.

Dicho esto, el doctor salió para cumplir con su promesa, mientras Helga se encontraba pensando cómo darle a Olga la noticia sobre la muerte de sus padres, si le preguntaba a los demás, probablemente le dirían que no es prudente, pero Helga no quería ocultárselo a Olga, ella sabía perfectamente que, si se lo ocultaba, cuando se enterara sería peor y prefería ser ella quien le diera la noticia.

Después de un rato, una enfermera llego a la habitación con una silla de ruedas, la ayudo a sentarse en ella y la llevo rumbo a la habitación donde se encontraba su hermana; al llegar, acomodo a Helga cerca de la cama y se retiró para que las dos pudieran hablar a solas.

– ¿Cómo te encuentras Olga?

– Estoy bien hermanita bebe, solo me duele un poco la cabeza y me siento muy cansada.

– Ya veo – respondió Helga agachando la cabeza pues lo que le quería decir le estaba costando más trabajo.

– ¿Y tú? – pregunto Olga con una gran sonrisa.

– Solo tengo unas costillas rotas, pero estoy bien, nada de qué preocuparse.

– Me alegra escuchar eso, ¿y donde están papá y mamá? ¿están bien? – preguntaba Olga aún con su sonrisa en su rostro.

– Escucha Olga, yo no quiero mentirte – levanta su cabeza para mirarla directo a los ojos y poder darle la triste noticia – Bob y Míriam… murieron de manera instantánea en el lugar del accidente.

– ¿Q… qué? – el rostro de Olga reflejo miedo y asombro.

– Según me informaron, recibieron unos golpes severos en la cabeza que les causo un traumatismo y… no sobrevivieron – Helga observaba como los ojos de su hermana se llenaban de lágrimas, le extraño que ella no hiciera un drama como siempre solía hacerlo – ¿es todo, no harás un drama de esto? – Olga solo lloraba sin decir nada – ¿A caso no me escuchaste?, dije que nuestros padres murieron.

– Te escuche la primera vez Helga – respondió Olga casi inaudible – pero, en el fondo lo sospeche cuando solo tu entraste y sin contar que yo…

– ¿Qué tu qué? – lágrimas comenzaban a salir del rostro de Helga, aún le sorprendía el poder llorar.

– Tuve un sueño en donde ellos se despedían de mí, se veían muy tranquilos y me pidieron que cuidara de ti, que sin ellos en tu vida podrías tropezar en el camino y hacer de una manera errónea las cosas – respondió Olga son una leve sonrisa y su rostro lleno de lágrimas.

– Que irónico, ellos también se despidieron de mi en sueños y me pidieron que cuidara de ti de igual forma – Para Helga era increíble que sus padres les pidieran lo mismo pues ya las conocían y sabían de ante mano que se necesitarían más que nunca.

– ¿Qué pasará con los preparativos del funeral? – pregunto Olga un poco preocupada limpiando sus lágrimas.

– Descuida, Charly se está encargando de eso, es el abogado de Hannah y Dylan.

– Ya veo.

La pequeña charla se ve interrumpida cuando tocan a la puerta de la habitación y entran justo Hannah y Dylan.

– Olga, que alegría nos da que estés despierta, dime querida ¿cómo te sientes? – preguntó Dylan.

– Tengo un leve dolor de cabeza y un poco de cansancio, pero fuera de eso me encuentro bien señor Anderson.

– Por favor querida, dime Dylan, somos familia.

– Y ¿cómo te sientes tu princesa? – pregunta Hannah a Helga mientras se acerca a ella.

– Bien.

Olga se sorprende por la respuesta tan seca que Helga le da a Hannah, esto despertó en ella un foco de alarma pues la conocía muy bien y sabía que realmente algo no estaba bien.

– Hannah, Dylan ¿qué noticias tienen sobre el funeral de… nuestros padres? – Los Anderson se sorprenden ante dicha pregunta pues no esperaban que Olga supiera sobre la muerte de Bob y Míriam.

– Sus cuerpos serán velados a partir de las siete de la tarde, en estos momentos están preparando sus cuerpos, los Shortman se encargaron de avisar a sus amistades más cercanas.

– Ya veo, me gustaría estar con ellos – responde la rubia con la mirada hacia las sabanas.

– Yo también quiero estar con ellos Olga, pero no podremos ir a despedirnos, el doctor nos lo tiene prohibido por la condición actual que tenemos, así que ni lo intentes, de hecho, esta será la única ocasión que podré verte ya que el médico me tiene prohibido salir de mi habitación.

– Cariño, debes entender que es por tu bien, aún no sabemos que complicaciones puedas tener, el accidente que tuvieron fue cualquier cosa y…

– No tienes por qué repetírmelo Hannah, eso ya lo sé.

Todos se sorprendieron, no tanto por el modo de contestarle sino porque de sus labios salió su nombre en lugar de mamá. Olga quería respuestas por lo que le solicito a los Anderson que las dejaran un momento solas ya que quería conversar con su hermana en privado, ellos entendieron y salieron de la habitación dejando solas a Olga y a Helga.

– ¿Qué ocurre contigo Helga, por qué tratas de esa manera a tus padres?

– No sé de qué me estás hablando.

– Creo que lo sabes perfectamente, estas molestos con ellos por alguna razón.

– ¿Qué te hace pensar eso?

– Antes solías llamarlos "papá" y "mamá", pero estas actuando muy fría con ellos y no solo eso, llamaste a Hannah por su nombre, eso me indica que tienes un conflicto con ellos.

– Escucha Olga, no se que me pasa, solo quiero que me dejen sola, que me dejen disfrutar de mi dolor como yo sienta que deba hacerlo, quiero que me permitan estar contigo y no que me mantengan como una prisionera aislada de todo, eso me molesta, quiero despedirme de mis padres, quiero poder sacar lo que tengo dentro de mí sin que me estén preguntando si estoy bien y mucho menos que me den su mirada de lástima.

– Helga, ellos te aman demasiado y estoy segura de que desean lo mejor para ti, se que esta situación no es fácil para nadie, ni para ti, ni para mi y mucho menos para ellos, te aseguro a que se han de estar sintiendo muy mal por todo esto, si no hablas con ellos no podrás comprender que sienten y ellos no entenderán lo que tu sientes.

Helga se quedo pensando en las palabras de Olga, en el fondo sabía que su hermana tenía razón, pero algo dentro de ella no le permitía abrirse con ellos de manera más clara, era como si la antigua Helga surgiera de ella y le indicara que se aislara de todo el mundo y que no abriera su corazón a nadie para evitar las burlas. El doctor entro a la habitación para llevar a Olga a realizarle algunos estudios mientras que una enfermera llevaba a Helga a su habitación.

Algunas horas después el medico le indico a Olga los resultados de sus estudios y que solo tenia preocupación por una tomografía de su cabeza, en esta se veía un hinchazón aunque era leve, debía cuidarse ya que esta podría desarrollar diferentes consecuencias, le indico que ella y Helga permanecerán dos días más y si no muestran algún cambio negativo, serían dadas de alta, que lamentaba el hecho de que no pudieran despedirse de sus padres, pero que primero estaba su salud, algo que Olga entendió perfectamente.

Mientras tanto, en la funeraria de la ciudad ya se encontraban todas aquellas personas que conocían a los Pataki y conservaban amistad con ellos, aunque eran pocas personas, sabían que se encontraban ahí de corazón, de igual forma los amigos de Helga estaban en el lugar brindando sus respetos a la familia, Arnold sentía una tristeza inimaginable, Helga no quería recibirlos y en este momento el sabía que la rubia no se encontraba emocionalmente bien, sabe que los Pataki no fueron los mejores padres al inicio, pero el poco tiempo que estuvieron con ella pudo notar todo el amor que no le brindaron cuando era una niña, no lograba entender como era posible que una persona pudiera ocasionar tanto daño por un descuido. Por otro lado, Mike, Steve y Eli no comprendían a su amiga, sabían que el dolor que ella tenía era enorme pues una perdida no es cualquier cosa, pero el hecho de que los sacara de su vida, ellos tres se volvieron más unidos cuando Helga apareció en sus vidas, ahora eran inseparables y esta situación les dolía.

Uno a uno, los presentes fueron montando guardia a los cuerpos yacentes de Bob y Míriam Pataki, a la mañana siguiente sería el entierro, ese día había amanecido el cielo triste, con un clima nublado y al sentir la tristeza de aquellas personas que habían sido afectadas por este terrible suceso, el cielo comenzó a llorar, cubriendo con la lluvia aquellos corazones rotos, pidiendo que el agua se llevará el dolor de su corazón y de su alma.