DISCLAIMER: Los personajes y lugares le pertenecen a Akira Toriyama. Esta historia va para El Reto de las Mamacitas de DBFanfics, organizado por la página Dragon Ball Fanfics.


LUCHADORAS


Sabiduría en la locura


Como ocurría casi siempre, escupió el sorbo de té que ingería tras oír uno de los tantos disparates de su madre.

—¿Otra vez con eso? —Bulma trató de reponerse de su ligero ahogo.

—¡Vamos, querida! —dijo la Sra. Brief, con su voz cantarina y las manos juntas— ¿Me dirás que no lo has observado ni un poco?

—Como si tuviera tiempo para eso —torció los labios.

—Actúas muy a la defensiva con Vegeta. Hazte su amiga, ahora que ya no estás con Yamcha.

Bulma sintió el rubor empañar sus mejillas, sin que la despreocupada mujer se inmutara por ello. Su intolerancia con el arrogante príncipe saiyajin era tan común como las extravagancias en su casa y en situaciones tan tensas como la ruptura de su noviazgo, poco le favorecían los consejos de su madre, una casamentera por excelencia.

—¡Mamá! ¡No digas esas cosas!

—¡Ay, no tienes que apenarte! —la Sra. Brief sonrió— El apuesto Vegeta necesita compañía.

—¡De su cámara de gravedad! Porque sólo entrena ahí como un psicópata.

—Lo hace para ser un guerrero poderoso. ¿Ya olvidaste que también nos salvará de esos terribles androides?

—Con él nunca se sabe. Un día puede estar amable con nosotros —enfatizó, haciendo comillas con sus dedos—, y al siguiente…

Se detuvo. Aquel saiyajin era, por lejos, el huésped ideal; no obstante, jamás había presenciado amenazas de su parte, especialmente con su familia. ¿Por interés? Muy posible: recibía de todo, aun sin merecerlo. ¿Una pizca de respeto? Quizás a su padre, era la mente brillante junto con ella.

Bulma trató de hallar otra justificación a la prepotencia del príncipe, sin éxito. Era de mente muy rápida, pero se bloqueaba cada vez que hablaban del susodicho. ¿Qué rayos le estaba pasando?

—¿Lo ves? —la voz de la Sra. Brief la hizo reaccionar.

—¿Eh? —se hizo la desentendida.

—No hay razones para desconfiar de él.

La señora siguió decorando uno de sus pasteles, sin perder detalle de las cavilaciones de Bulma; y habría pensado que sus palabras surtieron el efecto tan ansiado, de no ser por la llegada de alguien inesperado.

—¡Oh, joven Vegeta! —la Sra. Brief se entusiasmó— ¡Qué bueno que estás aquí! Ya alistamos el almuerzo —incluyó en su trabajo a Bulma—, debes tener mucha hambre, ¡y también hice un pastel para ti!

Con su típico gesto amargo, el saiyajin miró de reojo a la mujer que le ofrecía todo el menú de batallón que solía comer, sin responderle. Detestaba la excesiva atención de aquella humana, podía eliminarla si quería; pero por razones que no entendía, se esforzaba en soportar cada ridiculez suya. Al menos sabía tratarlo como merecía, a diferencia de la vulgar de su hija.

Cual magnetismo invisible, Vegeta y Bulma cruzaron miradas sin proponérselo. Segundos fugaces, en los que ambos se evadieron con rapidez. Ella, con un ligero rubor. Él, torciendo los labios. Dos actos que la Sra. Brief también percibió con su encantadora sonrisa.

El príncipe no pasó mucho tiempo en la cocina y se retiró, no sin antes avisar que quería el almuerzo en su habitación. Un resoplido de alivio salió de los labios de Bulma, como si de pronto se sintiera libre de un gran peso.

—Hoy está simpático.

—Todos te dan esa impresión, mamá —la científica buscó relajarse.

—Vegeta es un caso especial —dijo, en tono melifluo—, te correspondería por completo.

—Volvemos de nuevo… —mencionó Bulma, con divertida resignación.

—Deberías darle una oportunidad, cariño. Se ve tan solitario…

—Suena sencillo decirlo —se desmotivó—, pero ya lo conoces: siempre me ignora y hace cualquier cosa para fastidiarme.

—Intenta llamar tu atención.

—¡Vaya manera de lograrlo! No hay cómo entablar una amistad con él, porque simplemente es, pues… —intentó buscar un adjetivo que lo describiera a la perfección— Vegeta. Jamás cambiará.

—¿Tiene que hacerlo?

—Claro que sí. Fue un hombre muy malo.

—Vegeta no necesita que se lo recuerden.

Bulma se congeló ante el razonamiento de su madre: jamás había anticipado tal discurso de su parte. Tenía mil ideas con qué rebatirle, pero ninguna salió de sus labios. Por otro lado, la Sra. Brief continuó.

—Todos cometemos errores, Bulma: juzgarlo no te ayudará en nada. ¿Quieres que sea más accesible? Dale razones para que confíe.

—Mamá… —se llevó una mano al pecho, conmovida.

—Eres una chica hermosa, Bulma —se acercó—, y además inteligente. Ningún hombre dejaría escapar tus grandes cualidades, así venga del otro lado del Universo. Yo sé lo que te digo, hija: después de todo, siento que Vegeta es un buen muchacho para ti.

—Sólo es mi compañero, mamá —sonrió con tristeza, consciente de la imposibilidad del ensueño de su madre.

—Y tú, una muchacha testaruda —le besó la frente, con ternura—. En algo deben parecerse ambos…

La joven científica no supo qué responder. La nostalgia por su antigua relación ya perdida y la confusión que sentía por Vegeta, aunadas a las palabras de su madre, la colmaron de una emoción que, si bien no se expresó en lágrimas, brotó con el inmenso brillo de sus ojos azules.

—¿Tienes que ser así siempre, mamá? —pronunció Bulma, mientras la estrechaba en un cálido abrazo.

—Ya me conoces —se separó luego de unos segundos, volviendo a la decoración de su pastel—; pero no te demores mucho: ¡me estoy haciendo vieja y quiero que me regales un nietecito!

—¡Mamá! —Bulma trató de disimular su enrojecer— ¡Eres imposible!

Madre e hija empezaron a reír por aquella ocurrencia y, como no sucedía en mucho tiempo, se unieron en la complicidad del arte culinario. Bulma se sabía terrible en esas cuestiones, pero contaba con el apoyo de su madre. La mujer que, pese a sus locuras, le había enseñado una lección cuya chispa deshizo la monotonía de su vida en los dos últimos meses.

Dudaba que algunas ideas sobre Vegeta se concretaran, su extraña esperanza la divertía; pero prefirió seguirle la corriente. A fin de cuentas: ¿quién alucinaría que podría haber un futuro entre ella y el príncipe saiyajin?


N.A.:

¡Qué tal, muchachos! ¡Nuevo capítulo, para el fic!

Espero poder terminar el reto del mes, como corresponde: por eso, les traigo una viñeta de la Sra. Brief: ¡toda una monada, especialmente si se trata de su admiración unilateral por su yerno! Jajaja es la primera vez que también escribo de ella y ojalá que a futuro me nazca una idea para hacer un fic con Vegeta y su adorable suegra XD. Pero bueno, hoy veremos su faceta de madre, que espero les encante.

¡Disfruten el capítulo! ¡Cuídense! :D