Muy agradecido por los comentarios….

Angron11: a vos que te gusta el contexto político, habrá mucho mas ciertamente. No descuidaremos la acción pero no puedo evitar jugar un poco con la inteligencia y los vicios de los personajes para alterar el contexto. Creo que le viene bien al concepto general de esta historia.

Adrit126: muchas gracias por tus constantes comentarios. Y me alegro mucho que busques oscuridad y traiciones, porque básicamente no te voy a decepcionar XD. El asunto de matar a Hinata es claramente una forma de verlo. De hecho, Boruto ya ha reflexionado en esos términos. Pero los cambios temporales no son fáciles como ya se ha visto en otras situaciones. Ya explicaré mejor la visión de viaje temporal, y las posibilidades que se presentan por ello.

CAPITULO 7: AL FILO DEL PELIGRO

"Diario de Boruto Uzumaki…

Nueva entrada…

Las semanas que siguieron al suicidio de S*****, fueron de pura monotonía para mí. Mi rutina consistía básicamente en despertar muy temprano, o tal vez demasiado tarde; según el horario de haberme quedado dormido la noche anterior. Aparecer por el comedor de la casa Uzumaki, donde la piedad de mi madre enseñaba toda su gloria. Ella se ocupaba de las únicas dos cosas mundanas que me atrevía a necesitar en lo restante de la vida. Comer cada tanto, y cambiarme de ropa cuando la que tenía puesta ya poseía aroma desagradable.

Durante casi 20 días, no hice otra cosa que permanecer encerrado en mi antigua habitación. Dispuesto a dejarme atrapar por la desesperación y el dolor. No tenía ganas de nada en particular. No había esperanza en mi corazón, ni deseo de venganza, ni fuerzas para continuar existiendo. ¿Y qué podía hacer realmente? ¿Cómo continuar más allá del evento final de mi vida?

En tanto, mi madre era mucho más que un ama de casa indiferente de mi salud. Me cuidaba incluso a la distancia. Me vigilaba implacablemente. Antes de que volviera a esa habitación que fue mía en la juventud, la mujer que me había dado a luz demostró una gran pericia y sentido de la oportunidad. Desempolvó y puso en orden mi cuarto antes de recibirme. Pero también saqueó absolutamente todos los escondites que poseían algún kunai o tipo de arma. No solo me dio mi habitación como nueva, sino que no tenía nada a mano para cumplir aquel primer y desesperado impulso de quitarme la vida.

Dichas previsiones no obstante, solo fueron realmente necesarias los primeros dos días.

Si bien continuaba deprimido y carente de ganas para hacer nada útil, el tercer día de mi regreso a casa de mis padres, marcó un antes y un después en mi decisión de terminar mi vida. Irónicamente, fue la visita amorosa de mi sobrina Hitomi, quien consiguió sacarme de oscuro pozo en donde se encontraba mi alma.

-¿Tío Boruto que estás haciendo ahí? –Sonrió la niña golpeando la puerta de mi cuarto una tarde- tengo un delicioso té verde que Hinata-Obasan ha preparado. ¡Tú sobrina preferida está aquí!

Su voz era alegre y llena de actitud. No se parecía a su madre en eso. Sus maneras eran desenfadadas y carentes de timidez. Hitomi era una jovencita muy alegre, y su propia abuela paterna (Ino Yamanaka) siempre había dicho que se parecía muchísimo al séptimo cuando fue un escandaloso niño.

-tiooooo Boruto…..-insistió la niña y me hizo sonreír porque imaginaba su adorable mueca caprichosa atraves de la puerta- Oneeeegai….

Mi sonrisa se amplió sin poder contenerla. Esa niña loca me ganaba el lado blando siempre. Estar con ese monito adorable, era la mejor parte de mi vida como civil. Recordaba llevarla por helado y verla correr por el parque central de Konoha jugando con otros niños. Cuando era una pequeña de apena años.

-Sé muy bien que estás ahí…..-dijo con seguramente esa sonrisa astuta que me gustaba- no vas a negarle a tu sobrina preferida el placer de tu compañía.

La escuche reír bajito detrás de mi puerta, y mi mundo totalmente gris recuperó el color por tan solo algunos instantes. No pude evitar responderle:

-Eso no es cierto Hitomi-chan….-le dije mientras abría la puerta y me dejaba ver- no tengo preferencia por ninguno de mis sobrinos.

Ella de un saltó me abrazó calurosamente. Su rostro en mi pecho, su sonrisa y el sonrojo adorable de una chiquilla que obtiene justo lo que quiere. Siempre me hacia sonreír. Y una vez más lo había logrado con esa increíble magia que poseía. Se apartó un poco del abrazo para elevar el rostro mirándome hacia arriba, y su mirada celeste se enfocó en mis ojos. Pudo ver al instante mi tristeza, la que no podía ocultar por más esfuerzo que pusiera en ello.

-No quiero verte triste tío….-me advirtió con cierto pesar en su carita- ¡y me niego a tener que suplicar cada vez que quiero venir a verte! –chilló algo molesta- Hinata-obasan no me va a detener otra vez. ¡Quiero ser fuerte dattebane!

-¿Quieres ser fuerte? –Le pregunté algo confundido por el rumbo de la charla- ¿acaso no has venido de visita? ¿O tal vez a cuidar de tu tío depresivo?

-¿Cuidarte? –Consultó apartándose de pronto, y dándome la espalda se cruzó de brazos como si estuviera indignada- ¡Eso es para cobardes! ¡No eres tan patético como para necesitar que tu sobrina preferida tenga que vigilarte! ¡Quiero entrenar contigo! ¿Quién más puede ser tan fuerte como para ayudarme a mí? El abuelo Hokage no tiene tiempo y no tiene el Byakugan. Y Hinata-obasan ya no practica hace mucho. ¡Quiero que mi tonto tío me entrene!

"Hitomi Yamanaka es sorprendente". Eso fue justo lo que pensé al notar lo que ella estaba haciendo. Ella no vino como un paño de lágrimas para ayudarme con mi dolor. Entendía mi sufrimiento, y había calculado que lo mejor que podía hacer para ayudarme, era distraerme. La excusa de entrenar no era otra cosa que darme motivos para pensar en otra cosa. Para salir de mí encierro. Por supuesto su enorme esfuerzo tardó un tiempo en funcionar. Realmente no tenía ganas de salir ni siquiera al patio trasero. Y su insistencia sobre el asunto del entrenamiento solo fue una manera de abrir la charla. Ella estuvo un par de horas tomando té conmigo, para marcharse luego y prometer que volvería.

Cada pocos días, cuando las misiones de su equipo lo permitían, Hitomi regresaba. Siempre insistiendo con el supuesto entrenamiento. Contándome de sus trabajos y pidiéndome ideas para practicar. Quejándose de que no quería salir a entrenarla y también contándome cosas que sucedían en Konoha. Ella durante 20 días fue la única luz que pudo ingresar a la oscuridad de mi habitación. Y me permitió dejar de pensar en la muerte. Me dio motivos para regresar a la vida.

Habían pasado entre 20 y 22 días desde mi suspensión como Shinobi. Un poco más de medio mes desde que perdí a mi amor. Y precisamente un desafortunado evento sucedido en el comedor de la casa Uzumaki, me recordó que las dificultades podían continuar sin la necesidad de esperar por mi "recuperación". Sucedió una noche cualquiera, cuando cenaba con mi madre tranquilamente en la mesa del comedor. El séptimo había marchado a una reunión diplomática. Y yo estaba pasando una velada agradable con mi progenitora. La cual se encontraba de un estupendo buen humor al recuperar el dialogo con su hijo. Esa noche, fingiendo simple casualidad mi hermana Himawari apareció por el lugar.

Estaba acompañada por sus dos hijos más pequeños. Y fingía visitar a mi madre aunque claramente venia por mí. Según mis cálculos, ella esperaría algo así como un mes antes de acercarse. Pero al parecer la ansiedad le había ganado. Estar encerrado en mi habitación tantas horas, me daba tiempo par obsesionarme y pensar. Detalles que no había considerado, recuerdos de años pasados. Particularmente pensar, que si S***** realmente había sido obligada a suicidarse, el método de hacerle creer algo tan absurdo como que podía matar a su hija, seria obviamente la manipulación de los puntos de presión parcial.

Mientras Himawari montaba toda una escena de "familia feliz" frente a mi madre, mi actitud benévola para acompañar el humor general, solo fue por la presencia de mis pequeños sobrinos. Los niños no tenían la culpa de lo que su madre había hecho. Y nunca fui el tipo de sujeto que descargaba su ira en personas inocentes. "los niños no son culpables" me repetía mientras compartía la cena con ellos. "los niños no son culpables" me dije mientras les prometí llevarlos al parque por un helado en algunos días. "Hitomi-chan y estos niños no tienen culpa" hice un rezo interior para acallar la frialdad de mi corazón contra mi hermana. Y entonces, sucedió lo que yo esperaba. Himawari le pidió a nuestra madre que acompañara a los niños a jugar en el patio trasero. No era horario apropiado para eso, pero claramente lo que buscaba era quedar a solas conmigo. Mi madre lo entendió, aunque seguramente ni sospechaba el verdadero motivo de mi hermana para quedar a solas conmigo. Después de todo, durante muchos años nos había engañado a todos.

-Onii-chan…. –inició ella en cuanto quedamos a solas- yo quiero decirte que siento mucho lo que…

-No digas mentiras… – interrumpí reclamando frustrado, y mi voz fue lo bastante fuerte como para que mi madre se sorprendiera en el traspatio, aunque no escuchara bien la conversación- no quiero escuchar que lamentas eso.

Ella se sorprendió mucho, dio un paso atrás en su intención de rodear la mesa y abrazarme. Acercarse a mí era su prioridad, pero evidentemente no esperaba ese enfrentamiento. Mi mirada le dejaba muy en claro que no iba admitir que mantuviera su mentira. No quería su consuelo, no quería estar cerca de ella. Había descubierto por fin, a la causante de mi dolor. Y esa noche estaba preparado para dejarle muy en claro el concepto.

-Onii-chan….-susurró abrazándose a si misma- si tu pudieras, entender…

-Entiendo más de lo que desearía Himawari…-emití un gruñido que claramente nos separaba- recuerdo tu mirada cuando nos viste caminando juntos como pareja por primera vez. No supe el motivo, no quise entenderlo. Pero claramente la odiabas.

Obviamente yo tenía más información por intermedio de Hitomi. Hace años la niña me había dado sus sospechas sobre el asunto. Un amor enfermo. Algo que no me atrevía a creer en su momento. Pero ahora comenzaba a tener más sentido.

-Lo que le hiciste….-apunté poniéndome de pie con una postura dura, y ella retrocedió aún más- lo que me hiciste….-continué con rispidez- no te lo voy a perdonar jamás.

Parte de mí no quería creerlo. Incluso mi actitud en esa noche fue una especie de trampa. Quería ver como reaccionaba, quería ver en su rostro la verdad. Deseaba con toda el alma haberme equivocado y juzgarla mal. Incluso si eso me alejaba de mi querida hermana. Que fuera por falsa acusación, y no por una realidad tan horrible que era imposible de soportar.

-Onii-chan te amo….-dijo y comenzó a llorar, sus lágrimas me cortaban en pedazos- Onii-chan siempre te he amado. Siempre. Siempre…-repitió como una súplica.

Ella lloraba y el dolor lo estaba sintiendo yo mismo. Himawari Uzumaki era el ser más puro del mundo. Era un ángel para mí. Había prometido protegerla por siempre. La amaba de una forma distinta a una pareja, pero no podía haber amor más grande para mí. Era mi hermanita, mi querida y dulce Hima-chan ¿Por qué me hizo esto? ¿Por qué decidió romper mi felicidad en fragmentos irrecuperables? ¿Qué esperaba conseguir? Era un ángel del cielo, que actuaba como el peor de los demonios en el averno.

-Ya no me queda nada Nee-san….-resolví tomando distancia y mi cuerpo ya no tenía una postura de amenaza- me lo has quitado todo.

No podía dejar de recordar. No había forma que olvidara el dolor que Himawari me causaba. Había matado a mi S*****-chan. Ella le implantó en su cerebro… ¿recuerdos? En ese momento también razoné algo peor. Himawari no podía implantar recuerdos falsos en las personas. Solo podía modificar conductas o sellar la memoria. Incluso podía introducir ordenes, pero apagando la voluntad de su víctima. Tomando el control de ellas como marionetas. Entonces, eso también significaba que…

-No…..eso no Hima….-dije retrocediendo horrorizado- S***** recordaba haber matado a su hija. No era mentira esa memoria de S*****. ¡Pero ella jamás lo hubiera hecho por propia voluntad! Tu…. ¿Se lo ordenaste? Dime que no la usaste para matar a mi esposa e hijo. Onegai.

Según mas recuerdo este momento, me doy cuenta lo frágil y vulnerable que me encontraba personalmente. No tengo idea como me veía mi hermana desde su perspectiva, pero por dentro yo en esos momentos era tan débil como un simple niño. Podía ser sometido, podía ser controlado con facilidad. No tenía voluntad ni la fuerza para resistirme a nada. Había dormido poco, y me alimentaba mal. Estaba débil, incapaz de defenderme.

Por fortuna o simple destino, Himawari no aprovechó la oportunidad de usar su técnica sobre mí nuevamente. Tal vez el miedo a verse descubierta por mi madre o sus hijos que estaban jugando en el traspatio, fue lo que terminó por salvarme aquella noche. Porque el silencio de mi hermana ante esa grave acusación me dio toda la respuesta que necesitaba a mi peor pesadilla.

Algunos minutos después, Himawari se retiró de la casa junto a sus retoños y no volvió a intentar acercarse a mí. Algo muy íntimo y sagrado se había roto. Ella había causado mucho daño en mi vida, con la vana esperanza de lograr ser mi consuelo. Ella quiso apartarme de todos, tratando de ser la única para mí. Su error táctico, fue no considerar que conocía su técnica secreta. Su error fue no contar que podía entender el alcance de su jutsu. Y ahora de amorosos hermanos, terminamos prácticamente enemigos.

¿Qué hacer? ¿De qué forma continuar mi vida? Mi hermana era la causa de todos mis dolores. Y si me llevaba por el instinto, debía buscarla y matarla. Recuperarme físicamente, retomar mis entrenamientos y finalmente hacerle pagar a Himawari la muerte de Sarada y S*****. Pero aun mis más negros pensamiento, oculto en mi habitación planeando un derramamiento de sangre masivo; era evidente que hacerle daño a Himawari era algo imposible para mí. No podía hacerlo, nunca iba a poder. ¿Suicidarme? Tal vez sería la manera más indirecta de castigarla. Si su amor enfermo era tan elevado como para destruir todo lo que yo supe amar, en un anhelo estúpido de finalmente poseerme, entonces el fin de mis días sería una buena forma de hacerle daño.

Sin embargo, entre continuar mi vida y la decisión personal de terminarla, también existía una personita especial. La niña que había logrado iluminar mis días más oscuros. Aquella que había intentado rescatarme de mi soledad. Solo por ella, solo por Hitomi Yamanaka que aun pensaba en un mañana soleado. Hitomi fue el último de mis sueños arrebatados. La última esperanza y la razón final de mí caída junto al mundo conocido. Un mes atrás, mi padre pudo salvar al mundo dejándome morir. Y tiempo después, fue mi oportunidad de salvarlo personalmente con mi muerte. Y finalmente no pude hacerlo"

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Cuando escucharon la voz de Naruto, y sintieron el sonido característico de la puerta de entrada abrirse, ambos tuvieron muchos problemas para recordar cómo se respiraba normalmente. Mientras contenían el aliento, los dos levantaron sus cosas del suelo y con suma agilidad no calculada, decidieron rápidamente meterse en la habitación de Kushina y así cerrar la puerta que pudo conducirlos al infierno.

-¡Oka-san! –Gritaba Naruto llamándola por el comedor y la cocina, y Kushina tenía el corazón latiendo a mil- ¡¿Oka-san dónde estás?!

Ella estaba semidesnuda, con la espalda apoyada en la puerta de salida a su habitación y tratando de reacomodar su vestido y el delantal amarillo por encima. Cubriendo sus pechos con un brazo cruzado al frente, y prestando total atención a escuchar si su hijo se estaba acercando al pasillo. Frente a ella, apoyando una de sus manos sobre la puerta como si intentara ayudar a bloquearla, estaba un sonrojado y nervioso Sasuke. A él solo le faltaba reacomodarse su pantalón y abrocharlo. Había estado a nada de penetrar a la mujer, tomándola por detrás justo sobre la mesada en la cocina. Pero aun con la "emoción del momento", el miedo pudo más y lograron recuperar las ropas escapando al interior del cuarto de Kushina. Justo a poco de cruzarse con Naruto.

Se escuchaban los pasos enérgicos de Naruto dentro de la casa, y Kushina mientras intentaba componer su vestido verde apoyaba la espalda contra la puerta en un fútil sentido extra de la seguridad, al bloquear una posibilidad remota de que Naruto intentara ingresar a su cuarto sin golpear previamente. La mujer estaba aterrorizada, y había logrado congelar su estado de excitación previa. Ahora su mente solo podía pensar en la horrenda posibilidad que su hijo lo descubriese todo. Mientras tanto, Sasuke frente a ella también estaba reacomodando su ropa, aunque más lento y sin tanta tensión.

El muchacho mientras estuvo en la cocina con la esposa del Hokage estuvo bastante cerca del infarto. La huida hacia el cuarto de Kushina juntando sus prendas fue demasiado rápida para pensar los motivos reales de aquel terror instantáneo que sintió. Pero ahora más tranquilo, y parado frente a la sexi mujer que estuvo a punto de follar hace menos de un minuto (cuestión que había hecho con bastante regularidad en el trascurso del último año) se dijo a si mismo con su típica carga de arrogancia, que no tenía nada que temer sobre el estúpido de Naruto. ¿Qué iba hacerle? ¿Golpearlo, reclamarle, llorar como una nena porque un verdadero hombre como Sasuke Uchiha se estaba follando a su Oka-chan?

Mientras el miedo de Kushina a ser descubierta no mermaba, Sasuke comenzó a envalentonarse poco a poco. Aun tenía su pene erecto y aunque la lógica indicara que debía escaparse por una ventana para evitar el conflicto, su orgullo no permitiría irse del lugar sin que Kushina le bajara el calentón. ¿Qué mierda importaba si el hijo de su putita personal había vuelto antes del entrenamiento? ¡Que se joda! ¡El peligro también excitaba! Si la puta de su tía quería que él se marchara cuanto antes, tenía que hacer su trabajo más rápido que de costumbre.

Mientras Kushina estaba casi a punto de terminar de vestirse completa, Sasuke frente a ella comenzó a quitarle la ropa nuevamente. En ese momento Naruto volvió a llamar, y su voz estaba peligrosamente cerca. Kushina miró con mucha sorpresa al joven frente a ella, y mientras trataba de luchar para no perder las prendas recientemente acomodadas en su cuerpo, tuvo que reunir calma para que su voz surgiera de manera natural. Lo cual constituía una autentica proeza.

-¡Oka-san! –Se escuchó fuerte la voz de Naruto desde afuera del cuarto- ¿Estás ahí Oka-san?

-¡NARUTO ESTOY OCUPADA! –Resolvió gritar la madre ocultando la locura que estaba ocurriendo, con un supuesto enojo aleatorio- ¡¿NO DEBERIAS ESTAR ENTRENANDO TODAVIA?!

Los siguientes segundos, fueron directamente una tortura mental. Mientras el incauto Naruto explicaba a su madre que salvo por Kakashi-sensei nadie se había presentado al entrenamiento, dentro del cuarto Sasuke estaba chupándole los pechos a Kushina mientras introducía un par de dedos bajo el vestido y entre las bragas, presionando los cuerpos contra la puerta y logrando mantenerla caliente. Toda esa situación sucediendo al mismo tiempo, a pesar de los intentos sin fuerza de aquella mujer por quitarse de encima a su amante. ¿Qué estaba ocurriendo? ¿Cómo podía comportarse como una pervertida con su hijo a pocos metros? Kushina no podía quitarse de encima a Sasuke, a pesar de que con gestos intentara echarlo de su cuarto y le prometía sexo en otra ocasión. Pero su fuerza verdadera, parecía estar "desactivada".

-No los chupes así….-gimió bajo refiriéndose a sus pechos atacados, y cubriéndose los labios Kushina mientras se afirmaba contra la puerta horrorizada de saber que su hijo estaba del otro lado.

Sasuke sonrió arrogante, no dejaba de manosearla por debajo del vestido y tampoco dejaría de chuparle sus pezones. Una parte de él quería cierto tipo de venganza. Hace algún tiempo, Naruto lo había derrotado en la final de los exámenes Chunnin. Aunque Sasuke igualmente subió de categoría, no soportaba la idea de haber sido vencido por ese maldito perdedor del Dobe. Estar follando a su adorada Oka-chan, era una buena forma de desquitarse. Y para rematar la revancha, iba a provocar lo suficiente a esa puta pelirroja hasta montarla ahí mismo en su cuarto. Jugando con la idea de que Naruto podía darse cuenta de todo en cualquier momento.

-¿Oka-san te sientes bien? –consultó Naruto preocupado desde afuera- parece que estas algo agitada.

¡Oh Kami que locura! Kushina se cubría la boca con una mano y no podía encontrar su voz para rechazar a Naruto afuera, o voluntad para darle un puñetazo al tonto de Sasuke adentro. ¿Qué iba hacer? ¿Cómo podía escapar del peligro? Su cuerpo estaba hirviendo, la liberación de su pena estaba lejos de suceder, y al mismo tiempo ya no tenía fuerza para resistirse. Necesitaba correrse con mucha urgencia, pero Sasuke no alcanzaba a presionar todavía los botones indicados. Finalmente, entendiendo que su silencio sospechoso podía desatar el caos más temprano que tarde, decidió juntar toda la potencia de su voz para jugarse entera una apuesta.

-¡ESTOY OCUPADA NARUTO!-gritó tratando de imitar su propia versión de una Kushina en su periodo difícil del mes- ¡SOLO NECESITO ESTAR SOLA, ASI QUE NO ME MOLESTES!

Sasuke sonrió perverso. Se había sobresaltado un poco por el grito, pero enseguida decidió que seguramente eso alejaría la posibilidad de que el Dobe intentara ingresar al cuarto definitivamente. Y pensaba seguir encontrando ventaja de la excitante situación, para tomar el control sexual ese día. Kushina no podía resistirse, gritarle o golpearlo. No podía hacer ningún tipo de escándalo ni ponerle límites. No mientras su "adorado Naruto-chan" estuviera en algún lugar de la casa y fuese alertado de la situación. Así que Sasuke utilizaría esta especial situación para tomar el control y beneficiarse por ello.

-¿Qué haces? –susurró Kushina agitada y sonrojada por el calor, al ver como el muchacho frente a ella se volvía a quitar el pantalón militar dejando libre su miembro- tenemos que parar, tienes que irte y…

Él no la escuchó, ni siquiera parecía preocupado porque su amigo lo descubriera. Simplemente la presionó con ambas manos de los hombros, obligándola a quedar arrodillada enfrente suyo. Ahora mismo, la mujer estaba atrapada de rodillas entre la puerta de salida, y la "entrada" al placer. Kushina tenía enfrente, nada menos que un pene erecto que amenazaba su cordura. ¿Qué hacer?

-Está bien Ka-san….-se escuchó desde afuera con cierta resignación, mientras la mujer pelirroja en el interior tenía una "cosa" refregándose contra sus mejillas – Creo que Ero-Sennin me ha hablado alguna vez de estos momentos raros del mes en las mujeres. Estaré en mi cuarto por si necesitas algo.

Y los pasos de Naruto se alejaron, despistado de una situación completamente distinta de lo que había enunciado. Mientras tanto, dentro de la habitación el poco raciocinio de Kushina se había evaporado completamente. Los pasos de Naruto afuera, mientras la mujer arrodillada empezaba a mamarle el pene con desesperación a un joven de la misma edad que su hijo. Con locura, como si fuera la última vez que podía hacerlo. Caliente y prohibido, al filo del peligro.

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Sakura cayó de rodillas al terreno y ya no pudo levantarse más…

Respiraba pesado, su cuerpo parecía tener una tonelada extra luego de infructuosos 20 minutos de lanzar golpe tras golpe sin acertarle más que al aire. Puñetazos cargados de chakra, puñetazos demoledores si, tan potentes que incluso el terreno y varias partes del bosque sufrieron la consecuencia de atravesarse en su camino. Sakura Haruno atacó frontal y directa, luego dio rodeos y lanzó golpes desde todos los ángulos conocidos. Pero simplemente no hubo efecto alguno. Ningún golpe estuvo siquiera cerca rozar a Boruto Uzumaki.

Lo más desconcertante, lo más humillante para Sakura, fue que el hombre estaba bastante ebrio y en una postura pasiva se dedicó a tratarla como a una niña recién surgida de la academia Shinobi. Fue como volver a esa maldita prueba de los cascabeles contra Kakashi-sensei en cierta forma. Solo que esta ocasión, el "instructor" de turno ni siquiera se molestaba por esconderse, atacar con Genjutsu sorpresa o poner trampas. Solo estaba parado ahí, en el maldito centro del terreno con las manos detrás de la espalda y mirándola como si esperara algo que finalmente no sucedería.

¡Y PEOR AUN! ¡LO MÁS FRUSTRANTE QUE SAKURA HUBIESE EXPERIMENTADO NUNCA!

Cuando ella erraba sus golpes, simplemente Boruto la empujaba por la espalda con la mano abierta. Y retornaba a su firme postura de brazos detrás. Sin daño ni fuerza, solo para sacarla de balance y hacerla tropezar. Humillante, totalmente decepcionante. Y Boruto no se movía del centro. Algún paso lateral, otro retrocediendo y al segundo estaba parado donde todo el combate inició. Sakura lo intentó con todo el entusiasmo. No porque quisiera hacerle daño, sino porque cada vez se enfurecía mas ante la monótona reacción del Jounnin. ¿Cómo podía haber tanta diferencia? ¿Era demasiado rápido? ¿Tenía algún método para saber lo que ella iba a intentar, antes que siquiera se atreviera hacerlo? ¿Cómo podía eludir la lluvia de puñetazos y patadas sin siquiera usar las manos o el chakra? Finalmente, Sakura cayó de rodillas agobiada por la falta de oxígeno y chakra, lo había dado todo y ni siquiera pudo obligarlo a moverse de su sitio. Era totalmente descorazonaste.

-Las rocas como compañero de entrenamiento tienen el defecto de no saber eludir golpes…-dijo el hombre mirándola seriamente, mientras ella aunque trataba de recupera el aliento y la fuerza en las piernas para levantarse sin éxito- me has demostrado lo que no puedes hacer, aunque te he pedido lo opuesto. "Minería a cielo abierto"…es todo lo que conseguirás con esas aptitudes.

Dicho esto, Boruto creyó que había terminado de acabar con las esperanzas de Sakura. No quería ser duro con ella, pero tampoco era conveniente que esa chica fuera su estudiante. ¿Quién sabe lo que podía ocurrirle? Ella era kunoichi médico, y estaría segura en la retaguardia. Además, el entrenamiento para formar a una niña en la ofensiva no era precisamente algo sencillo. Se necesitaba mucha fortaleza mental, y sobre todo un buen grado de insensibilidad que Sakura evidentemente no tenía.

Además, Boruto no reconocía a esa Sakura con la mujer que conoció en su tiempo. No podía relacionarlas porque la Sakura de su época, era una mujer que amaba ser kunoichi médico. No tenía sed de sangre ni ansiedad de batalla. La fuerza mortal era un último recurso para ella. ¿Por qué esta chica quería ser una asesina? ¿Qué había cambiado para lograr ese efecto? Boruto no se había cruzado nunca con Sakura, ni con nadie conocido de este tiempo. Aun haber vuelto en el tiempo, no debería estar influenciando en nada el nuevo comportamiento agresivo de la pelirosa. Si todo era como debía ser, la chica de 16 años en este tiempo debía estar más preocupada de enamorar a Sasuke Uchiha, que de entrenarse para matar.

-No me rendiré….-dijo gruñendo y reuniendo el resto del chakra que le quedaba se levantó y arremetió contra Boruto que ya caminaba fuera del campo dándole la espalda SHAAAAANAAAROOOO….

Boruto la escuchó venir, no solo era cuestión de velocidad y reacción, requería un tipo de preparación que excedía a lo general. Boruto podía estar algo ebrio, pero sus sentidos todavía no se encontraban totalmente embotados por la bebida. Podía esquivar ese ataque con los ojos cerrados. Sakura avanzó rápidamente, pero su golpe fue desviado por un simple giro de cuerpo sobre su eje en el Uzumaki. Además, el rubio le dio un empellón con la fuerza de su hombro girando completamente, logrando tirar al suelo boca abajo a la pelirosa que ya no tenía fuerza en las piernas para tenerse en pie. Con un simple giro, y aprovechando el impulso de Sakura y su golpe errado, ella yacía en el suelo totalmente derrotada.

-No deberías hacer más esfuerzo…-le advirtió el rubio parado a pocos pasos de la joven caída- has agotado todo tu chakra y necesitas recuperar el aliento.

-Tengo que hacerlo….-dijo tozudamente e intentaba ponerse de pie aunque estaba tirada boca abajo en el suelo y sin fuerzas- tengo que intentarlo.

-No se trata de "hacerlo" o "intentarlo" –definió Boruto parado junto a ella que no se podía poner de pie- lo que se necesita es presión y reacción. Eso es lo esencial de una pelea a muerte, y tú no lo tienes.

Luego de ello, y estando convencido que ella ya no lo buscaría más para pedirle entrenamiento, Boruto decidió alejarse caminando de regreso a Konoha. En su mente estaba la preocupación ante este cambio súbito en su rutina. No era tan ingenuo para pensar que una kunoichi al azar como lo era la Sakura de esta época, había "decidido" investigarlo y elegirlo para ser entrenada por él. Boruto había pasado los últimos 2 años trabajando para Konoha, pero casi no tenía relación con nadie en la aldea. Se había retraído y trataba siempre de pasar desapercibido. No participaba de los festivales ni de ninguna reunión masiva de gente. Tenía la bandana de la aldea, pero no se vestía como Jounnin. Su chaleco distintivo estaba siempre por debajo de la chaqueta negra y azul que portaba. Su cabello levemente alargado y dorado, podía destacarlo si no existieran los Yamanaka o el Hokage. ¿Entonces porque razón esta niña se le había ocurrido la tonta idea de pedirle entrenamiento a un Jounnin de fuerzas especiales? ¿A un extranjero? ¿A un ninja prácticamente desconocido por todos?

Boruto se estaba alejando, y la escuchó llorar. Era muy evidente que la frustración que ella tenía no le había permitido soportar la situación de impotencia. Le recordó a si mismo hace años, fue algo inevitable. Le recordó cómo se sentía cuando su padre no lo entrenaba en los primeros tiempos por el trabajo de líder. Cuando Boruto descubrió que hiciera lo que hiciera, nunca iba a poder ser más rápido, ni más fuerte, ni más resistente que Naruto Uzumaki. ¿Cómo combatir contra alguien invencible? Dos palabras elementales, presión y reacción.

-¿Qué estoy haciendo mal? –Preguntó Sakura totalmente derrotada, aun no pudiendo levantarse del suelo donde había caído- ¿Por qué soy tan débil? ¡¿Por qué no puedo ser más fuerte?!

Esas palabras llenas de desesperación detuvieron la marcha de Boruto. Elevó la vista en el cielo para recordarse a sí mismo que esa chica estaría mejor lejos suyo. Tratando de evitar que escucharla llorar fuera todo lo desgarrador que era hace ya mucho tiempo. Recordarse a sí mismo que cada persona valiosa de su mundo, cada persona amada, había terminado siendo exterminados. Sarada, su hijo recién nacido, Sakura, su padre, su madre, su hermana e incluso la misma Hitomi y sus pequeños hermanitos. Todos víctimas, o victimarios en casos específicos.

-Aléjate…-se dijo Boruto en un susurro- todo lo que aprecias, todo lo que amas termina muriendo. Aléjate Bolt… -volvió auto recriminarse mientras reiniciaba su marcha- no arruines la vida de Sakura-chan otra vez.

-¡HARE LO QUE SEA! ¡HARE LO QUE SEA! ¡SI ME AYUDA A SER MAS FUERTE HARE LO QUE SEA QUE USTED QUIERA!

Boruto abrió sus ojos muy grandes. Detuvo su marcha y volteo a verla. Sakura estaba de rodillas, tenía lágrimas en sus ojos y temblaba como una hoja. ¿Qué se supone que estaba ofreciéndole? ¿Esa era realmente la Sakura Haruno que él conocía? ¿Qué le había ocurrido? Boruto tenía muchas preguntas sobre aquello. Pero lo más importante ahora era la desesperada declaración que ahora había obtenido. Una joven kunoichi no debía hablar así. Cualquier sujeto sin ningún escrúpulo podía tomar ventajas indebidas de ello. ¿Qué ocurría si ella ofrecía la misma alternativa a un Jounnin cualquiera sin sentido del deber? ¿Tanto le desesperaba estar solo especializada en medicina ninja? Ella tenía miedo. Tenía terror y Boruto no podía entender la razón. Inicialmente había sospechado que alguien podía estar manipulándola para acercarse a él, pero ahora reflexionaba que Sakura podía estar igualmente en peligro, solo si el manipulador no se sentía satisfecho del resultado. Si ella "fallaba" en acercarse a Boruto Uzumaki, tal vez terminaran haciéndole daño para cubrir las huellas.

-¿Esto tiene algo que ver con Raíz? –Pensaba Bolt volviendo sobre sus pasos para hablar con Sakura- ¿acaso la impulsaron para conocerme y buscarme? ¿Por qué razón?

Esa era la teoría más loca que se le podía ocurrir. Pero Boruto sabía que Sakura no tenía ninguna otra forma de saber sobre sus habilidades sino era por integrantes de Raíz, hablando "casualmente" sobre Boruto Uzumaki. Los ANBU no abrían la boca sin motivo de peso. Y parecía ridículo que una Chunnin sin conexión alguna con la oficina del Hokage, hubiese accedido a los registros de misiones. Entonces, si no la aceptaba ella como estudiante, podía estar en peligro a futuro. Y si lo hacía seguramente también, pero al menos podía ayudarla a ser más fuerte para no ser presa fácil. Entonces nuevamente, el rubio debía tomar una maldita decisión entre dos malas opciones, una especialidad en la vida de Uzumaki Boruto.

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La sensación del tiempo perdido. La carne presionando más carne, lo viscoso mezclándose una y otra sentía apretado, húmedo y demasiado caliente. Kushina elevaba la vista al techo, mientras su cuerpo se balanceaba arriba y abajo sobre el pene rígido de Sasuke Uchiha. Arriba y abajo continuamente. En su propia cama matrimonial girando sus caderas, endureciendo su centro, montándoselo en su cuarto y aun a riesgo de que sus gemidos escaparan a lo lejos para alertar a su hijo.

¿Qué estaba pasando? ¿Qué estaba haciendo? ¿Por qué no podía dominar sus deseos sexuales? Ella era una mujer madura. Estaba casada y controlaba perfectamente todos los aspectos referidos a la posición influyente que tenía como esposa del Hokage. Pero claramente con esta situación no podía. Era como una especie de locura pasajera. Y para colmo, el siempre frio y gruñón de Sasuke Uchiha se encendía como amante voraz en cuanto quedaban solos. Como si fuera afectado por esa misma locura. Kushina entendía que algo extraño estaba sucediéndole, pero sinceramente no tenía forma de averiguar lo que estaba mal con su conciencia y la del hijo menor de Mikoto. Solo sabía que quería sexo, mucho sexo sin tregua, y que Sasuke no negaba el mismo deseo. No se podían controlar, era como una droga. Y tampoco podían precisar el origen de esa pasión enferma.

-Me voy a correr….-gruñó el joven recostado bajo la pelirroja- me voy a correr…

Tan duro, tan satisfactorio. El rendimiento sexual de Sasuke Uchiha a sus 16 años era bastante bueno. Había tenido todo un año de prácticas constante y lo mejoraba. Entonces ahora mismo, controlaba bastante mejor sus explosiones sexuales. No era superior en técnica a Minato haciendo el amor. Pero al menos este joven si tenía el tiempo para hacerlo. Y por supuesto tenía la resistencia propia de la juventud. No obstante, lo que sin dudas estaba aumentando el placer de las últimas reuniones entre ellos, era el morbo y el peligro de ser descubierto. Por ello y contrario a lo razonable, Kushina aún estaba montando a Sasuke sobre su propia cama mientras su hijo estaba en otra zona de esa misma casa a pleno día. Eso indudablemente aumentaba posibilidades de ser descubierta cometiendo en ese acto imperdonable.

En el último momento del orgasmo, Kushina se quitó de encima en un impulso rápido y sorprendente. La mujer se reclinó junto a moreno, usando su mano derecha y boca para terminar el trabajo. Aceleró el final de Sasuke succionando y friccionando duramente en el momento de mayor excitación en el Uchiha. Finalmente la explosión. Sasuke gruñó y se retorció mientras su esencia emergía como volcán, explotando por todo la cama. Había sido demasiado bueno para ser verdad.

¿Pasaron algunos minutos? ¿Segundos tal vez? Ambos amantes estaban agitados y sudando a mares. Kushina aún no se había corrido una última vez, pero en esta ocasión era Sasuke quien no parecía poder recuperarse como para brindarle su propia liberación. Incluso pareció que ese pequeño intervalo sin sexo, podía derivar en un proceso adormilarse sobre esa cama. Cubiertos de fluidos mutuos, sudor y culpa. Ella recostado de lado y él tumbado boca arriba, sin poder más que respirar pesadamente. No parecía existir fuerza para nada más.

-¿Ka-san? –Se escuchó la voz desde el pasillo y los amantes dieron un respingo desde su posición en la cama- Voy a entrar, te traigo algo de té para aliviar tu día difícil. Me resulta muy extraño que se encierres en tu cuarto en lugar de…

Si Kushina alguna vez sintió verdadero terror en su vida, seguramente no se igualaría a ese momento de extrema tensión. Tampoco podría igualar en velocidad y reflejos a lo que tanto ella como Sasuke lograron moverse, mientras la puerta de salida se estaba abriendo poco a poco desde el otro lado. Fue cosa de uno o dos segundos. Ambos, tanto Kushina como Sasuke se levantaron a toda velocidad arreando con ellos tanto las sabanas manchadas de semen y jugos vaginales, como la ropa que habían dejado tirada junto a la cama. Directo hacia el baño privado del cuarto matrimonial. Un lugar pequeño, donde tanto Kushina como Minato usaban de manera particular. Y ahora cara a cara tanto la mujer como el joven Uchiha se encontraban atrapados.

-¿Ka-san? ¿Dónde estás? –fue la pregunta de Naruto desde el interior del cuarto.

-Estoy en mi baño Naruto…-respondió Kushina completamente desnuda y sosteniendo un remolino de sabanas y prendas frente a frente con un también desnudo Sasuke- voy a tardar en salir.

De donde obtuvieron los reflejos y la velocidad para esconderse en el baño nunca lo podrán saber. Solo que por un milagroso instante lograron no solo ocultarse de Naruto, sino recoger las sabanas sucias y la ropa desperdigada. ¿Qué podía estar viendo Naruto en el cuarto de su madre? Solo desorden en la cama. Solo eso, y la información que Kushina estaba pasando por un mal día del mes. Los segundos pasaron, y sinceramente para la mujer en el baño todo parecía un siglo. La puerta de salida no se escuchaba, eso significaba que Naruto seguía ahí dentro. ¿Qué estaba haciendo? ¿Acaso ellos habían dejado alguna prenda o algo incriminatorio?

-Voy a dejarte el té en la mesita de luz Ka-san…-dijo Naruto luego de un tiempo, mientras Kushina contenía la respiración dentro del baño- tengo que salir un momento de casa. ¿Estarás bien?

¿Naruto no se había dado cuenta de nada? ¿En la escapada al baño no dejaron nada que pudiese ser motivo de sospecha? La mujer se giró lentamente soltando la ropa entre sus brazos, todo para pegar el oído junto a la puerta, tratando de escuchar los movimientos de Naruto dentro del cuarto contiguo. Kushina apenas estaba empezando a encontrar la regularidad de su respiración para responderle a su hijo afuera, cuando Sasuke detrás de ella le empujo brevemente por la espalda para obligarla apoyar las manos contra los azulejos en la pared. Acto seguido la tomó con ambas manos de las caderas por detrás, y mientras ella lo miraba de manera reprobatoria por sobre el hombro, Sasuke sonrió apenas y usó su renovada excitación por el peligro para penetrarla profundamente de nuevo. Poco a poco comenzó a follarla, sin contemplar la situación a su alrededor. La ropa y las sabanas que había tenido Sasuke terminaron también en el suelo, Kushina había estado en el borde de un orgasmo antes de la interrupción de Naruto, y el Uchiha estaba incitándola físicamente a recordar eso. ¿Cómo responderle a su hijo en estas circunstancias? ¿Cómo fingir que no estaba sucediendo nada fuera de lo común dentro de ese baño? Sasuke no se detenía detrás de ella. Sino que aceleraba el ritmo y el golpeteo entre las caderas del joven y el trasero de la mujer se intensificaba en potencia. El inconsciente muchacho estaba extrañamente "energético" para su costumbre.

-Onegai…vete…Onegai….-gimió Kushina sin fuerzas, rogando que Naruto se fuera lejos del baño antes de que ella gritara muy fuerte por el orgasmo al caer- vete Naruto….Onegai no te quedes cerca, estoy a punto de….

Se cubrió la boca con una de sus manos furiosamente, mientras la otra hacia lo posible por sostenerla contra la pared. Sus labios fueron autosellados conteniendo no solo ese deseo de comunicarse espiritualmente con su hijo afuera, sino los gemidos ya sonoros que empezaban a surgir. Sasuke detrás de ella cada vez la follaba más duro y el camino hacia el orgasmo que había comenzado montando sobre la cama, estaba a punto de completarse en ese pequeño baño de manera irremediable. Kushina gimió perdida en el deseo, y lo último que su cerebro entendió del mundo que la rodeaba, fue el sonido de la puerta de su habitación a lo lejos, cerrándose tras la partida de Naruto. Entonces finalmente gritó y fue dejándose llevar por la deliciosa sensación caliente de su propia corrida. El sonido de su liberación fue mayormente cubierto por la mano en su boca, y varios minutos después Kushina empezaría a desear, que Naruto no hubiese escuchado nada de todo lo ocurrido en su partida.

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Fugaku Uchiha dio por terminada la reunión con los ancianos de su clan luego de 4 horas intensas. Básicamente tenia muchos problemas para convencer a los consejeros sobre el conveniente cambio de situación política, gracias a los esfuerzos del actual Hokage. Los ancianos tenían reticencias con Yondaime, ya que había desarticulado la Policía militar Uchiha. Pero Fugaku entendía, con una visión más moderna que anteriores líderes, que el respeto perdido con la extinción de la policía militar se compensaba de sobra con poder político obtenido por la cercanía al Yondaime Hokage. Además del saludable número de integrantes del clan que trabajaban en toda la estructura Shinobi de la aldea.

Primeramente la posición ganada de su hijo mayor Itachi…

Siendo parte de la guardia personal de Minato Namikase, el Uchiha podía acceder a la información más privilegiada sobre Konoha. Además ser el hombre de confianza del actual líder, podía conseguir con el tiempo una afortunada "elección" para ser su sucesor. Itachi admiraba a Minato, y le tenía el máximo de los respetos. Pero eso no evitaba que en su fuero interno empezara una guerra interna contra Danzou Shimura por la muerte de su amigo Shisui.

Itachi no olvidaba las advertencias de su amigo, y había activado una resistencia preventiva contra el viejo consejero. Lo primero que hizo fue asegurarse que el Yondaime no tenía alianza con Danzou en las maniobras secretas de la asociación llamada Raíz. A continuación, decidió involucrar parcialmente a su propio padre. Por supuesto que no revelaría la situación global que le preocupaba con respecto a Danzou, pero haría todo lo posible por lograr que su padre como líder del clan Uchiha, "entendiera" que el viejo consejero era un enemigo en potencia.

Itachi tenía ciertas reuniones privadas con su padre, donde le mantenía informado sobre cuestiones importantes de la política local y mundial. Además, Fugaku se aseguraba de estar totalmente informado sobre cualquier movimiento de los líderes de otros clanes en Konoha. Si bien todas las familias ninjas eran fieles al Yondaime y pertenecientes a la misma aldea, siempre existirían pujas de poder para ubicar más y mejor a los herederos de cada clan en un futuro distante.

¿Cómo se componía esa disputa de poder entre las familias de Konoha?

Los dos clanes más poderosos eran claramente los Uchiha y los Hyuuga. Ambos clanes destacaban por sus Doujutsu, y por el señorío de tantas décadas en los más altos niveles del poder. Ambas familias dieron a luz a lo largo de la historia Shinobi, a decenas de grandes guerreros destacables. Los Hyuuga eran un clan fuerte desde la parte económica, pero la cantidad de ninjas en los niveles más altos de los distintos departamentos especializados era relativamente bajo. De hecho, tenía una población importante de Chunnin, y un respetable grupo de Jounnin solamente. Pero en ninjas de características especializadas, prácticamente no tenían miembros influentes. Aunque era claro que con los números, compensaban la falta de alta calidad.

El clan Uchiha era distinto en cuestiones estructurales. Mientras estuvieron unidos a la policía militar, fueron dignos de respeto desde el número de equipos totalmente constituidos por miembros del clan. Pero al ser disgregada la fuerza elite Uchiha, quedó en evidencia que "los verdaderos Uchiha" referido a portadores del sharingan desarrollado. Era una población Shinobi muy acotada para la grandeza e importancia del clan en cuestión. Sin embargo, ya no existiendo el cepo y el aislamiento al que fueron sometidos por los manejos del Nidaime, muchos ninjas y civiles que no tenían el sharingan, pudieron agregarse a las estructuras básicas de Konoha aumentando enormemente la cantidad de Uchiha en cada sector vital de la aldea de la hoja. Los nuevos cambios, lograron que no solo fueran útiles aquellos portadores del Doujutsu. Sino que también lo empezaran a ser miembros del clan con distintas características.

Entonces, actualmente había miembros del clan Uchiha en las oficinas del Hokage para trabajo administrativo. Había Uchiha en el departamento de interrogatorio y tortura. Había Uchiha en la división científica, y también en bibliotecas o puestos claves a resguardar. Antes, eran mirados de reojo y hasta odiados por miembros de otros clanes. Todo por ese brillo dictatorial que les otorgaba estar a cargo de la policía militar. Y por aquella irremediable soberbia que exudaban por ser portadores del sharingan. Pero ahora mismo, los Uchiha individualmente estaban relacionándose y teniendo amistades o contactos con ninjas de otras familias, lo cual beneficiaba enormemente en relaciones comerciales y política interna.

En resumen, estaban saliendo del aislamiento impuesto por la desconfianza del segundo Hokage y la soberbia de antiguos líderes Uchiha. Gracias a estos cambios significativos, ahora el clan Hyuuga no superaba por tanto número de integrante a su contraparte Uchiha en el servicio activo. Las cosas se habían equilibrado definitivamente.

En un segundo estamento pero no menos importante en poder, estaban los tres clanes de alianza generacional continua. Las familias Nara, Yamanaka y Akimichi tenían cada uno sus propios cabeza de familia. Pero formaban un trinomio fuerte de alianza tanto político, como militar y comercial. Actuaban y decidían en las reuniones de clanes en conjunto. Sus números individuales como clan eran bajos, pero juntos sumaban una respetable fuerza que hasta el propio Hokage siempre debía considerar. Entre los consejeros más importantes del líder, siempre había estado involucrado un Nara. Brillantes estrategas y talentosos manipuladores. El clan Nara siempre era el cerebro de esa alianza triple, mientras que los Yamanaka aportaban el talento, el espionaje y los jutsu de manipulación mental más extraordinarios. Los Yamanaka, rivalizaban en talento de manipulación mental con los propios Uchiha, aunque no contaran con la ventaja de un Doujutsu como regalo genético. Y finalmente, el clan Akimichi completaba el equipo aportando el comercio en lo civil, sumado al musculo en lo militar que era tan necesario para cualquiera buen equipo. Los Nara eran pensantes, los Yamanaka sutiles y los Akimichi totalmente imponentes. Separados, eran débiles. Pero juntos, resultaban una respetable segunda fuerza que hasta podía competir con los Uchiha o los Hyuuga si acaso alguno de ellos bajaran la guardia tan solo por algunos años.

Luego, en menores o mayores distancias llegaban el resto de los clanes de Konoha. Los Sarutobi, los Aburame, los Inuzuka y demás familias menos numerosas. Aportando desde sus especialidades e incrementando el poder general de la aldea en materia de jutsu y barreras de sangre. Clanes en los cuales se fueron disgregando los antiguos Senju. Clanes que eran herederos de pequeñas fracciones del poder que supieron tener los verdaderos "rivales" del antiguo clan Uchiha.

Itachi y su padre Fugaku tenían cada tantos meses estas reuniones privadas. Donde el líder del clan se informaba sobre cualquier movimiento de otros clanes con respecto al aumento de poder político. Compromisos de herederos entre clanes, acuerdos secretos entre familias distintas, comercio e influencia. Itachi le informaba de todo, haciendo especial hincapié en un detalle nada menor a la hora de considerar el poder general de cada clan. Los ninjas que se iban destacando por el aumento de sus habilidades o el incremento de su rango. Ninjas especiales. Por juventud, barreras de sangre, capacidad intelectual o de combate. Ninjas que podían cambiar por si mismos la ecuación del poder en una familia a la que pertenecieran.

En esta ocasión había 10 nombres para analizar…

Fugaku tenía un detallado informe escrito de cada uno de ellos, mientras que Itachi le daba datos extra a considerar sobre cada uno. Algunos aumentaban su poder con entrenamiento, otros se habían comprometido con una pareja de otro clan poderoso (posibilidad de alianza entre clanes a futuro) y los ascensos de rango que marcaban claramente una variación en los números sobre la cantidad de ninjas elite pertenecientes a cada familia de Konoha. Fugaku no se sentía impresionado por ningún ninja de cada informe. Todo marchaba naturalmente según su propia visión. De hecho, el número de guerreros Uchiha que habían alcanzado el rango Jounnin tenía un incremento considerable en los últimos seis meses. Sus familiares más jóvenes sin el sharingan, estaban forjando lazos de amistad e influencia con sus pares de otros clanes. Algo muy útil a futuro. El efecto del aislamiento que tanto había preocupado a Fugaku en los años pasados, estaba disipándose casi completamente.

-He dejado lo mejor para el final….-dijo Itachi tan serio y profesional como de costumbre- archivo 10 de mi informe….-su padre enfrente, dio vuelta a la página de su carpeta para mirar la imagen y los datos del ninja en cuestión- Uzumaki Boruto.

-¿Uzumaki? ¿Pertenecía al clan del Remolino? –Consultó Fugaku un poco sorprendido mientras miraba los datos del informe- es extraño…

-Muy peculiar…-aseguró Itachi- ya estaba en mi vigilancia hace seis meses padre –le confirmó a su progenitor para hacerle notar la importancia de su información- simplemente me faltan datos sobre su pasado, y algunos registros de misiones. Ahora tengo un poco más sobre ese hombre y me resulta muy peculiar.

Fugaku observó la fotografía de Boruto en la carpeta, y luego revisó los datos personales tratando de notar lo que su hijo estaba señalando. Información personal, cantidad de misiones, rango específico, datos familiares. Todo parecía demasiado…

-¿Normal? –preguntó Itachi que había adivinado la palabra en la mente de su padre- a mi también me lo pareció al comienzo. Por esta razón no he traído su ficha personal hace meses. Pero ahora mismo, temo que la información frente a nuestros ojos sea una gran fachada.

-La foto parece actual…-dijo Fugaku neutral- pero el archivo señala que tiene 50 años de edad. Y sin embargo la imagen me enseña un sujeto con alrededor de 30 años cuando mucho.

-Mucha de la información sobre los miembros del clan Uzumaki se perdió en la masacre del remolino hace años –señaló Itachi- pero tengo razones para creer que su aspecto refiere a la cantidad de chakra y capacidad de longevidad genética. Algunos Uzumaki nunca mostraban signos de envejecimiento hasta muy avanzada edad. Tenían una esperanza de vida superior a los 100 años. Aunque no es regla general, solo excepciones otorgabas por las cantidades de energía espiritual que registraban algunos de sus miembros en el país del remolino.

-Un registro de misión casi perfecto tiene este sujeto…-señaló Fugaku que seguía leyendo el informe- sus habilidades de combate se centran en el Tayjutsu, aunque maneja a la perfección dos elementos con Ninjutsu, fuego y agua. El registro habla de superfuerza, una técnica similar a la de uno de los Sannin según recuerdo.

-Tiene rango Jounnin de elite, y pertenece a las fuerzas especiales que trabajan bajo las órdenes directas del consejo de clanes –Definió- generalmente esos puestos están reservados a miembros valiosos de los clanes Sarutobi, Homura y Koharu. Herederos de clanes, que tienen como tarea proteger a los ancianos del consejo. La cantidad de misiones de alto grado que ha tenido desde que fue reclutado hace dos años, me hace sospechar.

-Entiendo…-reflexionó Fugaku luego de revisar de nuevo la información escrita- el registro de misiones es bastante alto considerando que debería ser un simple guardia de los consejeros. Esos ninja no salen demasiado a misiones fuera del país.

-Hai…-añadió Itachi- tiene casi el triple de misiones realizadas que otros ninjas bajo el mando de los consejeros. Eso puede significar dos cosas, o que en poco tiempo se ha vuelto el Shinobi más confiable de los consejeros ancianos. O que tal vez….

-Los informes generales sobre Uzumaki Boruto pueden estar amañados…-señaló Fugaku- si existe la posibilidad de que fuese un espía infiltrado, puede haber cambiado los registros sobre cantidades de misiones realizadas para introducirse en algún punto neurálgico de Konoha.

-Eso pensé en un inicio…-apunto Itachi- pero me usado mi sharingan para averiguar información más precisa en la mente de los ninjas que han compartido misión con Uzumaki Boruto. Al parecer su registro de cantidad de misiones es una realidad. Lo que me lleva a pensar que ahí no se encuentra la trampa, sino en el detalle de su tipo y nivel de habilidades. Su asignación como guardia de los consejeros, es un poco demasiado bajo en categoría a lo que realmente puede hacer.

-¿Qué habilidades oculta? –Consultó Fugaku- porque según recuerdo, los Uzumaki del remolino solo eran especialistas en artes de sellado. Y me sorprende encontrar a uno que no tenga como virtud máxima.

-A simple vista ese sujeto no parece destacar en nada…-aseguró el hijo- pero aun así, en los últimos seis meses ha sido invitado en varias ocasiones por la familia Hyuuga a ciertas festividades del clan. Incluso recibió una invitación formal para discutir asuntos protocolares, argumentando que Boruto es único miembro varón de un clan amigo de Konoha en el pasado.

-A los Hyuuga no les interesaría un Uzumaki extranjero venido de la nada…-dijo Fugaku- no sin que ese sujeto tuviese algo poderoso bajo manga. Y aun así este informe sobre habilidades no destaca en nada. Su nivel de Tayjutsu tal vez sea muy bueno, pero no lo son sus manejos del ninjutsu en sus dos elementos. Y en cuanto a Genjutsu, solo se señala que tiene una gran resistencia a ellos –de pronto una idea cruzó por su mente- No hay detalles de su especialidad en arte de sellado. ¿Acaso no ha mostrado todo su potencial cuando lo probaron para reclutamiento hace dos años?

-Un ninja promedio, sin familia ni riqueza –dijo Itachi- y aun así el clan Hyuuga lo tiene en la mira para incorporarlo a sus filas. O cuando menos han posado sus ojos en él por algún motivo. Es evidente que Uzumaki Boruto es mucho más, de lo que los informes sugieren.

-¿Tiene alguna relación con Yondaime?

-Ninguna…-aseguró Itachi- Minato-sama nunca se ha reunido con ese Uzumaki ni siquiera habla sobre él. Tampoco la esposa del Yondaime a pesar de pertenecer originalmente al mismo clan, parece tener contacto con el hombre en cuestión. Durante los dos años pasados, ninguno ha tenido relación o misión con Uzumaki Boruto. Además, tiene un carácter poco sociables y parco. Se aísla de todos y solo aparece por el centro de la villa cuando tiene misión.

Fugaku reflexionó detenidamente en silencio. Su hijo tenía intuición y si había colocado su mirada sobre ese Uzumaki, algo debía tener para destacar. Y aunque Itachi no lo tuviera en tanta consideración. Era muy evidente que los Hyuuga si habían visto algo especial en ese sujeto. Según Fugaku, el clan Hyuuga solo formaba compromisos con hombres muy poderosos o muy ricos. Era evidente que Boruto Uzumaki no era hombre de riqueza, lo cual podía decantar en que ocultaba un gran poder. Aun así, no parecía un modo tradicional de operación en el clan Hyuuga. Nada era demasiado importante para el clan portador del Byakugan, más allá de su propio Doujutsu. ¿Qué se suponía que veían en Boruto? Solo parecía un veterano de guerra sin oficio ni beneficio. Solo trabajando para ganar la vida y beber hasta caer de borracho esperando por su próxima misión. Sinceramente Fugaku no veía a Hiashi Hyuuga relacionándose con un ninja sin familia ni nada que ofrecer. Algo muy extraño estaba ocurriendo.

-Investígalo a fondo Itachi…-ordenó Fugaku a su hijo mayor- quiero saber todo sobre Uzumaki Boruto. Quiero su historia y antecedentes. Quiero saber de dónde viene y lo que busca en Konoha. Quiero saber con quién se relaciona y porque los ancianos del consejo le confían tantas misiones de alto rango siendo un extranjero que apenas lleva dos años en la villa. Finalmente, quiero que uses tus habilidades para averiguar lo que Hiashi Hyuuga quiere obtener de él.

-Hai Oto-sama….

Luego de reunión, Itachi se dirigió a darse un baño para prepararse a dormir. Había sido un día muy largo y el asunto no terminaba aun. Itachi sabía perfectamente que había faltado a la reunión de entrenamiento con su hermano Sasuke. Simplemente usaba ese tiempo otorgado por el Yondaime la mayoría de las veces, para espiar y reunir información sobre Danzou. Además, tenía que mantener informado a su padre de todo lo referido a la aldea, sin levantar sospechas de nadie en particular.

Esto le había causado muchos problemas con su pequeño hermano. Siempre que acordaban para entrenar en el tiempo libre entre misiones y vigilancia al Hokage, Itachi siempre terminaba faltando o llegando tarde por una u otra cuestión. Luego, Sasuke lo encontraba por las noches en la mansión Uchiha y ambos terminaban discutiendo por ello. Itachi prometía ayudar a su hermanito a entrenar otro día como compensación, y Sasuke lo perdonaba por lo regular. Itachi no quería engañar a su hermano, pero las responsabilidades que tenía como ninja activo cada vez le dejaban menos tiempo para su vida privada. Incluso su novia Izumi lo sufría regularmente.

Esa noche no obstante, sucedió algo extraño…

Itachi había terminado su baño, y en el pasillo entre los cuartos se encontró de frente con su hermano menor. Sasuke le miró neutralmente, pero no atendiendo a la costumbre entre ellos, simplemente no le recriminó haber faltado a entrenar.

-Ototo…-dijo Itachi serio, pero algo preocupado por la desgastada relación con su querido hermano- siento no haber asistido a…

-Está bien Onii-san…-respondió Sasuke sin rastro de rencor- yo tampoco había ido de cualquier forma. Seguramente tienes asuntos por hacer siempre en esos momentos. Mi entrenamiento nunca te ha importado demasiado.

-Sasuke no seas tonto….yo….

El Uchiha menor simplemente evitó la posición de su hermano mayor y se metió en el baño para realizar su propio aseo. Ciertamente estuvo molesto hace tiempo con las constantes faltas de su hermano para entrenar. Pero ahora mismo, lo sentía hasta conveniente. Después de todo, muchas de esas ocasiones donde Itachi no se presentaba a practicar como habían acordado, Sasuke las aprovechaba para terminar follándose a la madre del Dobe. Sasuke no renunciaba a lograr hacerse más fuerte en un futuro, solo que últimamente, no tenía tanto apuro realmente. Con su nivel de Chunnin actual le alcanzaba de sobra para ser de los mejores de su generación. Y sinceramente aunque anteriormente nunca le había interesado demasiado lo que las niñas que lo seguían pudiesen ofrecer, ahora mismo estaba fascinado por las cuestiones del sexo con una mujer madura. Cada experiencia era única y difícil de rechazar. Aun ante el peligro de ser descubierto, valía totalmente el premio obtenido día con día.

-Desde hoy, entrenaré por mi cuenta…-le dijo a su hermano antes de ingresar al baño y dejarlo atrás para siempre- no tienes que perder tu valioso tiempo libre conmigo. Seguiré mi propio camino Onii-san.

Itachi sintió un golpe al corazón. Sasuke siempre había sido su querido hermanito pequeño. La persona que más quería en el mundo. Jamás pensó que sus constantes faltas no pudieran ser reparadas con el tiempo. Nunca había calculado que Sasuke crecería lo suficiente como para terminar decepcionándose de su hermano. Y ahora mismo, por la memoria de Shisui que le había señalado a Danzou Shimura como enemigo. Por la conveniencia de su padre y familia. Por la seguridad del Yondaime Hokage. Itachi había perdido el cariño de su persona más valiosa.

Tal vez ese era el costo mínimo por pagar…

Un boleto directo al viaje más difícil de su vida…

La puerta de entrada ideal, para llegar a una tierra de traidores…

Fin del capítulo.