CAPITULO 4: EL PRIMER ERROR
"Diario de Boruto Uzumaki…
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Ha pasado casi una semana desde mi última página escrita. El mundo donde ahora habito, es silencio y vacío. Cada paso que doy hacia cualquier dirección emite un sonido ensordecedor. Sin embargo, mi pie no es más pesado que hace años. Es el silencio, que nos hace a los últimos supervivientes una excepción de sonido terrible. Los años no se están portando bien conmigo. Mi mente empieza a jugarme bromas muy crueles. Mi dolor y mis recuerdos se acumulan incesantemente. Desde que decidí escribir el diario que relataría todos eventos que llevaron a la destrucción de mundo conocido, al mismo tiempo me expuse a los efectos negativos que toda remembranza podía acarrear. Básicamente, he usado un jutsu de sellado proveniente de los antiguos Uzumaki del remolino. Acumulando chakra durante varios días, podía implantarlo en mi cabeza y así lograr despejar la mente lo suficiente para recordar.
¿Qué debía recordar? Bueno, para los usos correctos de este diario, mi obligación era recordarlo absolutamente todo.
El sello comenzó a magnificar y refrescar mis recuerdos. Todo desde la niñez, incluso asuntos que no debería recordar. Además de tener frescos todos mis recuerdos de cuando vivía en mi tiempo, este sello ayudó a tener detalles muy precisos de los largos 30 años que he sobrevivido en el "pasado". Sin embargo, aunque lograré escribir con lujo de detalle todo lo que se necesite saber para poder prevenir este desastre, el horrible efecto secundario es recordar y volver a sufrir en carne viva, todos aquellos momentos tan dolorosos para mí.
Así entonces, hoy recordaré uno de los momentos terribles que cambiaron mi futuro para siempre.
Tenía en ese entonces en mi tiempo, aproximadamente 31 años. Era un Shinobi de elite, trabajando lado a lado junto a mi padre el Hokage de la aldea de la hoja. Mi vida laboral, se dividía entre misiones de alto riesgo y la política aburrida que rondaba a las reuniones de los Kage. Había enviudado hacía algunos años ya, y la muerte de mi esposa no mantuvo sobre mí un velo protector de sensibilidad social. Los clanes de la aldea y sus particulares ambiciones, solo respetaron mi dolor durante los primeros 2 años. Generalmente, era la extraña la ocasión en la cual una viuda pudiese ser partida para un segundo matrimonio de clan distinto. Había ciertos códigos, había respeto hacia la memoria del difunto.
Pero en este caso, se trataba de Uzumaki Boruto. Hijo mayor del más poderoso Hokage de la historia. Poseedor de un raro Doujutsu poderoso, y con una calificación S en el rango de poder en los Shinobi del mundo conocido. Yo era una presa codiciada. Y como no podían matarme, por años y años intentaron comprometerme. Dentro de la aldea, era sistemáticamente invitado a toda reunión donde las jóvenes Kunoichi o las hermosas herederas de clanes estuvieran presentes. Se me nombro padrino honorifico de varios infantes, como la excusa particular de acércame a una prima, sobrita, hermana o tía del muchacho en cuestión. Incluso no faltó el líder de clan, que decidió mediante el pago de una cuantiosa fortuna, tratar de encomendarme la misión de procrear una línea de sucesoria fuerte.
Mi padre, que desde que tengo memoria había hecho y sacrificado todo por la aldea de la hoja, en esta ocasión no cedió. El no actuó como un Hokage haría. Él fue mi padre, por sobre todas las cosas se comportó como mi padre. Fue la primera vez, que Uzumaki Naruto le dio la espalda a los intereses mezquinos de Konoha. En una reunión, mientras me explicaba que había rechazado por cuarta vez una misión de índole "reproductiva" con mi nombre como exigencia máxima; pude sentirme amado y respaldado como jamás lo creí posible. En teoría, yo sabía que mi padre me amaba. Pero hasta el momento nunca pudo demostrarlo de manera tan contundente:
-Sé que te has equivocado muchas veces Bolt…-me dijo aquella noche donde ambos compartíamos una copa en su oficina- yo también lo hice. Contigo, con tu madre y también con tu hermana.
-Oto-sama….-intenté calmarlo- esos asuntos ya quedaron en el pasado. Yo no te guardo ningún resen…
-Pero no voy a permitir que te quiten lo único que te queda…-me dijo interrumpiendo- no pienso juzgarte. No se me ocurre pedirte más sacrificios. *******-chan ha muerto hace mucho tiempo. Y si *****-chan te hace realmente feliz, no seré yo quien te arruine eso. Puedes vivir sin volver a contraer matrimonio. Vive con tu actual pareja, y que el resto del mundo aprenda a soportarlo.
Mi padre sabía de la relación íntima que tenía con la madre de mi difunta esposa. Incluso cuando por edad no fuera algo comprensible, era lo único de la vida civil que tenía algún sentido para mí. No le había pedido nada a nadie. Sufrí en silencio por mi esposa y había encontrado un consuelo en una mujer que se parecía mucho a ella. Nadie en Konoha, tenía derecho a exigirme más. Yo era un ninja fiel a mi aldea, y solo eso debía importarles a todos. Gracias al velado apoyo del Hokage, me vi por fin libre de disfrutar mi vida privada como quería.
Las siguientes semanas a esa conversación, fui tan feliz como podía. Luego de largas discusiones y apasionadas noches con mi mujer, finalmente logré convencerla de revelar ante todos como lo que realmente éramos. Ella hace muchos que no era solamente mi suegra. No era un familiar político solo unida a mí por el mutuo dolor. Hacia largos años que éramos amantes. Largos años que convivíamos como pareja. Que dormíamos juntos, que hacíamos el amor sin contenernos. Y yo ya no quería ocultarlo más. Quería terminar con el acoso que sufría por mi sangre. Por ello, aun pasando por el infierno del escarnio público. Decidí que públicamente le haría entender a todos, que ella era mi pareja. Incluso comenzamos a pasear y cenar públicamente. Los rumores que por años no habían sido confirmados, finalmente se revelaron como la verdad. Yo había elegido compartir mi vida con esa mujer, y nadie tenía derecho a impedirlo.
Una tarde, algunos días después de haber decidido revelar ante todos la relación de pareja que tenía con esa Kunoichi, nos cruzamos por la calle con mi hermana y su familia. Hitomi parecía estar en paz con su madre. Sus hermanitos más pequeños paseaban alegremente. Inojin Yamanaka iba muy contento del brazo de su esposa. Pero mi hermana, la mujer que ante todos parecía la esposa y madre perfecta, me miró de una forma que jamás olvidaré. En sus ojos había odio y pena. En su mirada estaba la advertencia que nunca me había realizado, la amenaza de la que nunca supe. Himawari no solo no aprobaba que yo estuviera paseando del brazo con mi actual pareja. Una mujer con más de 18 años de edad con respecto a mí. Mi hermana estaba totalmente en contra de eso. Estaba furiosa por mi felicidad. Himawari por supuesto no dijo nada. Pero su mirada lo indicaba todo. No solo repudiaba mi felicidad. No solo estaba en contra de que yo estuviera en pareja con quien estaba. Ella, mi dulce hermana, la niña que siempre había protegido y querido. Deseaba con todo el rencor de su alma destruir a mi mujer.
Mi sobrina en definitiva tuvo razón. Hitomi siempre estuvo en lo cierto. Pero aun con la evidencia del asunto, nunca fui capaz de concebir hasta donde podía llegar mi hermana por sus deseos más oscuros. Lo que en el pasado había hecho. Lo que estaba haciendo. Y finalmente lo que todavía podía hacer .Pronto, muy pronto comenzaría para mí la desesperación"
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El ambiente en la oficina del Hokage no era el mejor ciertamente…
Jirayja se sentía bastante sorprendido a decir verdad. Que Minato y Boruto se mantuvieran en cautelosa formalidad, era extraño. Casi parecían enemigos, o al menos como seres totalmente desconocidos del otro. ¿No se suponía que un abuelo se llevaría bien con su nieto? Minato hacía tiempo que tenía actitudes extrañas, pero Jirayja nunca había tenido queja alguna de su liderazgo como Hokage. Técnicamente acaso si Boruto no fuera familia con Minato, aun así el solo hecho de tener la oportunidad de reclutarlo en favor de Konoha, sería motivo de más camaradería. ¿Qué ocurría con Minato? ¿Acaso pensaba dejar abandonado a su nieto del futuro? ¿Pensaba condenarlo al exilio a pesar de conocer que básicamente, Boruto no podía volver a su tiempo? Porque desde hace meses, Jirayja supo por la propia palabra de Boruto, que todos los intentos de reactivar el jutsu que lo devolvería a su época, habían fallado.
-No creo que sea conveniente que te quedes aquí –dijo formalmente Minato- esta aldea, no es tu hogar. Incluso te diría que corres un grave peligro.
Jirayja comenzaba a preocuparse. Le había tomado muchos años convencer a ese hombre para que resignara la idea de vivir aislado. Para que se uniera a Konoha como un Shinobi activo más. Todo para que cuando justo lo había logrado, el propio Minato casi lo estaba echando de nuevo. ¿Qué estaba sucediendo?
-Le dije a Jirayja-san que esto iba a ocurrir…-admitió con sonrisa calmada Bolt- no soy bienvenido aquí.
-¿Minato, que está ocurriendo? –Intercedió Jirayja algo molesto y dio un paso adelante quedando junto al escritorio del líder- Boruto venga de donde venga, es un poderoso aliado que no podemos ignorar.
Hubo silencio, Jirayja intentaba reflexionar sobre los posibles motivos que tenía su ex estudiante Minato, para evitar que Boruto viviera en Konoha. Y sinceramente no encontraba razones valederas. Aunque claro, tanto Boruto como Minato conocían exactamente a lo que se refería el asunto.
-Esto comenzará así….-dijo el Uzumaki de brazos cruzados-tendrás que reportar mi incorporación al consejo de clanes. Ya que no soy originario de esta aldea y falsificar documentos sería inútil. Entonces me tomaran un examen para evaluar mi nivel y aunque puedo disminuir mis habilidades, cuando menos seré catalogado como Jounnin de elite.
Jirayja no podía seguir el hilo de asunto, pero brevemente creyó anticipar el problema. ¿Acaso Boruto pretendía tener los privilegios de un Sannin? ¿Viajar a donde quiera y sin límite de tiempo? Claramente se equivocó.
-Me estableceré como cualquier Jounnin y me asignaran un equipo. –Proseguía Boruto calmadamente, pero con una sonrisa fría como el hielo- mis compañeros eventualmente descubrirán que tengo un Byakugan especial. La información tarde o temprano llegara a oídos de los Hyuuga o los Uchiha. Pero como tengo mucha mala suerte, seguramente ambos clanes lo van a saber pronto.
-Los cuales verán la posibilidad de reclutarte como miembro de sus familias…-intercedió Minato que pensaba exactamente lo mismo que Boruto estaba argumentando- intentaran comprometerte con cualquiera de sus hijas. Y elijas a quien elijas, el resultado será el mismo.
-si elijo a los Hyuuga, los Uchiha harán todo lo posible por asesinarme –señaló Bolt- para evitar que el clan Hyuuga adquiera un tipo nuevo de Doujutsu. Y si me inclino por casarme con una mujer Uchiha, los Hyuuga verán muy conveniente acelerar mi deceso antes que tenga la posibilidad de generar una familia propia.
-Todo para evitar que los Uchiha tengan el Byakugan en su clan, además del Sharingan –complementó Minato.
Jirayja comenzó a comprender. El valioso Doujutsu del hijo de Naruto, era tan exclusivo como peligroso. Y ni hablar si se llegaba a descubrir la gama de virtudes que se podían aplicar a tal poder. El Sannin sabía que Boruto podía incrementar su nivel brutalmente, mediante la liberación de chakra sellado en su cuerpo por el Byakugan. Y también conocía por lo que le había contado Boruto sobre el futuro, que ese mismo poder podía utilizarse para controlar a las personas. Golpeando sitios específicos del cerebro humano, prácticamente se podía hacer de todo. Jirayja estaba turbado por la situación, tanto que dejó de ver a Boruto para enfocarse en Minato. Y de pronto vio un claro gesto de sorpresa en el rostro del Hokage. Como si algo le hubiese llamado poderosamente la atención. Al girar la vista hacia el otro rubio en la oficina, se encontró con una fría sonrisa de seguridad.
-Esta situación no te sorprende…. ¿Cierto? –le consultó Minato al visitante.
-No puede sorprenderme lo que ya me ha sucedido en mi tiempo Minato-sama –definió con claro acento de desprecio- ustedes tienden a creer que este tiempo pasado, es algo para lo que un Shinobi del futuro no está preparado. Lamento desilusionarlos….-definió el Uzumaki con ligera intensión de burla- la política de clanes no es exclusiva de este tiempo. Y las traiciones tampoco.
Mala señal...
Jirayja había tenido 13 años para aprender sobre Boruto Uzumaki. Y una cosa tenía por segura, cuando entre sus palabras se colaba un signo de respeto hacia su interlocutor; era en realidad una señal de lo claramente opuesto. Boruto empezaba a decepcionarse de su "abuelo", y si se decepcionaba de alguien, seguramente no actuaria bajo sus órdenes. En el mundo conocido, enfrentarse a Minato Namikase era algo que ni los más irreverentes ninjas de países extranjeros considerarían. El "relámpago dorado de Konoha" era motivo de miedo global. Razón por la cual ninguna aldea había atacado a Konoha desde la última guerra. Pero aquí estaba Uzumaki Boruto, tan tozudo como su abuela. Tan valiente como el que será su padre. Y a diferencia de lo que mostraba el niño Namikase a sus 13 años actuales, sutil e inteligente. Una característica más de su abuelo.
-Aceptaré reclutarte si conoces los riesgos…-dijo Minato muy serio- no eres un niño al que deba conducir. Desde mi punto de vista, no eres mi nieto tampoco. Tu tiempo ya no existe, el Minato de tu tiempo era tu verdadero abuelo. Pero ese tiempo y toda esa vida… no volverá jamás.
Ahora Jirayja pensaba que todo se había ido al caño. Todo su trabajo, toda su paciencia. Si Minato había elegido provocar a Boruto indicándole el fin de su mundo y de todas las cosas que podía amar, solo significa que buscaba el sutil insulto. Era un duelo de intelectos que no recurrían a las banas palabras groseras. Pero aun así, estaban claramente enfrentados. Y Boruto no era aún ninja de Konoha, no tenía ni pensaba tener "respeto" a la investidura.
-Valientes palabras para un sujeto que me debe su vida y la de su esposa…-respondió ríspido Boruto- te debes tener en muy alta consideración, para hablarme como si pudieras darme lecciones de política o moral. Tal vez hubiese sido más productivo que te dejara morir la noche que nació mi padre. Desde mi punto de vista, un ingenuo con poder es más peligroso para la aldea que un ingenuo muerto.
-muchachos por favor….-sonrió Jirayja levantando las manos en señal de alto- no debemos recurrir a la sangre. Estamos aquí en espíritu de colaboración. Recuerden que son familia. Una familia algo extraña donde el hombre de más edad ha nacido mucho después, pero una familia de hecho.
Hubo silencio, y ambos rubios no parecían querer ceder. En su fuero interno Minato estaba cada vez más convencido que el hombre en frente suyo era el ninja indicado para la tarea que necesitaba. Era irreverente pero ubicado, inteligente pero cauto. Era poderoso, en un nivel que ni siquiera Jirayja-sensei supo definir correctamente. Y por el amor de Kami-sama dulce. Tenía escondido el irrompible temperamento de Kushina y el resto de los Uzumaki. Si su hijo Naruto algún día tenía un hijo que llegaba a tanto, Minato como abuelo y padre estaría más que orgulloso. Pero en ese momento, no lo podía demostrar como quería. Necesitaba mantener sus sentimientos y su responsabilidad como líder separados completamente. Por el bien de Konoha.
-Es perfecto para el trabajo….-dijo Minato a Jirayja, sin dejar de mirar fijamente a Boruto enfrente- seguramente será reclutado por ellos.
-¿En serio? –preguntó Jirayja con sorpresa, porque hace segundos se habían estado insultando enfrente suyo- ¿Realmente lo aceptaras? ¡Kami que me has dado un buen susto y…!
-¿Aceptarme? –Interrumpió sonriendo fríamente Bolt- ¿Creen que he venido a esta oficina para rogar por un puesto? Creo que tenemos a un par de ingenuos aquí mismo dattebasa…-Boruto eligió sentarse en una de las sillas frente a escritorio del Hokage con tranquilidad- solo he venido a escuchar la oferta que el Yondaime Hokage tenía para mí. No soy una adquisición económica ciertamente. Y si el resto de las aldeas descubren la totalidad de mis habilidades…-sonrió divertido- Kami….será una carnicería en la búsqueda de contratarme.
-¿De qué hablas Boruto? –Consultó Jirayja confundido- creí que…
-¿Qué seria fiel a Konoha por mi orgullo como Shinobi?-acotó el rubio seriamente- ¿Qué lloraría y suplicaría a mi Oji-chan por un lugar junto al fuego de su hogar? Como bien lo ha indicado el líder de esta aldea hace minutos, yo provengo de una Konoha y de una familia que ya no existen. Mi amor, mi honor, mi fidelidad es para la villa conducida por el más poderoso Hokage de la historia. Uzumaki Naruto, séptimo Hokage de la aldea escondida entre las hojas. En esta época, mi fidelidad no pertenece a nadie.
Y justo a en ese momento, a Minato comenzó agradarle aún más ese hombre. Sonrió levemente, porque con sinceridad no pudo evitarlo. El fallecido tercer Hokage cuando le daba lecciones de política antes de que tomara el mando hace una década siempre le decía. "cuidado con las palabras en política Minato. Si el interlocutor es hábil, puede torcer lo que tú digas y convertirlo en una posición a su favor" Y justo ahora mismo, acababa de recibir una probada gratuita de eso. Lo usado para provocar, ahora estaba de regreso como posición de negociación. Y Boruto se había puesto muy cómodo sentado en su silla, como entendiendo que el asunto estaba a su favor completamente.
Minato entonces volvió a sonreír, esta vez más ampliamente. Todos sonrieron porque ahora comenzaba un asunto muy distinto. Era la reunión clave para desentrañar uno de los asuntos sin resolver durante los años de poder del Yondaime. El asunto era conocido y definido por una sola palabra. Solo una palabra, que significaba todo y al mismo tiempo nada en esos tiempos. Solo una palabra que lo podía cambiar todo.
Solo una palabra… "Raíz".
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Itachi Uchiha concluyó su día de trabajo como cualquier otro…
Su principal función era resguardar al Hokage, y eso básicamente requería seguirlo a cualquier sitio de la villa donde tuviera que hacer acto de presencia. Además, el resto del tiempo debía vigilar la oficina donde Minato Namikase hacia el papeleo diario. Sumado por supuesto a las horas donde el líder tomaba la tarea de entrenarse para mantener su forma física. Los campos de entrenamiento que Minato usaba eran exclusivos para ello, y estaban fuertemente resguardados por el ANBU, además de la escolta personal del líder.
Itachi durante años, había dudado muchas veces sobre la conveniencia de ser uno de los hombres más cercanos al Yondaime. Él era parte de las fuerzas especiales ANBU desde muy joven, y su padre prácticamente le obligó a pasarse con el Hokage. Era un trabajo muy aburrido en comparación. Y tenía como contravención que tanto sus antiguos compañeros del ANBU, como los miembros menos cercanos de su propio clan, le miraran como una especie de niño consentido del Hokage.
Sin embargo, Itachi Uchiha nunca fue un hombre que se dejara llevar por las habladurías del pueblo. Amaba a su aldea y era profundamente fiel a su familia. Su padre le ordenó que formara parte de la escolta del Hokage y eso hizo. Además, era muy evidente para Itachi que su padre y el Hokage tenían una relación más cercana que la solía tener con cualquier otro líder de clan. Fugaku era reservado y de pensamiento conservador. Siempre pensaba en la manera de que los Uchiha fueran superiores a otros clanes. Pero con Minato Namikase, Fugaku parecía haber cedido por el bien de la aldea. Itachi era un hombre que no se sorprendía por nada generalmente. Pero cuando el Hokage y su padre llegaron al estupendo acuerdo que desarmaba la policía Uchiha de Konoha, Itachi comenzó admirar mucho la visión de liderazgo que tenía el Yondaime.
Los Uchiha eran libres del encierro táctico propuesto por el Nidaime Hokage hace años. Se mesclaron en los distintos departamentos técnicos de la aldea, se combinaron y lograron romper el cerco conservador de relaciones que hasta el momento tenían. Dejaron la soberbia de lado. Dejaron de pensar que solo un ninja portador del sharingan era digno. Conocieron rivales, hicieron amistades y se disgregaron por sectores de ciencia, logística, medicina e interrogación.
Y surgió un asunto muy importante en oportunidades para el clan gracias a ello…
Mientras existió la policía Uchiha de Konoha, solo los miembros del clan que habían despertado el Sharingan llegaban a formar parte de ella. Ningún Uchiha sin el Doujutsu seguía su carrera como ninja más allá del rango Gennin. Eso dejaba una amplia población de civiles, y pocos ninjas en comparación con otros clanes numerosos. Por citar algunos casos, clanes numéricamente más acotados como los Inuzuka o los Aburame, tenían prácticamente la misma cantidad de ninjas que los Uchiha. Ese desajuste se corrigió con la extinción de la policía.
Ahora había jóvenes Uchiha estudiando para científicos. También algunos se habían unido a los departamentos de investigación y desarrollo de armas. Otros se afiliaron al nuevo programa de ninjas médicos impulsados por la Kunoichi de rango Sannin, Tsunade Senju. Y algunos más decidieron especializarse formando parte de los cazadores especiales ANBU, o de los Jounnin-sensei bajo comando directo del Hokage. Su propio hermano pequeño, había logrado una amistad importante con el hijo del Yondaime. Su madre era íntima amiga de la esposa del líder. Y los Uchiha nunca habían cosechado tanta influencia y poder como en esa época. Todo eso, sin derramar ni una gota de la sangre que posiblemente se perdería en una lucha por el poder. Entonces, Itachi Uchiha vio su mundo particular marchar hacia un periodo importante de paz.
Pero una noche cualquiera, sucedió algo fuera de la rutina pacífica. Esa noche en particular, la tranquilidad y el equilibrio entre su deber hacia Konoha, con el amor a su familia se sacudiría hasta los cimientos.
Todo comenzó cuando Itachi terminó de cenar con sus padres y su hermano Sasuke. Luego de charlar durante una hora tomando té con su padre en el jardín trasero. Itachi decidió que intentaría ir a su habitación más temprano de lo habitual. Los últimos dos días de trabajo junto al Hokage habían estado bastante ajetreados, y el guerrero del sharingan consideraba la idea de dormir algunas horas extra. Siempre se levantaba a las 5 de la madrugada, y apenas si lograba acumular 6 horas de sueño cuando mucho. Ahora mismo, intentaría sumarle un extra para eliminar el cansancio que lo estaba agobiando. Le dolía la vista, tanto que había renunciado a mantener activado su sharingan más allá de lo estrictamente necesario. No se sentía enfermo precisamente, pero era obvio que le estaba faltando más sueño a su rutina.
Su cuarto siempre estaba en perfecto orden. Su madre o las mujeres del clan que ayudaban en los quehaceres, no tenían permiso de ingresar a esa habitación. Y tampoco era cumplidamente necesario. Era Itachi muy metódico y ordenado. Nada estaba suelto ni fuera de lugar. Nada estaba alterando el siempre perfecto orden. Por ello, era todavía más notorio aquel kunai misterioso que apareció clavado en el escritorio de trabajo que Itachi tenía en su habitación privada.
El Uchiha dio un paso adentro de su habitación, y con una mano por detrás de la espalda deslizó la puerta de acceso para encerrarse tranquilamente. Ese kunai claramente no era de su propiedad, pero como el cuarto no estaba desordenado y revisado por intrusos, Itachi enseguida comenzó a sospechar la identidad de quien había entrado previamente a su habitación. Así entonces, avanzó hasta tomar el kunai, solo para revisar en uno de los laterales del filo. Las iniciales estaban ahí, justo donde esperaba encontrarlas. "S.U" era lo que se leía ahí. Y ya no le quedaban dudas a Itachi, que su mejor amigo Uchiha Shisui le estaba pidiendo ayuda.
Algunas horas después…
Itachi corría por la oscuridad de los bosques en las afueras de Konoha. Durante muchos años, él y Shisui fueron compañeros de equipo y amigos. Incluso Itachi, consideraba a ese primo lejano en cuestiones de sangre, un hermano a la altura misma de Sasuke. Y el sentimiento parecía ser mutuo. Shisui no era un hombre exultante o demostrativo, pero claramente trataba como al hermano que nunca había tenido a Itachi. Por ello, a pesar de los años separados y los trabajos distantes que ambos tenían, aun conservaban ciertos códigos secretos para pedir ayuda. Códigos que solo ellos dos conocían.
El kunai encontrado en la habitación de Itachi, tenía las iniciales de Shisui y la forma recta de haberlo clavado en el escritorio, significaba problemas. Itachi y Shisui tenían un refugio perteneciente a los Uchiha en donde tenían planeado desde siempre su punto de encuentro. Sucediera lo que sucediera, era muy claro para Itachi que su mejor amigo estaba metido en un problema de tamaño mayúsculo. Aunque no se podía imaginar qué tipo de dificultad no podía ser manejada por los poderosos ojos de Shisui Uchiha. Por ello, aunque estuviera avisado de que la reunión no era amistosa y sin motivo de peligro, Itachi con sinceridad no sabía que esperar de dicho evento.
-has llegado Itachi…..-dijo una voz en la oscuridad del reciento bajo tierra creado por los Uchiha- tardaste mucho.
-tuve dificultades para…..-la respuesta de Itachi se congeló al ver de cerca a su amigo.
Shisui estaba sentado en una roca mediana. Su rostro estaba desfigurado y tenía un vendaje de tela sucia cubriendo la mitad de su cara. Uno de sus ojos ya no estaba en su sitio. Y su chakra se debilitaba a pasos agigantados.
Itachi se movió rápido, tan imprudente como nunca. Era poco recomendable acercarse intempestivo a un Shinobi herido en las penumbras de ese refugio. Pero el hijo mayor del líder Uchiha nunca pensó que Shisui pudiese representar un peligro. Era muy cierto que hace años no eran cercanos en el trabajo. Pero la hermandad no se diluía por el paso del tiempo. Su mejor amigo siempre lo seria. Confiaba en él, tanto como para olvidar por un segundo que no se debe confiar en nadie en el mundo ninja. Momentos después, Itachi estaba parado tras Shisui vendando una profunda herida en su espalda. Le habían arrancado uno de sus ojos, tenía cortes en varias partes del cuerpo y su palidez denotaba una falta de sangre importante. Solo lo sostenía en pie el entrenamiento de muchos años en la profesión Shinobi. Pero sin visitar un hospital, poco a poco se iría apagando hasta morir. Estaba grave.
-Debo llevarte al hospital…-le dijo Itachi con voz neutral- no importa lo que haya pasado, tienen que darte sangre y estabilizarte. Los vendajes no te mantendrán por mucho tiempo.
Shisui sonrió apenas. Había perdido uno de sus ojos y los problemas que lo perseguían no se iban a terminar entre sábanas blancas y habitaciones limpias. Estaba en el límite, en todo sentido del término. Y solo le quedaba una cosa por hacer, antes de su final.
-Durante años…-le dijo a Itachi que detrás suyo trataba con cierto nerviosismo de ajustar las vendas sangrantes- he formado parte de un escuadrón especial. Una función secreta, apartada del ANBU.
Itachi escuchó con paciencia. Mientras intentaba inútilmente que su mejor amigo dejara de sangrar. Fue la primera vez que supo con certeza sobre Raíz. Durante sus años en el ANBU había tenido un par de encuentros con cierto equipo de Shinobi que parecían pertenecer a un grupo elite. Itachi incluso recordaba que alguno de ellos le intentó reclutar para cierto asunto. Pero por esos años, su padre le ordenó que formara parte de la escolta personal del Yondaime Hokage. Por ello, mientras que Shisui continuó perteneciendo al ANBU, Itachi dejó ese trabajo para quedar bajo el mando del Hokage.
-¿Quién es el líder de Raíz? –le preguntó Itachi a Shisui que relataba detalles sobre ese grupo.
-Shimura Danzou….-aseguró el malherido Shinobi- fui su subordinado todos estos años, desde que te fuiste de ANBU. Me uní a la Raíz porque quería proteger a Konoha de la mejor manera. Raíz no entiende de moral o límites. Al principio creí, que nuestro trabajo era realizar las misiones sucias. Hacer todo lo que el Hokage no podía hacer sin desatar una guerra con las aldeas extranjeras.
-¿Entonces vienes de una misión? –Intentó averiguar Itachi, que simplemente no creía que alguien pudiese herir a un Shinobi tan fuerte como Shisui de esa forma- ¿algo salió mal?
-Me negué a realizar mi misión…-definió Shisui- Danzou no es un líder al servicio de Konoha. Me dio muchas órdenes durante los años pasados. Misiones con las que no estaba de acuerdo. Pero la última de todas ellas, fue algo que era imposible para mí hacer. Por eso los ANBU de Raíz me emboscaron hace 4 horas. Y Danzou mismo me arrancó uno de mis ojos. Apenas pude evitar que tomara también el otro.
-Es por tu poder ocular…-dijo Itachi impasible, y girando a la roca se puso de pie frente al sentado Shisui- tú tienes el poder de confundir la mente de tus enemigos. De que hagan lo que tú quieres, sin siquiera darse cuenta. Y según me has contado hace años…
-Kotoamatsukami….-definió con la voz agotada Shisui- puedo cada diez años, hacer permanente mi control sobre el enemigo. Puedo hacerles pensar lo que yo quiera, como si se trataba de la propia voluntad de ellos. Y ese poder…-tosió con fuerza pero enseguida intentó finalizar su parlamento- Danzou quería que lo ejecutara sobre ti.
Itachi se sorprendió mucho. Kotoamatsukami era el Genjutsu más poderoso que se conocía del sharingan. Shisui podía poner su voluntad por encima de cualquiera. ¿Por qué Danzou usaría un jutsu que solo se puede usar cada 10 años sobre él? Itachi no tenía poder político. Era fuerte, pero no más que el Hokage. Incluso no era líder del clan Uchiha o siquiera tuviese un puesto clave en el consejo de clanes. ¿Por qué el consejero Danzou lo atacaría?
-Hace años….-proseguía Shisui- Danzou quiso que te unieras a Raíz. El considera que eres el mayor talento del clan Uchiha desde los tiempos de Madara. Me ordenó a colocar mi Genjutsu en ti, porque ambiciona suceder a Minato Namikase como Hokage. Quería tenerte bajo control, para que puedas infiltrarte y conocer las debilidades del Yondaime.
Itachi comenzó a comprender. En las pocas ocasiones de los años pasados donde él y Shisui se habían reunido para beber una copa o almorzar, habían intercambiado información inocente sobre sus vidas particulares. Pero Itachi conocía muchos de los secretos del Hokage, incluso el más sucio de todos, que comenzó a explotar pocos meses atrás. Si acaso Danzou tomaba conocimiento de esos eventos, tendría una filosa espada para dañar la reputación de Minato.
-Tenemos que pensar un plan….-dijo Itachi buscando la reflexión- si han tratado de matarte debemos hablar con Yondaime Hokage para…
-El plan ya se encuentra aquí….-le interrumpió Shisui sonriendo y cada tanto tosiendo sangre- te he llamado con nuestro código secreto del kunai marcado. Danzou tiene ahora mi sharingan, y aunque todavía falta tiempo para que pueda usar mi mejor técnica, algún día su ambición se va a concretar.
-¿Y qué piensas hacer?
-Voy a evitar que ese viejo maldito pueda controlarte. Voy a darte mi último obsequio, y un poder como jamás haz conocido. No tengo futuro, aun sobreviviendo a esta noche. Pero tú eres como un hermano para mí. Tú siempre lucharas por la paz, como juramos hace años. Voy hacer lo que tengo que hacer, para despertar tu Magenkyo sharingan.
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Jirayja era un hombre que no se arrepentía de nada….
Su camino siempre estuvo distorsionado entre lo que hubiese querido ser, y lo que realmente era como Shinobi. Pero siempre al final, había caminado con la seguridad de un hombre que no se arrepiente de nada. Actuando como espía, como asesino, como estudiante o maestro. Siendo ninja solo fiel a su aldea. Siendo hombre solo fiel al amor juvenil por una sola mujer. Pero apartando sus virtudes como la fidelidad o la fuerza propia de un Sannin, sin ningún problema Jirayja era capaz de admitir sus defectos más profundos:
Era lujurioso….De una forma que rayaba el satirismo.
Era despreocupado…Porque tenía vicios que muchas veces pudieron causarle la muerte.
Era estúpido…como para lograr encontrar el método que lo acercara más a las personas queridas de su vida.
Y definitivamente era un perdedor…
Como Shinobi, no pudo salvar a su maestro Sarutobi. No pudo salvar a su estudiante Minato (que solo conservó la vida gracias a la oportuna intervención de Boruto) y definitivamente nunca pudo lograr que su ex compañera Tsunade Senju, se enamorara de él. Demasiados fracasos personales y profesionales como para no considerarse a sí mismo, un perfecto fracasado. No obstante, jamás en toda su vida se había arrepentido de nada. Ese era un concepto total. Sostenido a lo largo de toda su existencia. Había vivido siempre a su estilo. Bajo sus normas privadas. Escribiendo novelas eróticas, bebiendo y follando todo lo que quiso. Siendo un pájaro libre, aun con las responsabilidades y la fidelidad intacta a Konoha. Jirayja nunca jamás rememoraba ninguna de sus acciones, como un gran e irreparable error.
Hasta esa noche en particular….
Aun después de muchos años, el gamma Sannin Jirayja no comprenderia como pudo fallar de ese modo tan terrible. Supo buscar e indagar decenas de explicaciones, cientos de excusas y miles de motivos. Pero definitivamente nunca tuvo una respuesta concreta. Era una noche corriente en la aldea de la hoja. Habían pasado casi 48 horas desde que logró que Boruto y Minato consiguieran acordar el plan de infiltración a Raíz. Jirayja no tenía idea de los métodos que Boruto usaría. Pero se había quedado maravillado por la forma en que el Uzumaki había propuesto a su "abuelo", el cómo comunicarle los informes de su tarea. Ese solo recurso conocido, convenció a Jirayja que Boruto era un sujeto muy inteligente y hábil para el espionaje.
Básicamente, Boruto le entregó a Minato un kunai con su sello particular de Hiraishin no jutsu. Y le dijo que el Hokage debía enterrarlo en uno de los refugios bajo tierra que eran solo conocidos por el Hokage en funciones. Minato debía clausurar el lugar completamente, dejando solo el kunai especial de Boruto, junto a otro de su propio sello. Entonces, cuando Boruto quisiera hacerle llegar información al Hokage, simplemente se trasportaría a ese refugio y dejaría un pergamino con los datos. A continuación, emitiendo un leve golpeteo de chakra sobre el kunai del Hokage, le avisaría a Minato que estuvo ahí recientemente. Finalmente, el Yondaime tomaría algún tiempo libre para trasportarse al mismo lugar y conseguir el pergamino con el informe de su espía. Limpio y fácil. Ambos se comunicaban por un método al que nadie más podía acceder de manera física. Eran los únicos dos sujetos del mundo capaces de ingresar a ese sitio. Y sobre todo salir de allí, sin que nadie pudiera interceptarlos o seguirlos. Si Boruto lograba infiltrarse en la Raíz, bajo esta estrategia Minato iba a poder saber absolutamente todo lo que ocurría ahí.
Jirayja sonrió complacido mientras tomaba una copa, al recordar ese plan. El bar en donde estaba se encontraba bastante lleno de Shinobi y civiles. Podía beber y pasar desapercibido en el ámbito alegre. Si acaso realmente Danzou conducía los destinos de una organización paralela al poder del Hokage, Boruto lo iba a destruir. Jirayja había cumplido su misión. Ahora podía volver a viajar. Podía volver a sus vicios y gustos. Minato ahora tenía en Konoha, el aliado que necesitaba tener. Boruto pronto recuperaría la confianza en su familia del "pasado", y seguramente podrían formar un vínculo. Jirayja suponía que Boruto a pesar de su aparente frialdad, necesitaba desesperadamente tener lazos emocionales. Necesitaba tener nuevamente la sensación de familia. Pero esa noche en el bar, sus planes y preocupaciones cambiarían totalmente.
-Deja la botella…-escuchó Jirayja de pronto en una mesa acomodada contra el rincón más oscuro de ese bar- y si vuelves a sugerir que no me venderás más licor, voy a destruir este lugar ttebane.
¿"ttebane"? se preguntó Jirayja muy sorprendido. Esa expresión únicamente la había escuchado de una sola persona. Y realmente parecía imposible que esa mujer estuviera bebiendo en un sucio bar como si el mundo se terminará al día siguiente. Por ello, Jirayja decidió vigilarla más detalladamente. Luego de media hora, decidió que definitivamente era Kushina Namikase. No importando que estuviera usando un henge jutsu para cambiar un poco su aspecto. Por ello, el Sannin atrapó su copa y fue a sentarse directamente a la mesa de la mujer. Sonriendo descontracturado.
-Kushina-chan….-dijo a la mujer que parecía hundida en beber y ni notaba su entorno- no tenía idea que tuvieras estas mañas. ¿Acaso tu marido sabe que estas borracha en un bar de mala muerte? ese no es el comportamiento indicado para la esposa de un Hokage.
-El idiota de Minato ni siquiera está en casa lo suficiente para notar en donde me encuentro ahora. –Retrucó ofuscada y con la peor cara de frustración que pudiera emitir- mi hijo ya es un ninja oficial y tiene a sus amigos. Mi marido hace su vida casado, pero con el sombrero de Hokage. Y a mí me está quedando solo esto…..-levantando su copa y bebiendo de un profundo trago.
Jirayja sonrió complacido. Los ninjas ebrios y frustrados, eran absolutamente divertidos. Podían revelar sus más oscuros secretos. Sobre todo mujeres como Kushina, nada acostumbradas a beber seguido. Sería buena oportunidad para hacerle soltar la lengua, y luego tener "armas de negociación" a la hora de ella quisiera golpearlo por alguna tontería (como espiar en las aguas termales por ejemplo) Entonces Las horas pasaron y ambos bebieron hasta caer. Jirayja por supuesto notaba que algo le estaba sucediendo a la esposa del Hokage. Kushina no actuaba con normalidad. Y luego de que los ánimos combativos de la pelirroja descendieran al mínimo, el Sannin logró convencerla que era mucho mejor seguir la juerga en un lugar mas privado.
Ese usualmente, era el momento indicado para buscar un buen hotel de amor, y sacar partido de las inhibiciones en una mujer bella. Jirayja lo había hecho decenas de veces con otras Kunoichi. Así era como conseguía valiosa información de cada aldea que visitaba. Sin embargo, esta en particular era una especie de monstruo cuando estaba enojada. Y además la esposa de su estudiante que por añadidura era el Hokage en funciones. Nadie con dos gramos de cerebro, intentaría ligar con el legendario "habanero sangriento". Jirayja incluso supuso con diversión de borracho, que Kushina podía pasearse por Konoha completamente desnuda; y aun portando su belleza nadie intentaría tocarle un solo cabello.
-Ella de por si es un demonio cuando está furiosa….-se dijo el Sannin mientras la conducía de regreso a la casa Namikase- pero Minato seria aun peor si alguien se follara a su esposa. Nadie sería tan estúpido y…
-¿Adónde me llevas? –Consultó Kushina sonriendo peligrosamente- ¿no me digas que el gran "ero-Sennin", es solo un gatito cobarde?
Sintió el efecto físico de un pinchazo…
En la base de su estómago Jirayja comenzó a sentir que algo no andaba bien. Sus piernas comenzaron a negarse a sostenerlo. Su cuerpo se iba entumeciendo poco a poco. ¿Era la bebida? Jirayja no se sentía totalmente ebrio como para perder el control. Incluso podía decir que Kushina era quien había ingerido el doble o hasta el triple de sake que él esa noche. Su cuerpo cada vez estaba más débil, y por alguna razón estaba comenzando a sentir calor. No el tipo de calor que está justificado por la temperatura del ambiente. Este calor venía desde adentro. Faltaban como diez calles para llegar a la casa Namikase. Jirayja inicialmente había planeado escoltar a la ebria mujer directo a la casa. Pero si la cosa continuaba de ese modo, apenas si el mismo tendría fuerzas para acercarse a su propio hogar, aunque estuviera a menos distancia técnicamente.
-Kushina-chan….-dijo sonriendo el hombre para ocultar su debilidad- tendrás que llegar a tu casa sola. Tal parece que no me siento muy….
No pudo terminar su frase, ella era quien lo estaba llevando ahora. Jirayja ya no tenía control sobre su propio cuerpo. Así que Kushina lo apartó de la calle y terminaron ambos en un callejón oscuro. Lo próximo que Jirayja supo minutos después, era que una de las mujeres más hermosas de la aldea estaba de rodillas frente a él. Acto seguido le abría los pantalones, y comenzaba a juguetear con su pene como si se tratara de una paleta. El resto de esa noche fue lo más extraño que jamás había sentido. Jirayja estaba ahí, sus recuerdos sobre la noche serían muy frescos hasta muchos años después. Pero su cuerpo y su voluntad dictaban órdenes distintas. Esa noche terminó follando a la esposa de su mejor amigo durante muchas horas. Ambos ingresaron al departamento que Jirayja alquilaba durante su corta estadía en Konoha, para follar como animales.
Fueron 4 o tal vez 5 horas de hacer todo lo obsceno que se pudiera ocurrir. Jirayja estuvo fuera de sus cabales. El olor sexi de esa mujer le hizo perder totalmente el control. Fue un juguete en sus manos. Aun siendo mayor y teniendo muchísima más experiencia. Siendo más liberal y más desinhibido. Esa noche nunca tuvo el control. Y para cuando amanecía y Kushina se había ido con el gesto más lleno de culpabilidad que se pudiera recordar, Jirayja recordaría ese evento como el error más grande de su vida.
Le había fallado a su mejor amigo. Había tomado lo único que nunca debió tomar. Era imperdonable. Su cuerpo solo recuperó el control algunas horas después de dormir por el agotamiento y la frustración. Fue una de las noches de sexo más impresionantes que había tenido. Pero la más amarga que pudiera recordar. Fue la primera vez en mucho tiempo que tuvo vergüenza de su obscenidad. La primera vez que se arrepentía sinceramente de romper las reglas. Fue la primera vez que Jirayja, le daba una gran e irreparable mordida a la manzana de la traición. Y desataría un rio de sangre a futuro, que amenazaría al mundo conocido. Todo empezó para el gamma Sannin Jirayja, exactamente la noche que fornicó con Kushina Namikase. Su boleto de ingreso sin retorno…
A la tierra de traidores.
Fin del capítulo.
