Comentarios del autor
¡FANFICTION!
¡YA VOLVÍ!
Cielo santo, siento que han pasado décadas xD
Pero ya estoy aquí, a todos esos lectores, mis más sinceras disculpas de verdad T.T
Me siento terrible por haberlos hecho esperar tanto por el capítulo VI
¡PERO YA ES REALIDAD JODER!
Aquí está el capítulo número seis, de "The End", disfrútenlo, y nos leemos abajo :)
Info. del capítulo
FANFIC = The End.
NOMBRE = Invasión (parte 1): Muerte Previa.
NÚMERO = 6.
RATING = "T".
ADVERTENCIA = Lenguaje ofensivo, escenas violentas. Discreción.
DISCLAIMER = Los personajes de la saga de videojuegos "Sonic The Hedgehog" no son de mi propiedad en ninguna forma. Estos pertenecen a "SEGA". Yo solo los utilizo para fines de simple ocio y entretenimiento sin ningún tipo de intención lucrativa.
Att: D. Ballestero.
Greet Forest, Mobius - 4 pm
El atardecer era alucinante, con un toque de misterio y leve tristeza, la batalla había sido dura, pero ya ellos no estaban allí, iban en búsqueda de la reina, debían de ponerla a salvo ya que era la misión principal. La coneja conducía a velocidad ciertamente moderada mientras era guiada por el erizo plateado de manera un poco confusa por el terreno en el que estaban. La desesperación de Bunnie era evidente y Nazo trataba de actuar rápido para evitar posibles discusiones. Tras varias indicaciones y casi una hora de manejo, llegaron a una cabaña vieja y abandonada.
- Es esta - confirmó al ver la cabaña.
- Vamos allá - ordenó de manera rápida mientras bajaba del camión.
El erizo se limitó a bajarse también del camión para seguir a la coneja; la oji-jade sin el más mínimo esfuerzo tumbó la puerta de una sola patada que tras impactar contra el suelo levantó el polvo que cubría el suelo de la cabaña.
- Separémonos - dijo tras entrar al sitio y comenzar a rebuscar en las habitaciones de la cabaña.
Nazo se dispuso a subir al piso de arriba y revisar algún indicio sobre la reina o sobre dónde podría estar. La cabaña estaba polvorienta, con la madera añejada y muebles en descomposición por el abandono, ventanas rotas y empañadas, y una atmósfera siniestra que la acompañaba por la falta de iluminación. Tras varios minutos de búsqueda en los cuartos de arriba y no hallar nada, decidió bajar sin más encontrándose con la coneja que se hallaba moviendo muebles y estantes en busca de algún pasadizo o cuarto secreto.
- ¿Tienes algo? - preguntó la de cabellos dorado que se hallaban amarrados haciendo una bola en la cabeza.
- Nada - respondió sin pensar mucho el de ojos verdes y pelaje plateado.
- Tsk - hizo un sonido con la boca de resignación mientras volvía a la búsqueda.
Nazo se dispuso a seguir buscando también, ambos bastante irritados y cansados, pero sin detenimiento alguno. Tras otros largos minutos de búsqueda e incremento de la desesperación, sobretodo por parte de la coneja rubia, el Nazo halló una compuerta en el suelo justo en la sala de la cabaña. Se hallaba muy bien oculta y se confundía fácilmente con el suelo; sin darle más vueltas intentaron abrirla pero estaba encadenada, a lo que Bunnie con su brazo metálico quebró la cadena y quitó el candado, abriendo así la compuerta.
La coneja bajó primero por la escalera de mano la cuál era ciertamente bastante larga, seguida del erizo. El cuarto era sumamente oscuro, no era capaz de verse absolutamente nada, por lo que al llegar al suelo, Nazo hizo una bola de energía blanca con su mano e iluminó un poco la habitación.
- Joder que oscuro está esto - exclamó al notar que apenas iluminaba algo con su bola de luz, por lo que decidió concentrarse un poco y encender su aura celestial y conseguir una mejor iluminación.
- ¡Woa!... Erizo, que eficiente - se sorprendió un poco la coneja-bot al ver la habilidad del plateado.
- Vamos, busquemos alguna fuente de luz - decidió ignorar el halago y hacerse el duro.
Sin rechistar, buscaron algún interruptor o candelabro que les ofreciera una fuente de luz pero no encontraron nada por lo que se dispusieron a buscar pistas sobre la reina y su paradero sin separarse.
Mientras exploraban la habitación, detallaron que se hallaban en una especie de sótano repleto de muebles, estantes, adornos, etc, cosas sumamente viejas y en estado prácticamente inservible. Bunnie se fijó en unos estantes que se hallaban inquietamente en posición extraña, por lo que decidió moverlos con ayuda del erizo. Tras estos estantes había una puerta metálica muy llamativa.
- Se ve muy moderna - dijo al ver la puerta.
- La reina debe estar tras esta puerta, hay que abrirla - dijo tras buscar algún pomo o cerradura, cosa que no poseía.
- Es blindada, así que no abrirá a los golpes - inquirió el erizo al ver como la coneja se disponía a darle un patadón a la puerta.
- Busquemos algún mecanismo o palanca que nos abra la puerta - le indicó mientras comenzaba a tocar las paredes.
El plateado también comenzó a rebuscar en las paredes en dirección opuesta a la coneja, pero no tardó mucho para toparse con un estante, el cual escondía tras él una palanca que no dudo en accionar.
- Encontré una palanca, debe ser esta - le informó a la rabbot que paró la búsqueda a oscuras y se acercó al erizo.
Tras accionar el mecanismo, un sonoro chirrido se hizo presente al momento en que la dichosa puerta se corría a través de la pared revelando tras ella un largo pasillo bastante iluminado, con piso, paredes y techo de metal. Tras asomarse por el corredor, al final de este detallaron otra puerta más.
- Espero que aquella no esté cerrada - musitó la coneja mientras se adentraba a paso rápido por el pasillo para llegar a la otra puerta seguida del erizo plata.
La puerta para suerte de ambos no estaba cerrada, tenía una palanca que tras bajarla abrió la cerradura, pero su peso era descomunal, la coneja-bot apenas y la estaba moviendo.
- ¡Vamos ayúdame! - le pidió ayuda a regaña dientes al plateado que se había quedado observando.
- Ok, ok - se sintió como un niño a lo que obedeció y ayudó a empujar la puerta, que sin esforzarse mucho, abrió completamente.
Una vez la puerta abierta completamente, posaron su vista al frente encontrándose con la imagen de la reina Sally colocada en forma de "X" en la pared como si de un adorno se tratase, estaba sujeta por abrazaderas de metal que lucía indestructible tanto en los tobillos como en las muñecas y abdomen.
- ¡SALLY! - gritó cargada de furia y tristeza la coneja rubia que corrió directo al encuentro con la ardilla.
Nazo se quedó atónito mientras observaba la psicótica habitación, era de metal opaco, levemente iluminada por unas cuantas lámparas, no era muy amplia, pero cualquiera perdería la cabeza con tan grande vacío que había en esa habitación tan tétrica, detalló un poco más la habitación y notó que habían compuertas en diferentes puntos, como si de ellas saliera algo al activar un mecanismo.
- ¡Despierte mi reina, despierte! - llamó a la ardilla que se hallaba inconsciente, semidesnuda, y repleta de heridas corto-punzantes en muchas partes de su cuerpo.
- Ahhhgg - chilló la ardilla mientras abría sus ojos azules cargados de cansancio y dolor.
- Señora, eso es, despierte, la sacaré de aquí, pronto estará bien - le hablaba a quien fuera la reina de Mobius para mantenerla despierta mientras trataba de liberar los mecanismo de manera torpe y brusca.
- B.. Bu... Bunnie - lágrimas a causa del dolor salían de los ojos de la ardilla que dificultosamente respiraba.
- No, no se esfuerce - le dijo tratando de calmarla mientras seguía intentando abrir los mecanismos sin éxito.
- Debes... Irte - inquirió la ardilla en un dejo de voz.
- No pienso irme sin usted - le respondió viéndola de reojo, un semblante de tristeza en su rostro.
- No tiene caso, si me liberas igual moriré - terminó de decir la oji-azul confundiendo a su guardaespaldas y amiga.
La coneja no sabía como reaccionar a las palabras de la ardilla, estaba atónita, ¿Qué significaba eso?, ¿A qué se refería?. La coneja con cierta frustración y rabia comenzó a rebuscar en el cuarto algo que liberara la aprensión hacia Sally. La desesperación se hacía presente en la habitación y Nazo que se había quedado al margen de la entrada decidió acercarse a la reina, detalló cada una de las heridas que se hallaban en su cuerpo. Todas lucían recientes de no más de un día, y tenían diversas formas como si hubieran sido provocadas por distintos objetos.
- ¿Nazo? - preguntó la ardilla al ver al erizo observándola.
- Reina Sally - respondió sin más al llamado de la máxima soberana de Mobius.
- ¿Qué haces... Aquí? - le preguntó con dificultad debido a las heridas en su cuerpo que le causaban un fuerte dolor.
- Tenemos un enemigo en común, no hay de otra - respondió sereno, tras pensar un poco en lo que iba decir.
- ¿Te puedo pedir un favor? - le hizo una petición al erizo plata sorprendiéndolo enseguida.
- ... - dudando un poco se acercó más a la reina e hizo gesto en forma de que la escuchaba.
- Quiero que saques a Bunnie de aquí... El enemigo está muy cerca, lo puedo sentir - le dijo mientras veía como la rubia coneja buscaba sin cesar algo que la liberara.
- ¿Cómo puede estar seg... - el sonido de un mecanismo activándose llamó la atención de los presentes.
La habitación se iluminó en su totalidad y montones de mesas esparcidas por el cuarto empezaron a salir del suelo, encima de ellas, montones de herramientas para torturar y demás utensilios y armas. Otro mecanismo se activó y del techo descendió un inmenso taladro que quedaba de frente a la reina Sally. La maquinaria sin más, se activó y comenzó a acercarse lentamente hacia la ardilla amenazando con atravesarla y destrozarla por dentro.
- Oh no No NO ¡NO! - se desesperó mucho más la coneja al ver que el taladro iba sin detenerse, en el acto corrió hacia la reina mientras trataba de liberarla bruscamente de nueva cuenta.
- Perdóname Bunnie, perdóname - le pidió perdón la ardilla a la coneja oji-jade que con lágrimas en los ojos la miraba - Perdóname por privarte tanto, por ocultarte cosas - el taladro seguía su camino muy despacio sin detenimiento alguno - Por hacerte guardar tantos... Secretos - seguía suplicando un perdón la ardilla mientras también derramaba lágrimas por sus ojos.
- Sally no - la rabia, el dolor y la angustia la dominaban por completo, sin embargo no dejó de luchar seguía buscando alguna forma de sacar a la ardilla de aquel infierno en el que estaba, no quería dejarla morir, no lo haría.
Nazo por su parte, le estaba dando vueltas a lo que le había pedido la reina hace unos instantes, estaba ciertamente confuso, pues no sabía exactamente que hacer ni pensar. Dejó el análisis por un momento mientras buscaba alguna forma de detener aquella maquinaria que amenazaba con hacer trizas el cuerpo de la reina, se montó encima de este y empezó a golpearlo para ver si lo desprendía del techo, cosa que no sucedió por que el taladro ni se inmutaba.
- ¡Debe haber una forma de parar esto! - le gritó a la coneja que pareció no escucharlo debido al trance que estaba viviendo en ese momento.
- Sí la hay -
Una grave voz se hizo presente en la sala; era un erizo blanco celestial que brillaba con intensidad con aspecto de lo más misterioso y exótico; muy llamativo.
- ¿Qué demonios? - se preguntó el plateado oji-verde al ver semejante ser delante de él.
- Pero yo no quiero que se detenga - terminó de decir aquel erizo antes de impactar un duro golpe al Nazo haciéndolo chocar contra la pared al lado de la ardilla y la coneja quiénes se sorprendieron ante tal escena.
Nazo tenía medio rostro enrojecido mientras que de su ceja y labio salía un hilo de sangre, Bunnie lo ayudó a levantarse. Por otro lado, aquel erizo comenzó a destellar y una energía negra lo cubrió por completo; cubierto de energía negro, descendió al suelo hasta que la energía despareció de golpe dejando ver ahora a aquel erizo tan temido por ellos.
- ¡Tú! - escupió con rabia Bunnie al ver al erizo frente ellos.
- ¿Yo? - se burló mientras se señalaba a sí mismo con gracia.
- ¡Nazo! - gritó la ardilla con fuerza, a lo que el nombrado tras unas milésimas de segundos de pensarlo, en una arremetida con fuerza cogió a la coneja-bot y salió disparado de allí directo a la salida.
El erizo vinotinto reaccionó tarde por lo que no pudo alcanzarlos quedando muy cabreado a lo que volteó a ver a la ardilla con una sonrisa cínica y perturbadora.
- Llegó tu hora mi reina - le dijo mientras se acercaba furtivamente a la ardilla mientras hacía que el taladro girara más rápido y también se acercara mucho más rápido.
- Eres un enfermo - le insultó la reina al erizo mientras lo veía acercarse.
- Pero no más que tú - le recalcó mientras llegaba a la par de ella y le acariciaba la castaña cabellera por detrás del cuello.
- Los héroes te destruirán - trató de intimidarlo pero solo hizo que soltara una sonora carcajada macabra.
- Qué lástima arruinar tus sueños - dijo tras terminar de reírse, el taladro ya estaba muy cerca, a punto de traspasar a la ardilla que tan solo cerró los ojos para sentir la perforación - Me das pena - el taladro se detuvo a unos centímetros de la reina y por donde vino, se volvió a ir.
- ... - la reina al no sentir nada abrió los ojos lentamente.
- No quiero oírte gritar, así que... - el erizo estaba sujetando un dispositivo en su el cual accionó tras terminar de hablar, liberando a la ardilla que tras caer activó un temporizador - No hay nada mejor que volar en pedazos ¿verdad? - tras decir esto último desapareció en haz de luz púrpura mientras que todas las puertas se cerraban dejando a la ardilla sin escapatoria alguna.
Sally se levantó del suelo como pudo y trató de encontrar alguna salida pero no halló nada, por lo que decidió dejar de luchar y esperar a la explosión que acabaría con todo el lugar, el temporizador dejó de sonar y un fuerte estruendo acompañado de un mar de fuego azotó la habitación acabando con todo a su paso.
Afuera de la cabaña estaban Nazo y Bunnie en una fuerte discusión cargada de dolor, ira y resentimiento.
- ¿Por qué lo hiciste? - le preguntaba furiosa y adolorida al erizo.
- Sally me lo pidió, me dijo que te sacara de allí y fue lo que hice - se defendía el erizo mientras se cubría de los golpes que le daba la coneja.
- ¡NO tenías que hacer nada! ¡NADA! - seguía reclamando sin sentido la coneja mientras golpeaba el pecho del erizo sin hacerle ningún daño, las lágrimas salían de sus ojos sin detenimiento alguno.
- Ella sabía que el erizo estaba allí, quería protegerte - le decía para que tratara de calmarse y dejara de echarse la culpa.
De pronto la cabaña estalló en pedazos que amenazaron con aplastar al par de mobianos, pero Nazo fue más rápido y tomó de nueva cuenta a la coneja y de un salto se apartó del lugar justo antes de que una montaña de madera los golpeara. La cabaña ya no existía, solo era un montón de escombros y cenizas mientras que en el centro había un profundo cráter que indicaba el origen de la explosión. Erizo y coneja estaban atónitos viendo el lugar de lo que alguna vez fue la prisión de la reina, la fémina sintió como las lágrimas bajaban por sus mejillas de nueva cuenta a lo que solo se desplomó en los brazos del erizo plateado que simplemente le dio un abrazo algo seco, pero cálido.
- Se fue... - susurró al viento mientras se hundía en el pecho de aquel erizo que era buscado por los héroes debido a sus atentados contra la Tierra, pero ya no había una Tierra a la que ligarse, ahora era solo Mobius, y ambos estaban dispuestos a defenderla de cualquier amenaza potencial.
- Debemos irnos - inquirió Nazo tras varios minutos de silencio en medio anochecer.
- ... Vale... - respiró profundo la coneja rubia y ambos se dispusieron a salir de allí en el camión.
Esta vez conduciría el plateado mientras que la coneja iría de copiloto, una vez acomodados en el vehículo, el erizo puso marcha sin rumbo, pues pensó que así despejarían un poco la mente por los fuertes acontecimientos que habían vivido y por las fuertes emociones de la rubia. Las ruedas chirriaron y la máquina se movió a velocidad media a través de los arboles hasta llegar a un sendero el cual siguió sin detenimiento.
Bunnie tenía la vista perdida en el horizonte, tras él, el sol se ocultaba anunciando la llegada de la noche. Nazo tenía la vista en el volante, estaba pensando en la última vez que vieron a Dunkelheit, era blanco-plateado, brillaba, era más grande, robusto, se veía mucho más imponente que él en su forma perfecta. No era posible, el como harían para derrotar a ese erizo lo carcomía por dentro. En eso, un recuerdo le vino a la mente.
Flash Back
- Te partiré en muchos pedazos erizo, me gozaré tu destrucción - habló mientras lo agarraba de una pierna y lo arrastraba para sacarlo fuera de la sala al vestíbulo.
- No puede ser, maldita sea, si no hago algo, me matará - pensó Nazo; logró divisar una especie de cetro al lado del trono que había en la sala, el cual lo tomó mientras era arrastrado y con él le dio de lleno en la cabeza a Dunkelheit, partiéndolo en el acto, pero, milagrosamente, hiriendo al vinotinto.
- AAGH - cayó al suelo mientras se sujetaba la herida, estaba sangrando.
Dunkelheit, cegado por la ira, no vio venir un segundo ataque con lo que quedaba del cetro saliendo disparado por el golpe, dándole el tiempo suficiente a Nazo para llegar al elevador y bajar al taller a buscar a los otros dos villanos.
Flash Back End
- ¡Eso es! - frenó de repente llamando la atención de la coneja que volteó a mirarlo confundida.
- ¿Qué sucede? - preguntó sin entender la acción del erizo plata.
- Creo... Creo que el erizo tiene una debilidad - le respondió mientras analizaba la situación y en lo que se podría hacer al respecto.
- ¿Debilidad? - volvió a preguntar sin entender del todo bien.
- Sí, el enemigo - explicó - Cuando nos sacó a Mephiles y a mí de la prisión del norte, nos llevó a una base que era de Eggman, allí me pidió cosas que yo no quise hacer por lo que lo hice enojar e intentó matarme - fue explicando a la coneja que aclaraba sus dudas al escuchar atentamente al erizo.
- ¿Y cómo te le escapaste? - preguntó con cierto asombro.
- Le di de lleno con un cetro que había en el vestíbulo - le respondió a la coneja dejándola más confundida que antes.
- ¿Qué? ¿Un cetro? - no entendía nada.
- A mí parecer el cetro estaba hecho de algún material especial y creo que ese material, es la debilidad de Dunkelheit - le informó acerca de su suposición y de lo que creía.
- ¿Y dónde está la base? - preguntó por la ubicación de la base.
- No está muy lejos de aquí, está en este mismo bosque - le dió un aproximado del lugar.
- Vamos a buscarlo - le sugirió a lo que Nazo simplemente puso en marcha el camión mientras activaba el gps.
- Vamos a ello - piso el acelerador mientras miraba de reojo la pantalla en la cual se reflejaba un mapa por el cual se guió.
Tras varios minutos de rápida conducción y tomar atajos entre los árboles, llegaron a una zona rocosa y cubierta por una espesa neblina que le daba un toque exótico y muy misterioso al lugar. Nazo estacionó el camión tras unos árboles ocultándolo así, luego se bajó de la máquina seguido de Bunnie.
Ambos se acercaron sigilosamente y todo se veía sumamente normal y natural.
- ¿Seguro que es aquí? - dudó ante la apariencia del lugar.
- Seguro - le afirmó con detenimiento.
El erizo de ojos jade se acercó a unos pilares de roca que había cerca y comenzó a tocarlos, hasta que uno de ellos se movió activando un mecanismo y con ello una compuerta enorme comenzó a abrirse en el suelo dejando ver la plataforma de un elevador. Bunnie inspeccionó un poco el área y se subió a la plataforma metálica junto con Nazo, este último oprimió un botón y el elevador comenzó a descender mientras que la compuerta se cerraba.
El elevador descendía rápidamente a travé del gran túnel hecho de metal en su totalidad con colores que solo hacían recordar al erizo vinotinto. Tras unos minutos de descenso, llegaron al vestíbulo pero ambos se habían escondido en una trampilla que había en la plataforma, Bunnie se asomó un poco y vió que todo estaba despejado, de manera sigilosa salió de el escondite y tras ella, Nazo.
- Busquemos el cetro y salgamos de aquí - ordenó Bunnie mientras abarcaba terreno en el vestíbulo.
- Debe estar por aquí, si es que no lo ha recogido - sugirió el plateado mientras buscaba con la mirada el cetro por el suelo.
Ambos buscaron con cautela el objetivo mientras inspeccionaban el vestíbulo, nada más que unas pantallas que estaban apagadas, y un trono posicionado al final con una capa en el borde, además de otro elevador que se hallaba a un costado de la habitación.
- No está aquí - habló al no encontrar el cetro en ningún lado del vestíbulo.
- Ven, sígueme - le pidió que le siguiera detrás del trono.
Entraron a la sala que se hallaba detrás del vestíbulo, la sala de control. Plagada de pantallas, paneles con botones y demás equipo de telecomunicación y control. Inspeccionaron la habitación rápidamente en busca del cetro pero no hallaron nada, estaban dispuestos a salir de la habitación cuando el sonido del ascensor llegando los alertó, ambos se escondieron detrás de unos monitores y guardaron silencio.
Unos pasos pesados que iban lento y con cierta gracia se hicieron presentes en el vestíbulo y luego en la sala de control. Vieron al dueño de aquellas pisadas y era el erizo vinotinto, tenía un traje bastante llamativo, llevaba sus botas y hombreras de siempre y sus púas se hallaban todas hacia atrás. Ambos infiltrados tragaron seco por el miedo a ser descubiertos.
Dunkelheit paseó por la sala de control viendo unas pantallas y tecleando unas cosas. Así estuvo por varios minutos hasta que divisó algo en una de las pantallas que lo alarmó para luego salir a paso veloz de la habitación pero no sin antes dejar algo en una mesa que había cerca.
El sonido de los pasos se fue alejando hasta que se detuvieron y el sonido del ascensor en movimiento les dio el chance a los dos mobians de salir de su escondite y escapar.
- ¿Se fue? - preguntó la rabbot al ver a Nazo asomándose fuera del escondite.
- Espera... - dijo mientras fruncía el ceño para conseguir una mejor vista y ver como el elevador cerraba sus puertas - Se fue - afirmó lo preguntado por la coneja para luego salir del lugar en donde se habían escondido seguido de Bunnie.
- Vámonos antes de que... - se detuvo y observó una bolsa en una mesa que le llamó la atención - Espera un segundo - terminó de decir para acercarse a la mesa y revisar la bolsa.
- ¿Qué pasa? - preguntó la coneja al acercarse al erizo.
- Es este - le comentó mientras sacaba de la bolsa pedazos de un material raro.
- ¿El cetro? -
- Sí -
- Está hecho pedazos - dijo mientras lo observaba con detenimiento.
- De algo servirá - habló mientras volvía a introducir los pedazos del cetro y cerraba la bolsa - Ahora sí, vámonos antes de que vuelva -
La rubia asintió soltando una leve risita y ambos se dirigieron con velocidad y cautela a la plataforma pero justo cuando salieron de la sala de control en el vestíbulo había una docena de robots formando dos filas de seis cada una. Todos lucían imponentes, de mas de metro y medio de altura, color vinotinto y cargados con armas de fuego de alto calibre. Nazo y Bunnie se sorprendieron al observar las máquinas frente a ellos, y aunque al parecer estaban apagadas, no bajaron la guardia.
- ¿Y esto? - pensó el erizo mientras se acercaba a los androides muy despacio.
- ¡Cuidado! - gritó Bunnie.
Nazo no pudo reaccionar por la velocidad del ataque. Terminó chocando contra una pared mientras soltaba la bolsa que llevaba el cetro debido a la fuerza del golpe. Tras caer al suelo se levantó y divisó a su agresor: el erizo vinotinto.
- Así que... ¿Infiltrándose en bases ajenas eh? - preguntó con su tono sarcástico y cínico mientras volteaba a mirar a la coneja, y con paso lento, se acercaba a ella.
- Grrr - Bunnie se limitó a retroceder y gruñir por la impotencia que le daba el no poder hacerle daño a aquel ser tan poderoso que se le acercaba furtivamente - Eres un enfermo - le insultó con rabia, ira en sus ojos.
- Lo mismo me dijo tu "reinita" antes de morir - se burló por las palabras de la coneja a lo que solo hizo cabrearla más.
Nazo apenas se reincorporaba, estaba algo aturdido y la vista le daba vueltas, había sido un duro golpe contra la pared que no se esperaba, por eso le afectó tanto.
- Grr ¡Maldito seas! - lo mandó al carajo antes de acometer contra él y tratar de asestarle una patada que este sostuvo con mucha facilidad.
- Serás estúpida - le devolvió el insulto mientras la hacía girar en su propia eje haciéndola chocar contra el suelo.
- ¡Bunnie! - llamó a la coneja al verla en el suelo y de inmediato sacó un pedazo del extraño material de la bolsa, uno con filo, y se acercó con velocidad al erizo vinotinto.
Dunkelheit se percató de que Nazo se le acercaba y de una patada sacó del área a Bunnie que se retorció de dolor por el golpe y cayó metros lejos de él. En el acto tomó al plateado del cuello y lo alzó del suelo ahorcándolo en el proceso.
- Cof mmnngg - trataba de respirar el de ojos verdes mientras trataba de safarse del agarre sin éxito.
- Jajajajaja - se rió del erizo al verlo zarandearse como un pez salido del agua - Eres patético - se burló de nueva cuenta.
Nazo ya no podía respirar, sentía que las fuerzas abandonaban su cuerpo y sin darse cuenta soltó el trozo del cetro que había agarrado. Bunnie observó como el erizo dejaba de luchar y en un impulso de ira e impotencia se levantó del suelo y corrió hacia la bolsa para sacar lo que quedaba del cetro; alzó la vista y vió que el plateado ya no podía más y sin pensarlo dos veces corrió y en un preciso pero veloz movimiento, le dio de lleno con el palo del material del cetro en un costado al de ojos celestes haciéndolo rodar por el suelo debido al impacto, y en el acto, soltar al asfixiado Nazo.
- Ugh - se quejó por el dolor mientras rodaba por el suelo tras caer en él, pero de un movimiento rápido hizo una voltereta incorporándose velozmente pero cayó en una rodilla.
- ¡Nazo! - corrió hacia el nombrado y se agachó para ayudarlo a levantarse - ¿Estás bien? - le preguntó mientras le daba aire con su mano.
- Cof cof cof - tosía mientras respiraba agitadamente recuperando el oxígeno que tanto le hacía falta.
- Maldita perra... - Dunkelheit estaba enfadado, tenía una herida sangrante en el costado derecho que se la observó mientras se erguía.
- Debemos... Irnos - dijo mientras seguía respirando agitadamente - Corre - la miró a los ojos y le señaló la plataforma.
- Pero... - no pudo hablar porque Nazo volvió a hablar.
- ¡Corre! - le gritó y Bunnie simplemente salió corriendo hacia la plataforma.
- Grrr - miró fijamente a la coneja correr mientras sus irises celestes brillaban con intensidad - Pagarás caro tu estupidéz - estaba a punto de salir tras ella pero un fuerte dolor en su hombro le detuvo e hizo que cayera en su rodilla otra vez - ¡AAGHH! -
Nazo le había enterrado el pedazo filoso del cetro en el hombro a Dunkelheit, cuestión que le dio tiempo de tomar la bolsa con los otros restos del cetro y correr hacia la plataforma que ya se encontraba a punto de subir. El plateado corrió lo más rápido que pudo y de un salto se sujetó de la cornisa de la plataforma; la coneja que lo vio llegar se apresuró a ayudarlo a subir.
- ¡No! - gritó Dunkelheit al ver a los mobianos escaparse, situación que le hizo golpear el suelo con ira agrietando el duro metal, sus ojos brillaban con furia pero el dolor en su hombro pudo más que la rabia - Ugh... grrr - gruñó por el dolor.
Trató de levantarse pero el dolor le era insoportable y aquel objeto filoso no lo dejaba regenerarse, por le que decidió tomar firmemente aquel objeto y de un fuerte tirón lo retiró de su cuerpo cayendo al suelo totalmente desorientado.
- Ahhgg uff - respiró con alivio tras recuperar un poco la orientación y sentir como el dolor se apaciguaba.
Tras un par de minutos de leve descanso y regeneración se colocó de pie y notó que sus heridas ya estaban sanando, observó fijamente los objetos con los que había sido herido descubriendo en seguida su naturaleza.
- Hfmp... - bufó antes de crear una bola de energía y con ella desintegrar aquellos objetos que le provocaron daño - Solo me faltan los que tienen ellos y volveré a ser perfecto - se dijo a sí mismo con cinismo y orgullo para luego chasquear los dedos encendiendo a las máquinas que se hallaban en la sala que enseguida comenzaron a volar rumbo a la salida a través del túnel del elevador.
Mientras tanto en el elevador, que estaba a punto de llegar a la superficie, Nazo y Bunnie rogaban porque el erizo no viniera tras ellos para así tener tiempo para escapar y al mismo tiempo discutían sobre la batalla.
- Tenías razón - le indicó Bunnie al erizo.
- ¿Eh? - no entendió.
- Sobre la debilidad del erizo - señaló la bolsa que tenía en sus manos.
- Oh, sí... - afirmó mientras revisaba la bolsa y notaba que habían unos tres trozos más de aquel objeto hecho de ese material tan extraño.
- ¿Qué crees que sea? - le preguntó acercándose al erizo.
- No lo sé, lo que sé es que con esto, podemos derrotar al erizo - aseveró mientras alzaba la vista para encontrarse con la mirada verdosa de la coneja.
- ... Gracias - le agradeció al erizo que quedó atónito ante aquella muestra de gratitud.
- ¿Por qué me agradeces? - preguntó dándole vueltas al asunto.
- Por defenderme, por preocuparte por mí - recalcó mientras colocaba sus orbes jade en el suelo.
- En este momento yo podría estar muerto si no hubiera sido por ti, el que debería estar agradecido soy... - fue interrumpido por el repentino abrazo que le dio la coneja provocando un sobresalto por parte del erizo plata que quedó en una especie de trance por tal acto hacia él por parte de aquella coneja.
- De nada - terminó por decir la rubia con un tono de voz calmado separándose del erizo dejándolo más confundido y shockeado que antes.
No pasaron más de treinta segundos para que el ascensor llegara a la superficie haciendo volver al énfasis el objetivo presente: escapar. Sin mediar palabras, ambos salieron corriendo directo al camión que se hallaba no muy lejos de allí, una vez dentro, Nazo encendió la máquina pero cuando estuvo dispuesto a acelerar, un robot llegó volando colocándose al frente.
- ¿Pero qué? - aquel androide elevó sus articulaciones equipadas con par de ametralladoras y comenzó a diparar balas rodeadas de un aura negra que comenzaron a agujerear el camión.
- ¡Imposible! - se sorprendió de manera drástica mientras se ocultaba junto con el erizo evitando un posible impacto de bala que pasaban a través del camión generando graves daños.
- Infeliz - pisó el acelerador con pre-potencia y arrolló a aquel robot sin detenerse tomando el camino por donde habían llegado.
Mientras Nazo y Bunnie se alejaban a alta velocidad a través del bosque, docenas de robots iguales al que acababan de arrollar surcaban los cielos hacia diferentes direcciones del planeta.
En el corazón del bosque Greet, Mobius - 6:00 pm
La puesta del sol se veía a la perfección, la destrucción del lugar saltaba a la vista de manera notoria, árboles caídos y quemados, cráteres en el suelo, Mobianos inconscientes, vehículos todo terreno inservibles, todo a consecuencia de la batalla librada allí por los protectores de Mobius contra su agresor, el temible erizo vinotinto.
Mephiles abrió los ojos y lo primero que sintió fue un inmenso dolor en todo su cuerpo, nunca había sido herido tan bruscamente en su vida, se había reponido un poco, sin embargo seguía muy mal. Con cierta dificultad se colocó de pie mientras maldecía por debajo gracias al dolor.
- Aggh... Maldición... - soltó un suspiro de cansancio mientras observaba el terreno, logró divisar a Scourge en el suelo, se le veía mal.
Sin pensarlo mucho se acercó a paso lento al erizo verde mientras vigilaba los alrededores, no sabía si seguían batallando o no , y estaba demasiado agotado como para agudizar sus sentidos. Una vez alcanzado al verdoso, se agachó a la altura suficiente como para tomarle el pulso.
- Mmmm sigues vivo erizo - se burló con una sonrisa de medio lado al sentir los latidos del corazón de aquel erizo mediante a sus venas con la yema de los dedos.
Trató de ladearlo para despertarlo pero no consiguió nada, por lo que decidió recostarse sobre una roca muy cerca de donde se encontraba Scourge, estaba todavía muy cansado y apenas y tenía fuerza para caminar. Tras unos minutos de leve descanso, el sonido de alguien tosiendo lo sacó de su relajación fijando su mirada de donde provenía aquel ruido: Scourge había despertado.
- Cof cof, aagghh - chilló por el terrible dolor que tenía en su costado izquierdo.
- ¿Cómo estás escoria? - le preguntó al verlo levantarse con mucha dificultad.
- ¿Acaso me veo de maravilla? - frunció el ceño por la pregunta tan obvia del erizo ébano mientras se colocaba finalmente de pie y observaba su fuerte herida que ya estaba sanando.
- Me alegro - se burló mientras se colocaba de pie también.
- ¿Sabes dónde están? - preguntó mientras observaba su alrededor notando que no había nadie cerca de allí.
- La batalla comenzó allá - dijo señalando una dirección con su mano - Allí deben estar lo que quedó de los camiones, sobre los tres erizos, nada - supuso casi afirmando la ubicación de los vehículos y afirmando que no sabía nada sobre el paradero de Amy, Sonic y Shadow.
- Bueno, no sé tú, pero yo me quiero largar de aquí - dijo mientras tomaba rumbo hacia la dirección señalada por el erizo negro que se le unió sin mediar palabras.
No pasó más de cinco minutos para que encontraran el lugar donde comenzó aquella feroz batalla, todo lo natural estaba hecho nada, y los vehículos estaban destrozados, cosa que no ayudaba en nada, al contrario, los retenía. Tras unos diez minutos de inspección del área para ver si encontraban señales de los perdidos, el sonido de una máquina atrajo la atención del par erizos que al fijar la vista en dirección al origen de aquello que oían se toparon con el Nazo y Bunnie que se acercaban en el camión.
- Ahí vienen el plateado y la coneja - indicó un Mephiles un poco más descansado y tan cascarrabias como siempre, cosa aque provocó una carcajada por parte del erizo verde.
El vehículo se detuvo justo al frente de los dos ex-villanos y de él se bajaron Nazo y Bunnie, ambos con cara bastante seria pero a la vez de preocupación. Scourge al no comprender muy bien el por qué estaban allí, en seguida les preguntó.
- ¿Qué hacen aquí? ¿No iban a buscar a la reina y luego irían a la base de los Héroes? - preguntó con una sonrisa de inocencia, cosa de la cual se arrepintió al ver la cara de dolor que colocó la coneja al recordar la tragedia.
- ... -
Un silencio hizo incómoda la situación, Nazo se volteo a ver a la coneja la cual tenía la vista en el suelo, y mientras las lágrimas salían, sin mediar palabras salió corriendo bosque adentro.
- Espera ¡Bunnie! - la llamó Socurge, pero el plateado lo detuvo.
- No, déjala, deja que tome aire - le dijo mientras colocaba su mano en el hombro del erizo verde.
- ¿No lo consiguió? ¿Cierto? - le preguntó sin mucho detalle a lo que el Nazo entendió y simplemente respondió asintiendo con la cabeza.
- Diablos... - suspiró un impresionado Scourge por la fuerte noticia.
Los tres hicieron un momento de silencio mientras miraban el suelo, rindiéndole una especie de honor a quien fue su reina durante mucho tiempo. El tiempo en esa posición fue breve, Nazo, quién fue que rompió el hielo, preguntó por ciertos personajes.
- ¿Y los demás? - preguntó por los tres erizos desaparecidos.
Scourge y Mephiles no hicieron más que un gesto con los hombros indicando que no sabían nada sobre Sonic, Shadow y Amy.
- Yo iré a buscarlos, ustedes súbanse al camión, se ven cansados - indicó el erizo plateado recibiendo un agradecimiento por parte de sus compañeros al entender que no estaban en condiciones como para buscar a alguien.
Sin más que decir, Nazo se adentró en el bosque siguiendo el mismo camino que tomó la Coneja de cabellera dorada a paso rápido pero seguro. Mientras más avanzaba, más destrucción encontraba, tras varios minutos de inspección del área encontró a Sonic tirado en el suelo de espaldas, bastante herido y golpeado, y no muy lejos de él las 7 Esmeraldas del Caos. Al acercarse al azulado se agachó a la altura suficiente para tomar las esmeraldas y guardarlas en una bolsa que de traía consigo y luego al susodicho erizo y cargarlo en su hombro para llevarlo de vuelta al camión.
Mientras caminaba hacia el vehículo se encontró de camino a Bunnie, que al parecer ya estaba mejor.
- Hey - le llamó al verla de espaldas.
- ¿Mmm? - se giró sobre sí misma con cierta rapidez y atención encontrándose con un Nazo cargando a un Sonic inconsciente sobre su hombro.
- ¿Estás bien? - le preguntó observando como esta se acercaba y suspiraba.
- ... - simplemente asintió con la cabeza mientras sujetaba su brazo derecho con su mano izquierda.
- Ven, vamos al camión - en tono muy sutil le indicó para que le siguiera y no se quedara allí, pues estaban al aire libre y podría resultar peligroso.
La coneja no rechistó ni se opuso, simplemente quería salir de allí, necesitaba descasar de tanto atrajeo del día, estaba agotaba por completo, tanto física como psicológicamente.
No tardaron mucho para llegar al sitio donde se hallaba el camión estacionado, la coneja sin mencionar palabra alguna entró a la parte trasera del camión seguida de Nazo quien dejó al Sonic en una de las tantas camillas que habían y se retiró de nueva cuenta.
Ahí se hallaban todos, prácticamente inconscientes ya que no mostraban señales de consentimiento o razonamiento, muchos bastante heridos y otros no tantos. La coneja los observó a todos, mientras comprobaba su estado de salud, Knuckles y Rouge estaban bien a pesar de todo, al igual que Silver y Blaze, Tails y Cream también se veían muy bien, los únicos que se veían no muy bien que digamos eran los suyos: Lien-da, Julie-Su, ese día los 8 guerreros más fuertes de Mobius, después de ellos, habían muerto. Al parecer su fuerte entrenamiento no sirvió de nada contra la mayor amenaza que hayan podido tener.
Sentía rabia, mucha rabia, impotencia por no haber podido defender a los suyos, por no haber salvado a la reina. Por ser tan insignificante delante de aquel ser que se hacía llamar Dunkelheit, ¿Cómo es posible que exista alguien tan poderoso en el universo? ¿De dónde demonios salió? ¿Del infierno? Resulta jodidamente imposible de creer que alguien tenga tanto poder y no pueda ser vencido.
En ese momento recordó aquel material con el que lo hirió, rápidamente se acercó al final del camión en el cual había una puerta deslizante que abrió para adentrarse en la cabina y sentarse en el asiento de copiloto, cerrando la puerta tras sí y en el acto buscando la bolsa que contenía aquello con lo que pudo hacerle daño al temible erizo.
No tardó mucho para encontrar la bolsa, la cual se hallaba en una guantera fijada en la puerta del piloto. Tras sacar la bolsa, de inmediato sacó de ella uno de los tres pedazos que quedaban de aquel material tan raro.
- Así que... Este es tu punto débil - se dijo así misma mientras observaba con detenimiento aquel pedazo de lo que pudo haber sido un cetro.
El material era filoso, oscuro pero brillante, bastante exótico y llamativo. Nunca lo había visto en su vida. Agradeció infinitamente que unos de los mobianos más inteligentes era el líder de los héroes y lo conocía muy bien. El de seguro sabría que es, y como lo podrían utilizar en contra del villano.
La Bunnie no hizo más que suspirar y guardar aquel pedazo de cetro en su bolsa para seguidamente volver a colocarla en donde la había encontrado. Se acomodó en el puesto de copiloto y cerró los ojos para meditar acerca de lo ocurrido en todo este tiempo.
En otro lugar, más adentro del bosque, ya en todo el centro del mismo, la luna ya se asomaba y el sol apenas y se veía en el horizonte. Sobre el lago se reflejaba el hermoso paisaje, puesto que esa zona estaba intacta, viva en todos los sentidos; el sonido de varias aves volviendo a sus nidos y otros animales más eran parte del ambiente que aquel bosque ofrecía, a pesar de ser tan tétrico y desolado en ciertos puntos.
A la orilla del lago estaba una eriza rosa de rodillas sobre el césped con la cabeza baja en un dejo de tristeza y dolor debido a su situación por todo lo que había pasado y seguía pasando. Tras ella el erizo negro de mirada rubí, el cual no se hallaba en las mejores condiciones, la veía con cierta lástima y compasión, le afectaba mucho el verla así... En anteriores ocasiones, el azul debido a sus comentarios fuera de lugar, la habían hecho sentir mal, pésimo, pero... Nunca la había visto tan mal, como lo es en esta ocasión.
- Rose... - se acercó a paso lento mientras pensaba que decirle a su compañera.
- ... -
- Rose - la nombrada no atendía el llamado.
Shadow se acercó más y se sentó al lado de Amy, la observó de reojo, tenía la vista perdida en el lago, las lágrimas bajaban lentamente por sus mejillas una tras otra, estaba en una especie de trance, pero estaba seguro de que lo escuchaba.
- Rose - suspiró - Debes aceptarlo y enfrentarlo - le dijo a modo de orden por parte de un padre preocupado - Si no, vivirás en la miseria y nunca podrás seguir adelante - en ese momento la oji-jade giró su rostro para ver al ébano - Sonic te demostró que es un patán a un nivel inimaginable, eso debes aceptarlo porque sí, pero solo tú decides que hacer ahora que estás consciente de lo que hizo - la rosada cerró sus puños con fuerza mientra apretaba los dientes.
Amy contenía su ira por lo que le había hecho su amado erizo azul, eso no se lo perdonaría, jamás, pero no valía la pena cometer una estupidez por él, así que respiró y se tranquilizó de nueva cuenta. Pasaron un par de minutos, ya estaba mejor, Shadow aún estaba allí, a su lado, tenía la vista puesta en el lago. Decidió levantarse llamando la atención del erizo al que veía como un padre el cual también se levantó en seguida. Se acercó velozmente y lo abrazó.
- Gracias... Shadow - le agradeció por su comprensión mientras lo apretaba más.
- ... - el ébano estaba algo sorprendido por la acción pero correspondió el abrazo - Sabes que puedes contar conmigo... Siempre - terminó el abrazo con una palmada y le indicó a la eriza el camino para salir de aquel lugar.
Ambos caminaban a la par, en silencio con la vista en el camino, la luna ya estaba en su sitio y el sol ya no iluminaba con su luz, estaba oscuro pero era visible. Mientras caminaban escucharon pasos a lo lejos y la maleza moverse. Con sigilo se acercaron y se encontraron con un Nazo que los estaba buscando.
- Shadow, Amy - los nombró al reconocerlos mientras salía de entre unos arbustos que cortaban el paso.
- ¿Nazo? - dijeron al unísono.
- Sí pues, ¿Quién más? - se exasperó mientras rodaba los ojos en forma de fastidio.
- ¿Qué haces aquí? ¿No te dije que fueras a la base una vez tuvieras a la reina? - le preguntó con tono de reclamo el ébano al plateado que enseguida le respondió.
- Malas noticias - Se preparó para dar la noticia.
- ¿Qué pasó? - le preguntó confundido.
- La reina... Está muerta -
- ¿Qué? -
- Se los explicaré en el camino, debemos irnos ya - les terminó de decir para hacer un ademán con su mano para que los siguieran y poner rumbo hacia el camión.
- ¿Qué sucedió Nazo? - preguntó un confudida Amy que iba trás el nombrado junto con Shadow.
- Efectivamente, la reina estaba en la cabaña, muy mal herida - explicó mientras caminaba a paso moderado - Bunnie y yo lo intentamos todo pero no pudimos liberarla de su aprensión - hizo una pausa - La reina me rogó que me fuera de allí y que me llevara a Bunnie muy, muy lejos -
- ¿Y qué pasó? - le preguntó un impresionado y medio molesto Shadow por pensar que abandonaron a la ardilla.
- Dunkelheit apareció -
- ¿Qué? - exclamaron al unísono la rosada y el ébano que se detuvieron en seco.
- Sí, y no parecía él, era plateado, casi blanco, brillante, como si de una deidad se tratase - les explicó mientras recordaba perfectamente la imagen de aquel erizo.
- Maldición - se estresó el de mirada rubí mientras se halaba las púas.
- Sally me ordenó que sacara de allí Bunnie, y eso fue lo que hice - siguió contando la historia - Y para cuando pusimos un pie fuera de la cabaña, estalló en pedazos - dio por concluida la historia y fijarse en que ya habían llegado al camión y que ya la mayoría estaban despiertos.
- ¡Nazo, Shadow, Amy! - se alegró un Tails que estaba a un lado del camión junto con Cream, Knuckles y Rouge.
Se saludaron rápidamente, todos estaban fuera del camión, menos Sonic, Mephiles y Scourge que estaban fuera de combate. Se revisaron heridas mientras conversaban lo que había pasado en el día.
- Ese erizo, pagará caro la muerte de la reina - aseveró una Lien-Da furiosa mientras se colocaba una venda en la muñeca.
- Es invencible ¿Cómo piensas que lo derrotaremos? - habló con aires de realismo Julie-Su que estaba junto con Bunnie limpiando varias heridas superficiales.
- Nazo, muéstrales - le pidió la coneja de ojos verdes al plateado para que les mostrara lo que habían ido a buscar.
- Un momento - rápidamente fue al camión y buscó la bolsa con los restos del cetro de Dunkelheit - Aquí está - dijo mientras se acercaba a Tails y le entragaba los restos.
- Tails, ¿Sabes qué es? - le preguntó la rabbot.
- Mmm déjame ver - dijo mientras sacaba un trozo del extraño material y lo observaba con detenimiento.
- Nunca lo había visto - aseguró Cream que estaba junto con Tails observando aquel objeto.
- Es obsidiana - identificó rápidamente Eggman que estaba junto con Silver, Blaze, Shadow y Amy.
- Concuerdo con el dr. - apoyó un Shadow que se acercó para tomar una de las piezas.
- Es un mineral abundante en la Tierra - informó Robotnik que también se acercó para detallar mejor el mineral.
- Pero aquí en Mobius, no existe - sentenció Shadow.
- ¿Y en qué nos iba a ayudar ese mineral? - preguntó sin entender nada Knuckles.
- Pues, al parecer, ese mineral es capaz de dañar severamente a Dunkelheit - explicó el plateado de mirada verdosa llamando la atención de todos.
- ¿Cómo? - preguntó Blaze.
- Nos salvó de una muerte segura - agregó la rabbot.
Todos voltearon a ver confundidos a la coneja rubia con partes metálicas en su cuerpo. Nazo retomó el habla.
- Verán... Esta mañana, Dunkelheit me había hecho una petición de lo más desagradable - fue contando su anécdota pero sin detalles - A lo que yo me opuse, cosa que lo hizo enfurecer -
- ¿Y qué te pidió hacer? - preguntó con curiosidad Tails.
- Matar a la hija de la reina -
- ¿Qué? - exclamaron todos.
- ¿Hija? - quedó atónita Bunnie.
- ¿Estás seguro erizo? - le preguntó Shadow mientras de reojo miraba a Amy que en seguida bajó la mirada.
- Es cierto - afirmó con total confianza.
- ¿Cómo es que la reina Sally tiene una hija y ni siquiera su guardaespaldas lo sabía? - preguntó Rouge en voz alta mientras miraba la cara de asombro de la coneja-bot.
- Eso no lo sabemos - respondió Silver.
- Eso quizás sea porque si la mostraba al público, todos preguntarían quién es el padre - idealizó el Nazo, Shadow y Amy entendieron perfectamente a dónde quería llegar. Los tres lo sabían.
- ¿Sabes quién es el padre? - le preguntó Bunnie mientras lo miraba fijamente a los ojos.
- Es... - hizo una breve pausa - Sonic -
...
El silencio fue abismal, ninguno se lo podía creer, Bunnie cayó sentada en una piedra mientras colocaba sus manos en la cabeza por el gran secreto que le ocultó su reina, su amiga, su confidente. Amy estaba a punto de estallar en lágrimas de nueva cuenta, el dolor por la traición le era muy fuerte, pero Shadow la abrazó y la consoló. El resto apenas y se podían tragar el cuento. Ninguno sabía exactamente que sentir, si felicidad o tristeza, si satisfacción o dolor, si honor o... deshonor. Era un honor que el padre de la futura reina de Mobius fuera un héroe, pero lo que este héroe hizo sentimentalmente, no merecía el perdón de nadie.
- Oh por Dios - bajó la mirada Knuckles, decepcionado.
- Sonic ¿Qué hiciste? - expresó en un dejo de voz Tails decepcionado por las acciones de su mejor amigo.
- Pero el tema aquí no es sobre la reina y Sonic o sobre lo que ellos dos hicieron - explicó Eggman para sacar del shock a todos - El tema es saber si tenemos en nuestras manos alguna debilidad del erizo que nos ha hecho la vida imposible - sentenció mirando a Nazo y haciendo una seña para que terminara de exponer su hallazgo.
- Eggman tiene razón - asintió Rouge viendo al dr.
- En fin señores - habló Nazo - Dunkelheit me pidió asesinar a la hija de la reina, cosa que yo no acepté - muchos se le quedaron viendo con mirada de duda pero hizo caso omiso - Terminamos peleando, no le agradó en nada que yo lo rechazara. Al final mientras me arrastraba hacia el vestíbulo tomé inconscientemente un cetro que me encontré en el camino y sin dudarlo lo impacté en la cabeza de este, y ¿Qué creen? - hizo una pausa llamando la atención de todos - Funcionó -
- Pero ¿Cómo es que un cetro pudo hacerle daño? - preguntó Knuckles sin entender.
- Knuckles, no es el cetro, es de lo que está hecho el cetro - le explicó Tails mientras hacía una mueca de estrés por la falta de inteligencia de su amigo.
- Ohh - exclamó sin haber entendido del todo.
- ¿Y cómo podemos comprobar eso Nazo? - le preguntó Cream aún dudando de sí el material del cetro podía hacerle daño al erizo.
- Yo lo comprobé, y lo confirmo - alzó la mano Bunnie aclarando todo tipo de dudas - Nazo tiene razón, de hecho gracias a ese extraño material, ambos nos salvamos de una muerte segura -
- Bien, ya anocheció, debemos irnos - inquirió un Shadow que se mostraba cansado.
- Tiene razón, nos vamos - ordenó Tails para que todos subieran al camión - Iremos a la base, analizaremos lo que tenemos y luego veremos que podemos hacer - terminó de hablar al ver que todos ya estaban dentro.
Tails y Cream fueron a la parte posterior del vehículo, el zorro de piloto, la coneja de copiloto. Una vez dentro el de ojos azules puso en marcha el motor y piso el acelerador para iniciar movimiento; ya alcanzada la velocidad estipulada activó el teletransportador y colocó las coordenadas, en un instante un destello hizo aparición y desapareció llevándose consigo al camión con todos los tripulantes.
Hero's Island, Mobius - 8:00 pm
La luna estaba llena, brillante y despampanante, única como ella misma. Iluminaba la isla que reposaba de su largo día, las olas del mar se intensificaban debido a la estrella, y el viento mecía a los árboles dándoles un toque casi mágico. Un destello claro se hizo presente y con él, el camión verde que indicaba que los héroes habían vuelto a casa.
El vehículo cogió rumbo fijo hacia el centro de la isla atravesando el camino de tierra que había sido dibujado hace varios años atrás. Tails observaba el camino calmado pero pensativo, debía analizar aquel mineral, debía estar completamente seguro de que era obsidiana, porque sí es así, se la verían difícil puesto que ese mineral no existe en Mobius. Cream por su parte miraba a través de la ventana observando el cielo y todo lo que se hallaba con él, igual de pensativa que su compañero de vida. Atrás, la mayoría estaba descansando del movido día que tuvieron, solo estaban despiertos Shadow, Nazo, Bunnie y Amy.
- Así que... - llamó la atención de la coneja - ¿Cómo es que nunca supiste lo de Sally?
- Sally - susurró - Escondía muchas cosas, cosas que no tenían ni el más mínimo sentido ni interés - comentó en voz baja solo para ellas dos - Pero nunca imaginé, que se fuera a guardar algo tan grande - terminó diciendo mientras miraba a la eriza rosada de mirada jade quien tenía la vista en el suelo.
- ... - suspiró para luego alzar la vista y encontrarse con la mirada de la rubia - Lo mismo diría yo de Sonic... Nunca imaginé que fuera capaz de hacerme esto - dijo mientras apretaba el puño y miraba de reojo al erizo azul que se hallaba dormido en una de las camillas.
- Ambos actuaron mal, pero no creo que podamos juzgarlos - dijo mientras miraba un dije que había traído puesto - En el fondo, Sally era nuestra reina, y Sonic pues, es el héroe querido por todos - observó el dije fijamente, eran dos aros entrelazados, en uno estaba inscrito el nombre de Sally y en el otro su nombre.
- Bunnie - le llamó - ¿Te puedo hacer una pregunta? -
- Seguro, dime - aceptó.
- ¿Cual era la relación que tenía Sally con los humanos? -
En ese momento, dentro de la cabina, Cream estaba intentando contactarse con la base sin obtener respuesta alguna. Al parecer había una falla de comunicación pero no sabía exactamente de dónde procedía. Rápidamente la coneja hizo un chequeo en la radio del camión para fijarse de que la falla no era allí.
- Cielo, algo anda mal - le informó con preocupación al zorro que pisó el acelerador con fuerza.
En la parte de atrás los despiertos se sorprendieron al aumento de velocidad repentino preocupándose en el acto.
- ¿Qué demonios? - se acercó a la puerta corrediza que daba a la cabina y cuando estaba a punto de abrirla algo terrible pasó.
El camión estaba dando vueltas en el aire al haber chocado con una roca, una vez en el suelo rodó llevándose árboles, plantas y todo lo que se encontrara por el camino, terminó cayendo por un barranco que daba exactamente al centro de la isla: La cuenca, la entrada a la base.
La máquina estaba había recibido muchos golpes, pero seguía en pie. Tails de un portazo abrió la puerta del piloto y salió tenía golpes por todos lados y una herida sangrante en la cien, velozmente se dirigió al lado del copiloto para sacar a Cream quien también tenía herida múltiples y un shock emocional, de un estirón la sacó de la cabina y la cargó en brazos.
- ¿Lo viste? ¿Lo viste? - le decía mientras perdía la mirada selva adentro.
- Maldita sea - resopló irritado mientras buscaba un lugar donde reposar a la coneja y observaba los alrededores con pánico.
La puerta trasera del camión se abrió de golpe y de él salió Shadow seguido de Nazo, Amy y Bunnie, todos con múltiples moretones y heridas debido al tremendo accidente. Se dirigieron hacia la parte posterior del camión pero no encontraron a los que conducían.
- ¡Tails! ¡Cream! - les llamó Shadow al no verlos.
- ¡Aquí! - respondió Tails mientras trataba de calmar a una Cream que seguía en Trance.
- Tails - corrió hacia donde se hallaba este y la coneja seguido de Nazo y las chicas.
- ¡Cream! - gritó el nombre de la coneja al verla tan mal y corrió rápidamente a ayudarla.
- ¿Qué demonios pasó Tails? - le preguntó un confundido y cabreado Shadow tras estar lo suficientemente cerca.
- Está aquí - dijo sin más.
- ¿Qué...? - no se lo creía.
- Dunkelheit encontró la isla... -
- No, no, no, no - negaba con la cabeza mientras se miraba a los alrededores buscando algún indicio del erizo - ¿Estás seguro? -
- Muy seguro, era él, estaba sobrevolando en el cielo - explicó sencillamente mientras observaba la plataforma que daba la entrada a la base.
- Mierda, ¡Mierda! - se giró sobre sí mismo y fue corriendo hacia el camión del cual estaban saliendo los demás desorientados y confundidos.
Nazo fue tras Shadow mientras que Tails trataba de comunicarse una y otra vez con la base sin éxito alguno; Amy y Bunnie trataban de calmar a Cream que seguía en una especie de trance debido al accidente. El terror estaba sembrado en los héroes, no había contacto con el interior de la base, no había manera de entrar, estaban muy cansados como para tener otra batalla contra ese erizo, y lo peor de todo es que los había encontrado.
- ¿Qué está pasando? - salió Knuckles del camión seguido de Rouge, Silver, Blaze, Mephiles, Scourge, Eggman, Julie-Su, Lien-Da y... Sonic.
- Dunkelheit, encontró la isla - habló secó llegando al encuentro junto con Nazo.
- ¿Qué? - se sorprendió Rouge al escuchar la respuesta.
- ¡Eso es imposible! - exclamó Silver incrédulo.
- ¿Dónde está Sally? - preguntó Sonic recordando lo que había pasado obviando por completo la situación.
- Sonic, no es el momento... - intentó detenerlo Shadow recibiendo un empujón por parte del azul que buscaba con la mirada a la ardilla.
- ¿DÓNDE ESTÁ? - interrogó con cierta rabia y tristeza observando con ira a Shadow y luego a Nazo quien le negó con la cabeza en señal de que no está, su cara cambió a una completamente triste volteando a ver a Bunnie quien se acercaba corriendo al ver a Sonic despierto.
- No, no... - suspiró derrotado posando su mirada en el suelo.
- ¿Sonic? - le llamó Bunnie colocándose al frente de este.
- Soy una basura - dijo sin alzar la mirada - Lo lamento, no pude detener a ese asesino, no salvé a la reina, dejé a mi hija sin madre, y además de eso estuve engañando a Ammes por más de cinco años - dijo recriminándose mientras caía sobre sus rodillas y las lágrimas bajaban solas por sus mejillas.
- Oh Sonic - se arrodilló junto a él y lo abrazó con fuerza.
Todos miraron con cierta tristeza a Sonic, pues se sentía culpable por más cosas de la cuenta, sin embargo sabían perfectamente que él no era así, y que por más que haya hecho las cosas mal a drede, se siente culpable.
- Faker... Tú no mataste a la reina - se agachó Shadow a la altura de Sonic posando una mano sobre su hombro dejando atónitos a todos por su comportamiento - Sé lo que es sentirse miserable por no salvar a los nuestros, por no ser lo que todos esperan, pero eso no quiere decir que es culpa tuya - dijo dedicándole una mirada de serenidad, firmeza y confianza - Pero no es el momento para derrumbarse, corremos peligro y te necesito consciente y estable - terminó de hablarle poniéndose de pie seguido de él y Bunnie quienes separaron su abrazo.
- Tienes razón - dijo mientras miraba hacia donde estaban Tails, Cream y Amy, esta última se le quedó viendo fijamente.
- ¿Y bien? -
- ¿Qué haremos? - preguntó Lien-Da.
En ese momento llegó Tails corriendo seguido de Amy y Cream que ya se hallaba mejor.
- No hay comunicación con los chicos en la Base - informó Tails tirando un algodón lleno de sangre que se limpió de la cien.
- Eso es malo, muy malo - se sorprendió Blaze al entender la situación.
- ¿No hay manera de entrar a la base? - interrogó Mephiles buscando una forma de entrar.
- No -
- ¿Ni a los golpes? - preguntó Scourge.
- Cada rincón de la base está protegida por un campo de fuerza inquebrantable, a menos que quitemos el campo de fuerza, no podremos atravesar ninguno de sus muros - explicó Tails.
- Shh - chitó Lien-Da - ¿Escucharon eso? -
- ¿? - todos hicieron silencio extrañados, luego Sonic, Shadow, Mephiles, Nazo y Scourge escucharon el mismo sonido que Liend-Da.
- ¿Un jet? -
- Son varios... -
En ese momento decenas de robots surcaban los cielos, máquinas de metro y medio que portaban armas de alto calibre, color vinotinto, las mismas máquinas que vieron Bunnie y Nazo en la base que era de Eggman volaban de un lado a otro a una velocidad impresionante.
- ¡Demonios!, son muy parecidos a uno de mis prototipos - exclamó Eggman.
- ¿Qué? - se exhaltaron todos menos la coneja rubia y el erizo plateado.
- Fueron un invento fallido, y muy costoso - se defendió ante las miradas asesinas mientras retrocedían observando a los numerosos robots que habían sobrevolando el área a una altura bastante elevada.
La macaba risa del erizo vinotinto se hizo escuchar al momento en que todos los robots se detenían en seco en el aire.
- JAJAJAJAJAJAJA - este apareció en lo alto del cielo volando gracias a sus botas que soltaban esa energía oscura tan característica de él.
- No, NO, ¡NO! - se asustó Eggman.
- ¿De dónde sacó este ejército de robots en tan poco tiempo? - preguntó Silver impresionado.
- Tenemos que irnos ya - sugirió Julie-Su al ver que no había posibilidades de ganar si iniciaban una batalla.
- Rápido vamos - les haló Lien-Da.
- No - negó Tails.
- Mi madre está en la base, el Team Chaotix también no podemos irnos así no más - agregó con desesperación Cream pero terminó alzando demás la voz llamando la atención del terrible erizo vinotinto.
- ¿Eh? - se giró hacia donde se hallaba la bandada de héroes y una retorcida sonrisa se posó en su rostro.
- ¡Atentos! -
Un destello hizo desaparecer al erizo y lo hizo volver a aparecer en frente de los héroes quienes retrocedieron al notarlo muy cerca.
- Pero miren quienes volvieron a casa - dijo con tono burlón mientras sonreía de esa manera tan perturbadora como él lo hacía - Es una lástima que nadie los pueda "recibir" - esa última frase fundió el cerebro de los héroes.
Dunkelheit soltó una carcajada mientras retrocedía y varios robots descendían a la superficie. Eran tres máquinas, cada una con un mobian, a los tres los reconocieron rápidamente
- ¡Vector, Espío, Charmy! - se exaltaron la mayoría al ver a los nombrados inertes siendo arrojados a los golpes hacia ellos.
- ¡Papá! - le llamó la coneja crema al cocodrilo mientras corría en su ayuda.
- ¡Cream! - salió Tails tras ella.
- Grrr - gruñían los erizos más fuertes de Mobius, el azulado y el azabache al ver a sus amigos en aquel estado y al saber que no habían podido ayudarles.
- No papá, no... - lloraba Cream al ver que aquel cocodrilo que la crío junto a su mamá estaba muerto.
- Espío, Charmy... - susurró con tristeza Tails al notar que los mencionados también estaban muertos.
- ¡Eres un desgraciado! - gritó Sonic.
- ¡Maldito seas! - insultó también Shadow.
Ambos estaban a punto de lanzarseles encima a Dunkelheit que con una sonrisa burlesca y aires de superioridad los esperaba quieto pero antes de que algo sucediera, este alzó la mano en forma de detenimiento.
- Mejor se quedan quietos, porque si no... - el característico sonido del teletransportador al activarse les llamó la atención y allí estaba Vanilla de rodillas sobre la plataforma siendo apuntada por un robot de esos directamente a la cabeza.
La escena era terrorífica para nuestros héroes, peor de lo que pensaban...
- ¡Mamá! ¡Déjala en paz! ¡Por favor! - gritaba en descontrol Cream mientras era sujetada fuertemente por Tails para que no cometiera una locura.
- ¡Suéltala! ¡Ella no tiene nada que ver en esto! - le gritó Sonic sin saber como reaccionar ante la situación.
- Oh pero claro que sí, es parte de su equipo ¿no? - afirmó con cinismo el vinotinto mientras se acercaba a la coneja y creaba una de esas bolas de energía negra tan temidas - Yo les dije que si se metían en mi camino, los aniquilaría, y eso es lo único que han sabido hacer - dijo parándose justo al lado de Vanilla mirando a los héroes.
- ¡Deben irse! - suplicó Vanilla con lágrimas en los ojos viendo a los chicos, a su hija.
- ¡NO! - gritó Cream.
- Calla coneja, de aquí no se irá nadie, porque esta será la tumba de todos ustedes - sentenció el de mirada celeste viendo a todos los presentes que lo miraban con miedo y rabia.
- Eres un monstruo - le reprochó Vanilla.
- Eso ya me lo dijeron - le dijo en el mismo tono de ella burlándose.
- ¡Déjala en paz! - advirtió borde Shadow con ira en su mirada.
- ¡Cream! - llamó a su hija - Perdóname... - tras decir eso último una explosión azotó la plataforma y está salió disparada con Dunkelheit, Vanilla y Varios Robots en ella.
- ¡NOOOOOO! ¡Mamá! - aclamó a su madre la coneja mientras observaba como la plataforma se destruía en pedazos por una nueva explosión en el aire.
En ese instante, los androides arremetieron contra los héroes disparando sin piedad por lo que todos corrieron tras el camión para cubrirse.
- ¡Mephiles! - llamó Shadow.
Los azabaches se quedaron y comenzaron a invocar Chaos Speers para llamar la atención de los androides, Sonic por su parte a velocidad sónica puso en un sitio seguro a Tails y Cream que estaban muy cerca de los robots. Nazo, Silver y Knuckles salieron a defender también, puesto que llegaron más androides.
Las máquinas eran duras de roer, y eran demasiadas, no había manera de detenerlas. El sonido de una alarma los petrificó mentalmente. Esa alarma indicaba la autodestrucción de la base. Tails quedó aterrorizado.
- No puede ser, esto no es posible - se alarmó observando que Cream también lo entendió.
- Es la alarma de evacuación... - estaba ida, prácticamente muerta en vida.
- ¡La base estallará en pedazos! - se alarmó mucho más al saber que no había retorno en ese comando.
- Mi mamá lo hizo, por eso nos dijo que nos fuéramos - comenzó a sollozar de nueva cuenta y las lágrimas salieron solas - Tails ¿Por qué? ¿Por qué ellos? - se abrazó fuertemente del zorro y se hundió en el pecho de este - Nada será igual sin ellos... -
El zorro estaba mal por lo que les estaba pasando, el amor de su vida había quedado huérfana de un momento a otro y no habían podido hacer nada para detenerlo.
- Cream, mi amor... - le llamó - Te juro que encontraré la forma, y juntos acabaremos con ese ser que se atrevió a desgraciarnos la vida - le alzó la mirada y sin más, la beso, un beso cargado de dolor y sufrimiento, pero también de confianza y unidad... De amor.
- ¡Tails! - le llamó Shadow que llegó con ellos - ¿Qué sucede? -
- La base se destruirá en cualquier momento - le explicó la situación.
- ¿Qué? - se sorprendió al escuchar sus palabras, enseguida volvió a sus pasos.
Todos estaban luchando contra los androides pues eran decenas de ellos y no caían con facilidad. El de mirada rubí lo observó todo, vio que no había manera de detener lo que se avecinaba así que no lo pensó mucho.
- ¡Debemos irnos ya! - ordenó mientras comenzaba a machacar varios robots y atraía la atención de varios más.
- ¿Qué dices? - preguntó sin entender muy bien Scourge.
- La isla entera va explotar, debemos irnos cuanto antes - informó a todos mientras esquivaba las balas que le disparaban los androides y los derribaba con ayuda de Sonic que se acercó a apoyarle.
- ¡Rápido, suban al camión! - ordenó Sonic mientras corría en círculos alrededor de un grupo de robots para desorientarlos y luego atacarlos.
Todos menos Knuckles, Silver y los tres mobianos ex-villanos se subieron al camión Tails y Cream estaban en la cabina, el zorro intentando encender el camión. La cuenta regresiva comenzó su conteo y las máquinas comenzaron a irse, y a lo lejos se escuchó la macabra risa del erizo vinotinto y una luz púrpura muy lejos en el cielo se hizo notar.
- Ese desgraciado... - pensó más de uno.
- Todos, al camión ¡YA! - les llamó Shadow al ver que se habían quedado afuera y aún no subían al vehículo.
- 10 -
- ¡Tails! -
- 9 -
- ¡No enciende! -
- 8 -
- No puede ser ¡Maldita sea! -
- 7 -
- ¿Dónde están las esmeraldas? -
- 6 -
- Vamos a morir -
- 5 -
- ¡Aquí están! -
- 4 -
- ¡Rápido, Mephiles Chaos Control a mi señal! -
- 3 -
- ¿Qué? ¿A dónde? -
- 2 -
- ¡Republic of Accorn! -
- 1 -
- Oh mierda -
- ¡Chaos Control! -
Republic of Accorn, Mobius - 5 am
Mobius, una vez más, presa del caos y en esta especial oportunidad, víctima de una invasión. Miles de robots azotaban las ciudades y pueblos del planeta, destruyéndolo todo. El ejército real no daba abasto para tantas máquinas ni para tantos necesitados. Todo fue tan sorpresivo y repentino, nadie se lo esperaba, Republic of Accorn era la más caótica, pues era la que más resistencia tenía. Era una guerra entre los mobians y las máquinas, y esos seres sin alma llevaban la delantera.
Distintos puntos de Mobius eran devastados a punta de misiles rodeados de energía negra generando grandes explosiones, estás imágenes que se reflejaban en diversas pantallas en aquella inmensa sala de telecomunicaciones que se hallaba en el palacio real. En una silla sentado, estaba él, el único detrás del caos que vivía el planeta.
- JAJAJAJAJAJAJAJAJA - sonrió diabólicamente antes de levantarse de la silla y apagar las pantallas - Quedarán en la miseria, nunca más sabrán lo que es ser feliz y vivir en paz, todo gracias a su querida reina Sally... Voy por ti Eris, tú eres el retoño de una mobiana sin escrúpulos y egoísta, y debo encargarme de que no sigas su legado - sentenció antes de desaparecer de la sala en un haz de luz púrpura.
Comentarios del autor
¡LA MA'E!
¿Qué está pasando? ¿Será que Dunkelheit se saldrá con la suya?, Pobre Cream, está devastada por la muerte de sus padres y la de sus amigos. Son más de 10 muertos en un solo día, Dunkelheit, ¡Asesino!... Pero igual eres mi creación y no puedo odiarte xD, menos mal que fuera de esta historia, tú eres un tipo buena onda como el Shadow :D... ¿Y Eris?, ¿Quién Eris? Seguramente, mi amigo lector debe saberlo, siii jejeje... En el próximo capítulo conocerán a Eris, y habrá mucho salseo, se los aseguro.
Mis queridos lectores, perdónenme por tardar tanto en actualizar, pero de antemano pido que me entiendan, no estoy en la mejor situación del mundo, y pues esto, en el fondo, no es más que entretenimiento y ocio para mí, y claro que me encanta, pero el tiempo no me sobra para ello, pero les aseguro que me esforzaré más, y muy pronto les traeré el siguiente capítulo, por ahora espero que este compense el tiempo perdido.
AAAHH por cierto, ¡Feliz Año Nuevo a todos! (Tarde pero seguro xD) Espero hayan tenido excelentes Navidades y recibido el año nuevo como lo desearon.
Ahora sí, nos leemos babys.
Adelanto del próximo capítulo
- Así que tú ¿Eres Eris? -
- Sí señorita, mi nombre es Eris Speeder Accorn The Hedgehog -
- Qué lindo nombre, igual que tú -
- Gracias señorita, usted también es muy bonita -
- Oh, gracias pequeña -
- Dígame, ¿Cuál es su nombre? -
- Mi nombre es... -
- ¿Eris? -
- ¡Papi! -
Majara's Out
