Para mis queridos lectores una noticia buena y una mala…

La buena….viene conti. por mas y mas oscuridad. (y aun no han visto lo peor XD)

La mala…este es el ultimo capitulo de los ya escritos que tengo. Asi que la próxima conti tardara bastante mas me temo. Pero tengan paciencia y poco a poco terminaré el fic. Pero desde ahora, oficialmente estoy escribiendo nuevo cada capitulo. No hay mas por editar en este fic, el resto esta por ser escrito todavía. (contracara es distinto, y se continuara mas seguido porque solo debo editar)

Aclarado esto….

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CAPITULO 11: UNA TERRIBLE CONDENA

"Diario de Boruto Uzumaki…

Nueva entrada…

Recuerdo haber sentido un atisbo grande de alivio aquella tarde donde Ino Yamanaka implantó el sello en mi espalda para defender mi mente. Fue un esfuerzo conjunto entre los conocimientos adquiridos sobre artes Uzumaki antiguas, y la capacidad de una muy experimentada líder Yamanaka para hilvanar fuinjutsu con Genjutsu. El objetivo era crear una defensa solida contra técnicas que invadieran mi mente. Tuve que sacrificar parte de mi chakra para sostener un sello de control que lograra impedir ser influenciado por la técnica de presión parcial creada por Himawari Uzumaki.

Fueron tiempos difíciles aquellos…

Mi guerra interna contra mi hermana se mesclaba indefectiblemente con el otro conflicto por la libertad y felicidad de mi sobrina. Mi hermano menor quedo descartado rápidamente para ser el prometido de Hitomi. El asunto no era tanto el parentesco como la falta del Doujutsu en Minato, tan necesario para justificar una endogamia que extendería la herencia de poder. Y con respecto a mis dos medio hermanos Hyuuga, al parecer tía Hanabi no estaba dispuesta a cederlos para un eventual compromiso. Cuestión extraña, ya que los Hyuuga tenían la posibilidad de adquirir más integrantes del nuevo Doujutsu con el casamiento de uno de sus descendientes con la nieta del Hokage.

Tía Hanabi tal vez estaba siendo controlada. Pero eso significaba que también Hinata-okasan lo estaba. Para controlar al títere, primero debes tomar al titiritero. El problema no era lo que estaba sucediendo a mí alrededor. La verdadera cuestión, era el ¿Por qué? Himawari había movido fichas y bloqueado cualquier intento de casamiento en Konoha. ¿Quería enviar lejos a su hija? ¿Quería entregarla a otra aldea Shinobi?

Eventualmente, la escalada de daño acabaría en desastre diplomático. Si acaso Hitomi, mi padre el Hokage, o incluso Himawari cometían un error de juicio; todo podía terminar en conflicto dentro de alianza. Entonces, decidí abrir completamente el juego:

-Quiero fingir ser el prometido de Hitomi-chan…-le dije a mi padre una tarde donde quedamos solos en su oficina- obviamente no la veo de forma pervertida. Pero podemos formar un acuerdo de matrimonio para mantener uno o dos años fuera de peligro.

Mi padre sonrió apenas. Sabia de mi cercanía a su nieta y que definitivamente no iba a permitir que la casaran a la fuerza con un extranjero. Yo había estado entrenándola, yo la había recomendado para ser escolta del Hokage. Yo la protegía, era la luz de mis ojos. No iba a permitir que nadie, ni siquiera mi enferma hermana menor la alejara de mí. Pero la experiencia también se hacía presente.

-No quiero que nadie lo sepa en Konoha –anuncié al Hokage- tengo razones para creer que Hitomi puede estar en peligro si alguien se entera que puede llegar a ser mi esposa. Podemos firmar un contrato de matrimonio y tú puedes enseñarlo a los otros líderes. Pero todo debe ser discreto, para evitar que Hitomi-chan tenga riesgo su vida.

Mi padre lo pensó un momento. Era evidente que reflexionaba profundo sobre la propuesta, que en cierta forma él también había dejado vislumbrar hace tiempo. Aunque claramente no estaba pensando en lo que ocurrido con Sarada, con los Hyuuga por asunto del Doujutsu o ¿porque no? lo que terminó ocurriéndole a S*****-chan.

-¿Es información de Raíz? –dijo con calma el Hokage.

-Hai…-afirme para proteger aun la identidad de Himawari.

-La firma del acuerdo para ser legal…-afirmó mi padre- debe contar con el aval de cuando menos un consejero venerable, y un representante de cada lado del contrato. Debemos hablar con Hima-chan para…

-No…-le corté bruscamente por lo que se sorprendió- Hitomi estará en riesgo mortal. Solo Inojin como su padre y representante del clan. Podemos involucrar a Ino-san también. Y de nuestro lado solos nosotros.

-¿Por qué?

-Ino Yamanaka es alguien muy confiable, y sus técnicas mentales pueden borrar todo rastro de la información sobre el acuerdo. Nadie, y eso incluye a los padres de Hitomi deben saber lo que ocurre. Confía en mi padre.

Naruto Uzumaki confiaba ciegamente en mí. Durante años, había aprendidos que aunque mis métodos podían pecar de extremistas o poco ortodoxos en algunos casos, siempre estaban apuntados al bien común. Yo no tenía interés sexual en Hitomi Yamanaka. Mi sentimiento por ella era la de un protector. Irónicamente, la veía como lo que realmente era en la realidad, mi hija. Esa información debería haberme hecho feliz. La amaba con sinceridad y esperaba ser su tío del corazón por siempre. Pero lamentablemente, en la tierra de traidores la información más hermosa, siempre viene empañada por el dolor y la sangre. Entonces cuando este dato fue revelado, no tuvo excepción a la regla.

El acuerdo fue un hermoso desastre…

48 horas después de firmado el contrato de compromiso matrimonial. Aun cuando Ino había sellado los recuerdos de Inojin y demás participantes a excepción de Hitomi o quien ahora escribe; La noticia de alguna forma fue conocida por mi hermana menor. Todo fue un desastre porque apareció desesperada en la oficina del Hokage gritando y llorando contra ese acuerdo secreto del que supuestamente no tenía forma de saber. Su nerviosismo y desesperación eran muy frustrantes. Parecía una bestia atrapada en un cepo. Parecía un criminal vuelto loco ante el cadáver fresco de su víctima reciente.

Mi padre tuvo que apelar al ANBU para mantenerla bajo control. Ella gritaba incoherencias sobre lo que no podía ser. Sobre lo prohibido y sobre lo incorrecto. Fue retenida por la fuerza y solo pudieron controlarla efectivamente cuando la sellaron para el uso del chakra. Era hija del Hokage después de todo, era muy fuerte y difícil de manejar por un grupo de ANBU bastante novatos por juventud. Pero ahí mismo no solo estaba yo presente, sino también mi padre. Ambos éramos una fuerza imparable si trabajábamos juntos. Himawari finalmente dejo de resistirse cuando perdió el uso de chakra. Se dejó conducir hacia una celda de detención y tanto el Hokage como quien escribe ahora la siguieron para interrogarla. Ya no podía protegerla. Si era interrogada, o incluso si su mente era sondeada por la división de interrogatorios. La verdad sobre las muertes de Sarada y S*****-chan finalmente saldría a luz. Mal que me pesara, seguía amando a mi hermana menor. Deseaba enterrar el pasado para mantenerla a salvo. Pero el asunto del acuerdo matrimonial con mi sobrina lo termino por revelar todo. Incluso mucho más, de lo que originalmente hubiese querido saber"

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El Jounnin de elite los esperó a pie firme en la mitad del terreno de entrenamientos número 7. Parado frente a los tres místicos troncos, como si el destino una y otra vez estuviese empeñado en elegir los mismos lugares para manifestarse. Habían pasado ya muchos años desde que Boruto Uzumaki viajo en el tiempo hacia el pasado, volvió a la época de sus abuelos y cambio el flujo natural de la historia salvando a la familia paterna. Muchos años de vivir como un ente sin propósito ni destino, dentro de una vieja historia que cada vez era menos su propia historia.

-"este mundo no es tu mundo"…-se repetía en su mente la frase de Minato Namikase- "esta historia no es tu historia"- era lo que el propio Boruto podía agregar de sí mismo.

Todo eso era cierto. Pero aun Boruto se reconocía como un Shinobi fiel a la aldea de la hoja. Y su misión principal, aquella que lo trajo al pasado, seguía siendo prioridad. Aunque le costara la vida, aunque sacrificara los últimos trozos de su alma por conseguirlo. Y por ello, se había mantenido aislado del joven Naruto Namikase, su familia, sus amigos y básicamente toda la generación. Tenía que mantener las distancias. No conocerlos, no tratarlos, no trabar amistad con ninguno de ellos. De lo contrario, la misión de Boruto causaría mucho daño más allá de haber salvado al mundo del futuro como el rubio pretendía. Y sus muchos años como cazarrecompensas, sumados al tiempo que paso en Konoha como parte del ANBU, se fueron por el caño ante las órdenes del viejo Danzou.

El consejero sospechaba movimientos extraños alrededor del Hokage. Fingía interés en protegerlo aunque claramente prefería enterrarlo. Y había enviado a un asesino despiadado y sin ninguna fidelidad conocida más allá del dinero y los sellos Uzumaki antiguos; directo a capitanear parcialmente el equipo Kakashi.

Todo fue un asunto del consejo de ancianos, quienes presentaron gran interés en la guerra civil que la aldea de Kirigakure aún continuaba teniendo en su país del agua. Al parecer, la sangría del combate entre Yagura (cuarto Mizukage) contra las espadas de la niebla rebeldes conducidas por Mei Terumi, estaba durando demasiado en esta versión del tiempo.

Boruto no había salido de la aldea por mucho tiempo como antaño cuando era agente libre. Solo misiones cortas y esporádicas, nada complicado para sus habilidades ni desafiante para su nivel. El consejo de ancianos le había dado misiones de alto grado, y Danzou por intermedio de los contactos de Raíz tampoco había mezquinado su utilización. En Resumen, mucho dinero. Muchos sellos antiguos y la sensación en sus contratantes de que Boruto Uzumaki podía ocuparse de prácticamente todo. Lo cual era sospechoso sino alguien tan calificado no era enviado a tratar el problema de Kirigakure.

Entonces, ¿Por qué enviarlo a cuidar a un grupo de críos que apenas si ascendían a Chunnin? ¿Por qué Danzou había movido influencias para poner a Boruto en centro mismo de sus supuestos enemigos? ¿Acaso lo estaba probando? ¿Sospechaba que Boruto era el espía de Minato? ¿Intentaba probar su lealtad? De lo contrario, era extraño que "casualmente" durante el tiempo que Kakashi no podía liderar a su escuadrón, lo designaran al Uzumaki y no al capitán Yamato por ejemplo.

Boruto había pasado todo el tiempo desde que se dispuso a vivir en la Konoha del pasado a evitar tanto a su "padre" como a su "madre". No debía relacionarse con ninguno de ellos. No si quería evitar influir en partes incorrectas del futuro. Ciertamente quedaba por resolver el asunto de Obito Uchiha y Zetzu. Boruto no tenía todo el detalle sobre esos sujetos, pero si había leído en los libros de historias mientras entrenaba con Kakashi-sensei, que ellos formaban parte de los enemigos en la quinta guerra mundial que termino uniendo a todas las villas Shinobi en una alianza.

Sin embargo, todos sus esfuerzos se fueron por el drenaje, cuando los movimientos de Danzou terminaron por ponerlo a cargo del equipo 7. Aparentemente Kakashi estaría realizando una serie de misiones junto a un escuadrón especial, y sus estudiantes ahora estaban a cargo de Boruto Uzumaki. Así, aunque fuese increíble, Boruto ahora estaba liderando el equipo donde unos jóvenes muy conocidos formaban parte. Sai había regresado al ANBU en cuanto Sasuke Uchiha salió de la suspensión que le impuso su propia familia. Estaba Sakura Haruno, su amante del futuro y ahora su estudiante en el presente. Era parte Naruto Namikase, hijo del Yondaime y para colmo padre de Boruto en el futuro. Y para completar el combo destructivo, Sasuke Uchiha. Tan arrogante y altanero como siempre. Un poco menos sombrío gracias a conservar viva a su familia, pero aun así con la mala actitud de equipo que siempre le caracterizo. Por ser Uchiha, se creía el dueño del universo. Y tenía un mal humor de los mil demonios porque su rival y compañero de equipo le estaba superando en nivel de poder actualmente. Comparando con el pasado original, Boruto podía ver a un Naruto superior a Sasuke. Un Naruto mejor instruido desde la niñez por contar con su familia. Un Sasuke muy protegido y mimado por contar con su clan vivo. El asunto de Sakura Haruno y su trauma también era un cambio, aunque Boruto no tenía idea del motivo como con los otros. Tres personas importantes en un futuro, y Boruto en medio como capitán interino. El plan perfecto para el desastre temporal.

-Mi nombre es Uzumaki Boruto….-les dijo parado de brazos cruzados frente a los tres Chunnin- soy el líder de este equipo hasta que el Hokage, o el consejo digan lo contrario. He vivido gran parte de mi vida trabajando independiente. Cazando criminales, rastreando la peor basura que el mundo ninja ha creado. Trabajé en escuadrones de elite mucho tiempo antes que cualquiera de ustedes pudiera andar sin pañales.

La impersonalidad era la clave de todo. Boruto estaba atrapado en este trabajo de conducir a su "padre", a su "amante" y al "padre de Sarada-chan". Pero no se iba a relacionar con ninguno de ellos. Algunas misiones, algo de tiempo perdido y seguramente Kakashi Hatake volvería a dirigir ese escuadrón. Entonces Boruto jamás volvería a cruzarse con ellos. No por lo menos, hasta que llegara el inevitable final de todo.

-Los que abandona a la misión son basura…-dijo parafraseando a Kakashi- pero los que abandonan a sus amigos…

-…son peor que la basura –completó Naruto sonriendo al nuevo capitán. A él siempre le había gustado esa frase emitida por Kakashi-sensei.

-Y aquí otra filosofía posible de los ninjas….-proseguía imperturbable Boruto, haciendo que el joven Namikase dejara de sonreír por la frialdad- "la misión es lo primordial" no importa si pierdo a mi equipo, o hasta la vida. La misión siempre debe cumplirse. No hacerlo, deshonraría mi clan. Al costo que sea debo cumplir. La misión y mi honor son más importantes que todo.

Sasuke estaba más cerca de esa línea de pensamiento. No se veía a si mismo fallando y teniendo que enfrentar a su padre o a Itachi-nii cuando regresara. Sinceramente, prefería morir antes que perder el honor Uchiha. Aunque claramente mantendría esta postura cautelosa hasta ser más fuerte, y así hacerle pagar a sus enemigos las humillaciones vividas.

-También estarán aquellos ninjas que no tienen una creencia en común…-desdeño Boruto sonriendo apenas y muy frio- aquellos que esperan que suceda lo mejor mientras van buscando no decepcionar, no morir, o no caer en manos del enemigo. Ninjas sin principios definidos. Ninjas que solo cumplen su trabajo. Sobrevivientes.

Sakura asintió levemente en silencio. Claramente ella estaba más inclinada a ese modo de pensamiento. La filosofía o el honor no la salvarían cuando un grupo de violadores la tomaran prisionera. Tenía que ser fuerte, tenía que sobrevivir.

-Y todo lo piensen sobre su trabajo o su camino de ninja es válido…-les dijo finalmente el capitán- Pero en este escuadrón en particular, importara una mierda.

Tanto Naruto como Sasuke se irritaron profundamente. No era bonito que alguien pisoteara sobre tus creencias como si fueran la nada misma. Kakashi-sensei era muy distinto a este sujeto. Ni siquiera habían pasado 10 minutos de conocerlo y les caía mal. Sakura por su parte, ya tenía más tiempo de relacionarse con Boruto-sensei, y entendía que era una fachada su comportamiento borde. Algo le había pasado a ese hombre para querer odiar al mundo y alejarse emocionalmente de todos. La joven pelirosa se sentía empática con el sensei. O tal vez enamorada, o simplemente admirada por todo lo aprendido en meses anteriores. La otra gran posibilidad, era que sus instintos como médico se activaran ante la presencia de un alma rota. Porque eso parecía Boruto Uzumaki ante la joven Sakura. Un hombre muy dañado, y un hombre que necesitaba ser amado. Y ella lo quisiera o no, estaba reaccionando ante eso.

-Pueden creer lo que quieran…-proseguía Boruto imperturbable- incluso pueden no creer en nada. Pero en el campo mientras nos encontremos de misión, lo único que tienen permitido es obedecer ciegamente mis órdenes. No he cuidado nunca a un grupo de críos. Siempre he llevado soldados a las misiones. Y los soldados obedecen sin cuestionar. No pido, ni doy trato preferencial. No les pediré que entrenen bajo mi tutela ni me importara que no se reúnan conmigo en un campo de entrenamiento. En Konoha, tienen vía libre para hacer lo que mierda les parezca con su tiempo. Pero en el campo de las misiones, la orden inalterable es obedecerme.

-¿No nos entrenará Boruto-sensei? –preguntó Sakura algo desanimada.

-Estaré disponible para compartir entrenamiento lunes, miércoles y viernes en este mismo campo. – Anuncio el hombre seriamente, cuyas funciones actuales le obligaban asistir a ninjas bajo su mando- esperaré por ustedes d de la mañana. El que quiera ser apaleado sin misericordia es bienvenido a prestar su cuerpo a la causa. Pero si a las 9 en punto no tengo la molestia de una visita, bien pueden hacer lo que quieran de sus vidas. No serán reportados ni informados por no entrenar conmigo. Pero cuando sean llamados por una misión, nos reuniremos donde les ordene y a la hora señalada. Sin excepciones.

Sasuke ya estaba perjurándose que nunca vendría a entrenar con un idiota como ese. De hecho, se parecía bastante al Dobe de Naruto, solo que no tenía esa sonrisa estúpida y era un viejo. ¿Acaso eran parientes? ¿Por qué nunca lo habían visto hasta ahora? ¿Quién era ese sujeto que había sido recomendado por el consejo de clanes? En realidad no le importaba. Desde que fue liberado por su padre, estaba entrenando bajo la tutela de ninjas pertenecientes al ANBU. Fugaku Uchiha en persona lo había contactado con la elite de las fuerzas especiales. No le valdría de nada el entrenamiento con un Jounnin regular.

Naruto en cambio sentía algo extraño con el capitán presente. Algo de su instinto le sentía curiosamente familiar. Aunque no le había gustado mucho ver a su compañera e interés romántico Sakura Haruno, sonreír ante el viejo borde cuando hablaba sobre entrenamiento. ¿Qué estaba ocurriendo? ¿Ahora Sakura-chan estaba interesada en ese sujeto? No, no podía ser. Hace un par de años ella estaba enamorada del teme, para luego no querer estar con nadie. Naruto había esperado demasiado su oportunidad. Sakura-chan tenía que darle una cita cuando menos. Aunque actualmente no estuviese "desesperado" por ganarse el corazón de su compañera, tenía que mantener ciertos aspectos de su vieja apariencia para pasar desapercibido.

-Repito claramente antes de que se retiren a sus actividades….-reclamó Boruto muy firme- Ahora son mi escuadrón. Lo que Kakashi o quien sea que los haya entrenado previamente hiciera, a mí no me importa. Durante las misiones solo mis órdenes son válidas. Si acaso se atreven a huir, desafiarme o contradecir lo que digo. No deberán preocuparse por el enemigo en el campo. Yo mismo los mataré y dejaré sus cadáveres para alimentar a las alimañas del bosque. Es todo.

Dicho esto, Boruto Uzumaki desapareció. En un remolino de hojas se trasportó por un sunshin instantáneo. Había dejado una terrible impresión en su escuadrón. Tanto Naruto como Sasuke ya lo odiaban sin siquiera haber empezado a trabajar juntos. Sakura en cambio, tenía una suave sonrisa que no podía disimular con nada. Su corazón estaba cautivado. No importaba que Boruto fuera borde o antisocial. No importaba que pareciera un hombre deprimido. Que se emborrachara o buscaba pelea en cualquier lado. Ni siquiera a Sakura le comenzaba a importar la diferencia de edad. Estaba encantada con Boruto Uzumaki. Ese hombre era el único que no la trataba como un objeto frágil. Era el único que no la consideraba un estorbo. Ese hombre una extraña tristeza interna que a Sakura le provocaba locura. Quería protegerlo, quería ser digna de su cariño. Definitivamente se estaba volviendo loca. Muy muy loca, por Uzumaki Boruto.

-Sakura-chan….-le dijo Naruto sonriéndola mientras Sasuke se retiraba del lugar- ¿No te gustaría ir a una cita?

Ella salió de sus pensamientos para mirar al joven Namikase a su lado. Naruto era amable y lindo. Muchas chicas a lo largo de los años querían tener una relación con él. Era desafortunado que Sakura nunca lo viese de forma amorosa. Era cierto que le gustaba Naruto hasta cierto punto, pero al lado de Sasuke primero (con esa seriedad de siempre en la academia) y de el nuevo capitán ahora, Sakura simplemente veía a Naruto como demasiado "infantil". Aun así, tenía que admitir que era lindo no verlo rendirse nunca. Con el tiempo seguirían siendo amigos, de eso no cabía duda. Pero seguir apartándolo claramente no funcionaba. Tal vez si hablaba más directamente, podía hacerle entender a Naruto que no veía de la forma que el rubio pretendía. Ni ahora, ni nunca realmente.

-hum….-se tomó con una mano bajo la barbilla como si pensara la propuesta- de acuerdo. ¡Pero solo como amigos Baka! ¡Y tú pagas por la cena!

-¡HAI SAKURA-CHAN! ¡POR FIN! –Daba saltitos alrededor de ella- ahora tenemos que convertir esa amistad en noviazgo y después casamiento y….-ella le amenazo con un puño y Naruto retrocedió cubriéndose con sus brazos- GOMEN GOMEN….Sakura-chan.

La cuestión terminó en una cena amistosa. Sakura pensó en cortar toda esperanza en su amigo mientras comían. Era la única forma de terminar ese asunto. En tanto Naruto, a pesar de haber obtenido su tan deseada cita, no pudo evitar sentir que su compañera no estaba interesada románticamente. Eso quedo en su pensamiento para las semanas siguientes. Alguien le estaba arrebatando lo que tanto deseaba obtener. Y ese alguien, aparentemente no era Sasuke teme.

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Minato revisó el mensaje proveniente de los sapos ermitaños por tercera vez…

La codificación era claramente de su maestro Jirayja. El mensaje estaba resguardado de cualquier ojo indiscreto que pudiese leerlo antes o después del Hokage. El código numérico y la composición lingüística arrojaban un dato estremecedor. Aparentemente, el enmascarado que quiso liberar al Kyuubi la noche que Naruto nació, estaba controlando las acciones del Yondaime Mizukage.

-como un títere, como una simple marioneta…-dijo Minato hacia sus dos hombres de confianza en esa oficina- El criminal que se hace llamar Uchiha Madara, está gobernando Kiri al controlar a su Mizukage.

Tanto Kakashi Hatake como Uchiha Itachi se miraron con confusión. ¿Era realmente cierto que ese sujeto renegado con el sharingan era Uchiha Madara? ¿Era posible que el ancestro de los Uchiha aun hubiese sobrevivido al tiempo?

-El sharingan tiene muchas virtudes Hokage-sama…-aseguro Itachi- pero la inmortalidad no es una de ellas.

-sin embargo, el control mental se encuentra entre las posibilidades claramente…-añadió Kakashi firme y serio como de costumbre- Minato-sensei, ¿Por qué he sido separado de mi equipo?

-Te quiero en un escuadrón especial Kakashi…-anunció Minato- Jirayja-sensei ha desaparecido en país del agua y temo por su mensajes cifrados que tiene problemas. Tanto tú, como Itachi serán parte del escuadrón que se infiltre en ese territorio y averiguar qué demonios está ocurriendo.

-¿y mi equipo?

-si bien tus muchachos tienen talento y futuro…-proseguía el Hokage- son muy jóvenes para saber maniobrar en territorio de guerra civil. Además, tengo informes de aliados extranjeros que ubican entre las ambiciones del tal Uchiha Madara, el capturar y robar los distintos Biju que tienen todas las aldeas Shinobi.

-estratégicamente… -añadió Itachi pensativo- es poco inteligente enviar al escuadrón del honorable hijo del Hokage directo hacia territorio enemigo.

Naruto claramente no podía acercarse al país del agua. Y tanto Sakura como Sasuke no parecían estar preparados para algo más allá de las misiones ordinarias. Eran Chunnin todos, y muy capaces por cierto. Pero tanto Itachi como Minato, tenían razones personales para no querer meter a sus seres queridos en esa niebla sangrienta.

-No te preocupes por tu equipo Kakashi…-le dijo el Hokage sonriendo- puse al frente a un Jounnin muy fuerte. Te aseguro que mi hijo y sus compañeros están más que seguros junto a ese sujeto.

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-Tengo dos ninja bajo vigilancia con mucho potencial….-dijo Danzou a sus dos guardaespaldas de confianza- pero ambos están incompletos.

Tanto Torune Aburame como Fu Yamanaka, solo se limitaban a escuchar a su líder sabiendo perfectamente lo que se esperaba de ellos. Danzou solo pensaba en vos alta. Y ellos tenían que escuchar en silencio sin interrumpir. Era parte del trabajo. Parte de ser las sombras del líder Raíz.

-necesito un poderoso guerrero…-añadió el viejo consejero sonriendo apenas- Un arma, un soldado adicto. No me sirven dos prometedores peones.

La estrategia contra el gobierno de Minato Namikase estaba casi completada. Todas las herramientas y conexiones necesarias estaban instaladas para saltar en el momento apropiado. Como una araña astuta, Danzou había tejido su tela de red para cubrir todo punto posible a considerar.

En el plano internacional, había creado un grupo de ataque que apoyaría las acciones de Orochimaru junto con la aldea del sonido. El objetivo era expandir el poder de Oto hacia el oeste. Rodeando el país del fuego directo para dominar el país del té, la cascada y finalmente la lluvia. Si Minato había logrado alguna especie de alianza con Ame, Danzou pensaba contrarrestarlo con poder de Oto. Eliminar aliados potenciales del Yondaime, para que nadie viniese en su ayuda cuando el golpe de estado suceda. Y además, tenía que ocuparse del cuarto Kazekage. La alianza con Suna solo servía si el líder futuro no era aliado del Yondaime.

Durante los meses pasados, la política de clanes se había rodeado de una bruma tenue entre el supuesto liderazgo impoluto del Yondaime, y a verdad secreta de sus perversiones. Danzou dividió su tarea entre poner de su lado a los jefes de clanes y acordar beneficios ulteriores al cambio de Hokage, con preparar a su pequeño ejército de Raíz para tomar los puntos claves de Konoha. Y el primer paso de todo ello, fue aprovechar todo el poder del clan Uchiha.

Lidiar con Minato individualmente era todo un problema desde la fuerza, pero ni siquiera el Yondaime Hokage podía gobernar una aldea que ya no lo quería al mando. Por ello, Danzou ya había influenciado con sus palabras venenosas a los ancianos de cada clan ninja. Ellos trasmitirían su mensaje a los jóvenes cabeza de clan, bloqueando o simplemente neutralizando cualquier ayuda que pudiesen querer brindar a Minato luego del golpe. Y para completar el cerco político alrededor de su enemigo, Danzou Shimura uso su mejor arma reservada solo para ocasiones especiales. El reclutamiento forzado.

Primero, uso su nueva influencia frente a Fugaku para liberar a Sasuke Uchiha y que retornara a su equipo original. El niño Uchiha sería una pieza clave para "afilar" la mejor arma de guerra que el anciano consejero necesitaba desplegar en la brevedad. Luego, preparó el escenario para contener un escándalo, en favor de crear un poderoso subordinado en su futuro ejército. Y finalmente, derrotar a Minato con una jugada maestra. Quitándole lo único que creía nunca iba a perder. Su herencia, su hijo el jinchuriki. Su familia.

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Naruto Namikase en general, era bastante resistente a la decepción…

Pero el acumulado de ese sentimiento, tiende a desgastar hasta el corazón más fuerte. Su niñez comparada con la antigua versión que nunca conocería personalmente, fue mucho más feliz y rodeada de afectos de lo que podía esperarse. Tener un padre, que además era el líder de la aldea y el ninja más respetado del mundo le grajeo inicialmente mucha aceptación en todo ámbito. Pero desde que ingreso a la academia ninja, Naruto comenzó a sentir la indudable presión de ser comparado con una leyenda. Si él acertaba 8 blancos sobre 10 con su kunai, no faltaba nunca el maestro que afirmaba recordar al Yondaime haciéndolo mejor. Si se hubiese graduado un tiempo antes de lo previsto, nunca seria rompiendo el record de tiempo que todos le atribuían a Minato Namikase. Si su equipo había cumplido cierto número impresionante de misiones, incluso Kakashi-sensei afirmaba que el equipo Minato hace años había sido mucho más efectivo.

Era decepcionante no ser nunca aceptado por sus propios méritos. Ser tratado como un honorable hijo sin que destacaran su propio esfuerzo por sobresalir. No obstante, Naruto nunca pudo albergar mala voluntad contra su padre. Lo amaba y respetaba. Incluso jamás sintió querer reclamarle cuando el Yondaime no tenía tiempo para ayudarlo con su entrenamiento. Naruto Namikase, entendía perfectamente los horarios apretados y las responsabilidades que el líder de Konoha tenía. Naruto no extrañaba a su padre, porque tenía todo el amor y la atención de su madre. Kushina Namikase.

Era su madre quien le había entrenado desde niño. Era su madre quien se preocupaba más por el cuándo más joven. Era su madre quien le daba abrazos, besos amorosos y cariño. Era su madre quien siempre tenía tiempo para un consejo, una palabra de aliento, y regaño que podía ayudarlo a mejorar. Era su madre quien le obligaba a dar lo mejor en la academia, en las misiones, y en los entrenamientos. Naruto no obstante las sonrisas de su persona más preciada, siempre pudo notar cierta incomodidad de la gente para con ella. Miradas raras, miradas furtivas. Desconfianza ante la sonrisa amable de Kushina. Naruto no supo el motivo de los aldeanos para verla de lado, pero lo odiaba. Tenía mucha rabia de que todos trataran a su madre como una apestada a pesar de simular muy descaradamente ante el público que la respetaban por ser la honorable esposa del Yondaime Hokage. Naruto poco a poco, incluso antes de graduarse de la academia pudo entender que algo oculto había en su propia madre.

-Ka-san….-le dijo la tarde después que se graduó de la academia Shinobi- quiero que cumpla su promesa.

Kushina sonrió algo triste. Sería muy difícil explicarle a su niño la situación. Ella había prometido algo especial para su graduación. Tal vez pensando en enseñarle algún jutsu poderoso o la mayor proporción de Ramen Ichiraku que su hijo pudiese comer. Todo había pensado darle como premio, menos un secreto grado S para la generación de Naruto.

-Quiero que me diga porque razón todas la miran con miedo o desconfianza…-afirmo Naruto seriamente.

-Naru-chan…-sonrió la mujer consternada- Ka-san te prometió un premio especial por graduarte. ¿No quieres cupones de Ichiraku o entrenamiento en lugar de…?

-Ka-san….-le interrumpió algo molesto el niño- usted me lo prometió. ¿Lo recuerda? Las promesas deben cumplirse Ka-san.

Esa tarde, el mundo de Naruto Namikase se sacudió hasta los cimientos. Supo por primera vez lo significaba un Jinchuriki. Supo el destino de los Uzumaki, y por su puesto su posible y particular destino. Su madre fue llevada a Konoha para contener a un zorro demonio de poderes y fuerza increíble. Un poder tan grande, que era considerado arma de guerra masiva. Su querida madre era un contenedor. Su Oka-chan era mirada como apestada, tan solo por cumplir su deber. La amabilidad cínica y las atenciones ficticias, solo se explicaban por ser esposa del ninja más poderoso de la aldea de la hoja. Eso fue una decepción más ciertamente. No con su madre que la amaría más allá de todo. Sino con los "tíos" y las "tías" de cada clan o familia. Todos trataban bien a Minato y también al propio Naruto, pero con Kushina se portaban muy distinto. Todo por algo que ella no eligió tener dentro suyo.

Mientras tanto, su relación con Sasuke Uchiha (desde la más tierna infancia era su mejor amigo) se fue desgastando poco a poco. Primero fue un poco de celos profesionales. Por qué Sasuke siempre destacaba en la academia Shinobi. Naruto no lo hacía nada mal, gracias al entrenamiento aportado por Kushina, pero Sasuke indudablemente tenía más talento para aprender rápidamente. Su clan lo apoyaba al completo, y no faltaba quien lo destacara a pesar de tener que vivir a la fría y constante sombra de su hermano mayor. Esto pudo y debió haber hermanado más a Naruto y Sasuke. Ambos eran injustamente comparados con genios, y eclipsados por la opinión pública mucho antes de dejarlos crecer realmente. Tanto Minato como Itachi, parecían muros infranqueables para los amigos recién cursando en la academia. Y aunque se esforzaron por mejorar gracias a la comparación familiar y la competencia mutua, lo que definitivamente los enemistó fue el interés romántico de Naruto Namikase por Sakura Haruno.

El triángulo de interés puso a Sasuke por delante, a Sakura siguiéndolo (junto a sus muchas fans) y finalmente a Naruto interesado como nunca en ganar los afectos de la chica Haruno. Algo en ella le gustaba demasiado. Tal vez su cabello pintoresco, tal vez su fuerte personalidad. Definitivamente tenía que ver con su sonrisa en algún punto. ¿Y por qué no? le atraía ese parecido espiritual que Sakura-chan tenía con su madre Kushina. Su forma de ser concretamente. Apasionada y virulenta.

Pero de pronto, dos eventos comenzaron a cambiarlo absolutamente todo en la vida de Namikase Naruto. Primero fue el asunto del monstruo dentro de su madre. En algún momento entre el último año de la academia Shinobi y sus primeras misiones con el equipo 7, Naruto comenzó a notar que su madre ya no era tan cercana como antes. Dejo de entrenarlo, dejo de acercarse demasiado y por muchos momentos parecía hasta estar rechazándolo. Se la veía nerviosa y esquiva. Algo que un muchacho de 13 años no podía evitar sentirte dañado por eso. Su padre siempre estaba trabajando y casi no convivía con Naruto ni le entrenaba. Y ahora su madre tampoco parecía querer estar cerca. ¿Qué ocurría? El joven Naruto no tuvo tiempo de reflexionar demasiado su situación familiar, que el Sannin Jirayja (su padrino pervertido) le dijo que se lo llevaría un par de años fuera de Konoha para entrenarlo. En un abrir y cerrar de ojos, pocos días después la criatura demoniaca paso a estar sellada en el cuerpo del joven Namikase y aquellas miradas oscuras que todos los adultos habían tenido siempre contra Kushina, ahora estaban sobre Naruto. Y finalmente, su viaje de entrenamiento junto al Jirayja el Sannin, revelo que la traición al parecer era una cuestión de sangre.

No solo era apartado como un sucesor mediocre de su padre, y ahora el nuevo contenedor por causa de su madre; sino que también sus primeras interacciones con el Kyuubi en el interior revelaron una oscuridad que nunca había conocido. El zorro quiso destruir a su joven contenedor mostrándole en la mente lo que su actual maestro y su "adorada" madre habían hecho una noche cualquiera. El motivo de porque Kushina comenzó a tomar distancia de su hijo. Y en aquella oscuridad destinada a tragar la mente de Naruto, comenzó a madurar para convertirse en algo más.

Durante los años que entrenó fuera de Konoha junto al Sannin, Naruto sonrió hacia el exterior aunque por dentro estuviese envenenado por la furia de la traición. Las miradas oscuras de los aldeanos, su padre que lo ignoraba, su madre que había actuado como una cualquiera. Y su "maestro" Sannin, que traicionó a su antiguo alumno (y al actual también) pervirtiendo a Kushina. Por ello, mientras entrenaba y se fortalecía en su control del chakra caótico de su Biju interno, trabó alianza con la criatura dentro suyo. Sus primeros avances sobre el plan se fueron dando durante sus viajes junto a Jirayja. Pero continuó actuando tras bambalina aun cuando había regresado a Konoha y a su equipo. Durante cada misión, a espaldas de todos. Con paciencia, sin detenerse ni apresurarse. Naruto Namikase junto con Kyuubi cambiaban poco a poco su destino.

Una noche en particular los agentes del viejo Danzou lo contactaron. Naruto retornaba a su casa antes de tiempo, ya que la cita con Sakura-chan se interrumpió por la decepción en la falta de interés romántico de la chica. Ella lo dejo a media cita y algunos ANBU lo interceptaron para llevarlo a reunirse con el viejo consejero. Hablaron algunos minutos ocultos por el cobijo de la noche. El joven había tenido varios avances de parte del viejo para reclutarlo a un equipo especial. Y siempre se había negado, ya que los planes personales de Naruto lejos estaban de estar bajo los caprichos de una momia anciana. Pero mientras hablaban esa noche, el joven Namikase retornaba a su casa por un sendero de bosques por detrás de su hogar. Y desde aquella posición panorámica, Naruto atestiguo algo increíble. Aun siendo muy de noche, mientras su padre con la escolta ANBU del Hokage ingresaba al hogar por la entrada delantera, un joven que Naruto identificó como Uchiha Sasuke, se escapaba por una ventana trasera furtivamente. Sus ropas desalineadas, su aspecto desordenado. Y dos Uchiha esperándolo en el traspatio para hacerlo huir efectivamente.

Danzou sonreía por dentro viendo a su nuevo subordinado tomar forma de furia. Según el pensamiento del líder de Raíz, sacrificar a Sasuke en post de controlar a Naruto Namikase era su mejor jugada a futuro. Su estrategia fue bastante simplista. Primero uso el sharingan robado a Uchiha Shisui para controlar tanto a Fugaku como a los ancianos de su clan. Luego "libero" a Sasuke, prometiéndole lugar en el ANBU. Y le dio la orden de seguir manteniendo su relación secreta con la esposa del Hokage. El niño Uchiha era demasiado tonto para entender que iba a una trampa. Finalmente, ganarse la confianza del jinchuriki para entrenarlo y adoctrinarlo. Esa noche Danzou Shimura completo su plan inicial. Colocó una mano en hombro del joven Namikase como un mentor animando a su aprendiz, hundiéndolo irremediablemente en la oscuridad para declarar lento y firme:

-Esto ha sucedido durante muchos meses Naruto-san…-anunció el viejo- No puedes confiar en esa mujer que tienes por madre. Y si me sigues, te mostraré que tampoco puedes confiar en tu padre. Ambos son prisioneros de la pasión más baja. Traidores, corruptos, imperdonables.

Naruto apretó los dientes mientras desde un lugar oculto observaba al supuesto amante de su madre escapar con dos parientes por la retaguardia. Si finalmente comprobaba que lo que la vieja momia a su lado había dicho era cierto. (Realmente tenía que verlo con el acto consumándose) habría muchos cambios a sus metas iniciales. Naruto ya no dudaba del viejo con respecto a la puta de su madre. Pero tenía que comprobar si su padre era todo lo que Danzou había dicho.

El zorro demonio en tanto, sabía que los Uzumaki eran naturalmente resistentes a la maldad de su chakra. Piedra basal de que siempre fueran usados para contenerlo. Pero había algo más en la sangre de ese niño. Algo perdido, algo impuro, algo muy poderoso. ¿Era algo antiguo? ¿Un chakra extraño que el niño poseía aparte del propio? Fuera lo que fuese, Kyuubi no Youko terminaría por arrepentirse de haber espoleado la furia interna de su jinchuriki mostrándole lo que Kushina había hecho con Jirayja. Pero al comienzo, justo al inicio de todo, el zorro solo pensaba en su libertad.

Una irónica condena a futuro…

Una terrible condena…

Fin del capítulo.