"Diálogos"
Narración
'pensamientos'
"Kyubey… estas seguro que sentiste a una bruja por este lugar" cuestiono la rubia al alienígena que la acompañaba.
"Mami te aseguro que pude sentir la presencia de una bruja en esta zona de la ciudad" respondió la incubadora.
"si es así entonces ya debe de haberse movido a otro lugar, no logro sentirla" comento la rubia antes de bostezar, últimamente las brujas estaban más activas de lo normal por lo que cazarlas se había vuelto mucho más agotador.
"creo que deberíamos terminar por hoy ya es algo tarde y aun debo terminar mi tarea" se excusó la joven.
"yo aún tengo algo que hacer, pero tú puedes volver, debería estar de regreso para las rondas de mañana" respondió el alíen.
"está bien, hasta mañana" respondió la rubia antes de que el alíen desapareciera en un callejón cercano.
Una vez la joven, confirmo que se encontraba sola, cerró los ojos mientras respiraba profundamente, para luego dejar salir el aire lentamente, una vez relajada, abrió los ojos mientras se estiraba un poco antes de prepararse para saltar hacia el techo de algún edificio cercano, hasta que fue interrumpida por el sonido de un maullido.
Se dio la vuelta hacia donde creía haber escuchado el maullido y noto aun gato negro que la miraba fijamente, pero lo que realmente le llamo la atención, fue que parecía estar pisando algo con una de sus patas delanteras.
Después de pensar por unos segundos, comenzó a caminar hacia él y cuando estuvo lo suficientemente cerca, el gato retiro su pata del objeto que pisaba, revelando una semilla del sufrimiento.
Inmediatamente la rubia dejo de caminar producto de la sorpresa, el gato pareció notar su desconcierto por lo que volvió a maullar, antes de empujar con su hocico la semilla hacia ella.
Cuando la rubia logro salir de su estupor, comenzó a acercarse hacia el felino una vez más esta vez completamente alerta ante cualquier ataque sorpresa.
Una vez frente al felino y después de asegurarse que no corría peligro, se agacho para recoger la semilla, una vez en su mano pudo darse cuenta de que aún no había sido usada y que por su estado la bruja a la que pertenecía había sido asesinada recientemente.
"De donde sacaste esto amiguito" pregunto la rubia al felino quien, en respuesta a ella, volvió a maullar antes de correr hacia un callejón cercano, al ver que la rubia no la seguía, se detuvo un momento.
Era claro que el felino quería que lo siguiera, la rubia, dudo al principio, ya que temía que podría ser una trampa hecha por la chica mágica que había matado a la bruja, pero también existía la posibilidad de que la chica hubiera resultado herida durante su enfrentamiento por lo que el gato era tal vez una manera de pedir algún tipo de ayuda.
Al final el sentido de justicia de la joven prevaleció y decidió correr el riesgo de seguir al felino.
Después de seguirlo por unos cuantos callejones más, dio con una pareja que parecían estar completamente dormidos y apoyados en una pared, la rubia no perdió el tiempo y rápidamente procedió a revisar si tenían alguna herida.
Una vez termino de revisarlos, se limpió el sudor de la frente, afortunadamente, solo tenían algunos cortes y moretones leves, nada grave.
"Gracias por traerme hacia ellos" le agradeció al felino con una sonrisa.
El cual simplemente le respondió con un pequeño maullido antes de correr y desaparecer en la oscuridad de algún callejón.
Dirigiendo su atención de regreso a la pareja una pregunta invadió su mente.
"que hago yo ahora con ustedes" suspirando procedió a llevar a la pareja a una zona más segura de la ciudad, parece que su trabajo aún no había terminado.
Mientras tanto en la cima de un edificio, un gato negro tomaba lugar al lado de una joven que se encontraba sentada en la orilla viendo a la rubia cargar con dificultad a la pobre pareja que habían sido víctima del ataque de la bruja.
"me siento mal, solo viendo sabes" exclamo la joven.
"no se puede evitar, después de todo este es su territorio y nosotras estamos invadiéndolo" fue la respuesta del felino.
La joven dejo escapar un suspiro cansado, no tenía la intención de entrometerse, su plan era la de mantener a salvo a los civiles hasta que Tomoe Mami llegara y se hiciera cargo de la situación, sin embargo, las cosas se complicaron y no tuvo más opción que actuar por el bienestar de la joven pareja.
"es hora de irnos Amy, pronto comenzara la próxima ronda de la enfermera y no quiero que haga un escándalo cuando pase por mi habitación y la encuentre completamente vacía" dijo la pelinegra mientras se ponía de pie.
"en ese caso será mejor que volvamos, después de todo aun tienes que terminar de preparar los papeles de tu trasferencia a la escuela Mitakihara" respondió el felino mientras se estiraba.
"no olvides que mañana también me darán de alta del hospital"
"por fin, algo de libertad, como pudiste resistir vivir tanto tiempo en esa habitación" pregunto Amy mientras se colocaba en posición de salto.
"créeme, me hago la misma pregunta" respondió la pelinegra, antes de saltar al vacío, en medio de la caída, procede a disparar una especie de cadena de color morada medio traslucida desde su mano izquierda, hacia un edificio cercano y adhiriéndose a él.
Aprovechando el impulso para columpiarse hacia otro edificio, desmaterializando la cadena procede a correr por la pared del edificio, para luego saltar nuevamente y sujetarse en la asta de una bandera, girando para ganar impulso nuevamente y caer en la terraza de otro edificio.
Repitiendo varias de las acrobacias de antes, continuo su camino hasta llegar al edificio enfrente del hospital, con un último salto, concentra magia en su mano derecha para adherirse a la pared, mientras con su otra mano, usaba magia para retirar el seguro de la ventana y abrirla.
Una vez dentro, procedió a calmar su respiración antes de cancelar su trasformación, volviendo a su pijama de color morado, apresurándose a recostarse en la cama y taparse con la sabana cuando comenzó a escuchar pasos provenientes del pasillo.
Segundos después una enfermera abrió la puerta de su habitación para revisar que todo estuviera bien, una vez completada su tarea, abandono la habitación y continuo su camino.
"eso estuvo cerca" susurro la pelinegra, una vez dejo de fingir estar dormida.
'Demasiado cerca, para mi gusto' comento Amy en la mente de homura 'me sorprende que aún no nos hayan atrapado'
'afortunadamente no lo han hecho, porque no sabría que excusa decir que pudiera justificar que escapara del hospital en medio de la madrugada' respondió la pelinegra.
'no creo que exista una excusa para tal acción' respondió Amy divertida.
La pelinegra solo sonrió ante la respuesta de su compañera, antes de sentarse en la cama, tomando los papeles y la pluma de su pequeño escritorio al lado de su cama, procedió a llenar los campos del formulario de trasferencia, con extrema facilidad debido a la gran cantidad de veces que había repetido la misma acción.
Estaba por terminar, solo faltaba llenar los datos de sus padres, sin embargo, decidió dejarlos en blanco mientras marcaba la casilla de huérfana.
'¿qué haces?, tus padres aún están vivos recuerdas?' le recordó Amy.
'puede que aun estén vivos, pero a ninguno de ellos les importo, así que no creo que haya diferencia si digo que soy huérfana' respondió la pelinegra con amargura.
'homura…' susurro Amy con tristeza 'creo que deberías descansar un poco, mañana será un día bastante ajetreado' comento cambiando de tema el felino.
'…si…' fue la breve respuesta de homura antes de terminar el papeleo, ponerlo de vuelta en el escritorio y volver a acostarse, cerrar los ojos y tratar de dormir un poco.
El sonido de las gotas de lluvia al caer… era lo único que podía escucharse en la actualmente devastada ciudad Mitakihara, después del reciente paso de una tormenta muy fuerte…
Al menos eso era lo que la gente pensaba que ocurrió, no obstante, la realidad de lo que había pasado era otra.
Dicha realidad era solo conocida por una persona, una chica de 14 años, que actualmente se encontraba corriendo por los escombros, con preocupación plasmada en su rostro mientras revisaba todos los lugares en los que alguien podría usar como refugio de la lluvia.
"vamos… donde estas…" susurro la chica antes de tropezar y caer en un gran charco de agua "auch, eso dolió" dijo mientras lentamente se levantaba para seguir su búsqueda, aun estando completamente mojada, sucia y muy cansada estaba decidida a cumplir su misión.
Mientras más se internaba en el centro de la ciudad, más se notaba el daño que había recibido, ciertamente era algo muy triste de contemplar, donde antes había hermosos parques ahora eran solo campos de tierra, las casas completamente destruidas, los árboles arrancados desde sus raíces que yacían en las calles junto con grandes pedazos de cemento y trozos de vidrio de los edificios cercanos.
Deteniéndose un momento para tomar aire, la joven no puede evitar sollozar ante la vista, era un milagro que nadie haya salido lastimado, aunque ya sabía a quien se debía eso…
"cumpliste tu promesa, te encargaste de todo tu sola… no es así…lograste protegernos a todos…" dijo la joven mientras dirigía su mirada al horizonte, más precisamente a lo que quedaba de un edificio, que parecía haber sido demolido cuando otro edificio cercano había caído sobre el "pero quien te salvara a ti" susurro la joven, con tristeza marcada en su voz, antes de comenzar a correr hacia dicho edificio.
Una vez se acercó lo suficiente fue capaz de confirmar que sus sospechas eran ciertas, otro edificio había caído encima de lo que ahora eran solo trozos de cemento y vigas de acero retorcidas.
Estaba a punto de alejarse del lugar, cuando por fin escucho algo además de la lluvia.
Era débil, pero podía distinguir la voz de alguien que parecía tener dificultad para respirar, más importante aún, sabia a quién pertenecía dicha voz, después de todo se habían vuelto muy cercanas durante las últimas semanas…
Sin dudarlo, corrió hacia donde provenía dicha voz.
Sin embargo, no estaba preparada para lo que vio al llegar.
Sentada y con la espalda apoyada en los escombros de lo que parecía ser una pared, se encontraba Akemi Homura, la estudiante de trasferencia, que desde el primer día había puesto todo su mundo de cabeza, no solo era increíblemente hermosa, también era muy inteligente y atlética a la vez que desprendía un aura de misterio a su alrededor.
Estudiante modelo de día y chica mágica cazadora de brujas de noche, enterarse de su identidad como chica mágica fue algo difícil de digerir, pero cuando también su senpai, explico todo o bueno casi todo… había pensado que era algo genial y que le gustaría ser una chica mágica también.
No obstante, con el pasar de los días, se fue dando cuenta de la verdadera naturaleza de kyubey y lo que realmente significa ser una chica mágica, era frustrante que primero haya tenido que perder a sus amigas, para por fin entender por qué homura parecía tan determinada a que ella jamás se volviera una chica mágica.
Y ahora, aquí se encontraba, frente al malherido cuerpo de su última amiga…
Temblando, llena de preocupación y tratando de no entrar en pánico, por el estado tan grave en el que se encontraba homura, decide enviar un mensaje a sus padres con la ubicación exacta donde se encontraba por medio del GPS de su teléfono celular, suplicando que llegaran rápido con algún médico.
Una vez completada la tarea, lentamente y con miedo se acercó a ella, para luego llamar su atención gritando su nombre, pues sabía que con las lesiones que tenía lo mejor era evitar que se quedara dormida.
"Homura-chan!" exclamo la pelirosa, mientras observaba como la pelinegra abría sus ojos y con dificultad giraba su cabeza hacia ella "M-Madoka" la escucho decir apenas.
Noto como pareció examinarla, seguro asegurándose que se encontraba bien, 'siempre anteponiendo el bienestar de ella ante el suyo propio' pensó la pelirosa, observando como la pelinegra suspiraba antes de verla a los ojos, parecía que quería decirle algo.
"M-Madoka puedo pedirte… una última… c-cosa" escucho decir a la pelinegra con dificultad mientras su traje de chica mágica desaparecía dejándola en su uniforme de escuela.
Esas palabras no fueron de su agrado, era como si estuviera despidiéndose de ella, como si estuviera a punto de dejarla también…
"no digas eso homura-chan!, s-solo deja de hablar conserva tus fuerzas, la ayuda está en camino" dijo la pelirosa con desesperación en su voz, no pudiendo contener más las lágrimas.
Sabía que su situación era muy grave, tenía tanto sus brazos como sus piernas completamente destrozados, su piel completamente pálida por la gran pérdida de sangre y los daños internos a sus órganos tras ser atravesada por varias varillas de acero, no necesitaba ser una experta para entender el estado crítico en que se encontraba, pero aun así se negaba a pensar en la posibilidad de perderla.
"M-Madoka, quiero que me prometas… que no harás el contrato y que tendrás una vida plena por ambas" la escucho decir con una voz cansada.
Esas palabras causaron una gran opresión al corazón de la pelirosa, quien comenzaba a perder la compostura.
"no digas eso… H-Homura-chan por favor… quédate conmigo por favor… no me dejes sola" dijo entre sollozos, mientras se arrodillaba frente a la pelinegra y la abrazaba, sin importarle en lo más mínimo la sangre.
Podía sentir lo fría que estaba su piel y como su respiración se volvía cada vez más irregular, ¿Por qué sus padres tardaban tanto? Estaba pensando en volver a sacar su teléfono cuando sintió que la pelinegra apoyaba su cabeza contra la de ella como un intento de consolarla antes de hablar una vez más.
"nunca estarás sola… tienes una madre y un padre que te aman y esperan que su preciosa hija vuelva con ellos" al oírla decir eso, no pudo evitar abrazarla con más fuerza "al igual que un hermano que espera que su dulce hermana vuelva para jugar juntos" continuo la pelinegra.
'Eso no es justo Homura-chan' pensó la pelirosa, con una profunda tristeza 'usar a mi familia de esta forma, eres una tramposa'
"M-Madoka, yo siempre… estaré contigo donde quiera que vayas… así que por favor prométeme, que seguirás con tu vida y serás feliz" insistió la pelinegra, con su voz y respiración cada vez más débil "por favor M-Madoka… por mi" suplico.
"lo prometo! Así que por favor ya basta" exclamo la pelirosa desesperada, suplicando que dejara de hablar mientras la miraba a los ojos.
"Gr-Gracias, por ser mi amiga… Kaname-san…" fueron las últimas palabras que susurro la pelinegra con una leve sonrisa, antes de que la tenue luz de vida en sus ojos se esfumara y su respiración se detuviera por completo.
Dejando a la pelirosa en estado de shock, mientras podía sentir como su corazón se agrietaba para luego explotar en miles de trozos.
No sabe por cuánto tiempo estuvo ahí, sola, sosteniendo el cuerpo de homura, permaneciendo en la misma posición hasta que sus padres llegaron con un equipo de rescate.
Siendo su madre quien por fin la había sacado de su estado catatónico, con una cachetada, soltando así el abrazo al cuerpo de la pelinegra, para que los rescatistas pudieran colocarla en una camilla y taparla con una sábana.
Aun siguiéndola con la mirada, cuando levantaron la camilla y comenzaron a alejarse rumbo al hospital para preparar el cuerpo antes de enterrarla.
Sus padres le decían que todo estaría bien para consolarla mientras la abrazaban, sin saber que la chica que acaban de llevarse era por quien todos aún seguían con vida, era quien se había sacrificado para protegerlos y nunca nadie lo sabría.
"Homura-chan…" fueron las últimas palabras de la pelirosa, antes de cerrar los ojos y comenzar a llorar una vez más.
Al abrir los ojos, la pelirosa se da cuenta que se encuentra en su cama.
Lentamente se sienta mientras abraza, el peluche de conejo color rosa, que siempre usa como almohada, dirigiendo su mirada a cada rincón de su habitación, examinándola hasta dar con el espejo de pared.
Poniéndose de pie, camina hacia dicho espejo, donde puede apreciar, que sus ojos están enrojecidos y sus mejillas húmedas producto de su reciente llanto, con un suspiro, se limpia el residuo de las lágrimas con la manga de su pijama.
No era la primera vez que Soñaba algo así, las primeras veces lo había tomado como simples pesadillas, pero conforme pasaba el tiempo y comenzaba a tenerlas con más frecuencia, se hacía evidente que no pararían por lo que optó, por simplemente ignorarlas.
Sin embargo, sin importar que fuera lo que viera en sus sueños, lo que más le llamaba la atención era su aparente cercanía con la hermosa chica de cabello negro que siempre aparecía en ellos, si bien en algunos parecían ser muy buenas amigas, en otros parecía que eran incluso más cercanas...
Con ligero rubor en sus mejillas la pelirosa, procedió a sacudir su cabeza, tratando de disipar la vergüenza que le provoco ese pensamiento.
'ni siquiera sé si en realidad existe' pensó la pelirosa aun avergonzada.
Dirigiendo su mirada hacia el calendario aun lado del espejo, recordó que hoy era día de semana y tenía que ir a la escuela "oh, será mejor que me dé prisa" dijo la pelirosa mientras salía de su habitación.
"¡Buenos días, papa!" saludo la pelirosa a su padre mientras trabajaba en el jardín.
"Buenos días, madoka" saludo a su hija mientras, paraba su trabajo y volteaba su cabeza hacia ella.
"Donde esta mama" pregunto la pelirosa.
"Tatsuya ya está en su cuarto. porque no vas a ayudarle" sugirió el padre de familia con una sonrisa.
"¡si!" fue la respuesta efusiva de la pelirosa mientras dejaba a su padre y se dirigía hacia la habitación de su madre, ayudar a despertar a su madre en las mañanas siempre fue una tarea divertida.
"¡Mama! ¡mama! ¡ya es de día! ¡ya es de día!" fueron las palabras del niño, mientras saltaba encima de su madre tratando de despertarla.
"¡Despierta! ¡Mama!" continuo, sin obtener respuesta alguna de su madre que seguía profundamente dormida y cubierta por completo por su sabana.
Momentos después la puerta de la habitación es abierta de golpe, por la pelirosa, con una expresión de extrema resolución en su rostro.
Atravesando la habitación con paso firme hacia la ventana, abre las cortinas dejando que los rayos del sol inunden por completo la habitación, satisfecha, la joven sonríe mientras comienza a dirigirse hacia la cama, al llegar a ella, sin titubear, sujeta las sabanas y las retira rápidamente.
"¡Levántate ya!" exclamo la pelirosa con una sonrisa.
La pobre mujer, aun en la cama, no pudo evitar gritar por culpa de la intensidad de la luz del sol que hacían arder sus ojos, revolcándose por toda la cama hasta terminar en una posición sentada.
"¿Ah?" logro decir, aun medio dormida.
"¡Mama! ¡Despertó!" dijo el niño con una sonrisa.
Provocando la risa de su hermana mayor y que su madre ahora con su vista clara, los viera a ambos de una manera confusa.
Después de llevar a su hermano con su padre y volver a su cuarto para vestirse con el uniforme de su escuela, se unió a su madre en el baño para lavarse los dientes.
"cómo te va en la escuela, últimamente?" pregunto su madre, Junko kaname mientras se cepillaba los dientes, cualquier momento era bueno para saber si todo estaba bien en la vida de su hija.
"hitomi-chan recibió otra carta de amor, es la segunda que recibe este mes" respondió la pelirosa mientras igualmente se cepillaba los dientes.
"los chicos que no tienen el valor para confesarse personalmente a una chica no valen la pena" comento su madre antes de que ambas escupieran simultáneamente "¿y como está kazuko?"
"creo que a la sensei le va bien, últimamente se la pasa hablando de su relación en el salón" comento la pelirosa con una sonrisa "cumplen 3 meses esta semana. Es un récord para ella"
"bueno, ya veremos. Este es un tiempo crucial para ellos." Dijo su madre mientras se secaba y cepillaba su cabello.
"¿De verdad?" pregunto la pelirosa mientras se lavaba la cara.
"sí es solamente algo pasajero, ahora comenzaran a tener problemas" respondió mientras la ayudaba a alcanzar una toalla.
"sin embargo, si pueden superarlo, entonces podrían durar hasta incluso un año" continuo mientras se maquillaba.
"ya veo" respondió la pelirosa.
"listo" exclamo sonriente la adulta, mientras admiraba su propia imagen en el espejo, su cabello corto de color morado al igual que sus ojos, ahora sujeto por una pinza en forma de arco que tira hacia atrás su flequillo lateral, vestida con su uniforme de trabajo, un traje de negocios completo con una chaqueta negra abotonada que cubre una blusa blanca, sus puños grandes doblados sobre la chaqueta, una falda de color negro, pantimedias y tacones negros.
Orgullosa de su apariencia continuaba posando ante el espejo, hasta que vio a su hija acercarse a ella, parecía molesta por algo.
"cual debería usar" pregunto a su madre sosteniendo dos pares de listones unos de color rojo y otros de color amarillo.
A lo cual, sin dudarlo, señalo los de color rojo "¿Huh? ¿No crees que son muy llamativos?" cuestiono la joven.
"se supone que deben ser llamativos, la apariencia es importante para las chicas" respondió mientras colocaba sus manos en su cintura con una sonrisa y mirada de suficiencia.
Aun algo dudosa, la joven decide hacer caso al consejo de su madre y termina de arreglar su cabello en dos pequeñas colas altas con los listones.
"que tal me veo" pregunto mientras se contemplaba en el espejo, vistiendo el uniforme de su escuela el cual consistía en una blusa crema con una falda de cuadros negros y medias blancas con zapatos marrones.
"Perfecta. sin duda tus admiradores estarán de rodillas por ti" dijo con una sonrisa orgullosa.
"sabes que no tengo ninguno" dijo la joven.
"necesitas creer que los tienes. Esa es la clave para ser hermosa" comento su madre antes de darse la vuelta tomar su caja de maquillaje y salir del baño rumbo al comedor.
La pelirosa solo sonrió tomando en consideración las palabras de su madre, para luego seguirla.
El desayuno transcurrió de lo más normal, como ya era rutina, su madre acostumbraba a leer el periódico al mismo tiempo que comía y evitaba que Tatsuya terminara tirando al suelo su comida, su padre aun en la cocina siempre preguntaba si quería más café, en esta ocasión su madre tuvo que declinar la oferta debido a que se le estaba haciendo tarde.
Para luego proceder a despedirse todos con un beso a Tatsuya y su padre, mientras que con ella prefería hacer un choque de cinco.
"¡Bien! los veo luego" dijo su madre antes de irse.
"¡que tengas buen día!" respondieron todos al mismo tiempo.
"Bien, madoka, apresúrate o se te hará tarde" informo su padre.
Haciendo que la pelirosa volviera a sentarse para terminar su desayuno, una vez terminado se despidió de ambos y comenzó a correr rumbo a la escuela.
Durante el trayecto, su mente una vez más volvió al tema de los sueños, llevaba alrededor de un año con ellos y siempre se preguntó por qué comenzó a tenerlos, estaba segura de que nunca había visto o conocido a la chica de cabello negro.
Aun así, los sueños parecían siempre transcurrir entorno a ella, su aparente lucha contra lo que parecen ser monstruos unos más grotescos que otros y su inevitable muerte al intentar proteger a la ciudad o a la misma pelirosa.
A pesar de que al despertar nunca fue capaz de recordar el nombre de la chica, no podía evitar sentir tristeza por su trágico destino, había sueños en los que, aunque muy breves podía ver como era su vida con ella, podía ver como la ayudaba en sus tareas, como salían y se divertían e incluso una vez se quedó a dormir en su casa, por lo que realmente le dolía como al final del sueño, terminaba muriendo.
Una parte de ella enserio le gustaría conocer a la chica, pero la otra parte tenía miedo de que si la conocía fuera solo para verla morir…
Abandonando esos pensamientos cuando noto, que hitomi y Sayaka la esperaban unos metros más adelante, a lo que comenzó a correr más rápido para alcanzarlas.
"llegas tarde madoka" regaño Sayaka.
"no dejes que te moleste madoka-san, sabes que Sayaka casi siempre llega tarde" dijo hitomi con una sonrisa.
A lo que Sayaka solamente pudo responder con una mirada nerviosa mientras se rascaba detrás de la cabeza.
"a-ah me gustan tus listones madoka" dijo Sayaka tratando de cambiar de tema.
"¿enserio? Mi mama dijo que me veo bien con ellos, pero yo pienso que son demasiado llamativos" respondió la pelirosa con algo de vergüenza a lo que Sayaka no pudo evitar suspirar de alivio al a ver logrado su objetivo.
"creo que se ven muy lindos" dijo hitomi, mientras comenzaba a caminar rumbo a la escuela, seguida por las otras dos.
"entonces, mi madre me dijo que no deberías salir con alguien que no tiene el valor para confesarse en persona" comento madoka después de que el tema de las cartas surgiera.
"tu madre siempre ha sido genial madoka, como me gustaría ser tan genial como ella cuando sea adulta" respondió Sayaka de manera soñadora.
"sí tan solo fuera tan fácil…" respondió hitomi ignorando completamente el comentario de Sayaka.
"Desearía tener el mismo problema" dijo Sayaka divertida.
"pues a mí me gustaría, poder recibir al menos una carta de amor" comento la pelirosa entusiasmada con la idea.
"vaya, vaya, no sabía que querías ser una chica popular como hitomi!" exclamo Sayaka de manera burlesca "ahora entiendo por qué usas esos listones nuevos" concluyo fingiendo estar orgullosa de su deducción.
"e-eso no es cierto! Fue mama la que tuvo la idea" respondió la pelirosa algo apenada.
"oh… eso quiere decir que tu madre te enseño el secreto para ser popular eh?" acuso la peliazul "jamás pensé que fueras una chica tan traviesa madoka" continúo hablando mientras comenzaba a perseguir a madoka para luego hacerle cosquillas.
A lo que hitomi al contemplar tal situación simplemente procedió a llamar su atención con una tos falsa.
"chicas por favor, compórtense ¿sí?" dijo hitomi, mientras las mencionadas paraban al notar las miradas que el resto de los estudiantes les daban al pasar.
Logrando que ambas se separaran sonrojadas y con clara vergüenza.
"lo siento" se disculparon ambas chicas antes de sonreírse y entrar a la escuela.
"Tengo algo importante que anunciar. por favor presten atención." dijo Kazuko Saotome maestra de la clase de madoka a todos sus estudiantes.
"¿Importa si un huevo está bien cocido o término medio?" pregunto antes de elegir a un estudiante para que responda "Dime, ¿qué piensas Nakazawa-kun?" dijo mientras señalaba al pobre alumno.
"a-ah, p-pues supongo que no importa" respondió dudoso el joven.
"exacto, De cualquier forma, ¡debería estar bien!" exclamo la maestra "¡por lo que la forma de cocinarlo no debería tener que ver con algo como el encanto femenino!"
"así que chicas nunca elijan a un chico que elija comerlos de una sola forma" concluyo.
"tal vez, su novio termino con ella" susurro Sayaka a madoka.
"eso debe ser" respondió la pelirosa.
"¡Y chicos! ¡por favor nunca critiquen la forma de cocinarlos!" aconsejo la maestra antes de aclararse la garganta y cambiar abruptamente de tema.
"ahora. hay un estudiante de intercambio que quiero presentarles" informo sonriente la maestra.
'¿enserio? Prefirió hablar primero sobre los ¿huevos?, no puedo creerlo' pensó Sayaka decepcionada de su mentora.
Madoka y hitomi simplemente optaron por sonreír nerviosamente.
"Bien, Akemi-san, adelante" llamo la maestra.
Todos los estudiantes voltearon hacia la puerta con curiosidad sobre cómo sería el nuevo estudiante.
La puerta se abre para revelar a una hermosa chica de cabello negro demasiado familiar para cierta pelirosa que se encontraba completamente en shock, no pudiendo creer lo que sus ojos veían.
Caminando a un ritmo que no era ni muy rápido, pero tampoco muy lento, se fue acercando hasta tomar lugar frente al pizarrón y de frente a todos.
"Bien, por favor, preséntate" hablo la maestra.
"Mi nombre es Akemi Homura" se presentó la joven "es un placer conocerlos a todos"
La maestra procedió a escribir el nombre de la joven en la pizarra, sin embargo, parecía tener problemas para escribirlo en hiragana, a lo cual la joven se dio la vuelta para tomar otro marcador y con suma facilidad lo escribió, sorprendiendo a toda la clase, para luego hacer una reverencia antes de que todos comenzaran a aplaudir.
Recuperando la compostura, la maestra procedió a hablar una vez más.
"Akemi-san ha estado hospitalizada durante mucho tiempo debido a un problema cardiaco, por lo cual no ha sido capaz de asistir a clases, por lo tanto, espero que sean comprensivos con ella, ya que no está familiarizada con algunas cosas y espero que todos puedan ayudarla lo mejor que puedan" concluyo la maestra.
La información recién brindada por la maestra solo logro aumentar más la curiosidad de los estudiantes, provocando que todos comenzaran a susurrarse entre ellos, mientras la joven pelinegra avanzaba a paso firme sin inmutarse ante todas las miradas que le dirigía el resto de la clase, hasta llegar a su asiento en la parte de atrás.
Durante el resto de la clase la pelirosa no pudo evitar dirigir su mirada hacia el asiento de la pelinegra, la cual simplemente se limitó a apoyar su barbilla en una mano mientras al mismo tiempo miraba por la ventana, aparentemente sin algún tipo de interés hacia la clase.
En su mente la pelirosa tenía miles de preguntas que quería hacerle, sin embargo, tenía miedo de que al hacer demasiadas preguntas la hicieran parecer rara, no quería arruinar su primera impresión.
Una cosa que le llamo fuertemente la atención, respecto a la pelinegra, fue que usaba lentes rojos y en ninguno de sus sueños hasta la fecha la había visto usándolos, dejando de lado ese detalle era prácticamente la misma chica, viéndola bostezar como por cuarta vez, la pelirosa decidió volver a prestar atención a la clase, ya tendría tiempo para hablar con ella luego.
Cuando llego el descanso, se había propuesto acercarse a su mesa para al menos presentarse, no obstante, su plan se vio frustrado cuando noto que su mesa estaba rodeada por otras chicas de su clase.
La vista la desanimo, por lo que se conformó con simplemente escuchar las respuestas que daba a las preguntas del resto de sus compañeras de clase.
"akemi-san ¿a qué escuela fuiste antes?"
"fui a una escuela cristiana en Tokio"
"¿en qué club estabas? ¿un club de arte? O ¿uno de deportes?"
"no estaba en ninguno"
"¡Tu cabello luce tan hermoso! ¿Qué champú usas?"
'¿Enserio le preguntaron por su champú?' pensó la pelirosa incrédula, hasta que dirigió su atención a sus amigas que se acercaban a ella.
"akemi-san, parece ser misteriosa" comento hitomi mientras observaba toda la interacción.
"oye madoka, ¿la conoces?" pregunto Sayaka, mientras se acercaba a la pelirosa y la miraba con los ojos entrecerrados "note que durante su presentación y durante toda la clase, no parabas de mirarla"
"n-no yo solo…" la respuesta nerviosa de la pelirosa se vio interrumpida cuando escucho hablar a la pelinegra.
"lo lamento, pero me siento mal, en estos momentos" se excusó la pelinegra mientras se ponía de pie "iré a la enfermería por un rato" dijo mientras se dirigía a la puerta.
La pelirosa vio su oportunidad así que disculpándose con sus amigas procedió a ir detrás de la pelinegra.
"¿que fue todo eso?" preguntó Sayaka.
"no tengo idea" respondió hitomi antes de que su siguiente profesor entrara y comenzara la clase.
Regresando todos a sus asientos, Sayaka decidió que más tarde interrogaría a madoka al respecto, no le agradaba para nada la reacción que tuvo su amiga al estudiante transferido.
Mientras tanto en el pasillo, la pelirosa se encontraba siguiendo a dicho estudiante, hasta que, al darse cuenta de su presencia, dejo de caminar y se dio la vuelta logrando así quedar ambas viéndose de frente.
"Disculpa, pero ¿porque estas siguiéndome?" pregunto la pelinegra
"a-ah… pues… pensé que podrías necesitar quien te guiara hacia la enfermería y como soy la encargada de la salud en nuestra clase" dijo la pelirosa quizás demasiado rápido.
La pelinegra pareció contemplar su respuesta por unos segundos antes de asentir en reconocimiento y contestar.
"entiendo, agradezco el gesto, pero no será necesario, yo puedo llegar sola a la enfermería, así que puedes regresar al salón, odiaría que perdieras la clase por mi culpa" respondió con una pequeña reverencia en señal de disculpa.
"…p-pero…" tartamudeo la pelirosa buscando en su mente alguna idea que le permitiera convencer a la otra joven de que la dejara acompañarla "s-si te sientes mal, creo que sería malo si tu condición se complica mientras te encuentras sola"
La pelinegra parecía sorprendida ante sus palabras, sin embargo, pareció aceptar su excusa ya que con su mano procedió a hacer un gesto para que ella pudiera tomar la delantera.
"bien, por favor lidera el camino"
"por supuesto" respondió la pelirosa con alegría, mientras en su mente suspiraba aliviada de que su idea funcionara.
Mientras caminaban hacia la enfermería, el semblante de la pelirosa paso de aliviado y alegre a nervioso rápidamente 'que se supone que debería preguntar primero' pensó
Ahora que se encontraba a solas con la joven, se dio cuenta de que no sabía que decir, para empeorar las cosas a cada segundo se acercaban más a la enfermería, su tiempo se terminaba y su indecisión no hacía más que aumentar.
"no tienes por qué estar tan nerviosa, somos compañeras de clase" comento la pelinegra, revelando así que se había dado cuenta de su nerviosismo.
"a-ah sí" respondió nerviosa la pelirosa antes de darse cuenta de que ya habían llegado a su destino.
"gracias por acompañarme este… podrías decirme tu nombre" dijo la pelinegra.
"p-por supuesto madoka, kaname madoka" se presentó la joven.
"bien, entonces te agradezco por haberme acompañado kaname-san" exclamo la joven con una pequeña sonrisa antes de despedirse y entrar a la enfermería dejando sola a la pelirosa en el pasillo.
A lo cual la joven permaneció quieta y en silencio por unos segundos antes de suspirar y darse la vuelta, para caminar de regresa a su clase, las cosas no habían salido como esperaba, una vez llego y le explico al maestro la situación, procedió a volver a su asiento con una expresión de completa decepción en su cara.
'realmente espero que no haya pensado que soy rara' pensó la pelirosa antes de dirigir su atención a la explicación del maestro.
sin notar que una peliazul la observaba de reojo muy atentamente desde que regreso al aula 'parece que algo está pasando entre madoka y el estudiante transferido' pensó la joven mientras entrecerraba los ojos, en desconfianza y sospecha.
Mientras tanto en la enfermería, homura se encontraba con la espalda recostada en la puerta mientras pensaba en su reciente conversación con madoka, bueno si es que se puede llamar conversación a la recién interacción entre ambas, le parecía extraño que madoka insistiera en acompañarla y luego fuera un manojo de nervios incapaz siquiera de hablarle.
'¿que fue todo eso?' pregunto Amy a través de su enlace telepático.
Suspirando la pelinegra se acercó a una de las camas para recostarse, antes de responder.
'no tengo idea, si bien no es la primera vez que he visto a madoka actuar así de nerviosa, es la primera vez que insiste en acompañarme a la enfermería después de rechazarla'
'no me refería a eso, me refería a porque intentas no relacionarte con ella' cuestiono el felino.
'debido a que, las cosas siempre se complican cuando intento acercarme a ella' respondió la joven 'he decidió que esta vez no presionare las cosas, solo actuare si la situación lo amerita'
'…ya veo…' dijo el felino 'respecto a su comportamiento, puede que simplemente sea una de las irregularidades provocadas al cambiar la línea de tiempo'
'el efecto mariposa' dijo la pelinegra.
'exacto, viajamos en el tiempo mucho más atrás de lo que acostumbras, puede que algo tan simple como tus salidas del hospital en la noche y tu trabajo hayan provocado cualquier tipo de cambio que no conocemos aun'
Ciertamente eso explicaría el comportamiento extraño de madoka, pruebas de ello eran todas las líneas de tiempo en las que se había topado con cambios inesperados, como la vez en la que Kamijou Kyosuke era guitarrista en lugar de violinista.
'por cierto, ya te sientes mejor?' pregunto el felino.
'si, solo estoy algo cansada, parece que todas esas noches sin dormir están comenzando a afectarme, tratare de descansar lo más que pueda' respondió mientras se acomodaba en la cama y cerraba los ojos.
'no creo que una hora de sueño en la enfermería sea suficiente' cuestiono Amy.
'por eso dormiré durante las clases también, después de todo, académicamente estoy a nivel universitario, las clases no serán ningún problema' informo la pelinegra, al mismo tiempo que comenzaba a quedarse dormida.
'pero dormir en clase te dará una mala imagen' advirtió el felino.
'Si la imagen de estudiante perezoso evita que destaque, entonces que así sea' respondió la pelinegra antes de quedarse profundamente dormida.
'espero que sepas lo que haces querida' comento el felino, abandonando la mente de homura, dejándola descansar y regresando así a su trabajo en el apartamento.
Fiel a su palabra una vez homura regreso al salón, no se preocupó ni por un segundo en prestar atención en las lecciones que impartía su profesor, en su lugar se dedicó a dormir en su mesa, al menos hasta la clase de matemáticas donde el profesor se molestó por su falta de interés y la hizo pasar a la pizarra.
A lo cual la pelinegra aun medio dormida y bostezando, realizo el ejercicio matemático sin problema alguno, para luego regresar a su asiento y volver a dormir, sin darse cuenta de lo sorprendidos que se encontraban sus compañeros de clase.
Durante la clase de educación física, no se esforzó por realizar ningún ejercicio, conformándose con las peores marcas de toda la escuela, para luego acostarse bajo la sombra de un árbol y volver a dormir.
Todo bajo la atenta mirada de madoka y Sayaka las cuales estaban completamente impresionadas con la falta de esfuerzo e interés por sus clases que mostraba la pelinegra.
Al final del día madoka había intentado volver a hablar con homura, sin embargo, no pudo encontrarla por lo que asumió que ya se había ido.
"¡Madoka! ¡vamos prometiste acompañarme a la tienda de CD's!" grito Sayaka impaciente frente a la escuela.
La pelirosa le dedico una última mirada a la entrada de la escuela antes de suspirar y dirigirse al lado de Sayaka.
"lamento la tardanza" se disculpó la joven "donde esta hitomi-chan" dijo al notar la falta de su amiga.
"recibió otra carta durante el almuerzo, pero esta vez fue para pedir que se encontraran después de clases en el techo de la escuela, dijo que sería de mala educación dejar plantado al pobre chico por lo que fue a encontrarse con el" exclamo la peliazul mientras comenzaba a caminar rumbo a la tienda.
"¿enserio? No me di cuenta" respondió madoka.
"por supuesto que no te ibas a dar cuenta, pasaste gran parte del día observando a la estudiante transferida, enserio ¿acaso la conocías desde antes?" cuestiono Sayaka mientras fingía desinterés en el tema.
"pues, no estoy segura, siento que la he visto en alguna parte, pero no logro recordar donde" mintió la pelirosa a su amiga, sabía muy bien donde la había visto, no obstante, aún no estaba lista para contarle a alguien sobre sus sueños.
"si tú lo dices" comento la peliazul sin creerle realmente.
En el techo homura se encontraba estirándose después de una buena siesta, hace algunas líneas de tiempo que había encontrado este lugar, debido a su posición en el techo era muy fácil pasarlo por alto, lo que lo convertía en el lugar perfecto para estar a solas.
Sin embargo, su momento de tranquilidad se vio frustrado cuando escucho la puerta del techo abrirse, irritada homura se puso de pie con la intención de irse, deteniéndose cuando escucho una voz que ya sea para bien o para mal reconocía muy bien.
"¿Yamada-sempai?" pregunto hitomi al chico delante de ella.
"me alegra que pudieras venir shizuki-san" respondió Yamada
"recibí tu carta y dice que tienes algo que decirme" comento la peliverde ya sabiendo lo que venía.
"si… así es… quería decirte que me gustas y preguntarte si quisieras salir conmigo" dijo el joven sin dudar y con una cara seria.
¿Una confesión? sabia por parte de madoka que hitomi hasta la fecha siempre recibía dos cartas de amor, pero nunca había escuchado de una tercera y menos de una confesión en el techo.
'parece que me he encontrado con otro cambio en la línea del tiempo' dijo homura en su mente.
"me siento alaga, pero, no puedo corresponder a tus sentimientos, ya tengo a alguien que me gusta, lo siento mucho" respondió hitomi con una reverencia y expresión triste.
'y eso es todo' pensó homura, era algo que tenía pasar, después de todo hitomi estaba enamorada de Kyosuke Kamijou, al igual que Sayaka.
Suspirando al recordar la gran mala suerte de la peliazul en temas de romance y habiendo tenido suficiente drama adolescente para toda una vida, homura decidió que era hora de irse.
"ya veo, sin embargo, yo no puedo aceptar tu respuesta shizuki-san" dijo Yamada mientras sacaba sus manos de sus bolsillos y se acercaba más a la peliverde.
"a-a que t-te refieres" tartamudeo la peliverde mientras retrocedía temerosa.
"pues que soy el capitán del club de karate y tengo una reputación que cuidar, si el resto se entera que fui rechazado por nada menos que una kouhai, me convertiré en la burla del club" respondió el chico con una mirada siniestra.
Hitomi quien para este punto ya estaba completamente asustada y acorralada de espalda a la puerta, intento escapar, pero fue inútil ya que el chico la tomo fuertemente de la muñeca mientras la acercaba a su cara, haciéndola quedar de puntillas debido a la diferencia de alturas.
"sabes, realmente pensé que eras más inteligente, quiero decir los rumores dicen que eres una estudiante modelo, me sorprende que hayas pensado que sería buena idea venir sola a encontrarte con un extraño, en un lugar tan desolado como el techo de la escuela después de clases" dijo con diversión.
Sin embargo, su diversión fue remplazada por ira cuando se dio cuenta que la chica no solo no estaba escuchándolo, sino que aun intentaba liberarse, a lo cual respondió apretando más el agarre sobre su muñeca, provocando un gemido de dolor de la chica.
"veo que aún no entiendes en qué tipo de situación te encuentras, así que déjame dejarlo claro" le susurró al oído a la joven antes de arrojarla con fuerza contra la pared al lado de la puerta, para luego tomarla del cabello obligándola a pararse.
"a partir de hoy serás mi novia y harás todo lo que yo te diga, ¿comprendes?" al ver que la joven no respondía, mientras sollozaba y gemía de dolor, su ira aumento "he dicho que si ¡comprendes!" exclamo el chico mientras levantaba más a la joven y se preparaba para golpearla en la cara con su puño"
Hitomi solo pudo cerrar los ojos con miedo, mientras esperaba el dolor inminente.
"Desprecio a los que abusan de los demás, te ruego que no hagas tal cosa"
Dijo la voz suave pero firme de una chica, abriendo los ojos hitomi se encontró con que el puño había sido detenido a centímetros de su cara, producto de una pálida y delgada mano que se aferraba fuertemente a la muñeca del chico.
Dirigiendo su mirada hacia su salvadora, esperaba encontrarse con alguien conocido como Sayaka, por lo que se sorprendió al ver que quien la había ayudado era el estudiante transferido Akemi homura.
"y tu quién diablos eres" exclamo molesto el joven mientras daba un paso atrás y jalaba su mano con fuerza soltándose del agarre de la pelinegra, al mismo tiempo que liberaba el cabello de la peliverde.
Homura atrapo a la joven y la ayudo a sentarse en el suelo, para luego preguntar si se encontraba bien, sin apartar la mirada del chico furioso frente a ella.
"s-si g-gracias" respondió hitomi aun sorprendida.
"por favor quédate detrás de mí" dijo la pelinegra mientras apartaba la mirada del chico y miraba a hitomi a los ojos.
Hitomi asintió aturdida por la mirada tan determinada en los ojos de la pelinegra.
Homura camino unos pasos hasta lograr interponerse entre hitomi y su agresor.
"quien soy es irrelevante, sin embargo, te aseguro una cosa" comento la pelinegra "para mañana tú ya no serás un estudiante de esta escuela" informo homura mientras fulminaba con la mirada al chico mayor.
El chico soltó una carcajada ante las palabras de la pelinegra.
"¿enserio? y dime porque estas tan segura de eso" hablo el chico divertido.
"me alegra que preguntaras" exclamo la pelinegra con una sonrisa.
"la escuela Mitakihara, es bastante impresionante, solo llevo un día como estudiante y he quedado impresionada con toda la tecnología que ha sido usada para asegurar no solo el aprendizaje de sus estudiantes, sino también su bienestar" comento la pelinegra mientras mueve su cabello hacia atrás.
"que significa eso, ¡acaso te estas burlando de mí!" grito enojado el chico mayor.
"oh, no es seria de muy mala educación" fingió estar ofendida homura "solo quería recordarle sempai que la escuela está llena de cámaras de seguridad, incluyendo el techo" informo la pelinegra mientras acomodaba sus lentes y dirigía su mirada hacia la pared detrás del adolescente.
A lo cual el chico mayor se dio la vuelta para darse cuenta de que en la esquina superior de la pared se encontraba una pequeña cámara casi imperceptible.
"n-no eso no es posible" susurro el joven, mientras caía de rodillas.
"sí me disculpas, tengo una compañera que necesita visitar la enfermería" se despidió homura mientras se acercaba a hitomi y la levantaba al estilo nupcial, dejando al chico mayor solo en el techo.
Ya en la enfermería, homura procedió a examinar a hitomi, detectando rápidamente como la piel de la muñeca comenzaba a oscurecerse debido al fuerte agarre al que fue sometida.
"¿está demasiado apretado?" pregunto la pelinegra, mientras terminaba de tratar y vendar el gran moretón en la muñeca de la peliverde.
"n-no así está bien, gracias" respondió hitomi con vergüenza y algo sonrojada.
Asintiendo, la pelinegra procedió a guardar todo de nuevo en las estanterías.
"a-akemi-san" exclamo la peliverde.
"¿sí?" respondió homura, deteniéndose y volteándose a ver a la joven.
"q-quería agradecerte, si no fuera por ti, ahora mismo yo…" dijo hitomi con los ojos vidriosos por las lágrimas.
Homura termino su tarea y se acercó a la joven mientras sacaba un pañuelo del bolsillo de su falda.
"no tienes que agradecerme" dijo homura mientras le secaba las lágrimas con el pañuelo.
"yo estaba realmente asustada" comento la peliverde mientras homura le daba el pañuelo y se sentaba a su lado.
"todo estará bien, si ese idiota se vuelve a acercar a ti solo dímelo, ¿De acuerdo?" consoló la pelinegra mientras acariciaba la espalda de la chica con su mano, nunca había consolado a alguien que no fuera madoka, pero, entendía muy bien, como se sentía el ser abusado por alguien.
Después de todo aún conservaba las cicatrices de sus días en el orfanato, agradecía que el uniforme de la escuela Mitakihara tuviera las mangas largas, de lo contrario sería bastante incomodo explicar que las había provocado.
"vamos te acompañare a tu casa, si hubiera sido yo no me gustaría estar sola" dijo la pelinegra mientras se ponía de pie y le tendía la mano.
Hitomi miro la mano de la pelinegra por unos segundos antes de aceptarla con una sonrisa.
"te lo agradezco" respondió la peliverde.
El camino hacia la casa de hitomi fue bastante silencioso, lo que fue bueno porque homura no tenía idea que decir en casos como este, que no fuera las cosas que le hubiera gustado que le dijeran a ella.
"akemi-san te gustaría pasar y tomar el té" invito hitomi a la pelinegra.
Al comienzo la pelinegra pensó en negarse, pero después de meditarlo por unos segundos, esta sería la oportunidad perfecta para hacer una amiga aparte de madoka, nunca había hablado mucho con la peliverde antes, por lo que prácticamente era una desconocida para ella.
No tenía nada mejor que hacer además de ayudar a Amy con las remodelaciones del apartamento, madoka y Sayaka estarían bien, se había asegurado de colocar una barrera en el centro comercial y en sus casas, por lo que no debería preocuparse porque una bruja las atacara hoy.
"claro, me encantaría" respondió la pelinegra con una sonrisa, a lo cual la peliverde se animó y abrió la puerta para que ambas pudieran entrar.
Si… seguramente Amy podría perdonarla por llegar tarde y si no, siempre podía comprar su perdón con su pescado favorito, solo tenía que pasar por la tienda antes de volver a su apartamento más tarde.
Capítulo 2)- Irregularidades
Me gustaría empezar disculpándome por la tardanza, empezaron los exámenes semestrales en mi universidad por lo que se me complico encontrar tiempo libre para comenzar a escribir el capítulo.
También me gustaría agradecer por sus comentarios del primer capítulo y espero que este segundo capítulo también sea de su agrado, comenzare a escribir el tercer capítulo ahora mismo por lo que espero ser capaz subirlo sin tanto retraso.
Gracias por su atención.
