"Diálogos"
Narración
'pensamientos'
Ciudad de Kazamino, 8:45 PM.
"otra cacería exitosa, pero ninguna señal de ese idiota" comentó la pelirroja mientras mordía una manzana y saltaba de techo en techo de los edificios de su ciudad, contenta y frustrada al mismo tiempo, de haber obtenido otras dos semillas del sufrimiento con relativa facilidad, pero ninguna pista sobre el chico de la otra noche.
Deteniéndose en una torre, se sentó cruzando ambas piernas, luego procedió a terminar de comer su manzana y contemplar la ciudad un momento, con la intención de descansar un poco antes de ir en busca de otra bruja.
'quizás se fue de la ciudad y solo estoy perdiendo mi tiempo en buscarlo… digo, luego de la paliza que le di… solo un completo imbécil decidiría quedarse' contempló en su mente unos segundos antes de encogerse de hombros y continuar comiendo su manzana. No obstante, no paso mucho tiempo para que la aparente calma de la ciudad fuera remplazada por el sonido de neumáticos, motores acelerados y sirenas de policía.
"bueno parece que finalmente ocurre algo interesante" comentó en tono interesado la pelirroja, se comió el corazón de la manzana y se puso de pie para saltar hacia un techo donde podía tener una mejor vista de la calle.
Cinco segundos después dos hombres en motocicleta aparecieron siendo perseguidos por tres patrullas de policías, siendo el primer hombre, el que parecía querer huir desesperadamente del otro hombre en motocicleta que vestía completamente de negro y tenía su cara cubierta por su casco.
El hombre que huía se movió hacia la acera, haciendo que las personas en esta, saltaran o corrieran para apartarse del camino, sin embargo, esto no pareció asustar a su perseguidor, que no solo lo siguió, sino que también aumento la velocidad, finalmente cuando el otro hombre saco su arma y comenzó a dispararle, este giro hacia la calle, cruzándola por completo e intento subir por la pequeña rampa de un muro al otro lado de la calle, pero a último momento este giró hacia la derecha para regresar a la calle, engañando al hombre de negro y logrando que este subiera por el muro.
Sin embargo, el hombre con el casco no se inmuto, simplemente aumentó la velocidad y cuando estuvo justo al lado de la calle donde su objetivo yacía, volvió a sacar su arma y continúo disparándole, mientras de alguna manera lograba mantener la moto en equilibrio sobre el muro.
Ante esto el hombre en la calle, comenzó a esquivar las balas mientras esquivaba otros vehículos, luego de evadir varios este se dio cuenta que las patrullas de la policía se acercaban así que sacó su propia arma y le disparó al auto de un civil en una de las llantas ocasionando que este perdiera el control y girara bruscamente en medio de la calle, obstaculizándole el paso a las patrullas y provocando un gran choque entre todas ellas, permitiendo así, el escape de ambos hombres.
"maldita sea, estos tipos no se andan con bromas…" exclamó con asombro y algo de preocupación la pelirroja, en lo personal no le importaba en lo más mínimo él porque de toda la situación, ya sea una disputa entre criminales al cometer un crimen o un crudo intento de asesinato, nada de eso era de su interés… lo que si era de su interés, lo que si le molestaba, era que ninguno de los dos hombres parecía importarles en lo más mínimo la vida de los transeúntes.
"solo espero que ninguno de los heridos sea algún niño… o padres" murmuró para sí misma mientras seguía a los hombres de cerca, a pesar de su molestia, tenía mucha curiosidad por conocer el resultado de la persecución, final que sabía estaba próximo a suceder… 'al sujeto de negro pronto se le acabará el muro, ¿se atreverá a saltar tras él o se detendrá y desistirá?' pensó curiosa en su mente.
Luego de un par de minutos, su predicción se cumplió y a la distancia se podía ver el final del muro, tenía alrededor de cinco segundos más para decidir si detenerse o continuar la persecución saltando del muro.
Sin embargo, para sorpresa de la pelirroja, el sujeto si salto del muro con la motocicleta, pero lo que en verdad la sorprendió fue que no lo hizo para continuar la persecución, en su lugar uso sus piernas para impulsar aún más el vehículo ligero y dirigirlo hacia el otro hombre con la intención de estrellarlo con él. Pero en un movimiento rápido el otro sujeto fue capaz de esquivar el improvisado proyectil, a solo centímetros de su cabeza.
Ante esto su perseguidor hizo algo que provocó que la pelirroja se atragantara, pues era algo imposible de hacer para un humano normal. Con una voltereta cayó al suelo y en lugar de pararse y contemplar como su objetivo escapaba, este pegó una breve carrera antes de saltar hacia la pared del edifico al otro lado de la calle luego apoyando ambos pies en este volvió a saltar, giro en el aire y pisó uno de los postes de luz de la calle con uno de sus pies para impulsarse y ajustar su trayectoria, logrando así interceptar al otro hombre, derribarlo de la motocicleta con una patada en la cabeza y caer en el asiento de esta tranquilamente.
El otro sujeto rodó por el suelo varios metros hasta detenerse con un gemido de dolor, teniendo la fortuna de no haber sido arrollado por algún auto, ya que, por el accidente de las patrullas, la calle se encontraba bloqueada y ningún vehículo circulaba por esta.
Con dificultad el hombre logró ponerse de pie y luego de aclarar su visión pudo ver no solo como las pocas personas en la acera huían, sino también como su verdugo aceleraba la motocicleta, frenaba por un segundo hasta quedar sobre la rueda delantera y de frente a él.
Inmediatamente el hombre de negro giró con su cuerpo la motocicleta y con un fuerte golpe conecto la rueda trasera contra la parte superior del cuerpo del otro hombre, arrojándolo al suelo mientras escupía sangre. A su vez el otro sujeto aceleró alejándose unos metros antes de girar la moto y detenerse. Cuando el sujeto en el suelo levantó la cabeza para verlo, el hombre en la moto desenfundó su arma y le apunto.
Durante varios segundos ambos solo se miraron, hasta que finalmente el hombre en el suelo comenzó a levantarse, logrando ponerse de pie mientras sostenía su brazo derecho y casi caía nuevamente al intentar dar un paso con sus temblorosos pies.
Luego sin ninguna advertencia el otro hombre disparó, sin embargo, la bala fue detenida por una serie de cadenas hechas completamente de rombos rojos que se tejían entre sí, hasta formar una barrera entre ambos hombres.
"¿Así que no te habías marchado, eh maldito idiota?" comentó la pelirroja mientras caía en medio de la calle y fulminaba con la mirada al hombre de negro que solo parecía observarla fijamente.
"t-tú quién eres" exclamó sorprendido el hombre a su espalda y aun detrás de la barrera.
"será mejor que no pienses que he venido a salvarte, solo intervine porque tengo cuentas pendientes con el imbécil de allá" respondió kyoko mientras medio se giraba hacia él y señalaba con su pulgar hacia el tipo en la moto. Todo con una mirada y expresión desinteresada.
Ante tal respuesta el hombre tragó y optó por quedarse callado, ganando un asentimiento por parte de la pelirroja antes de que esta regresara su mirada furiosa al otro hombre en la calle.
Luego de unos segundos, el sujeto de negro comenzó a acelerar la moto, para finalmente arrancar a máxima velocidad y conduciéndola solo sobre la rueda trasera, provocando que la pelirroja chasqueara su lengua en señal de molestia.
Un segundo antes de que la motocicleta se estrellara contra ella, el hombre salto de esta, logrando esquivar por centímetros el corte de la lanza que partió en dos al vehículo ligero. Mientras este se alejaba dando pasos rápidos hacia atrás este cambió el cargador de su arma y procedió a apuntar nuevamente hacia el hombre.
"veo que sigues siendo igual de estúpido, tus balas jamás podrán atravesar mi barrera" gruño con fastidio la pelirroja "si quieres llegar a él, primero debes enfre-"
La joven no logro terminar de hablar, pues el hombre simplemente disparo y lo que sucedió la dejo en shock.
La bala viajo hasta rozar su mejilla izquierda, dejando una fina línea roja en esta, pero lo que la dejo en shock e hizo darse vuelta completamente incrédula. Fue que luego de herir su mejilla la bala atravesó su barrera con la facilidad de un cuchillo caliente al cortar mantequilla, para finalmente encontrar su objetivo real, la frente del hombre detrás de ella y que creía a salvo.
"p-pero c-como" tartamudeó la pelirroja mientras veía el agujero en su barrera y al hombre muerto en medio de la calle.
"¡tú maldita basura como hiciste eso!" gritó completamente furiosa Kyoko a la vez que giraba y apuntaba su lanza hacia el otro hombre.
No obstante, esta no encontró a nadie, tal y como la última vez que se encontraron, solo basto perderlo de vista un segundo para que este desapareciera por completo.
"¡Maldita Sea!" gritó la pelirroja mientras se jalaba el cabello, pisoteaba con fuerza y agrietaba un poco el suelo.
Frustrada intento saltar para buscarlo, pero luego recordó el cuerpo del hombre en la calle, maldiciéndose en su mente por sentirse algo culpable, esta se giró hacia él, cerro los ojos e hizo una pequeña oración por su alma, al terminar escuchó el sonido de sirenas acercándose lentamente y con una última mirada al hombre, salto hacia el techo de uno de los edificios para así comenzar a buscar algún rastro del hombre.
Ciudad Mitakihara, Residencia Akemi, 9:05 PM.
"estas balas están encantadas, sin embargo, el encantamiento en ellas es tan avanzado y poderoso, que llamarlo como un simple encantamiento está mal…" informó Amy entono y expresión pensativa a una homura que se encontraba sentada en una camilla frente a ella, tenía el cabello algo húmedo pues luego de extraer las balas de su cuerpo, se tomó una ducha muy necesaria, fue algo extraño tener que bañarse aún trasformada, no porque fuera la primera vez que se quitaba su ropa de chica mágica manualmente, sino, porque fue la primera vez que lo hizo con sus orejas y cola felina.
'Fue una experiencia interesante' comento en su mente la pelinegra antes de que Amy terminara de pensar sobre algo y volviera a hablar.
"incluso detecte rastros de malicia en ellas" continuo la gata mientras miraba a homura terminar de vendar su abdomen.
"¿malicia?" cuestionó la pelinegra mientras miraba confundida a su mentora "por lo que has mencionado hasta ahora, más que un encantamiento esto parece ser-"
"si" interrumpió la gata en tono serio "las balas no están simplemente encantadas… están malditas" concluyó dejando a una homura pensativa.
"tiene sentido… por lo que me has dicho sobre ellas, una maldición es considerablemente más fuerte que un encantamiento, siendo así, cualquier arma blanca o de fuego bajo su efecto tendría sin duda la capacidad de atravesar la mayoría de las defensas mágicas" opinó la pelinegra con una mano en la barbilla "eso trae otro problema a todo esto, y es que la chica mágica que ayuda a estos criminales no es cualquiera" señaló en tono serio.
"Desafortunadamente estas en lo correcto" contestó la gata mientras cerraba los ojos y movía su cola "cualquier chica mágica puede encantar objetos o personas temporalmente, no son hechizos complicados por lo que, con suficiente conocimiento de sus poderes mágicos, astucia e inteligencia pueden crear un encantamiento con cualquier efecto, no obstante, una maldición está hecha para durar, por lo que se necesita mucha dedicación y sin duda, mucho poder mágico para crearla"
"entonces… si tomamos en cuenta que el proceso de crearlas no es fácil, que el paraguas que usé logró detener las primeras balas explosivas con facilidad, que el otro sujeto también tuviera su arma cargada con balas iguales de ante mano y las muecas que ponían al usarlas, creo que es correcto asumir que estas balas son un recurso limitado y valioso para ellos" argumentó homura luego de juntas las piezas en su mente.
"además de las balas también mencionaste una jeringa con liquido encantado ¿o me equivoco?" preguntó Amy mientras saltaba a la camilla y se sentaba a un lado de homura.
"sí, no logré identificar qué tipo de encantamiento era, pero fui capaz de anularlo… aunque creo que el termino correcto sería que lo destruí, pues al no identificar su efecto me frustré y terminé forzando mi aura mágica aún más en ella hasta eliminarlo" confesó con algo de vergüenza en su voz la pelinegra.
Amy se río ante esto, ver a una homura avergonzada o tímida no era muy común, al seguirla en cada línea de tiempo en la que está estuvo, la gata había sido testigo de cómo la personalidad de homura cambiaba hasta volverse completamente fría y estoica, pero luego de sus incontables muertes, convivencia con cierta peli rosada y del año que han pasado juntas como maestra y discípula, ya no tiene tantos problemas para mostrar sus emociones e incluso hay momentos como estos, en los que salen a relucir los vestigios de la chica tímida y frágil que fue alguna vez.
El leve sonrojo en sus mejillas y las orejas felinas planas sobre su cabeza solo la hacían ver más adorable ante sus ojos. No obstante, tuvo que dejar de apreciar la rara belleza frente a ella para responder y retomar el tema en cuestión.
"bueno, es entendible, la situación no era buena y estos días no han sido los más pacíficos que digamos, sin duda el estrés, la falta de sueño y la preocupación por tu amiga, fueran la causa de todo eso" argumentó la gata antes de suspirar con cansancio por lo que diría a continuación, sabía que a homura no le gustaría, pero le guste o no tendría que aceptarlo, después de todo era por su propio bien.
"escucha homura… esto no te gustara, pero tienes prohibido salir esta noche" informó la gata con voz seria.
Homura la miro con expresión confundida pero antes de que pudiera replicar algo, la gata volvió a hablar.
"quiero que esta noche en lugar de cazar brujas y cazar criminales en las calles, te dediques solo a descansar" continúo hablando Amy.
"pero me encuentro bien, logré dormir bastante en la escuela y cazar brujas ni siquiera es una molestia ahora" replicó la pelinegra cruzándose de brazos "si te preocupan mis heridas, incluso la del abdomen sanara con facilidad, solo necesito permanecer trasformada mientras duermo" añadió encogiéndose de hombros.
No obstante, Amy solo suspiró exasperada, se sentía como una madre que discutía con su hija rebelde.
"escúchame bien Akemi Homura" medio gritó Amy en tono molesto "yo me encargare de las rondas esta noche, así que tú, te quedaras aquí y descansaras toda la noche, y es mejor que no intentes salir porque si llegas a poner un solo pie fuera de apartamento, créeme cuando te digo, que yo… lo sabré" concluyó su reprimenda la gata, mientras se acercaba y fulminaba con la mirada a una homura que se encogía sobre sí misma y evitaba verla a los ojos.
"p-pero yo…" tartamudeó la pelinegra.
"¡SIN PEROS!" interrumpió sin más el felino mientras levantaba aún más la voz '¡Sinceramente, cuantas veces más tengo que recordarle a esta niña la importancia de descansar y no sobre exigirse!' se quejó en su mente Amy antes de cerrar los ojos y tomar una respiración profunda.
"querida no has descansado casi nada estos últimos días, de hecho, las pocas horas de sueño que has tenido se pueden contar con una sola mano, si sigues presionándote de esta manera, terminaras colapsando" habló Amy ahora en un tono preocupado y una mirada mucho más suave.
Ante esto los hombros de la pelinegra cayeron en derrota y suspiró en resignación, sin embargo, no pudo evitar que sus labios se curvarán en una leve sonrisa. Saber que alguien más aparte de madoka, se preocupaba por ella era agradable.
"Está bien prometo quedarme en el apartamento" se rindió la pelinegra.
"bien" respondió en tono firme, pero más alegre el felino "ahora… antes de irme tienes que saber una cosa homura"
"te escucho" alentó la pelinegra.
"mantenerte trasformada no hará que sanes más rápido esta vez" lanzó sin más la gata.
"p-pero porque" exclamó atónita la pelinegra antes de abrir levemente los ojos en comprensión "es por culpa de las balas ¿verdad?"
"Si, lo es. Estas balas no solo atraviesan defensas mágicas, también parecen entorpecer tu curación a tal grado que esta es prácticamente nula" informó la gata en respuesta mientras una pantalla holográfica aparecía a un lado de ambas y mostraba una comparación entre los datos de las heridas al momento de llegar al apartamento y una hora después, notándose fácilmente como esta no mostraba casi ninguna mejora.
"entonces… tomando en cuenta las bases de una maldición… que ambas balas se quedaran dentro de mí, ¿también debió ser intencional?" se aventuró a especular la pelinegra.
"Definitivamente" respondió la gata sin una pizca de duda en su voz "estoy segura que quedarse dentro del objetivo, es una forma de asegurar que la maldición se arraigue lo más posible a este y sea más difícil de retirar"
"Debí suponerlo" comentó luego de suspirar con fastidio la pelinegra "estas balas fueron creadas con la intención de asesinar chicas mágicas después de todo"
Era obvio ahora que lo pensaba… la chica detrás de todo no era tonta, la mayoría de las chicas mágicas son menores de edad que rondan entre los diez y catorce años, con eso en mente, es fácil suponer que estas no tendrían mucho o ningún conocimiento médico…
'ni siquiera pensarían en extraerlas de su cuerpo, en su lugar buscarían como sanar la herida primero usando magia' pensó la pelinegra con expresión sombría 'y como no cualquier chica mágica sabe sobre las maldiciones…' continuó pensando, antes de morderse el labio con fuerza.
"esa maldita… debió pensar en esto como una forma de garantizar la muerte de la víctima" murmuró finalmente.
"aún hay más querida, si bien cancelar tu trasformación evitara que la maldición surta efecto, esta no se disipara mientras haya magia para alimentarla, es decir que, para deshacerte de ella, no puede haber magia recorriendo tu cuerpo" concluyó la gata con la pantalla mostrando ahora, una imagen del cuerpo de homura con una pequeña nube negra encima de la herida de su hombro y abdomen.
Luego para demostrar a que se refería Amy exactamente, la pantalla mostró la forma del aura de homura sobre su cuerpo y como está parecía concentrarse más en la zona afectada por la maldición, para unos segundos después cambiar a una imagen de su cuerpo ahora sin su aura, mostrando como con el pasar de las horas las nubes sobre sus heridas se reducían hasta desaparecer.
"Bajo estas circunstancias, calculo unas veinticuatro horas para que estas se disipen por completo" añadió finalmente la gata.
"Un día entero sin usar magia" contempló la pelinegra antes de parpadear y dirigirse a Amy nuevamente "espera… eso quiere decir que esto afecta incluso a las chicas con conocimiento de maldiciones" comentó ganando un asentimiento por parte la gata.
"también lo pensé… de esta manera incluso ellas, se verán obligadas a bajar la guardia por completo y si tomamos en cuenta que parecen actuar como un grupo mafioso, es probable que si la victima fuera capaz de llegar a un hospital… estos podrían llegar y eliminarla sin que esta pudiera defenderse" contribuyó la gata a la teoría de la pelinegra mientras entrecerraba los ojos en sospecha "sin embargo, siento que algo no está bien… quiero decir ¿no crees que rematar chicas jóvenes en hospitales o cualquier otra parte de la ciudad llamaría mucho la atención?" cuestiono mientras levantaba una de sus cejas.
"si… si realmente estuvieran haciendo algo así, los estudios de noticias, el periódico o la policía ya lo hubieran mencionado" estuvo de acuerdo homura ante las dudas de su mentora "por desgracia no se me ocurre nada más… esta es la mejor teoría que tenemos, por ahora vayamos con ella y pensemos en que hacer al respecto" concluyó para luego intentar bajar de la camilla, no obstante, se detuvo al oír la voz de Amy.
"¿qué pasa? ¿Pensaste en algo más?" preguntó mientras levantaba una ceja.
"bueno… no crees que estas olvidando algo" respondió algo dudosa la gata.
Ante estas palabras la pelinegra estuvo a punto de responder que 'no' pero se detuvo a pensar por unos segundos, ¿Qué podría haber olvidado? Se cuestionó en su mente hasta que finalmente logró pensar en algo que la hizo estremecerse y tragar gordo.
"y-yo… tendré que pasar todo un día sin mi anillo" exclamó en tono tembloroso.
"lamentablemente, estas en lo correcto querida" respondió antes de suspirar Amy "puedes llevar el anillo contigo, pero no usarlo, recuerda que este funciona solo si lo usas en alguna de tus manos"
"¿No puedes simplemente eliminar la maldición?" intentó la pelinegra con tono esperanzada.
"lo siento querida, pero no es cuestión de si pueda eliminarla o no, tenemos que ser precavidas, no sabemos si estas balas producirán algún otro efecto adverso en ti si lo intento, por ende, lo mejor es dejar que la maldición se disipe naturalmente" concluyó la gata con un suspiro resignado.
"Dios… ¿acaso no puede pasar alguno bueno para variar?" se quejó la pelinegra mientras se bajaba de la camilla y caminaba hacia el sillón en la sala de estar.
Amy también saltó y comenzó a seguirla mientras sus ojos brillaban, un segundo después el aspecto del apartamento comenzó a cambiar, empezando por desaparecer las computadoras, los dispositivos médicos y el tamaño de este hasta regresar a la normalidad.
Al momento de entrar a la sala, una duda cruzó por su mente provocando que esta se detuviera a pensarlo, luego de unos segundos esta dirigió su atención a la pelinegra decaída en el sofá.
"oye homura… dijiste que tu amiga peliverde, no sufrió ningún tipo de síntoma extraño luego de desmayarse por la inyección misteriosa ¿verdad?" preguntó en tono contemplativo la gata.
"si… hice varios chequeos a su salud con mi aura durante el camino a su apartamento y antes de dejarla en su cama e irme…" respondió homura en tono confuso antes de que sus ojos se abrieran levemente en comprensión "¿crees que la sustancia tenga algo más que un simple encantamiento?" cuestionó preocupada.
"no estoy segura, pero… si la misma chica mágica hizo las balas y la sustancia en la jeringa, ¿Por qué hacer un simple encantamiento para esta última?, simplemente no cuadra" comentó Amy mientras movía su cola de un lado para otro y estrechaba sus ojos.
Estas palabras hicieron que homura ahondara más profundamente sobre el tema, ciertamente era extraño ahora que lo pensaba… teniendo el poder para crear maldiciones, ¿porque usaría un encantamiento que simplemente duerme a su objetivo?, mientras más vueltas le daba más se frustraba… 'si era solo para dormirla, ¿porque el hombre parecía tan confiado al usarla?' se preguntó en su mente la pelinegra, mientras fruncía el ceño y mordía la uña de su pulgar derecho.
"más importante aún… ¿sobre qué estaba confiado el hombre?" murmuraron Ambas al mismo tiempo que se miraban fijamente con expresión seria.
Sin embargo, fueron sacadas de sus mentes cuando una pequeña alarma sonó por el apartamento y una voz de mujer joven sintetizada, informó sobre la aparición de una bruja, para que luego una pantalla flotante apareciera y les mostrara una pequeña nube negra dentro de lo que parecía ser un estacionamiento al este de la ciudad.
Luego de esto ambas apartaron la mirada de la pantalla y se miraron por unos tres segundos antes de suspirar con clara molestia.
"será mejor que me vaya, hablaremos más sobre esto en la mañana, por favor descansa lo más que puedas" comentó la gata mientras caminaba hacia la terraza, obteniendo un asentimiento de la pelinegra "entonces nos vemos luego" dijo para luego saltar e irse.
Apartando la mirada de la terraza, la pelinegra se dedicó a mirar el techo, pasaron varios minutos hasta que finalmente, soltó un suspiro, cerró los ojos y posteriormente canceló su trasformación, desapareciendo su atuendo de chica mágica, orejas, cola y regresando sus lentes de montura roja y uniforme escolar.
Tal y como la última ocasión, su casi completa insensibilidad al dolor, se desvaneció junto a su transformación y nuevamente fue capaz de sentirlo recorrer su cuerpo a toda potencia, no obstante, en esta ocasión el dolor no fue tan terrible, tuvo que fruncir el ceño, apretar los dientes y cerrar los ojos otra vez, pero eso fue todo, no se dobló del dolor ni gritó o se quedó sin aliento.
'eso quiere decir que, si la curación acelerada no funciona, el efecto secundario de esta tampoco se producirá… eso es conveniente. Pero sigue siendo bueno saberlo' pensó con algo de alivio la joven, puede que sea algo extraño, pero estaba mucho más a gusto sintiendo el constante dolor de sus heridas, que el terrible dolor fantasma posterior.
Durante unos segundos contempló la idea de retirar el anillo de su mano, pero luego de meditar un poco más sobre el tema, decidió dejarlo en su dedo por unos minutos más, con esto decidido, comenzó a levantarse cuidadosamente del sofá, pues su herida abdominal era la que más temía abrir nuevamente. Luego de eso procedió a quitarse el uniforme escolar manchado de sangre hasta quedar solo en ropa interior, con un gruñido de protesta, levanto la ropa ensangrentada y luego de una corta evaluación decidió que no tenía más opción que deshacerse de él. Caminó hacia su habitación, buscó el bote de basura y sin más lo dejo caer en este.
Suspirando esta se dispuso a abandonar la habitación para servirse algo de comida, pero terminó siendo atraída por la rubia en su cama, la contemplo por alrededor de un minuto antes de decidir acercarse a ella, mientras, con sus dedos volvía a jugar con el anillo en su mano izquierda, al llegar frente a ella, pensó por unos segundos más lo que planeaba hacer antes de finalmente inclinarse y acercar su mano a su rostro hasta colocar su mano sobre la frente de esta, concentrándose el anillo en su mano brilló y procedió a cubrir el cuerpo de la rubia con su aura.
Luego de un minuto más esta asintió conforme, retiró la mano de su frente y procedió a quitarse el anillo, ahora completamente segura del estado de salud de la rubia, no era que no creyera lo que Amy le dijo sobre ello… solo quería asegurarse, la conversación anterior la había puesto algo paranoica.
'Debo vigilar a Hitomi mañana, esa sustancia sigue preocupándome' pensó antes de suspirar y caminar hasta su armario para guardar el anillo y finalmente salir de la habitación rumbo a la cocina.
Al llegar a ella reviso la alacena y el refrigerador, sin embargo, mientras más miraba y más lo pensaba, menos ganas de cocinar le daba. Finalmente se rindió y optó por sacar una sopa de fideos instantánea junto a dos de las barras energéticas especiales hechas por Amy, no era ni por lejos la mejor y más sana opción disponible, pero estaba muy cansada para cocinar, no quería admitirlo, pero Amy tenía razón, la fatiga estaba comenzando afectarla.
Una vez regreso al sofá colocó su humeante sopa de fideos en la mesa, abrió una de las barras y rápidamente se dispuso a comerla, luego de tragar el ultimo trozo de esta, se dispuso a hacer lo mismo con la sopa frente a ella, pero cuando se llevó los primeros fideos a la boca esta los escupió y siseó molesta.
'¡Demasiado caliente!' se quejó Homura mientras sacaba la punta de su lengua con el ceño fruncido por la leve pero molesta quemadura.
Miró con ojos cautelosos la sopa aun humeante y lentamente la colocó sobre la mesa nuevamente. Luego procedió a tomar la laptop que estaba justo al lado de esta, decidiendo que mientras esperaba que su comida se enfriara y dejara de ser una amenaza para su boca, podía revisar su correo electrónico y ver cuanto trabajo acumulado tenía.
Y solo le basto unos cuantos segundos arrepentirse de esa decisión…
"maldita sea" siseó irritada.
'la fecha de entrega está demasiado cerca, si no termino esto hoy no tendré tiempo para investigar cualquier irregularidad en los costos… ¿acaso este maldito día, no puede solo terminar y darme un descanso?' pensó con amargura, luego de revisar todo por unos segundos más, suspiró y tomó la otra barra energética "lo lamento Amy, pero no puedo fallarle a mi superior" murmuró para sí misma. Luego de leer por cuarta vez, el correo donde su superior le imploraba que entregara todo sin retraso.
Habiéndose convencido por esas palabras, la pelinegra procedió a abrir la barra energética, completamente decidida a pasar toda la noche trabajando si es necesario.
"¿c-cuando llegué a mi casa?" cuestionaba una peliverde sentada en el costado de su cama con una expresión confundida, pues no podía recordar mucho de lo sucedido luego de abandonar la escuela.
Suspirando giro su cabeza hacia la mesita de noche al lado de cama e inmediatamente jadeo sorprendida, al ver el reloj sobre esta se dio cuenta que se le estaba haciendo tarde para ir a la escuela. Levantándose con bastante prisa de su cama, caminó hasta detenerse bruscamente frente a su armario por culpa de un fuerte dolor de cabeza que incluso la obligó a apoyarse en la pared a su lado y sostener su cabeza con una mano mientras se encorvaba un poco.
'¿q-que… m-me esta p-pasando?' pensó mientras cerraba con fuerza los ojos, su mente comenzó a llenarse de imágenes y recuerdos sobre el día anterior.
"oh Dios…" exclamó cuando el dolor incremento tanto que la obligó a sostener su cabeza con ambas manos y caer de rodillas.
/ - /
"eso es todo lo que hemos podido reunir hasta ahora sobre nuestro próximo objetivo" informó Hiroshi, a un Arata que escribía tranquilamente en una laptop y un Jiro de pie a su lado.
"¿Qué tan confiable crees que es nuestro informante?" cuestionó Arata sin dejar de escribir.
"el informante es un oficinista común que está harto de que su jefe lo sobrecargue de trabajo todos los días, citando sus propias palabras 'es solo un maldito viejo Holgazán que no hace su trabajo, prefiriendo en su lugar, obligarnos a mí y a mis compañeros a hacerlo por él, para luego robarse el crédito por completo', sinceramente no creo que alguien que piense tan mal de su jefe y que sueña con el día en que este sea despedido, nos de información falsa para protegerlo, después de todo, si tenemos éxito, no me cabe la menor duda que cuando la empresa se entere de lo sucedido, la cabeza de este 'viejo rodara sin dudarlo" respondió con franqueza Hiroshi.
"en ese caso ve e infórmale a tu equipo sobre el plan y ¿Hiroshi?" habló Arata antes de detenerse y mirar con expresión seria a un Hiroshi que lo miraba expectante "no dejes ningún detalle fuera, este plan no puede fallar, no creo que seamos capaces de intentarlo nuevamente si esa chica comienza a buscarnos" añadió.
"Entendido" respondió Hiroshi antes de despedirse de Jiro con un asentimiento de cabeza, luego se giró y abrió la puerta tras el para salir al pasillo de lo que parecía ser un refugio subterráneo.
Al cerrarse la puerta, Arata no perdió el tiempo y continuó con su trabajo en la computadora. Pasaron varios segundos en silencio, hasta que finalmente este fue interrumpido por la voz de Jiro.
"Arata, ayer en la noche dijiste que la chica de pelo negro no nos buscaría por un tiempo, debido a la situación y mi mal genio opté por no presionar más, pero ahora que lo mencionaste, quiero que me respondas, ¿Qué recuerdos implantaste en la otra chica para estar tan seguro?" cuestionó Jiro mientras se arrecostada en una pared de la habitación y cruzaba los brazos.
Deteniéndose por un momento, Arata finalmente cambio su expresión seria por una divertida "vaya parece que finalmente te rendiste ante tu curiosidad" comentó con una risa antes de hacer crujir su cuello y suspirar aliviado "no es la gran cosa en realidad, solo un pequeño cambio entre el héroe y los villanos" añadió mientras sonreía de lado y le dedicaba una mirada que Jiro interpreto fácilmente como maliciosa, para luego voltearse y continuar trabajando.
Suspirando Jiro negó con la cabeza mientras sonreía de lado "suponía algo así" murmuró para sí mismo antes de abandonar la habitación y dejar solo a un sonriente Arata.
/ - /
Luego de unos minutos que parecieron eternos, el dolor de cabeza disminuyó hasta desaparecer por completo, sin embargo, en lugar de levantarse del suelo, la joven peliverde se acomodó en este, apoyando su espalda contra la pared, esta se sentó y llevo sus piernas frente a su pecho para abrazarlas con sus brazos mientras temblaba y escondía su rostro entre sus rodillas.
Al cabo de un minuto en esta posición, esta levanto la cabeza solo lo suficiente para que sus ojos fueran visibles. Revelando que estos se encontraban enrojecidos y nublados por sus lágrimas "n-no, e-entiendo" habló con voz ronca mientras miraba su reflejo en la pared frente a ella.
"Akemi-san, j-jamás haría a-algo así… ¿v-verdad?" dijo tratando de convencerse a sí misma.
La sala de estar del apartamento fue bañada con la luz del sol de otra nueva mañana, perturbando así, el sueño de cierta pelinegra que yacía sentada y dormida en el sofá, intentó moverse, pero un terrible dolor recorrió todo su cuerpo magullado y herido. Gruñendo, abrió levemente sus ojos y cuando su visión se aclaró se dio cuenta que aún tenía puestos sus lentes, algo torcidos, pero en su rostro, a fin de cuentas.
Luego de enderezarlos, procedió a mirar la laptop en sus piernas, revisó todo el trabajo que había avanzado en la madrugada antes de suspirar y mirar la hora en la pantalla, viendo que se acercaba la hora de ir a la escuela, cerró la laptop y la apartó a un lado con su brazo, luego ignorando lo rígida que sentía su espalda y cuello, comenzó a levantarse del sofá con la intención de comenzar a prepararse para ir a la escuela, con algo de dificultad logró ponerse de pie, pero tuvo que sostener su abdomen con una mano mientras fruncía el ceño, apretaba los dientes y cerraba los ojos con dolor, podía sentir los puntos y grapas tratando de impedir que su herida se abriera nuevamente.
Al recordar lo sucedido la noche anterior, más específicamente el forcejeó previo al final de la pelea, el hombre, desesperado por liberarse, enterró y revolvió sus dedos en su herida, empeorándola muy seriamente, tanto, que la herida en su hombro era solo un piquete en comparación al agujero en su abdomen y no pudo evitar estremecerse levemente ante el recuerdo de tal sensación.
Luego de enterrar tales recuerdos en un rincón de su mente y habiéndose recuperado lo suficiente, esta comenzó a caminar lentamente hasta su habitación, no sin antes contemplar su imagen maltrecha en el espejo, se encontraba descalza y solo en su ropa interior, con vendas en su abdomen y hombro izquierdo, un labio partido, una gaza en su mejilla junto con unas ojeras ahora ya muy bien marcadas y su tez pálida tampoco ayudaba a mejorar su imagen.
"Me veo tan mal como me siento…" habló con voz ronca.
Al entrar a su habitación esta no pudo evitar detenerse a ver el cuerpo de la joven que actualmente ocupaba su cama. Esta aun portaba su uniforme escolar, pero Amy había tratado sus heridas por lo que el listón rojo había desaparecido, sus mangas estaban arremangadas lo más posible y tuvo que deshacerse de sus medias manchadas de sangre, en su lugar sus piernas y brazos yacían con vendas y gazas, según Amy la herida más grave estaba escondida debajo de la camisa, pues tenía la forma de un gran moretón en su estómago.
'Por el lado positivo… logramos salvar a ambas' pensó con una media sonrisa y expresión cansada "pero… por el lado negativo, ahora tendré que lidiar con Tomoe-san cuando se despierte" exclamó con un suspiro abatido.
Apartando la mirada de la rubia en reposo, procedió a abrir su armario, solo para ver vacía la percha donde habitualmente colocaba su uniforme escolar, poniendo los ojos en blanco, dirigió su mirada hacia el bote de basura al lado de su escritorio, encontrando ahí su uniforme lleno de sangre junto con un agujero en la zona del abdomen y hombro.
"quizás debería faltar a clases hoy" murmuro la pelinegra antes de girar su cabeza nuevamente hacia la Rubia en su cama 'pensándolo mejor… creo que tengo otro uniforme en algún lado' pensó mientras tragaba con nerviosismo.
Luego de rebuscar por toda su habitación logró encontrar el repuesto de su uniforme escolar aun en su bolsa y algo arrugado, pero intacto. No queriendo permanecer más tiempo en el lugar y así seguir tentando al destino para que su invitada se despertara, se vistió con algo de dificultad, usando algo de base se maquillo para mejorar su tez pálida a una más sana y ocultar el gran moretón que se formó en su mejilla derecha junto con sus ojeras lo mejor que pudo, después de todo no quería alarmar a los profesores, con eso en mente se dirigió a la cocina y puso a tostar algo de pan en la tostadora, luego busco su medicina para el corazón y se la tomó con algo de agua, tuvo que fruncir el ceño brevemente sin pensarlo llevó una mano a su abdomen, justo en ese momento la tostadora sonó anunciando así que había terminado su labor.
Moviéndose lo más rápidamente que su condición le permitía, caminó y tomó las tostadas para luego untarlas con algo de mantequilla, termino de preparar su bolso y procedió a salir del apartamento, sin embargo, justo en ese momento las puertas corredizas de la terraza se abrieron para permitir la entrada a una gata negra que bostezaba de cansancio.
"oh homura… ¿Ya te vas?" preguntó en tono cansado Amy.
"sí, con mi estado actual, tendré que caminar más lento de lo normal, así que si quiero llegar a tiempo debo salir más temprano" se excusó la pelinegra mientras tomaba la perilla de la puerta con su mano y abriéndola, pero deteniéndose a mitad de esta para añadir algo más "luego de nuestra conversación la noche anterior… sigo preocupada por Hitomi, así que quiero confirmar que realmente se encuentre bien" añadió.
"entiendo… pero antes de que te vayas, quiero decirte una cosa" respondió la gata asintiendo con la cabeza y acercándose a ella "durante mis rondas nocturnas, tampoco puede sacar de mi cabeza tal conversación y decidí…. pasar por el edificio donde ocurrió todo" confeso la gata con algo de vergüenza en su voz, llamando la atención de la pelinegra por completo y logrando que esta se girara a verla con una expresión perpleja.
"Al revisar la zona encontré la jeringa que mencionaste, planeo hacerle el mismo examen que usé en las balas para identificar no solo la sustancia que portaba, si no también cual era el encantamiento que usaron en ella" informó Amy ahora en un tono más serio.
"¿crees ser capaz de detectar el tipo de encantamiento sin casi ningún rastro de este?" cuestionó la pelinegra con una mirada dudosa.
"por supuesto que puedo" resopló en respuesta la gata "¿acaso olvidas con quien estás hablando?" se jactó con una mirada divertida.
"cierto… mi error" exclamó con una media sonrisa la pelinegra "en ese caso mientras espero los resultados, vigilare el comportamiento de hitomi"
Luego de recibir un asentimiento de su maestra y ser despedida por ella, esta finalmente salió de su departamento e intento trotar por el pasillo, pero al tercer paso tuvo que detenerse y sostener su abdomen nuevamente mientras maldecía.
'Esta será una larga y lente caminata' pensó con irritación.
El camino a la escuela fue bastante frustrante, el hecho de tener que detenerse constantemente para tomar aire y quitarse con sus manos temblorosas sus lentes para secarse el sudor frio de su frente y palmas, le recordaba demasiado a su vida antes de obtener sus poderes. Revivir una vez más la experiencia de debilidad total, falta de aliento y una permanente opresión en su pecho, era algo que no le hacía ningún tipo de gracia.
Por lo que suspiro muy aliviada cuando llego a la escuela y agradeció aún más el hecho de que en el aula no estuviera presente Kyosuke, no estaba de ánimos para lidiar con él en estos momentos, sin embargo, mientras se acercaba a su pupitre y respondía al saludo del resto de compañeros con una sonrisa practicada en incontables líneas de tiempo, se dio cuenta de que ni Madoka, Sayaka y Hitomi, habían llegado.
Ahora esto no era algo fuera de lo normal, conocía muy bien los antecedentes de la peliazul, como esta tiene la tendencia a llegar tarde y como en varias ocasiones terminaba arrastrando a sus mejores amigas. No obstante, la paz obtenida por su lógica fue completamente destruida, cuando unos cinco minutos después de su llegada, Madoka y Sayaka hicieron acto de presencia.
Que ambas llegaran sin la peliverde la puso muy tensa y provocó que su mente corriera a máxima velocidad entre los múltiples escenarios que pudieran darle una excusa válida para que esta llegara tarde y que no involucrara a los hombres de anoche ni a la sustancia maliciosa en aquella jeringa.
Con cada minuto que pasaba su inquietud y nerviosismo no hacía más que aumentar, pero justo cuando estaba decidida a levantarse, excusarse con el profesor que estaba a punto de iniciar la clase, ponerse su anillo e ir corriendo a buscarla hasta su casa, finalmente esta apareció.
Soltando un gran suspiro de alivio, observo como Hitomi se disculpaba con el maestro por su tardanza antes de dirigirse hacia su propio escritorio. A mitad de camino la mirada de ambas se encontró y la sonrisa que la pelinegra había logrado mostrar para ella, desapareció por completo al notar como la peliverde se estremeció ante su mirada y como apretando el agarre que sus manos tenían sobre la correa de su bolso está prácticamente corrió para sentarse mientras intentaba con un claro nerviosismo, ignorarla.
No obstante, no fue eso lo que la había dejado en shock y con la boca seca, sino lo que vio en sus ojos cuando está la reconoció…
Miedo e incertidumbre, eso fue lo único que pudo ver en sus ojos, no, en realidad logró ver un atisbo de tristeza y confusión. La confusión podía entenderla, pero ¿el resto de emociones? ¿Por qué sentiría miedo de ella?
Inquieta por esto último más que cualquier otra cosa, no fue capaz de concentrarse en la clase, en su lugar paso cada minuto de está observando a la peliverde y como cada vez que esta intentaba girarse para verla, rápidamente se arrepentía y frotaba levemente sus manos con nerviosismo.
Al momento de sonar la campana que anunciaba el final de la clase, esta intentó levantarse rápidamente para hablar con ella y preguntarle que estaba mal, pero el dolor punzante en su abdomen la hizo detenerse y apoyarse en su escritorio con una expresión dolorida. El ruido que su escritorio hizo al momento de caer sobre este, llamó la atención de la mayoría de clase, por lo que cuando se recuperó y levanto su cabeza, se encontró rodeada por miradas preocupadas, entre las cuales destacaba la de Madoka y Kyosuke.
"¡Akemi-san! ¿te encuentras bien?" exclamaron ambos mientras se acercaban rápidamente hacia ella con preocupación en sus rostros.
"e-estoy bien, fue solo un leve mareo" respondió lo más convincentemente que pudo, mientras por el rabillo del ojo, fue capaz de ver como Hitomi parecía estar en conflicto entre acercarse a ella o mantener la distancia '¿porque dudas?' se preguntó en su mente la pelinegra.
Un momento después esta se giró y abandonó el aula ante la atenta mirada de Sayaka, por un segundo la peliazul la miro con el ceño fruncido, pero finalmente sacudió su cabeza y se fue detrás de hitomi. Pensaba hacer lo mismo, pero justo en ese momento pudo escuchar la voz de Amy en su mente.
'homura, he terminado de analizar el residuo de magia dejado en la jeringa y he descubierto el tipo de encantamiento en el líquido que cargaba' informó en tono serio la gata.
'te escucho' respondió en su mente la pelinegra mientras mordía su labio y miraba con aprensión la entrada del aula.
'primero que nada quiero que me digas algo, ¿has visto ya a tu amiga? ¿notas algo inusual en su comportamiento?' habló la gata cambiando su tono a uno más cauteloso.
'la respuesta a ambas preguntas es, sí' contestó homura mientras regresaba a su escritorio, el profesor de la siguiente clase había llegado, por lo que todos comenzaron a regresar a sus lugares, a excepción de madoka y Kyosuke. Obviamente ninguno de ellos había creído en lo más mínimo su pobre excusa.
"akemi-san… ¿realmente te sientes bien? ¿no sería mejor que fueras a la enfermería?" cuestiono una madoka de expresión preocupada.
"kaname-san tiene razón" secundó el chico "si sigues mareada lo mejor sería ir con la enfermera, incluso podría enviarte a casa"
"no, no es necesario, como dije solo fue un leve mareo" insistió la pelinegra, sin embargo, ninguno se movió, así que, suspirando decidió añadir algo más "escuchen si durante la clase vuelvo a sentirme mal, prometo ir a la enfermería cuando esta termine, ¿de acuerdo?"
Ambos jóvenes entrecerraron los ojos antes de mirarse por unos segundos, en los que parecían discutir sobre algo, finalmente ambos asintieron y regresaron su atención a la pelinegra.
"bien, pero solo si prometes que antes de ir, nos lo dirás" dijo Kyosuke en tono serio.
"y también debes prometer que dejaras que al menos uno de nosotros te acompañe" añadió la pelirosa igualmente seria y con una expresión severa.
Tal actitud sobreprotectora sorprendió a la pelinegra, abrió la boca queriendo insistir sobre que no era necesario, pero luego lo pensó mejor, ninguno de los dos parecía querer dar su brazo a torcer sobre el asunto, sin su anillo, tratar de convencerlos le llevaría mucho tiempo, así que, en lugar de alargar más la situación, suspiro resignada y acepto ambas promesas.
"Kamijou y Kaname, porque ninguno ha regresado a su escritorio, la clase está por comenzar" los regañó el profesor con el ceño fruncido.
"l-lo sentimos" tartamudearon ambos para luego irse a sus lugares no sin antes darle una última mirada.
'¿bien? ¿Qué pasa con esos dos? Me perdí de algo ¿cierto?' cuestionó confundida la gata al haber escuchado todo desde la mente de la pelinegra.
'cometí un error que casi abre mi herida abdominal nuevamente, llamé la atención de todos y tuve que mentir diciendo que solo había sido un leve caso de mareo, así que solo están preocupados' explicó la pelinegra con un breve resumen de lo sucedido.
'¿tienes que estar bromeando?' exclamó incrédula la gata, pero ante el silencio y la vergüenza que podía sentir de esta se dio cuenta que no lo era 'sabes que, por ahora olvidémonos de eso y regresemos a lo importante' añadió exasperada.
'h-hitomi está actuando muy rara, no solo llego sola y tarde a clase, su cabello y uniforme estaban algo desaliñados, el enrojecimiento debajo de sus ojos, me dice que ha estado llorando, pero lo que más resalta a simple vista, es que al parecer me tiene miedo' informo la pelinegra en tono frustrado y triste.
'Homura…' hablo la gata luego de unos tensos segundos de silencio 'el encantamiento en el líquido era del tipo alteración y por lo que acabas de decirme, creo estar segura sobre qué fue lo que alteraron en ella' continuo en tono serio.
Ante el silencio y la creciente ansiedad que podía sentir a través de su vínculo, la gata decidió continuar 'no sé, hasta qué grado lo hicieron, pero es bastante obvio que alteraron sus recuerdos de la noche anterior'
Inmediatamente después, todos en el aula saltaron sorprendidos ante el chirrido brusco de una silla arrastrada por el suelo, al girarse en la dirección que lo escucharon, vieron a una Homura de pie e inclinada con las manos firmemente plantadas sobre su escritorio.
"¿señorita akemi? ¿le sucede algo?" preguntó con algo de preocupación el maestro, Madoka y Kyosuke se miraron por un segundo antes de regresar su mirada hacia la pelinegra.
"Necesito ir al baño" se excusó la pelinegra, antes de caminar lo más rápidamente que pudo, hacia la salida del aula con la cabeza gacha y rostro ensombrecido por su cabello. La puerta se cerró dejando a un aula llena de jóvenes y un adulto en silencio.
'Homura cálmate, si sigues caminando así de rápido vas a abrir tus heridas nuevamente' advirtió Amy en tono preocupado.
La pelinegra se encontraba recorriendo cada pasillo de la escuela en búsqueda de Hitomi, temía lo que habían hecho con sus recuerdos, en especial aquellos que tuvieran que ver con ella. Es que, que tenía en su contra la vida, para que no pudiera entablar una amistad, sin que esta se complicara terriblemente luego de un tiempo.
"por Dios Hitomi, donde te metiste" murmuró entre dientes, tenía una expresión atormentada y es que no podía evitar que se repitiera en su mente, la expresión confundida y mirada temerosa que vio hace unos minutos en la peliverde.
Finalmente tuvo que detenerse para descansar, su corazón había comenzado a dolerle incluso más que la herida en su abdomen, le costaba respirar y casi no tenía fuerzas, lo peor era que casi se terminaba la segunda hora de clases.
'cuando la hora termine Madoka y Kyosuke podrán salir a buscarme… si me encuentran, no seré capaz de encontrar o hablar con hitomi a solas' habló preocupada la pelinegra 'si tan solo tuviera mi anillo podría buscarla usando mi visión de aura' se quejó.
'eso es lo que he estado tratando de decirte los últimos veinte minutos' gruñó la gata en tono frustrado, logrando al fin obtener la atención de la pelinegra 'usando mi percepción del aura logré localizar a tu amiga'
'oh…' fue lo único que logró decir la pelinegra mientras se sonrojaba levemente de vergüenza.
'¿oh? Eso es lo único que tienes que decir al respecto' exclamó fastidiada la gata antes de suspirar 'en serio cuando se trata de tus amigas, siempre corres desesperada para ayudarlas y te olvidas de todo lo demás' se quejó, aunque en el fondo no podía sino admirar esa parte de ella, le recordaba mucho a sí misma y su vida en su planeta.
'y-yo lo lamento' se disculpó la pelinegra avergonzada.
'está bien, no te preocupes, te entiendo, créeme. Ahora, tu amiga peliverde se encuentra en la enfermería' continuó sin más el felino, sorprendiendo a la pelinegra '¡PERO!, antes de que vayas a encontrarte con ella' advirtió en tono severo 'tienes que calmarte'
'p-pero' se quejó homura, pero sin dejar de caminar, aunque esta vez a un ritmo más lento y afortunadamente tampoco estaba muy lejos de la enfermería.
'escúchame querida, necesitas entrar a esa habitación con la mente clara y serena' aconsejó la gata.
'tienes razón, no puedo hablar con ella estando tan alterada, solo la asustaría más de lo que ya está' respondió de acuerdo la pelinegra mientras dejaba salir un largo suspiro.
'me alegro que lo entiendas, porque… ya has llegado a tu destino' informó renuente la gata.
Luego de escuchar esas palabras, terminó de girar en una esquina y tuvo que dejar de caminar, pues podía ver al final del pasillo, la intimidante puerta de la enfermería. Con una respiración profunda, esta reanudó su caminata y se paró frente a la puerta, le tomo otros cinco segundos decidirse a tomar la perilla y otros cinco, para por fin girarla y abrirla.
Al entrar no tardó mucho en localizar a la peliverde, pues esta se encontraba parada frente a la ventana, con su mirada completamente ida y una expresión triste.
"Hitomi" llamó la pelinegra mientras se acercaba lentamente a ella.
Esperaba que fingiera que todo estaba bien o que intentara escapar, no que esta se girara y la enfrentara de frente con una expresión culpable y ojos llorosos.
"a-akemi-san… yo no entiendo nada…" tartamudeo entre sollozos Hitomi "t-tengo estos r-recuerdos de la noche anterior q-que no tienen s-sentido" continuó mientras se abrazaba a sí misma.
Homura estaba en shock, no se esperaba para nada este desarrollo, pero años de sorpresas en incontables líneas de tiempo, le permitió recuperarse rápidamente.
"¿a qué te refieres Hitomi? ¿Cuáles recuerdos?" preguntó con expresión y tono de voz preocupado.
"n-no lo sé, mi mente está tan confusa, c-cada vez que intento recordar… la noche anterior, m-me llegan como dos v-versiones del m-mismo recuerdo, una en la q-que soy perseguida y a-arrinconada por dos hombres e-en un edificio y siendo r-rescatada por ti" confesó la peliverde en tono tembloroso.
Ante el evidente y creciente temblor en el cuerpo de su amiga, homura intento acercarse a ella y colocar una mano en su hombro en señal de apoyo, pero la peliverde retrocedió para impedírselo mientras se le escapaba un sollozo más fuerte. Sin embargo, fue lo que dijo a continuación lo que la hizo abrir mucho los ojos en completo shock.
"y la otra donde t-tú, eres la q-que ordena a esos h-hombres, que m-me ataquen" exclamó hitomi antes tragar y acercarse de nuevo.
"t-tú no puedes creer eso ultimo ¿verdad?" exclamó nerviosa la pelinegra.
"¡p-por supuesto que no!" gritó la peliverde "a-akemi-san, me has ayudado mucho y has sido muy b-buena amiga, ¿cómo crees que te creería c-capaz de algo así?"
¿entonces porque huyes y me miras con miedo? quiso gritar la pelinegra, pero logró controlar su creciente frustración, manteniéndose en silencio con la esperanza de que su amiga continuara.
"p-pero este miedo irracional que s-siento, no me d-deja acercarme a ti, vine aquí, porque s-sabía que me e-encontrarías y de alguna f-forma sabrías como a-ayudarme"
"p-por favor, a-akemi-san, ¡Ayúdame!" rogó entre sollozos la peliverde.
Homura se encontraba sin palabras, su mente hecha un desastre, pero al mismo tiempo consciente de lo que tenía que hacer. No era algo que alguna vez no considerara, pero sí que había descartado, sin embargo, ahora mismo, si quería arreglar la memoria de hitomi, iba a necesitar hacerlo.
'Amy…' llamó con voz titubeante la pelinegra.
'querida' respondió la gata 'sin importar la decisión que tomes, ten por seguro que voy apoyarte, así que, adelante, no dudes ni tengas miedo'
Ante el ánimo de su amiga y mentora, homura tomó una respiración profunda, fortaleció su resolución y con una mirada determinada, habló.
"Hitomi… la noche anterior, tuviste un encuentro con dos hombres que te persiguieron desde tu casa hasta terminar arrinconándote en un edificio en construcción" comenzó a explicar la pelinegra mientras llevaba su mano derecha hacia el doblez de su camisa "pude dar contigo gracias a que me enviaste tus coordenadas, logré salvarte, pero durante mi enfrentamiento con uno de los hombres, resulté herida y tu fuiste inyectada con una sustancia que parece alterar tus recuerdos"
Podía ver como con cada palabra, los ojos de la peliverde mostraban sorpresa, pero también un atisbo de esperanza. Obviamente reconociendo por sus memorias que era verdad.
"la prueba de que eso realmente sucedió, está aquí" afirmó en tono firme la pelinegra cuando finalmente levanto su camisa escolar y expuso ante los ojos conmocionados de su amiga, el vendaje manchado de rojo en su abdomen.
"Hitomi… puedo ayudarte… pero antes… hay muchas cosas que tengo que decirte" informó en tono y expresión seria Homura.
Capítulo 11) – Secuelas
Bueno mi gente, espero que hayan disfrutado del capítulo, soy consciente de cuánto tiempo me tomo terminarlo y me disculpo por eso, el mes de diciembre me la pase relajándome y disfrutando de las festividades con mi familia, algo que olvide comentarles el capítulo anterior, nuevamente me disculpo.
También debido a que mi universidad inicia las clases muy temprano, pasé las primeras dos semanas de enero, matriculándome, inscribiendo clases y finalmente asistiendo a ellas, por lo que este capítulo no comencé a escribirlo, hasta mediados de enero.
Ahora respecto al capítulo, sé que dije en el anterior, que se hablaría sobre los padres de hitomi y a que se dedican, pero, me di cuenta que si metía eso en este capítulo, este se alargaría mucho más y realmente no quería hacerlos esperar más tiempo.
Pero bueno, espero que este capítulo también haya sido de su agrado, espero sus comentarios como siempre, nos vemos en el próximo capítulo.
Gracias por su atención.
