CAPITULO 3: AL PRECIO QUE SEA
"Diario de Boruto Uzumaki…
Nueva entrada….
Mi sobrina y mi hermana, enemigas por mi causa…
Al principio no lo tomé demasiado en serio. Que Hitomi tuviese conflictos con su madre, no era más que lo normal que casi siempre pasa en todas las casas de familia. La jovencita tenía carácter, y seguramente era difícil para Himawari conducirla atraves de la pubertad. Sin embargo, me preocupó bastante su confesión sobre la forma en que mi hermana me veía. ¿Sería real? ¿Acaso Himawari me deseaba como a un hombre? Y si esa loca teoría fuese cierta. ¿Por qué razón Hitomi estaba en medio de todo?
Esas y muchas otras interrogantes, comenzaron a torturarme dos semanas después de la graduación de Hitomi en la academia Shinobi. Recuerdo que estaba caminando por una calle de la aldea, dirigiéndome a mi trabajo en la torre Hokage. Entonces vi a mi sobrina con los miembros de su recientemente formado equipo Gennin limpiando un terreno, en una de esas tediosas misiones grado D. La observé reclinarse en un momento, quejosa de la estúpida tarea tal como su abuelo y tío lo estuvieron en cada época; y pude notar claramente un par de puntos negros en su piel. En la zona del cuello.
Tuve la impresión que algo no andaba bien…
Me detuve en la caminata y retrocediendo un poco del camino pude observar a Hitomi trabajar a la distancia con más detalle. Sus movimientos eran pesados y lentos. No parecía cómoda agachándose o con ciertas posiciones de su espalda y brazos. Era como si viniera de un enorme esfuerzo de entrenamiento, más que estar limpiando un simple campo. La situación en su momento me dio mala espina. Y en lugar de ir a mi trabajo en la oficina del Hokage, decidí esperar que mi sobrina terminara su misión con el equipo. Quería saber que le ocurría, y terminé llevándola directamente al hospital para que revisen su cuerpo. En cuestión de unos minutos encontré a la Kunoichi Sakura Haruno en su tarea como médico. Confiaba plenamente en ella, y en su juicio como profesional para que revisara medicamente a mi sobrina. Las noticias cuando Sakura salió del consultorio, no fueron nada alentadoras:
-Tiene heridas típicas del Junken….-me dijo la doctora y fue tal como presentía- pero no parecen producto de un entrenamiento. Es como….tortura.
-¿Cómo puedes saber eso? –consulté confundido.
-Tiene puntos negros en su piel por varias zonas de cuerpo… –añadió la pelirosa seriamente- pero ninguno afecta directamente sus canales de chakra. Es como apuñalar en zonas no vitales. Solo para causar sufrimiento. Se hace eso entre ninjas habitualmente, pero solo en las salas de interrogatorios. En otras palabras, es método de tortura.
Fue en esos momentos, cuando empecé a creer más en la versión de la niña sobre la pelea contra su madre. Naturalmente no pretendí enfrentar a mi hermana ante los hechos. Seguramente lo negaría y se ocultaría tras su esposo. Inojin amaba sinceramente a mi hermana, y se pondría de su lado entendiendo que yo como tío, no tenía derecho a inmiscuirme en esos asuntos. Seguramente iban a erigir la excusa de que Hitomi practicaba algunas veces en casa de su bisabuelo Hyuuga. Incluso los dos tíos de Hitomi, aquellos hijos de Hanabi Hyuuga cuyos ojos especiales la igualaban, también la ayudaban a entrenar cada tanto. Era razonable entonces, que no saliera nada bueno de confrontar a los Yamanaka sobre el asunto.
Preveía todo lo que podía suceder, así que tomé una acción distinta de enfoque…
Como mi padre el Hokage confiaba plenamente en mí, decidí enterarlo primero de todo. Los daños internos al cuerpo de su nieta. La personalidad cambiante y extraña de Himawari. La sumisión que parecía tener Inojin por su esposa. Incluso le participé de las oscuras sospechas que la niña me había confesado sobre su madre. El Hokage escuchó con paciencia. En sus ojos pude ver una gama de situaciones y sentimientos que me describían perfecto lo que pensaba. Sorpresa, confusión, enojo, y finalmente preocupación. Los años que estuvimos trabajando juntos, hicieron a mi padre un creyente acérrimo de mis consejos y advertencias. Yo era su mano derecha, su cerebro auxiliar, su confidente. Naruto Uzumaki siempre me había escuchado desde que comencé a trabajar a su lado. Y esta vez no sería la excepción.
Acordamos que lo mejor para "explorar la situación" era que Hitomi se fuera de la aldea por un tiempo. Por fortuna, desde hacía años existían programas de intercambios culturales que permitían a los Shinobi visitar e instruirse en otras aldeas de países extranjeros durante un tiempo. Si bien no teníamos manera de probar que Himawari dañaba a su hija intencionalmente, podíamos evitar que estuvieran juntas durante algún tiempo. Arreglamos todo, y a las pocas semanas Hitomi fue parte del intercambio con Sunagakure. Estaría seis meses bajo la protección de Gaara, y al retornar ya más madura, arreglar definitivamente las cosas con su madre.
Los meses pasaron…
Hitomi efectivamente retornó de su viaje en Sunagakure, y cuando regresó era una Kunoichi mucho más poderosa y peligrosa que cualquiera de su generación. Su chakra había aumentado exponencialmente, sus jutsu se veía mas depurados. Y por sobre todo, había perfeccionado la misma técnica que su madre. Un jutsu de cual yo no conocía su poder real todavía. Una técnica de la que fui víctima durante años. Un jutsu que tarde o temprano, llevaría al mundo conocido a cambiar para siempre.
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Algunos años después de la llegada de Boruto al pasado….
El trabajo como Hokage era bastante exigente para Minato Namikase. Había mantenido buen ritmo de tareas desde hacía tiempo, delegando en ciertas personas de confianza todo lo referido a cuestiones secundarias. Después de aquel extraño evento que involucró a su nieto Boruto, un supuesto viajero del tiempo. Minato había tratado de continuar su vida con normalidad. Era bastante extraño hacerlo de hecho, pero tranquilizador en cierta forma creer que un Shinobi de más de 50 años en el futuro hablara de una aldea prospera y creciente. Eso significaba lógicamente que la primera misión como Hokage había sido cumplida tanto por Minato, como por sus predecesores. A los que tenía que contar al parecer, con su propio hijo Naruto.
Naruto actualmente tenía 13 años. Era un joven bastante relajado y feliz. Como ninja era bastante capaz, aunque inmaduro todavía. Tenía voluntad, y era buen amigo de todos. Era muy popular por ser hijo del Hokage, pero no abusaba de ese status para imponerse en ningún lado. Minato estaba orgulloso de su hijo, pero pensaba que tal vez le faltaba madurar un poco más. No estaba aprovechando todo su potencial. Minato sabía que su hijo estaba en una edad ideal para recibir un entrenamiento especializado de parte de su padre, todo para saltar a la elite de los ninjas en pocos años. Minato sabía que debía preparar a su hijo pero aun así, lamentablemente Naruto era la última de sus prioridades por el momento.
Los años pasados, un poco después que Jirayja-sensei y Boruto se marcharan de la aldea, Minato pudo gestionar la situación de una forma bastante mejor a lo esperado. Básicamente decidió que toda la información que Boruto pudiese otorgarle atraves de los informes de Jirayja, seria tomada en consideración pero con cautela. Si bien podía ser totalmente cierto que Bolt conocía el futuro, (su propio pasado en perspectiva) tal vez su sola irrupción haría que muchas cosas cambiaran. Dicho pensamiento, se vio reforzado 4 años después de la partida de Boruto, cuando Jirayja retorno a la aldea para darle un informe bastante perturbador.
Al parecer en el pasado de Boruto, justo la noche donde Naruto nació, tanto Kushina como el mismo Yondaime Hokage habían muerto. Naruto se trasformó en huérfano y por esa razón llevaba el apellido "Uzumaki" en lugar de ser Namikase como su padre. Además con Kushina muerta, Naruto se convirtió en el nuevo jinchuriki no Kyuubi. Todos esos eventos, ahora mismo no existían.
-¿Puedes creerle? –dijo Jirayja a Minato en la reunión secreta que tuvieron por ese informe- porque cuando me habla, yo sinceramente empiezo a confiar en lo que dice. Pero al mismo tiempo…
-¿Al mismo tiempo?
-Bueno, en teoría…-definió Jirayja- si Boruto realmente logró regresar al pasado y cambiar la historia. Si tú que eres su abuelo y Kushina que es su abuela debieron morir cuando tu hijo nació. Ahora mismo Boruto no debería recordar el pasado que no sucedió. Su futuro y su mera existencia deberían haber cambiado. ¿No lo crees?
-Puede que su futuro haya cambiado, pero el ya no se encuentra en su línea de tiempo. –Definió Minato- Cuando estudiaba como realizar el Hiraishin no jutsu, leí algunas teorías sobre la disrupción del tiempo. Básicamente existen dos formas de presentar la idea de viajar en el tiempo. La primera es que los cambios producidos en el pasado, el instante repercuten sobre el viajero que los lleva a cabo. Pero esa teoría da lugar a lo que se conoce como paradoja de tiempo. Un concepto que habla sobre la imposibilidad de cambiar el pasado, por la simple cuestión que evitaría al viajero nacer.
-No entiendo….-declaró Jirayja confundido.
-La idea básicamente seria esta….un viajero del tiempo regresa al pasado para matar a su padre –señaló Minato como ejemplo- pero ahí mismo está la cuestión. Si el viajero tiene éxito y logra asesinar a su padre…. ¿cómo lograría en un futuro nacer, crecer, madurar e idear la idea de viajar al pasado para matar a su padre?
-Esa teoría apunta a que Boruto no puede cambiar los eventos que lo dieron en nacimiento. Incluso si algún evento es punto desencadenante del motivo que lo trajo al pasado, tu nieto no va a poder cambiarlo. ¿Cierto?
-Hai….-asintió Minato- pero también existe una segunda explicación que podría apegarse a los viajes en el tiempo. La segunda opción es que al viajar y cambiar los sucesos del pasado, directamente se crea una línea de tiempo distinta. En resumen, puede que Boruto esté viviendo más allá de los cambios de su tiempo. O tal vez, no haya cambiado lo suficiente esta época como para variar su propio destino. En todo caso, no podemos hacer nada por él. Solo tratar de aprovechar cualquier información sobre su pasado, que puede ayudarnos con nuestro futuro.
Ambos sabían que era peligroso. Pero en momentos de conflictos como al parecer llegarían en poco tiempo (Boruto recordaba una guerra mundial en algunos años) La información del futuro, era tal vez el tipo de espionaje definitivo. Aun así Jirayja no se confiaba y trataba de no dar por sentado nada de lo que Boruto recordaba. Así que dejó su informe, y se retiró de Konoha para seguir con su trabajo fuera de la villa. En los últimos años, su tarea había consistido en recopilar información de las memorias de Boruto, para luego usar su red de espías y confirmar los dichos. Muchos de los hechos que el hombre Uzumaki describía, no tenían sentido. Algunos porque faltaban años para concretarse. Otros porque hablaba de personas que Jirayja no conocía. Pero en definitiva, porque el Sannin no tenía idea si los eventos que Boruto había cambiado con su llegada al pasado. (Lo más importante, evitar la muerte del Yondaime Hokage) tenían como consecuencia cambiar lo que supuestamente había sucedido en el tiempo del cual provenía Boruto. Sin embargo, todas las futuras "bombas" que el espionaje del Sannin Jirayja lograba desactivar en las afueras de la aldea, no podrían prevenir lo empezaba a producirse dentro.
Todo comenzó como luz de buenas noticias, y poco a poco llegando a los últimos 13 años, se fue trasformando en oscuridad. Durante el primer año de vida de Naruto, tanto su padre como madre tuvieron problemas maritales que habían creado tensiones. Boruto en ese tiempo era conocido como Yamada, y fue visitado mucho por Kushina que sentía afinidad por él. Minato experimentaba preocupación y celos. Para luego sentirse aliviado cuando supo que Boruto era una especie de nieto para su esposa. El hombre supuestamente venido del futuro, no guardaría ninguna intensión sexual sobre la mujer que el Hokage amaba. Además, un poco después que Boruto se marchara de Konoha junto a Jirayja, Minato y Kushina experimentaron un gran renacer en su relación.
Minato no se reconocía a sí mismo. Pero Kushina por primera vez había sentido la satisfacción de hacer el amor hasta la saciedad completa. El Hokage seguía trabajando tan duro como de costumbre en su oficina, pero en las noches no dejaba pasar la oportunidad de dar lo correspondiente a su esposa. Fueron años de felicidad donde veían crecer a su único hijo, y prosperar a su aldea. Aun así ninguno en la pareja le había sugerido al otro, la posibilidad de tener otro bebé. En ambos, calaba hondo lo que ocurrió en el nacimiento de Naruto. Mientras tanto, eran sexualmente muy activos y esposos cariñosos en la intimidad. Eran la familia más importante para los aldeanos de Konoha. Incluso la mayor parte de la resistencia que había generado Kushina en su juventud, basándose en su calidad de extranjera y su condición como jinchuriki, se había extinguido casi completamente.
Kushina era una mujer de sociedad ahora. Tenía una fuerte amistad con la matriarca de los Uchiha y comenzaba hacer buenas conexiones con otras mujeres poderosas. Las reuniones de clanes, ahora la tenían como invitada de honor, y el Hokage era un héroe de guerra de cual los ninjas promedio, se sentían muy orgullosos de que fuera su líder. Todo era felicidad y dulzura para los Namikase. Pero lamentablemente el tiempo y el trascurso de los años, comenzaría a mellar esa realidad llena de flores.
Primero….
Minato no podía dejar de reconocer mucho de lo que el viajero del futuro le había dicho. Su supuesto nieto, le advirtió que recordaba de su propia historia haber leído que el clan Uchiha seria exterminado internamente. Minato se preocupó en estudiar los posibles motivos que llevarían a eso, y decidió tomar cartas en el asunto para evitar el conflicto. Boruto le habló de lo sucedido en su tiempo. Le dijo de la rebelión del clan Uchiha, y la posterior masacre oficiada por el hijo mayor de Fugaku que era el líder de esa familia.
¿Solucionar la rebelión antes de siquiera ser pergeñada por su autores?
Una tarde Minato atestiguo como el hijo menor de Fugaku y su propio primogénito Naruto jugaban en el parque y se entendían bastante bien. Empezando a evaluar políticamente a su futuro "enemigo". Y al tiempo comprendió que los Uchiha cuando eran unos niños, se adaptaban y se unían a otros críos de familias distintas normalmente. Pero apenas empezaban su instrucción como Shinobi eso comenzaba a cambiar. Salían de la academia, y casi todos terminaban trabajando en la policía militar de Konoha. Eso no tendría nada de malo, sino estuviera compuesta enteramente por los Uchiha.
En resumen el problema con el clan del sharingan, era que no se disgregaban entre los equipos Shinobi comandado por los Jounnin sensei. Ni tampoco se unían en grandes cantidades a los departamentos especializados de la villa. No había Uchiha entre los médicos. No había Uchiha en la custodia y desarrollo de archivos. Tampoco entre los guardias especiales para las escoltas de los diplomáticos o líderes. La policía militar era una forma de tenerlos controlados según el Nidaime Hokage hace años. Pero paradójicamente, negaba que se integraran a la aldea totalmente y los aislaba dentro de su clan. Incluso estructuralmente había un barrio completo donde solo habitaban miembros del clan Uchiha. Tenían comerciantes propios, tenían prácticamente sus propios usos y costumbres civiles. Minato entendió que si quería evitar que Fugaku en algunos años tomara una decisión que a la larga acabaría con su familia, debía actuar poco a poco. Pero definitivamente tenía que hacer algo.
Naruto era un niño muy alegre y positivo. Fue el niño quien le "enseñó" a su padre como debían cambiar las cosas. Naruto y Sasuke eran amigos. Incluso el muchacho Uchiha había dormido en casa del Hokage quedándose a jugar con el pequeño Namikase. Naruto por supuesto retribuyo la visita también durmiendo ciertas noches en la mansión de los Uchiha. Y entonces, para cuando los niños ya estaban en la academia Shinobi, Naruto había logrado que las reuniones de los compañeros de su generación para estudiar, también incluyeran a los niños Uchiha. Sasuke contra su fría actitud, tuvo que aguantarse a Naruto auto invitándose e invitando a muchos niños y niñas de su clase a la casa de los guerreros del sharingan.
El paso siguiente, lo dieron algunos cabeza de clanes por consejo del Hokage. Inoichi Yamanaka se reunió con Fugaku, y le agradeció que hubiese permitido a su pequeña hija tener una reunión de estudios en la casa Uchiha. Pero sentía que debían también ser anfitriones de todos los chicos en futuras oportunidades. El resto de los líderes, tomaron ejemplo de Inoichi y cada semana, una casa principal de cada clan, recibía a todos los jóvenes para un día de estudio, juegos, entrenamiento o para festejar algún cumpleaños.
Minato no se detuvo ahí. Sabía que su esposa Kushina en conjunto con Mikoto Uchiha, empezaron a realizar "reuniones de madres" y eso atrajo tanto a las madres como a las abuelas en muchas ocasiones. Tías, primas, civiles, Shinobi. Los Uchiha fueron sistemáticamente incluidos en cada fiesta, reunión o cena realizada para las relaciones diplomáticas entre clanes. Y por parte del Hokage, luego de cuidadosas reuniones con Fugaku y otros importantes miembros del clan Uchiha, dejó sin efecto el poder de la policía militar para darle mayor control de funciones a los cazadores especiales ANBU. Los motivos secretos de Minato eran imposibles de saberse por Fugaku y el resto de los Uchiha. Y para cuando Naruto y Sasuke se graduaron de la academia a los 13 años de edad. Los Uchiha eran tan solo un clan más con sus miembros dispersos en todas las secciones, grados, departamentos y sectores militares de Konoha. Ya no existían equipos enteros de miembros Uchiha. Ahora estaban dispersos en todos los sectores de Konoha. Estaban unidos a la villa.
Finalmente, el Yondaime Hokage utilizó hasta la última gota de información enviada por Boruto Uzumaki. Y se aseguró de tener a Itachi Uchiha como su escolta. Lo convirtió en uno de sus hombres de confianza y hasta entrenaba junto a él cuándo era posible. Minato no pensaba permitir que Danzou Shimura, pudiese utilizar a Itachi de cualquier forma. Y por esta razón lo mantenía a su lado. Sin embargo, el éxito que Minato tenía en la política y el liderazgo de su aldea, comenzó a opacarse cuando su vida personal dio un giro de 180 grados.
Había algo en su interior que era diferente de su personalidad. Minato no lo podía explicar, pero sin dudas algo año tras año estaba cambiando. Se estaba volviendo un pervertido, tal como su sensei Jirayja hubiera deseado. Para el Sannin de los sapos, esto hubiese sido tomado con mucha gracia y hasta escribiría una de sus novelas picantes sobre el asunto. Pero para Minato Namikase, un hombre siempre centrado, equilibrado y fiel a su esposa. Todo estaba convirtiéndose lentamente en un calvario.
Con el paso de los años y crecimiento de su hijo Naruto, Minato y Kushina ya no tenían tantas oportunidades de hacer el amor con frecuencia. Eso hizo que el deseo que uno por el otro tenían, fuera disminuyendo y casi se tomara por normal el no dormir juntos durante meses. Si bien Kushina, intentaba desesperadamente retomar la buena senda del sexo diario. Minato se encontró menos dispuesto. Y peor aún, sus ojos comenzaron a enfocar hacia otros rumbos.
Su esposa era una mujer hermosa ciertamente. Pero tal vez la rutina había desgastado el deseo del Hokage. Y para colmo, su popularidad entre las mujeres seguía más fuerte que nunca. Él tenía 38 años, pero podía darse el lujo de seducir a mujeres de todas las edades o estados civiles. Jirayja-sensei siempre había dicho que el jamás hubiese dejado de "disfrutar" si tuviera la popularidad de su estudiante Minato. Pero el Hokage recién a los 38 años, casado y con familia, sentía que había llegado el momento de seguir los consejos de su maestro.
¿Eso lo convertía en un pervertido? ¿Era un idiota o infiel? O tal vez se estaba volviendo viejo y estúpidamente quería revivir cierta parte de juventud irresponsable. Minato se sentía muy mal por estos pensamientos. Pero su primer indicio de que algo en su interior estaba descontrolándose, fue cuando su secretaria actual Shizune Kato (la estudiante de Tsunade Senju) dejó caer accidentalmente unos documentos y se inclinó demasiado para recuperarlos. Su kimono sufrió los efectos de una brisa por la ventana, y Minato pudo apreciar en primer plano los firmes muslos, la braga blanca y el estupendo trasero de una mujer hermosa en su mejor momento.
Minato no dijo ni hizo absolutamente nada. Shizune se incorporó algo avergonzada por la situación solo para notar que gracias a Kami, el Hokage estaba ocupado leyendo documentos. Lo siguiente que ocurrió fue que Minato le ordenó a Shizune que cancelara el resto de sus reuniones, cerrara la puerta y no dejara ingresar a nadie hasta nueva orden. La morocha se sorprendió por el hermetismo, pero accediendo a su pedido se retiró del lugar. Ese día, fue la primera vez que Minato Namikase sucumbió a sus deseos más bajos y se masturbó furiosamente en su oficina privada. Lamentablemente, ese sería el comienzo de una mala costumbre.
Cuando regresaba a su hogar, intentaba mostrarse lo más normal posible. Como un padre equilibrado con su hijo. Aunque cada vez tenía menos tiempo para entrenarlo o escuchar de sus actividades. Y como un marido cariñoso con su esposa públicamente. Aunque en la intimidad de su cuarto, siempre presentaba cansancio del trabajo como excusa y evitaba a Kushina con sus intentos de amor. Pero al mismo tiempo, cada vez estaba más excitado con mujeres ajenas y menos interesado en la que tenía en su casa como pareja de toda la vida.
Pasaron los meses, y Minato cada vez se enloquecía más y más. Trataba de contenerse por todos los medios, pero se hizo asiduo a la autosatisfacción en su propia oficina. O tal vez en su baño privado. Incluso usaba su técnica de trasporte para desaparecer de Konoha y ganar intimidad en los lejanos y solitarios bosques. Comenzó a usar fotos de archivos sobre Kunoichi atractivas. Incluso recuerdos de tiempos jóvenes, donde muchas de esas mismas mujeres ahora casadas y con familias, hubieran sido presas fáciles para el ninja más popular de Konoha. Cierta tarde, después de tanto presionarse a sí mismo y contenerse, Minato Namikase cometió el primer gran error de su vida. Aunque desde luego, no sería el último de ellos.
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El apetito sexual de Kushina Namikase, estaba completamente fuera de control…
Nerviosa, ansiosa, desesperada. Eran palabras que fácil podían interpretar a la honorable esposa del Hokage en la privacidad de su casa. Su único hijo tenía ya 13 años, y como madre se sentía muy unida al muchacho. Ciertamente la niñez de Naruto fue algo solitaria. Su padre no podía entrenarlo personalmente como el muchacho hubiese deseado, y su madre tuvo que ser tanto su sostén emocional como quien debía corregirlo y educarlo para que sea un hombre de provecho.
Kushina siempre tuvo personalidad fuerte, y en los primeros años de Naruto tuvo la buena suerte de contar con un marido tan activo sexualmente como ella necesitaba. Eso endulzaba su carácter y le permitía sentirse femenina. Sus instintos sexuales aplacados, dejaban aflorar sus buenas maneras como madre. Así que su pequeño Naruto tuvo la buena estrella de contar hasta por lo menos los 10 años, con una madre amorosa y protectora. Alguien en quien confiar y a quien amar incondicionalmente. Incluso una Kunoichi que pudo trasmitirle técnicas especiales y lograr hacerlo un futuro Gennin competente. Naruto gracias a esto, nunca estuvo solo.
Pero cuando el niño comenzó asistir a la academia Shinobi, Kushina en sus ratos de soledad en la casa Namikase empezó a sufrir los efectos que tanto había ignorado durante años. Su cuerpo era una caldera literalmente. Su mente le jugaba horribles bromas con varios hombres que veía en la calle. Su marido Minato Namikase, ya no la follaba como ella necesitaba. Y todo podía terminar muy mal si Kushina no lograba controlar sus ansias.
Una noche, todo el asunto se salió de control…
Kushina usaba la privacidad del horario en su casa para masturbarse con regularidad. Era la única forma segura que encontraba para mantenerse controlada y al mismo tiempo no descargar la ira o frustración contra Minato, o sobre su hijo Naruto que nada tenía que ver con todo el embrollo. Sin embargo, los regulares horarios escolares del niño fueron mutando a las misiones para Gennin que podían empezar en cualquier momento; y terminar abruptamente también.
Kushina estaba en el baño, con la puerta abierta y desnuda boca arriba sobre el suelo. Sus muslos en apertura expuestos, una mano intrusa en la intimidad, sus gemidos liberados y su mente tan perdida en su intento de autosatisfacción. Tanto como para no notar los ruidos exteriores que anunciaban el retorno de su hijo. Se estaba masturbando con mucha frustración, porque sentía cada vez menos efectos de placebo a lo que podría y debería ser las manos o el miembro viril de su marido.
De pronto, Kushina vio como Naruto ingresaba al pasillo de la casa desde donde se podía acceder tanto a las escaleras para ir al segundo piso, como al baño en el lado opuesto. Justo donde la mujer estaba expuesta y vulnerable como nunca en su vida. Quiso la suerte, que las piernas le respondieran los suficiente como para levantarse, arrodillarse y empujar la puerta para cerrarla. Su hijo estaba dándole la espalda al baño cuando ingreso al pasillo, pero había comenzado a girar notando los sonidos guturales provenientes del baño.
-Ka-san…..-dijo Naruto desde afuera- ¿te encuentras bien? creí oírte gritar…
Kushina estaba aterrorizada adentro. Había colocado su espalda contra la puerta trabándola contra todo intento. Irracionalmente temerosa que su hijo ingresara al baño y la viera en ese estado lamentable. ¡Qué vergüenza! ¡Qué frustración! ¡No podía permitir que su hijo Naruto la viera en esos momentos!
-¡ESTOY BIEN NARU-CHAN! –grito sin poder controlar la tensión en su voz- ¡NO TE NECESITO, POR FAVOR VETE!
Hubo algunos segundos de silencio y dudas del otro lado. Kushina trataba de recuperar el aliento por si se veía en la necesidad de volver a hablar. Su enunciado anterior fue demasiado fuerte y la voz quebrada no enseñaba la aparente "normalidad", que ella hubiese querido demostrar. Pero esperaba que su hijo confundiera los gritos con esos "malos días" que toda mujer tiene. De hecho ahora mismo estaba rogando por ello.
-de acuerdo Ka-san….-afirmó el joven del otro lado de la puerta- pero si necesita ayuda, solo tiene que golpear en mi cuarto. Estaré ahí para lo que necesite.
Los pasos de Naruto se alejaron. Kushina dio un largo suspiro y por fin el corazón dejo de latir como si corriera en maratón. Había estado tan cerca de orgasmo, como del horror que su hijo la descubriera en ese estado de vulnerabilidad extrema. ¿Qué hubiese pensado de su madre? ¡Que era una loca y una pervertida seguramente! ¡PERO ELLA NO TENIA LA CULPA! ¡ERA EL ESTUPIDO DE MINATO QUE NO CUMPLIA SUS OBLIGACIONES COMO MARIDO!
Kushina sintió demasiado temor por lo sucedido. Se sentía totalmente avergonzada de sus propias necesidades. Y en cierta forma ese terror parcial de ser descubierta por Naruto, actuó como un enorme placebo a su nivel de satisfacción. Se prometió no auto complacerse a diario. Sucediera lo que sucediera, ella era una Kunoichi y la esposa del Hokage. No volvería a dejarse dominar por sus instintos nunca más.
Kushina supuso además, que tenía una buena tarea para distraerse. Tenía muchas reuniones con Mikoto Uchiha y otras damas de la aldea, en busca de acercar los lazos entre clanes. No dejaría de trabajar y de ir a esas reuniones nunca. Distraer la mente, olvidar los deseos de la carne. Y esperaría para ajustarle las cuentas a Minato, en cuanto ingresaran al cuarto matrimonial. La situación no podía seguir igual. Tenía que cambiar de alguna manera.
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Los exámenes Chunnin eran todo un acontecimiento en Konoha….
Ese año era especial. Minato había logrado gracias a las gestiones del ex Hokage Hiruzen Sarutobi, un principio de acuerdo con Sunagakure para organizar en conjunto el examen de ese año. Además, fueron invitados los Gennin de pequeñas aldeas ninja florecientes, tales como el sonido o la hierba. Ese año habría muchos candidatos a Gennin, y también contarían con la presencia de lord Kazekage para el evento en particular.
Minato estaba intranquilo. Según los informes de Jirayja-sensei sobre las memorias de Boruto, existía la posibilidad de que Konoha fuera invadida por Suna y Oto actuando como aliadas. Si bien el viajero del tiempo no recordaba detalles muy específicos sobre el ataque sucedido en su tiempo. Si podía asegurar que recordaba perfectamente la anécdota de como su tío Gaara, y su padre Naruto casi se mataron uno al otro. Soltando el poder de los Biju que ambos contenían.
Sin embargo, nada ocurrió….
Los exámenes Chunnin se realizaron con total normalidad. En el bosque de la muerte, no hubo apariciones extrañas ni sujetos camuflados como Gennin. Tampoco sucedieron grandes percances en los enfrentamientos finales del torneo en el estadio. Minato había doblado la guardia en los puntos importantes de la aldea, y enviado a Itachi para que personalmente se hiciera cargo de los equipos que debían mantener la tranquilidad del interior de Konoha. Jirayja en tanto, estuvo a cargo de detectar cualquier amenaza externa, usando las habilidades sensoriales de los sapos ermitaños.
No hubo rastro de ataque. Nada, absolutamente nada.
El palco donde Yondaime Hokage estaba compartiendo con el Kazekage, tampoco reportó problema alguno. Primero y principal el rostro del cuarto Kazekage estaba descubierto, enseñando que era el sujeto real. No hubo rastro de Orochimaru en ningún sitio. Minato sintió un poco de frustración ante la evidente marcha tranquila del Kazekage y su familia al finalizar el examen. Tanto preparativo y prevención para nada. Se suponía que debían recibir un ataque general a gran escala, y simplemente malgastaron recursos tácticos en eventos que no sucedieron.
Días después, Minato y Jirayja tuvieron una reunión para considerar los pasos a seguir en el futuro. El Hokage estaba bastante molesto por la paranoia generada en el examen. Y solo se sentía aliviado de no haber alertado al consejo de clanes sobre el supuesto e inexistente ataque. Hubiera sido humillante que todos supieran la situación. Minato estaba bastante nervioso y Jirayja lo entendía. No era fácil la responsabilidad de atender a los avisos o desdeñar ciertas advertencias de espías regulares. ¿Pero hacerlo con informes de un supuesto futuro? era aún peor. Ejercía demasiada presión.
-lo estás viendo del modo incorrecto Minato…-le advirtió Jirayja sonriendo para alivianar la tensión- debes entender que las circunstancias desde el futuro que plantea Boruto, son muy distintas.
-¿distintas?
-no dudo de las memorias del tu nieto…-aseguró el peliblanco- cuando me habla, no veo mentira alguna. Incluso sé muy bien que omite cosas. Porque entiende que no toda información puede ser relevante. Pero evaluando lo ocurrido en su relato. Él dijo que el viejo Sarutobi era todavía Hokage cuando tu hijo Naruto llegó a su primer examen Chunnin. Sabes bien que el viejo aun es fuerte, pero Orochimaru nunca te subestimaría como sin dudas lo hizo con él. ¿Realmente piensas que Orochimaru sería tan estúpido como para enfrentarte cara a cara? Yo no lo haría desde luego, y te aseguro que mi viejo amigo tampoco.
-otro punto….-señalo Minato analizando la visión de su maestro- el clan Uchiha está vivo y al completo. Sin dudas Konoha se hubiese debilitado mucho sin ellos. Pero ahora, somos la aldea más fuerte sin lugar a dudas. Atacarnos aun con el factor sorpresa, sería un grave error.
-Sin embargo, -dijo Jirayja- es valiosa la información de Boruto. Sabemos que seguramente Orochimaru controla los destinos de Otogakure, y durante el examen vigilamos muy de cerca a los representantes de esa aldea. No permitimos ningún robo o infiltración. Tenemos la ventaja sobre Orochimaru, y él no lo sospecha.
Lamentablemente para Jirayja, ese último concepto estaba equivocado. Era cierto que Orochimaru buscó tomar el control del Suna asesinando al Kazekage, pero como su plan de emboscarlo fue frustrado misteriosamente por informes de algún espía, decidió mantener activos ciertos acuerdos antiguos con sectores de Konoha descontentos con el liderazgo de Minato. Danzou Shimura, estaba al acecho y sediento de poder. Y su furia contra Minato, por haberle arrebatado su victoria final sobre los Uchiha para conseguir abundante cantidad de sharingan, llevó al viejo consejero a tomar una decisión tajante. Entregar a un ex compañero, a cambio de más poder otorgado por la serpiente. Danzou envió toda la información que Orochimaru requería. Y el objetivo que ya no podía ser la aldea de la hoja, terminó siendo uno de sus Shinobi más representativos. Por ello, 30 días después de terminado el examen Chunnin en la aldea de la hoja, Hiruzen Sarutobi fue asesinado.
Aquella mítica batalla, donde un anciano tercer Hokage se enfrentó a su antiguo estudiante estrella en medio de la cruenta invasión a Konoha. En este tiempo se dio, pero solo cuando el ex Hokage Sarutobi, marchaba hacia la capital del país del fuego a una reunión con el señor feudal. El viejo y su escolta fueron emboscados por los 4 del sonido, y fue obligado a enfrentar a Orochimaru en una brutal pelea mano a mano, que contó con casi los mismos detalles de la anterior ocurrida. La aparición del primer y segundo Hokage mediante Edo tensei, la resistencia de Sarutobi a caer. Y una misma definición mediante el sello demoniaco que había creado Minato para contener al Kyuubi, hace ya muchos años.
Hiruzen Sarutobi era un maestro con todas las letras. Aun en su retiro del poder, siguió estudiando y aprendiendo todos los jutsu a su disposición. Llegaron a considerarlo un dios Shinobi, porque dominaba todas las técnicas creadas alguna vez en la aldea de la hoja. Ese dios Shinobi, ya muy anciano y bastante más débil que antaño. Ofreció a la historia una batalla épica, y selló junto con su propia alma como en la versión anterior, los brazos del que fue su discípulo predilecto.
Murió con una sonrisa. Sabiendo que su amada aldea lo lloraría, pero no habría de extrañarlo en su seguridad. La voluntad de fuego estaba en el Yondaime Hokage. Y esta seguiría existiendo por siempre.
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Boruto Uzumaki era un paria del mundo conocido…
Su único contacto real con la civilización, eran las esporádicas visitas de Jirayja. Durante los años que precedieron a su llegada al pasado. La única actividad que Boruto había realizado en el mundo Shinobi, era informar todo lo que sus recuerdos le traían para que el Sannin Jirayja traspasara los datos al Hokage. El resto de su tiempo, fue repartido en entrenarse personalmente y viajar país por país buscando refugios.
En los años pasados, había ido recuperando casi todos sus recuerdos. Su entrenamiento con Kakashi-sensei en Raíz, su estudio de la historia de su padre. Sus misiones y sobre todo las enseñanzas sobre espionaje que supo adquirir. Boruto tenía una extraña obsesión en su mente. Por algún motivo que no podía explicar, se la pasaba creando refugios ocultos en cada país y territorio que recorría. Era muy extraño este comportamiento, este deseo en particular. Ya que Boruto se veía a sí mismo como un criminal al actuar de esta forma. ¿Por qué? ¿Por qué razón le parecía de tanta importancia mantenerse oculto? ¿Por qué estaba creando refugios secretos incluso a espaldas de personas confiables como Jirayja o el Yondaime Hokage?
Durante muchos años, esas mismas interrogantes le impedían a Boruto dormir en paz. Se preguntaba sobre la verdadera razón de su retorno al pasado. Las memorias del futuro, solo alcanzaban hasta los 30 años. Había unos 5, que se perdieron irremediablemente. Esos últimos 5, eran la base de su creación del jutsu para viajar en el tiempo. Esos años finales también eran los que explicarían sin lugar a dudas, porque tenía la sensación de ser perseguido y cazado como un criminal común. Como si se tratara de un animal. ¿Qué había hecho como para estar huyendo de esa forma? ¿Acaso había desertado de Konoha por propia voluntad? Como no podía recordarlo completamente. La única solución que encontraba para averiguar lo que había perdido en memoria, era fraguar un plan para retornar a su propio tiempo.
Boruto creaba refugios en varios países. Aprovisionaba cada una de sus bases con todo lo que pudiera serle útil. Usaba sus habilidades Shinobi para cazar fauna salvaje, y comerciaba en los pequeños poblados intercambiando huesos, piel o carne por objetos prefabricados o reservas de medicinas. Durante esos 13 años, se dedicó de cuerpo completo a la tarea de sobrevivir. Obtenía comida de la cacería y la recolección en los terrenos vírgenes naturales. Y algunos años después, comenzó a capturar criminales del libro Bingo para ganar importantes sumas de dinero. Material necesario para adquirir herramientas, muebles, utensilios de laboratorio y pergaminos con valiosa información.
Cada noche antes de dormir en algún paramo desolado de los bosques, Boruto colocaba su bandana de Konoha frente a sus ojos. Durmiendo con ella lado a lado, como si tuviese que recordar el hecho más importante de todos. La bandana que era su propiedad, no estaba atravesada por el clásico corte que la deshonraba. Boruto había venido del futuro, con una bandana de un Shinobi fiel a Konoha. No era un renegado, no importando que no recordara lo ocurrido, el sentía que seguía siendo un ninja oficial de aquella Konoha en el futuro.
Cada tantos meses, mientras Boruto continuaba con su proyecto de crear y expandir sus refugios, recibía mensajes atraves de un sello con los sapos para encontrarse con el Sannin Jirayja. El Uzumaki acudía casi siempre a la reunión, y revelaba todo lo más importante que recordaba para dar informes al peliblanco. Boruto se sorprendía cuando existía un cambio en la historia, y se preguntaba si llegaría el momento, que alguna acción desmedida pudiese hacerlo "desaparecer".
-Mientras eso sucede….-le confesó a Jirayja una tarde, donde la pasaban juntos en el campo cercano a una fogata- voy a luchar como siempre.
-¿luchar? –consulto el Sannin escribiendo en su libro sonriendo- ¿a qué lucha te refieres?
-mi propia lucha…-declaró el hombre rubio, cuyo cabello más rebelde y alargado le hacía parecer bastante a una combinación de su padre adulto y el abuelo en la actualidad- no me importa sino puedo recordar exactamente porque viajé al pasado. O quien es mi enemigo con precisión. Solo tengo que ser muy fuerte, y prepararme para lo peor.
-¿Lo peor?
-Jirayja-sama….-comentó como lo más evidente Boruto- usted y yo sabemos que mis recuerdos y la realidad son opuestas. Y que no recordar los últimos años de mi vida en el futuro, solo puede significar graves problemas. Además, la muerte del tercer Hokage sucedió de cualquier forma. Como si no se pudiese cambiar el destino funesto que algunos tienen. Por eso tengo que intentar regresar a mi hogar.
El peliblanco asintió comprendiendo. Había escuchado con paciencia los informes de Boruto Uzumaki durante años. De ellos extrajo buena información de anticipación, y también la sensación acumulada de que algo estaba muy mal en el relato de las memorias de Bolt. Básicamente la cuestión era, que si la Konoha comandada por el séptimo Hokage era una aldea prospera y en paz. Si se había logrado una alianza con las grandes naciones ninja. Si acaso la brutal guerra ninja derivó en una pacificación total. ¿Cuál era el motivo que tuvo Boruto Uzumaki, para crear y utilizar un jutsu que lo devolvió décadas al pasado? ¿Qué circunstancia le hizo decidirse arriesgar un cambio en la línea temporal? ¿Era Boruto un amigo? ¿O simplemente un renegado que no recordaba su fase de traición en el futuro? para Jirayja, era menester definir si Boruto era amigo o enemigo. Además, todavía no pudo verlo pelear. No conocía su poder real. Hasta ese momento. Aunque algunas prácticas "amistosas" revelaron que ese descendiente del Yondaime Hokage, tenía un nivel de poder que escapaba a la lógica. Si el Sannin tuviera que darle una categoría, solamente por las prácticas lo pondría fácilmente a nivel de un Sannin. Y eso que no había demostrado todo su poder.
-¿Qué piensas hacer a continuación Boruto? –consulto Jirayja que ya tenía su propio plan para ese viajero del tiempo.
-En realidad no lo sé….-declaro el rubio seriamente- mi plan inicial en los años que pasaron, fue crear una serie de refugios seguros y secretos para volver al futuro.
-¿Volver al futuro?
-Hai….-asintió el rubio- puede que no recuerde completamente como logré modificar la técnica espacio-temporal de Minato-ojisan. Pero siento que puedo realizarla. Es como cualquier otro jutsu que antes conocía, simplemente están en mi ser, no puedo olvidarlos una vez dominados.
Jirayja se mantuvo pensativo y en silencio. Habían pasado 13 años desde que Boruto Uzumaki arribó a esa época. Y todo el tiempo había trabajado para regresar a su propio tiempo. Los refugios eran una excusa en realidad. Jirayja razonaba de otras conversaciones, que ese hombre planeaba crear "cofres de tiempo". Básicamente, lo que Boruto intentaba era proveerse de lugares especiales con materiales imperecederos para tratar de prevenir su viaje hacia el futuro sin dificultades. Trasportarse a una era donde en realidad, Boruto no suponía que estuviera pasando con los cambios acontecidos. Si las cosas seguían tan mal como cuando se fue, o si todo había mejorado. Boruto había creado lugares especiales que estarían preparados para "recibirlo", cuando llegara al futuro. Aun así, Jirayja tenía una o dos cosas para decir sobre ese absurdo plan.
-Boruto-san….-dijo el peliblanco con extraña seriedad- ¿has considerado la posibilidad de que todo lo que conocías de tu época, ya no vuelva a ser como antes?
-Hai….-respondió el rubio, luego de 30 segundos de interminable silencio- y tengo la sensación de que todo, solo puede mejorar. He perdido demasiadas cosas en mi tiempo. Mi familia, mis amigos, mi amor…..dos veces.
-¿Dos veces?
-cuando tenía 17 años….-rememoró el Uzumaki pensativo- tuve una misión especial. Mi trabajo era alejar a una Kunoichi de las cercanías de mi padre el Hokage. Evitar que una relación clandestina pusiera en peligro la estabilidad de Konoha. Y lo hice….
-pero tuvo un costo…
-Hai…..-señalo Boruto- el costo fue que me involucre con ella. Que la convertí en mi amante aun cuando yo tenía una relación de noviazgo. Esa mujer tenía la edad de mi madre, y no podía importarme menos. La deseaba, la requería como el oxígeno. La hice mía una y otra, y otra vez.
Jirayja sabía que la confesión de Boruto era un asunto grave. Pero en su mente había una pequeña versión de sí mismo que tomaba nota fascinado con cada detalle. La historia se ponía interesante, y un nuevo libro de Icha Icha podía surgir en cualquier momento. Jirayja trataba que en su rostro no se notara, pero realmente quería conocer los detalles más turbios de ese cuento. Y no tenía ni idea cuan oscuros eran.
-esa mujer….-dijo finalmente Boruto que durante tantos años había necesitado hablar de esta situación con alguien- era nada menos que la madre de mi novia.
El rostro de Jirayja se desarmó completamente. Era demasiado bueno para ser verdad. ¡Qué historia tenía guardada ese muchacho! ¡De trampas con la madre de su novia! ¡Una mujer experimentada y candente! ¡Oh Kami, era demasiado sensual!
-supongo que detrás de ese gesto de sorpresa…-señaló sonriendo apenas Bolt- se encuentra un pervertido que está tomando nota para el argumento de uno de sus libros Icha Icha.
-¡¿muchacho que cosas dices?! –Estalló con falso enojo el Sannin que por dentro pensaba "me atrapó"- ¡¿Cómo crees que utilizaría tu confianza para algo como eso?!
-es inútil que lo niegue dattebasa- le confirmó el rubio algo divertido- mi padre ya me había contado historias de su pervertido maestro. Hasta le llamaba… "ero-Sennin".
Jirayja sonrió algo ofuscado. El horrendo sobrenombre que Kushina-chan había inventado para llamarlo, al parecer había traspasado el tiempo y recalado en Naruto. ¡Era una pesadilla! ¿No se suponía que Naruto nunca conoció a su madre en la época del futuro? esa historia del viajero del tiempo, tenía más interrogantes que certezas. Y aun así, continuaba siendo tan atractiva como desde el inicio.
-se estará preguntando porque razón le cuento mi historia ahora…-añadió Boruto mientras alimentaba con madera a la fogata que ambos ninjas compartían en la soledad del bosque- bueno….debe ser porque quiero que alguien sepa sobre mi vida y mis errores. Antes que…
-Antes que… intentes volver al futuro ¿con el jutsu que no sabes si podrás utilizar correctamente?
-así es…-asintió el Uzumaki- no tengo idea si podré volver a mi hogar. Tampoco si estará todo destruido por la misma calamidad que me obligó a huir en primer lugar. Pero prefiero que alguien sepa todo lo que hice y lo que ocurrió. Puede que no recuerde porque razón terminé escapando de mi aldea y tratando de cambiar el pasado. Pero usted tendrá toda la información que me queda en la mente. Si de algo sirve, al precio que sea volveré a mi hogar. Un ninja debe ver atraves de las decepciones… ero-Sennin. ¿No es verdad?
Jirayja el Sannin tuvo una revelación en ese momento. Durante las siguientes horas de esa noche escuchó y escribió sin tapujos todos los detalles de la historia que Boruto tenía para contar. La parte personal, increíblemente atractiva para una de sus novelas. Triste, apasionada, pervertida y salvaje. La cuestión laboral, comprobó que evidentemente los rumores sobre una organización paralela al poder del Yondaime conducida por el consejero Danzou Shimura, eran ciertas. Boruto había formado parte y hasta dirigido una segunda versión de Raíz según sus propias palabras. Pero eso solo demostraba que la primera versión había existido. Danzou Shimura evidentemente repetía su propia historia, solo que en esta ocasión, alguien delataba su juego antes de tiempo.
Jirayja escuchó durante horas a Boruto y ahí mismo tuvo una revelación. Si acaso el Uzumaki no podía ejecutar el jutsu que lo retornaba a su propio tiempo, el Sannin ya tenía un trabajo especial para dedicarle a ese Shinobi. Algo que solo un sujeto como Boruto Uzumaki podía realizar. Era muy cierto que el viajero del tiempo quería volver a su propia aldea en el futuro. Como ninja fiel que aún era al comando de su padre. Pero Jirayja tenía su propio honor, su propia versión de Konoha por defender. Y aunque no le deseaba más desgracias al ya sufriente hombre frente suyo. Una parte del Sannin deseaba que Boruto pudiera quedarse en ese tiempo. Por el bien de Konoha, por la paz del mundo ninja. Alguien tan valiente e inteligente como Uzumaki Boruto, debía unirse a las filas de esta Konoha…
Al precio que sea.
Fin del capítulo.
