Buenos días queridos lectores….

Lamento mucho el retraso en las actualizaciones pero con el trabajo, las vacaciones y los problemas familiares se me hizo un poco imposible siquiera ponerme a editar capítulos. Saludos y espero que todos se encuentren bien en sus casas en tiempos tristes de esta pandemia horrible. Disfruten y comenten.

ADVERTENCIA: para los que pensaban que tierra de traidores 2 estaba un poco mas suave que la historia 1, lamento decirles que empezara a oscurecer bastante a partir de ahora. Es la temática de la propuesta en general. Un fic oscuro lleno de gente poco afectiva a la fidelidad.

CAPITULO 14: POR LA RAZON O LA FUERZA

"Diario de Boruto Uzumaki…

Nueva entrada…

Mi fuga de Konoha pudo parecer una sorpresa para todos, pero no lo fue en definitiva. El cerebro es más poderoso que el musculo, y no existe prisión más sólida e insondable que los temores que pueden encerrar a tu mente. En esos tiempos donde mi salida de Konoha y posterior etiqueta como ninja renegado se hizo efectiva, yo era uno de los 5 más poderosos Shinobi de la actualidad. Si se hacía un recuento a lo largo y ancho de la alianza, seguramente solo los Kage podían enfrentarme en combate igualado. E incluso ellos, siendo todos Shinobi de rango S en términos generales, encontrarían dificultades supremas para vencerme en una batalla 1 a 1.

El secreto estaba en mi forma de ver los combates. En las combinaciones de fortalezas con debilidades de mis posibles enemigos, que yo podía aprovechar a mi favor en muchas circunstancias o lugares. Pocos Shinobi, tenían tanto el poder como la ductilidad para adaptarse a una pelea a muerte contra Uzumaki Boruto. Y el principal de ellos, era por supuesto mi padre. El Séptimo Hokage Uzumaki Naruto. Padre no solo era un Shinobi clase SS en cuestiones de poder y habilidad. Sino que poseía un nivel tan elevado de resistencia, chakra y regeneración que no existía batalla corta ni larga capaz de doblegarlo. El simplemente era superior a sus rivales, y el claro desgaste entre dos rivales de alto nivel atraería para mi padre una incuestionable victoria.

Mi fuga y posterior nombramiento como renegado de Konoha causo una innegable conmoción. Los Kage se reunieron prontamente en busca de aunar criterios para mejorar las herramientas que utilizarían en mi cacería. O cuando menos esa fue la excusa perfecta. La verdadera razón de aquella reunión, fue permitirle a la emperatriz tener a todos los mejores ninja al alcance de su mano. El jutsu de presión parcial creado por mi hermana, tuvo una increíble mejoría que solo varios años después pude atestiguar en todo su esplendor. Lo que de ese tiempo supongo, (ya que estaba corriendo a esconderme) fue que la emperatriz tomó contacto directo con todos los Kage y sus allegados más cercanos. Mi padre ya había sido dominado, y llevo a la reunión a su nueva "diosa" para que todos cayeran bajo su influjo perverso.

Allí empezó una revolución mundial. Los Kage de las aldeas Shinobi fueron tomados bajo el dominio de la emperatriz y los siguientes movimientos fueron para capturar bajo el control de mi enemiga, la mayor densidad de ninjas posibles. Fue un trabajo que se extendió durante meses, y cuando los Shinobi de mayor categoría fueron tomados, lo siguiente fue atacar a los guerreros retirados, a los ninjas más jóvenes, incluso a los que recién empezaban en las distintas academias de cada aldea.

Alguien podría pensar que una sola kunoichi no tendría tanto poder e influencia para conquistar el mundo. No existía Genjutsu conocido cuyo poder pudiese controlar de manera permanente a tantos ninjas en todos los países. Estudios previos de la guerra mundial pasada, me arrojaron datos increíbles de entender. Al parecer hubo un par de renegados Uchiha que planearon adueñarse del mundo mediante un Genjutsu. El plan fue llamado "ojo de luna" y se sustentaba no solo en la versión más poderosa del sharingan (llamado Rinnengan según averigüé posteriormente) sino también en capturar a los 9 Biju existentes para reformularlos en una sola criatura denominada "Juubi". Un monstruo de chakra inmenso que sería el sustento eterno de la técnica de control mental más efectiva de la historia. Un poder reflejado en nuestra luna. Un poder para dominar la mente de todos.

Por ello, parecía bastante poco probable que una sola kunoichi pudiese crear un método de control aún mejor que aquel plan loco que degeneró en una guerra mundial. Pero con el paso de los meses y finalmente un trascurso de años consecutivos. Me quedo más que claro la efectividad extraordinaria de dicho jutsu. El cómo descubrí las especificaciones de dicha técnica, es tema que trataré más adelante. Lo que ahora acontece de mi historia es relatar los años de mi exilio por los supuestos crímenes cometidos contra Konoha.

Cavar y huir. Saquear y mantenerme oculto. Lograr armar algunos escondites bajo tierra y aprovechar otros que fueron abandonados de otras guerras o de rebeldes antes cazados con anterioridad. La clave de mi vida como prófugo fue estar en constante movimiento. Fue el ínfimo uso de mi propio chakra para evitar que los ninjas sensores tuviesen pista alguna de mi rumbo. Sabía que sería buscado, pero también entendía que el mundo ninja se sacudía en las puertas de una nueva guerra por culpa de la kunoichi autonombrada como "la Emperatriz".

Los meses pasaron, y la guerra mundial parecía inevitable…

Pero a pesar de estar sufriendo los albores de una conquista de clase mundial, realmente los rumores que me llegaron en cada pueblo o ciudad donde pasaba huyendo de los cazadores ANBU, no correspondían a los efectos de una masacre mundial. Eso por un tiempo me tuvo desconcertado. Sabía que las habilidades de control que tenía Himawari solo podían ser usadas de uno en uno y actuando cuerpo a cuerpo. Controlar la mente de los Shinobi de manera permanente era un truco aterrador, pero demasiado personalista como para haberse expandido tan enormemente sin una lucha previa. ¿Por qué las rebeliones se finalizaban antes de comenzar? ¿Por qué los grandes pueblos Shinobi estaban todos alineados con la emperatriz sin siquiera resistencia? ¿Himawari había usado a mi padre como punta de lanza para lograr esta… ?"Paz"?

Cuando se cumplió el segundo año desde mi exilio, se hizo evidente que el mundo le pertenecía sin más luchas. La influencia de la emperatriz estaba extendida por todos los países elementales y por decreto de los Daimyo de cada pueblo grande, mediano o pequeño todos la reconocían como la gobernante suprema del mundo. Todo en espacio de apenas dos años.

No obstante, mis problemas no dejaron de aumentar cuando se hizo un anuncio en todas las poblaciones que me obligarían a vivir durante mucho tiempo prácticamente bajo tierra. Mientras hubo disturbios y conquistas por parte del nuevo imperio, tuve ciertas libertades para vagar por intermedio de las ciudades o pueblos alejados de Konoha. Me habían colocado como uno de los peores criminales del libro bingo, y eso pintaba un gran blanco en mi espalda de manera permanente. Sin embargo, cuando se cumplieron los dos años desde que la emperatriz tomo el poder de las villas Shinobi, todas las fuerzas que ahora le pertenecía tuvieron un nuevo y simple objetivo. Más allá de que cada Kage conservaba su posición (dominados por la emperatriz por supuesto) tuvieron la misión específica de capturar vivo al criminal buscado Uzumaki Boruto.

El libro bingo pronto fue adelgazando hasta solo quedar mi imagen como única anotación peculiar. Mis datos, mi edad actual y mis posibles contactos. Se organizaron tropas de ejércitos enteros para peinar los territorios más inhóspitos en busca de mi rastro. Los mejores sensores y rastreadores tenían un contrato jugoso de por vida cuyo único ítem correspondía a mi búsqueda y captura. La emperatriz solo tenía una condición hacia sus súbditos, yo tenía que ser capturado con vida. Me quería vivo, y yo conocía la razón de todo ello. Al parecer, mi querida hermana seguía obsesionada con tenerme. Era su juguete, su esclavo, el padre de sus hijos. Yo no era su hermano, era su…. "amor". Era irónico que teniendo capturado al mundo con su jutsu, aún se sintiera incompleta si tenerme bajo su control. No sabía si sentirme aterrorizado o morbosamente halagado. Simplemente no lo entendía. No podía ver que tan especial podía ser para mi hermana, ahora que podía elegir a cualquier otro hombre del mundo.

Obligado a huir, encerrado en cuevas subterráneas durante meses. Solo obteniendo comida o provisiones de la cacería o la recolección. Poco a poco me di cuenta que mi final no sería bueno. Y mi única misión, mi única esperanza de un mañana mejor para todos fue planear la manera de detener a mi hermana. La emperatriz dominaba al mundo, su jutsu de control mental era su mejor arma. Pero también podía constituir en una gran debilidad.

Supe en algún momento de mi tiempo como renegado que el destino me llamaba a una última acción como ninja de Konoha. Había sido mi responsabilidad todo lo ocurrido, y como último intento de salvar al mundo, tenía que tratar de arreglarlo. Mi padre lo hizo hace muchos años, también otros héroes que dejaron la vida en distintas guerras mundiales. Mi final sería mucho menos honorable, pero a estas alturas no tenía caso salvaguardar nada.

Sin embargo tal cual mi camino ninja de siempre, mi misión de intentar liberar al mundo del control de la emperatriz tuvo primero un planeamiento alternativo. La primera estrategia estuvo apuntada directamente hacia mi hermana. Tentarla para que se muestre, y aunque mi corazón doliera más allá de mí deber como Shinobi, detenerla al costo que fuera.

No obstante, siempre en cada pelea de mi vida me había agradado tener un plan alternativo. Una estrategia secundaria. Algún otro camino más allá de matar a mi hermana. No sabía si podía hacerlo finalmente. Pasado lo pasado, sencillamente la amaba. Era mi familia, mi valiosa familia. Tal vez no podría nunca perdonarla por lo que hizo, pero eso no significaba que pudiese tener el valor de hacerle daño. Por eso prepare un jutsu especial. Algo que antes había practicado y que tenía algunas aplicaciones antes no pensadas. Un jutsu antiguo, combinado con otro más moderno. La unión, la combinación de ambas fuerzas fue lo degeneró mi última oportunidad.

El cómo fui derrotado frente a la emperatriz del futuro, además de como termine atrapado en el pasado como consecuencia de todo ello, es cuestión de una serie de fatalidades que no pude prever. Puedo aceptar en este diario mis innumerables errores a largo de la vida. Pero nunca quise que el mundo acabara destruido. No lo quise en el futuro del cual provine alguna vez, y tampoco en el rumbo de este pasado tan caótico y conflictivo como nunca he deseado. En mi línea de tiempo real, todos los países conocidos fueron conquistados por "la emperatriz". En la línea de tiempo creada por mi viaje al pasado, la destrucción del mundo ahora era menester del "Emperador"

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Una reunión del consejo de clanes completo, conjuntamente con el Hokage:

-Amegake fue destruido…-anunció con el impacto de una bomba estruendosa la voz de Tsume Inuzuka- mis mejores rastreadores han revisado con cuidado la zona y fue arrasada completamente.

Tsume comenzó un preocupante informe donde se detallaba una batalla masiva con pérdidas totales de ambos bandos. Había involucrado ninjas de todas la naciones, y también se podía contar con la participación de Orochimaru, la destrucción del grupo conocido como Akatsuki, y un grupo de los mayores renegados del libro bingo. Todos criminales de rango S.

-¿Qué era tan valioso como para arrasar Amegake? –Consultó el líder del clan Hyuuga ante el informe.

-uno de sus líderes tiene un valioso Doujutsu –respondió Minato al grupo de líderes- es lo único que imagino pueden estar buscando.

Luego de que Tsume completara su informe sobre el rastreo en tierras de Amegake, se habló sobre la situación política en Suna. La muerte del Yondaime Kazekage fue un duro golpe para el pueblo de la arena. Y sin embargo el Daimyo del país del viento no parecía demasiado preocupado por poner recompensas buscando a su asesino. Se decía que el hijo menor de Rasa había sido el culpable, pero recordando el odio y temor hacia jinchuriki, los rumores podían ser exagerados.

Algunas rutas comerciales a Konoha contaban con problemas de bandidos. Relaciones frías con las demás aldeas a excepción de Kirigakure, pero con lo destrozado que ese pueblo estaba por la guerra civil, no podía contar ni como apoyo moral ante un eventual conflicto.

-Algo grande se está gestando….-anunció Shikaku Nara siempre tan pensativo- Kumo e Iwa están movilizando tropas a sus fronteras y existen rumores de una nueva guerra.

-¿Guerra contra nosotros? –interrogó Hiashi Hyuuga seriamente.

-No sabemos…-admitió Shikaku- existen informes cruzados de tropas convulsionadas en varios países. Un rumor fuerte es que las aldeas Shinobi principales fueron atacadas.

-¿atacadas? –preguntó Minato sorprendido.

-No militarmente…-señaló Shikaku moviendo algunos informes sobre la mesa- la información recaudada por inteligencia ANBU nos señala la desaparición de todos los jinchuriki de cada aldea Shinobi.

Esas palabras desataron un escándalo. Un grupo de hombres y mujeres tan poderosos individualmente como para tumbar una aldea completa, habían desaparecido de sus aldeas origen para no saber en dónde estaban. Luego de algunos comentarios asertivos agregados por Tsume Inuzuka, la lógica llevó al consejo de clanes hacia un razonamiento peligroso.

-Amegake ha sido exterminado en pocas horas….-indicó Minato- no puedo pensar en un grupo de Shinobi clase S que tuviese tal poder. Pero el poder destructivo de varios jinchuriki combinados, es más razonable considerarlo.

Algunos puntos de vista en la reunión se sumaron a la teoría. Los ancianos consejeros colocaron su opinión sobre la mesa y el único que no elevó su palabra fue Danzou Shimura. Sus planes internos para Konoha se acomodaban perfecto a la situación internacional. La muerte del cuarto Kazekage fue un plan suyo, involucrar al hijo menor de Rasa y culparlo por su condición de ex jinchuriki solo se alineó a sus intereses. Sin Rasa, al Yondaime Hokage solo le quedaban los huérfanos de Ame como únicos aliados internacionales. Cuestión que al parecer se resolvió favorablemente hace poco. Danzou entonces no debía aportar nada a esta reunión. Los movimientos clásicos de las aldeas rivales obligarían a Minato a mover tropas hacia la frontera. Entonces, si el Yondaime realmente había infiltrado a su división de Raíz, las decisiones del Hokage sobre cuándo y a donde enviar tropas marcarían el nivel de conocimiento que Minato tenía sobre las fuerzas de Danzou. El espía ya no importaba realmente. Danzou esperaba el despliegue de tropas para desocupar Konoha de las fuerzas más fieles a Minato. ¿Cómo lo haría? Muy simple. El sharingan robado a Uchiha Shisui había ayudado alinear tanto al clan Uchiha casi por completo, así como a sujetos claves en la estructura de poder en Konoha.

-los consejeros ancianos de cada clan están conmigo….-pensaba Danzou en medio de la reunión- el señor feudal del fuego será enterado de las perversiones de Yondaime. El resto de sus soldados más fieles serán enviados por Shikaku Nara hacia las fronteras. Y cuando tengan que volver a la aldea, ya seré el Godaime Hokage.

Shikaku había recibido visita de Danzou y su sharingan especial. Sabía que las decisiones tácticas de Minato pasarían por el análisis de Shikaku. Por lo tanto los mejores hombres fieles al Yondaime saldrían de Konoha para vigilar los puntos claves en el territorio del país. Quedarían unos pocos defendiendo al Hokage. El resto del plan contemplaba el uso tanto de la esposa como el hijo de Minato Namikase. Danzou tenía todos los elementos ubicados en cada departamento crucial. Danzou sellaría el destino del Yondaime, y lo reemplazaría. Los problemas internacionales poco le importaban. Después de todo, si cada aldea perdió a su jinchuriki o le fueron robados (en realidad no importaba en ese punto) Danzou ya se había asegurado la fidelidad de Naruto. Konoha era actualmente la única aldea con un jinchuriki en activo. Y como Kirigakure básicamente le debía su nuevo gobierno a Konoha, bastaba y sobraba esa tenue alianza para tomar el liderazgo absoluto del mundo.

El plan final de Danzou solo tenía una pieza suelta por determinar. Ese sujeto mercenario e incontrolable llamado Uzumaki Boruto. No solo era una cuestión de poder con ese hombre. Danzou sabia por experiencias previas y por informes de Fugaku Uchiha que el efecto del sharingan manipulador supuestamente no tenía uso contra Boruto. Al parecer poseía un arte de sellado que lo hacía inmune al Genjutsu. Eso significaba que había que comprarlo directamente, pero Danzou no estaba seguro si podía alcanzar el precio necesario. ¿Boruto siempre fue el espía de Minato? Si eso era correcto aunque no tuviese pruebas del vínculo, (los espías que siguieron siempre a Boruto nunca lo encontraron reuniéndose con nadie fiel a Minato) había que encontrar la manera de controlarlo o eliminarlo. Despedirlo de sus trabajos en Raíz podría ser sospechoso actualmente. Así que había que lidiar con el de alguna manera distinta. El único punto posible de presión que Danzou podía encontrar, era esa kunoichi alumna de Tsunade. ¿Pero cómo usarla? ¿Acaso podía ser reclutada? ¿Enviada a matarlo cuando lo tuviese con la guardia abajo? ¿Tenían relaciones sexuales o solo eran compañeros de entrenamiento? ¿Había relación afectiva? La chica parecía sentirse atraída por el mercenario. Pero no significaba mucho si acaso Boruto no tenía sentimientos por ella. Danzou tenía que resolver ese asunto antes de desatar su revolución. Era lo único que le faltaba por realizar.

-consejero Danzou….-dijo Minato que había notado a su enemigo muy pensativo- ¿algo para aportar a la reunión?

El viejo no se vio sorprendido, pero claramente no había estado prestando atención. La política aún estaba activa aunque ambos sabían quién era su enemigo. Sin embargo, Danzou se atrevía a suponer que Minato nunca esperaría un golpe de estado abierto. Seguramente Minato estaría confiado en tener vigilado a Raíz y que claramente no estaban actuando en contra. Danzou había dejado sus planes generales solo para su mente. El espía no podía saber lo que sucedería, aun supiese quienes eran parte de las fuerzas fieles de Danzou. El sharingan de Shisui había infiltrado mentalmente en los hombres claves en las decisiones del consejo. Danzou actuó sutilmente para ganar adeptos, para luego golpear mortalmente y deshacerse de Minato. Nadie lo podía saber por el momento.

-La situación internacional es caótica al parecer…-dijo Danzou sin emoción- recomiendo desplegar nuestras mejores fuerzas para reforzar las fronteras. No podemos descuidar los movimientos de Kumo e Iwa.

Eso era suficiente. Una recomendación obvia según su pensamiento. No importaba lo que Minato pensara sobre su consejo. Lo realmente vital era que Shikaku "recomendaría" exactamente lo que Danzou necesitaba. Shikaku de manera neutral (controlado por el sharingan de Danzou desde luego) enviaría a los mejores hombres de Minato bien lejos de Konoha. Las fuerzas de Danzou quedarían estacionadas en Konoha a la espera de ser enviadas para refuerzos. Pero serian usadas para tomar el poder general. El feudal accedería al cambio de mando. El jinchuriki se encargaría de su propia madre y se alinearía al Godaime Hokage. Los Uchiha y las tropas de raíz cortarían comunicaciones y tomarían el poder. Danzou se encargaría en persona del Yondaime. Era perfecto.

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Cuando Boruto Uzumaki la miro aquella tarde de viernes un poco antes de empezar el entrenamiento, Sakura Haruno supo que algo terminaría muy mal para ella en el trascurso del día. Todo sucedió no obstante, como casi siempre. Entrenaron juntos y ajustaron Tayjutsu. Sakura utilizo su nueva técnica llamada "balas espirituales". Ella había creado una variedad de munición medica que se adaptaba perfectamente a varias necesidades sin dejar de ser útiles para el ataque. Una de las cuestiones que Boruto-sensei había inspirado en Sakura, era la posibilidad de usar sus habilidades naturales para mucho más que lo que sugería la cuestión. Un ejemplo era el material médico. Píldoras para determinadas funciones corporales (recuperar sangre perdida, vitaminas, ayudar a combatir ciertos venenos) podían ser utilizadas por Sakura para mucho más que simplemente ayudar a sus compañeros.

-la capsula que sirve para contener el determinado medicamento…-explico Sakura una tarde mientras practicaba con Boruto-sensei- puedo endurecerla con mi chakra concentrado para hacerla tan firme como una piedra.

-y luego…-completo Boruto muy tranquilo pero visiblemente sorprendido por dentro- concentras chakra explosivo en tu dedo pulgar para impulsar esa capsula tan rápido y fuerte como una aguja. Nada mal niña…

Sakura sonrió ante el acotado elogio. Pero Boruto sinceramente estaba más que sorprendido. Se podía decir que se encontraba encantado. Esa niña cambio el concepto de la súper fuerza que había aprendido de Tsunade Senju, para concentrar en un solo de sus dedos todo el poder que antes distribuía en sus puños. El perdigón resultante, viajaba a una velocidad y con una fuerza simplemente escandalosa. Una simple capsula solamente endurecida con chakra, se trasformaba en una bala espiritual que prácticamente no se podía ver venir. Y como Sakura combinaba sus puñetazos con esos disparos asesinos, nadie iba a notar que guardaba la munición escondida dentro de sus enguantados puños. Brillante.

-puedo usar un pequeño perdigón de hierro…-sonrió la niña- pero también puedo usar capsulas de veneno que penetren en el rival luego del impacto. Además, usando mi chakra prácticamente cualquier objeto que poseo en mi paquete de emergencia para médico, puede ser trasformado en arma.

Boruto no le dijo nada más. Pero estaba enamorado nuevamente. No era de la mujer que había sido la Sakura de sus recuerdos. Tampoco de la niña hermosa que lo mantenía ansioso y cautivado en la actualidad. Boruto se había enamorado de la kunoichi enfrente suyo. Un médico ninja que ahora tenía una capacidad ofensiva oculta y devastadora. Boruto solo se estremecía de suponer el terrible impacto que podía causar Sakura en sus enemigos "disparando" una munición casi invisible de la nada misma. Incluso las capsulas blandas luego del impacto se despezarían, lo confundiría más al rival no sabiendo que lo golpeó o como contrarrestarlo.

-y si Sakura usa capsulas que desaparecen al contacto…-razonaba Boruto mientras entrenaba sus sellos- el enemigo incluso se atrevería a pensar que es jutsu de viento. Eso si el primer disparo no le atraviesa el cráneo sin misericordia. Terrible.

Siguieron entrenando durante toda la tarde, hasta que finalmente se detuvieron por el sello en la espalda de Boruto. Sakura ya estaba acostumbrada que cuanto más chakra gastara su sensei, mayor era el daño que recibía en su cuerpo por parte de ese maldito sello que no podía ser retirado. Era como si le quemara la piel, como si lo envenenara desde el interior.

-¿no debería buscar ayuda para intentar retirar el sello Boruto-sensei? –dijo Sakura en cierta ocasión.

-podría hacerlo…-señalo el rubio sin emoción- pero en realidad no tengo idea lo que sucedería al liberarlo. Podría matarme, o incluso algo peor.

Sakura no había insistido más después de aquella respuesta. ¿Podría matarlo? ¿Qué era "incluso peor" que matarlo? Sakura obviamente no quería que Boruto-sensei muriera, así que no insistió más en el asunto. Solo se limitaba a curarlo luego que sensei terminara su práctica. Durante meses se llevaron bien. Cada día incluso mejor porque la paciencia de Sakura había dado muchos frutos. Boruto no era como Sasuke-kun cuando niños por ejemplo. No era grosero con ella y no la trataba como basura. Boruto ciertamente tenía las terribles costumbres de su edad. Aunque no aparentara tener como 50 años, (algo que Sakura le costaba mucho creer que tenía) era un bebedor y mal hablado de novela. Era fuerte, era un maldito esclavista cuando se trataba de entrenamiento. Era brutal y sádico con el enemigo. Sakura se sentía muy a gusto con saber que Boruto no era un Jounnin de otra aldea. Enfrentarlo podía ser el equivalente de una pesadilla.

-esta será nuestra última practica juntos Sakura….-le dijo aquella tarde terrible- en pocos días terminaré mi trabajo como capitán de tu equipo. Seré asignado fuera de la aldea y no sé cuándo voy a regresar. Una misión clase S.

Era en cierta forma una mentira. Boruto si se iría de Konoha, pero seguramente sería para no volver. El juego de poder en la aldea de la hoja había llegado a su punto crítico. Yondaime había recibido el último informe secreto de Boruto sobre todo el personal que el Uzumaki conocía perteneciente a la Raíz de Danzou. Como respuesta, obtuvo un mensaje donde se le pedía detalles del futuro sobre lo que sucedería con el consejero. La respuesta hacia su "abuelo" no fue positiva. Boruto afirmaba que Danzou murió en manos de Sasuke Uchiha en su tiempo. Pero fuera de la aldea y en circunstancias que no se ajustaban a la realidad de este tiempo. Boruto entonces recibió un último mensaje dejándolo en espera sobre su misión de infiltrarse en Raíz. Al parecer Yondaime tenía otra tarea para él y prontamente seria asignado a la búsqueda de los jinchuriki perdidos. Las ordenes no llegarían directamente del Hokage ciertamente (para no levantar sospechas sobre el vínculo que ya tenían previo) pero definitivamente era algo que Minato le estaba ordenando por intermedio del consejo de clanes. Y como si esto no fuese algo complicado, Boruto también había tenido una reunión con Danzou Shimura que no fue nada feliz:

Flash back:

El viejo consejero lo invito a una reunión en un cuartel secreto abandonado. Allí lo esperaban unos 20 de los mejores Shinobi bajo el mando de Danzou. Boruto ya estaba acostumbrado a estar rodeado por los hombre del consejero, así que se presentó tranquilamente demostrando una sangre tan fría como el hielo. Danzou hizo su jugada entonces, aun sabiendo que claramente podía ser terriblemente rechazado. Primero empezó su conversación tratando de reclutar de manera permanente a Boruto en la división Raíz. Le dijo que necesitaba un hombre fuerte que lo reemplazara como director del grupo. El pronto dejaría de ser el líder de Ne, para pasar a otra función de la aldea.

-entiendo….-le dijo Boruto- ¿Qué puedes ofrecerme para ser el conductor de tus perros?

La propuesta no interesaba en realidad. Si acaso era realmente espía de Minato como se suponía, justo en ese momento Danzou pensaba lograr que se convierta en traidor a la causa del Yondaime. En cuyo caso Boruto no fuese el espía de Minato, Danzou igual iba a reclutarlo usando Kotoamatsukami. Sobre ese jutsu, el consejero anciano había estado usando la habilidad especial del ojo de Shisui a mansalva. Se suponía que era un Genjutsu infalible, cambiar la línea de pensamientos en un rival para derrotarlo. Hacerlo esclavo de aquella orden enviada por el usuario del sharingan. El ojo de Shisui tenía la virtud de torcer voluntades, pero la técnica especial llamada Kotoamatsukami además fijaba para siempre la influencia. Su único defecto era el tiempo de enfriamiento. Tenían que pasar 10 años antes poder reutilizarla. Pero Danzou había decidido realizar un experimento que terminó siendo fructífero hace meses. La noche donde utilizo la técnica por primera vez frente a todos los principales líderes del clan Uchiha, Danzou había dejado descubierto su brazo derecho donde portaba varios sharingan implantados en un brazo artificial creado básicamente como células del primer Hokage. Apenas hubo usado Kotoamatsukami, el consejero hizo la experiencia de utilizar también Izanagi para cambiar la realidad e impedir que el jutsu se bloqueara por 10 años. En resumen, la técnica surtió efecto sobre Fugaku Uchiha y los ancianos de su clan, por cambiando la realidad y al sacrificar un ojo de reserva, Danzou evito que Kotoamatsukami fue activado en su ojo derecho. Era una apuesta arriesgada ciertamente, pero funcionó. El único inconveniente era el colosal gasto de chakra que prácticamente le dejo agotado. Usar dos jutsu secretos Uchiha en un cuerpo no genéticamente preparado naturalmente para ello, fue realmente un gran riesgo. Resultó útil a largo plazo ciertamente, ya que Danzou se dispuso a visitar a muchos Shinobi influyentes (así como los ancianos de los consejos de clanes) para repetir su truco una y otra vez. La técnica Izanagi era poderosa como forma de batalla, pero Danzou la había reutilizado eficientemente como una correa de control. Shikaku Nara por ejemplo, ahora haría todo lo posible por seguir las órdenes de Danzou y así penetrar en las defensas políticas de Minato Namikase. Naruto Namikase ahora era esclavo de Danzou también, siendo el arma humana que se suponía que fuese por su condición de jinchuriki. Solo le restaba un par de ojos al consejero anciano en su brazo por usar. Y quería asegurarse a los únicos sujetos en Konoha, que podía combatir al Yondaime de manera física. Uno de ellos era precisamente Uzumaki Boruto.

-serás el líder de Raíz….-dijo Danzou enfocando su poder en Boruto- y me servirás fielmente hasta el último de tus días. Ya no serás el espía de Yondaime, simplemente mi subordinado y nada más.

Boruto pestañeo levemente y su espalda ardía en dolor. Era indudable que chakra extraño intentaba penetrarlo en ese momento. Danzou pudo tener éxito rotundo, de no ser porque Boruto ya había enfrentado una técnica de manipulación divina. El sello en su espalda era una armadura contra ese tipo de influencias, así como también una maldición.

-mucho me temo que Yondaime tiene planes distintos para mi….-señalo Boruto con voz neutral.

-¿Qué planes? –consulto Danzou que creía haber logrado controlar al mercenario.

-me enviara lejos….-respondió el rubio Uzumaki- a cazar jinchuriki.

-¿Por qué a ti?

-No lo sé….

Hubo silencio. Uno de los guardaespaldas de Danzou se acercó a su maestro y le hablo al oído. Boruto estaba fingiendo estar adormilado. Ya había visto a varios sujetos ser atrapados por la técnica de la emperatriz. Era como despertar de un sueño, se sentían torpes y lentos por algunos minutos y después las ideas implantadas en sus cuerpos echaban raíces. Eso justamente estaba fingiendo Boruto. Aunque en realidad, sinceramente no sabía el motivo de su abuelo para enviarlo lejos de Konoha cuando el consejero Danzou estaba moviéndose tan agresivamente por el poder. Lo interesante era la soberbia de Danzou en particular. Indudablemente confiaba totalmente en el poder de su sharingan robado para penetrar la defensa de Boruto. ¿Acaso no estaba enterado de la resistencia al Genjutsu que tenía? Tal vez simplemente estaba cometiendo el mismo error que la emperatriz en su tiempo. Confiar que su técnica de control mental era infalible. Un grave error.

-interesante…-señalo Danzou a Boruto sonriendo apenas- al parecer el Yondaime no ha renunciado a sus vicios. Pero tengo la intensión de que baje su guardia antes de darle el golpe final.

¿Qué quería decir? Boruto reflexionaba en su posición mientras fingía estar adormilado. ¿Qué vicios tenía su abuelo? ¿A qué se refería Danzou con "golpe final"? ¿En serio pensaba enfrentarlo en batalla? Parecía una locura ciertamente.

-creo que dejaremos al Yondaime darse un último festín con tu estudiante…-le dijo Danzou a un Boruto que parecía "hechizado"- y luego lo expondremos para destruir su reputación. Es la hora de una Konoha más poderosa y belicista. Es mi tiempo finalmente.

La reunión finalizó con un Boruto que le fue ordenado se retirara. Al parecer Danzou no lo utilizaría para algún trabajo sucio. Incluso iba a permitir que Boruto fuese enviado lejos de Konoha. Si bien era un alivio que Danzou no pensara en usarlo para enfrentar en batalla al Yondaime (eso sería un claro indicativo de guerra civil en puerta) que tampoco le interesaba que se mantuviese en Konoha como un "guardaespaldas" tampoco auguraba algo bueno. Además, el comentario sobre Sakura era muy perturbador. ¿Qué significaba específicamente lo que Danzou dijo? ¿Acaso el Yondaime Hokage, iba a atacar a Sakura Haruno? ¿Por qué lo haría? ¿Acaso siquiera la conocía?

Fin del flash back:

Un par de días después de esa reunión, Boruto estaba practicando con sellos ayudado por Sakura Haruno para el asunto de la recuperación. Y decidió darle la conversación final de despedida. Había pasado un buen tiempo con la mujer que había amado hace años. Pero en cierta forma esta versión de Sakura Haruno era una mujer distinta. La misma persona, pero con experiencias diferentes. Boruto sabía que tenía que alejarse de ella. Sabía que todo lo que tocaba en su mundo se convertía en cenizas. Pero las palabras del viejo Danzou resonaban en su mente todavía. Había algo en el Yondaime Hokage que no parecía totalmente trasparente. Y Boruto en realidad no sabía qué clase de hombre era Minato Namikase. Su padre nunca lo conoció en su tiempo, y el actual Naruto Namikase era distinto del séptimo Hokage Naruto Uzumaki. ¿Podría ser que Minato no era el ninja impoluto que decían las legendas?

-Quiero darte algo especial…-dijo Boruto mirando a su estudiante pelirosa- para agradecer el tiempo de entrenamiento que tuvimos.

-No es necesario Boruto-sensei… -sonrió la joven algo triste porque se terminaban los entrenamiento con ese hombre y ella no había podido acercarse más sentimentalmente a él- yo lo hice solo por…

-no importa porque lo hiciste Sakura…-le interrumpió el hombre tratando de no ahondar en el tema escabroso- has sido una valiosa ayuda para mi trabajo de sellos. Y aunque viaje lejos por la misión, quisiera darte un obsequio.

Boruto tomo con entre sus manos la delicada mano derecha de Sakura. Con suavidad, para no alarmarla. El tiempo donde ella huía del contacto físico ya era pasado. Sakura confiaba en su maestro, y el aumento de su fuerza por intermedio del entrenamiento le había inyectado confianza. Sakura no era aquella dulce niña de antaño, pero tampoco el animalillo asustadizo que Boruto se encontró un día cuando ella le suplicaba entrenamiento. Había cambiado, había mejorado, y al mismo tiempo el hombre la veía como supo ver aquella mujer increíble que era madre de su fallecida esposa. Esta Sakura juvenil, tenía muchos puntos comparables con aquella mujer de sus recuerdos. La mente del hombre le jugaba trucos peligrosos con ese pensamiento.

Las manos de Boruto brillaron, y luego ese brillo se trasladó a la mano de Sakura que tuvo un ligero ardor en el dorso. Algunos segundos después, un arte de sellado muy intrincado rodeó a una simple marca para quedar instalado permanente. Sakura abrió la boca para preguntar, pero ante sus ojos cuando Boruto-sensei aparto las manos, el sello desapareció de la vista. Era como si jamás se hubiese manchado la piel, pero Sakura sentía que allí estaba ese sello oculto.

-¿Qué hizo Boruto-sensei?

-nuestros caminos se tienen que separar Sakura…-sonrió el hombre apenas- pero si algún día tienes una batalla que no puedes ganar. Si alguna vez te encuentras con un enemigo muy difícil. Si acaso nadie puede ayudarte o estás sola cuando eres atacada. Solo tienes que dirigir un poco de tu chakra al dorso de esta mano. Y yo volveré ayudarte, para saldar mis deudas. Es una promesa de por vida.

La chica tenía los ojos muy abiertos por la sorpresa. Que un hombre tan parco y taciturno le obsequiara un sello de calidad Uzumaki, era relativo al cielo. Ella tenía sentimientos por Boruto-sensei, a pesar que pareciera una locura. No podía evitarlo, su corazón palpitaba por ese hombre aunque tuviese la edad para ser su padre. Tal vez era la frialdad, o esa suave sonrisa que solo en ocasiones le dejaba ver. Era el poder personal, el profesionalismo en misiones. Era la generosidad en el entrenamiento. Que no la hubiese juzgado por su aspecto o género. La ayuda que le proporcionó para que superara sus temores al contacto humano. Tenía muchos motivos para respetarlo, pero concretamente lo que hacía era amarlo. O cuando menos estar enamorada de él. Y ese lindo sentimiento, aunque parecía no ser correspondido, le estaba dando a Sakura Haruno el valor para superar sus traumas personales. Estaba creciendo, se sentía fuerte después de mucho tiempo y trabajo. Tsunade-sensei le había provisto de una especialidad que le apasionaba (la medicina ninja) pero Boruto-sensei tomo a la niña ingenua y asustadiza para convertirla en una peligrosa kunoichi. Ambos maestros con sus modos bruscos y estrictos la habían cultivado. Sakura se sentía fuerte, tanto como para considerar que nunca tendría que usar ese sello. Podría conservarlo un tiempo, y luego usarlo para un momento más "personal". Le faltaba tan solo un poco de crecimiento en seducción. Y Boruto Uzumaki seria llamado no para una emergencia, sino para caer en una trampa de amor. Sakura se sentía ansiosa y enloquecida en cierto punto. Escuchar tantas perversiones directo desde su mejor amiga Ino le había afectado sin lugar a dudas.

-Gracias Boruto-sensei….-susurró para sí misma la pelirosa aquel día cuando lo vio partir- pero este sello será utilizado para traerlo de nuevo cerca de mí. Y no será por una misión precisamente… –finalizó sonriendo apenas.

Solo necesitaba crecer un poco más. Tener un par de años extra para que su cuerpo y encantos estuviesen en la altura del desafío. Sakura Haruno quería a ese hombre, y el sello que acababa de recibir solo sería utilizado para atraerlo a un departamento solitario, no a una batalla imposible. Era uno lindo sueño de niña, su último sueño.

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-Nuestro destino era ser cazados…

Esas palabras abrieron la reunión entre el grupo de Shinobi que poseían condición de jinchuriki. Siete de los nueve estaban presentes. Pero el Shinobi de la aldea de la Roca era por lejos quien más años y experiencia tenía. Era conocido como Roshi, un veterano ninja que veía su mundo cambiar completamente. Nunca en la vida se hubiese imaginado estar en una reunión con un puñado de ninjas pertenecientes a todas las aldeas rivales. Mucho menos realizar alguna acción que fuese tomada como traición a Iwa. Roshi sabía que el Tsuchikage seria despiadado, que la deserción se pagaría con la muerte. Sin embargo, se sintió obligado acudir al resto de sus "hermanos Jinchuriki" cuando dos de ellos lo apoyaron para evitar que los Akatsuki lo capturaran.

-Pero ahora que ambos Akatsuki han sido destruidos…-señaló Roshi ante el silencio del resto de los presentes- debemos empezar a preguntarnos qué hacer con los cazadores especiales ANBU que serán enviados de todas las latitudes para matarnos.

-Podríamos intentar hablar con los Samurai…-dijo Fu, la joven peliverde contenedor del siete colas- escuche que ellos son muy honorables.

-el hermano nueve dice que nuestra mejor esperanza es reunirnos y esperar que las aldeas tomen contacto entre ellas. –intervino Killer Bee, extrañamente tranquilo.

-¿permitir que se pongan de acuerdo para matarnos? –señalado Utakata mostrándose tranquilo pero muy preocupado por dentro.

-Sino ofrecemos un blanco fijo… ¿Qué pueden hacer contra nosotros? –dijo Yugito tranquilamente. –nuestra mejor oportunidad es estar en constante movimiento.

-si nos mantenemos juntos –aportó levemente Fu sonriendo optimista- ¿no seremos capaces de defendernos bien?

Los más grandes y experimentados lo entendían. La niña había tocado un tema importante. Un máximo de 7 jinchuriki actualmente activos, o como mucho equipos d de los presentes simplemente no eran manejables para cualquier equipo estándar de cazadores ANBU. Tan solo uno de los contenedores de Biju era un problema, ¿pero lidiar con 7 de ellos? Ichibi y Sambi no contaban en este punto. El Biju de una cola estaba sellado en la estatua inerte llamada Gedo Mazo, y Sambi seguía dentro del ex Mizukage Yagura. Pero la mente de aquel hombre estaba totalmente destruida. Expuesto durante vaya uno a saber cuánto tiempo al control del sharingan infame, ahora Yagura era prácticamente un vegetal.

Por el momento, la reunión contaba con 6 jinchuriki activos (la única persona que faltaba era Naruto que poseía al nueve colas) además estaba Gaara de la arena que había desertado de su villa y al parecer tenía una especie de conexión con el chakra del Ichibi. Y Hotaru Tsuchigumo cuyo deseo seguir a su maestro Utakata le llevó incluso a desertar de su villa origen. La chica seguía al jinchuriki de seis colas, y el hijo del difundo cuarto maestro Kazekage simplemente había escapado de su villa para reunirse con los jinchuriki por recomendación de Naruto. El único por el cual sentía algo parecido a la hermandad. Además, Gaara fue acusado de matar a su padre, y no tuvo participación en su deceso. Pero bien conocía que sería juzgado como si fuese culpable.

-¿Cuál es el plan? –Consultó Killer Bee que extrañamente no se lo veía animado a realizar su molesto intento de Rap- ¿Por qué el tonto hermano nueve no ha venido con nosotros?

-está siendo cauteloso…-señalo yugito nii que había usado al Nibi para comunicarse mentalmente con Naruto a la distancia- ahora mismo se ocupa de una traición. Tiene que evitar un peligro latente para ninjas como nosotros. Alguien que puede sellar nuestros poderes.

-vendrá pronto….-sonrió Fu confiada- Naruto-niichan fue quien nos ha salvado a todos. Sin su ayuda estaríamos todos capturados por esos malditos. Capturados y sellados.

-¿Qué pasa con la estatua del monstruo? –preguntó Roshi tranquilo como siempre.

-la he dejado en una isla oculta…-indicó el contenedor de Hachibi- los tontos que aun escapan de sus muertes no la encontraran jamás. Mis mascotas la cuidan y eso lo hacían genial. Los ojos raros están…

-no necesitan saber eso…-indicó Yugito a Killer Bee- lamento mis palabras impertinentes, pero le he pedido a Fu que los guarde en un sitio secreto. Nadie debe encontrarlos jamás. El sujeto enmascarado que se hace llamar Uchiha Madara seguirá tras los ojos del Rinnengan porque no existe otro modo de controlar la estatua o sellar a los Biju en ella. Si pocos o ninguno saben en dónde buscar, menor posibilidad tiene ese desgraciado de poseerlos. Debemos separar las piezas del monstruo Juubi lo mejor posible.

Yugito así como los más experimentados del grupo, habían investigado en las ruinas de Amegake todo lo posible sobre sus enemigos. Además de información valiosa que proporcionaba Naruto proveniente de espías en Konoha. El plan de los huérfanos de Ame había tenido continuidad en las ambiciones del autonombrado Madara y su versión de Akatsuki. Kiri había sido infiltrado en su Mizukage llevándolo a la guerra civil. Amegake fue destruido en la búsqueda de los ojos. Madara buscaba dividir y conquistar. Era tan simple como eso. El grupo de jinchuriki tenía el plan de forzar a las aldeas Shinobi más importantes a reunirse y aliarse. Por ello, fue la ola de deserciones de todos los jinchuriki. Mentalmente usaron a los Biju para comunicarse a la distancia. Y aunaron fuerzas para evitar ser asesinados por Akatsuki. Naruto Namikase les había convencido de buscar la paz mundial desde la reunión de jinchuriki. Los Kage observarían la amenaza inicialmente, pero al no combatir a los ninjas y evitar los planes disidentes de Madara, los contenedores de Biju esperaban lograr algún tipo de entendimiento entre aldeas.

-sugiero movernos a terrenos neutrales…-añadió Roshi- Lord Tsuchikage desplegara fuerzas para encontrarnos todo su país.

-En Kumo Raikage-sama hará lo mismo…-complementó Yugito- y no podemos ir al país del fuego porque Naruto-san pronto vendrá con nosotros.

-País del Té es nuestra mejor opción…-añadió Utakata- Kiri apenas se recupera de su guerra y la actual Mizukage no tiene fuerzas para patrullar en tierras fuera de su país. Podemos escondernos durante un tiempo ahí.

Se pusieron de acuerdo brevemente. Estaban en los compases de una revolución importante y todos lo sentían. Habían elegido dar la espalda a sus tradicionales aldeas no solo para salvar sus vidas, sino con la promesa de una paz mundial. Naruto Namikase no solo los había contactado individualmente al comienzo, sino que ayudo a salvarlos de Akatsuki. Todos le debían de una u otra forma. El riesgo siempre estaba presente en la vida del Shinobi, todos lo sabían y lo aceptaban. Pero después de tantos años sumidos en el desprecio de sus pares por la condición de jinchuriki, todos se sentían muy a gusto compartiendo su tiempo e ideales con gente de la misma especie. En ese grupo no existía el desprecio, ni las diferencias. Era inicialmente lo que los había convencido de participar en el plan de Naruto. Ahora solo quedaba ver lo que el contenedor del nueve colas pensaba hacer para lograr que todas las aldeas se unan.

Todos confiaban de una u otra forma en el niño Namikase. Y esa confianza estaba impulsada por el Biju en su interior. Naruto fue el primer jinchuriki de Kyuubi en lograr una sociedad con su ser interno. Killer Bee y Yugito lo respetaban por eso. Han, Roshi y Utakata se unieron para devolver el favor de haber sido ayudados a derrotar Akatsuki. Y finalmente Fu que no solo había obtenido en Naruto su primer amigo, sino que claramente estaba interesada sentimentalmente por él.

Un grupo dispar, pero todos reunidos por un claro objetivo. Lograr la paz que les permita ser aceptados. Dejar de ser vistos como armas de guerra. Dejar atrás el pasado terrible de muerte y olvido que Akatsuki o Uchiha Madara habían destinado para ello.

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El impacto de la situación era todo lo que necesitaba Kushina Namikase para derrumbarse completamente. Su vida no era precisamente estable desde hacía tiempo, ya que estaba jugando un juego demasiado peligroso como para poder disfrutar plenamente de las satisfacciones obtenidas. Ella no podía nunca precisar cuándo y cómo comenzó toda esa locura. Si bien en los últimos meses había estado teniendo encuentros sexuales por fuera del matrimonio, ella tenía muy en claro que sus dificultades físicas databan de fecha inicial muy atrás en el pasado. Sasuke Uchiha que era su actual amante, no era otra cosa que una herramienta de control. Tratar de domar la lujuria interminable de su sangre. Controlar sus impulsos ocultos. Seguir siendo todo lo posible, aquella mujer que debía ser esposa y madre ejemplar.

Su misión estaba destinada a fracasar eventualmente. Ella muy dentro de su alma lo suponía. Guardar un secreto tan terrible como estar engañando a su marido el Hokage, no lograría mantenerse para siempre. Y sumado el daño a Minato, estaba la clara traición a su hijo Naruto. Acostarse con un joven de la edad de su hijo ya de por si era una afrenta, pero sumarle eso a que precisamente había escogido a un compañero de equipo y furioso rival profesional, sería un golpe al orgullo de su hijo que sería imposible de absorber.

No obstante Kushina tuviese claro estos conceptos, no había cesado de verse con el hijo menor de Mikoto en cuanto podía. Era como una necesidad irrenunciable. Acostarse con ese niño, era no solo el gran problema, sino la única solución que la mujer había encontrado a su miedo más profundo. Amaba a su marido e hijo, y había intentado protegerlos. Fallando en el proceso lamentablemente.

Aquella tarde, Kushina Namikase había salido de la ducha luego de una sesión rápido con su amante. Sasuke siempre se iba por el traspatio siendo escoltado por dos familiares de confianza. Y eso era el único signo de actitud razonable que Sasuke Uchiha podía esbozar. Kushina se lamentaba mucho estar enredada con ese tonto, no solo porque no era realmente su primera elección si ella pudiese escoger. Sino que salvo por su energía natural proveniente de su juventud, Sasuke no tenía real talento para hacerla sentir mujer. Ella debía hacerlo casi todo, y eso que al principio no importaba, ahora comenzaba a disgustarla profundamente.

¿Vale la pena seguir con esta locura? Se pregunta Kushina mientras salía del baño rodeaba por una toalla blanca. ¿Puedo terminar con esta relación?

Kushina no se creía irresistible como mujer. Y se figuraba que simplemente había "impresionado" a Sasuke Uchiha con su mayor experiencia. Incluso una parte de ella, entendía que el niño Uchiha la estaba follando tan solo por fastidiar a su rival, y simplemente no delataba la situación porque temía al Yondaime más que nada.

-es arrogante y estúpido….-se dijo apretando los dientes- me estoy acostando con un teme y no lo puedo evitar…

Estaba susurrando con rabia contenida. Kushina después del sexo tenía varias horas de lucidez. Era donde reflexionaba profundamente sus acciones y se preguntaba porque motivo estaba actuando de esa manera. Hace años pensó que era culpa de Minato y su trabajo demandante, tiempo después culpo a Jirayja y el sake por actuar como idiota, para finalmente echar toda la responsabilidad en el zorro demonio. Que seguramente estaba tratando de influenciarla. Pero luego de pasar la responsabilidad en su pobre hijo, Kushina terminó en el mismo sitio del cual había tratado de escapar hace años. Era una mujer infiel que actuaba como una puta necesitada de sexo. Y para colmo de males, su mayor perversión era acostarse con el compañero de su propio hijo, tan solo para evitar saltar sobre Naruto y saciar sus bajos instintos.

-mi pobre Sochi….-gimió aturdida la mujer mientras entraba a su dormitorio y miraba el desastre causado por la sesión sexual trascurrida- tengo que limpiar todo esto antes que…

-¿antes que alguien regrese? –Dijo la firme voz de Naruto a espaldas de su madre que le paralizó el corazón- ¿tienes que limpiar las huellas de tu crimen Ka-san?

Kushina sintió su sangre prácticamente congelarse. Sus instintos como kunoichi le hicieron girar y dar un par de pasos de retroceso para distancia. Pero solo estaba vestida con una simple toalla de baño rodeando su cuerpo y las pruebas de su adulterio estaban regadas por toda la habitación. En la puerta estaba parado Naruto Namikase. Su hijo, su niño, su bebé. De brazos cruzados y serio como la muerte. ¿Qué podía decir una mujer atrapada ante esa situación? ¿Cómo justificarse? ¿Cómo explicarle a uno de los dos hombres que más amaba en el mundo lo que había hecho?

-supongo que eso resuelve el misterio…-señaló el joven rubio tétricamente- la razón por la cual ya no entrenabas conmigo, ni te acercabas siquiera. Decidiste dejar de ser mi madre para vivir tu vida como una cualquiera.

-Naruto-kun….Sochi….yo….-Kushina reaccionó tratando de contener las lágrimas y se acercó para tratar de abrazar a su hijo- yo puedo explicar…

Con el revés de su mano derecha, una bofetada tan brutal surgió que Kushina terminó sentada en el suelo del cuarto tomándose el rostro aturdida. Naruto su hijo amado, la había golpeado. No era ni cerca de ser un golpe recibido por enemigos en una misión, pero para Kushina dolía más que si Kyuubi en vivo y directo le aplastara bajo una de sus enormes patas. La vergüenza la corroía. La terrible noción de haber sido finalmente descubierta. Después de tanto tiempo ocultándose, después de tanto sexo furtivo para saciar su bajos instintos. Finalmente seria delatada como una mujer terrible. La esposa del Hokage, metida en una relación de amante con un simple muchacho del clan Uchiha. Todo el problema personal, familiar y político que eso podía significar.

-puta de mierda….-dijo Naruto groseramente viendo a la mujer que era su madre desnuda y mojada en el suelo- ¡mírame a los ojos si tanto valor has tenido para traicionarme antes!

-Sochi….-gimió la mujer usando sus manos para volver a cubrirse parcialmente con la toalla- yo no puedo…..explicarlo….nunca quise…

-¿No querías acostarte con ese bastardo arrogante que se reía de mi a mis espaldas? –Escupió furioso Naruto- ¿no querías entregarte a mi enemigo mientras me evitabas como la peste? ¡¿QUE ERA LO QUE NO QUERIAS HACER KA-SAN?!

Kushina simplemente no lo podía explicar. ¿Cómo hacerle entender? ella sabía perfectamente la rivalidad entre el hijo de Mikoto y su Naruto. Incluso había visto en vivo y directo aquella pelea en los exámenes Chunnin donde hubo tanta animosidad como odio entre ellos. No eran amigos, no se trataban siquiera como compañeros. Se odiaban lisa y llanamente. Y Kushina no solo se había acostado con un enemigo declarado de su hijo, había traicionado a su marido y a su mejor amiga en el mismo proceso. Sin mencionar aquella noche loca donde termino entregándose al pervertido de Jirayja. Su marido, su hijo, su amiga y toda Konoha. No, sinceramente no podía justificarse con nada lo que había hecho. Ella no podía explicar el extraño deseo oscuro que poco a poco la consumía desde hacía años. Pensó que había sido el Kyuubi quien causaba eso. Pero la bestia ahora estaba sellada en su hijo y ya no había nadie a quien culpar. Nadie a excepción de ella misma.

-No quise hacer esto….-gimió entre lágrimas Kushina elevando la vista y encontrándose con la furia justa en los ojos azules de Naruto- sochi yo…..no sé lo que me pasa. El fuego me quema por dentro, no puedo evitarlo.

Naruto había recibido las órdenes finales de Danzou Shimura. El plan sería ejecutado al día siguiente. Eso le hizo presentarse finalmente ante la traidora de su madre. Ya no tenía escapatoria posible. Su misión era eliminar a su propia madre y encargarse de Sasuke Uchiha al día siguiente. Sin embargo, había un deseo oculto en su interior que pugnaba por salir. Naruto quiso negarlo, quiso evitar revelarlo y obviarlo de su sistema. Tenía mucho por hacer todavía en su carrera ninja. No solo estaba involucrado en los planes de la revolución en Konoha, sino también en su equipo de jinchuriki que buscarían la paz mundial. ¡Tenía mucho por hacer como para estar sintiendo lastima por la traidora de su madre! Ella debía ser eliminada, así como todo rastro de los enemigos. No había justificación alguna para lo que Kushina Namikase venía haciendo. ¿Cómo pretendía pedir perdón?

-¿Por qué? –Fue la pregunta desesperada de Naruto que estaba parado a dos pasos de la mujer sentada y casi desnuda en el suelo- ¿Por qué con ese idiota Ka-san? ¿Qué mierda tiene el que no tenga yo? ¡Yo te amaba desde siempre! ¡Contaba contigo! ¡¿Fue solo por sexo?! ¡¿Acaso él es mejor que Oto-san?!

Esa metralla de preguntas eran del Naruto Namikase que casi ya no existía. Aquel niño alegre y sincero, previo al traspaso del Kyuubi. Aquel muchacho que tuvo una sana rivalidad con su compañero de equipo, y estuvo enamorado de su otra compañera pelirosa. Aquel que quería dar orgullo a su padre, y disfrutaba como una bendición cada momento compartido junto a su madre. Todo lo que era Naruto, fue mutando en su actual estado después de haberse trasformado en jinchuriki. Su padre lo envió lejos de Konoha con el sabio pervertido. Su madre ya nunca más lo recibió con el cariño y la cercanía que antes tenían cuando regresó de su viaje. Su rival y compañero Sasuke Uchiha, no solo no acepto la derrota en los exámenes con hidalguía, sino que se atrevió a robarle a su madre. ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué motivo ocurrió todo este desastre?!

-no pude evitarlo…-susurro aturdida Kushina que seguía en el suelo sin fuerzas para moverse- te amo sochi…amo a tu padre pero no pude evitar sentirme….yo me sentía….

Su parlamento se detuvo cuando Kushina desde su posición caída pudo notar algo muy importante. Tenía cercana a su vista la ingle de su querido hijo. Allí dentro del pantalón, una bestia rígida se agitaba impaciente. Kushina se quedó helada ante esa revelación. Su querido niño, el único ser que amaba más que a su esposo estaba totalmente excitado. ¿Por qué sucedía esto? ¿Acaso Naruto veía a su madre como una mujer? Kushina sentía mucha vergüenza por haber sido descubierta, pero eso nunca se compararía con el agobio que había guardado por tantos años. Ese deseo salvaje de poseer sexualmente a su propio hijo. Cuando se acostó con Jirayja hace años, no lo hizo porque particularmente quisiera. Fue una explosión y una mala decisión apuntalada por el sake. ¿Pero cuál era el motivo que la llevó a los brazos de ese pervertido? Simple y claro, deseaba sexualmente a su hijo.

Minato no le hacia el amor, y Naruto siempre estaba allí para ella. Ese sentimiento se fue mesclando y oscureciendo poco a poco. Los años pasados antes del viaje de Naruto con el Sannin, fueron el inicio del tormento oculto de Kushina. ¿Deseaba a su hijo realmente? ¿Por qué no podía ser una madre normal? Kushina naturalmente busco culpables en algún sitio, y el elegido para llevar ese título fue Kyuubi. Seguramente la bestia influía en ella y se aprovechaba que a Kushina le faltaba sexo marital. Pero luego de la extracción, y tiempo después que ella hubiese recuperado su energía normal, ese deseo volvió como una furia de venganza. Ella se masturbó furiosamente noche tras noche evocando a su propio hijo. Incluso una noche, donde el mejor amigo (supuestamente) de Naruto se quedó a dormir en la casa Namikase, que Kushina no pudo evitar sentirse horriblemente excitada cuando vio al moreno Uchiha usando la ropa de dormir que pertenecía Naruto. ¿Una noche solos? ¿Cuánto habría crecido su muchacho luego de un año alejado de ella? Kushina se masturbo aquella noche, aun sabiendo que el Uchiha la estaba observando. ¿De esa forma lasciva la miraría su Naruto-kun? ¿Se la comería con los ojos o se sentiría horrorizado al ver a su indigna madre desnuda y dándose placer? ¿Qué amor desconocido surgiría entre madre y el hijo si llegaban hasta el final de todo?

Sasuke Uchiha no fue su amante porque le gustaran los jóvenes de su edad. Pudo ser cualquiera realmente. Pudo ser el hijo de Tsume-chan, o de Yoshino-chan. Ósea cualquier contemporáneo de Naruto en edad, que aquella noche caliente estuviese usando la ropa de dormir de su hijo. Y lo que siguió después, cuando ya Naruto regreso a Konoha, fue alejarse todo lo posible de su rubio retoño para no revelarle a él ni a nadie lo que Kushina sentía por dentro. Ella no podía desear poseer a su hijo. ¡Era una locura!

Kushina Namikase sabía que alguna vez podía ser descubierta con su amante. Pero no le quedó otra opción que continuar buscando saciedad de esta forma. La opción era ver la cara de horror de su amado Naruto cuando ella le revelara lo pervertida y desviada que estaba como madre. Una mujer con más de 40 años, deseando sexualmente a su hijo de casi 17. Una verdadera locura.

-Ka-san…..-dijo Naruto que por dentro estaba muriendo de rabia y confusión- no puedo perdonar lo que me has hecho.

Detrás de Naruto a su espalda, empuñaba un kunai en su mano derecha que estaba listo para descargar sobre esa perra traidora. Sabía lo que tenía que hacer, era su misión después de todo. Pero la vulnerabilidad de su objetivo y sus lágrimas le hicieron dudar. Ni siquiera registraba Naruto en su mente la excitación que sentía. Su miembro le molestaba en el pantalón, era como un monstruo deseando liberarse. Extrañamente no sentía la relación entre su deseo y su misión. ¿Estaba excitado porque iba a cometer asesinato? ¿Era la visión desnuda de una mujer hermosa ante sus ojos? Naruto amaba a su madre y siempre la había visto como la mujer más bella del mundo. Sakura Haruno había sido una versión joven y moralmente disponible de Kushina. Y ahora iba a matarla no solo porque debía hacerlo. Sino porque esa maldita mujer había entregado a su enemigo la intimidad sexual que Naruto hubiese querido para sí mismo. Pero si su madre no podía ser suya, no sería de nadie más.

-es el final Ka-san….-anunció Naruto sombrío y ella supo que su propio hijo iba a matarla allí mismo- ¿últimas palabras?

-no quiero decir nada….-señaló ella limpiándose las lágrimas y apartando su cabello enmarañado del rostro- solo quiero hacer algo que he deseado demasiado tiempo ttebane.

Dicho esto último, la mujer se arrodilló y se despojó de la toalla blanca que apenas la cubría. Acercándose gateando hacia el joven, le miró directo a los ojos con una mirada de decisión y un rostro sonrojado por la vergüenza que paralizó el futuro ataque de Naruto. El joven no supo cómo actuar, cuando su querida y deseada madre se dispuso abrirle el pantalón como si ejecutara su última voluntad en la tierra. Lo hizo lento pero firme, indicando al joven que no pensaba defenderse de las agresiones pero tampoco renunciar a su última voluntad. Le bajo los pantalones, le retiró los interiores hasta las rodillas y tomando firme con su mano derecha el rígido miembro de su hijo, comenzó a lamerlo lentamente como una paleta de dulce. Un tierno trato a los testículos, y una lamida más profunda al tronco del pene, de abajo hacia arriba como deleitándose con un manjar.

-¿Qué demonios estas…?

-mi última cena….-señalo la pelirroja entre lamidas- ya nada importa después de esto.

Naruto entonces, paso de una virtual pesadilla (matar a la mujer que más amaba) a una fantasía sexual muy recurrente en los últimos año. Pudo ver y sentir a la poderosa, hermosa y candente mujer llamada Kushina Namikase comenzar a tragarse su falo como si fuese realmente la última oportunidad de hacerlo. Totalmente desnuda, sexualmente necesitada y cumplidamente vulnerable. Kushina Namikase dejo libre sus ataduras morales finales, para tratar de tomar aquello que se había negado a si misma desde hacía tanto tiempo. A la mierda Minato su esposo, que nunca podría excitarla de esa forma con solo verla, justo como ahora lo estaba haciendo su hijo desde las alturas. A la mierda Sasuke Uchiha que no solo había sido un reemplazo, sino que la situación actual ya prometía mas placer que todos los encuentros sexuales con el Uchiha juntos. A la mierda Konoha también. Porque Kushina sabía perfectamente que el clan Uzumaki era favorable hacia el incesto para conservar la pureza del clan, mientras que en Konoha era mal visto por los civiles hipócritas. Pero sobre todo aquella noche, para Naruto y Kushina todo terminó por irse a la mierda en general.

Las ordenes, los planes, odios y enemigos. Naruto en lugar matarla, decidió esperar a que su madre terminara de mamarlo hasta la primera explosión, tan solo para alzarla y llevarla directo a su propio cuarto. No la tomaría en la habitación de sus padres, no lo haría donde el estúpido de Sasuke se creía el rey del mundo y solo era un reemplazo. Haría a Kushina su mujer en otra habitación. Se lo haría por cada día del pasado donde ella lo había alejado. Se lo haría en el cuarto, el baño y la cocina. La haría gritar como una puta y la convertiría directamente en su perra.

Esa tarde-noche mataría a su madre ciertamente. Pero en lugar de usar un kunai, lo haría con placer sexual. Iba a matar a la madre en Kushina, y solo conservaría a su objeto de deseo. Solo se quedaría con la mujer en cuestión. Y si Danzou Shimura, Minato Namikase o cualquier otro imbécil se atrevían a interferir con ello; Naruto Namikase descargaría todo el poder acumulado de años planeando la paz mundial. Había muchas formas de acordar una paz. Una de ellas era aliarse a todos, pero otra también podía ser acabar con quienes se oponían a ella. Aquella noche Naruto Namikase decidió tomar a su madre como mujer. ¿Qué pasaría con el resto? Llegarían eventualmente a la paz mundial.

Por la razón y el bien común…

O por la fuerza y hacia la tumba…

Fin del capítulo.