Bueno queridos lectores….un nuevo capitulo de esta oscura historia. Un saludo para cada comentario y mi mas sentido agradecimiento a cada lector que sigue este fic aun desde el silencio. muchos se sorprenderán por lo que esta sucediendo con varios personajes del fic. Algunos incluso cuestionaran los "cambios de personalidades" como algo medio Deux ex machina. Y por el momento, salvo para quien ya ha leído anteriores trabajos mios, me tomo la libertad de aclararles un cierto punto que creo importante:
Nunca cambio brutalmente las personalidades cannon de un personaje solo por que si. Siempre intento conservar la esencia, y le agrego argumento para explicar porque cambian. En esta historia, claramente sucede eso en muchos personajes muy queridos por todos. Tengan paciencia, y la mente abierta, porque se viene mucho mas de sangre y oscuridad. Todo puede pasar en la tierra de traidores.
P/D: por si alguno tiene dudas. Las primeras partes de cada capitulo relatan los eventos del futuro de donde Boruto proviene. Es como la conexión entre ambas temporadas. Ante cualquier duda sobre eso, estare encantado de responder sin hacer spoirler. Saludos.
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CAPITULO 6: TRAMPAS Y TRAICIONES, PARTE I
"Diario de Boruto Uzumaki…
Nueva entrada…
Ha pasado demasiado tiempo. Muchos años, entre mi vida real en el futuro y el resto de mi penosa existencia durante lo que debía ser mi pasado. Pero ese momento, el preciso instante que ahora voy a describir pudo cambiarlo todo. Es un hecho que aun hasta mi actual edad de 74 años, definitivamente no he podido superar. Tuvo que pasar mucho tiempo, incluso una época entera para que tuviese que admitir ante mi propia alma la verdad desnuda.
Mi padre era mejor de lo que nunca he sido. Este concepto escapa del poder, de la responsabilidad o de la admiración que siempre le tuve. Mi padre el séptimo Hokage de la aldea de la hoja, Uzumaki Naruto. Fue y siempre será en mi corazón como un héroe. Siempre recordaré su valor. Siempre escucharé su firme voz que en nuestro entrenamientos me decía: "levántate Bolt" "no te rindas Bolt" "tu puedes Bolt" Después de tantos años, de tantas heridas y corazones rotos. Me encuentro rememorando a la personificación del valor. El hombre que una vez salvó al mundo. El que sabía lo que nadie en la tierra puede aprender. Uzumaki Naruto era el mejor, porque sabía cómo soportar el dolor. Como avanzar a pesar del sufrimiento. Como recuperarse de las más profundas heridas del alma.
Pero ahora mismo no me sirve recordar eso, sino que debo escribir sobre el primer día de mi exilio. Cuando empecé a perder todo cuanto me importaba. Ese día preciso un equipo ANBU me interceptó de camino a casa de los Yamanaka. Mi última esperanza de encontrar a S*****-chan consistía en buscar a su mejor amiga. Ella debía saber con exactitud lo que ocurría. Pero los cazadores fueron fríos e insistentes. Como cuando el Hokage ordena imperativamente tal o cual asunto. Entonces entendí que mi padre podía saber sobre el paradero de mi mujer. Y cambie mi rumbo en busca de respuestas.
Recuerdo que minutos después, ingresé a la oficina de mi padre rezando en mi interior una sola plegaria propia. "Resístelo Boruto" "Resiste lo que sea". Si alguien, cualquier ser en la tierra se había atrevido hacer daño a mi S*****-chan. Lo pagaría mil veces. Yo debía saber lo ocurrido ahora, para cobrar esa cuota de sangre que no tardaría en derramarse minutos después. Pocos sabían de lo que yo era capaz. Y quienes realmente podían entenderlo, estaba seguro que nunca le harían daño a mi mujer. ¿Entonces qué ocurrió?
En la oficina solo cuatro personas. Mi padre el Hokage, Ino Yamanaka como la mejor amiga de mi pareja desaparecida, y por supuesto el consejero Shikamaru Nara. Solo nosotros, solo los cuatro sin guardias ni personal ANBU. Solos como si lo siguiente fuera ultra secreto, aunque por las miradas de varios en mi ascenso por los pasillos de la torre Hokage, el asunto parecía ser de dominio público.
-Boruto-kun…..-dijo Ino con una mirada de lastima y dolor- lamento mucho esto.
La mirada de mi padre no era dura. Estaba muy afectado y yo conocía perfectamente el sentimiento de profunda amistad que tenía por mi S*****. Shikamaru del clan Nara, era el único que emocionalmente no parecía afectado al problema.
-¿Dónde está…-intenté preguntar y la voz me falló-…ella?
Shikamaru se giró de lado, observando el paisaje por los ventanales. Mi padre bajó la mirada incapaz de saber que decir. Y en cuanto a Ino Yamanaka, sus ojos se llenaron de frustración y algunas lágrimas. Se veía muy agotada. Me pareció que no era la primera vez que había llorado en el tiempo que estuve en Kumo. Y por las circunstancias, no sería la última lamentablemente.
-Ella estaba tan feliz….-inició Ino con tristeza- durante los primero días desde ese fin de semana especial, que me tenía harta con su carita de sonrisa permanente.
Aun en su profundo dolor, ese leve recuerdo le hizo sonreír apenas. Y en cuanto a mí, sabía perfectamente la razón de esa "felicidad" en S*****-chan. Cuando Ino apuntó al fin de semana, yo entendía que se refería al último en el cual estuve en Konoha antes de irme a la misión. Sin embargo, las palabras de Ino fueron acompañadas con la entrega de un sobre, el cual recibí tratando de que las manos no me temblaran del espanto. Una carta en su interior, anunciando lo que mis malos presagios ya podían anticipar:
"Ya no puedo seguir…
No puedo continuar con el peso de mis culpas. La memoria tan fresca, tan nítida del crimen cometido me está haciendo perder la cabeza. Quiero dormir, quiero descansar y olvidar. Las drogas no ayudan, el alcohol solo aumenta el sentimiento de culpa que me carcome hasta las extrañas.
No puedo dormir…
No puedo creer lo que hice. Parece una pesadilla realmente. Pero mi corazón me indica que fue real. Que es real. Mis días se hacen largos desde que comencé a recordar. Pero mis noches son aún peores. Todas mis noches parecen una eternidad. La culpa por la muerte de S*****, es mía. Es insoportable pensar que soy la causa de la muerte de mi hija y nieto.
No puedo perdonarme. No puedo guardar silencio.
Amo a Boruto Uzumaki. Y no puedo soportar la idea de que me llegue a odiar cuando sepa lo que hice. Cuando descubra que todo el dolor que ha sufrido, fue causa de mi propia mano. Eso no podrá perdonarme jamás. Y aunque lo hiciera, aunque tuviera la capacidad de tener la suficiente piedad en su corazón. Soy yo misma, quien ya no tiene capacidad para soportarlo.
Yo S***** H***** me declaro culpable de asesinar a mi hija, inyectando un suero inhibidor de chakra en su fase de parto. He faltado a mis deberes como madre, como médico y como ninja de Konoha. He dejado que mi deseo personal por el esposo de mi hija, consumieran mi buen juicio.
No puedo continuar viviendo así….Adiós."
Extrañamente, no lo pude creer como cierto. Mi mujer no podía estar muerta. Dos semanas atrás éramos felices. Tan solo en 15 días, no podía una mujer feliz recordar que había asesinado a su hija y nieto llenándose de culpas. No podía haber guardado ese secreto durante tantos años. Ella no pudo guardar tanto tiempo ese secreto ante mis ojos. Y mientras reflexionaba en silencio que la letra y la forma de escritura era la de S*****-chan, mientras me hundía poco a poco en la profundidad de la sinrazón; Shikamaru Nara tomaba la palabra en esa habitación. Hablando de pruebas y eventos. Hablando de lo que en ese instante yo no entendía. Mi padre, y también Ino-san solo estaban enfocados en verme. Como esperando que mi cuerpo se rompiera en finos trozos de cristal en cualquier segundo siguiente. Ambos sabían perfectamente lo que S***** significaba para mí. Así como suponían lo que la revelación sobre la muerte de mi esposa generaba en mi mente. ¿Sufría por el suicidio de mi actual pareja? ¿Me sentía horriblemente traicionado por conocer las circunstancias de la muerte de mi familia hace años? Todo era un remolino de dolor, un tifón que poco a poco crecía atraves de mis ojos. Era furia. Era dolor. Eran demasiadas sensaciones reunidas en un solo punto. En un momento donde todo lo que había amado y protegido, se destruía arrastrado como la arena por causa del mar.
Muchos años después, mientras escribo recordando lo que me ocurrió ese día, reflexiono que mi padre cambió la historia para mal. Él tuvo la intuición de verme destrozado. Él supo al mirarme tan perdido, que si me dejaba salir de esa oficina sin detenerme con alguna treta; al día siguiente me encontrarían muerto. Era todo lo que pensaba en ese instante. Pensaba en morir. No tenía razón para continuar. Volver a la sociedad de Konoha, sabiendo que nuevamente iniciaría el estúpido juego de intentar ligarme a una heredera por la búsqueda de poder, era algo que no podría soportar.
Mi S***** se había ido para siempre…
Y me tenía sin cuidado si fue por su mano propia como sugería la carta. Pudo ser asesinada, pudo ser emboscada. Pudo ser una trampa de alguien indeterminado. Tal vez simplemente todo lo que veíamos era la pura verdad. ¿Quién más pudo acercarse a mi esposa sino su propia madre? Hace años yo había limpiado el piso con los que conspiraron para matar a mi hijo y mujer. Pero el contacto del hospital nunca fue encontrado. ¿Fue realmente S*****? ¿Ella asesinó a mi familia?
En ese momento no podía razonar. Mi mente estaba quebrada y solo quería apagarme como una vela hasta desaparecer. Oxidarme como una espada olvidada en el rincón. Intenté usar todas las herramientas de mi entrenamiento para ocultar mi dolor. Para que nadie me detuviera y me pudieran dejar solo. Pero Oto-sama se interpuso con mi destino:
-Tengo que irme….-dije controlando todo lo que podía mi voz- no puedo hacer nada aquí.
-No puedes irte Boruto….-afirmó con dureza mi padre- lamento tanto como tú lo ocurrido. S*****-chan era mi mejor amiga. No tengo la mínima intensión de creer lo que escribió en esa carta. Ella nunca haría lo que dice que hizo. Su hija era su vida entera. Sin embargo, no puedo hacer nada por ella ahora. Pero espero que entiendas…..lo que sin dudas voy hacer por tu bien.
Ino y Shikamaru se mantuvieron en silencio, y comencé a notar que la tensión aumentaba en mi contra. Como si esperaran un estallido de mi parte. Obviamente no entendían que me era imposible en ese momento. Mi cuerpo no respondía. Estaba paralizado por el dolor. ¡Quería morir! ¡Dejar de sentir lo que estaba sintiendo! Eran como puñaladas. Furiosas cuchilladas a mi corazón el tan solo recordar aquel último fin de semana junto a S*****-chan. Su piel, su calor, su sonrisa de pura satisfacción. ¿Realmente no volvería a tener nada de eso? ¿Qué otro asunto del mundo de los vivos, podía ser importante para mí a partir de ese día?
-Espero que entiendas que lo hago por tu bien Boruto….-reafirmó mi padre serio- Estas oficialmente suspendido de tus funciones. Ya envié un mensaje a mi casa para que tu madre prepare tu antigua habitación. Volverás a casa.
-Oto-sama yo quisiera…
-No…..-definió como cosa juzgada- tu casa estará cerrada hasta concluir las investigaciones del caso. Ino y yo no estamos convencidos de lo que esa carta sugiere. Y no tienes donde vivir mientras tanto.
Tanto Ino como Shikamaru en pocos segundos, entendieron que yo no iba a resistirme para nada. Que no tenía el ánimo para luchar. Mi moral estaba despezada. Entonces, se fueron de la oficina para que el séptimo Hokage obtuviera la privacidad que deseaba. Para dejar de hablar como un líder militar, y comenzar a ser un padre para su hijo perdido.
No importando las buenas intenciones de mi padre, visto a la distancia cometió un terrible error. Debió dejarme morir. Debió dejarme partir y hubiese evitado toda la destrucción de su amada aldea. Pero no lo hizo. No estaba en su naturaleza abandonar los lazos de amor que lo unían a sus personas más importantes. Su compasión muchas veces puso a salvo al mundo ninja. Pero dicho sentimiento, tarde o temprano terminaría siendo el motivo de su muerte. Ese día yo debería haber muerto para salvar al mundo. Y lamentablemente para todos, mi vida sería muy larga aun. Lo suficiente como para ver morir al mundo entero antes que conocer mi propio final.
Un apocalipsis es un evento extraordinario que solo se puede atestiguar una vez. Por cuestiones de lógica, es imposible ver al mundo entero perecer en dos ocasiones distintas. Sin embargo, mi abrupto viaje en el tiempo lo hizo posible. En resumen, en estos días y a mis más de 70 años de vida, estoy atestiguándolo por segunda ocasión una catástrofe mundial.
Un terrible privilegio…
Un horrendo destino que se pudo haber evitado…
Si solo mi padre me hubiese dejado morir aquel día"
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El bar era muy concurrido…
Boruto Uzumaki se sentía incómodo con tanto ruido y algarabía. El lugar estaba atestado de borrachos de todas las clases y estamentos. Había trabajadores de una mina, que apenas cobraron su jornal dedicaban ese sábado a la noche para gastarlo casi al completo. Había apostadores repartidos en varias mesas lejanas a la barra. Algunos ingenuos, queriendo ganar en los naipes y generalmente vaciando sus bolsillos en manos de los "profesionales". También estaba los mercenarios y Shinobi de distintos lugares. Ellos generalmente no llevaban a la vista bandanas o distintivos de ningún tipo. Seguramente ese bar de pueblo, era un genial lugar para realizar reuniones de contrato secretas y recibir encargos sin el compromiso de ser descubiertos por los cazadores especiales ANBU de cualquier aldea en particular. En sí mismo, el lugar era un cumulo de inadaptados de varios rubros u orígenes, y el dueño agradecia las monedas adicionales que ganaba por aportar licor y no hacer preguntas reveladoras.
Boruto por caso, en el tiempo que cumplía de estar viviendo en Konoha y formando parte de la Raíz, había conocido la gran mayoría de bares y cantinas que se repartían por poblados pequeños y ciudades grandes. Todos con el doble objetivo conjunto de emborracharse seguido y recibir contactos del grupo secreto al que pertenecía en la actualidad. Boruto Uzumaki era parte de la Raíz de Danzou. Y tanto su reclutamiento hace tiempo, como su trabajo y pertenencia en la actualidad, era la clara prueba del caos en el mundo.
¿Por qué se emborracha tan seguido Boruto?
Porque en los últimos dos años lo había recordado todo. El motivo de su escape al pasado. Las circunstancias de su pérdida de memoria. Los errores cometidos en el proceso. Y sobre todo, la aceptación de que estaba atrapado en un pasado que no esperaba visitar. Porque si algo tenía muy claro Boruto desde que pudo recordarlo todo, fue que nunca quiso viajar tan atrás en el tiempo. Ese fue un error, como tantos otros cometidos en otras épocas. Un error terrible y muy costoso. Uno que lo llenaba de culpa y no lo dejaba dormir en paz.
¿Cómo terminó Boruto Uzumaki trabajando para la Raíz?
Todo comenzó por los caminos esperados. Cuando hace más o menos dos años atrás, Boruto recorría Konoha como un comerciante de pieles y/o mercenario sin trabajo. Bebiendo, charlando, escuchando y esperando. Sin contacto aparente con el Hokage o cualquiera de sus hombres de confianza. Boruto había pensado su coartada con cuidado, y con cierta cuota de satisfacción pudo notar que no debía mentir demasiado sobre el "personaje" que tenía que interpretar sobre sí mismo para infiltrarse en Raíz. Técnicamente si era un mercenario. Había trabajado cazando criminales y viviendo de cobrar las recompensas. Tenía refugios ocultos en varios países, y no pertenecía a ninguna aldea ninja de la actualidad. Su bandana de Konoha la mantenía oculta, y no era oficial. Casi nadie la había visto. En los registros de la época, Boruto Uzumaki no existía como ninja de la aldea escondida entre las hojas. La información personal sobre Boruto, no arrojaba a ningún dato a investigar que tuviese familia en ningún sitio. Padre y madre desconocidos. Apellido Uzumaki, pero aunque tuviera origen en la antigua aldea del remolino, aquella aldea fue destruida y no había pergamino que pudiese ubicarlo en las ramas familiares de esa villa.
¿Quién era Boruto Uzumaki en realidad? Nadie lo sabía. Danzou solo pudo enfocarse en la indudable carga de poder que ese hombre llevaba. Después de todo, un cazador de Shinobi gatana debía cuando menos ser más fuerte que la presa en cuestión. Y según la recopilación de información que Danzou hizo antes de contactarlo, Boruto se había mantenido casi 10 años entre los mejores cazadores de recompensas del mundo. Fue por ello, y por la clara falta de apego a nada que Minato pudiese representar, lo que finalmente convenció a Danzou de incorporarlo a organización secreta.
Lo regular para un nuevo recluta externo, era ordenarle que primero se afiliara a Konoha por los canales normales. Realizar un examen de aptitud frente al consejo de clanes, y obtener un rango mediante ese examen para ser incorporado a los Jounnin a cargo del Hokage, o a los ANBU cazadores. Luego de ser considerado "parte de la aldea", vendrían las misiones secretas y las verdaderas pruebas que Danzou solía requerir para comprobar que el nuevo recluta era fiel solo a su persona. Y sobre todo, para evitar que algún espía se infiltrara en su grupo. Vigilarlo desde las sombras, para luego de convertirse en ninja de la aldea ponerlo a prueba era lo regular. Sin embargo, Boruto Uzumaki rompió con todos los moldes que Danzou Shimura tuviese hasta la fecha:
Flash back: hace dos años…
Boruto caminaba tranquilamente regresando a su habitación de la posada donde dormía. Casi se cumplía el segundo mes desde que inició su estrategia para que Raíz lo contactara. Sin embargo, no había visto nada sospechoso en ningún bar o lugar de reunión para Shinobi. Nadie le habló en específico, ni siquiera intentaron probar su nivel en supuesto combate de práctica. Los Jounnin y Chunnin lo miraban de reojo. Los Hyuuga y los Uchiha no estaban interesados todavía en él, porque básicamente nadie sabía de su secreto Doujutsu. Y los ANBU del consejo, solo lo vigilaron durante pocos días antes de comprobar que Boruto no estaba interesado en ningún objetivo militar dentro de la villa. Por lo tanto, esa noche en particular se sintió feliz de entender que estaba siendo vigilado y perseguido. Ya no quedaban dudas que los hombres de Danzou serían los únicos interesados en sus actividades. Y era el momento de tomar contacto con ellos.
Anko-sensei alguna vez le había instruido sobre los métodos para infiltrarse en alguna organización extranjera. Las formas de generar un acercamiento. En hombres o mujeres que no confiaban o empatizaban con nadie. Era meter la cabeza en la boca del león, y tener la posibilidad de vivir al día siguiente. Anko-sensei dijo que en toda su carrera, solo había conocido un par de espías que pudieron vivir lo suficiente para retirarse de la actividad. Mientras tanto, cientos murieron, y miles desaparecieron al fallar en infiltrarse. La vida útil de un espía, aun sea de calidad excelente en su entrenamiento, era de menos de 10 años. Antes de eso, o era descubierto y asesinado, o directamente se volvía un doble agente.
-"los espías no pueden tener principios, vínculos emocionales o moralidad –recordaba Boruto mientras caminaba por la noche de Konoha y se dejaba rodear por los hombres de Danzou en las sombras- ¿no era esa su enseñanza Anko-sensei? "un espía, solo sobrevive por intermedio del miedo. El miedo que puede infundir en otros, es la clave"
Boruto en sus años fuera de Konoha, había desarrollado un pequeño truco referido a su Byakugan. Dicho movimiento era útil para captar al enemigo cercano, sin que nadie pueda ver que tenía un tipo de Doujutsu. Generalmente, el clan Hyuuga activaba su Byakugan colocando su mano en posición tigre y liberando el poder atraves de sus ojos. Boruto no tuvo éxito al intentarlo sin el sello, pero concentrándose lo suficiente podía activar parcialmente su visión por dos o tres segundos. Inútil para luchar, pero suficiente para "echar una ojeada" de los ninjas que pudieran estar escondidos a su alrededor. Así lo hizo, por escasos dos segundos. Pudo notar que cuatro Shinobi en formación de equipo lo acompañaban adonde fuera. Uno de ellos demasiado cerca. Lo seguía a menos de 30 metros. Parecía poder ocultarse en las sombras y desaparecer su presencia. Los tres compañeros de este perseguidor, estaban cuando menos a 100 metros. Pero siempre tomando posiciones alrededor de Boruto. Como un triángulo con el Uzumaki como centro.
-seguramente son rastreadores…-pensó el rubio- no necesitan verme para seguirme- y eso elimina la posibilidad de que intenten matarme. Un equipo de ANBU que se oculta tan perfecto debe estar especializado solo en vigilancia.
En resumen, eran buenos para el subterfugio, pero probablemente no para el combate directo. De lo contrario, no guardarían tanta distancia en la ciudad. Tenían prudencia, porque seguramente no se sentían a la altura de una pelea. O simplemente no tenían órdenes para ello. Como fuera Boruto había decidido no perder más tiempo esperando que Danzou lo tenga en cuenta. El mismo lo obligaría a considerarlo.
Encaminó sus pasos por una calle lateral. Evitando el centro y dando un rodeo a la posada donde se dirigía cuando salió del bar. Había bebido bastante, pero no lo suficiente para que un grupo de imbéciles en la oscuridad lo pudieran vencer. Así que era un buen momento para sacar de la oscuridad a esas moscas molestas. Dando pequeñas actividades con su Byakugan, Boruto esperó el preciso momento que uno de sus perseguidores se ocultara en un callejón muy cercano a su paso. Y fue cuando decidió actuar contra él.
-Eres mío ahora….-dijo sonriendo apenas, cuando realizó un sunshin rápido y aparecer detrás del enemigo oculto en la oscuridad.
El hombre de Danzou reaccionó tarde, tratando de evitar ser atrapado dio varios pasos adelante ingresando a la luz de la calle. Pero Boruto ya estaba detrás suyo, y capturó su brazo derecho torciéndolo detrás de su espalda. Luego con el dedo índice de la mano izquierda, golpeó en el hombro izquierdo y en 4 puntos de la espalda en el rival, dejándolo prácticamente inútil para la defensa. A continuación, lo estrelló contra un pilar de piedras y sujetaba con mucha fuerza el brazo torcido.
-No me gusta que me espíen muchacho….-dijo en el oído del Shinobi atrapado- no me gusta que me sigan y mucho menos que se crean invisibles a mis sentidos-el sujeto gruñó desesperado, pero no podía soltarse del fuerte agarre sobre su brazo derecho, mientras el izquierdo no le respondía – ahora terminaremos esta noche con un divertido juego de preguntas y respuestas. Primero… ¿por qué me están siguiendo tú, y el resto de tu equipo que están en los alrededores?
El sujeto gruñó, y estaba a punto de soltar una amenaza cuando un dolor insoportable le hizo gritar. Fue corto y preciso, pero claramente uno de sus dedos se había quebrado ante la formidable presión de Boruto Uzumaki. Le partió un solo dedo, y sin embargo el dolor parecía una lanza que lo atravesaba completamente. ¿Cómo hizo eso? no tuvo tiempo de razonarlo.
-lamento no haber explicado tu delicada situación…-sonrió en su oído Boruto y el ninja atrapado sentía temblar sus rodillas- actualmente estas en algo que llamo "detector de mentiras". Una divertida combinación de lectura de pulso y chakra, que me indica exactamente cuando no eres sincero.
Dicho esto, otro dedo de la mano se quebró ante la presión del Boruto. El sujeto atrapado volvió a gritar, sin poder soportar el dolor. ¡Ni siquiera le había hecho una pregunta! Le había fracturado dos dedos en pocos segundos. ¿Hasta dónde llegaría atacando a Shinobi de Konoha en su propio territorio?
-Lamento eso…je je je….-reía bajo y siniestro el Uzumaki- "el detector de mentira" tampoco soporta estupideces. Mentir ante mis preguntas, o guardar silencio en una especie de demostración de valor inútil, traerá mucho castigo a tu cuerpo.
-No te voy a decir nada imbécil….-resolvió insultar el espía- así que será mejor que…
La respuesta del rubio fue tomarlo con la mano izquierda por el cabello y obligarlo a estrellar su rostro contra el pilar de piedra. La sangre escurría de la nariz rota, la máscara de ANBU se hizo pedazos y solo quedaba un gesto de confusión y desesperación. ¿Dónde estaban sus compañeros? ¿Acaso no iban ayudarlo?
-Tienes más de 200 huesos en tu cuerpo….-aseguró tétricamente Boruto- una nariz rota y dos dedos averiados solo son pequeños problemas. Tu principal preocupación es saber, que tengo una oportunidad de preguntar por cada hueso que pueda romperte. Ahora depende de ti, entender los límites de tu idiotez, al no responder con la verdad.
-¡De acuerdo de acuerdo!-señaló el Shinobi tratando de ganar tiempo- ¿Qué quieres saber?
-Algo simple….-sonrió en su oído Bolt- ¿Por qué tú y tu equipo me siguen a todos lados?
-Tengo órdenes…
-Perfecto….-indicó el rubio- directo y simple. Es el modo que salvará tu carrera. Porque no pienso jugar la carta de prometer la muerte. Eres Shinobi y estarás preparado para eso –Boruto hizo un silencio espantoso, que al sujeto le produjo tener escalofríos- pero lo que puede ocurrirte es quedar inútil para el resto de tu vida. No volverás a trabajar como ninja nunca más. Morir es fácil, pero vivir el resto de tu existencia paralizado en una cama. Eso sin dudas es lo complicado.
Otra lección valiosa de Anko-sensei. "nunca amenaces a un Shinobi por su vida" los ninjas están entrenados desde la cuna para enfrentar la muerte. Salvo que sea un cobarde, no existe posibilidad de que traicionen a sus líderes por salvar la vida. Eso es un deshonor imperdonable. Pero si logras introducir en sus mentes la idea del retiro como ninja. Si logras amenazarlos con la idea de que jamás volverán a ser guerreros útiles. Espadas sin filo, hombres sin uso de chakra. Eso sí podía quebrarlos posiblemente. En resumen, un ninja preferiría morir que vivir inválido el resto de su vida.
-Ahora bien, has dicho que tienes órdenes…-proseguía Bolt que cada tanto activaba su Byakugan parcialmente para rastrear a los compañeros del cautivo acercándose- ¿Ordenes de quién? Dime quien es tu oficial de rango superior.
-El Hokage es mi comandante en….AAAAAHH….
Empezó a mentir, y Boruto le quebró los dos dedos que quedaban sanos en la mano derecha, para luego cubrirle la boca para que el grito espantoso de su presa no alertara a propios y extraños. Después de todo, el equipo de su prisionero ya sabía que estaba atrapado. Boruto los quería a ellos, y a nadie más interviniendo esa noche.
-Me has mentido muchacho….-le susurró el rubio molesto- y al mismo tiempo no respondiste a mi pregunta en la misma oración. Eso te ha costado tus últimos dos dedos útiles. Lo siguiente será la muñeca, y de ahí subirá la intensidad. Recomiendo que no pruebes mi paciencia más allá de todo esto. He preguntado y más te vale contestar bien. ¿Quién carajo es tu oficial de rango superior? ¿A quién le sirves como perro?
-¡Alto extranjero!-dijo un ANBU apareciendo frente a ellos- Ese es mi subordinado y te ordeno que lo liberes. Responderé tus preguntas, pero debes liberarlo o atenerte a las consecuencias. Sabemos quién eres, Uzumaki Boruto.
El rubio sonrió, y lo siguiente fue obligar a su prisionero arrodillarse en el terreno de la calle. Atrapó ambas muñecas del sujeto y estiró sus brazos antinaturalmente hacia atrás. Le puso un pie en la espalda, casi a la altura donde comenzaba el cuello y estiraba como muñeco de trapo a su víctima. Boruto sonrió fríamente ante el capitán, para darle a entender que esa amenaza solo incentivaba el daño a su compañero. Y con solo forzar un poco más los brazos del Shinobi arrodillado, podía arrancarle ambos brazos sin esfuerzo alguno.
-Si supieras quien soy en realidad…-afirmó Boruto tétrico- estarías tú y los otros dos integrantes de tu equipo que intentan rodearme por detrás de las casas; inclinados ante mí y agregando a mi nombre los honoríficos adecuados. Para ti….-estiró los brazos de su prisionero y lo hizo chillar- y para el resto de ustedes, soy Uzumaki-sama.
El capitán fue provocado, y cometió el segundo error en pocas horas. (El primero fue aceptar la misión de espiar a Boruto Uzumaki) dio una orden con un gesto mudo, y detrás del Uzumaki dos ninjas enmarcados lo flanquearon atacando con ninjato. Sin embargo, aunque todos esperaban que el compañero sometido fuera liberado en cuando Boruto comenzara a repeler los ataques; fue bastante impactante comprobar que no podían siquiera obligar al Uzumaki a moverse de su posición. Boruto dejó su mano izquierda apresando ambas muñecas del prisionero, y con su brazo derecho estirado hacia su espalda; abrió su palma y realizó una especie de Kaiten parcial. El capitán observo un semi círculo de luz azul rechazando a sus dos compañeros mientras Boruto nunca dejó de mirar al frente. Detrás del rubio, ambos Shinobi cayeron al suelo y sus ninjato volaron lejos por la noche.
-¿Eso es Kaiten? –Pensó el capitán sorprendido- ¿Cómo pudo realizar esa técnica Hyuuga con una sola mano y sin girar su cuerpo? ¿Qué clase de monstruo es?
Boruto observó las dudas del capitán frente suyo. Y por su oído, podía saber que ambos Shinobi a sus espaldas no se movían de su caída previa. Todos estaban sorprendidos, y no lograron que Boruto liberara al compañero atrapado. De hecho, ni siquiera lo forzaron a moverse un paso de su actual posición.
-Bueno….-dijo Boruto luego de algunos segundos donde nadie se movía ni hablaba- empiezo a fastidiarme de no encontrar respuestas. Así pues….-estiró los brazos de su enemigo y lo hizo gritar nuevamente- si alguien no me dice el nombre del jefe que me espía, voy a llevarme como obsequio un par de brazos a mi casa.
-¡Espere por favor! –Exclamó acobardado el capitán- no vinimos a pelear. Solo reaccionamos porque tiene prisionero a nuestro compañero.
-Quiero respuestas…. ¿Quiénes son ustedes y quien les ha dado órdenes de vigilarme? ¡Respondan ahora!
-Formamos parte un grupo secreto apartado del Hokage –Apuntó el capitán seriamente y elevó ambas manos para mostrar que no pensaba atacar- nuestro líder quería saber más de usted. Seguramente pretende reclutarlo.
-¿Me ofrecen trabajo? –Sonrió Boruto algo distendido y liberó al prisionero que se desplomó de cara al suelo- hubiesen empezado por ahí.
Luego de eso, ante la mirada incrédula de los ANBU, Boruto comenzó a caminar y pasó por el costado del capitán sin detenerse. Lentamente, como retornando al paseo que las circunstancias había interrumpido. Mientras los dos Shinobi a lo lejos por fin reaccionaban y se acercaban para asistir a su compañero, el capitán sin siquiera voltear a ver el camino de Boruto le dijo:
-¿Estaría dispuesto aceptar misiones clasificadas?
-Por supuesto….-señaló Boruto sin detenerse ni girarse- pero dile a tu jefe que mis servicios son muy costosos. Y que mi única condición para aceptar misiones, es reunirme cara a cara con quien me contrata.
-¿Por qué razón?
-Porque si luego de completar mi misión deciden hacer algo muy estúpido como no pagarme….-finalizó a lo lejos y saludando con la mano- tengo que saber de quién voy a cobrarme directamente con sangre.
Fin del flash back:
Dos años después de ese evento en un bar de un poblado pequeño, Boruto esperaba el contacto proveniente de Raíz. Básicamente las reuniones para conocer los detalles de cada misión y también los momentos donde daba su reporte recibiendo su pago; eran todas en bares y cantinas lejanos a Konoha. Esos lugares eran molestos y bulliciosos, pero Boruto entendía que los métodos de Raíz para enviar misiones y trasferir recursos, estaban adaptados para evitar completamente los hombres de Minato. Era indudable que Danzou actuaba muy distinto con el gobierno del Yondaime, a lo que supo hacer cuando Sandaime o Godaime estaban al frente. Y durante muchos años tuvo gran éxito. Hasta que un viaje en el tiempo, más la información aportada por el viajero en cuestión; delató completamente la existencia de Raíz. Danzou había actuado perfecto. Y aun así ahora estaba infiltrado a pesar de todo.
-Cariño….-dijo una voz susurrante cerca de la barra donde estaba Bolt- espero no haberte hecho esperar demasiado. Puedes llevarme a tu habitación esta noche, y castigarme como a una niña mala. Ku ku ku.
Ironías del destino le dicen. Boruto Uzumaki estaba trabajando con un único contacto perteneciente a la raíz. Y esa Kunoichi era nada menos que Anko Mitarashi. La incomparable y siniestra sensei que conoció cuando era apenas un crio. Pero claro, esta versión de Anko era más joven que Boruto. Tan sensual como mortal. Actuaba como una mujer fatal, que devoraba hombres como su golosina favorita. Aunque claro, Boruto sabía que esa era una fachada. Aunque la joven Anko no tuviese idea como ese hombre maduro podía resistir a sus "encantos" durante tanto tiempo. Nunca dejaba de intentarlo. Nunca dejaba de presentarse disponible para seducirlo.
-He terminado mi paseo bajo la lluvia….-dijo en clave Boruto y Anko llenó una copa para beber junto al rubio- decidí que aplastar una salamandra, era mejor que cargarme a un montón de críos vistiendo capas a juego.
¿Traducción? Boruto recibió una misión clave para la historia Shinobi. Y considerando las opciones que tenía frente a sus ojos, decidió a cambiar los términos del pasado. Danzou le había ordenado que interviniera entre la tregua que tenía Hanzo "la Salamandra", con ese grupo naciente de Shinobi libres conocido como Akatsuki. Técnicamente, Danzou quería una especie de alianza con Hanzo porque respetaba su poder. Pero Boruto sabía perfectamente el poder oculto de Akatsuki. Ahora eran jóvenes, y nadie apostaría por ellos. Pero sabiendo que tarde o temprano Nagato asesinaría al actual líder de Amegake, era mejor tener amistad con el ganador antes que efectivamente tomara el poder.
-Esa no fue la orden que tenías…kukuku…-sonrió Anko divertida- eres rebelde y guapo. Eso me gusta mucho de ti Boruto-kun.
-la misión era evitar que las dos fuerzas más notables de Amegake se unieran como una sola. Eso aumentaría el poder militar de la lluvia y seria riesgo para Konoha. He cumplido. Los niños de Akatsuki no podrán hacer alianza con un muerto. Ahora dame mi pago Anko-san.
En un lento movimiento, Anko extrajo una bolsa de lona de su chaqueta color café. Depositó el dinero en la mesada y un segundo después ya había desaparecido oculto por el movimiento de una mano en el hombre. Pero eso no era todo.
-Quiero el pergamino con técnicas de sellos ahora…-dijo Boruto bebiendo una copa de un golpe- no juegues conmigo. O visitaré al viejo tuerto para cobrarme directamente.
-kukuku…..el pergamino que es tu recompensa, está en alguna parte de mi caliente y sediento cuerpo –Susurró perversa Anko- encuentra el tesoro Boruto-kun. Registra el terreno minuciosamente.
-Mujer fastidiosa…-pensó el rubio algo molesto- tienes suerte que te tenga tanto aprecio.
Ambos bebieron durante las dos horas que continuaron a la charla. Y cuando se fueron del bar, separándose cada uno a su lado, Boruto recibió el pergamino que de mala gana Anko tuvo que darle sin manoseo previo. La mujer no obstante no parecía rendirse. Quería provocarlo hasta que se rompiera y estallara. Pero Boruto conocía su secreto. No caería en la trampa de Anko Mitarashi. Sin embargo no importando cuan bella y sensual haya sido en su juventud, Boruto sabia el secreto de Anko-sensei. Fue ella misma era quien se lo había dicho hace ya mucho tiempo. Por ese motivo la actual Anko, nunca lo haría caer en sus trampas.
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Minato acababa de regresar a su oficina con la información secreta…
Aun pasados dos años, no podía creer lo que obtenía de los informes secretos de su espía en la Raíz. Una estructura paralela totalmente invisible a la mirada del Hokage, incluso a la mayoría de los líderes de clanes. Todo perfectamente cuidado y discretamente realizado para lanzar un paquete de misiones clas en varios puntos extranjeros cruciales.
Minato revisó el pergamino con información que le había dejado Boruto en el refugio secreto. Un detallado revisionismo de archivos viejos y misiones antiguas donde los hombres de Danzou habían metido sus zarpas. Asesinatos en la aldea de la niebla, infiltrados en la arena y la manipulación de un orfanato para controlar a su dueña, la cual sacrificaron tiempo después en otra misión de espionaje. Relaciones comerciales con muchos grupos criminales, trasferencia de beneficios de varios negocios turbios en países limítrofes. Contactos en las más altas ramas de la política y también relaciones personales con algunos asesores del señor feudal del fuego. Además, según los informes de Boruto la estructura general del grupo comandado por Danzou Shimura, se dividía en dos grupos definidos:
El primero grupo era la Raíz comercial. Una especie de "logia" donde ricos terratenientes y comerciantes muy adinerados se reunían en un tipo de club secreto. Las especificaciones de lo que hacían y donde se reunían eran desconocidas para Boruto. Pero lógicamente esta parte de la estructura de Raíz, era utilizada como sustento económico de las operaciones que se realizaban por intermedio de los ninjas. Boruto había informado que por una misión de clas en la Raíz, Danzou solía pagar el triple de lo que Konoha ofrecía. Logrando total fidelidad de los ninjas bajo su mando, así como también de los mercenarios contratados para trabajos específicos. La cuestión económica era un punto escabroso según Boruto. Ya que esa "logia" que apoyaba el poder económico de Danzou, bien podría estar reuniendo fondos cuantiosos para las ambiciones enormes del consejero. Se podría incluso, reunir un poderoso y bien pagado ejercito mercenario para tomar el poder de Konoha en su momento. O ya pensando en grande, tal vez Danzou ambicionaba derrotar al señor feudal del fuego y apropiarse del país entero. No se sabía hasta donde llegaban los límites de un sujeto como Danzou Shimura.
Y por otro sector, separada completamente de cualquier vínculo que pudiera relacionarla, estaba la Raíz militar. Un grupo de ninjas, mercenarios, políticos, nobles e incluso civiles. Que recibían encargos o misiones muy bien pagadas para infiltrar, asesinar, bloquear, retrasar o destruir cualquier objetivo que el líder Danzou considerara "peligroso para Konoha". O simplemente dejando los eufemismos de lado, los que fueran peligrosos para el mismo.
¿Cómo consiguió toda esa información Boruto? Esa fue una buena pregunta que Minato se hizo varios informes atrás. Y la respuesta fue una combinación de intuición e información previa. Boruto conocía la Raíz del futuro desde adentro, y sabía que su sensei había tomado mucho de lo que dejado por Danzou. Además, tuvo la inteligencia para descubrir los sutiles cambios que en este tiempo tuvo que realizar el consejero, para resguardar aún más a su grupo de la mirada del Yondaime.
Minato hubiese querido más información sobre los objetivos específico que tenía Danzou. Pero era evidente que Boruto aún no se encontraba tan cercano al líder por el poco tiempo trascurrido. Así que se decidió a esperar. A dejar fluir las cosas sin intervenir en nada de lo que pudiera alertar al enemigo de ser descubierto. Además por añadidura, el Yondaime Hokage tenía problemas personales más serios que los movimientos secretos de la Raíz.
Su nuevo fetiche sexual, aquel que había surgido poco a poco a lo largo de los años pasados, estaba definitivamente descontrolado. En los años anteriores Minato solo cometió un acto depravado a los ojos de la sociedad. Atacó, sometió y forzó sexualmente a una kunoichi de rango Gennin que estaba sola y vulnerable, en un campo de entrenamiento cualquiera. Ni siquiera podía empezar a encontrar explicaciones el Yondaime. Al recordar ese incidente, solo lograba excitarse aún más de lo que usualmente estaba cuando veía a las jóvenes Gennin pasar por su oficina o por la calle día a día. Las niñas que apenas salían de la academia, de 12, 13 o 14 años. Las jóvenes inocentes que no tenían la fuerza ni la preparación para enfrentar el primer e inesperado ataque del mundo ninja.
La primera víctima de Minato hace dos años, fue nada menos que Sakura Haruno.
Por si no fuera poca la gravedad de su acto, era consiente que había violado a la compañera de equipo de su único hijo. Minato además, no podía evitar torturarse al recordar que Naruto estaba enamorado de esa niña desde la más tierna infancia. Y el Yondaime mismo, su propio padre, había destruido la flor virgen e inocente de Sakura. Era la causa de ese trauma físico que se manifestó en la joven durante varios meses. Lo que finalmente derivó en enviarla lejos al cuidado de Tsunade Senju, para tratar de cubrir ese crimen que podía revelarse en cualquier momento. Minato se flagelaba mucho por lo que le hizo a Sakura, pero al mismo tiempo reconocía que era algo en su interior que no pudo ni podía detener en la actualidad. Ese primer fetiche de violación y dominación sexual, lamentablemente se hizo moneda corriente.
Aunque el ataque a Sakura Haruno, fue de improviso y pudo terminar en una denuncia civil que destruiría la reputación de Minato. La fortuna estuvo del lado del líder aquella vez, y su guardia personal Itachi Uchiha lo encontró a tiempo de solucionar con su Sharingan el cabo suelto en las memorias de esa chica pelirosa. Luego de aquel problema, Minato hizo lo que supo hacer durante toda su carrera ninja. Planear y anticipar a los problemas futuros.
El archivo secreto perteneciente a los Hokage, tenía un sinfín de información sobre el pasado de la aldea. Además de ello, los jutsu antiguos que por una u otra cuestión ya no se usaban, se guardaban en el interior de aquel recuento de historia y técnicas selladas por su factor de peligro. Desde ahí, Minato Namikase encontró la manera de continuar su incontrolable sed de dominación, sin arriesgar el nombre y la reputación ganada por sus años como "héroe".
En tiempos del segundo Hokage, cuando la conformación de la academia Shinobi y los sistemas de enseñanzas de los Jounnin hacia los nuevos Gennin recién iniciaba, surgió un dilema que el Nidaime Hokage Tobirama Senju, intentó resolver con éxito dudoso. El mundo ninja en esa época, era todavía más salvaje e incontrolable en los países limítrofes. Y las pocas mujeres que se graduaban de la academia y comenzaban a formar parte de los equipos como Gennin, eran el blanco prioritario de una larga lista de Shinobi Gatana que pululaban por las fronteras del país del fuego y sus alrededores. Las niñas no eran tan fuertes como para defenderse por sí mismas de los renegados, pero si lo suficiente para soportar mejor las torturas y las violaciones masivas que un grupo de ninjas sin patria podían querer lograr. Generalmente, los Shinobi Gatana preferían capturar niñas con preparación ninja, y no pagar a rameras o atraer la atención del ejército feudal secuestrando civiles.
Fueron muchos los ejemplos, de renegados matando al Jounnin-sensei y a los dos varones del equipo, solo para usar a la Gennin restante como una esclava sexual de la manera más sangrienta y despiadada que la imaginación pueda alcanzar. Ese desgraciado panorama, no era el peor de los casos cuando luego de ultrajarla, se decidían a librarla del sufrimiento cortándole el cuello. Las peores situaciones surgieron cuando la dejaban con vida. Luego de semanas o meses de tortura y violación, aplicaban el control para retornarlas a Konoha convertidas en simples títeres de un amo extranjero. En resumen, las destruían física y mentalmente, transformándolas en fuentes de información interna sobre Konoha, o simples marionetas de carne sin voluntad ni propósito.
Tobirama Senju no tenía una solución para lo que ocurría en el mundo exterior. Apenas si Konoha se estaba alzando y él debía mediar entre clanes para crear instituciones conjuntas en el poblado naciente. Así pues, lo único que pudo hacer por esas desafortunadas Gennin, y buscando evitar que información interna de la aldea fuera revelada, fue crear un sello especial que toda Kunoichi desde la academia debía poseer en su cuerpo.
El sello en cuestión, absorbía chakra directamente de los canales cerebrales en situaciones de gran tensión emocional. Ante un inminente ataque sexual, el sello bloqueaba las funciones sensoriales previniendo un daño mental masivo y la posterior extracción de la información que los rebeldes pudiesen pretender. Era peligroso e ingenioso. Y prevenía que los violadores pudiesen "amaestrar" a las jóvenes Gennin para infiltrarlas de regreso en Konoha.
Sin embargo, pasados los años. Sandaime Hokage instauró un programa sobre clases de seducción para Kunoichi. Un sitio donde las mujeres fueron preparadas para resistir ese tipo de agresión sexual, como si se tratara de cualquier otro ataque común. El sello quedó en desuso, ya que el Sandaime descubrió que algunos Jounnin de la propia Konoha, empezaron a usarlo en su favor contra las propias estudiantes bajo su mando. Y entonces el sello creado en tiempos del Nidaime, pasó a formar parte del archivo secreto de los Hokage como tantas otras técnicas peligrosas y antiguas.
En la actualidad, Minato lo encontró y modificó a su antojo. Fue su solución para crear un harem personal de jóvenes Gennin, que ocultando el sello en su cuerpo estarían disponibles para los usos violentos de Yondaime en cualquier día o lugar. El sello actual, no borraba la personalidad ni absorbía chakra del cerebro en su totalidad. Lo que hacía, era básicamente borrar la memoria de corto plazo. Minato usaba a la muchacha en cuestión, y luego activaba el sello de su cuerpo para "desaparecer" la experiencia del ataque en la mente de la joven. De esta forma no había trauma, ni denuncia, ni testigos, ni pruebas. No necesitaba de nuevo el poder del sharingan en Itachi, ni que nadie entre sus guardias supiera lo que realmente hacia al salir de la oficina. Itachi solo supo del ataque a Sakura Haruno. Y cobró su silencio con la asistencia del Yondaime al asunto de Uchiha Shisui. Del resto, nadie sabía o debía saber absolutamente nada.
Minato tenía que lidiar con el problema de Danzou y su "Raíz". Y para ello no podía permitirse dejar ningún cabo suelto. No podía darse el lujo de sus enemigos supieran lo que hacía en privado. No podía permitir que Danzou o cualquiera integrante del consejo lo descubriera. Y al mismo tiempo, ya no sentía tener fuerzas para evitar el día a día, de seguir satisfaciendo su personal y depravado deseo. Ya no podía evitarlo. Aunque eso terminará siendo el motivo de la futura destrucción de su familia.
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Kushina Namikase retornó tarde a su propia casa…
Estaba aburrida y cachonda. Muy aburrida, y definitivamente con ganas de usar la cama esa noche para mucho más que solo dormir en ella. La oscuridad en su hogar, auguraba una velada como tantas otras en los años pasados. Pero no importando lo mal que hubiese ido todo hace dos años, definitivamente la situación solo parecía poder empeorar para ella.
Todo comenzó con el estúpido instinto desatado. Borracha y definitivamente fuera de sus cabales, hace dos años se había acostado con el pervertido de Jirayja. Un momento del pasado donde no pudo soportar más tiempo el propio peso de sus deseos. Fue Jirayja, como pudo ser cualquiera. Y la desesperante situación de no poder mantener el control, hizo que Kushina cometiera el peor error de su vida.
Hace muchos años, ella había recibido la terrible responsabilidad de cargar con el zorro de las nueve colas en su interior. Kushina sabía que fue traída desde Uzugakure para esa tarea. Y aunque su abuela Mito intentó hacerle ver que la situación no era tan terrible como parecía, una muy joven Kushina nunca se dejó engañar. Kyuubi era una maldición. Gracias a poseerlo en su interior no tendría derecho a una vida normal. Incluso, jamás podría enamorarse y ser aceptada por un hombre como cualquiera chica desearía.
Fue en ese momento de soledad y resignación, cuando Kushina se enamoró de Minato Namikase.
El joven Shinobi la aceptaba tal cual era. Minato era serio y tranquilo. Era un hombre poderoso pero nada soberbio. Fue héroe de guerra, pero jamás se dejó encandilar por las luces de una fama que pudo otorgarle la mano de la mujer que quisiera. El mundo estaba a los pies de Minato, y sin embargo él siempre se mantuvo fiel a Kushina. Formaron una familia, se casaron y tuvieron un hijo. Todo era felicidad. Kushina era ahora la esposa del Hokage.
El cuento empezó a ser de terror, la noche que nació Naruto y un desquiciado quiso acabar con la familia Namikase al completo. El capitulo siguiente fue de paz y amor. Donde ambos padres tenían a su hijo vivo y sano. El pequeño Naruto creció siendo aceptado por la aldea y amando a su madre sin conocer aquel tonto miedo irracional a la jinchuriki. El hijo fue amoroso con su madre. El esposo en cambio, comenzó alejarse cada vez más de ella.
Kushina durante los primeros años de Naruto, estuvo ocupada con la crianza de su hijo. Y en los siguientes tuvo tareas diplomáticas como la esposa del líder militar principal en Konoha. Hizo amistades con las mujeres de los líderes de clanes más importantes. Mikoto Uchiha fue su mejor amiga y aliada en esto. La mujer portadora del sharingan siempre había tenido especial atención y amabilidad con Kushina desde los tiempos de la academia ninja. Esa consideración nunca cambió, entonces Kushina la consideró una buena amiga sin importar el status o tiempo trascurrido.
De pronto, su cuerpo comenzó a dejar de obedecerle…
Fue alrededor del noveno año de vida en Naruto. Kushina ya no pudo seguir callando ante Minato las necesidades que se acumulaban en su cuerpo. Y pareció paradójico que cuanto más ella necesitaba hacer el amor, su esposo se alejaba y enfriaba día con día. Kushina comenzó a reñir, y a masturbarse frecuentemente mientras se preguntaba si había perdido el atractivo que tenía ante los ojos de su marido. ¿Qué estaba pasando? ¿Acaso Minato ya no la deseaba? ¿Acaso se había vuelto impotente? ¿Por qué no podía amarla hasta la saciedad? ¡¿Por qué tenía que masturbarse sola, mientras su esposo no hacia otra cosa que trabajar?!
La situación de Jirayja fue la gota que derramó el vaso…
Kushina supo que algo malo estaba ocurriéndole. No era normal en ella andar como perra en celo y muchos menos estaría en sus cabales al acostarse con ese pervertido. Ni aun siendo una mujer libre, y mucho menos siendo esposa y madre como era. Aquella noche hace dos años, cuando su irrefrenable deseo se hizo presente como para terminar en la cama de Jirayja, Kushina comprendió que algo extraño estaba sucediéndole a su cuerpo.
"tiene que ser Kyuubi"
El zorro estaba sellado y aislado. Kushina no podía usar el chakra demoniaco, pero en teoría tampoco era influenciada por la criatura. Al menos eso creyó durante varios años. Pero en ese momento, la kunoichi Namikase comenzó a creer que el monstruo estaba obligándole a cometer esos actos. ¿Qué otra explicación podía existir? ¿Acaso el sello que contenía el monstruo no podía estar debilitándose? Fue terrible para Kushina tener que traspasar a su propio hijo la responsabilidad de ser contenedor. Ella sabía positivamente que en un futuro lejano Naruto sería el nuevo contenedor. Pero tan joven, era una carga demasiado pesada en la actualidad. Sin embargo, ¿Qué otra opción tenía a la mano? ¡¿Qué más podía hacer para proteger la felicidad de su matrimonio?!
Los siguientes seis meses a la extracción del zorro demonio, fue un retorno a la normalidad que Kushina tanto había deseado. No más deseos desatados. No más miradas furtivas de aldeanos por su condición de jinchuriki. Solo quedaba Kushina Namikase frente a todos. La esposa del Yondaime y la mujer que conducía la diplomacia interna confraternizando con otras mujeres de los clanes más importantes de la villa. Era cierto que en esos meses no tuvo su chakra funcional para ser ninja, y que físicamente se debilitó mucho al punto de tener que reforzar sus comidas diarias con vitaminas y otros suplementos recetados por Tsunade; pero todo esfuerzo era aceptable si con ello evitaba perder el control de sus deseos. Si podía seguir siendo funcional a Minato. Todo por ser la esposa que el Hokage necesitaba que fuera.
La felicidad y estabilidad duró casi todo el primer año de la partida de Naruto a entrenar. Todo ese primer año fue de tranquilidad y recuperación para Kushina. Mientras Minato estaba inmiscuido en su trabajo y sus actividades "privadas". Fue un año de reuniones de madres, donde se creaban lazos y se empezaban a cocinar los futuros compromisos entre sus hijos. Ese primer año, Kushina extrañó mucho a su hijo Naruto, quería estar con él y ayudarlo acostumbrarse a su nueva condición de jinchuriki. Pero teniendo en cuenta que Jirayja estaba cerca del joven Namikase, la mujer sinceramente no quería ni saber del Sannin. Le recordaba su horrible error.
Lamentablemente, Kushina Namikase empezó a tener peores dificultades en su vida a mitad del segundo año. Justo cuando parecía que su descontrolado deseo sexual se había ido con la extracción del Kyuubi, la Kunoichi pudo comprobar con preocupación que dicho descontrol comenzaba a regresar poco a poco. Ya no existía el Kyuubi en su interior para culparlo por la situación. Jirayja no había regresado para ser la causa aislada de un deseo perverso. Minato no le hacia el amor a su esposa, y eso solo actuaba como un potenciador del problema. Y finalmente, Kushina Namikase rompió los límites de su control corporal.
A pocos meses del supuesto retorno de su hijo Naruto a la aldea, su madre comenzó a verse en secreto con un amante. La traición más profunda, el deseo más perverso. Todo en posesión de un crio que apenas acababa de crecer. Toda la perversión Kushina, el adulterio y la traición a su mejor amiga. Todo por causa, de Sasuke Uchiha.
Fin de la parte 1.
