––––––––––––––––Capitulo IV–––––––––––––-
Batalla de mundos
Has reunido las esferas– Gokú observaba el conjunto de ellas en la mesa de la sala
– Así es– Bulma se sentó a un lado de su posición – debemos estar preparados en caso de que pueda suceder algo peor–
– Chi-chi te dará el resto de ellas– Soltó el bolso para colocarse de pie junto al ventanal de la amplia sala. Contaba impaciente los minutos para poder encarar finalmente al nuevo enemigo que sentía aproximarse
– Por favor– se acercó Bulma tomando su mano– prométeme que volverán –
– Haremos lo posible – Le sonrió con franqueza y retornó su vista al panorama de la ciudad en calma.
Por un momento, el tiempo se congeló en la habitación. Había un presentimiento, algo no estaba bien. A unos instantes de encarar a su enemigo, lo único que podía hacer era esperar, esperar a que el hombre frente a ella pudiera remediar la situación, como tantas veces lo hizo. Mirarlo ahí observar el paisaje con una tranquilidad de hierro, encarando el peligro con la sonrisa que siempre daba a cada desafío, en cierto modo era envidiable, aunque temerario. Algo en la inocencia de su amigo le transmitía confianza, aun en las peores situaciones, con solo verlo ahí, sentía la mitad de la batalla ganada. El niño que encontró en las montañas, hoy el hombre en cuyos hombros, las esperanzas de todos descansaban.
Se levantó acercándose a su figura pensativa, sin pensarlo su mano tomó camino hasta su hombro y le dedicó una cálida sonrisa.
– Cuídate–
Devolviendo su sonrisa en complicidad, su amigo asintió.
– La base ha detectado actividad ingresando al sistema – Tarble se introdujo en la habitación violentamente – en cuestión de horas estarán aquí –
– Iré por las semillas de ermitaño – Gokú salió dando zancadas para desaparecer en un instante.
Bulma observó a su peculiar huésped tensar la mandíbula, perdiendo la vista detrás de su viejo amigo.
– ¿Tienes miedo? – colocó una mano sobre su hombro fijando sus ojos en él
– No– escapando una negación desentonada intentó recobrar la credibilidad – es solo… no me agrada estar en esta situación de nuevo–
Un momento de silencio después se movió con premura de su sitio original
– Están aquí –
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Una figura se apresuraba sobre el pasillo suspendido sobre abismos oscuros y luminosidad roja, un complejo tecnológico anidado en una hostil atmosfera volcánica, las puertas automáticas abrían al paso siendo el único sonido existente en el lugar, la soledad del recinto recordaba un viejo castillo amoldado en materiales oscuros relucientes en un frio monolito del espacio.
– Mi señor – al final del largo recorrido el hombre se detuvo – hay nuevas órdenes de su padre – como fiel sirviente no se atrevía a levantar el rostro hasta ser requerido.
– Si no fueras tan eficiente cumpliendo órdenes, ya te habría pulverizado hace mucho – delante de él, la figura reptiloide apagó los sistemas holográficos que inspeccionaba silencioso – que noticias tienes Salza –
Incorporándose realizo un respetuoso saludo. El hombre poseía un aspecto altivo, sus ojos brillantes y facciones afiladas en una piel azulada le hacían ver más joven de lo que realmente era, sin embargo su inteligencia le había conferido un lugar especial como el segundo a bordo para la flota de Cooler, lo que era reconocido en todo el imperio además de su fuerza.
– Se llevará a cabo una asamblea y al parecer su hermano no asistirá – denotó la oportunidad implícita
– Ese maldito Freezer – susurró – sus tácticas zalameras le han conferido una gran importancia para mi padre – su mirada perdida en el horizonte inspiraba temor, podía traspirar un odio nítido hacia su hermano que era incluso perceptible para sus testigos – Asistiré – determinó – esta vez la asamblea tendrá que hacerse a la idea de que yo soy el heredero oficial –
Salza permanecía en silencio auscultando los vilipendiosos monólogos de su amo, hacía lo posible por facilitar estrategias a la causa de Cooler, la extensión de su dominio se traducía en mayores beneficios para él, sin embargo la fama y carácter del hijo mayor de King Cold le hacían un gobernante muy inestable y generalmente terminaba saboteando sus propios esfuerzos.
_..._
A lo lejos era posible observar el cielo ennegrecido, el sonido estrepitoso del aire rompiéndose para dar paso a un extraño objeto que descendía sutilmente hasta tocar el suelo. Todos los habitantes de la ciudad permanecían inmóviles ante el espectáculo. El objeto de apariencia triangular parecía no tener bordes y su aspecto plateado perturbaba y admiraba a los presentes a la vez.
– ¿Pero de que se trata esto? – las voces se dejaban resonar entre los curiosos
– ¿Será un experimento de Corporación Capsula? –
Las curiosas miradas fueron sorprendidas cuando una abertura se materializó de pronto dando paso a las figuras misteriosas que descendieron con lentitud.
– ¿Qué clase de mundo primitivo es este? – viraba el rostro en todas direcciones como si no existiera nadie más en ese sitio, era notorio el desdén que ese acto le profesaba a las formas de vida que rodeaban el área curiosos.
– Puede que este sea un buen hallazgo para la colección de Freezer– un segundo tripulante le contestó.
– Pues será mejor comenzar a limpiarlo – le sonrió el primero.
A lo lejos Ten Shin Han observaba las nubes de humo y el olor del asfalto pulverizado, sofocaban el lugar entre los gritos de los sobrevivientes que corrían sin rumbo buscando refugio. El cataclismo se dejaba ver en cada rincón del área siendo irreconocible el paisaje urbano previo al desastre.
– Creo que llegamos tarde – suspiró la apacible voz de Ten al descender en la zona del conflicto – ¡Maldita sea! –cerró los puños desconsolado. Detrás de él, Chaoz entristecido levantaba desalentado uno de los escombros de las edificaciones derrumbadas. El silencio se interrumpió por una leve brisa detrás de ellos.
–¡Yamcha! – saludó Chaoz acercándose. El guerrero de la cicatriz parecía analizar la situación mientras descendía-
Tardamos demasiado en llegar, quizá hubiéramos podido detener esta masacre – Con voz amarga observó en todas direcciones.
– ¿Y se supone que ustedes lo iban a impedir? – se burló una voz detrás de los escombros de los grandes edificios tomando por sorpresa a todos los presentes.
– ¿¡Cómo se atreven a atacar inocentes desarmados!? – Furioso, Ten se aproximó sin disimular la rabia de tales circunstancias.
– ¡Mira esto! – Con las manos en la cintura se carcajeó su adversario – formas de vida inferiores, muchas agallas… pero poco cerebro, nativos – ladeo su dedo en negación, su voz presuntuosa irritó a los contrincantes que ofendidos adquirían su posición de batalla.
– Con gusto les enseñaremos las costumbres nativas para los invasores – les gruñó Yamcha amenazante – Pero antes me gustaría saber sus nombres para saber que poner en sus tumbas – les sonrió arrogante
Se acercó lentamente – te lo diré – su voz chillona emitió – así sabrás quien te asesinó, cuando te pregunten en el infierno donde te mande – pausó observando el resultado de sus palabras – tienen el honor de ser eliminados en el nombre de Lord Freezer, mi nombre es Appule y ese que ves allá es mi compañero Kyui
– Como te gusta perder el tiempo con la basura – el extraño alienígena aludido le interrumpió – ya deja de jugar y apresúrate que debemos encontrar a ese imbécil y largarnos pronto – cruzó los brazos y continuó su camino.
– ¿A dónde crees que vas? – le gritó Yamcha. Al instante su primer contrincante levanto los extraños ojos abultados inclinando su alargado cráneo hacia atrás. Levantó de su cintura el extraño dispositivo al que Tarble llamaba rastreador y apuntó hacia la comitiva de guerreros terrestres.
– Tienes razón – señaló aburrido al registrar los números del aparato– Creo que dejaré que la tripulación se encargue de esto–
Hizo un extraño sonido y al instante una docena de criaturas de diferentes especies apareció, armadas con extrañas máquinas, apuntaron sin titubear sobre la cabeza de los tres adversarios presentes.
– Espero que tengan algo más que eso – Al instante Krillin descendió acompañado del sujeto por el que ese escuadrón se encontraba ahí
– ¡Vaya! Quien decidió aparecer – Appule retomó interés en los terrícolas – nuestro monito decidió dar la cara al fin – dio un par de palmadas en signo de mofa.
– Cuida tus palabras miserable – Tarble le gruño dedicándole una mirada agreste
– Palabras muy fuertes para una persona en tu desventurada posición – Kyui decidió intervenir– sobre todo cuando te has rodeado de seres incluso más débiles que tu –
– Aunque debemos agradecerte– Appule interrumpió – que de no ser por ti, este lugar tan redituable hubiera permanecido incognito – ofertó una mirada placentera a todo su entorno – un paraíso infestado con seres inferiores – aludió al grupo de guerreros cada vez más enfurecidos
Tras una seña del líder de escuadrón los seres que se encontraban a su alrededor comenzaron una ola de disparos contra el grupo de terrícolas, las risas de los perpetuadores del ataque eran tan sonoras como los daños causados por los blasters. Después de lo que pareció una eternidad de tiempo, la nube de polvo dejo ver las figuras inamovibles de los mismos guerreros de los que sus prontas palabras hicieron mofa.
Súbitamente iniciaron el contrataque, moviéndose con total agilidad, solo era posible escuchar el ruido del aire rompiéndose a sus pies, uno tras otro cayeron inconscientes los soldados que les disparaban. Cada uno tomando su parte en la batalla, el desafío terminó antes de que cualquiera de los agresores pudiera notar sus movimientos.
– Será mejor que no nos subestimen – Krillin se levantó arrojando a un inconsciente soldado – Váyanse de este planeta, la próxima vez no seremos tan benévolos–
El ambiente se tensó. Los guerreros terrícolas observaban con total cautela, la postura irresoluta de cuál sería el siguiente paso del enemigo se encontraba en el ambiente.
Rompiendo el silencio las risas aturdían la compostura de las fuerzas terrestres.
– ¿Se enorgullecen de vencer a lo más insignificantes del imperio? – atónito continuaba burlándose enérgicamente el hombre de forma cefalopoide – Espero que den una buena pelea basuras –
– Ya basta de juegos y acaba con ellos de una vez – resoplando aun del previo ataque de risa, Kyui le exhortó
– No tendrás tanta prisa cuando Goku acabe con ustedes– Krillin contestó
– ¿Go..ku? ¿es su arma secreta? – Kyui se recargó aburrido cerca de un pilar
El intercambio se interrumpió por el sonido de la tos ahogada de uno de ellos, las miradas congeladas se encontraron cuando como una pesadilla se revelaba, lo que nadie vió realizarse; Appule atacó aprovechando la distracción y su brazo derecho se encontraba atravesando el pecho lo que parecía un aún más incrédulo Ten.
Sin dar cuenta en lo que sucedía, el resto de las fuerzas terrestres sintieron su sangre congelarse al ver caer de rodillas a su antiguo amigo sin decir palabra alguna. La sangre emanaba lentamente de su cuerpo inconsciente y la figura petrificada de su agresor les devolvía la soberbia risa con la que celebraba su acto a traición.
– ¡Noooo! – Chaoz emitió un grito de rabia sin poder creer lo que sus ojos observaban. Yamcha despertó de su transe y al instante se abalanzó sobre su oponente
–¡SOKIDAN! – toda su energía desplegando la intensa impotencia por el acto de barbarie que presenció, dividió la esfera de energía alcanzando en directo a sus oponentes. Lanzó una patada sobre la cabeza del humanoide de menor estatura, este le detuvo tomándole y arrojándole contra Tarble y Krillin que volaban hacia el con sus puños al aire.
Al estrellarse contra los escombros de la base de un enorme edificio hicieron temblar el suelo causando un derrumbe colosal. Retirando sus escombros los tres contrincantes limpiaron sus rostros llenos de polvo. Yamcha se adelantó realizando un contraataque pero en seguida fue detenido por el humanoide lila.
– Saludame a tu amigo en el infierno – Appule le sonrió al oído formando una poderosa energía en la palma contra la espalda de su víctima.
Yamcha sintió su cuerpo caer al tiempo que veía la figura de su atacante deslizarse sobre el suelo destruyendo obstáculos a su paso sin parar, aparentemente sufriendo un daño significativo.
– No te atrevas a tocar a mis amigos – Descendió la figura conocida que representaba la confianza de todos, aterrizando a un lado de Yamcha se interpuso entre sus enemigos y sus compañeros.
– ¡Goku! – Krillin se elevó acercándose veloz
El guerrero de la cabellera alborotada le sonrió y extendió la mano a su camarada en el suelo.
– Lamento la tardanza– le ayudó a incorporarse – lo lamento, solo pude conseguir tres – arrojó un pequeño saco a las manos del pequeño monje. En un segundo se acercó al caído Ten otorgándole la semilla que le restauraría.
Ten Shin Han respiraba con dificultad al borde de la muerte. Sin hablar aproximó la curación a su boca y la tomó pudiendo respirar en un instante.
– Gracias – suspiró ayudándole a levantarse su amigo Chaoz. Al notar su victoria vencida, los invasores molestos, decidieron dar fin al círculo interminable de interrupciones.
– No importa si son uno o veinte – Kyui se lanzó contra el recién llegado. Goku lo esquivó por poca distancia sin embargo este hecho fue notado al instante por sus agresores.
– Ese nivel de pelea tan bajo no les ayudará –
– Puede que tengan la ventaja – El guerrero del gi naranja se posicionó en una kata de ataque – pero están por llevarse una sorpresa–
En ese instante el polvo comenzó a levantarse entre sus pies, fisuras brotaban de la tierra mientras se rodeaba de un aura de energía que hacía circular el aire con gran fuerza alrededor de sí mismo. Con un grito, incrementó de manera tremenda su poder inicial activando los rastreadores de los invasores que le contemplaban de cerca
Appule temblaba al haber observado los números en su pantalla enloquecer, lo arrebató de su oreja arrojándolo al suelo. Antes de que cualquiera notara sus movimientos se posicionó detrás del saiyajin atacando una vez más con la misma técnica cobarde. Gokú viró arrojándolo de un solo golpe arrancando el asfalto de una de las avenidas con su adversario. El humanoide se levantó en la carrera y emprendió el vuelo incrustando su puño de nuevo y fallando al ser bloqueado con el antebrazo del saiyano. Giró sobre si, devolviendo un impresionante gancho sobre la cara del cefalopoide.
– ¡No lo entiendo! – Limpió la comisura de su boca y jadeando mientras se alejaba – No debería haber formas de vida con este nivel en este planeta – susurro en un idioma solo entendible por su compañero de misión.
– No es una forma de vida nativa– Kyui apretó los dientes molesto – ese es otro maldito saiyajin –
Appule frenó consternado. La evidencia era improbable, ¿Cómo pudo esconderse todo este tiempo? hacía mucho Freezer había tenido la labor de purgar cada uno de los mundos donde fueron enviados, no eran más que una raza en proceso de ser extinta.
– ¿Qué les ocurre? – Krillin se acercó a Tarble sin comprender el intercambio de palabras entre sus adversarios – ¿Es acaso un plan?
– No – cerró los puños el joven saiyano – acaban de descubrir porque llegué a este planeta … pase lo que pase no podemos dejarlos vivos –
– Lo sé –
– No lo entiendes – desesperado emprendió el vuelo sin consultar su estrategia – ¡Destruyan sus comunicadores o vendrán más de ellos! –
Apenas oyeron el grito todos los guerreros se lanzaron al ataque. Kyui sintió venir el puño de Tarble y le sofocó con la palma extendida arrojándolo al suelo, Krillin detrás logro propinar una patada en su rostro y Yamcha patinó sus piernas sobre las del humanoide casi derribándole. De un salto se liberó para recibir una lluvia de ataques de Ten Shin Han, seguido de la combinación del resto de los adversarios, mirando que su compañero Appule recibía una paliza del saiyajin.
Goku avanzaba sobre él como una fiera en cacería, por más que lo intentaba el humanoide no lograba contener sus ataques resultando en serias heridas que solo le dejaban una opción arriesgada a tomar.
Tarble se adelantó destruyendo el rastreador, observó el terreno y descubrió el otro en el suelo, más, su trayecto fue interrumpido al observar que Kyui respondía todos los movimientos de sus compañeros derribándolos sin esfuerzo y lesionándoles gravemente.
– No sé cómo lograron permanecer escondidos con un saiyajin en este sistema… pero todos correrán el mismo destino – Se burlaba sin tregua sobre los esfuerzos en vano de lograr colocarle un solo golpe. Sabía que debía actuar rápido, pero no podía evitar divertirse a costa de sus víctimas.
-¡Kyui! – Appule pidió refuerzo mientras era acorralado por su adversario
– ¿Cómo puedes pedir auxilio?... escuchaste a esas personas hacer lo mismo y las asesinaste – Ofendido, Goku lo arrojó contra los cimientos de uno de los edificios derrumbados. Al verse virtualmente derrotado, Appule analizó sus opciones viendo como única estrategia la retirada táctica. Salió disparado hacia la nave burlando a su agresor, casi alcanzando la nave de la que había provenido.
– ¿Donde crees que vas? – el azote de un par de manos entrelazadas le sumergió varios metros en la superficie terrestre. Piccolo destruyó su rastreador, reía mientras levantó su mano derecha disparando contra la nave, al instante quedó reducida a cenizas – La fiesta acaba de comenzar –
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Dirigiéndose a toda velocidad a cumplir su misión asignada los saiyanos viajaban en silencio, conocían la reputación del planeta donde estaban siendo enviados y lo que implicaría, Vegeta deshaciendo la preocupación de su mente despertó recordando la última vez que tomó esa ruta. Su recuerdo al pasar del tiempo había pasado de ser un doloroso acontecimiento a un tótem de inspiración que se repetía cada vez que se encontraba en duda una lección de supervivencia.
– Hemos encontrado rastros de civilización en los cuadrantes que nos fueron asignados Mi Lord – el alto saiyajin informó ante la audiencia. Detrás de él, el pequeño príncipe se cruzaba de brazos sin perder detalle de la reunión.
– Tardaron demasiado inútiles – el obeso ser rosa que el pequeño odiaba le contestó – esa información ya la habíamos obtenido de otro escuadrón hace unas horas – se dirigió al lagarto que aburrido escuchaba el intercambio
El saiyano mayor realizó una mueca y haciendo una reverencia giró para salir del sitio. Su intento fue cortado por le pesada mano de Dodoria quien enterró sus dedos sobre el hombro del guerrero.
– Tal vez debería hacerte pagar por las demoras que siempre ocasionas – inquirió revolviendo el estómago de su oyente con un enojo inexpresivo
– Suéltalo basura – le enfrentó el pequeño comandando
– No majestad – intentó frenarle el saiyajin mayor
– Vaya, vaya – el tirano obteniendo un preciado cúmulo de información en ese breve acto, se puso en pié – Dodoria parece que has encontrado un punto débil en nuestro pequeño príncipe – bajó de su trono increpando cada musculo del cuerpo de los presentes
– La primera lección que aprenderás … los apegos son para los débiles –
Sin que nadie lo esperara tomó por sorpresa al saiyano mayor, estampando su rostro contra una de las paredes del recinto, este se levantó evadiendo temporalmente a su atacante hasta que este le capturó de nuevo incrustándole sin esfuerzo en el suelo. Sintiendo el aire faltarle a sus pulmones se levantó una vez mas cargando un ataque violeta sobre el tirano, sin hacer sonido alguno, freezer se colocó a su espalda e inició un conjunto de golpes tan veloces que no podían ser seguidos por los ojos de los presentes. El maestro saiyajin intentó esquivar a su oponente arrojándose al otro extremo pero un rodillazo le envió de nuevo contra el suelo haciendo añicos el material del mismo, en unos segundos todo el cuarto parecia una violenta zona de guerra.
Turmer jadeaba intentando ponerse de pie, Freezer atinó un par de patadas más a su costado mientras lo sostenía con la cola asfixiándolo, su cuerpo no encontraba más fuerza para contratacar al terrible monstruo que no daba tregua a sus últimos respiros de vida. Finalmente su cruel torturador decidió soltarle únicamente para dejarle de rodillas mientras lo levantaba por el cabello dejando su cuerpo arqueado en dolorosa contorsión. Turmer abrió los ojos para encontrarse con la desolada y terrible mirada de su pequeño protegido, haciendo un último esfuerzo se dirigió a el.
– Príncipe – murmuró entre la evidente desesperación del niño –… sin miedo –
Acto seguido el tirano cortó su garganta en feral mordida. Escupió la sangre a los pies del encolerizado niño que volteaba la vista intentando todo esfuerzo posible para no mostrar la repulsión y odio que el acto le había ocasionado, cerraba los ojos erizando cada pelo de su cuerpo bajo el sonido de la sangre desparramándose del mutilado cuerpo de su maestro.
– y esto pequeño Vegeta – con la sonrisa más pútrida, el lagarto limpió sus labios – es por lo que nunca debes tener apegos – levantó el cadáver deshaciéndose de él como si fuese un objeto repulsivo – espero hayas entendido la lección –
Caminó lentamente hacia la puerta pasando su mano por el cabello de la criatura quien cerraba los ojos intentando contener toda la ira provocada, toda su nulidad y rabia, todo su rencor y dolor. Calló de rodillas bajo la mirada divertida de Dodoria quien siguió el camino de su amo. No pudo mas que arrastrarse al cadáver del que quizá hubiese sido la única persona de importancia en su vida y lanzando el más devastador suspiro. Juró sobre la sangre de su cuerpo para lo que sería el único motor en su vida, sobrevivir pese a todo y todos hasta lograr cumplir su destino sin miedo, la venganza.
Despertó bajo el sonido del dispositivo de simulación de gravedad, la inducción al sueño había terminado sin embargo todo parecía indicar que algo estaba mal. Pese a su condición natural resistente a las temperaturas más bajas, el ambiente estaba cargado de un electrizante tremor helado, no pudiendo distinguir si se trataba del flujo del recuerdo en sus venas o sus circunstancias actuales abrió desorientado la escotilla de la nave y fijo su vista sobre el sayajin mas corpulento que miraba atónito los alrededores desolados.
Se unió a su escudriño ensimismado en la devastación, alguien debió adelantarse a la misión, pero evidentemente sin respetar ninguno de los objetivos. El planeta estaba inservible y ninguna forma de vida rondaba el lugar.
– ¿Llegamos tarde a la cacería? – Se colocó Raditz detrás del príncipe.
– Esto me huele muy mal – Napa se aproximó rascando su nuca en signo de ansiedad.
– Examinen el área– tomó la palabra con autoridad. En el fondo tenía la misma sospecha que su viejo guardaesaldas, el silencio, el panorama compuesto de cenizas, tenía un aura muy diferente a los planetas conquistados. Un solo desertor no podría haber hecho todo eso. El otro joven se aproximó titubeante.
– Si iban a enviar un batallón nos pudieron ahorrar la molestia – el crujir de los pasos de Raditz ocultaba su nerviosismo. Sus negras esperanzas solo eran igualadas por el color de ese extraño cielo inerte.
– Esto no es obra de Freezer–
Una ráfaga de hielo se infiltró súbita en las grietas del suelo, bajo sus pies el suelo parecía cobrar vida y de la nada se levantó en violento estruendo, sin poder comprender la velocidad de los eventos ambos dieron un poderoso salto hacia atrás en defensa, observando con horror como se materializaba una enorme figura entre los restos de roca. La gigantesca criatura tenía un aspecto imponente, toneladas de musculo prominente bajo un manto negro irregular, su aspecto feroz igualado por el filo de su dentadura que les sonreía diabólicamente.
–¡¿Que rayos es eso?! – Gritó Raditz entre el fuerte ventarrón que brotaba del centro de donde esa criatura emergió.
– ¡Hay que largarse de aqui! –Napa voló hacia ellos perseguido por otro ser de la misma consistencia.
La criatura emitió un bufido de burla y con gran maestría se colocó en su ruta de escape en un segundo.
Vegeta lanzó el primer golpe cargado de energía. Esperó el impacto que nunca llegó. Frente a sus ojos su oponente se desmaterializaba con la misma velocidad que el vapor de su aliento. A la velocidad de sus ojos la criatura regreso a su forma colocando el mismo golpe en su costado. Sintió el puño incrustarse como un hielo humeante sobre su piel, el dolor era insoportable. Cuando abrió los ojos se encontraba bajo escombros de roca.
– ¡VEGETA! – Escuchaba a lo lejos a su joven compañero llamarle. De golpe se levantó con toda la fuerza de su cuerpo y observó el caos sobre el ensangrentado cuerpo de su guardaespalda inerte mientras dos de esas poderosas criaturas jugaban con un Raditz casi sin vida. Solo había una oportunidad.
– GALLIK HOOO– Disparó contra sus adversarios, el reflejo de su ataque tomó otro rumbo cuando fue deflectado sin esfuerzo y levantándole del cabello colocó su rostro frente a frente una de esas misteriosas bestias gruñendo un idioma ininteligible. Sus enormes ojos parecían estar compuestos de un fondo de fuego.
Un rayo se vaporizó tras la espalda de la criatura haciéndola virar, lo que profirió una oportunidad de escape, con un golpe seco sobre la mano de su oponente logró tirar de sí mismo y caer al suelo. Raditz sostenía su mano desde el suelo habiendo disparado su última fuente de energía.
Vegeta observó al otro monstruo dirigirse a sus naves y la emergencia brotó en alarma.
– ¡Las capsulas! – gritó a lo que su compañero respondió girando su control a toda velocidad. Los dispositivos se levantaron con rapidez hacia ellos aterrizando cerca de sus posiciones. Los segundos parecían eternos cuando observó a su atacante responder con ira a sus acciones, soltó su poderoso puño contra la espalda del príncipe sumergiéndolo en el suelo sin esfuerzo, el ancho de sus nudillos abarcaba casi la totalidad de la espalda del saiyajin. Sus huesos quebraban como astillas bajo la presión. Expulsó como último recurso toda su energía, su grito de rabia se extendía en todo el paisaje logrando emerger por un instante.
–¡No voy a morir aquí! – Aprovecho en un segundo la ventaja moviéndose y arrojándose con toda su fuerza sobre la capsula. Su visión borrosa pudo distinguir cerrarse la puerta tras de sí y al terrible ser acercarse justo al instante del sello. Sin perder tiempo despegó y observó cómo su nave se deformaba compactando el interior. Cuando parecía perdido, se activó la velocidad interestelar perdiendo el conocimiento al instante.
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Alrededor de la batalla, el caos se desataba en todas direcciones, los sobrevivientes al ataque corrían intentando escapar, a su alrededor ya se podían observar los tanques blindados y armamento de soldados terrícolas que planeaban el ataque.
– Las fuerzas armadas se encuentran fortificando los límites de la ahora devastada Capital del Este para permitir el éxodo de los sobrevivientes – una de las reporteras del desastre caminaba entre una multitud de ciudadanos confusos y llenos de polvo del material de los edificios derrumbados. Había heridos en diferentes circunstancias, lo que parecía una evidente zona de guerra.
A través del televisor, el Maestro Roshi analizaba la situación, sabía que era solo cuestión de tiempo que esos seres encontraran al desertor, era imposible que fuera tan sencillo burlar la seguridad de todo un imperio galáctico con solo desactivar un rastreador de naves.
Bulma observaba junto con el maestro y los demás viejos amigos.
– ¡Pero por que no se acercan a la zona de batalla! – Chi-chi impaciente golpeaba la mesita de centro de la sala del maestro. Después de la salida de Goku se había trasladado de inmediato a casa del maestro dejando a su pequeño al cuidado de su abuelo, no quería exponer al crío a una situación de violencia a su tierna edad.
– Pues después de ver como esta ese lugar… parece que la mitad de nuestras fuerzas ya están mordiendo el polvo – en un aire de preocupación Oolong expresó
– ¡Cierra la boca! – Puar le lanzó el vaso que sostenía – Deberías ser más positivo, es nuestro pellejo el que está en juego – flotó hasta el sillón que se encontraba junto al cerdo
–Oolong si no te callas, no tendrás que esperar a que esos asesinos vengan para que mueras – Chi-chi centelleaba fuego en sus pupilas.
– Tal vez deberíamos ir a ese lugar – Bulma expresó su pensamiento en voz alta
– ¡¿ESTAS LOCA?! – Al unísono Chi –chi ,Oolong y Puar se levantaron de sus lugares
– No hay modo de que puedan acercarse a ese lugar sin ser dañados- intentó razonar con el grupo – solo así sabremos lo que está ocurriendo –
– No considero que sea necesario – el viejo maestro le interrumpió
–Tal vez podríamos ayudarles! – La siempre bravía esposa de Goku se adelantó
– ¡No sean cobardes! ¡Se trata de nuestros amigos! – exhortó al resto del grupo, en realidad la incertidumbre le producía una ansiedad incontrolable, sobre todo el no contar con información de si su estancia en la tierra aún era segura.
– No se trata de cobardía – aseguró el maestro obteniendo la atención del grupo – puedo sentir aún las energías de todos ellos, no debemos preocuparnos aún, – tranquilizó al resto haciendo una pausa – pero los oponentes con los que pelean son demasiado fuertes, debemos esperar y creer en que puede suceder un milagro –
– Puede saber quién está peleando? – la chica del cabello azul se aproximó
– Pues… – meditó –… siéntate un momento en mis piernas y tendré mejor concentración –
– VIEJO DEGENERADO –
El estruendo de la destrucción podía oírse a varios kilómetros del área del combate. El ambiente tenía muy poca visibilidad debido a todos los escombros levantados. De un momento a otro todos los guerreros se encontraban en una terrible situación, observando entre el dolor de sus heridas como Appule les amenazaba sin temor.
– Estoy cansado de sus juegos – sostenía el cuerpo maltrecho de Krillin por el cuello – si das un paso más namekiano… – apuntó su mano hacia el corazón de su prisionero
– No entiendo tu estúpido idioma – caminando como un león agazapado Piccolo disfrutaba de la escena
– ¡Sueltalo! Sólo estas logrando enfadarme mas – Goku aterrizó aproximándose al temeroso alienígena.
– Saiyano o Namekiano no son rivales para Freezer – les retó –¡Estarán extintos en poco tiempo empezando por ustedes! –
– Goku acábalo – Krillin intentaba liberarse de su agarre. Sorprendiendo a ambos, en un minuto la electricidad del aire comenzó a cargarse de energía sacudiendo a los presentes.
–- Yo terminaré con esto – Piccolo se detuvo llevando un par de dedos a su cien; cargó un ataque de tal intensidad que en un segundo el cielo pareció oscurecer arremolinando gruesas nubes a su alrededor– ¡MAKANKOSAPPO! – sin perder el tiempo, el rayo de luz salido de sus dedos se lanzó contra su oponente.
– ¡PICCOLO NO! – Gokú observó la trayectoria asesina, saltó interponiéndose y recibiendo todo el daño de la potente energía que se disipó sobre su cuerpo como humo
– ¡GOKU! – su viejo amigo gritó al observar el cuerpo de su mejor amigo caer al suelo malherido
– ¡¿Por qué lo hiciste imbécil?! – Piccolo cerraba los puños
– Con ese ataque pudiste matar a Krillin – con esfuerzo resollaba sobre el suelo
– ¡Maldito idiota! – descendió junto al herido héroe – ¡Eso no importa! –Insistió encolerizado – ¡lo habrías traído de vuelta con las esferas! –
– ¡¿Que está haciendo Piccolo aquí?! – Yamcha se levantaba con mucha pesadez después de haber recibido ataques del desagradable sujeto purpura, al instante Kyui cayó sobre su espalda colocando un pie sobre su cabeza.
Krillin aprovechó la distracción librándose al instante.
–¡TAIYOKEN! – cegó momentáneamente a su opresor dejando el blanco de Piccolo libre para la batalla.
– Y dime sabandija – caminaba despacio – ¿Qué pensabas hacer después? – la mofa en las palabras de Piccolo denotaban su extrema confianza, podía sentir el miedo en su enemigo. Si bien no superaban su poder por mucho, en conjunto podían ser una preocupación para Appule.
Kyui sepultaba uno a uno a los contrincantes que sin piedad saltaban sobre el en sincronía, su fuerza no tenía punto de comparación y se los hacía ver jugueteando con sus víctimas.
– A este paso acabará con todo lo que queda – Ten limpiaba la sangre de su brazo izquierdo
– Tenemos que atacarlo al mismo tiempo y con todo lo que tenemos – Tarble les gritaba desde los escombros.
– Ya fue suficiente diversión – al tronar los dedos elevó a su víctima por los cielos
–YAMCHA – Ten Shin Han intentó alcanzarle mas fue frenado súbitamente por uno de los puños del terrible alienígena. Yamcha luchaba por librarse de un aro de energía que apareció en un parpadeo sofocandole. La mueca de placer de Kyui intensificaba los niveles de odio del resto de los guerreros.
– ¡Sueltalo! – Tarble se inclinó intentando un ataque sorpresivo en el flanco del enemigo, se lanzó a toda velocidad pero un estruendo interrumpió su movimiento
Una luz intensa cegó los ojos de todos los presentes, el ruido apagado de energía consumiéndose y la onda expansiva tomó desprevenidos a los contrincantes, arrojando ráfagas de aire en todas direcciones.
Piccolo detuvo su pelea al presenciar que frente a ellos que un ataque inverosímil había sido efectuado. Volvieron sus ojos al cielo para observar que el vacío era seguido por el eco de dolor de los que sabían lo que había sucedido
– ¡YAMCHAAA! – Chaoz miraba incrédulo el espacio donde había observado por última vez a su viejo compañero de batallas. Parecía imposible, todos los presentes boquiabiertos resentían el shock de los eventos, donde un segundo atrás ignoraban la magnitud del peligro que esos seres les representaban.
Un escalofrío recorrió la espina de Goku y su rabia eferveció titánica, el primer amigo guerrero en su vida, el solitario lobo del desierto, todos sus recuerdos llegaron desordenados a su memoria, un ataque a traición perpetuado por un cobarde que ni siquiera le concedió una muerte honorable. Su aura de poder comenzó a girar destellando llamaradas blancas.
– Esto no lo voy a perdonar – se puso de pie enfurecido susurrando con los dientes apretados y el puño cerrado
– Esto es una lección – Appule se carcajeó arrojando a un consternado Krillin bajo su pie – Ustedes no tienen oportunidad frente a nosotros
Appule sintió su cuerpo impactarse contra varios muros destrozando barrera tras barrera, Goku volaba a su dirección haciedolo temblar al percibir su suerte. El saiyano sin dar tregua aterrizó ambos puños sobre su espalda lastimándole de gravedad, el cuerpo maltrecho del cefalopoide no obtenía descanso siendo molido a golpes por el embravecido saiyajin.
– ¡Gokú debes tomar una semilla! – Piccolo le alcanzó en vuelo, sabiendo que las heridas de su viejo rival no le permitirían seguir ese ritmo. La sangre extraña del inutilizado extraterrestre se regaba por todo el escenario y un furioso Goku le sostenia desde el cuello mirando en retador gesto al culpable de la muerte de su amigo.
Aventó al herido alienígena frente a su compañero de purga.
– Les haré pagar lo que han hecho! – Sin temor Goku le gruñó arrogante. Appule viró su vista a su distraído verdugo y con su última fuerza creó una esfera de energía para utilizarla y liberarse. Su intento de escabullirse se terminó al retumbar del golpe de Piccolo
– MASENKO– la luz iluminó a su víctima para desaparecerlo en un destello impresionante
Goku cegado por la cercanía del impacto observó el cuerpo sin vida de su oponente entrando en razón. Sus heridas le pasaron el peso de su cuenta cuando al doblegar la rodilla cayó intentando recuperar el aliento por su arranque de rabia anterior. Krillin voló a su lado extendiendo en su mano la herramienta de curación predilecta de los guerreros.
Kyui no podía creer que su compañero hubiese sido eliminado con tanta facilidad por esos guerreros que en apariencia no daban la impresión de sobrepasar su fuerza. Sin embargo rápidamente recobró su compostura sonriendo como si no hubiese ocurrido nada.
– Felicidades – se cruzó de brazos aburrido – eliminaron a uno de los soldados más antiguos del imperio… pero también de los más inútiles – retomó su pose anterior – ¡esto no es nada! he torturado a sujetos más fuertes que ustedes solo por diversión – les dedicó otra de sus sonrisas repugnantes – Yo sobrepaso el poder de ese pobre diablo por mucho–
Sin meditarlo, comenzó a alistar toda su expansión de poder para darles el golpe final, consideraba que había perdido suficiente tiempo con esas criaturas molestas.
Los guerreros restantes se congregaron alrededor de Piccolo y Gokú, observando con desesperanza que el rival restante era mucho más poderoso de lo que ellos podían contener, no importaba el entrenamiento que llevarán, no estaban preparados para eso. Goku recuperado ahora, sabía lo que eso implicaba.
– No puedes enfrentarlo – Tarble giró hacia el sorprendiendo al héroe
– Pero como.. – balbuceó el saiyano mayor
– ¡Si tu mueres todo lo que hemos pasado será en vano! – Furibundo se colocó frente a su congénere – ¡Debes vivir para pelear otro dia! –
– ¿Piensas morir? – reprochando aprensivo Krillin se interpuso en el paso
– No lo sé – Goku continuó – pero…– con pesadez admitió – Este sujeto sobrepasa mi fuerza, no podré durar en combate mucho tiempo–
– Goku tiene razón – Piccolo dio un paso adelante – creo que ambos tendremos que tener el mismo destino– sonrió aceptando su suerte – no voy a permitir que otro me quite mi destino de conquistar la tierra – le sonrió al resto
– También lo haré – Ten Shin Han avanzó seguro – soy uno de los guardianes de la tierra y es mi deber – cerró los ojos – Yamcha no morirá en vano
Chaoz se unió al círculo pero fue rechazado por su gran amigo
– No – le empujó levemente – regresa a casa Chaoz, este no es lugar para ti, amigo – cálidamente le dejó atrás
– ¡Pero que enternecedor!- fueron interrumpidos por el ahora en completo vigor extraterrestre, de un golpe arrojó al tríclope a una enorme distancia, se abalanzó sobre el despedazando su huesos en el gritos de agonía instaron a todos a acudir a su defensa.
– Espera! – Piccolo detuvo a Goku – tengo un plan –
Krillin fue repelido sin esfuerzo, enganchándose Tarble apenas pudiendo contener la fuerza de su contrincante quien no dejaba de lado la actitud pedante y burlona
– Has mejorado bastante – le apremiaba en aire de superioridad – es una pena que no te sirva de mucho – impacto su codo sobre su nuca, dejándole casi inconsciente en el suelo – reconozco que diste tu mejor esfuerzo – enterró su rodilla sobre su abdomen haciéndole gritar sin compasión– pero para honrar tu muerte– pateó el cuerpo debilitado a un costado– te daré el mismo tratamiento que di al mismo príncipe de tu raza patética – inició el despliegue de ráfagas de ki que se incrustaban en su carne como agujas al rojo vivo.
Tarble gritaba sin poder hacer nada por liberarse, su cuerpo se sacudía atormentado por la energía que acababa lentamente con tu cuerpo, sin poder contenerse sintió una agonía en el dolor que cursó de pronto toda su espina, sentía su sangre hervir al notar un pedazo de su cola removiéndose en la tierra.
– Voy a acabar contigo por pedazos – sostenía frente a él su mano acompañada de una estela de ki en forma de cuchilla
De la nada y alcanzando su objetivo Chaoz lo envolvió en su técnica de inmovilización.
– ¡Maldito enano! – Se dispuso a atacarle liberándose de golpe
– ¡NOO! – el agonizante Ten usando sus últimas fuerzas intentó levantarse
Sin previo aviso, Chaoz reunió toda la cantidad de energía posible sin embargo fue alcanzado en un instante por el golpe cayendo totalmente fulminado al suelo.
La incandescente luz dejó perplejos a todos los guerreros
– ¡Oh no! Chaoz – Goku cerró sus puños en silencio interrumpiendo sus acciones, sin que nadie se percatara se encontraba al límite de sus energías tratando de expulsar todo su poder para dar un ataque estratégico, al tiempo que Piccolo hacía lo mismo emitiendo sonoros gritos de concentración.
– No te detengas Goku! – Vociferó a su antiguo adversario – debemos detener a ese monstruo–
Kyui sacudió el polvo de sus manos
– Que estúpido enano – gruño entre dientes provocando la ira de Ten – ¡¿Cómo pudo atacarme con esa insignificancia!? –
– ¡Voy a matarte aunque sea lo último que haga! – Ten se levantó arrodillado intentando levantar sus miembros lacerados
Krillin que se encontraba semi enterrado bajo los escombros de un montículo de tierra no podía evitar resollar por el esfuerzo para contener su ira frente a lo que acababa de suceder. Con un gran esfuerzo apoyándose sobre sus casi desfallecidos miembros se incorporó, se preparaba para realizar un nuevo ataque cuando llamó su atención el incremento de poder que Piccolo y Goku desplegaban a cada segundo, fue entonces cuando denotó lo que tenía que hacer. Desvió su curso volando al lado de Tarble.
–¡Toma esto rápido! – Ofreció la semilla desesperadamente. Tarble se atragantaba con la sangre en su boca sin poder abrir los ojos por completo, limpió la sangre intentando comprender
– Q.. que es … –
– ¡Comelo de una vez! – Krillin gritó al observar que Kyui venía sobre ellos, cargando un ataque con mayor rapidez que antes, la ira que le engendraban los ataques infructíferos le hacía sentir el mayor de los impulsos para acabar con el grupo de osados terrestres – ¡Si Goku es un saiyajin entonces te recuperarás con mayor fuerza como él! –
Kyui logró propinar una patada sobre la nuca del monje lanzándole para sujetarlo por la pierna, dando azotes al suelo con su cuerpo.
– ¡Krillin! – Goku no podía contener su ira perdiendo la concentración, sentía un terrible peso al ver lo que sucedía y no poder acudir en su rescate
– Creo que ya has tenido suficiente – lo soltó cual masa inerte – pero aquí acaba tu sufrimiento–
– BASTA – con gran maestría Tarble enterró un gancho en las costillas del extraterrestre. La fuerza de su golpe fue suficiente para alejarlo de su moribundo compañero al fondo de uno de los montículos y huyó cargando a su protegido – No sé qué magia me habrás dado – dijo levantando el cuerpo inconsciente de Krillin – pero te lo agradeceré siempre – le colocó a salvo detrás de un pequeño peñasco
– ¡Maldito miserable! – Regresó a la escena el encrespado Kyui, el tamaño de su ira era perceptible en cuanta ráfaga radiaba de su cuerpo – ¡No sé cómo ustedes, malditas cucarachas, siguen reapareciendo intactos! –
Se enfrascó en un combate contra el joven saiyajin, si bien podía sujetar sus golpes con mayor fortaleza aun no representaba un rival adecuado y eso podía notarlo en cuanto ataque orquestaba y repelía aún con relativa facilidad. Haciendo uso de su estrategia viró logrando engañarle hasta formar una esfera de energía de suficiente tamaño
– HAAAAA! – impactó sobre el flanco izquierdo haciéndole caer desorientado, con aun más furia, al ponerse en pie, logró distinguir que el ataque había dañado su brazo.
–¡Ahora si no te salvarás imbécil! – rugió feroz expulsando una energía gigantesca, detenida con ambas manos – ¡Vas a morir mono idiota!¡No me importa que se vaya al infierno este planeta! –
– ¡AHORA! –
Kyui noto demasiado tarde la presencia de los guerreros que desde sus costados preparaban terribles ataques haciendo la tierra temblar, la fuerza de su energía fue tal que los muros restantes retumbaban sin control tambaleando todos los cimientos aún erectos, todas las rocas del sitio flotaban en una electrizante atmosfera alrededor de los poderosos contrincantes que con todas sus fuerzas habían logrado reunir toda su energía en un solo golpe.
–KAME –HAME –HAAA–
–MAKANKOSAPPO–
– ¡No puede ser! – El peso de su propia energía impactó con ambas estelas de luz, causando una explosión descomunal, todos los vestigios alrededor de la batalla volaron en todas direcciones, el desorden del caos arrojó a todos los oponentes lejos del núcleo de la batalla, fragmentos enormes y pequeños salían volando sin control junto con los cuerpos de los soldados inconscientes caídos, ahora aplastados por todos los escombros. En el aire el sonido sordo de la explosión parecía eternizarse junto con un resplandor que devolvía la vista poco a poco a los testigos de lo que ahí sucedía.
Después de la conmoción, el grupo se atrevió a mirar al cielo.
– ¿Lo… lo derrotamos? – vaciló Ten Shin Han apenas pudiendo sostener su cabeza por encima de los restos de los edificios
– No estoy seguro – Tarble resolló con dificultad sosteniendo a Krillin desmayado.
Flotando con una respiración pausada Piccolo y Goku bajaban intentando reservar sus fuerzas para permanecer en pie. Feliz de su aparente logro Tarble corrió a recibirles
– ¡Eso fue increíble! – festejaba brincando victorioso. Los guerreros exhaustos permanecían ecuánimes – No hay duda, ¡No me equivoqué al venir a buscarte! –
El área parecía un cráter gigante, solo el sonido del viento atravesaba el lugar y ninguno de los guerreros emitía sonido alguno esperando que hubiese sido el final de esa complicada batalla.
– No puede ser … – Ten Shin Han se levantó sosteniendo apenas su cuerpo
Kyui, con su vestimenta destruida, se levantaba emanando toda la fuerza que su ki le proporcionaba, los restos de sangre superficial en su cuerpo le detallaban un terrible semblante de odio y total descontrol, caminó firme hasta sus adversarios limpiando la tierra de sus heridas y con la más fúrica mirada que alguno de ellos hubiese visto.
– ¡BASTARDOS! – enloquecido de rabia intentaba respirar. Lanzó un poderoso rayo sobre ellos y se lanzó al ataque sobre Gokú, en el aire fue detenido por Tarble.
– ¡HUYAN! – les gritó mientras recibía el peor castigo solo comparable a la primera golpiza recibida al defender su planeta hogar, se escuchaba el crujir de sus huesos mientras Kyui atinaba uno a uno sus golpes sobre su espalda y brazos
– LOS MATARÉ UNO POR UNO – Orquestaba su siniestra venganza sin piedad. Se elevó aterrizando sobre las piernas del joven saiyajin sacándole un grito espeluznante de dolor.
El ruido seco de un golpe les obligo a voltear de la escena cuando Piccolo sobre sus rodillas detenía con dificultad su abdomen donde su sangre se vertía sin control sobre el suelo.
– Me descuidé – Sonrió y escupió sangre jadeando con esfuerzo.
Goku, pálido por la velocidad con la que ocurrió ese ataque, reaccionó arrojándose violento y dando un golpe en la mandibula del ruin humanoide que le cegó por un instante. Al ver a su oponente, Kyui notó que con mucha dificultad el saiyano del gi naranja apenas podía sostener su cuerpo, pero su convicción retadora era innegable, todos sus gestos enmarcaban a un fiero contendiente.
– ¡Vas a pagar por lo que has hecho! – cerró sus puños enrojecido por lo ocurrido
– ¡Entonces empezaré contigo! – soltó al inerte Tarble y se dirigió hacia su victima
– Quiero que lo intentes – le retó seguro –
– ¡KIKOHO! –
El monstruo purpura fue detenido al instante por la fuerza de Ten Shin Han que utilizando toda su fuerza le sostenía flotando con sus últimos impulsos
– HAZLO GOKU – gritó repitiendo su ataque una y otra vez
Concentrando toda su energía, el último saiyajin de pie se elevó cerrando los ojos y electrizando toda la atmosfera a su alrededor, sabía que era su última carta, la ira estaba en el filo de su piel, no habría otra oportunidad, debía soltarlo todo. Enfiló su puño lleno de un aura azul, concentrando todo su poder alrededor de su cuerpo, toda la energía vibrando en un último ataque requiriendo todo su brío.
– KA –ME–
– KIKOHOOO! – con su último aliento apoyó la destrucción de su enemigo
Crepitando los huesos de su cuerpo Tarble se levantó haciendo uso de su único ataque de mayor poder
– GALLIK HOOO! –
–Es nuestra oportunidad – Piccolo suspiró emanando su fuerza para reunirla en su último ataque
– HAAAA – MEEE –
– ¡VAYANSE AL INFIERNO BASURAS! – Con desesperación el herido Kyui realizó un segundo ataque, la ira enloquecía toda su estampa
– ¡MAKANKOSAPPO!
– HAAAAAA –-
Con su fuerza en todo su esplendor, Gokú voló sobre su oponente y salvajemente atravesó el golpe sobre el incrédulo alienígena. Al tiempo, todos los ataques colisionaron siendo su oponente el blanco de toda la fuerza conjunta, el brillo de la energía resplandecía a varios kilómetros, el acto parecía transcurrir con tanta lentitud que no era posible comprender a distancia que sucedía. Los presentes se perdieron en el tiempo de esa refulgencia, que les arrebató la visión y fuerza sobre sus cuerpos y todo alrededor temblaba estrepitosamente.
– ¡Que esta pasandoo! – Luchando por sostenerse de pie Bulma intentaba no tropezar con las cosas que caían a su alrededor, toda Kame House trepidaba desde sus cimientos.
– ¡Es el fin del mundo! – Puar se escondía debajo de un mueble
–¡Seguro son esos ladrones espaciales! – Chi-chi resguardaba su cabeza
– ¡No puedo ver nada! – Oolong zarandeaba el televisor desesperado
– ¡Maestro díganos que sucede! – Bulma rogó al anciano – ¡Debemos investigar que sucedió! ¡¿Cómo sabremos si ganaron la batalla?! – insistió cubriéndose del polvo que la construcción sacudía.
El Maestro Roshi permanecía ecuánime, podía sentir el riesgo en el que se encontraban, el poder del enemigo sobrepasaba los límites de todos los defensores de la tierra, sentía sus ki debilitarse cada segundo, incluso la ausencia de algunos, sin embargo, si es que todo estaba perdido no podía hacer nada, solo quedaba esperar un milagro.
– No Gokú – de pronto lo sintió estremeciéndose por el destino de sus amigos. Una intensa luz se podía observar en el horizonte y el retumbar de la tierra bajo sus pies les congeló el aliento
– ¡¿QUE FUE ESO?! – Bulma abrazada de Puar, se refugió bajo la mesa junto a Oolong
– Es el milagro que necesitábamos –
Al abrir los ojos, el panorama no tenía en absoluto algún vestigio de su apariencia anterior, todo el territorio se exhibía como una árida planicie sin rastros de vida. El sonido del viento corría libremente soplando restos de arena sobre las cabezas de los cuerpos de los partícipes de la batalla.
Krillin abrió los ojos, retirando con el dorso de su mano, movió su cuello adolorido empujándose con su único brazo sano. Observó en todas direcciones sin poder notar movimiento alguno, todo alrededor tenía el semblante de un desierto y los peñascos que alguna vez rodearon la ciudad, tenían la forma de dunas de baja elevación.
A lo lejos miró una señal de movimiento y levantándose con suma dificultad avanzó lentamente hasta lo que parecía ser Piccolo debajo de la tierra.
– ¿Piccolo? – le llamó inseguro de su acción, después de todo aún lo conocía como parte de las filas de la familia del mal.
Piccolo resollaba lentamente y abrió los ojos para vislumbrar al pequeño monje desconcertado por determinar cuál sería su siguiente movimiento.
– Ve con Goku, aún esta con vida – recargó su cien sobre su brazo. No acababa de decir la frase cuando con un esfuerzo sobrehumano Krillin ya se encontraba a medio camino del último lugar donde vislumbró a su mejor amigo.
– ¡Goku! – gritó arrastrando sus piernas hasta donde se apreciaban las puntas de un cabello alborotado. Al llegar observó el lastimado cuerpo de su amigo apenas reconocible, le giró desesperadamente y observó su pecho subir y bajar pesadamente, entonces abrió los ojos.
– Lo vencimos – sonrió el saiyano siempre optimista
– Si – Krillin formaba una lágrima que trataba de ocultar con ahínco – fue increíble –
– lo se – inquirió – pero no me queda más fuerza esta vez – de media sonrisa parecía aceptar su suerte
– Ya no quedan más semillas – afligido le contestó – ¡pero seguramente pronto llegaran Bulma y los demás, debes soportar un poco más! – tomó su mano
Gokú cerro sus ojos sonriendo por haber cumplido su misión, su respiración se alentó hasta convertirse en un silbido y Krillin no contuvo más su sentir recargando su frente sobre el pecho de su amigo. El momento fue tan desgarrador como el sonido seco del panorama sin un rastro de vida a la redonda.
Unos minutos más tarde Bulma aterrizó sobre el devastado campo de batalla, bajó a toda velocidad para encontrar la desoladora imagen.
– ¡Goku! – Chi-chi divisó el rastro del dogi de su pareja y corrió hacia ellos
Bulma tomó un momento para observar el desierto a su alrededor. Todos sus queridos amigos esparcidos en diferentes puntos e inmóviles, no podía creer lo que atestiguaba. Su vista se posó sobre Krillin en el centro de todo a un lado de Goku. Se dirigió al punto sin perder el tiempo
– ¿Dónde están todos? – le interrogó
Krillin se limitó a observarla con los ojos enrojecidos y movió la cabeza de un lado a otro. En esos momentos llegó a sus oídos el llanto de Chi-chi postrada sobre el cuerpo de su amigo.
– ¡No es cierto! – puso atención al cuerpo maltrecho de su más antiguo amigo y calló en cuenta de la realidad
– fue demasiado para su cuerpo – el maestro se acercó poniendo una mano sobre el hombro de su alumno aún en pie
– Goku lo venció – Krillin les relató – pero recibió a su vez el ataque de todos los demás que ayudaron…aunque los demás también... no puedo sentir la energía de nadie – bajó el rostro azorado. En ese momento recordó la importancia de uno de los sobrevivientes que no podía dejar morir – ¡Oh no, Piccolo! –
Bulma ayudó a Krillin a llegar hasta donde se encontraba el caído namekiano. Piccolo respiraba profundo y pausado haciendo una labor ardua para mantener la conciencia, sus heridas sumadas a la perdida descomunal de energía se habían tornado imposibles de sostener. Bulma le miraba recelosa perdida en una mezcla de pavor y anonado
–Krillin.. – Habló ahogando su voz – ¿destruyeron la nave del otro saiyajin? – pausó para sacar la sangre que se aglutinaba en su garganta – de otro modo encontraran la tierra de nuevo –
– No debes preocuparte, ha sido desmantelada y encontramos el dispositivo – Bulma le contestó insegura de si debía dirigirse al antiguo enemigo de su clan con tanta familiaridad
– ¡No! – Soltó de golpe – ¡destrúyanla en su totalidad! – Sostenía su destrozado abdomen con fuerza – No… se puede… estar seguro… – aunque lo intentaba las palabras no salían de su boca
– Detente – le instó el antiguo monje – debes conservar tu energía –
Pese a que había ayudado en batalla, era consciente de que no podía confiar en su totalidad en su aparente cambio de lealtad, sin embargo si le dejaba morir, la oportunidad de utilizar las esferas se esfumaría junto con su esperanza de restaurar las cosas.
– ¡¿Dónde esta Yamcha?! – Puar buscaba sin control entre los escombros
– Esto es una tragedia – Oolong deambulaba en el escenario presenciando el vacío. Su pie se topó con algo que se movió – ¡Aquí hay uno vivo! – se alejó asustado al contemplar el apéndice peludo que pisaba y se movía sin control
– ¡Es Tarble! – Bulma corrió al descubrir de quien se trataba, Oolong apresuradamente desenterró el resto del individuo descubriendo al joven desvanecido.
En pocos minutos el grupo pudo rescatar a sus amigos, descubrieron que Chaoz, muy debilitado, continuaba con vida también. Al instante introdujeron a los heridos en camillas flotantes a toda velocidad y recuperaron el cuerpo de Goku y Ten Shin Han con sumo cuidado.
– ¿Donde esta Yamcha? – se atrevió a preguntar Bulma en medio de la labor. Le siguió un largo silencio
– Lo lamento – Krillin le contestó desde su camilla –tampoco encontrarán su cuerpo – volteó el rostro para no ver la reacción de sus amigos. Bulma cayó sobre sus rodillas llorando en silencio. Puar le siguió renegando de los hechos mientras Oolong le intentaba consolar.
– ¡Bulma! – Le interrumpió el maestro – no puedes detenerte, ¡Piccolo agoniza! – alentó al resto del grupo. Bulma limpió sus ojos y continuó intentando ignorar el dolor que la noticia le producía. Perder a su compañero de tanto tiempo parecía difícil de creer, pero sabía no era tiempo de soltarse a llorar.
Una vez arriba de la nave, lograron estabilizar a sus compañeros, más desafortunadamente, las condiciones de Piccolo empeoraban a cada segundo sin capacidad de responder por completo.
– ¡Se está muriendo! – Krillin alterado intentaba detener la salida de su sangre sin entender por completo cómo.
–¡Bulma haz algo! – desde el sitio donde se encontraba Gokú Chi-chi suplicó
– ¡No sé cómo tratar las heridas de su… especie! – Molesta y agobiada, la jovende cabello azul detenía el rostro del herido sobre una máscara de oxígeno con torpeza y no sabía dónde comenzar sosteniendo sus órganos sin entender su funcionamiento.
– ¡Bulma! – Krillin perdió por completo la calma cuando notó que el cuerpo de Piccolo estaba completamente frio y al parecer sin vida.
– ¡Hago todo lo que puedo! – Furiosa apartó a su amigo mirando en todas direcciones del cuerpo – ¡Puar conviértete en un desfibrilador! –
– ¿Desfi.. que? – el pequeño gato que se encontraba en un trance total de melancolía, apenas ponía atención a los hechos.
– ¡HAZ LO QUE TE DIGO! – intentaba a toda prisa realizar masaje cardiaco al sujeto en donde suponía estaba su corazón – ¡La cosa que reanima el corazón con electrochoques! – le ordenó con hastío de ser la única persona que siempre debía resolver y pensar en todo.
– ¡Yo lo salvaré! – Oolong rápidamente se transformó en un médico
– ¡ESO NO SIRVE DE NADA IMBÉCIL! – le gruño totalmente iracunda
– ¡Piccolo si te mueres te haré pedazos! – Chi-chi zarandeó al sujeto
– ¡Maldita sea dejen de jugar y hagan algo! – Krillin sosteniendo al namekiano imploraba a sus compañeros. Puar se levantó al instante tranformandose en lo requerido y fue sujetado por la chica para efectuar su labor de resucitación
– No funciona – chilló el gato azul
– ¡Es verdad! – recordó una ronca voz –¡le daré energía! – El maestro Roshi que piloteaba la nave, se acercó activando el piloto automático y formó una pequeña esfera de energía que rápidamente dirigió al cuerpo del supuesto occiso. La esfera se incrustó en el pecho de Piccolo… y atravesó sin reparo su cuerpo dejando boquiabiertos a todos los testigos.
– Bueno… – rompió el largo silencio el aun transfigurado cerdo – ahora si está muerto –
– ¡Callate! – Bulma rompió en llanto sin poder detenerse más, ahora si estaba todo perdido, no podía evitar sentir el peso de su tristeza al observar a la mitad de sus amigos en las condiciones en las que estaban, todo parecía ser una catástrofe sin medida y sin las esferas sería imposible rectificar ese error que nunca debió ocurrir. Miró de reojo al saiyajin restante, su cuerpo en pésimas condiciones y por un momento sintió rabia, de no haber sido por su llegada, nada de eso habría pasado, al instante cambió su reflexión cuando recordó que ese ser también habría sufrido lo mismo, pero ella contaba con la suerte de que su planeta pudo ser rescatado.
– Deben tranquilizarse – el maestro interrumpió los negativos pensamientos de todos – debemos encontrar una solución, siempre hay una solución – Todos guardaron silencio meditando las posibles opciones, sin embargo todo parecía ser un callejón sin salida.
– El sujeto al que vencimos le llamó a Piccolo namekiano – Krillin expresó al resto – Si Goku es del espacio…–
– Quizá es su raza – Puar comentó
– Si es que existen más como el en el espacio – reflexionó Roshi en voz alta – ellos deben saber cómo podemos recuperar las esferas – Bulma viró hacia el comprendiendo lo que implicaba.
– Quiza Tarble sepa algo al respecto– especuló – Goku – susurró sumamente entristecida mirando a su viejo amigo – encontraremos la forma de arreglarlo todo, lo prometo –
Espero haya sido de su agrado, puesto que no considero que pueda describir bien la acción y a veces me enredo un poco jejeje gracias por continuar leyendo, ahora podré actualizar un poco mas frecuentemente.
