Comentarios del autor

¡Gente de Fanfiction!

Vuestro escritor "majaradunkelheit247" se ha tomado la pequeña molestia de actualizar... (Porfin!)
xD
Les debo una disculpa bien grande a mis fieles seguidores por tardar tanto en subir el capitulo siguiente.
Pero ya llegué...! y con un cap. Bien laaargoo.
No les quito más su tiempo y los dejo con el capítulo.

PD: Un saludo a LinkZX, gracias por tus reviews xD... Dunkelheit es todo un demente y psicópata, pero en el fondo es amor puro y sincero...!

Info. del capítulo

FANFIC = The End.

NOMBRE = El caos invade Mobius: Lo peor está por venir.

NÚMERO = 4.

RATING = "T".

ADVERTENCIA = Lenguaje ofensivo, escenas violentas. Discreción.

DISCLAIMER = Los personajes de la saga de videojuegos "Sonic The Hedgehog" no son de mi propiedad en ninguna forma. Estos pertenecen a "SEGA". Yo solo los utilizo para fines de simple ocio y entretenimiento sin ningún tipo de intención lucrativa.

Att: D. Ballestero.


Hero's Island, Mobius - 8:30 pm

En las instalaciones de los héroes, predominaba una indiscutible tensión en el ambiente. Los más fuertes del equipo aún seguían ideando nuevas estrategias para luchar contra el nuevo enemigo, mientras que las féminas y el líder Tails, junto con las bajas de Vector, Espío y Charmy, se encontraban vigilando las cámaras de los satélites en busca de cualquier señal del erizo vinotinto.

Por las cámaras observaban como las fuerzas especiales de Mobius lideradas por Bunnie y Julie-Su se encargaban de recoger y devolver a Mobius a todos los zoomorfos que se hallaban en la Tierra; estaban regados por todo el planeta, aparentemente, el único portal que quedó en pie, fue el único que fue construído por los mobianos, y se hallaba en Inglaterra, Europa. Todos los mobianos ubicados en demás países eran transportados al país inglés en grandes aviones de carga de gran velocidad.

Para Tails, esto era una especie de egoísmo por parte de la reina de Mobius, al solamente llevarse a los mobianos y dejar a los humanos a su libre albedrío y voluntad. Pero la reina tenía sus razones para desconfiar, y por más que no estuviera de acuerdo, era la máxima soberana, y llevarle la contraria, era el destierro seguro y posible ejecución; aunque nadie había osado a hacer algo así. Todos la adoraban.

- Al amanecer no habrá ningún mobiano en la Tierra - bromeó Espío al ver como los mobianos eran sacados con rapidez de la Tierra a través del portal.

- Bueno, la reina tendrá sus motivos - explicó la coneja crema.

- Mmmm, chicos, algo no me está gustando - articuló el cocodrilo verde.

- ¿Qué sucede? - preguntó con curiosidad el zorro amarillo.

- Ese erizo no se ha aparecido en todo el resto del día, y para todo lo que ha hecho, ya hubiera aparecido - explicó su intrigante mientras miraba hacia sus compañeros y de reojo a la pantalla.

- Mmm, quizás esté tramando algo... - agregó Charmy.

- O quizas desapareció - bromeó nuevamente Espío, que en el acto rebió una mirada seria por sus compañeros haciéndole borrar todo rastro de diversión en su rostro.

- No seas bromista en momentos así Espío - le regañó el cocodrilo a su compañero.

- Tranquilos, tranquilos, iré a buscar la comida en el comedor - dijo mientras se levantaba de su puesto la coneja crema y se dirigía hacia la salida de la sala, en el camino besando los labios de su amado zorro que correspondió rápidamente.

La escena para los demás presentes fue un tanto dulce, y a la vez sobrenatural y salida de serie. Cuándo Cream salió del cuarto, la abeja y el camaleón empezaron a silbarle al zorro "alagándolo", a lo que el zorro simplemente rodó los ojos por la inamduréz de sus compañeros y volvió a su labor.

- Aquí entre nos. Cream está 500 veces más buena que antes, piche suertudo ¿eh? - dijo mirando con picardía y alzando las cejas al zorro, que solo se sonrojó y medio enojó.

- ¡ESPÍO! - gritó el verde de ojos dorados antes de darle un "sape" al camaleón.

- "Auch" - se quejó el camaleón con dolor falso.

- Ya volvamos a lo nuestro - indicó la abeja y todos volvieron a lo suyo.

En el piso de entrenamiento, se encontraban Sonic, Shadow, Knuckles, Silver, Nazo, Scourge y Mephiles hablando acerca de las habilidades del enemigo y tratando de idear posibles estrategias para derrotarlo o al menos, hacerle frente. El azabache de vetas rojas y el azulado de ojos jade anotaban en pantallas las habilidades vistas del erizo mientras que el resto ideaban posibles técnicas que pudieran hacerle, frente ya que de cuerpo a cuerpo, todos estaban en desventaja, y por mucho.

- Bien, no podemos atacarlo con el cuerpo, es demasiado veloz - indicó Silver.

- Y el Chaos Punishment de Shadow apenas y lo tocó - agregó Knuckles.

- Mi energía negra no resultará dañina para él - informó Mephiles recostado de una pared.

- Y los ataques de velocidad resultan imposiblesde acestar cuando los esquiva todos - indicó el verde mientras se señalaba a sí mismo y Sonic.

- Yo opino que, lo mejor será obtener las superformas - habló sentenciando el erizo plata-celeste mirando a todos los presentes, serio y sin expresión alguna.

- Para eso, debemos encotrar las demás esmeraldas - indicó Shadow con su semblante de siempre y mirando al Nazo.

- Las buscamos - respondió rápidamente el de ojos verdes y piel plata-celeste.

En ese momento Sonic le dirigió una mirada de desconfianza a Shadow y luego a los demás, era una opción muy tentadora para los "villanos", pero no era como si tuvieran más opciones que resultaran exitosas.

- Bien... - aceptó Shadow, rápidamente que sacó de un cajón una especie de radares de muñeca que rápidamente les pasó a todos - Nosotros tenemos dos, Mephiles tiene otra, y la reina Sally tiene una también, las otras tres deben estar esparcidas por Mobius - explicó a los presentes.

- Yo iré al palacio real - se ofreció sin detenimiento alguno, Sonic - Sally me tiene "mucho afecto", será fácil pedirla, y al saber el motivo, más rápido aún - indicó.

- Bien, entonces será así - dijo Silver mientras observaba el radar - Hay una en el norte, otra en el Sur, y la otra está en el occidente - informó mientras guardaba las coordenadas en los radares.

- Bien, el azul irá a Republic of Acorn, Silver y Mephiles al norte, Scourge y Knuckles al sur, Nazo y yo iremos al occidente ¿Ok? - propuso el de vetas rojas.

- Bien - respondieron casi todos al mismo tiempo.

- Partiremos al amanecer, debemos descansar mientras tanto - indicó para que salieran de allí por le ascensor, el azabache de vetas rojas.

- Iremos a cenar, y luego les indicaré donde podrán descansar - les explicó lo que harían el azulado a los "visitantes" de la base.

Al poco tiempo llegaron al comedor y se dispusieron a cenar, decidieron llamar a todos para así cenar todos juntos. Comieron entre leves pláticas y sobre cómo habían tantas cosas en tan solo dos días de aparecer aquel erizo tan poderoso, pero por ahora estaban bien y sabían que no le haría daño a ningún ser humano, y eso les daba un poc de tranquilidad, sin embargo, ese erizo andaba suelto, y no era cualquier enemigo, no sabían nada de él ni cuales eran sus planes; él no era como Eggman al que a pesar de todo, siempre termina derrotado, ni como Scourge que simplemente era un egoísta y engreído que se la pasaba haciendo maldades en todos lados; quizás tenía planes como los de Nazo o Mephiles, pero estos ya habían sido derrotados y tenían sus trucos para ellos.

Pero el vinotinto, era un cuento diferente, era más poderoso que el mismo Nazo en su forma perfecta, y no sabían absolutamente nada de él. Pero al menos, ellos contaban con un apoyo extra al tener a los villanos de "su lado", aunque fuera por un período de tiempo indeterminado.

Tras la cena, Tails les indicó unos cuartos para invitados que se les dió la casualidad de instalar en los tiempos de construcción de la base, y todos se dispusieron a descansar, y que mañana temprano seguirían con la búsqueda del erizo, y los que tenían planes de búsqueda de esmeraldas, partirían más temprano aún.

Nazo estaba en su alcoba acostado boca arrriba y con sus manos en el cuello, había tenido un día agotado, y el saber que había alguien más fuerte que él o el mismo Shadow le ponía los pelos de punta, pero debía sacar provecho de algo, ahora la Tierra estaba fuera de algún tipo de evolución y estaban a la merced de cualquiera que quisiera tomarla, dominar sería pan comido, pero debía ser discreto. En ese momento, escuchó un leve toqueteo en la puerta y sus orejas se encriparon.

- ¿Eh? - se levantó rápidamente y abrió la puerta tan solo un poco para divisar al que lo tocaba topándose con la silueta de Mephiles, y la de Scourge, casi al instante abrió la puerta un poco más, lo suficiente como para que pasaran ambos erizos - Rápido, pasen - indicó a los erizos que entraron velozmente para luego cerrar la puerte y echarle seguro.

- ¿Y bien? - se lanzó en la cama el erizo verde, sentándose luego en esta y mirar a sus compañeros - ¿Ahora qué? -

- Idiota... - murmuró el azabache a lo que Scourge le dirigió una mirada asesina, no era el momento, ni el lugar para pelear.

- Calmados... - ordenó el Nazo mientras tomaba una silla y se sentaba en ella, Mephiles por su parte se recostó de la pared.

- ¿Cúal es el plan? - preguntó mientras cerraba los párpados ocultando sus orbes verdes, el azabache.

- He estado pensando un poco... Verán, la Tierra en estos momentos está en una situación muy provechosa, podríamos tomarla muy rápido y dominarla de una vez por todas - habló mientras endurecía la voz y volvía a esa actitud cínica y siniestra, típica de él - El plan resulta sencillo, solo necesitamos un poco de suerte y listo - indicó mientras se levantaba y le daba la espalda a los otros dos erizos - Mañana, reuniremos las esmeraldas y cuando las tengamos a nuestro alcance, desapareceremos con ellas, iremos a la Tierra y para cuando los idiotas héroes se den cuenta, tendremos a los humanos a nuestros pies, y si se ponen tediosos, los mataremos - terminó de relatar el plan con leve risa macabra.

Los otros dos erizos solamente asintieron, el plan resultaba sencillo y bastente seguro y prometedor, pero se olvidaban de algo, el erizo vinotinto aún estaba por allí, y seguramente a él no le parecería una buena idea que llegaron ellos y pusieran a los terrícolas bajo su merced así por así.

- ¿Y qué haremos con el erizo ese? - preguntó serio el Mephiles.

- Si aparece, lo mataremos con ayuda de las esmeraldas - contestó sin dar muchos rodeos.

- Pero ese tipo es muy poderoso, ¿Seguro de que podremos detenerlo? - dudó el erizo verde.

- Tú tranquilo, en nuestras formas supremas, lo derrotaremos fácilmente - la replicó el plata-celeste con confianza.

- Bien, ya es hora de irnos, nos vemos mañana al amanecer - indicó el erizo negro de vetas grises para hacerle una seña al verde de que era hora de irse.

- Nos vemos mañana - se despidió con esa voz tan siniestra el plata mientras se acostaba en su cama.

Al otro lado de la puerta, un eriza rosa se hallaba con su oreja pegada escuchando todo, y cuando vió que salían de allí, rápidamente corrió a esconderse tras un pasillo para evitar ser descubierta. Los erizos verde y negro salieron de la recámara de Nazo y se metieron en sus respectiva habitaciones.

Desde un principio sabía que no podían confiar en ellos, no se puede confiar en el enemigo, ahora estos planeaban robar las esmeraldas y desaparecer con ellas e ir a la Tierra a tomar el control de los humanos con ayuda de las reliquias mágicas. Debía avisarle a todos, sobre todo al líder Tails para que tomara cartas en el asunto, y a Sonic, Shadow y los demás quienes mañana saldrían en la búsqueda de las esmeraldas en compañia de esos erizos. De manera veloz se dirigió a su habitación para advertirle a su amado Sonic y luego avisarle a todos los demás junto con él.

- Sonic... - le llamó pero éste sólo se revolcó en la cama dándole la espalda - ¡Sonic! - su llamado en voz alta hizo que el erizo azul saltará todo asustado y preocupado.

- Ammes, ¿Qué sucede? ¿Estás bien? - preguntó en tono de preocupación mientras se acercaba a rápidamente hacia su compañera y la tomaba de los brazos.

- No tranquilo, yo estoy bien - explicó para que el azul soltara un suspiro de alivio y se tranquilizara - Pero tenemos problemas, y corremos mucho peligro - le advirtió confundiendo al erizo.

- ¿De qué hablas? - cuestionó confundido e intrigado.

- De los erizos esos, tienen algo entre manos, no son de fiar - le explicó mientras recordaba lo que había escuchado al otro lado de la puerta.

- ¿Qué dices? - rápidamente frució el ceño, sabía que Amy no jugaría con cosas como esas, así que hablaba en serio.

- Rápido, hay que decirle a los demás - le dijo mientras se acercaba rápidamente hacia la puerta para salir de la habitación seguida de Sonic.

Tras varios minutos de despertar a todos los demás decidieron reunirse en el centro de todas las habitaciones para que Amy soltara la sopa y explicara que estaba pasando.

- Verán, hace unos momentos, pasé por el pasillo tras escuchar la puerta de la habitación en la que está Nazo, decidí cureosear un poco, y descubrí que traman algo esos erizos - relató la eriza rosada mirando a los presentes.

- ¿Estás segura? - le preguntó Tails.

- Completamente, planean robar las esmeraldas y escapar a la Tierra, y aprovechando la situación, dominarla a su merced - terminó de explicar en un semblante preocupado sin saber que pueda pasar.

- Lo sabía - articuló Shadow maldiciendo por lo bajo.

- ¡Bravo! - una voz en medio de aplausos se escuchó, alertando a todos los héroes, era esa inconfundible voz burlona y siniestra - Diste en el blanco, y si nos disculpan - en eso llegó Scourge con un par de air boots, ya que los poderes de cada uno, en la instalación son reprimidos por una tecnología única - Ya nos vamos - habló mientras revelaba a la vista de los demás dos Chaos Emeralds, la de Shadow, y la de Tails, y desaparecía con ayuda de Scourge dejando una estela de luz verde y plata.

- ¡Rápido, la alarma desactivará el teletrasnporte! - le indicó Tails a Sonic que estaba más cerca de la pared con el botón de alarma que sin duda presionó tras correr hacia este.

- Vamos a atraparlos - indicó Shadow mientras ponía rumbo hacia el ascensor junto con todos los demás capacitados para pelear, es decir, todos menos Espío, Charmy, Vector y Vanilla.

- Rápido, vamos - inquirió Silver al notar que el ascensor tardaba más de lo normal en llegar a su destino.

Tras unos segundos más de espera, las puertas del ascensor abrieron y los héroes rápidamente salieron de él directos a la sala de teletransporte encontrándose con el trío de erizos, que, por sus expresiones, estaban bien cabreados pero a la vez en apuros.

- ¿A dónde creen que van? - preguntó con molestia el erizo azabache mirando al Nazo fijamente.

- "Grrr" Maldición - exclamó frustrado el erizo plateado-celeste bastante impotente, no tenía poderes para atacarlos, y sus compañeros tampoco, una vez más, sus planes se vinieron abajo.

- Amy, Blaze, Rouge; ya saben que traer - indicó Tails en tono de orden que las chicas rápidamente acotaron y cumplieron.

Tras poco tiempo las féminas trajeron, cada una, una especie de esferas que al presionarlas liberaron unas cadenas, con las cuales los machos encadenaron al trío de erizos, quienes con cierta oposición no tuvieron de otra, tras quitarles las esmeraldas. Luego los llevaron a una jaula anti-habilidades y después los sacaron de la base dejándolos a la orilla de la playa con el teletransportador.

- Bien hecho Amy - felicitó Cream a la eriza por avisarles a tiempo.

- "Bah"... Fue pura coincidencia - bromeó sintiéndose halagada.

- Rose, tu curiosidad, por primera vez, fue productiva - indicó el azabache en tono serio pero a la vez divertido.

- Jejejeje - rió por la bajo para luego sonrojarse, sin motivo alguno.

- Bueno, yo tengo sueño, me iré a dormir - comentó Knuckles mientras bostezaba.

- Vayan y descansen, yo los vigilaré - se ofreció el de vetas rojas.

- Déjalo Shadow, ese es mi trabajo - se opuso Tails pero fue detenido rápidamente por el de mirada carmesí.

- Mi condición me permite estar días despierto y andar como nuevo, ve a descansar Tails - le medio regañó y explicó al zorro de dos colas, que no hizo más que suspirar derrotado y marcharse con los demás, no sin antes despedirse.

Tras que todos salieran de la habitación, el erizo negro como la noche se sentó en la silla cómoda mientras miraba la pantalla partida en la cual estaba relfejada la imagen de la jaula en donde se hallaban los erizo de distintos panoramas y vistas, soltó suspiro de tranquilidad mientras cerraba sus párpados lentamente y meditaba acerca de la situación y de lo que iban a hacer mañana. Ellos no tenían prisión, así que los llevarían a Republic of Acorn y que la reina decida que hacer con ellos, al fin y al cabo son enemigos de la sociedad tanto de Mobius como de la Tierra, y por ende eran buscados.

Tras unos minutos de meditación, el sonido de algo arrastrarse llamó su atención, disimuladamente abrió uno de sus ojos y a traveś del reflejo en la pantalla que tenía al frente, divisó la cabellera rosa de Amy, que se hallaba entrando lentamente por la puerta de la sala de control.

- Rose... - la nombrada rápidamente se encrispó al oir al erizo llamarla como siempre lo hacía, haciendo que las piernas le temblaran levemente y un tono carmesí adornara sus mejillas.

- S... ¿Sí? - tartamudeó con cierto pánico.

- ¿Qué haces aquí? - preguntó en tono calmado y serio, cerrando los ojos de nueva cuenta mientras acomodaba sus manos detrás de su cabeza.

- Esto... Venía a ver si necesitabas algo... - intentó excusarse - ¡Qué torpe! no debí haber venido aquí - pensó.

- ¿Y tengo cara de que necesito algo? - preguntó mientras volteaba en el eje de la silla y la miraba fijamente, de manera seria y deslumbrante.

- Cierto, no, no necesitas nada, así que me voy - intentó escaparse de la penetrante mirada del erizo negro, dándose media vuelta y dispuesta a salir de allí lo antes posible pero antes de que pusiera la marcha, algo la detuvo.

- Espera... - dijo mientras la tomaba de la mano y la volteaba con suavidad y delicadeza para verla de frente - Si quieres, puedes acompañarme - le sugirió mientras señalaba con la palma de su manos una silla igual que en la que estaba sentado él.

Amy solamente asintió, y fue directa hacia la silla señalada por el erizo, mientras que él se sentó en su puesto, viendo la pantalla, vigilando que todo esté en orden, los erizos se cansaron de luchar contra los industructibles barrotes de la jaula y ahora peleaban por un lugar para dormir.

Tras varios minutos de incómodo silencio, y miradas de reojo, el azabache decidió romper el silencio y hablar.

- Sé que tus motivos para venir aquí no eran exactamente los de saber si quería algo... ¿Quieres decirme a qué venías realmente? - cuestionó en un tono serio pero sumamente calmado haciendo sobresaltar a la de ojos jade porla pregunta.

- "Amm"... Esto... - los nervios la tomaron desprevenida y no sabía que responder exactamente - Venía era a... Cómo estaban las cosas, sí eso es. Venía a ver como estaban las cosas - respondió luego de un intenso debate con su mente.

- Hfmp... - bufó en tono cómico desaprobatorio, mirándola de reojo sonriéndole de lado haciendo que se sonrojara... - Dime Rose... ¿Cómo te ha tratado el azul? - esa pregunta realmente no se la esperaba, y mucho menos de él.

- ¿Eh? - dudó sorprendida sin entender muy bien a que se refería.

- Sé como es el faker, y si te ha hecho algo malo, tú solo me dices y yo lo pondré en su sitio - le explicó girando la silla en su mismo eje quedando al frente de ella.

- No, no... Él me trata muy bien... - le explicó con cierto temor, el azabache la miraba de manera muy fraternal, y lo que eĺ decía, lo hacía.

- Más le vale... - sentenció acomodándose en su puesto.

- Oye Shadow... - llamó la antención del erizo de ojos carmesí quien alzó una ceja en forma de "¿Qué?" - Gracias... - terminó agradeciendo.

- ¿Gracias?, No hace falta, tranquila Rose - indicó cerrando sus ojos y negando con la cabeza.

- No, sí hace falta, tú has hecho mucho no solo por nosotros, también por la Tierra y Mobius, y en bastante tiempo; sin ningún agradecimiento. Toma este "Gracias" de parte de todos a quienes has ayudado - argumentó la eriza con un leve rubor en sus mejillas y cierto nerviosismo pero bastante firme y sincera.

-... No hay de que... - respondió finalmente aceptando las gracias y sonriendo nuevamente de esa forma tan peculiar como lo hace él.

Amy no hizo más que ruborizarse otra vez y dirigir su mirada a otro lado, tras unos cuantos minutos más de silencio conmovedor y pacífico, decidió ir a descansar, se despidió de Shadow y puso rumbo a su habitación. Al llegar a esta entró con cautela para evitar despertar a Sonic y de manera rápida y cuidadosa se acostó al lado del erizo en la cama. No dejaba de pensar en el diálogo con Shadow hace unos momentos, ¿Qué demonios hacía ella allí?, ¿Por qué ese erizo la hacía ruborizarse con tan solo una sonrisa?, un mar de sentimientos y pensamientos la inundó tratando de buscar alguna explicación lógica, pero no hallaba nada, decidió conciliar el sueño, ya tendría tiempo para pensar un poco mejor las cosas.

Palacio Real, Republic of Acorn - 9:00 pm

Por los largos pasillos del palacio, una mapache caminaba de manera sumamente veloz en dirección a la habitación real, su cara reflejaba plena angustia y sorpresa, debía de avisarle a su soberana lo que acababa de suceder. Tras poco tiempo llegó a su destino y tocó la puerta con insitencia mienyras observaba de reojo a un par de guardias que custodiaban la entrada de la habitación.

- Ya voy - se escuchó del otro lado de la puerta, antes de que la misma se abriera. - Marine, ¿Qué sucede? - preguntó la ardilla al abrir la puerta, esta todavía llevaba ropa elegante, aún no se había cambiado.

- Señora, acaba de ocurrir un desastre - indicó la mapache con rapidés haciendo que la reina se preocupara - Venga, acompañeme a la sala de comunicaciones - le inndicó mientras ponía rumbo a su destino.

- ¿Qué pasó? - preguntó con preocupación mientras seguía a la par de la otra fémina.

- Un siniestro, mientras se traía de vuelta a los mobianos, una de las últimas naves explotó, y en el acto destruyó el portal a la Tierra - argumentó mientras aceleraba el paso.

- ¿Qué? ¿Y cómo están? - volvió a preguntar con mucha angustia.

- Afortunadamente, todos los mobianos lograron entrar a mobius antes de que el portal se cayera en pedazos, sin embargo, muchos están heridos de gravedad, por lo menos no hay ningún muerto - tras la explicación llegaron a la máxima sala de comunicaciones, rápidamente la mapache activó una pantalla y mostró la situación en Central City.

- Oh por Chaos... - exclamó la soberana máxima al ver las decenas de heridos, el portal hecho pedazos al igual que varias naves destrozadas, y los paramédicos y bomberos haciendo su trabajo.

Tras unos segundos de mirar a la pantalla, la ardilla Sally logró ver a la perfección un destello púrpura que así como apareció, se desapareció, justo en frente de los escombros sorprendiéndola de manera indiscutible.

- ¿Viste eso? - preguntó parpadeando un par de veces a ver si era que su vista estaba mala.

- ¿De que habla señora? - se intrigó viendo de reojo la mapache a la reina Sally, buscando en las imágenes lo que su señora había visto.

- Congela la imagen y regresala - le ordenó a la mapache que sin inmutarse obedeció e hizo lo que la reina le pidió.

- Eso es... ¡Allí! ¡Detenlo! - le indicó a la experta en telecomunicaciones al ver lo que buscaba, allí en la imagen se reflejaba el lugar del siniestro, y cerca de los escombros un destello púrpura y una silueta indescriptible.

- ¿Qué demonios es eso? - se intrigó la mapache al observar fijamente lo que su reina había avistado.

- Tengo un mal presentimiento Marine... - tras esto, la electricidad se cortó, dejando todo a oscuras, levemente iluminado por una luces de emergencias, que tras un par de segundos, estallaron.

- ¿Qué carajos sucede? - preguntó intentando ver en la oscuridad la reina Sally, dificultosamente se movía con la ayuda de Marine quien también no lograba orientarse en su plenitud.

- Esto está muy raro... - articuló Marine mientras miraba a su alrededor viendo a los trabajadores un poco alterados.

Tras unos segundos más, una fuerte explosión resonó y un leve temblor se apoderó de la edificación, alterando y horrorizando a los presentes en el palacio, gritos, disparos, improperios y muchos objetos destruyéndose era lo que se escuchaba.

- Hay que buscar unn sitio seguro señora - le indicó Marine a la ardilla, y rápidamente se dirigieron con cierta dificultad hacia la salida de la habitación, hallando el vestíbulo/sala de trono hecho un verdadero desastre, todo estaba destruído y los guardias muertos, todos.

- Oh dios - se frustró la ardilla al ver a sus soldados muertos mientras se agachaba y los examínaba buscando alguna señal de vida.

- Señora, debemos irnos, usted corre peligro - la ardilla asintió y al levantarse un gran explosión se hizo sentir justo en la sala de telecomunicaciones y la llamarada amenazaba con alcanzarlas.

La mapache de manera sagaz y con mucha velocidad tomo la mano de Sally la hizo correr escaleras arriba hacia el piso de arriba en el cual estaba la oficina de su señora y su inmensa habitación, junto con la sala de reuniones gubernamentales y una gran biblioteca; salvándose por poco, corrieron escaleras arriba hasta el último piso, el cual era la azotea, y en ella un helicóptero.

- Debemos salir de aquí, vamos, nos iremos en el helicóptero que está en la azotea - planeó la ardilla al ver que ya no podían hacer nada por los empleados de abajo, y en ese momento nuevamente empezaron a ocurrir explosiones en toda la instalación.

- ¡Rápido, vamos! - inquirió corriendo hacia la azotea halando a la reina Sally.

Tras un minuto de intensa carrera escaleras arriba, y una lluvia de explosiones atrás llegaron a la puerta que cerraba al paso a la azotea, y al abrirla notaron que los guardias que deberían estar allí no estaban.

- ¿Y los guardias? - se sorprendió la mapache al ver toda la azotea completamente vacía, únicamente el helicóptero situado en la zona del helipuerto esperando la llegada de alguien.

- Esto está muy raro... - miró a su alrededor observando a plenitud como toda la ciudad estaba sumergida en una inmesa oscuridad, una especie de nube negra se apoderaba del cielo generando un aspecto tétrico y apocalíptico.

- Algo anda mal señora, debemos salir de aquí ya - le indicó la mapache a su reina para que se dirigieran al helicóptero y salieran de allí de una buena vez, pero antes de que pusieran marcha hacia la nave, una especie lanza de energía púrpura impactó en el helicóptero haciéndolo estallar.

- ¿Eh? - buscó el origen de aquel proyectil y divisó la silueta de un ser que se hallaba rodeado de una intensa aura negra y púrpura, difícilmente reconocible.

- ¿Quién demonios eres? - gritó de manera furiosa la mapache mientras se ponía al frente de la reina para protegerla.

La silueta simplemente se giró, el ser seguía rodeado de esa extraña masa de energía que lo rodeaba junto con una inmensa aura muy oscura y púrpura, de manera muy amenazante y lenta se acercaba al par de mobianas.

- ¡Te hice una pregunta! - exlamó con ira la mapache sacando un par de dagas y colocándose en posición defensiva cubriendo a la reina Sally.

En ese instante, el ser se detuvo en seco, y la energía se disipó casi de manera instantánea, revelando así al temible erizo, que aparentemente era desconocido para la reina y su especialista en telecomunicaciones.

- ¿Quién eres? - preguntó con mucha exasperación la ardilla detallando al erizo de largas púas y aspecto de lo más siniestro, tenía el ceño fruncido de una manera siniestra junto con una leve sonrisa cínica, sus ojos cerrados como siempre.

- Soy la perfección hecha realidad... - esa voz de ultratumba, siniestra y grave azotó los oídos de las femeninas haciéndolas temblar del miedo.

- ¿Qué? - cuestionaron al unísono con rabia y mucha sorpresa y desentendimiento, ¿Quién diablos era él?.

- No puedo creer que sean tan patéticas y desinteresadas - la voz del erizo se escuchaba, pero de su boca no salía palabra alguna.

- ¿Quién te crees tú para hablar así de la reina? - le replicó borde al no entender exactamente a qué se refería, la mapache al erizo.

- La reina Sally, y su informadora y ojos en Mobius, Marine... Sin duda alguna, lo que necesito para lograr lo que quiero... - argumentó el erizo mientras caminaba de manera amenazante hacia la soberana y su "informadora".

- Señora, salga de aquí... - prácticamente le ordenó la mapache "marrón naranjoso" a su reina Sally que tras cierta duda se alejó de manera prudencial.

- ¿Acaso crees que puedes detenerme? - el erizo se detuvo en seco justo en frente de la mapache de ojos azules, su voz gruesa y burlona y sobretodo, siniestra, sus ojos cerrados y boca cerrada.

- ¡Si quieres llegar la reina, deberás pasar sobre mi cadáver! - le gritó mientras corría hacia el erizo con toda la inteción de rebanarlo con las cuchillas, pero su ataque no dió en el blanco.

- Eres demasiado débil y lenta para mí... - se escuchó la voz del erizo que había desaparecido a los ojos de ambas féminas.

- ¿Acaso me tienes miedo? ¡Sal y pelea! - estaba furiosa la mapache, nadie la llamaba lenta, y mucho menos débil.

- No quiero matarte... - se escuchó la voz resonante - Así que no me des motivos, ¿Te parece? - le susurró en la oreja a Marine, el erizo vinotinto que apareció detrás de la mapache dándole un susto de muerte, moviendo sus labios por primera vez.

- ¿Eh? - se giró rápidamente mientras se alejaba a cierta distancia y divisó al erizo, sus ojos celestes brillaban con intensidad al igual que las púas en sus antebrazos, pero lo peor de todo, fue ver como su muerte se reflejaba en sus ojos; moría estallando en pedazos pero no sabía exactamente a manos de quién o de qué. Esto último la dejó en estado de shock, no podía moverse, y soltó las dagas al suelo, quería llorar pero no podía, estaba paralizada.

- Eso pensé... - tras esto, el erizo vinotinto hizo una pequeña bola de energía eléctrica con su mano y mientras se dirigía hacia la reina que muy asustada miraba como éste se le acercaba, le impactó la bola de energía a Marine haciendo que cayera al suelo incosciente - Su lacaya, estará bien "majestad" - indicó mientras se detenía justo en frente de Sally, mirando fijamente sus ojos, terror y cierta furia reflejada en ellos.

- ¿Quién eres tú? - susurró mientras intentaba alejarse, algo inútil ya que estaba en el borde del edificio y no tenía salida, ni para lanzarse, debido al pequeño muro diseñado para evitar accidentes.

- Ya se lo dije... Soy la perfección hecha realidad - le respondió de manera cínica y burlona, acorralandola y mirándola a los ojos.

- ¿Qué le hiciste a Marine? - volvió a preguntar la reina mirando a su informadora en el suelo inerte, evitando la intensa mirada del erizo vinotinto.

- Olvidé bloquear una de mis habilidades, y seguramente vió algo muy perturbador - le explicó alejándose un poco y mirando de reojo a la mapache.

- No sabes con quien te metes erizo, si algo me pasa, te buscarán y no pararán hasta verte muerto - intentó amenazar la reina.

- "Hfmp"... - soltó un bufido y tomó las manos de la ardilla y la aprisionó contra el muro, algo que tomó desprevenida a la reina y más que asustarla, hizo que se sonrojara - Usted, es la que no sabe frente a quién está. Usted es la que está en problemas ahora. Y si algo le pasa, la culpa será por su causa y provocarme - tras terminar la soltó con brusquedad y en un rápido movimiento, la tomó por la cintura y la colgó en su espalda y desapareció de allí en un haz de luz púrpura.

En tan solo un par de segundos, la electricidad de la ciudad volvió, y una alarma enseguida comenzó a sonar, en la azatoa se estacionaron tres helicópteros que llegaron sobrevolando rápidamente el lugar, todos con el sello del ejército y sus fuerzas especiales; de ellos bajaron Manic, Sonia, Migthy, Lien-da, Julie-su, entre otros comandantes y personas de alto rango del ejército y fuerzas especiales de Mobius y también diversos soldados de rangos menores.

- ¡Marine! - expresaron los amigos de la mapache que rápidamente corrieron a socorrerla.

- Está viva - articuló el armadillo al tomar el pulso de su amiga y verificar que seguía con vida.

- ¡Rápido, verifiquen el perímetro, busquen a la reina. Ya, ya, ya! - indicaron Lien-da y Julie-su casi al mismo tiempo a los demás soldados que no dudaron en acotar la orden y seguirla.

- Vamos Marine, despierta - habló con leve temor en su voz la eriza rosa de ojos verde mientras movía levemente a la mapache.

- Vamos despierta - inquirió Manic al lado de su hermana.

Mientras que las equidnas se hallaban buscando a la reina que sin duda alguna estaba desaparecida, el par de erizos y el armadillo trataban de hacer reaccionar a la mapache. Tras unos cuantos movimientos y llamados, la mapache marrón empezó a reaccionar y recobrar la conciencia.

- Eso es, ¿Marine, me esuchas? - llamaba Sonia a la mapache para que reaccionara mientras indicaba que se apartaran un poco para que pudiera tomar aire de mejor manera.

- ¿Qu... ¿Qué...?... Dónde... ¿Dónde estoy? - preguntó intentado orientarse la mapache que no recordaba muy bien que había pasado.

- Estamos aquí, en la azotea del palacio, ¿Qué sucedió? - le preguntó Mighty inclinándose para quedar frente a ella.

- La reina... ¡La reina! - exclamó mientras se levantaba de golpe y buscaba con su mirada en todas las direcciones a la soberana de Mobius.

- Señora, hemos buscado en cada rincón del palacio. La reina no está - le informó un soldado a la equidna roja antes de pararse firme ante esta y hacer un saludo rápido con la mano.

- Maldición, no puede ser - soltó furiosa y frustrada la mapache al recordar con cierta dificultad lo que recientemente había sucedido.

- ¿Qué sucede Marine?, ¿Qué pasó? - le preguntó Manic intentando calmarla y buscando información de lo sucedido.

- Se la llevó, él se la llevó - murmuró lo suficientemente alto para que sus amigos la escuharan.

- ¿Quién se la llevó?, ¿A dónde? - preguntó con preocupación la equidna morada acercándose más con los demás para escuhar atentamente a la mapache.

- Un erizo, un erizo se la llevó - explicó sin acordarse muy bien como era aquel erizo.

- ¿Cómo era? - preguntó Lien-da mientras le indicaba a un soldado que se acercara para que tratara de retratar en una tablet especial de dibujo que él mismo sacó de su traje, la apariencia del erizo según las características de Marine.

- No lo recuerdo muy bien, era de color vinotinto, largas púas con mechones morados, no recuerdo haber visto sus ojos, era bastante alto y muy robusto, y en su rostro un cinismo siniestro.

- ¿Cómo es que no viste sus ojos? - le preguntó Sonia sin enteder con exactitud como es que vió su rostro pero no sus ojos.

- Los tenía cerrados, no los abría, y no hablaba por la boca, lo hacía en nuestras mentes, por que la reina también lo escuchaba - siguió explicando intentando recordar mejor, pero no tenía nada.

- ¿Algo así como telepatía? - dudó el armadillo.

- No estoy segura, no recuerdo exactamente que fue lo que pasó. Sólo recuerdo que lo ataqué y este me esquivó de manera muy fácil desapareciendo repentinamente, luego no sé si me atacó o nó, pero lo que sí sé es que sentí un pánico que nunca había sentido y de allí, no recuerdo más nada - terminó de explicar suspirando con frustración al saber que no había podido proteger a su reina.

- No te culpes, no tienes la culpa de lo que pasó, además ese no era tu trabajo - se ecuchó una voz que todos reconocieron al instante, era Bunnie que había llegado desde adentro del edificio.

- ¡Bunnie! - exclamaron casi todos al ver a la coneja.

- El erizo que se llevó a la reina Sally, es el mismo que acabó con las civilizaciones de la Tierra - reveló sorprendiéndolos a todos.

- ¿Qué dices? - se sorprendieron más de lo debido las equidnas ante semejante información confidencial.

- Sé que era algo confidencial, pero no tenemos opción, alguien secuestró a la reina, y estoy muy segura de que fue ese ser - le habló a sus compañeros y amigos que seguramente no sabían nada del erizo - Ni siquiera la misma reina sabía como era, ella se negaba a querer saber algo de la Tierra y de su agresor, pero acabo de comunicarme con los héroes y ellos me mandaron estás imágenes - dijo mostrando una tablet que sacó de uno de sus bolsillos mostrándosela a los presentes; en la pantalla del artefacto se observaba una imagen en la que estaban los héroes luchando contra el famoso erizo vinotinto, en ella se apreciaba cada una de sus caraceterísticas de manera muy clara.

- ¿Y ahora qué? - preguntó la mapache frunciendo el ceño al mirar y reconocer al erizo vinotinto en la imagen.

- Daremos la alerta máxima, no quedará ni un solo rincón de Mobius sin ser explorado, debemos encontrar a la reina - explicó el naciente plan a los presentes la coneja-robot.

- Si encontramos a la reina, encontraremos al erizo. ¿Cómo hacemos para detenerlo? - cuestionó Lien-da al ver que se preocupaban más por la reina que por el peligro que era ese erizo para toda Mobius, si pudo acabar con la Tierra en tan solo unas cuantas horas. ¿Cuánto le tomará destruir Mobius? ¿Unos 30 minutos?.

- Llamaremos a los héroes, ellos sabrán como detenerlo - respondió de manera segura y directa a la equidna.

- Vamos a ello, no hay tiempo que perder - puso punto y fin a la conversación la equidna morada para dirigirse junto con todos a uno de los helicópteros y salir de allí y dirigirse a la central del ejército.

Sin duda algo malo acababa de suceder, un posible ataque terrorista decían todos los mobianos que no estaban al tanto de lo que estaba pasando realmente; rápidamente los noticieros se hicieron notar y no dudaron en dar las noticias, en las televisiones se reflejaba como los periodistas trataban de sacarle información a las altas personalidades del ejército sobre la asuencia de la reina en el atentado del palacio; rápidamente el rumor de que la reina estaba secuestrada se corrió.

Helicópteros, camiones del ejército, jets, blindados, tanques, todo tipo de vehículos de guerra se esparcían por toda Mobius, el caos era evidente, personas corrían por allí, otras por allá, los soldados invadían las casas sin avisar. En tan solo un par de horas el caos se había apoderado de todo el mundo de los zoomorfos y muy pocos conocían exactamente el ¿Por qué? de las cosas.

Los héroes no tardaron en hacer acto de aparición en la central del ejército, y no estaban solos, también habían traído con ellos al trío de villanos, aún encerrados. La corte tomó el asunto rápidamente y los erizos fueron llevados a una prisión de máxima seguridad, al norte de Mobius. Mientras tanto...

- Esos tres pasarán el resto de su vida en la prisión del norte, nunca escaparán - anunció Lien-Da al ver como el helicóptero despegaba llevándose a los erizos en una jaula anti-todo en una pantalla.

- Se lo merecen... - respondió complacido Shadow al ver que ya no serán una molestia, a su lado Sonic y Knuckles.

- Bien ahora sí, lo que realmente importa - habló Bunnie a los presentes en el gran saló con montones de soldados, comandantes y generales especializados en búsqueda y rescate, los héroes, Sonic, Shadow, Knuckles, Silver, Rouge, Blaze y Amy (quiénes normalmente siempre son los que saltan a la acción, mientras que Tails y Cream les dan opciones y cubren sus espaldas; El Team Chaotix es casualmente el especializado en la búsqueda y rastreo, pero al estar mal heridos, no pudieron salir).

- Nuestra reina Sally, está desaparecida, y se sospecha que fue secuestrada por el agresor de la Tierra, no conocemos su nombre ni su paradero, pero sí tenemos imágenes contundentes y un registro de algunas de sus habilidades - le informó Julie-Su a todos los presentes a través de un micrófono conectado a los parlentes replegados en todo el gran salón, en el acto reproduciendo una presentación en un gran proyector, en ella imágenes del "agresor" e información de algunas de sus habilidades - No conocemos sus intenciones, así que tengan mucho cuidado, nuestra prioridad es el bienestar de la reina, así qué... - dió espacio a su media hermana Lien-Da para que diera inicio a la operación.

- Que no quede ni un solo rincón del planeta sin ser registrado, la operación "Salve Reina" comienza ahora... ¡Ya, ya, ya! - en tono serio, arbitrario y de orden, dió inicio a la operación la equidna Lien-Da, provacando la salida veloz de todos los presentes a su preparación para poner manos a la obra y comenzar a buscar a la reina.

- Héroes, ustedes hagan lo suyo, Lien-Da, Bunnie y yo iremos a preparar nuestros equipos e iniciaremos la búsqueda, ya nos veremos - indicó la equidna morada mientras con un ademán de mano, junto con las nombradas, se retiraba del salón.

- ¿Tails, Cream? - nombró por el comunicador Shadow buscando alguna novedad.

- Chicos, no hay nada - respondió Cream a través del comunicador.

- No hallamos nada a través del satélite - agregó Tails - Busquen en el palacio alguna pista que les pueda indicar algo, no tenemos registros de nada, así que no tenemos nada -

- Ya lo escucharon, al palacio - ordenó Shadow poniendo rumbo a la salida seguido del resto de los héroes.

Un oscuro y apartado lugar, Mobius - 10:00 pm

Despertó desesperada intentado ubicarse mirando hacia todos lados y con la respiración bastante agitada, instantáneamente se dió cuenta de que estaba encadenada con mecanismos de pies y manos en forma de "X" en una pared de metal, breves segundos después observó el lugar, una habitación de lo más tétrica, toda de metal, con poca iluminación y bastante pequeña, una única puerta, seguramente la entrada y salida a esa habitación. Tras varios intentos nada exitosos de liberación, decidió clamar por ayuda, pero sus gritos se ahogaban y se oían secos, como si no pudieran salir de la habitación. Tras unos minutos de cierta desesperación e indagación, el mecanismo de la puerta atrajo su atención.

- Su majestad, veo que ya despertó - esa gruesa y grave voz resonó en los oídos de la ardilla, el erizo vinotinto entró por la puerta fijando sus celestes orbes en los azules de esta.

- Tú... - reaccionó al reconocer al erizo.

- ¿Y a quién esperaba? - se burló sarcástico mientras cerraba la puerta tras de sí, y se dirigía de manera lenta y amenazante a la máxima soberana de Mobius.

- No te me acerques, eres un psicópata, un enfermo, un... - no logró terminar de ofenderlo porque en un abrir y cerrar de ojos, este apareció enfrente de esta tapándole la boca.

- Sshh, mejor no siga hablando o me hará enfadar - habló clavando su mirada de lo más tétrica en la ardilla - Y estoy seguro de que no me querrá ver molesto... - eso último en tono de amaneza asustó a la ardilla que asintió levemente - Así me gusta... - dijo dejando su boca libre.

- En este momento todo el ejército me debe estar buscando, y tardaran muy poco en encontrarme - Intentó asustar al erizo, quien solo sonrió de manera cínica y muy macabra.

- Eso ya lo veremos... - dijo mientras presionaba un botón en la pared y el cuarto se iluminaba en su totalidad y dejaba ver varias mesas con muchos instrumentos de tortura y demás, y en una mesa un aparato bastante extraño en el acto asustando de una manera descomunal a la reina.

- ¿Usted cree… Que el ejército sería capaz de detenerme? – le preguntó de manera burlona mientras tomaba un cuchillo de 11 pulgadas y jugueteaba con él.

- Mi ejército es indestructible, poderoso, y lleno de honor, pues… - no logró terminar porque la voz del erizo la hizo callar.

- Usted no sabe quién soy yo… - dijo serio mientras volteaba a ver a la ardilla que negaba con cierto pánico al ver esos orbes celestes sobre ella – Yo soy la forma de vida definitiva… La suprema… Podría matar a todo su ejército con un Nuclear Blast si así lo quisiera… Pero, no es lo que tengo en mente… -

Las palabras del erizo vinotinto hicieron que un escalofrío recorriera el cuerpo de la reina, no entendía a la perfección a que se refería con "La suprema forma de vida definitiva", y eso de "Nuclear Blast", ¿Quién era ese erizo? ¿Qué no era Shadow la forma de vida definitiva?

- ¿Quién eres? – preguntó con voz tiritante.

- Soy Dunkelheit The Hedgehog, el futuro Emperador de Mobius – con esto último, presionó otro botón que hizo apagar las luces dejando el cuarto nuevamente a oscuras.

La puerta se cerró haciendo que la reina Sally se sobresaltara y con su mirada buscara al erizo vinotinto que no logró divisar por ningún lado, quien seguramente, se fue.

- Solo espero que mi reino esté bien…. – suspiró con alivio pero a la vez con irritación y preocupación, ella estaba bien, o al menos eso parecía, pero su pueblo estaba en grave peligro, eso erizo dijo que sería el "futuro emperador de Mobius", y eso no era bueno.

North Prision, Mobius – 11:00 pm

En la prisión de máxima seguridad, al norte de Mobius, un Trío de erizos se hallaban en la celda de máxima seguridad, a unos cientos de metros bajo tierra y muy pero que muy bien vigilados, y para colmo, con campo anti-habilidades, por lo cual, no había forma de escapar…

- Salir de aquí va a ser imposible… - exclamó Scourge mientras se sentaba en un banco.

- Gracias por el dato idiota… Todo por culpa de la rosada y su lengua… - respondió y agregó el azabache arrecostado de una pared.

- ¿A quién llamaste idiota? – el ofendido de levantó y encaró al de vetas grises.

- ¿Hay algún otro idiota en esta celda? – respondió con otra pregunta que encabronó al verdoso.

- Pues no, solo hay uno, y eres tú… - tras terminar su frase, su mano en forma de puño fue directo al rostro de Mephiles que no lo vió venir y le dio de lleno haciéndolo tambalear.

- Grr, ¡Maldita escoria! ¡Te mataré! – tras gritar se abalanzó sobre el erizo que había osado a pegarle y una batalla se desencadenó en la celda.

Tras unos minutos de constantes golpes, improperios, gruñidos y demás… Un erizo plata decidió detener la pelea y regañar a los luchadores por su comportamiento tan infantil.

- ¿Pero qué demonios hacen? Estamos en una celda y en vez de ponerse a pensar en como diablos salir de aquí, ¡Se ponen a pelear! – su sermón de villano fue interrumpido por el sonido de una alarma sobre sus cabezas.

- Algo pasó allá arriba – dijo el de ojos azules y púas verdes mientras miraba el techo.

- Pasó no, está pasando… - corrigió al oír disparos y explosiones que cada vez se oían más y más cerca, el erizo plata.

Tras unos momentos más de disparos, explosiones y quejidos de los guardias, además de la fastidiosa alarma de emergencia que no dejaba de sonar. El choque de un cuerpo contra la puerta de la celda los alertó.

- ¡Atentos! - se puso en guardia junto con los otros dos, el plateado.

Tras un par de segundos, la puerta salió disparada llevándose en el camino a Scourge de por medio, el cual quedó aplastado en un rincón de la habitación-celda en la que se hallaban. Por la entrada apareció la silueta de un erizo de largas púas, color vinotinto y ojos celestes que brillaban.

- ¿Qué demonios? - se sorprendió Mephiles al ver al erizo, tras él un mar de guardias muertos, sangre, y balas de todo tipo de calibre.

- Señores, su estadía aquí, terminó… - la grave voz del erizo azotó los oídos de los otros erizos.

- ¿Qué haces aquí? - preguntó confundido, impotente, y un poco asustado el Nazo.

- ¿No se nota? Los vine a liberar… - respondió sin mucho interés mientras pasaba de largo hacia donde había caído la puerta, levatándola sin hacer el mínimo esfuerzo y apartándola para poder sacar al erizo verde.

- ¿A qué costo nos liberas, fenómeno? - le cuestionó un poco molesto y bastante confundido Mephiles.

- Cuida tus palabras erizo, a menos que quieras morir muy pronto - tras terminar lo dicho reanimó a Scourge con una bola de energía electrificada y lo sacó de debajo de la pesada puerta blindada.

- ¿Qué es lo que quieres? - le preguntó finalmente Nazo al de ojos celestes, que volteó a ver a los tres erizos frente a él, uno de ellos sanando a gran velocidad sus heridas.

- Quiero que sean mis lacayos, serán fieles a mí, y darán la vida por mí, si fuera necesario, y junto a mí, dominaremos Mobius y viviremos como más nos guste… - les explicó con tono serio, frío, decidido y muy psicótico mientras se sacudía el polvo de sus brazos y hombros.

- ¿Y si decimos que no? - preguntó Mephiles indagando los planes del erizo.

- Firmarán su sentencia de muerte… - miró fijamente al trío de erizos, sus ojos brillaban con intensidad y un semblante cínico adornaba su rostro.

Los erizos se miraron entre sí, el de ojos celestes podría no estar bromeando, sabían perfectamente que era hasta 5 veces más fuerte que ellos y su vida estaba en juego, debían decidir sabiamente, si intentaban escapar, éste los atraparía muy fácil y de seguro los mataría, luchar contra él era muerte segura… Sólo quedaba una opción…

- Hecho… - respondió Nazo - Estoy de tu lado - se puso al lado del erizo vinotinto que levemente sonrió…

- … - Mephiles simplemente se colocó al otro lado del erizo vinotinto.

Ya solo faltaba la decisión de Scourge que aún dudaba mucho…

- Si no lo hago, seré hombre muerto… Pero… Algo me dice que éste no es mi destino… Yo nací aquí, en Mobius, no voy a arruinar el planeta que me vió crecer… ¡Y no pienso unirme a él! - hizo la intención de dirigirse hacia el erizo vinotinto, pero rápidamente dio un salto hacia fuera de la celda y con su súper sónica velocidad se escapó de la prisión.

- Ese idiota… ¡Ya verá! - Nazo estaba a punto de ir tras él pero una mano en su hombro lo detuvo.

- Déjalo, no lo necesitamos - le ordenó Dunkelheit al plateado que obedeció sin rechistar - No quiero cargarme a más guardias así que nos vamos - y en un destelló de luz púrpura desapareció de allí junto con los otros dos erizos.

En ese mismo instante montones de naves llegaron a las afueras de las instalaciones dejando caer montones de soldados, que rápidamente entraron en la prisión buscando sobrevivientes, y al causante de la catástrofe. Julie-Su y Lien-Da llegaron a la celda de máxima seguridad.

- Es la única celda que sufrió daños… - argumentó la Equidna de color rojo.

- Y estos tres prisioneros - agregó viendo las fichas con los datos de cada uno de los erizos villanos - Los únicos que no están - culminó apagando la tableta la equidna morada.

- Escaparon con ayuda de alguien más… - indicó la roja.

- Y ese alguien, ya lo estamos buscando - respondió la morada.

Un lugar en medio de la nada, Mobius – 11:30 pm

En un sitio aislado rocoso y plano, la oscuridad era apenas un poco apartada por el brillo de la luna, un silencio extremo estaba presente en el lugar y una espesa neblina se hallaba dificultando la vista de cualquier ser. Un un destello púrpura apareció revelando a tres siluetas.

Una de las siluetas… La más alta y robusta se acercó a una roca con una muy peculiar forma. Al moverla se activó un mecanismo que reveló una compuerta con un ascensor. Una base secreta.

Rápidamente todos se subieron al elevador y mientras este descendía, la compuerta se cerraba lentamente hasta volver a quedar camuflajeada entre las rocas.

Las siluetas rápidamente descendían mientras una infinidad de faros comenzaban encenderse ilumianando el trayacto. Todas estas iluminaciones tenían una forma muy peculiar forma que todos conocían perfectamente… La cara de Eggman.

Al llegar al piso principal, una compuerta el clásico logotipo del dr. Robotnik se abrió mostrando unas instalaciones en perfecto estado y funcionamiento, con montones de Robots, aparatos, monitores, étc, étc.

Tras cruzar varias habitaciones a través de compuertas llegaron a la "sala maestra", en el centro de esta un gran sillón frente a un montón de tableros con botones y pantallas, se hallaba sentado el dr. de gran tamaño que al notar al trío de erizos llegar, rápidamente se viró, se levantó e hizo una reverencia saludando de una manera muy formal y servicial al erizo vinotinto.

- Señor Dunkelheit… Muy buenas noches, veo que ya regresó, y con las manos ocupadas - habló el dr. viendo a los erizos de reojo.

- Buenas noches Robotnik, ofreceles a nuestros invitados sus habitaciones para que descansen… Y vé a descansar tú también, tenemos mucho trabajo que hacer mañana… - devolvió el saludo y ordenó al instante al Ivo que rápidamente obedeció y se llevó al par de erizos a sus habitaciones.

Mientras se dirigían a las habitaciones, Nazo y Mephiles no dudaron en preguntar al Eggman que le había pasado.

- Eggman... ¿Qué diablos fue eso? - le preguntó con cierto tono de burla al dr. sobre su actuación hace unos instantes.

- ¿Y osas preguntar qué fue? - le recriminó.

- También te tiene comiendo de su mano ¿no?... - buscó la afirmación del bigotudo.

- ¿Tú que crees? - se limitó a responder y avanzar de manera más rápida hacia las habitaciones.

Decidieron no darle más vueltas al asunto… Ya mañana tendrían más tiempo para resolver algunas dudas y cuestiones… Y verán los verdaderos planes del erizo.

En la sala maestra, el erizo vinotinto se hallaba tecleando unas cosas en una computadora que parecía ser la principal… La que controlaba todo en la base.

- Mañana por la mañana, todo en esta base habrá cambiado, y en tan solo una semana… Toda Mobius habrá cambiado… Y todos se postraran a mis pies… - se dijo a sí mismo mientras creaba una bola de energía electrificada muy brillante y la introducía en el núcleo de la computadora y todo empezaba a cambiar.

Toda la instalación empezaba a cambiar a la manera en que la quería el de ojos celestes. Todo tomaba el color de su matiz, la forma, la esencia… La base ya no era de Eggman… La base era de él.

Su macabra risa se hizo notar mientras toda la sala maestra se cubría de energía negra que se desbordaba por todos lados… El fin de mobius se aproximaba… Y nada ni nadie lo detendrá…


Comentarios del autor

¿Qué tal?
La reina secuestrada, Dunkelheit con muy malas intenciones, Mobius hecho un desmadre, Shadow y Amy tienen sentimientos ocultos, Nazo, Mephiles y Scourge no duraron ni un día en la prisión... Esta historia está cada vez más rara e interesante... xD

Este capítulo es, por ahora, el más largo de la historia... Y la más raro también o.O...
Bueno, espero que les haya gustado.
Nos leemos pronto.

Adelanto del próximo capítulo

- ¡Ammes! ¡No! ¡Espera!... -

- ¡Déjame en paz! -

- ¡Maldición!

- ¿Ahora qué hiciste faker? -

- Sólo fui sincero con ella... -

Majara's Out