CAPITULO 9: LA GUERRA INTERNA

"Diario de Boruto Uzumaki…

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Siempre creí estar entrenado para todo lo que el mundo Shinobi pudiese ponerme enfrente. La base de mi preparación bajo el comando de Hatake Kakashi sensei, fue tener un alto grado de previsión antes de cada batalla. Dicho entrenamiento fue útil en misiones y también en combate. Sin ir más lejos, me puso codo a codo con un Shinobi nivel Kage, cuando mi poder y experiencia apenas rozaba el rango Jounnin. Las razones no importan, los métodos tampoco. Todo se trata de cumplir la misión. Todo se resume en proteger a mi hogar.

¿Me ofreces una guerra? tendrás en mi a un gran soldado. ¿Me guardas secretos? Seré un efectivo espía para robarlos. ¿Me incitas a un duelo? Entonces me trasformaré en el mejor de los guerreros para derrotarte. Sorprender en la ofensiva, ser previsor en la defensa. Todas herramientas útiles en la profesión del ninja, casi tanto como los jutsu en sí mismos.

Mi tiempo suspendido de la actividad, ya casi sumaba su tercer mes. Y la rutina fuera de la profesión cada vez me molestaba menos. Si bien mi trabajo tenía algunos aspectos para "extrañar", sinceramente la parte más íntima y civil de mi suspensión me estaba impulsando poco a poco hacia la idea del retiro prematuro. En ese tiempo específico, mi sobrina Hitomi había logrado en mi persona lo que me parecía prácticamente imposible. Volver a sonreír, volver a despertar con ansias de entrenar nuevamente. La muchacha crecía día con día. Siempre seria mi linda sobrinita caprichosa, pero incluso mi madre había comentado que se estaba volviendo poco a poco tan bella como la mejor de su generación. Su cuerpo era atlético y no tenía nada fuera de lugar. Incluso con apenas 15 o 16 años, sus formas femeninas definitivamente enseñaban haber heredado lo mejor de su madre o abuela. Pero a diferencia del espíritu recatado y tímido que sus antecesoras habían tenido a la misma edad, Hitomi Yamanaka definitivamente contaba con una personalidad bien Uzumaki. O muy similar a Ino-san cuando joven, según me había contado mi madre alguna vez.

Hitomi además, era increíblemente fuerte como kunoichi. Tan poderosa que tan solo dos meses después de empezar a entrenar junto a mí, ya había rendido con éxito el examen pertinente para ascender a Jounnin. Mi entrenamiento le dio solo los detalles finales de su ascenso más reciente, ya que Hitomi era de por sí muy talentosa desde el nacimiento.

El otro aspecto que me preocupaba de mi sobrina, era la relación actual que tenía con su propia madre. Mi razonamiento lógico, me indicaba que Himawari podía incluso sentir celos enfermos de su propia hija. Y eso era peligroso. Después de todo, por esos mismos celos yo había perdido a mi mujer. Por esos celos estaba en guerra contra mi propia sangre. Por esos celos enfermos, que mi propia hermana guardaba la prudente distancia entre nosotros evitando que compartiéramos un espacio cerrado en cualquier momento o lugar.

-Amas a tu hermana con todo el corazón….-me dijo Hinata-okasan una noche donde cenábamos solos en su casa- no me han dicho la razón de su pelea. Pero estoy muy segura que pronto se perdonaran mutuamente –sonrió esperanzada e ignorante de la gravedad del problema- nunca has sabido resistir la mirada de cachorro que Hima-chan te enseña para lograr tu cariño.

El asunto era muy grave. Tanto así, que nunca pude decirle a nadie lo que realmente había sucedido. Si bien no existían pruebas físicas de que mi hermana hubiese sido el autor intelectual del crimen contra mi esposa embarazada y de la madre tiempo después; aun existían métodos que no requerían más que una orden del Hokage y un escaneo profundo en la mente del criminal. Cortesía del clan Yamanaka. ¿Pero cómo podía atacar a mi propia hermana? Madre sufriría un tormento difícil de imaginar sabiendo la verdad. Y además, ¿Qué otros crímenes se podrían descubrir en la mente de Himawari? Si había manipulado a S*****-chan para que asesinara a su propia hija. ¿Qué otras mentes había influido con su poder? Himawari era peligrosa. Tal vez el ser más peligroso que había enfrentado nunca.

-Le pido que no se entrometa Oka-sama….-dije seriamente a mi madre ante su esperanza de arreglar lo imposible entre hermanos- Himawari y yo no podemos volver al pasado. Somos enemigos ahora.

-No hables así Bolt-kun….-susurró apenada mi madre sufriendo por mis palabras- piensa en los niños de tu hermana. Piensa en tus sobrinitos y también piensa en Hitomi-chan. La niña adora el suelo por donde pisas. ¿No crees que sufre por la pelea que tienes con su madre?

Hitomi era quien más me preocupaba. Era una jovencita de 15 años ahora. Una bella niña que incluso era mirada con avidez por hombres adultos cuando caminaba por la calle. Incluso yo podía apostar en esa época, que no pasaría demasiado tiempo para que mi padre el Hokage, recibiera en su oficina una lluvia de propuestas matrimoniales para enlazar a Hitomi con algún ninja de familia noble o poderosa. Incluso los extranjeros estarían tras la niña. Yo sabía perfectamente que los ojos de mi sobrina serian codiciados tanto como su cuerpo. No faltaba mucho para que esa "guerra" empezara. Hitomi no era tonta y entendía perfectamente la situación. Incluso eso la impulsaba a entrenar más duro y hacerse increíblemente fuerte. Quería ser kunoichi con tanta devoción, como deseaba poder defender su cuerpo de que cualquiera se la llevara lejos del hogar.

-No quiero casarme con ningún extranjero extraño….-me dijo Hitomi una tarde donde tomábamos un respiro del entrenamiento- Tío Boruto tiene que ayudarme. ¡No quiero irme de mi aldea!

Sinceramente, no podía hacer mucho más que entrenarla. Lamentable era el sistema político por el cual los clanes Shinobi aun concertaban matrimonios de conveniencia. Hitomi Yamanaka no solo portaba un apellido noble entre las familias de Konoha. Sino que poseía un Doujutsu único, y un linaje que la colocaba directamente como nieta de un Hokage. Le llamaban "princesa Hitomi", tal como sucedió con Tsunade Senju por ser descendiente directo del primer líder de Konoha. Sobre sus pequeños y delicados hombros, había una enorme carga que debía llevar. Me había pasado a su momento, y ahora mismo mi sobrina estaba a punto de sufrir la misma situación.

-lo siento Hitomi-chan…-le dije con sinceridad- pero si alguien puede protegerte de los acuerdos matrimoniales entre países aliados, ese solo puede ser tu abuelo.

Naruto Uzumaki era el único que podía salvarla. Hitomi era su nieta y definitivamente podía influenciar la situación para evitarle un compromiso forzado. Desde su oficina, mi padre era el único con poder real para eludir el destino de mi sobrina en cuestiones civiles. Yo solo podía ayudarla a entrenar y ser más fuerte como ninja. Nada más que eso, y al mismo tiempo nada menos.

-Hablaré con Hokage-sama…-le confesé casi en secreto- estoy seguro que tu abuelo ayudará –le sonreí mientras ella se apartaba un poco y me miraba ilusionada –lo primero que tenemos que lograr es que tu abuelo te elija como escolta personal. Eso elevara tu status de trabajo y tomaras un poco de poder político junto a tu Oji-san. Luego, veremos cómo pedir ayuda al tío Gaara para que nos respalde desde la reunión de Kage. Será la mejor manera de protegerte contra cualquier pretensión extranjera de unirse en matrimonio con la nieta del Séptimo.

-Significa….-dijo la niña ilusiona- ¿qué voy a trabajar directamente con el abuelo Naruto?

-Es lo mejor que podemos hacer Hitomi-chan…-le sonreí confiado- conocerás en persona a los demás Kage en las reuniones aburridas de tu abuelo. Ellos seguramente cederán ante mi padre y no presentaran propuestas de matrimonio por ti. Después de todo tienen mucho agradecimiento por el Hokage gracias a sus acciones de guerra. Seguramente eso lo solucionará.

Con un mi actual status de "suspendido", era lo mejor que podía hacer para proteger a mi sobrina. Estando junto a su abuelo ella estaría a salvo no solo de los peligros del exterior, sino también de cualquier posible movimiento que mi hermana, su madre específicamente, pudiese pensar o hacer contra la niña. Ella siempre recalcaba que desde su regreso de Suna hace años, había trabado una mejor relación con su progenitora. Pero yo no podía confiarme de nuevo. Era una dura lección que había aprendido de mis propias desgracias. Himawari Uzumaki había demostrado no tener límites. ¿Quién sabe lo que le haría a su propia hija?

No podía arriesgarme a ese extremo. Por lo tanto, apelar al Séptimo Hokage era la solución"

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El enorme martillo de práctica se bamboleaba pesadamente describiendo arcos en el aire sin encontrar nunca un blanco definido. Boruto apelaba a movimientos armoniosos y a la previsión aportada por su enorme diferencia en la experiencia de combate. Los lentos y jadeantes pasos de Sakura Haruno nunca podrían siquiera incomodarlo. Lo cierto era que el tremendo peso del arma, sumado a la indudable fuerza que aportaba la kunoichi que lo esgrimía, podía dar un golpe mortal contra casi cualquier tipo de defensa. Pero eso no era importante para Boruto, puesto que ella jamás podría acertar un solo ataque firme. Era imposible de toda probabilidad. Y tampoco el objetivo primordial del hombre era morir en el corto plazo.

-¿La niña pequeña flor rosada está agotada? –le dijo Bolt cruzado de brazos, mientras Sakura apoyaba el arma en tierra y respiraba pesado mientras trataba desesperadamente de recuperar energía física- ¿eso es todo lo que tiene para ofrecer una Chunnin de esta aldea? El entrenamiento de la famosa Sannin Tsunade Senju, parece cosa de chiste.

La provocaba, la eludía y sobre todo le dejaba bien en claro que nunca ella iba a poder golpearlo. Sakura no solo era más lenta combatiendo cuerpo a cuerpo, sino que por propias reglas del hombre no podía combatir sin llevar a rastras ese enorme martillo que pesaba no menos de 100 kilos. Casi dos meses habían trascurrido desde el comienzo del entrenamiento. Era días a la semana de prácticas. Cuando las misiones o el trabajo del hospital no se interponían. Aun así y aunque pareciese que no estaba evolucionando nada, Sakura no pensaba rendirse. De Tsunade-sensei había aprendido que toda instrucción de un maestro tenía un propósito definido. Si bien Boruto Uzumaki no era muy específico en los objetivos de practicar usando ese mazo de hierro, seguramente debía tener un motivo. Incluso los retos e insultos eran para probarla claramente. Ella debía mantener la calma en combate aun cuando el rival de turno le provocase a más no poder.

Sakura retomó la práctica embistiendo y oscilando el martillo de lado a lado, combinando con golpes potentísimos desde arriba hacia abajo. Lo único que había logrado con sus ataques es abanicar sin dar en el blanco. O dar en el terreno y provocar un cráter como si un meteorito fuera a dar por el suelo del campo. Pero por Kami que no iba a dejar de esforzarse. Si quería ser más fuerte, si deseaba como evidentemente lo hacia el poder defenderse sola sin ayuda de nadie, tenía que encontrar el modo de ganar aun con el peso extra y la incomodidad de arma atípica.

Boruto mientras tanto, sinceramente estaba muy sorprendido…

Había esperado que pronto la chica se rindiera, pidiera mayores explicaciones sobre los motivos del entrenamiento o siquiera se agotara de no lograr supuestamente nada. Pero en casi dos meses, ella ya estaba bastante acostumbrada a maniobrar a buena velocidad portando el martillo, y además su uso del chakra ahora estaba mejor repartido en todo el cuerpo. En resumen, Sakura había incrementado inconscientemente la fuerza física general usando cantidades bajas y constantes de chakra para mejorar su uso del arma en cuestión. En lugar de solo reunir y acumular poder para soltarlo explosivamente mediante los puños o las piernas, ahora alimentaba los músculos con poder espiritual de baja densidad. Insuficiente para dañar sus canales de chakra, pero adecuado para incrementar su fuerza natural paulatinamente. Tsunade Senju y la Sakura del otro tiempo, lograron aumentar brutalmente su fuerza por este mismo método, aunque empezaron a utilizarlo por distintas circunstancias o necesidades alrededor de los 35 años a 40 años. Era evidentemente un avance, que el reto del martillo pesado hubiese empujado a la joven de tan solo 16 años para lograr lo mismo que su contraparte del futuro; pero evidentemente mucho antes en esta nueva versión. Eso cubría una de las importantes falencias que tenía actualmente. El no poder contar con su súper fuerza cuando el rival en cuestión estaba demasiado cerca.

-Veo que has usado el chakra para alimentar tus músculos niña….-le dijo Bolt evitando los lentos ataques sin problemas- pero aun no descubres el propósito general de este entrenamiento.

Si fuera Kakashi-sensei, Boruto estaba seguro que lo hubiese tenido varios meses entrenando sin decirle ni pista sobre el objetivo a lograr. Cuando era joven, Boruto había comprendido que razonar un tipo de entrenamiento y su propósito, tenía más frutos que siempre recibir las explicaciones pertinentes sobre el motivo en cuestión. Era como una prueba de carácter, como incrementar la capacidad de soportar la frustración. Algo que abundaba en el mundo ninja. Pero no obstante creer que ese camino era mejor, en el asunto de Sakura Haruno lamentablemente Boruto no tenía tanto tiempo para dedicarse a entrenarla en esos menesteres. La chica pronto se encontraría sola, y tendría que lidiar con lo aprendido. Era mejor ayudarla a comprender más rápido.

-¿Entiendes por fin los motivos de este entrenamiento? –dijo tosco el rubio, mientras eludía otro ataque lateral sin sentido- ¿Acaso debo dibujarlo en una pizarra como en la academia?

Ojala no estuviera sintiéndose tan cansada y frustrada, que tal vez Sakura tendría energía para enojarse. Sakura se sentía una novata de primera ante ese hombre. Dos meses de estudiar sus movimientos, dos meses de un tipo de entrenamiento donde el maestro no atacaba. Donde había aclarado que no contragolpearía sin importar que. Ella solo debía lidiar con el peso del martillo y atacar. Debía lograr aperturas, sin siquiera preocuparse por recibir contragolpes. Y aun así….

-Boruto-sama…..-jadeo rindiéndose- no puedo. No….¡Cof Cof! No….puedo….¡no puedo!

Se quedó con una rodilla en tierra tratando de recuperar el control de sus nervios. El martillo pesaba bastante, pero dos meses después de iniciar las prácticas aun así no podía siquiera molestar al hombre con sus ataques. Era demasiado rápido tal vez. O peor aún, era como si supiera exactamente lo que ella iba a intentar desde el principio. Y ni siquiera usaba sus Doujutsu para pelear. Como si pudiese leerle la mente.

El rubio en tanto sabía internamente que no podía perder más tiempo en Konoha. Pronto su plan final para salvar el futuro estaría en marcha, y las consecuencias de dicha estrategia lo castigarían sin piedad. Esa chica no podría seguir entrenándose con el dentro de muy poco. Por tanto tenía que encontrar la manera de hacerla evolucionar más rápidamente. Cuando Boruto tuvo que realizar este mismo entrenamiento, solo un tipo de pensamiento lo rondaba para conseguirlo. Si Sakura no podía darse cuenta de cómo "armar" sus estrategias de ataque, el hombre estaba dispuesto ayudarla entender:

-El martillo no es el problema….-le dijo acercándose y estirando una mano la invitó a ponerse de pie- el verdadero problema es que no sabes presionar en ataque.

Ella no dijo nada, pero atraves de sus ojos se leía un claro mensaje. "el problema es que no puedo golpear, de lo contrario ganaría". Ella confiaba mucho en su técnica de puñetazo explosivo. Eso era tanto positivo como negativo. Confiar toda tu vida a un solo jutsu o técnica particular, era demasiado peligroso. Sobre todo cuando existía todo un mundo de ninjas más fuertes que esa kunoichi, en casi todos los aspectos posibles.

-De acuerdo…-suspiró resignado Boruto- iremos directamente a lo importante. No puedes golpearme, porque los movimientos que intentas con ese martillo son siempre los mismos. El peso del arma, hace que te veas obligada a dar golpes de arriba hacia abajo o de lado a lado. Es claro que ningún otro tipo de ataque, puede ser tan contundente como lo que has intentado 3 veces por semana desde hace dos meses.

-El martillo es muy pesado…-declaro la joven confundida- no puedo hacer otro tipo de ataque.

-Error….-declaro Boruto con sus brazos cruzados por detrás de la espalda y postura recta- el martillo no te limita en la variedad de tus movimientos. Es tu uso típico del arma lo que hace la trampa. Es evidente hasta para el más obtuso de los guerreros, que el mayor poder de golpe con esa arma lo puedes lograr a dos manos, y usándolo exactamente como hasta este momento has intentado.

-¡¿Entonces que estoy haciendo mal?! –Gritó frustrada y muy nerviosa- ¡dígame por favor que pretende enseñarme! ¡¿Qué diablos estoy haciendo mal?!

Ella se movió rápido, tomando el martillo solo con la mano derecha lanzo un par de ataques de lado a lado que levantaron una brisa impresionante. Boruto se agachó ante la primera pasada del arma, y luego dio un salto mortal hacia atrás para esquivar la vuelta del mismo golpe. Había tomado buena distancia gracias a esa maniobra y Sakura no lo pudo perseguir, había dado el resto de su fuerza para maniobrar ese enorme peso con una sola mano. Tuvo un alcance y una sorpresa impresionantes, y aun así había fallado.

-Interesante Sakura-chan….-dijo el hombre dando por terminada la práctica de combate y acercándose a ella con calma- es la primera vez que realizas una maniobra distinta. Un ataque a una mano usando tu cuerpo como palanca y dos golpes amplios que pudieron dar en el blanco sin problemas, de no haber estado atento. Muy interesante.

Sakura Haruno no le comprendía. ¿Qué tenía de interesante el milésimo intento fallido de acertar un miserable golpe? ¡Incluso era una maniobra reprochable! Había dejado una apertura tan grande en su defensa, que de estar peleando contra un rival que contraataque seguramente estaría bien muerta. Expuso su pecho, su cabeza, e incluso sus piernas atacando tonta y frontalmente. ¿Qué diablos tenia de interesante? Incluso ahora mismo le dolía el brazo derecho, producto de concentrar chakra en sus músculos para lograr mover rápido algo tan pesado. No era esgrimir el arma lo que le había afectado, era el impulso de frenarla para volver atacar nuevamente. Y aun así, no comprendía nada de este entrenamiento.

-Tus puñetazos cargados y ese martillo comparten los mismos defectos…-compartió finalmente Boruto al verla tan frustrada- son lentos y previsibles. No puedes sorprender con ellos si los usas como tu única y exclusiva herramienta de ataque. ¿Qué sucedería con tus ataques si ese martillo fuera en realidad una lanza? ¿Y si fuera una katana? Tu problema es que observas ese martillo, y solo puedes verlo como un martillo. ¿Entiendes?

La joven lo miraba como si estuviese presenciando a un Naruto moreno, o tal vez a un Sasuke alegre y seductor. Una completa consternación por lo extraño. No era que no entendiera el concepto ya que para la teoría ella era muy buena, solo que la situación practica no parecía redundar en algo medianamente útil.

-Existe un método de interrogatorio conocido como "el tormento chino" –advirtió el hombre mientras la chica y el daban por finalizada la práctica, caminando lado a lado saliendo del campo- La idea general consiste en aplicar agua a manera de goteo, de forma constante en un mismo punto específico del cráneo en el sujeto a interrogar. Puede que al comienzo solo sea meramente una miserable gota de agua. Pero la constante e ininterrumpida caída en el mismo punto, es capaz incluso de partir una roca con el tiempo. Y produce el mismo efecto en la cabeza del prisionero.

Sakura suspiró con claro agotamiento. Además de lo horrible que figuraba la situación para el torturado en cuestión, no podía aun captar con exactitud la enseñanza particular. Se sentía muy frustrada y cansada. Ese estúpido martillo le costaba demasiado día con día. Aunque debía admitir para sí misma que el último mes en medio de las misiones con su equipo, había sido mucho menos agotador que de costumbre. Ahora podía seguir sin mucha dificultad el ritmo de traslado que tenía el equipo Kakashi. Usualmente el ninja copia tenía que ordenar alguna parada de descanso de tanto en tanto para que Sakura pudiese tomar aliento. Después de todo, no podían llegar al destino de la misión con el ninja medico cansado por el trajín del viaje. Pero ahora mismo, no realizaban parada alguna por razones físicas de la kunoichi. Naruto y Sasuke no parecieron notarlo, o incluso importarles el avance de su compañera. Muy distinto de Kakashi que siempre estaba atento a los detalles. El ninja que copia felicitó en privado a su joven estudiante pelirosa. Fuera cual fuese el entrenamiento privado que venía realizando hace tiempo, evidentemente estaba funcionando.

Sakura sonrió apenas con ese recuerdo. Todo mientras Boruto Uzumaki le seguía aplicando presión en la enseñanza teórica. Correr y saltar por los bosques siguiendo el ritmo frenético de Naruto, Sasuke y Kakashi, era bastante menos complicado que cargar 100 kilos de ese maldito martillo en medio de un combate. Se sentía liviana sin esa carga, era en cierta forma un método de trabajo muy similar al que Maito Gai aplicaba sobre Rock Lee. ¿Pero porque razón un martillo y no simplemente pesas de entrenamiento?

-El problema está en tus propios puños Sakura…-le dijo finalmente el hombre- Tsunade Senju te enseño a manipular, acumular y redirigir explotando el chakra como una bomba en forma de golpe. En teoría es una herramienta útil, pero definitivamente no puede ser nunca tu principal recurso para combatir al enemigo.

-¿Significa que no sirve mi ataque para una pelea de alto nivel?

-Significa que solamente debe ser una herramienta del arsenal –le corrigió Boruto- un recurso entre muchos para tomar ventaja. Pero tú lo usas hasta que toda sorpresa queda obsoleta.

El silencio fue dominio los siguientes minutos. Ya casi estaban saliendo del campo de entrenamiento y usualmente Boruto se separaba en este punto de la kunoichi. No quería que nadie los observara estar juntos. Si eran conocidos de Sakura, eso generaría preguntas. Si acaso se trataba de ninjas fieles a Danzou, sería un problema a largo plazo. La chica creía que el hombre sinceramente no la soportaba. Que simplemente la entrenaba para lograr usar sus jutsu médicos en las prácticas personales de sellos. Un acuerdo de partes, sin ninguna emoción o interacción.

De pronto, el hombre emitió una mueca de disgusto. Sakura lo pudo identificar enseguida, puesto que tener de compañero a Sasuke Uchiha y pretender entenderlo, era como graduarse en la escuela de "gestos adustos". Pero Uzumaki Boruto rara vez se mostraba tan disgustado. De hecho, ella había visto aparecer unas bonitas sonrisas en el hombre durante las prácticas que compartían. Eso le trajo el recuerdo de asuntos reflexionados en la privacidad de su habitación. Boruto era un hombre de unos 50 años ¿verdad? Pero su aspecto era jodidamente atractivo. Era un maestro serio y metódico, con cuerpo esculpido y apariencia que no parecía a su edad. De hecho, fácilmente podría apostarse que tenía unos 30 años en realidad. Era muy extraño su bien conservado aspecto.

-¿Qué sucede? –susurro la chica al verlo cambiar del gesto tranquilo a esa mueca de molestia- Boruto-sama yo…

-¿Le has dicho alguna persona sobre nuestras prácticas? ¿Lo has comentado con alguien?

Más que una pregunta, eso parecía una clara amenaza. Sakura sin embargo sabía que ese hombre no le haría daño alguno. Después de todo, habían pasado 2 meses de oportunidades y Boruto ni siquiera la miraba de manera lujuriosa. No, definitivamente ella no se sentía en peligro junto a ese Jounnin.

-Solo lo sabe mi mejor amiga…-dijo la joven un poco acobardada por la interrogante molesta- pero no le diría a nadie que…

-Está bien Sakura…-señalo el hombre suspirando apenas- no es algo que pueda seguir oculto mucho tiempo. Me sorprende que hayan pasado dos meses de hecho. En fin, nuestro acuerdo se termina aquí. No puedo seguir entrenándote.

-¿Qué? ¡¿Cómo que se termina?! –Grito ella nerviosa y corriendo levemente se interpuso en el camino de Boruto- ¡Boruto-sama no hemos terminado!

Ella estaba molesta y asustada. Porque se había sentido feliz de tener alguien que la entrenara. Por lo tanto ahora estaba molesta y asustada, ante la posibilidad de perder su oportunidad de ser más fuerte. Ese hombre no la trataba con delicadeza como Kakashi-sensei, y definitivamente no impedía que ella se enfocara en la parte ofensiva de la profesión como Tsunade-sensei. ¡Ese hombre le estaba dando lo que ella justamente quería! Aunque no tuviera todavía en claro hasta donde podía llegar con el entrenamiento extraño del martillo pesado.

El rubio la observó fijamente. Era una muchacha muy hermosa que le hacía acordar demasiado a Sarada Uchiha. Eran madre e hija después de todo. No podía ser de otra manera en parecido y sobre todo su explosiva personalidad. Aunque Sarada en el recuerdo, era bastante más fría y cerebral como kunoichi. Indudablemente los genes Uchiha habían aportado la conocida frialdad en su momento. Boruto quería seguir estando cerca de Sakura Haruno. Era el único resquicio del recuerdo en la vida que tuvo y perdió en el futuro. Esa Sakura, era lo único que le quedaba. Y por ese motivo el haber detectado que alguien los estaba siguiendo, activo su instinto hacia el peligro. La joven Chunnin no estaba lista aun. No para vivir alerta en su propia aldea o para estar preparada y prevenida de cualquier emboscada durante las misiones con su equipo fuera de Konoha. Boruto además, sabia positivamente que sujetos como Danzou Shimura eran asiduos buscadores de "puntos débiles" en sus subordinados. Boruto sentía que no podía permitir poner a esa chica en peligro. ¿Pero qué hacer? ¿Cómo seguir preparándola, cuando los lobos habían olfateado el rastro?

Pensó en la manera de proteger a Sakura de Danzou, confiando en otra de las enseñanzas de Kakashi-sensei, "ataca los puntos débiles, y también los puntos fuertes" y se dijo que si no podía alejarse de esa chica y el tuerto estaba enterado de ello, tenía que transformarla en su punto de no retorno. En su objeto innegociable. En su musa y en su pasión. Si Danzou pensaba manipularlo poniendo a Sakura en peligro en algún futuro cercano, Boruto tenía que anticiparse y poner en claro lo que pasaría si acaso ella era atacada por Raíz. Una buena estrategia ciertamente, pero que tiempo después se pondría en su contra. Boruto iba a cometer ese error por nostalgia y estupidez combinadas. Y lo lamentaría mucho sin lugar a dudas.

-Está bien….-dijo finalmente el hombre fingiendo suspirar en rendición- pero en poco tiempo voy a tener que salir de Konoha. Una larga misión que tal vez me tome muchos años. Así que solo quedan un par de meses para entrenar. Luego de eso, estas por tu cuenta.

-Hai Sensei….-asintió ella mostrándose satisfecha.

Por dentro, Sakura sintió una mescla de alivio y confusión. No quería desprenderse de esa increíble sensación de estar volviéndose más fuerte. Pero había algo más que comenzaba a molestarla. Era su corazón, sus sentimientos. Ese hombre era un misterio para ella aun cuando había compartido más tiempo que nadie en los últimos tiempos. En cierta forma, tenía ese atractivo misterioso que ella siendo más niña, había sentido por Sasuke Uchiha.

¡Pero era una locura! ¡Una completa locura!

Ese hombre podía ser su padre tranquilamente por edad. Aunque como bien había señalado Ino-cerda cuando supo de esas reuniones. "ese guapo guapo, guapísimo, no se ve nada como un padre" y para finalizar la carga venenosa también dejado suelto un… "Al menos hasta lo que puedas hacerlo padre de tus hijos frentezota" la rubia no solo molestaba a su amiga pelirosa con el supuesto enamoramiento que tenía con Boruto Uzumaki. Sino que ella misma parecía estar enamorada de otro hombre mayor. Nada menos que el Yondaime Hokage. ¡Una locura! ¡Con el padre de naruto-baka que además estaba casado!

Sakura recordaba haberle gritado a su mejor amiga. Y sentirse morir de vergüenza mientras la rubia se reía a mas no poder. ¡Boruto Uzumaki no era un pervertido! Solo era un buen Shinobi que estaba ayudándola a mejorar mucho. ¿Acaso el podía verla como….una mujer? ¡No, eso era ridículo! ¡Ella no estaba interesada en eso y nunca más lo estaría! Ya había tenido suficiente con la frialdad de Sasuke, o con lo cargoso que se ponía Naruto hace tiempo. Era demasiado de cada hombre y Sakura no quería saber nada más del asunto. Boruto Uzumaki solo era su maestro. ¡Ni siquiera un sensei! Solo…era…. ¡alguien que la estaba asistiendo en entrenarse porque ella lo curaba!

Sakura estaba sofocada por sus propios pensamientos y apenas había notado que se separaron a media calle. Ella no pudo despedirse, ni tan siquiera sugerirle almorzar juntos como había deseado desde hace semanas. Se sentía más fuerte poco a poco, y bastante más "confundida" sobre esta aversión a los hombres, y sus nuevas sensaciones con respecto a Boruto-sensei.

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Las cosas comenzaban a mejorar bien y rápido para el Yondaime Hokage…

Su política de alianza con el Kazekage de Suna había generado una nueva línea de comercio que incrementaba bastante la estabilidad de Konoha. El plano internacional había cambiado bastante gracias a esa alianza entre villas de solida constitución. Otogakure estaba aislada gracias al bloqueo que proponían tanto Konoha como Suna. Sabiendo que Orochimaru el renegado Sannin, el asesino del Sandaime Hokage, estaba liderando esa nueva villa. Nadie quería verse involucrado comercialmente con Oto, causándole ruina y limitando su crecimiento.

Más aun, Minato usando su alianza con el Kazekage, tuvo contactos por carta tanto con el Raikage como con la Mizukage; logrando cuando menos abrir un canal regular de comunicación. No había amistad ni confianza entre las villas Shinobi, pero los líderes de países extranjeros no solo temían a Minato por su propio poder personal. Ahora debían prestar especial atención a la posibilidad de una posible invasión de territorios, por una Konoha más poderosa con su alianza a Sunagakure. Suna nunca había representado un peligro para el resto de las villas en cuestión de la guerra. No era que le faltaran números o Shinobi de nivel como para ser temida individualmente. El problema de Suna, siempre estuvo en su abastecimiento. Era una villa con pocos recursos alimenticios, y poco capital para ser invertido en largas guerras de desgaste. Básicamente, los Kage de otras villas y sus consejeros tenían asumido que ir a guerra contra Suna seria ganarle en una batalla de desgaste. Pero ahora, el Hokage y el Kazekage estaban alineados. Suna y Konoha eran una sola espada, y la aldea de la hoja podía alimentar el poder militar de la arena para evitar su única debilidad como estructura de guerra. Suna con provisiones adecuadas, era una villa de temer.

Además, no solo existía un acuerdo de honor entre los líderes. Sino que también sus hijos, parecían haber tenido una especie de amistad importante. Naruto Namikase había salvado la vida del Gaara de la Arena, el ex-jinchuriki del Ichibi. Y dicha oportunidad, había acercado mucho a esas familias aumentando aún más el poder y la unión entre aldeas. Incluso, no faltaba el consejero político que auguraba un posible compromiso matrimonial entre el hijo del Hokage y la hija mayor del Kazekage. Temari de arena no era especialmente afecta a este tipo de práctica, pero en la cuestión especifica de Naruto, sentía que le debía mucho. Entre otras cosas, la vida de su hermano menor.

Mientras tanto, Minato comenzaba acumular mayor influencia estratégica sobre ciertos puntos del mapa que sus rivales Kage de otras villas, no estaban siquiera considerando importantes. Uno de ellos, era el pequeño país de la lluvia. Antes enemigos, luego un mero campo de batalla, y finalmente un pueblo con escasa pero muy poderosa fuerza militar a considerar. El llamado Akatsuki, era una organización en pleno crecimiento. Luego de liberarse de los indeseables renegados que acompañaron en su exilio al sujeto conocido como "Uchiha Madara", Yahiko en su carácter de líder había logrado reunir un nuevo equipo de Shinobi descartados o desertores de otros países. Les otorgaba un lugar donde vivir, una comida caliente en sus platos y todo lo que les pedía era colaboración para proteger Amegakure. Ese pequeño país, se había convertido en una especie de refugio para antiguos Shinobi y ex criminales que no querían seguir escapando de los cazadores especiales de cada aldea ninja. Yahiko, Konan y Nagato les daban la bienvenida a todos sin distinción. La única regla era que nunca volvieran a cometer actos criminales ni adentro ni afuera del país de la lluvia. Si reincidían, desaparecían. Los mismos miembros fundadores se encargaban del problema.

Luego de aquel encuentro informativo con Minato, Itachi y Jirayja. Yahiko continuo manteniendo contacto con su viejo maestro. El Sannin de los sapos siempre fue un tipo agradable, y tenía una amplia capacidad diplomática para caerle bien a sujetos por demás impermeables. Incluso los tres muchachos de Amegake, retornaron a frecuentar su viejo maestro, que de tanto en tanto pasaba de visita y se quedaba a dormir una noche o dos. Amegakure en definitiva, se trasformó en un terreno neutral para cualquier ninja de cualquier aldea. No se permitía las agresiones, ni los ataques y mucho menos asesinatos. Quien rompía las reglas, era detectado por esa continua lluvia vigilante; y tiempo después ejecutado.

Minato tenía la única conexión de un Kage, directamente con los líderes de aquel país neutral. Y era un puntal de poder importante, que podría crecer con el tiempo si lograban empezar a sellar pactos comerciales en algún momento del futuro. Después de todo, Amegake empezaría a crecer en población y poder militar, lo cual le generaría más búsqueda de recursos. Era cuestión de tiempo.

Mientras su fuerza política no dejaba de incrementarse en lo externo, sus debilidades como líder se profundizaban en la función interna. El uso y abuso del sello que había implantado en todas sus víctimas de violación entre las kunoichi, todavía le estaba reportando grandes réditos. Su obsesión con la dominación y violación de jóvenes niñas cada vez se volvía más difícil de controlar. Por lo tanto, el riesgo a ser descubierto o a que algún familiar de las jóvenes afectadas pudiese descubrir el arte de sellado secreto, se incrementaba día con día.

Sin embargo, el sello al parecer tenía cierto efecto secundario que Minato no podía haber calculado previamente. Las jóvenes selladas, parecían acumular poco a poco cierto "amor" por Minato Namikase. El Yondaime lo notaba sobre todo con Ino Yamanaka, una de sus víctimas predilectas. La niña no parecía registrar daño por la violencia, pero si parecía estar "enamorándose" del Hokage. Obviamente, todo este asunto se camuflaba entre los club de fans que Minato supo tener cuando más joven. Entonces, nadie podría sospechar que realmente la hija de Inoichi estuviese en una relación con el líder. Todo parecía simplemente un capricho de niña y nada más.

El problema de todo este asunto no era Minato y su fama incrementada por el supuesto efecto secundario del sello. Sino los espías de Danzou que ya comenzaban acumular mucho material sobre la extraña afición a las niñas que había desarrollado el Hokage. Una depravada practica que podía hacerle ganar muchos enemigos al actual líder.

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La oficina de Fugaku Uchiha, nunca había acumulado tanta tensión…

El padre contaba con sus dos hijos enfrente, tanto Itachi como Sasuke nunca habían visto tan disgustado a su progenitor. ¿El motivo? Un problema que podía destruir al clan completo si se descubría.

-Eres un imprudente y estúpido…-aseguró Fugaku mirando a Sasuke como si quisiera estrangularlo- debería suspenderte como Shinobi y darte una paliza por arrogante.

A falta de mejor expresión, "el gato había saltado de la bolsa". Sasuke pudo evitar que la situación se descubriera en tanto y en cuanto un Shinobi tan capaz como Itachi no se dispusiera a descubrirlo. Pero el hermano mayor había sospechado algo extraño, cuando Kakashi anduvo preguntando sobre la cantidad de faltas que últimamente tenía el Uchiha menor a los entrenamientos. Itachi no iba a permitir que Kakashi descubriera el asunto secreto antes que el mismo. Así que simplemente erigió una excusa asegurando que su hermanito había estado entrenando junto a él, en los últimos meses. Acto seguido, Itachi prosiguió su rutina de trabajo con normalidad, hasta que una semana después se cambió con un clon en su tarea de acompañar al Yondaime y rastreó los pasos de su hermano menor directamente a la fuente del problema. La mismísima casa del Yondaime.

-Solo un verdadero estúpido puede pretender follarse a la esposa del Hokage y salir ileso de todo esto –aseguro Fugaku que no necesitaba más pruebas que el informe de Itachi para creer- nuestro mayor aliado político en esta aldea, está siendo traicionado en su propia cama por un Uchiha. ¡Solo a un maldito imbécil como mi hijo menor se le podría ocurrir tal idea!

Sasuke estaba paralizado de angustia y vergüenza. Ni siquiera su rostro habitualmente impasible podía contener la frustración. La mirada de su padre era un latigazo que seguía golpeando sin piedad. Y peor para el joven Uchiha, era la frialdad en los ojos de su querido hermano mayor. Itachi estaba muy decepcionado. ¿Pero cómo podía explicar la situación? ¿Cómo podía excusarse de tan estúpido comportamiento? Hasta el primer encuentro con Kushina Uzumaki, el joven heredero del sharingan no se había interesado para nada en el sexo. Ese mecanismo según Sasuke, era simplemente un método de reproducción. El quería emular a Itachi, y su hermano tenia novia solamente por una cuestión de cercanía protocolar. Los Uchiha eran Shinobi profesionales. Eran guerreros, no amantes. El sexo era simplemente un trámite de herencia. ¿Entonces porque razón Sasuke se había sentido tan atraído por Kushina? ¡La mujer podía ser su madre maldita sea! Sasuke no era tan estúpido como para exponerse así naturalmente. Algo extraño le sucedía desde la primera vez que se acostó con ella. Algo inexplicable, como un deseo que surgía de manera antinatural. Sasuke no lo podía explicar, y tampoco veía una manera razonable de escapar al castigo en esta situación. ¿Qué pasaría con el ahora que otros sabían su secreto? ¿Cómo lo supieron en primer lugar? Sasuke sabía que era muy cuidadoso cuando visitaba a la esposa del Hokage ¿Acaso alguien pudo seguirlo a pesar de toda su previsión?

-Hatake Kakashi estuvo averiguando la razón de tus continuas faltas a sus entrenamientos de equipo…-advirtió Fugaku sobre la forma de haberlo descubierto todo- por fortuna tu hermano te excusó ante tu líder de escuadrón, argumentando que entrenabas duro junto a él. Pero esa tapadera no va a durar demasiado…

El silencio de los más jóvenes Uchiha era sepulcral. Itachi lo había salvado. Si acaso Kakashi hubiese descubierto a Sasuke acostándose con Kushina Namikase, siendo hombre de confianza del Yondaime, se lo hubiese ido a contar todo. Sasuke estaría preso en ese mismo instante y seguramente ejecutado en poco tiempo. El sudor frio comenzó a recorrer la espina dorsal de Sasuke. Realmente su hermano mayor lo había salvado.

-Tu nivel ha decaído…-proseguía el padre- andar como idiota follando a esa maldita mujer te ha debilitado. Pronto serás el más débil de tu equipo claramente.

-¿El más débil? –Consultó Sasuke confundido- Puede que el Dobe se ponga a mi nivel si dejo de entrenar seguido. Pero el estorbo jamás podría alcanzar a un Uchiha.

-Si por "estorbo"…-aseguró Itachi fríamente- te refieres a tu compañera de equipo kunoichi. Has de saber que además de su especialización en campo de medicina con un Sannin, se encuentra entrenando duramente a manos de un Shinobi clase S.

Sasuke Uchiha nuevamente fue sorprendido y avergonzado. ¿Sakura Haruno estaba entrenando particularmente? ¿Con quién? Si se tratara de Hatake Kakashi, simplemente lo hubiesen nombrado antes de señalar su nivel de poder. ¿Quién estaba entrenando a esa fracasada?

Fugaku estaba muy disgustado. Tenía pésimo concepto de su hijo menor desde siempre, y los problemas que estaba trayendo a la familia sumado a la soberbia sobre su nivel comparado a sus compañeros, solo aumentaban la molestia para el líder de clan. Su única reacción visible fue soltar una carpeta sobre el escritorio a la vista de Sasuke. Un expediente lleno de fotos y datos específicos sobre misiones.

-Uzumaki Boruto….-dijo Itachi sin emoción, mientras de brazos cruzados se quedaba en un rincón oscuro de la oficina- Jounnin de elite. Portador de un Doujutsu especial variación de Byakugan Hyuuga. Tal vez el mayor cazador de renegados registrados en la última década. Apareció en Konoha para cobrar una recompensa hace casi tres años, y fue fichado por el consejo de ancianos. Ha realizado desde entonces 32 misiones clase A y 12 clases S con éxito al 100%.

-Mis contactos me han agregado información perturbadora sobre este Shinobi…-añadió Fugaku mientras Sasuke revisaba los informes y se estremecía- ha entrenado a tu compañera durante solo un par de meses. Pero el nivel de esa niña se ha elevado demasiado. Es un experto manipulador de sellos y tiene la potencia de fuego necesaria para destrozar un ejército pequeño por su propia mano.

Sasuke se sorprendió. Pero eso no cambiaba en su mente el hecho de que Sakura era simplemente un estorbo. Podía pulirse un poco tal vez, pero no tenía las herramientas para ser nada más que una kunoichi médico. Sin embargo el Dobe…

-Tu compañero restante, además de ser hijo del ninja más poderoso del mundo…-proseguía Itachi que respetaba al Yondaime más que a nadie en la profesión- se ha estado entrenando duramente con el Sannin Jirayja. Su control sobre el chakra del monstruo en su interior, lo ha colocado rápidamente como una de las promesas jóvenes más fuertes. Te ha superado en los exámenes Chunnin y la brecha no ha dejado de aumentar. Padre e hijo, podrían asesinarte fácilmente si acaso descubren tu imprudencia.

Si acaso Minato se enteraba, Fugaku podía avizorar que además los Uchiha serían castigados como clan. Tal vez aislados como antaño. Tal vez expulsados de Konoha como familia. Tal vez, solo simplemente exterminados. Minato Namikase podía tenía el rostro la actitud de un "ángel", pero los Shinobi de la roca en la pasada guerra, tenían una visión más bien "demoniaca" del mismo sujeto. Era un asesino de cuidado. Un Shinobi capaz de exterminar en soledad la totalidad de un ejército enemigo. O tal vez un clan de traidores, como el Uchiha por ejemplo.

-Desde este momento…-dijo Fugaku luego de un pesado silencio- tienes terminantemente prohibido abandonar las instalaciones del complejo Uchiha. Estas suspendido como Shinobi y hablaré personalmente con el Yondaime para que te busque reemplazo en tu equipo regular. No puedes salir de casa. Y te entrenaras a conciencia junto a tu hermano. Si desobedeces, me encargare personalmente de matarte.

La amenaza era muy clara. Sasuke como todos los jóvenes, no era consciente del poder personal de Minato Namikase. Fugaku como todos los más grandes, había visto y entendía el alcance del Hokage. La supervivencia del clan Uchiha era lo primero. Y si el estúpido de su hijo menor tenía que pagar con su vida para mantener la alianza entre Fugaku y Minato; el líder del clan de Sharingan pagaría ese alto precio sin dudarlo un segundo.

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Danzou había terminado su larga lista de reuniones…

Entrevistarse en privado con los líderes ancianos, tenía el inconveniente de lo protocolar y la dificultad del vacío en poder. Eran los padres o tíos de los actuales líderes en cada familia. Retirados de la función como líderes, pero aun así conservando cierta ascendencia sobre los jóvenes de sus clanes respectivos. Danzou se había resistido a iniciar su estrategia por los jóvenes cabeza de clan, entendiendo que la admiración por Minato Namikase como guerrero, impediría que se pusieran del lado de Danzou. El líder de Raíz, además necesitaba ensuciar la imagen impoluta del Yondaime. Y que todos, incluso quienes no creyeran completamente en lo esgrimido por los informes de Danzou, pusieran de entredicho el liderazgo de Minato en lo consiguiente.

-Tenemos razones para creer…-dijo Danzou en las reuniones secretas con los clanes- que el Yondaime Hokage ha estado manipulando para su placer personal, al personal activo de kunoichi con un sello prohibido en su uso desde los tiempos de Sandaime Hokage.

Cuando menos existían 15 casos probables. Y muchas de esas kunoichi eran de familias nobles. De clanes numerosos y poderosos. El grado de la acusación era muy grave. Y aunque los espías de Danzou no habían obtenido formas de pruebas demasiado contundentes, tuvo la fortuna el líder de Raíz que nunca quiso involucrar a Uzumaki Boruto a esta investigación. Lo cual lograba mantener ciego al Yondaime de los movimientos de sus enemigos. No obstante su fracaso parcial en ensuciar la "honorable" reputación de Minato, Danzou Shimura encontró finalmente su oportunidad cuando uno de sus mejores espías le trajo información clasificada sobre el resto de la familia Namikase.

Sai era uno de sus mejores elementos, y había sido infiltrado en el equipo Kakashi, como parte de reemplazo por el suspendido Uchiha Sasuke. El integrante de Ne, descubrió en pocas semanas datos muy interesantes sobre sus compañeros de equipo. Hatake Kakashi, líder de escuadrón. Uno de los hombres de confianza del Yondaime. Su alumno estrella y alguien profundamente fiel. Si acaso Danzou pensaba derribar el gobierno de Minato. Kakashi sin lugar a dudas debía ser eliminado.

Haruno Sakura. Chunnin de categoría, ninja medico en su especialidad. Sai informó a Danzou-sama que la joven había sido entrenada por la Sannin Tsunade Senju. Su habilidades como kunoichi medico eran sobresalientes. Su capacidad de pelea era muy básica en ataque y competente en defensa. Finalmente, la joven presentaba un importante desapego por su propio equipo. Evitándolos la mayor parte de tiempo posible. En su trabajo regular era eficaz y eficiente. En su vida privada era muy restrictiva de amistades. Y finalmente, hace un par de meses había empezado a entrenarse bajo la tutela de un Jounnin de Elite. Uzumaki Boruto.

-Vaya vaya…..-sonrió levemente Danzou ante el informe de Sai- Parece que el monstruo tiene una debilidad.

Uzumaki Boruto tenía una posible debilidad. La joven no parecía interesarle especialmente. Pero no solo era compañera del hijo del Yondaime, sino que también parecía interesarle románticamente al muchacho. Un posible punto de conflicto entre Boruto y el Hokage si se manipulaba la situación correctamente. Después de todo, crear y terminar conflictos era la especialidad de Raíz. Y sabiendo que el mercenario era hombre de poca paciencia y capacidad para el asesinato fácil, sería una buena forma de presión ponerlo en contra de Namikase Minato.

Uchiha Sasuke. Miembro apartado de su tarea y confinado al territorio Uchiha. Danzou tenía acceso restringido a la información interna de ese clan. Pero hacia poco menos de un mes que el propio líder Uchiha Fugaku, había suspendido provisionalmente a su hijo menor. El motivo era desconocido por Sai. Nadie entendía que había sucedido.

Y finalmente el jinchuriki no Kyuubi, Namikase Naruto. Sai había notado algunas desapariciones del campamento en equipo cuando el escuadrón Kakashi estaba de misión en países lejanos. Naruto regresaba al poco tiempo. Con diversas excusas sobre sus alejamientos de los lugares de acampadas o las noches sin dormir. Maestro usuario del jutsu clones de sombras, Sai evaluaba que los niveles de poder en el hijo del Yondaime cada vez se elevaban más. Era un digno sucesor de su padre. En algunos años seria temido por propios y extraños.

-¿Qué nivel de control tiene sobre el zorro demonio? –fue la pregunta de Danzou a su espía.

Sus largos periodos sin emitir palabra indicaban que posiblemente tenía fluido contacto interno con el monstruo. Sai además había anotado con precisión y frialdad cada pequeño momento donde pudo verlo usar el chakra caótico durante las misiones. Su estado de ánimo era fluctuante. Pasaba del buen ánimo y la personalidad extrovertida, al silencio sepulcral y la mirada dura. Y sus desapariciones en terreno hostil eran muy extrañas.

Y finalmente, por la información recaudada tanto sobre Minato como del equipo de Naruto, Danzou Shimura pudo evaluar la mejor estrategia para tomar la ofensiva por el control de Konoha. La política externa no importaba. Minato iba a caer por sus propios defectos desde adentro. Y el primer paso era destruir la armonía interna de la familia Namikase.

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Kushina Namikase estaba en graves dificultades…

Su cuerpo no le respondía. Su instinto sexual estaba completamente desatado, y para colmo su joven amante parecía haber desaparecido de la faz de la tierra. Estaba a punto de cumplir su segundo mes sin sexo. Su marido era un caso perdido. Nunca estaba dispuesto, siempre estaba "cansado del trabajo". Kushina no era tonta y sabía que seguramente su amado esposo tenía un amante. Era muy claro eso en su mente, pero la tormenta de celos que podría montarle como hace años, ahora mismo era una brisa molesta que no hacía más que mantenerla cachonda.

Minato estaba viejo a sus ojos, ese era el problema según Kushina…

Era un concepto terminante y errado. Kushina sabía que Minato físicamente estaba en su mejor momento. Pero el libido de la pelirroja había disfrutado durante un buen tiempo de un joven fresco y enérgico como Sasuke Uchiha. Y ese muchacho, si bien no era impresionante en el acto sexual, se acercaba bastante a la idea de satisfacción ideal que la mujer fantaseaba tener. Ya no le interesaban los hombres de su edad, (incluido su esposo) y su mirada iba irremediablemente a la generación contemporánea a su propio hijo.

La culpa no obstante, devoraba a Kushina implacablemente…

Su amado hijo Naruto. El joven guapo y encantador que ella siempre consideraría su niño especial, ahora mismo estaba alejándose cada vez más de su madre. La culpa por haber follado con un joven de la misma edad que su Naruto, hizo en Kushina mantener aún más distancia de la relación con su hijo. Su Naruto había vuelto muy distinto de su viaje con el pervertido de Jirayja. Y Kushina como madre, se sentía totalmente ajena en la vida de su retoño. Alejada de su marido y de su hijo, lo único que le quedaba a Kushina era su mejor amiga. Nada menos que Mikoto Uchiha. E incluso a ella, la pelirroja sabía que había traicionado a acostarse con su hijo menor.

Kushina sabía perfectamente que había estado mal lo que hizo…

Seducir a Sasuke, someterlo y enviciarlo con sexo. Aprovechar su inexperiencia y exprimirlo al completo. Pero no podía explicar tamaño libido despertado por la aberrante situación. ¿Por qué? ¿Por qué motivo Kushina deseaba acostarse con jovencitos en lugar de hombres de su edad? Incluso caminando por la calle, sus impulsos y sus ojos iban directamente hacia Shinobi en el rango de los 16 años de edad. No más que eso. Ni siquiera existía una justificación razonable por tal preferencia. Muchas veces en los meses pasados, se dijo que jamás volvería a tener sexo con alguien que no fuese su marido. Pero era inevitable. Su cuerpo le traicionaba y cuando Sasuke aparecía, el fuego la quemaba completamente. ¿Lo amaba? Ni de broma. No había tiernos sentimientos por el púber Uchiha. Ni tampoco nada parecido por cada joven de ese rango en edad que cruzaba por la calle. No había cometido la estupidez de ampliar su espectro de conquistas a otros jóvenes. Pero el error ya estaba cometido. No solo había perdido el control acostándose con el pervertido de Jirayja hace años, sino que tiempo después había vuelto a sucumbir a su propia lujuria montando al hijo menor de Mikoto-chan. Su instinto era incontenible, y para colmo de males completamente especifico en la actualidad.

¿Qué hacer? ¿Cómo controlar la situación ahora que el joven Uchiha no venía a buscarla como siempre? ¿Acaso acabaría descontrolándose y follando a cualquier muchacho que encontrara por la calle? ¿Qué pensaría su marido de esa? ¡MALDITA SEA! ¿QUE PASARIA CON SU HIJO CUANDO LO SUPIERA TODO?!

Kushina Namikase entro en desesperación. Y la única persona a la que podía acudir de entera confianza, no solía estar regularmente en Konoha para atender a sus ruegos. La kunoichi medico de rango Sannin Tsunade Senju, era la única persona que podía encontrar la forma de curarla. Algo estaba mal en el interior de Kushina, y la mujer cada vez era más consciente de ello. Algo en su interior estaba dañado, pervertido, oscurecido. Algo más allá de libido normal. Hace años Kushina pensó que se trataba del zorro demonio. Ahora mismo, que ya no era jinchuriki, indudablemente entendía que se trataba de algo más. Y la esposa del Yondaime Hokage, tenía que encontrar la manera de detenerlo. O su familia seria destruida en el proceso.

Fin del capitulo