CAPITULO 8: SOSPECHAS PELIGROSAS
"Diario de Boruto Uzumaki…
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Mientras empiezo a preparar mi cuerpo y mente para la batalla final, sigo tomando las pocas horas y momentos de tranquilidad para continuar dejando constancia del futuro perdido, que es mi origen. Quieran las deidades muertas de este mundo, el haberme permitido una última oportunidad de salvar lo poco que aún me importa en lo que resta de existencia.
No obstante, incluso esta última misión de mi vida, me parece estar fuera del alcance…
Retomando la vieja historia de mi origen, empezaré por decir que las semanas posteriores a la desagradable confrontación con mi hermana, fueron de renacimiento espiritual. Mi madre y yo tuvimos largas y positivas conversaciones en las noches solitarias. Incluso mi padre se reunió con nosotros en las cenas nocturnas con más asiduidad de lo corriente.
Mientras me recuperaba en todo aspecto, soportando la suspensión de mi trabajo como Shinobi, decidí empezar ayudar el entrenamiento de mi sobrina Hitomi. La niña era pujante y talentosa. Tenía muchas gracia y habilidad. Gran caudal de chakra, y había heredado los mismos ojos de su madre. Oculto bajo el típico celeste del cielo, se ocultaba el Byakugan nuevo que tantos problemas había causado en propios y extraños.
-¿Vamos a entrenar toda la tarde, cierto? –Consultaba la joven y bella señorita que tocaba a mi puerta en casa de su abuela- ¡porque quiero ser tan fuerte como mi tío y el abuelo Hokage!
Yo solo sonreía, y comenzaba a cambiarme para entrenarme junto a ella. Hitomi había logrado lo que se proponía ya que su "adorado tío", ahora era su maestro particular siempre que ella no tuviese misión. Eran buenos días de práctica, donde la "pequeña niña" (a pesar de tener ya unos 15 años, siempre sería una niña para mi) se esforzaba mucho por aprender a combinar las enseñanzas recibidas de los Hyuuga, con el estilo más personalizado de combate que yo mismo había diseñado para mis particulares ojos.
-Quiero luchar como mi tío Boruto….-reclamó ella alguna vez- los parientes de tía Hanabi son muy predecibles.
Hitomi tenía razón. Había captado la debilidad esencial de la forma típica de combate Junken. Los Hyuuga durante generaciones trasmitieron una herencia de Doujutsu poderoso. Pero al mismo tiempo, quedaron presos de un estilo rígido y falto de sorpresas. Era difícil combatir a los Hyuuga sin conocerlos, pero habiendo estudiado sus patrones de batalla, se volvían increíblemente fáciles de emboscar. Hitomi con solo 15 años, había entendido esa realidad tan evidente como difícil de admitir por mis parientes maternos.
-En Suna, mientras estuve esos meses de entrenamiento –admitió Hitomi frente a mí, durante una práctica en el patio trasero- aprendí varias formas de combatir el mismo estilo que Hanabi obasan me había enseñado. Los Hyuuga pueden hacerme muy fuerte, pero yo necesito más.
-Ambiciosa…-le dije sonriendo mientras revolvía sus cabellos y ella hizo un adorable puchero- fácil de hablar, difícil de realizar. No puedes copiar mi estilo, pequeña…-admití ya tomándome en serio la honorifica función de sensei- pero juntos podemos prepararte para encontrar el tuyo propio.
-Sugoi….-respondió maravillada y sus ojos brillaban- ¿Realmente me ayudará para ser fuerte? ¡¿Tan fuerte como tío Boruto, o el abuelo Hokage?! ¡¿COMO PARA SER HOKAGE ALGUN DIA?!
Mi risa surgida en ese momento fue estruendosa. Hitomi me hizo acordar muchísimo a cuando era muy pequeña y le compraba un helado de su sabor preferido. Sus ojos se abrían enormes y me miraba como si fuera un dios caminando a su lado. Su dios particular, su amor para toda la vida. En esos momentos de convivir con la pequeña Hitomi, incluso pensaba en volver a intentar tener hijos. Sabía perfectamente que sería todo un problema convencer a S*****-chan de ser madre. Ella atacaría la idea argumentando el desastre diplomático y por supuesto la edad que nos separaba. Ella era médico, y yo no tenía posibilidad alguna de "forzar la situación" en un descuido sexual conveniente. Pero Hitomi y su cariño hacia mí. Hitomi y su inocencia, mi sobrina Hitomi y esa sensación de volverme un mejor hombre; hicieron que deseara mucho tener a mi propio hijo. Un bebé en brazos de S*****-chan. Ese hijo que no pude tener con Sarada.
Lo siento mucho…..esta información sobre mis sentimientos perdidos no servirán al propósito de este diario. Así que trataré de limitarme a los datos relevantes sobre lo sucedido.
Siguiendo la historia, diré que por los siguientes 3 meses a mi suspensión de las actividades, estuve entrenando casi todos los días a mi sobrina Hitomi en el patio trasero de la casa Uzumaki. Mi madre solo se limitaba a mirarnos desde el interior de la casa. Se la veía feliz, seguramente informaba de todo a mi padre. Mi madre era una mujer muy dulce naturalmente, cuyos instintos maternales se extendían incluso a sus nietos. Fue precisamente mi madre quien con sus maneras impedía que mi hermana y yo volviéramos a "enfrentarnos". Al menos desde aquella fatídica noche donde las máscaras cayeron y supe el verdadero rostro de mi enemigo.
Himawari no había vuelto a intentar acercarse a mí…
Pero yo no me fiaba que hubiese abandonado sus enfermas intensiones. Tal vez solo estaba esperando la nueva oportunidad. Tal vez esperaba el momento preciso para "golpear" en mi cabeza y volver mi memoria a un reinicio favorable. Como sea, no iba a permitirle manipularme nunca más. Si bien no tenía forma de saber cuándo me atacaría nuevamente, podía prever sus movimientos actuando como lo hice tantas veces en misiones ninja. Preparando la batalla antes de que sucediera. Por ello, mientras entrenaba a mi sobrina y fingía mantenerme inactivo en la casa de mis padres, usaba el tiempo libre para realizar un estudio intensivo de la perdida herencia que mi padre nunca quiso desentrañar. Las técnicas de sellado proveniente de los desaparecidos Uzumaki del remolino. Lamentablemente, mucho del viejo material que se guardaban en las bibliotecas y archivos de Konoha fueron destruidos en el ataque perpetrado por Pain, en el tiempo donde mi padre era adolescente. No obstante, pude encontrar cierta información bastante útil para diseñar mi propio plan defensivo contra el enemigo. No podía vivir siempre alerta, ni dormir tranquilamente. No podía esperar contrarrestar una técnica que una vez introducida en mi mente, anularía mi capacidad de luchar. Entonces, con ayuda de una experta en materia de Genjutsu a la cual contacte por ser parte de Raíz, comencé a diseñar algunos sellos que me permitieran evitar que el chakra de Himawari ingresara por la fuerza en mi sistema interno.
Y mientras esa tarea conjunta con mi aliada iba avanzando a paso firme…
Encontré algo interesante, una técnica antigua que tarde o temprano cambiaría la historia. Si bien Konoha no contaba con mucho material sobre los sellos antiguos Uzumaki, Kakashi-sensei como líder de Raíz me había legado un prominente archivo secreto. Información recolectada en los años donde mi padre comenzó a ser Hokage y planeaba la paz mundial. En las sombras, la raíz fue explorando y reuniendo viejos pergaminos, encontrados en variados países y entre las ruinas de la antigua aldea del remolino.
El arte de sellado conocido como "campo de tiempo disruptivo", fue una técnica secreta que Mikado Uzumaki desarrollo hace casi un siglo atrás. Los efectos de este jutsu era crear un campo estable de chakra, con 100 metros de circunferencia en tamaño, aproximadamente desde el origen. Dicha zona, generaba un efecto de tiempo paralizado donde nada se movía ni trascurría en apariencia. Salvo por el invocador del jutsu, que podía moverse por la zona con total normalidad. Parecía una técnica monstruosa. ¿Detener la percepción del tiempo en el enemigo con un sello, mientras el usuario podía matarlos o cambiar las tornas de un combate moviéndose libremente por el campo de batalla? ¿Quién era realmente el que había creado ese jutsu? ¿Cómo aplicarlo? Había mucha información faltante. Solo detalles generales de cómo se veía el efecto y cuáles fueron las consecuencias de su uso. No obstante, estudié con cierta fascinación la posibilidad de llevarlo a cabo personalmente. Era como la cara opuesta del Hiraishin no jutsu.
La técnica desarrollada por mi abuelo el Yondaime, creaba pequeñas grietas espacio-temporales para trasladarse de un punto a otro de la realidad, previamente marcado ese sitio por el sello de un kunai. En resumen, mientras que el dios del trueno volador afectaba el espacio de la realidad para deslizarse de un punto a otro, el sello del campo de tiempo disruptivo afectaba el tiempo de la realidad circundante. Dando el poder de moverse libremente cuando los demás simplemente estaban "congelados" en estado de éxtasis temporal.
Luego de varias semanas de intentar recrearlo, me di por enterado de la brutal cantidad de chakra que exigía el solo aplicarlo para pocos segundos de duración. La técnica absorbía mucho chakra de su usuario por el tiempo detenido, así como también por la amplitud de rango en el campo de uso. Y luego de ejecutada, seguía consumiendo la energía vital del usuario hasta el momento de ser anulada. Además, los detalles de la conformación del arte de sellado necesario estaban incompletos. En estos tiempo recuerdo que me sentía fascinado por recrear ese jutsu. Un arma de tal calibre, sería una enorme sorpresa para mostrar en un futuro, cuando Oto-sama y yo retornáramos a nuestras prácticas de combate.
Si algo había logrado la convivencia casi constante con mi sobrina Hitomi, fue creer que algún día todo volvería a la normalidad en mi vida. Que regresaría a ser escolta de mi padre, que volveríamos a entrenar juntos y tal vez ayudando a Hitomi a crecer con sus prácticas. Soñaba en esos tiempos que mi padre, mi sobrina y yo mismo seríamos muy unidos y volveríamos a ser felices.
Quiera el lector de este diario no castigar mis pensamientos con la etiqueta de la ingenuidad. Siempre creí estar preparado para todo en la vida. Y siempre curiosamente, el camino del Shinobi me golpeó con la valiosa lección que alguna vez me otorgo la sabiduría de Kakashi-sensei. La vida del Shinobi y su camino, está siempre plagada de derrotas y decepciones. Es inevitable. En cualquier tiempo y espacio, siempre debía recordar aquellas valiosas palabras. No importa la fuerza, el chakra o la preparación. No importa la vida y la muerte.
Un ninja siempre debe aprender a ver atraves de la decepciones…"
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Namikase Naruto había cambiado bastante…
Kakashi que fue su maestro y ahora líder de escuadrón desde los tiempos de Gennin, y podía notar esos cambios en cada entrenamiento o misión desde que regresó de su viaje con el Sannin Jirayja. ¿Qué era exactamente lo que le sucedía? Durante los momentos de entrenamientos del equipo en Konoha, y aun cuando se reunían para almorzar como grupo, era una versión bastante cercana al niño entusiasta y amistoso de hace 2 años. Pero en las misiones en general, y sobre todo en su relación personal con Sasuke y Sakura en particular; algo definitivamente había cambiado.
-¿Adónde vas Naruto? –Consultó Kakashi en una noche donde el equipo compartía una fogata en medio del bosque- es tarde ya. Tu turno de vigilancia será en la segunda parte de la noche.
-Regresaré pronto Kakashi-sensei….-decía regularmente- necesito meditar un tiempo.
Naruto últimamente se aislaba mucho. Kakashi en realidad no lo tendría demasiado en cuenta, de no conocer la anterior personalidad del joven Namikase, además de la circunstancias de haberse convertido en el actual jinchuriki no Kyuubi. ¿Sería el monstruo en su interior que estuviese influyéndolo? Eso definitivamente era peligroso. Naruto no obstante conservaba cuando menos algunos momentos de "normalidad". Era evidente que todavía le gustaba Sakura un poco, y que tenía una buena camaradería por Sasuke en apariencia. Incluso la pelea en el torneo de Chunnin, no los alejó demasiado por intermedio del odio. De hecho, Sasuke que supuestamente debería estar indignado por haber perdido, se mostraba bastante sociable ante sus compañeros para la costumbre. Pero siempre con una mirada extraña de superioridad para con Naruto. Como si estuviera esperando el momento adecuado para vengarse. Kakashi tenía un montón de señales provenientes de sus tres estudiantes (y ahora compañeros de equipo) que apenas podía interpretar correctamente todo lo recibido.
En el caso de Sakura, también tenía sus dificultades particulares. Cuando niña Sakura era alegre y efusiva. En los primeros tiempos del equipo 7, la muchacha era abierta sentimentalmente y era evidente que tenía una fijación extrema por Sasuke Uchiha. Incluso llegando a pelear con otras Gennin por el supuesto derecho a conquista del joven guerrero del sharingan. No obstante hace como dos años, Sakura Haruno sufrió una trasformación de la noche a la mañana.
Lo principal fue su total reticencia al contacto. Ella intentaba disimularlo claramente, pero Kakashi podía notar su incomodidad. Además su personalidad estaba de alguna forma "inhibida". Al punto de parecer temerosa e insegura a cada paso. Por fortuna la intervención y el entrenamiento de la Sannin Tsunade Senju, había ayudado mucho a la joven pelirosa con sus problemas de inseguridad. Aun así Sakura conservaba su "aversión" por los hombres, y definitivamente ya no se mostraba dispuesta hacia Sasuke. Como si ese enamoramiento se hubiese consumido entre su fobia al género opuesto.
En los meses que trascurrieron desde que el equipo 7 se volvió a reunir, Kakashi se sintió satisfecho al comprobar como Naruto y Sasuke habían elevado su nivel de manera notable. Además tener una kunoichi de especialización medico en el equipo, era poco menos que un verdadero lujo. Sakura demostraba un increíble talento en su campo determinado, y una devastadora fuerza heredada de las prácticas con Tsunade.
Sin embargo…
Naruto tenía atisbos de violencia desmedida en su forma de pelear. Como si su condición de jinchuriki lo colocara muy cercano al peligroso descontrol. Sasuke, si bien podía considerarse uno de los mejores Chunnin de su generación, se ausentaba mucho de las prácticas del equipo. Era como si hubiese perdido el interior en crecer más allá de sus límites. Como un trabajador de reglamento. Además, se lo notaba distraído y carente de pasión por entrenar. ¿Qué otra actividad estaba captando su atención? Kakashi por el momento no podía descubrirlo. Y en cuanto a Sakura Haruno, la niña había pedido entrenamiento especial, para luego renunciar por falta de chakra.
Sus tres estudiantes tenían ciertas dificultades, y Hatake Kakashi no encontraba la manera de acercarse a ellos más personalmente. De ayudarlos, de generarles espíritu de equipo. Lo que antes tenían a raudales cuando los eligió parar formar el equipo 7, ahora mismo comenzaba a faltarles mucho. Eran un "equipo", en donde cada vez menos se preocupaban por el bienestar del otro. Como una sociedad a punto de fallecer. Como una misión próxima a salir mal. Como una bomba a segundos de estallar. Y esa explosión, podía completar la tragedia liberando al monstruo guardado en el interior de Naruto Namikase.
Eso era lo más preocupante para Hatake Kakashi por el momento. Y debía hacer algo para mantener a su equipo unido. Debía involucrarse como sea. Debía vigilarlos incluso durante sus días libres. Era la única forma de prevenir una catástrofe. Y si su tutoría aun así fallaba, siempre podía pedir consejo a su antiguo maestro. El actual Hokage, Minato Namikase.
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La lluvia no se detenía…
Minato ingresó a su propia oficina casi en la medianoche. No era muy común que el Hokage se fuera de la aldea furtivamente y regresara de la misma manera. En realidad, era muy poco recomendable que el líder militar de la aldea abandonara la seguridad de su villa por cualquier reunión fuera del país. No obstante, el poder personal de Minato sumado al apoyo de su sensei Jirayja el Gamma Sannin, podía servir para enfrentar a cualquier amenaza o emboscada que pudiese haber sucedido durante ese viaje secreto hacia Amegakure.
¿Por qué viajar ocultos hacia el país de la lluvia?
Jirayja había tenido comunicación con un grupo de jóvenes que lideraban una organización mercenaria conocida como Akatsuki. El Sannin, tuvo la alegría de encontrarse con Yahiko y Konan, dos ex alumnos del Sannin en tiempos de la guerra contra Hanzo, La Salamandra. Además, aunque no había visto en directo a Nagato, también parecía estar acompañando a sus amigos con un grupo de cuerpos invocados que tenían los mismos ojos que Jirayja recordaba haber visto en el niño pelirrojo.
La razón por la que contactaron a Jirayja, fue directamente para comunicarse con el Yondaime Hokage. Una reunión secreta, un encuentro fuera de lo diplomático y alejado de las posibles miradas de espías provenientes de cualquiera de las demás aldeas rivales de Konoha.
Yahiko, Konan y los cuerpos controlados por Nagato se reunieron en la madrugada pasada con el Yondaime, Jirayja y por supuesto el guardaespaldas personal del líder, Uchiha Itachi. En dicha reunión de carácter secreto, los jóvenes miembros fundadores de Akatsuki informaron sobre las actividades de un Shinobi renegado de Konoha con una máscara de remolinos y un sharingan especial en su poder.
-"Se hizo llamar Uchiha Madara….-anunció Yahiko- y fue inicialmente un miembro activo de nuestra organización"
Entonces Minato comenzó a comprobar mucho de lo que Boruto le había comunicado atraves de Jirayja. En los años pasados, el renegado que había atentado con la vida de Kushina y Naruto en los momentos mismos de su nacimiento, era también quien había estado detrás de los movimientos furtivos de Akatsuki. Organizando a los criminales más renombrados de los 5 países, y usando a los ninjas de la lluvia como cubierta. Traicionándolos además, conjuntamente con Danzou y Hanzo para matarlos.
-Están cazando a los jinchuriki….-dijo Jirayja como si su pensamiento en voz alta sirviera para reflexionar- y eso tarde o temprano va a incluir a Naruto.
-¿Realmente se puede creer en esos jóvenes de Akatsuki? –Consultó Minato a su maestro- ¿crees que el tal Madara en realidad los ha traicionado? ¿Qué no tienen nada que ver con los planes de aquel sujeto?
Jirayja reflexionó en silencio. Era cierto que hacía muchos años que no convivía con Yahiko, Konan y Nagato. Simplemente los había ayudado a entrenar cuando fueron niños. Un devastado país de la lluvia por las guerras entre Konoha y otras aldeas, le obligaron moralmente a Jirayja para ayudar aquellos niños. Quien diría que años después, eran jóvenes muy vitales y poderosos tratando de salvar a su propio pueblo. Pero sin haber compartido mucho tiempo últimamente, Jirayja tenía la corazonada que esos jóvenes de Amegake habían dicho la verdad. No eran el enemigo, el supuesto Uchiha Madara lo era.
-Pienso que no quieren tener ningún tipo de vínculo con Konoha –aclaró el peliblanco analizando la reunión- pero su pequeño país nunca tendrá una fuerza militar adecuada para defenderse de una aldea grande como Kumo o Iwa. Por eso nos contactaron en secreto. Y por eso quieren separarse de las acciones del supuesto Uchiha Madara. Si Konoha o cualquiera de las aldeas grandes le hacen la guerra al país de la lluvia, Akatsuki de esos jóvenes no podrá hacer nada. Es cuestión de números.
Minato en tanto que escuchaba a su maestro, desenrolló un pergamino entregado por los Akatsuki. Allí estaban los datos personales de casi todos los criminales que estaban en el otro "Akatsuki" bajo las órdenes del supuesto Uchiha Madara. Todos peligrosos Shinobi renegados de grado S. Uno de los cuales ya había sido eliminado por el equipo de Kakashi en la misión de rescate al hijo del Kazekage. Sasori de las arenas rojas era la muestra cabal del poder que podía esgrimir Madara con el resto de su equipo. Kisame, Deidara, Kakuzu, Hidan, Zetzu y sobre todo una especie de alianza con Orochimaru. Todas las alimañas juntas en un solo escuadrón mercenario en busca de acumular poder capturando jinchuriki. Sin respeto por el territorio, las aldeas ninjas o siquiera el país del hierro. Como si ese grupo reducido, pensara en declarar la guerra al mundo conocido.
-los cazadores especial ANBU no serán efectivos para esto….-señalo Itachi que acompañaba la reunión- estos Shinobi tienen un nivel muy superior a un Jounnin de elite. Se necesitara equipos especiales para cazarlos.
-además….-indico Jirayja preocupado- ya desaparecieron 4 jinchuriki cuando menos. No sabemos nada de los otros a excepción de Naruto y el hermano menor del Raikage. Y enviar este información al resto de las aldeas para protejan a sus jinchuriki….-indicó el peliblanco suspirando- dudo mucho que sea tomada en cuenta hasta muy tarde.
-ciertamente el Tsuchikage no me escuchará…-dijo Minato- Iwa me odia lo suficiente como para desear mi muerte antes que recibir información de mi parte. Y en cuanto a Kiri, desde la muerte del anterior Mizukage se han recluido aún más. Tal vez hasta sepan mejor sobre Akatsuki de Madara que nosotros. Y piensan dejar al resto del mundo lidiar con ellos. Al no tener ya a su jinchuriki, no piensan que vayan a ser objetivo a futuro de esos mercenarios.
-Eso sería estúpido…-dijo Itachi algo molesto- si esos ninjas de la lluvia dicen la verdad, el plan de usar el sharingan eterno para combinarlo con los Biju y reflejar un Genjutsu en la luna, nos destruirá a todos.
Minato y Jirayja se miraron fijamente. La situación solo podía empeorar en el plano internacional. Lo más razonable sería convocar una reunión de los líderes en algún lugar neutral. Pero el miedo y el odio contra Minato, evitaría que Iwa y Kumo asistieran. Incluso tal vez los Samurai no estuvieran demasiado interesados en el asunto como para mediar. ¿Entonces qué hacer?
-Itachi….-dijo Minato a su guardaespaldas- puedes retirarte. Vete a casa. Te informaré en caso que necesite salir de Konoha nuevamente. Nos veremos mañana en esta oficina.
El Uchiha entendió inmediatamente. Era claro que tanto el Sannin como el Hokage tenían asuntos tan privados por hablar, que ni siquiera el mismo debía escuchar. La tentación de ocultarse a la salida y averiguar aquello que se suponía no debía escuchar fue muy grande, pero Itachi no era idiota. Minato Namikase no era un sujeto a quien se pudiese espiar fácilmente. Y para dar máxima dificultad a la situación, el Sannin Jirayja era un ninja con amplia capacidad de detección. Seguramente sería descubierto y tal vez hasta podía perder su sitio de confianza como guarda del Hokage. Así que Itachi decidió dejarlos solos y volver a su casa. No importaba que Minato le ocultara cosas. Era el Hokage y tenía sus motivos seguramente. Itachi confiaba en Minato como líder. Su única preocupación era el hombre tuerto que había traicionado a Shisui. El consejero Danzou. Ese sujeto si era de temer. Sus métodos y sus objetivos lejos tenían que ver con la paz y la prosperidad de Konoha. Pero en el asunto "Uchiha Madara", Itachi presumía que Minato Namikase se ocuparía de solucionarlo sin inconvenientes.
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Durante la primera semana, Sakura Haruno esperó con paciencia cada día de entrenamiento observando a Boruto Uzumaki. Fueron 5 tardes en 7 días donde la joven kunoichi era convocada a un campo de entrenamiento, tal solo para observar las prácticas de sellos y curar las heridas que Boruto parecía producirse por intentar dominar tan extraño arte.
Sakura no comprendía como las técnicas de sellos influían tan negativamente sobre su usuario, pero siempre terminaba usando chakra curativo sobre la espalda descubierta del hombre. Boruto tenía un gran sello dibujado en su espalda, cuya cantidad de trigramas cruzados lo hacían increíblemente atractivo y complicado. ¿Cuántos trigramas de sellos se combinaban en una sola técnica? ¿Qué producía exactamente ese sello en el cuerpo del Uzumaki? Sakura se preguntaba además, porque razón el sello lograba "quemar" la piel de Boruto en cuanto usaba su chakra para entrenarse.
-Yo tampoco se bien como trabaja ese sello….-admitió Boruto una tarde cuando ella finalmente venció su vergüenza por preguntar- solo sé que la mujer que lo puso ahí, ha salvado mi vida.
-el sello quema su piel y lo debilita cada vez que usa demasiado chakra…-advirtió Sakura preocupada- puedo curar las heridas que produce, pero a menos que se lo quite de alguna forma, seguirá supurando como una herida constante.
-solo cuando descargo mucho de mi chakra…-dijo Boruto con voz neutral mientras el jutsu curativo de Sakura a sus espaldas le aliviaba de sobremanera- en misiones normales no necesito demasiado de mi poder. Por eso aprovecho para entrenar en técnicas de sellos ahora. Ya que cuento con tu chakra curativo para no sufrir como condenado al terminar mis prácticas.
Luego de algunos segundos de silencio. Sakura soltó por fin la angustiosa pregunta que había estado guardando toda la semana. Después de todo, lo único que hasta el momento había hecho era curar a su supuesto "sensei". Pero de ser entrenada por él, absolutamente nada.
-Boruto-sensei yo….
-No me llames así….-le cortó el agresivo- solo usa mi nombre limpiamente, sin honoríficos. No soy tu sempai, ni sensei, ni cosa parecida. Esto solo es un intercambio de prácticas. Tú me asistes con el chakra curativo, y yo te ayudo a practicar la presión ofensiva.
-¿y cuando me ayudará a entrenar? –Consulto ella tímidamente- porque hasta el día de hoy no…
-supongo que ahora mismo podemos iniciar –advirtió el hombre poniéndose de pie ya que su espalda estaba aliviada- necesitaba que dejaras de tenerme miedo. Tenías que acostumbrarte a mi presencia y no temblar como una hoja. Era imposible para mí enseñarte nada de otra forma. Y hablando más de tres palabras luego de una semana, al menos me demuestras que no estas paralizada ahora.
Sakura también se puso de pie. Se sentía un poco avergonzada porque aquel hombre se había dado cuenta de su "reticencia". Ella no lo podía explicar sinceramente. Solo que hace algunos años había desarrollado una especie de fobia al contacto cercano de cualquier hombre. Le costaba mucho estar cerca de cualquiera de ellos, y eso se ponía peor cuando entendía que eran más fuertes que ella. Kakashi-sensei gracias al cielo no era un sujeto de acercarse demasiado. Y tanto Naruto como Sasuke parecían actualmente pasar de ella olímpicamente. Un gran alivio, ya que no soportaría el amistoso acoso que supo proponer Naruto Namikase cuando más niños. Y en cuanto a Sasuke, siempre la había ignorado y ahora mismo no parecía demasiado diferente. Aunque extrañamente al comienzo de la "reunión" del equipo Kakashi, Sasuke se había mostrado extrañamente más dispuesto a la charla. Pero ahora mismo, era Sakura la que no quería saber nada de hombres. Ironías del destino, tenía que acudir a uno de ellos, para encontrar la fortaleza que le hiciese superar esa aversión al género masculino.
-no tengo miedo…-dijo Sakura mientras ambos caminaban hacia el centro del campo de entrenamiento- solo quiero ser más fuerte y…
-Como sea….-interrumpió el hombre con gesto aburrido- empezaremos por entrenar tu estructura de ataque. Te enseñaré sobre presión.
Dicho esto, y realizando algunos sellos de manos, en poder de Boruto apareció un largo Martillo. El mango del arma tenía una longitud de casi dos metros, y el cabezal era pequeño pero contundente. El hombre le lanzó a Sakura ese martillo y ella casi se fue al suelo al tratar de atraparlo. Era pesado, increíblemente pesado y difícil de sostener.
-¿Qué es…..esto? –gruñó Sakura con muchas dificultades para sostener el arma.
-Es una herramienta de práctica –aseguró Boruto seriamente- desde este momento, me enfrentaras en combate portando siempre ese martillo de guerra.
-Es un arma extraña….-dijo Sakura apenas levantándolo y apoyándolo sobre su hombro para mantenerlo elevado- no puedo ir a misiones con esta cosa.
-No pretendo que uses ese martillo en misiones niña…-aseguró Boruto- pero si quieres mi entrenamiento, la única regla de nuestras prácticas será que pelees siempre llevando ese martillo en tus manos. Deberás aprender a manipularlo, a usarlo en mi contra para mejorar tus habilidades de pelea. Su gran peso se debe al sello Uzumaki que he colocado en su estructura.
Sakura se estremeció ante la idea de tener que cargar ese martillo. Era increíblemente pesado e incómodo. Tal vez portándolo podía ampliar mucho el alcance de su Tayjutsu, pero definitivamente quedaba descartado usar otro tipo de armas arrojadizas en batalla. Y si antes tenía desventaja de velocidad contra Boruto Uzumaki, ahora mismo parecería una tortuga en comparación.
-Concéntrate en el ataque totalmente….-le advirtió el rubio- no habrá contrataque de mi parte por el momento. No importa las aperturas que puedas dejar mientras me ataques. Tu solo debes encontrar la forma de hacerme daño. Si eres tan lista como aparentas, podrás aprender de ese martillo mucho más de lo que nadie pueda enseñarte sobre la presión.
-Hai…..Boruto-sama….
Y así comenzaron sus entrenamientos intensivos. Sakura no estaba para nada convencida de la forma en la cual estaba entrenando. Pero tampoco encontraba ninguna opción alternativa mejor que pedirle ayuda a ese misterioso hombre. Este entrenamiento, exigía mucho de su físico pero casi nada de su chakra. Justo lo que necesitaba mientras no reuniera el poder suficiente en su sello frontal, para despertar el Byakugou. Apartado el ninjutsu y el Genjutsu de la ecuación por falta de más reservas de chakra. Sakura Haruno tenía que fiarlo todo a un entrenamiento en Tayjutsu. Entonces por los siguientes meses. Seria ella, Boruto-sama, y el extraño martillo.
Un extraño trio de entrenamiento para formar su futuro…
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Danzou Shimura comenzaba a considerar una ofensiva abierta…
Desde tiempo atrás, sus planes secretos para la expansión de poder en países extranjeros con la Raíz, estaba en un punto bastante estancado. Su alianza con Hanzo la Salamandra había muerto antes de nacer, y las infiltraciones de espionaje en otras aldeas, habían tenido algún éxito inicial que pronto fue opacado con las estúpidas "alianzas" que el Yondaime Hokage estaba erigiendo en Suna y el país del hierro. Los Samurai eran molestamente honorables, y eso implicaba que muchas de las maniobras antes aceptadas por un Kage en tiempo de conflictos internacionales, ahora mismo estaban pasando peligrosamente a la extinción.
Minato no era tan idiota como al comienzo de su gestión sugería ser, y había movido influencias en el consejo de clanes para ir arrebatando poco a poco buena parte de los fondos que eran controlados supuestamente por el "consejo de clanes" y más específicamente por Danzou, Homura y Koharu que eran sus aliados. Menos personal a disposición, menos dinero para operaciones especiales, y sobre todo más control de las misiones que el consejo decidía encargar a sus directos subordinados.
Raíz estaba perdiendo su mejor tapadera, su más precioso camuflaje sin la autonomía del "consejo de clanes" y Danzou cada vez tenia mayores problemas para mantener ocultas sus operaciones secretas por esos cambios administrativos impulsados por Minato. Además, el apoyo incondicional de los clanes más poderosos de la villa, convertía al Yondaime en una fuente de poder político cada vez más importante.
Danzou había subestimado a Minato Namikase, y prueba de ello fue que la alianza entre Konoha y Suna había logrado prosperar más allá de un intercambio de información entre líderes (la emboscada de Orochimaru que falló contra el cuarto Kazekage) y el apoyo militar aportado por Konoha cuando el hijo menor del líder fue secuestrado por un grupo de criminales que robaron su Biju en el proceso.
El Kazekage y el Hokage, ahora habían firmado hace semanas un importante acuerdo formal, donde intercambiaban comercio, información y se comprometían al apoyo logístico del prójimo ante cualquier evento que comprometiera la frontera que mantenían conjuntamente. El tiempo pasaría, y si todo marchaba sobre ruedas, seguramente el siguiente acuerdo firmado seria directamente de una alianza militar estratégica. Dos aldeas Shinobi de países distintos aliándose sin mediar guerra. Algo insólito y que podía cambiar el mapa geopolítico del mundo conocido.
Danzou había perdido casi la totalidad de la influencia cosechada en países vecinos. Ya que no podía mantener actualmente la cubierta de consejo de clanes para alimentar a sus espías. Danzou había querido obtener muchos sharingan de repuesto para su cuerpo, exterminando al clan que lo poseía por supuesto intento de sedición. Pero ahora los Uchiha en la actualidad eran la mano derecha del actual Hokage, y todas las estrategias para mantenerlos aislados políticamente que Danzou había heredado y continuado del segundo Hokage; ahora estaban completamente desarticuladas.
La muerte de Uchiha Shisui le había otorgado una poderosa técnica de Doujutsu, pero el talentoso Itachi Uchiha estaba fuera del control de Danzou, siendo además el guardia personal de Minato. Y en cuanto a Fugaku Uchiha, no era precisamente un líder que se inclinara por apoyar a Danzou. Lo cual significaba que el clan más poderoso de Konoha, estaba 100% del lado del Yondaime Hokage.
Danzou había preparado su ascenso al poder durante años. Justo después de un Sarutobi cediendo el sombrero a un ninja demasiado joven y estúpido como Minato Namikase. Pero los años pasados, habían jugado al favor del actuar líder. Danzou y su Raíz perdían tiempo a tiempo porciones grandes de poder. Y hasta parecía que Minato realmente estaba enterado de la existencia de Raíz. Lo cual le ayudaba a contramaniobrar cada intento de Danzou por desestabilizarlo.
-Es imposible….-se dijo el viejo consejero mientras analizaba nervioso su situación actual- Si Minato supiera de Raíz, hubiese arrestado a mis hombres. Me hubiese sacado del consejo o tal vez hasta asesinado. Minato no sabe de nuestra existencia, no tiene forma de saberlo.
Pero cada día trascurrido, parecía negar incluso la lógica más irrefutable…
Raíz se debilitaba, perdía influencias dentro y fuera de Konoha, perdía hombres que ya no respondían a Danzou y además comenzaba a perder capacidad de reclutamiento. Nadie que tuviese dos gramos de sesos, pensaría en sumar su fuerza a una organización militar que entraba en claro conflicto con el poderoso y respetado Yondaime Hokage. Danzou se sentía nervioso, porque sentía que perdía una batalla sin saber siquiera cuál era su verdadero enemigo. Toda una situación que el mismo quiso generar en Minato Namikase, estaba sufriéndola en carne propia.
-Él no puede saber de Raíz….-se decía en su soledad el viejo- es imposible que lo sepa.
De pronto, de tanto asegurarse a sí mismo que Minato desconocía sus movimientos, resulto inquietante la nueva teoría que desarrolló de tanto pensarlo. Tal vez Minato tenía un espía entre los hombres de Danzou. Algún maldito que había roto su juramento de sangre, o que había logrado falsear los sellos de silencio impuestos a cada miembro clave de la estructura de Raíz. Ese sujeto, tal vez por cuestiones estúpidas como remordimiento o culpa, se vendió al Yondaime y ahora le pasaba información.
-Creí estar infiltrándolo….-razono el consejero Shimura en una reunión con sus hombres de mayor confianza- pero ahora pienso comprobar si no es al revés.
Comenzó la búsqueda de un supuesto espía. Revisar registros de misiones. Concertar reuniones para aclarar ciertos puntos oscuros. Cruzar información sobre dónde y cuánto se veían sus hombres cuando no estaban realizando tareas para Raíz. Incluso Danzou ordenó revisar antecedentes de todos, para tratar de encontrar alguna irregularidad que delatara al traidor. Danzou se sentía burlado por el Yondaime. Ya que en lugar de arrestar a sus hombres directamente al enterarse de todo, al parecer había enviado un espía al corazón de la Raíz.
-¿Así que quieres jugar este juego niño tonto? –dijo molesto el viejo como si le hablara directamente al Yondaime frente a frente. Luego de una reunión donde sus dos hombres de confianza le informaron que no habían encontrado a un traidor evidente entre sus filas- te demostraré que tienes que volver a nacer para jugar contra mí.
Primero y principal, movería toda la estructura base de su organización para cambiarlo todo. Ubicación de las reuniones, cuarteles en donde entrenaba a sus hombres, codificación para reunión con los comerciantes que pagaban tributo a la organización y que eran el principal sustento económico del grupo. Los ingresos provenientes del consejo ya no podían ser desviados como antes, pero Danzou aún conservaba el dinero que provenía de sus agentes en la capital del país del fuego. Su logia económica contaba con grandes reservas aun, por tantos años de trabajo efectivo y muy buena recaudación. Además, aún conservaba los ninjas fuertes para "operaciones especiales". Misiones grado S en países limítrofes que eran rechazadas por Konoha, pero realizadas por los hombres más fuertes de Raíz. Operaciones especiales, había recaudado una verdadera fortuna en los últimos años, sobre todo gracias a la adición espectacular de Uzumaki Boruto.
Danzou en su búsqueda del espía, sospechó del Uzumaki durante bastante tiempo. Tenía todo para ser el agente de Minato. Hace poco había llegado a Konoha, tenía el mismo apellido u origen familiar de la esposa del líder. Su aspecto físico era similar a Minato, casi como si compartiera sangre tanto con el Yondaime como con su esposa. ¿Y si no era un Uzumaki en realidad? ¿Y si todo era una fachada para hacerlo pasar como ninja mercenario? Después de todo, aun si fuese un mercenario podía estar siendo fuertemente pagado por Minato para dar información sobre Raíz en primer lugar.
Por ese motivo entre otros, Danzou Shimura se preocupó por crearle una debilidad a Boruto. Primero pensó las viejas y oscuras historias del clan Uzumaki. Una fidelidad a prueba de bombas. Un poder inconmensurable. Un caudal de chakra fuera de la imaginación. Los Uzumaki fueron siempre naturalmente muy pasionales y celosos. Cuando uzugakure existía, el clan originario de esa villa solía ser muy territorial con respecto a su familia. Y sobre todo, tal como los Uchiha o los Hyuuga en Konoha, solían preferir miembros del mismo clan para contraer matrimonio. En resumen, como casi no existían ninjas vivos del clan Uzumaki, Boruto podía "interesarse insanamente" por la esposa del Yondaime. Una buena excusa para ponerlo en su contra.
No obstante, luego de algunos meses de cuidadosa vigilancia sobre los movimientos de Boruto cuando no estaba de misión, los espías de Danzou detectaron un profundo aislamiento del hombre extranjero con la aldea que actualmente habitaba. Se comportaba como un paria, como un rechazado de la sociedad. No tenía contacto con nadie vinculado directa o indirectamente con el Hokage. No le interesaba nadie en particular. No buscaba siquiera el placer de la carne. Su única preocupación era cumplir con su trabajo, cobrar sus recompensas, y beber sake como condenado.
-¿Qué información tienes para mí? –consultó Danzou con Anko Mitarashi, quien era el contacto que Boruto tenía con Raíz.
-No le interesa nada de nosotros… –señaló la mujer analítica- creo que incluso deliberadamente rehúye a conocer más sobre la organización. No quiere involucrarse, y no le interesa como funciona Raíz. Solo quiere misiones, beber y toda la información sobre los Uzumaki que se pueda conseguir. Intenté hablarle sobre Kushina-san….
-¿Cómo respondió a eso?
-Sabia de su existencia, -dijo Anko sonriendo apenas- pero cuando intenté indagar más sobre posible interés familiar el señalo: "mi familia verdadera está muerta"
Danzou no renuncio a vigilar las actividades de Boruto, y entonces descubrió mediante el interés del clan Hyuuga lo que efectivamente el hombre Uzumaki había ocultado con mucha astucia. Al parecer Boruto Uzumaki tenía un nuevo tipo de Byakugan oculto en sus ojos. No tenía el aspecto característico de los Hyuuga, pero claramente era muy poderoso.
Entonces, si bien se había convencido que Boruto no era el espía de Minato que podía estar pasándole información, también comenzó a preocuparle que el clan Hyuuga lograra vincularse con el Uzumaki y sumarlo a su familia. Danzou Shimura necesitaba de ninjas como Boruto para enfrentar a Minato. No podía permitir que por política, familia o casamiento el rubio terminara bajo la influencia del Yondaime.
-Si Kushina no le interesa….-analizó Danzou- tengo que crearle un punto de presión distinto.
Se analizaron un grupo de 20 kunoichi candidatas para el "acercamiento". Seducir a un hombre que había resistido las insinuaciones de Anko Mitarashi seria tarea complicada. Pero la mujer tenía instinto, y había analizado perfectamente a su objetivo. Boruto Uzumaki no era un viejo pervertido como Jirayja el Sannin por ejemplo. Si bien claramente le gustaban las mujeres (Anko lo había seguido durante una misión y le vio ingresar a un burdel hace meses) era evidente que no buscaba ese tipo de relación con kunoichi. No era de vincularse con nadie de Konoha. No buscaba amigos, aliados, pareja o siquiera amante. Prefería gastar dinero en burdeles o visitar cantinas de aldeas vecinas antes de socializar dentro de la villa donde residía desde hace más de 2 años. Entonces, la única posibilidad de acercamiento que Anko vislumbró, fue acercar una jovencita que buscara un maestro. Tal vez una compañera de entrenamiento seria el método más efectivo para formar un lazo entre Boruto Uzumaki y Konoha.
La elección de Sakura Haruno fue una mescla de efectivo análisis y suerte a cantidades monumentales. Obviamente Anko y el resto de los encargados de la misión, no tenían idea del pasado de Boruto con la Sakura de otro tiempo. Solo interpretaron que la kunoichi podía buscar entrenamiento en alguien de técnicas cuerpo a cuerpo (mismo estilo) y su profesión como médico podía ayudar hacer más jugoso el trato. Las prácticas con sellos causaban mucho desgaste y heridas en el rubio Uzumaki, y sus frecuentes viajes al hospital eran molestos. Así que cuando observaron que la chica comenzó asistir al hombre con las curaciones en campos de entrenamientos, avizoraron que el operativo por el cual "alertaron" a la kunoichi con conversaciones casuales e información secreta de quien era Boruto Uzumaki como Shinobi, fueron 100% efectivos.
Danzou preparaba su golpe contra el poder del Yondaime. Obligado por las circunstancias, utilizaría los próximos meses en averiguar con pelos y señales todas las actividades en la vida privada tanto de Minato como de toda su familia. Tenía que encontrar debilidades, tenía que hallar el modo de ensuciar el prestigio del Yondaime para conseguir adeptos al golpe de estado. Luego, usando la reciente debilidad creada sobre Boruto Uzumaki, simplemente lo lanzaría contra Minato para que se destruyeran mutuamente. Y si eso no era suficiente, aun le quedaría la carta que estaba a punto de quedar funcional en poquísimo tiempo. Se cumplían los años indicados para poder volver a utilizar el Genjutsu más poderoso del sharingan. Directamente desde el globo ocular antes perteneciente a Uchiha Shisui, Danzou podría usar Kotoamatsukami para asegurar su victoria.
En el pasado, Minato Namikase había bloqueado la posibilidad de Danzou para quedarse con el control del Uchiha más talentoso de esos tiempos. Itachi Uchiha, el hijo mayor del líder actual, hubiese sido una pieza clave para esta revolución. Sin embargo, ahora mismo el anciano consejero estaba apuntando a otro objetivo para transformarlo en su títere. Y esa joven promesa, podía estar en dos recientemente ascendidos Chunnin. El hijo menor de Fugaku, Sasuke Uchiha. O el único heredero del propio Yondaime, y además el nuevo jinchuriki no Kyuubi. Nada menos que Namikase Naruto.
Uno de esos dos jóvenes (o los dos si se pudiese) serían la piedra basal del contrataque que Danzou Shimura preparaba para adueñarse del poder en Konoha. Namikase Minato podía ser muy poderoso personalmente, pero aún no lo suficientemente sabio para ganar en el terreno político. Y el líder de Raíz, aun contaba con aliados como Orochimaru y la aldea del sonido para obtener una mayor fuerza militar desde el extranjero.
En resumen, la cabeza del Yondaime pronto rodaría por los suelos. La ex jinchuriki que era su esposa seria esclavizada o asesinada. Y Naruto sería el arma nueva de Danzou para dominar el mundo entero. Además, quienes todavía guardaran fidelidad a Yondaime y su estúpida visión de paz, serian eliminados para crear un estado de patriotismo militar que haría temblar al mundo entero. Suna seria arrasado. Y tanto Kumo como Iwa pagarían tarde o temprano por las viejas deudas de sangre en la guerra mundial pasada. Danzou no aceptaba la paz, así como lo aceptaba el liderazgo cobarde de Minato.
Pronto, muy pronto en realidad, sería el momento de tomar el control de Konoha.
Fin del capítulo.
