––––––––––––––––Capítulo V––––––––––––––-
Lazos sinuosos
Un enorme recinto de superficies negras dispuestas en la más despótica elegancia, lustroso todo el rededor daba vista a un ventanal redondo y futurista donde era posible apreciar diferentes tonalidades de estrellas en diferentes tamaños, titilaban tímidas sobre la forma de un enorme hombre cuyas toscas facciones y enormes cuernos completaban la estampa intimidante.
– Emperador – un humanoide vestido en túnicas carmesí se le aproximó – estamos listos para el inicio de la asamblea –
Volviendo su rosto, el hombre se acercó a su imponente trono y levantó un sofisticado rastreador del soporte. Sus guardias se inclinaron haciéndole reverencia para acompañarlo detrás de su capa purpurea.
Se adentró en una estancia modesta, con una serie de hileras de elegantes asientos dispuestos a los lados del trono principal, con torpeza debido a su gran tamaño se sentó y observó la panorámica de pomposos seres de diferentes especies en algarabía, integraban su asamblea de la Organización Interplanetaria de Comercio.
– Daremos inicio a la sesión ordinaria de acuerdos comerciales – la voz de un extraño humanoide extremadamente delgado le rindió pleitesía buscando su aprobación, a lo que este respondió solo levantando la mano y recargando el rostro en su palma. Estas formalidades eran parte de su vida rutinaría y se preguntaba si en verdad, su vida pasaría frente a sus ojos sentado presidiendo sesiones a través de los tiempos, una sensación tanto de calma como de hastío.
– Un momento – Todos los presentes voltearon a las puertas laterales que se abrían dejando entrar a el segundo ser más temido de la galaxia – Padre, no puedo creer que pensabas iniciar sin mí – le saludó irrespetuosamente un ser de forma lagartoide que se aproximó a tomar su lugar al lado del emperador. Los presentes guardaron silencio e inclinaron sus cabezas para recibirlo.
Cold rodó los ojos con implícita obviedad de lo que en ese cuadro le molestaba. Pese a ser uno de los seres más respetados de todos los tiempos, había fundamentado su imperio en dos pilares principales, la estrategia y el respeto, la fuerza era una de las principales cualidades de su raza, pero la extensión de las relaciones interplanetarias no era posible de mantener solo por este medio, ya que a la larga, de no haber sido por su sutileza para recabar súbditos clave, ya hubiese ocasionado una rebelión inminente, era un gobernante inteligente, tirano por supuesto, pero inteligente.
– Sabes que odio tus entradas dramáticas – El emperador le prestó poca atención y recibió de la mano de su sirviente una extraña bebida cristalina – Si deseas estar presente te aconsejo llegar a tiempo –. El emperador guardaba sus reprimendas con recelo hacia su hijo mayor, odiaba el modo en que su primogénito se comportaba, eran bien conocidas por todo el imperio sus maneras agresivas y explosivas, no quería tentar su suerte provocando que asesinara a su comitiva directiva. Su falta de tacto se extrapolaba a todos los aspectos de su conducta, incluso se pavoneaba en todo el esplendor de su forma con todo el despliegue de poder que poseía, sabía que adoraba ver el terror en el resto de los comensales del imperio, Cold detestaba ser testigo de tanta imprudencia y aún mas la idea de perder todo su esfuerzo por causa de un vástago mimado ensimismado.
– Tengo suficiente abolengo para hacer lo que me plazca padre – soberbio arrebató la bebida al sirviente que con pavor se alejó reverenciando disculpas, empinó el recipiente en sus labios y se limpió los restos con el dorso de su mano. Tomó su lugar descansando su mano en la barbilla en imitación a su padre.
– Lord Cooler – le saludó el moderador – nos halaga con su presencia, si lo dispone majestad podemos continuar con la asamblea –
– Adelante – instó el emperador.
– Su alteza – inició el dialogo una especie de insecto amarillo gigante – Me permito asegurarle que el crecimiento del imperio ha tenido importantes logros en referencia al ciclo anterior, tenemos en nuestro poder un número considerable de sistemas y todo parece indicar que tenemos garantizada la supervivencia de la organización por lo menos hasta el próximo siglo – desplegó sus datos holográficos frente a toda la comitiva – Todo parece indicar que estamos listos para expandirnos hacia otras galaxias cercanas, los análisis de riesgos revelan niveles mínimos para…-
– Y que es ese mínimo que supone un riesgo –Le interrumpió torpe y bruscamente el primogénito del rey
– Pues… verá Mi Lord.. – musitó intranquilo – Tenemos datos de nuestros informantes que nos han develado que la autoproclamada Coalición Insurrecta está ganando simpatizantes en algunos planetas limítrofes, aunque no suponen un riesgo real por ahora, se nos ha dado a conocer que están fraguando un golpe secreto, tienen individuos peligrosos y maestros de energía que podrían poner en riesgo nuestra operación en las fronteras estelares – Intentó no hacer contacto visual esperando resguardar su vida de la reacción que la noticia pudiera provocar a los jefes de estado – debemos frenar esta amenaza antes de acrecentar mas los limites y perder el control. – se aventuró a expresar
– Estos son rumores absurdos de separatistas traidores – Despreció el demonio del hielo más joven –Yo mismo me he encargado de eliminar esa basura rebelde por toda la galaxia, sus temores son infundados –
–Le ruego me disculpe Mi Lord –tomó la palabra un anciano ataviado de diferentes joyas llamativas – Pero me parece un poco precipitado descartar esos actos terroristas como inofensivos, mis subordinados han sufrido en carne propia los actos barbáricos y suicidas de esa escoria, por alguna razón siempre logran reagruparse –
– Ustedes tienen ese temor porque son un montón de parásitos débiles que se escudan bajo nuestra sombra para enriquecerse – se levantó se su asiento burlándose de todos los presentes – No tenemos rival en este universo y ustedes deberían lamer nuestros pies por estar de su lado, no refrenar planes de expansión por análisis de riesgos absurdos –
Sus palabras llenas de arrogancia dejaron un mal sabor de boca en todos los asistentes de la asamblea, era completamente inapropiado, sin embargo había razón en sus palabras, nadie se atrevería a desafiar a los demonios del hielo, sin embargo su exceso de confianza les dejaba una difidencia profunda.
– Cooler, basta – Le incitó el emperador a tomar asiento, la insolencia de su hijo le calaba los huesos, mil veces maldijo por la educación proferida a ese inconsciente, pero después de todo, sabía que se trataba de una petulancia con un punto de justificación, nadie en esa galaxia podía ser rival para sus vástagos – Estos rebeldes deben tener un punto débil, designaremos un equipo especial para desintegrar su resistencia y acabaremos sus líneas con la misma rapidez que se formaron – disipó los aires de incomodidad restaurando la cortesía en atender la incertidumbre de sus socios en la sala – Encargaré el asunto a Freezer en la próxima audiencia–
Al escuchar el nombre de su hermano, Cooler se enfureció y despachó una mirada asesina a su padre
– ¿Por qué has de asignarle esa tarea al imbécil de mi hermano? – Interrogó al monarca levantándose escarnecido de su sitio – Yo mismo he dicho que me he encargado de ellos y ahora ¿Demeritas mi logro dejándome de lado? –
– No es así hijo mío – intentó apaciguar sus ánimos – Esta labor insignificante solo consumirá tu tiempo distrayéndote de asuntos de mayor importancia, la estabilidad del imperio depende de ti y que sigas conservando los sistemas añadidos–
Le mintió alegando a su excesiva vanidad, no quería instigar otro arrebato de insolencia pública, sabía que dejar en manos de su hijo un asunto de esa delicadeza no desembocaría en una acción acertada, sus métodos brutales podrían terminar acabando incluso con sus propios aliados y eso suponía un riesgo innecesario, los rumores de rebelión tenían una larga historia, pero con Cooler a cargo de mitigarles, en vez de disminuir, parecían haber doblado sus números. Freezer por otro lado, tenía la destreza e inteligencia para operar la tarea, además le ganaría el favor de los comensales del imperio y aseguraría su ascensión al trono sin reproches. En un futuro pensaría en el modo de hacer a un lado las intenciones asesinas de su primogénito, pero por ahora bastaba mantenerlo entretenido, después de todo, le seguía siendo útil para mantener el control.
– Tienes razón – volvió a su semblante ordinario – pero antes… quiero dejar en claro lo que sucede cuando soy cuestionado – dirigió un disparo de ki sobre el acompañante del anciano enjoyado fulminándolo al instante. El público solo se limitó a mirar el cadáver boquiabiertos – la próxima vez no seré tan benevolente viejo cretino– salió seguido de sus guardias cerrando tras de sí.
_..._
Las horas a bordo de la nave se hacían eternas, el tiempo se les terminaba sintiendo la vida escaparse entre las gotas de sangre que no dejaban de emerger de sus cuerpos, la batalla había sido dura escapando solo a costa del límite de sus fuerzas. Como si sus suplicas fueran escuchadas, apareció a lo lejos el reflejo de su salvación, una de las estaciones del imperio.
Las naves aterrizaron y un grupo de asistentes les ayudaron a salir, la orden había sido dada por medio de los rastreadores y les esperaba un equipo de curación que los condujo de inmediato al interior de los tanques. Vegeta podía aun reconocer el cuerpo de Raditz inconciente, masacrado como un saco de huesos y carne sin forma, en la misma nave Nappa luchaba por recuperar la conciencia auxiliado por un gran número de asistentes que no podían balancear su tamaño.
– Puede ingresar a la cámara?– le preguntó el médicos de la base desde la capsula de transporte.
– Hnn – ladeó el rostro y reunió toda la energía que pudo para asirse del borde del esférico tanque, tenía casi todos sus huesos rotos, pero no permitiría que le viesen en ese estado. Se arrojó exhausto y sintió al encargado colocar los electrodos y utensilios pertinentes mientras el tanque se llenaba con velocidad.
Pasados dos días, el saiyajin más joven salió del tanque sorprendiendo a los presentes
– Me alegra verlo recuperado tan rápidamente – le rindió un saludo cortés el jefe de la estación – hemos reconstruido sus tejidos dañados con éxito, sus compañeros sin embargo siguen en proceso de restau...-
El volátil príncipe le sujetó de las ropas mostrando los dientes, no se encontraba de humor para escuchar palabrerías absurdas. Habiendo silenciado al extraño reptil le liberó.
El agraviado no lo cuestionó, conocía ya los rumores en torno al carácter de ese extraño sujeto y le parecía insensato contrariarlo en esos momentos. Se limitó a acceder y demostrarle sus aposentos para pasar la noche, con suerte el resto de su tropa solo estaría ahí un par de días y continuarían su camino dejándolos libres de todo cargo.
Vegeta se aproximó al cuarto aislado y cerró detrás de él. El espacio era más reducido pero poseía la ventaja de no tener en proximidad a ese par de ineptos, era asombroso que también hubiesen podido escapar. Su debilidad casi le costó la vida en esta ocasión. Deslizó una mano por su cabello, sabía que apenas y había podido escapar también y eso no le agradaba, la pregunta sobre el origen de esas criaturas permanecía dándole vueltas en la cabeza. No parecían simples criaturas mortales, le habían batido cual grano de arena bajo el hierro. No necesitó el rastreador para saber que su poder estaba fuera sus límites. Podía sentirlo por alguna extraña razón. ¿Qué eran esos seres? ¿Qué sucedió en ese planeta? La idea no dejaba de rondarlo como un molesto fantasma que se reía de su insignificancia, no recordaba la última vez que se sintió tan incapaz.
Cuando se disponía a recostarse observó un objeto que llamó su atención. Debajo de la plancha que contenía su cama se encontró el destello de una pequeña piedra brillante en color escarlata, seguramente el huésped anterior le dejó ahí. Se recostó sobre las telas tratando de borrar el incidente, por lo menos hasta haber tenido el suficiente descanso. Observó de nuevo el objeto en sus manos hasta quedarse dormido, ese color le producía una nostalgia que en muy raras ocasiones recordaba. El casi inexistente recuerdo del fantasma de su madre.
-– No lo haré– abrazaba un envoltorio enterrando su rostro sobre la pequeña figura que contenía con desesperación – Me prometiste que no me lo arrebatarías–
– Es hijo del Rey– la voz varonil se posicionó detrás de su figura – es patética tu actitud infantil, denigras tu herencia saiyajin – intentó alcanzar al pequeño por la fuerza, sin embargo la rapidez de la mujer fue mayor.
– Vivirá una vida tortuosa de crueldad –tomó entre sus manos la cabeza del infante acomodándola bajo su resguardo – lo convertirás en un hombre despiadado–
– Mujer estúpida, ¡No hablas como una heredera de tu estirpe! No pongas a prueba mi paciencia, te he tenido demasiadas consideraciones pero estas llegando al límite–
Abriendo los ojos, el pequeño observó con atención el intercambio reconociendo a su padre frente a él. Con timidez escondió una pequeña colita entre sus piernas refugiándose en su madre. Pese a no entender la gravedad de la situación, intuía que algo no se encontraba bien y se sentía vulnerable.
– Tu obligación era darme un heredero digno– prosiguió sus amenazas contra la fémina – date por afortunada de que estoy eligiendo a tu cachorro sobre los demás, deberías sentirte afortunada de que será tu linea la que contribuya a perpetuar la casa real–
La saiyana abrazó a su pequeño con más fuerza y se arrinconó como un animal a la defensiva, no quería volver el rostro pues sentía que si abría los ojos aquella pesadilla se volvería real.
– Tú me lo prometiste – sollozó débilmente – si te aceptaba no tomarías hijo que te diera–
Cansado de su actitud lastimera, la levantó por fuerza del brazo, sin tener completa conciencia la mujer desató su ira arrojando al mismísimo rey contra uno de los muros de la habitación, arrebató de un tirón al infante, su acto violento desparramó un puñado de rubíes que constituían el delicado collar, el rey de ojos bien abiertos no podía creer lo que veía, esa diosa saiyajin centelleaba un ki impresionante. Deteniéndose arrepentido ante sus actos el rey cerró los ojos y se colocó en cuclillas frente a la dama, embelesado ante la fiereza de su ser.
– Si lo tocas… sabrás de lo que soy capaz – enfurecida bramó sin que pareciera su propia voz – levantó uno de sus brazos acunando al pequeño con el otro. El rey, rendido se colocó en mayor cercanía colocando la mano con el ki destellante de su amada sobre su pecho sin temor, sin quitar los ojos retadores de la mirada de esa fúrica tormenta, jamás lo admitiría en público, pero esa hembra le gustaba en sobremanera.
– Nuestro hijo será el mejor de todos nosotros, traerá respeto y poder a nuestra raza– sostenía la mano de la fémina con firmeza invitándola a atacarle si así lo requería – no pelearé contigo – abatido admitió hablando con suavidad – ahora no lo ves, pero después entenderás la importancia de que lo elija como príncipe–
La mujer comprendió que no había nada que pudiera hacer frente a la decisión tomada por el monarca, sabía que ese día llegaría desde que parió al infante, sabía que era el más notorio de los cachorros de esa generación y esa revelación había sido su temor confirmado. Aceptando su destino, extendió sus manos y alcanzó el rostro del niño para presionar su frente contra la de él en desolado aspaviento.
– Adiós… mi pequeño – le soltó finalmente derrotada.
_..._
Sintió su cuerpo pesado, volátil y en diferentes temperaturas, respiró ¿estaba respirando?. Creía que su conciencia volaba separada de él de algún modo, un hormigueo recalcitrante sondeando los rincones de sus capilares y venas, pero la falsa sensación de que no tenían contenido. Abrió los ojos sintiendo una multitud de voces escucharse alrededor. Ecos lejanos que tomaban el reflejo de sonidos conocidos. Cuando recobró el sentido se encontraba en un extraño mundo de cielos rosa y pequeñas formas de nubes danzaban a su alrededor en dirección a un largo camino amarillo.
– ¿Goku? – Le recibía una voz familiar. Abrió los ojos para encontrarse con un viejo amigo.
– Ka…KAMISAMA! – se levantó de un salto acercándose a su viejo maestro y dej+o de lado todas esas extrañas sensaciones nuevas – ¿Pero qué haces aquí?–
Hubo una pausa breve, kamisama comprendió que aún no caía en cuenta de la grave situación. Le incitó a seguirle con la mano en amable gesto guiándolo hasta un bello arco que suponía la entrada del sitio.
– La batalla allá en la tierra terminó muchacho, la tierra está a salvo–
–-¡Perfecto! – hizo un ademan vencedor – Un momento…. ¿Cómo que allá en la tierra? – tembló reconociendo la interpretación.
– Gokú, tu sacrificio salvó la tierra, pero tú… no lograste sobrevivir – caminó en silencio
– ¿¡Estoy muerto... y tú…!? – con tristeza admiración y desconcierto exclamó deteniéndose a buscar su pulso… el cual no estaba ahí. El sereno kamisama asintió. El leve momento de incomprensión se esfumó bajo su siguiente comentario.
–¿Cómo es que los muertos sienten hambre entonces? – lloriqueó todavía incrédulo.
– Verás, al haber sido un valiente guerrero que ayudó a salvar la tierra en diferentes ocasiones, se me permitió abogar por que permanezcas con tu cuerpo – le señaló – debido a ese esfuerzo y a lo que se avecina se les permitirá entrenar bajo la tutela del mejor maestro de esta sección de la galaxia, el gran Kaiosama –
– ¡Eso suena excelente! – en completo ánimo y olvidando su estado anterior, respondió – ¡Llévame de inmediato! –
– Espera muchacho, aún estamos esperando a alguien más –
– ¿¡Todos están aquí!? – se sorprendió en una mezcla de felicidad y decepción.
– No, eso tomará más tiempo– continuó explicando – al haber sido un factor decisivo en diferentes batallas la resolución de tu petición fue rápida – dio una palmada en su hombro – pero he tenido que usar todos los medios posibles para lograr traer a Piccolo y eso ha provocado el retraso para tus amigos –
–¿Piccolo? – arqueó una ceja intentando hilar la relación de su evidente muerte.
– Así es, ustedes representan los dos guerreros más fuertes de la tierra, he ideado junto a Kaiosama un plan para poder regresarlos – sonrió satisfecho por su propia inventiva – solicitaremos una petición prontamente –
– De acuerdo – accedió el saiyano de cabello alborotado sin prestar demasiada atención. Kamisama observaba la puerta impaciente por la respuesta del viejo Enma Daio, había puesto todo su esfuerzo e influencia en rescatar a su contraparte maligna con la esperanza de que las últimas demostraciones de valentía de este pudiesen jugar a su favor, por sus acciones en batalla, estaba convencido del camino de conversión al bien del vástago de su mitad malvada, el potencial de su fuerza e inteligencia eran una carta por la que valía la pena arriesgar y usar en futuras batallas. El duo que confeccionaban sería invencible.
– Solo es cuest….¿¡GOKU QUE CREES QUE HACES!? – tiró un manotazo al saiyano que intentaba engullir lo que parecía un algodón de azúcar parlante, que al instante huyó.
– ¡Hey, eso era mío! – triste le observó alejarse flotando– Kami todavía tengo hambre! –
– ESO NO ES DULCE! Es el alma de algún ser de la galaxia! – Musitó irritado – ¡Quédate aquí y no hagas nada hasta que te lo diga! – salió del arco meciendo la capa de su hábito. Gokú salió del recinto para encontrar un largo camino recto que parecía flotar entre nubes amarillas. Aquel mundo en verdad no parecía para nada el tipo de paraíso que alguna vez imaginó, no había sitios de gran belleza y el vacío de su estómago era un castigo no merecido para alguien que estaba muerto, sus entrañas rugían salvajes casi devorándose unas a las otras. Minutos después apareció Kami con su antiguo némesis.
– ¿Esto quiere decir que estaré atado una eternidad a este descerebrado? – Piccolo frunció el ceño inconforme – Ahora el infierno parecía mejor castigo – espetó molesto.
– ¡Al fin Piccolo! – Le saludó risueño teniendo como respuesta solo un gruñido agreste – ¡Vamos no es tan malo! Creí que ya éramos amigos –
– ¿Amigos? ¿De este imbécil?– Plegó la boca – Solo el hecho de escucharte me resta intelecto, ¡regrésame al infierno Kamisama! –
– Basta – Kamisama interrumpió – déjense de tonterías y apresurémonos. Aún deben cruzar el camino de la serpiente –
Otorgándose mutuamente miradas de inconformidad le siguieron en silencio hasta la entrada de un colosal portón color mármol con forma de cabeza de serpiente.
– Deberán atravesar el camino que los llevará hasta Kaio – prosiguió con las instrucciones
– Eso será fácil – Piccolo atravesó el portal iniciando la travesía
– Pero hay una especificación – advirtió el namek más viejo – deberán atravesarle sin despegar los pies del camino o caer fuera de él. No deben volar pues, si llegan a caer no podrán regresar–
– ¡Entendido! – entusiasmado Gokú comenzó a correr sin detenerse a escuchar más
– Alto! – kami lo vió perderse en la distancia – ¡Ese tonto! …Piccolo es de suma importancia que no detengan su camino, a mitad de este se encuentra el palacio de la serpiente y posee trampas que pueden hacerles perder su misión–
–Descuida anciano – procedió a iniciar su marcha – lo tendré en cuenta –
– Advierte a Gokú, te lo pido –
– No prometo nada – Sonrió de lado e inició la carrera
Kamisama solo podía esperar lo mejor y confiar en que ambos lograrían llegar, todavía había mucho en juego para el planeta del que continuaba siendo protector.
_..._
En la sala de recuperación del mejor hospital de la ciudad, los sobrevivientes de la pandilla de defensores de la tierra hacían compañía a los heridos de la terrible batalla acontecida un mes atrás. Preocupados por el estado de sus camaradas, Bulma aplicaba todo su conocimiento en intentar crear una herramienta que le permitiese recuperar la salud de los convalecientes.
Observando el cuerpo maltrecho del joven saiyano, la brillante científica determinaba los ajustes finales para trasladar a los individuos hasta la comodidad de su hogar, la condición única de ese particular paciente empezaba a llamar la atención de los doctores que no incurrían en descifrar la razón de la anormalidad de todos los valores de pruebas fisiológicas ejecutadas. Bulma sabía que no era tiempo de revelar la identidad de su infortunado amigo.
El chico abrió los ojos sintiendo todo su cuerpo apresado entre los yesos que le envolvían, no comprendía la razón, pero sospechaba que esos métodos primitivos tenían la finalidad de sanar… lo que fuera que intentaban aliviar.
– No sé si es mejor la cura que la enfermedad – en un gesto cómico y triste exhaló el joven saiyano
– Puede que no tengamos su tecnología pero dentro de poco estarás más cómodo– la sonrió la chica continuando sus anotaciones en la libreta – estoy diseñando un sistema de curación acorde a los que mencionaste tenían en las bases donde viviste– le mostró los bosquejos del prototipo de un tanque de curación.
Él guardó silencio, cada día se veía más impresionado por la capacidad de resolver problemas de la terrícola, sin duda era un diamante en bruto que tal vez podría incorporar para el beneficio de la resistencia.
– Ahora no te quejes y soporta un rato más – se volteó concentrada en sus apuntes – pareces un bebé sobrecrecido… bueno jeje en sentido figurado – le guiñó un ojo que no le dio gracia al saiyajin
– ¡Esto es una tortura medieval!– del otro lado de la habitación con miles de vendajes y las extremidades al aire, krillin lloriqueó.
– Vamos, podría ser peor – les apremió la joven.
– ¿Peor? Tengo comezón en la nariz desde hace tres horas – bufó Tarble haciendo muecas de molestia
– Bueno, pues podrías pedir ayuda, aun tienes boca– acercó su mano atendiendo su necesidad
– Yo tengo comezón en sitios …donde no te puedo pedir que me rasques – se avergonzó Krillin en un gesto triste que ocasionó la risa de los presentes.
– Atender esa necesidad sería la mejor forma de demostrar gratitud por su sacrificio, ¿No te parece Bulma? – en complicidad le picó las costillas el impertinente Oolong.
– Oolong hay niños presentes! – Soltó un golpe al desventurado cerdo– dejen de quejarse, podrían haber terminado en coma o …– pausó –… muertos –
La habitación se llenó de una melancolía no pronunciada. Pese a todos los esfuerzos realizados por sus amigos las bajas tan abrumadoras mermaban el ánimo de los sobrevivientes, aun con la victoria en sus manos, el precio era demasiado alto, la poca esperanza de poder revivirlos, intentaban no afectarse en mayor medida de lo que cada uno padecía.
–Tarble –continuó la joven – Dimelo que sabes de los namukienos –
– Namekianos … – tornó los ojos Krillin
– Como sea – recibió un gesto de molestia de su receptora
–A decir verdad jamás había visto uno hasta que apareció aquel que venía con Goku – apenado admitió – sé que son una raza que atravesó por una extinción –
– Extinción es cuando sólo quedan pocos – con su tierna voz el más pequeño miembro del clan quiso intervenir, con tan solo unos cuantos años de vida el pequeño parecía perfilarse para ser un niño prodigio.
– Gohan no interrumpas a los adultos – su madre le corrigió. Chi-chi había decidido asistir a la reunión esperando recibir noticias del siguiente plan para traer de vuelta a su marido, había sin embargo en ella cierto recelo, puesto que su opinión rara vez era tomada en cuenta, empezando por el hecho de que no le simpatizaba el hecho de que su marido hubiese muerto por causa del sujeto extraño que ahora se encontraba entre ellos.
– ¿Sabes dónde se encuentra ese planeta? – Brillaron sus ojos azules con expectación
– No – contesto apagando las ilusiones del grupo – pero quizá mis superiores lo sepan – frunció el ceño recordándolo
– Muy bien, los contactaremos – asintió alegre –ahora los trasladaré a mi casa –
– ¿Bulma puedo ir a tu casa también?– Desviando el tema, Gohan se apresuró a solicitar
– Por supuesto– acarició su cabeza– si Chi-chi no se opone– volteó buscando la aprobación de la madre del pequeño
– ¡De ninguna manera! – Se cruzó de brazos la obstinada mujer– Gohan tienes muchos deberes que poner al corriente, te has retrasado jugando en el bosque con esos animales –
– Que suerte tienen algunos– se burló Oolong por lo bajo mientras Puar indicaba desesperado que era mejor que no provocara a la ya ofuscada ex-guerrera.
– Es una lástima que no contemos con las semillas del maestro Karin–se afligió el maestro Roshi – temo que sanarán más rápido de este modo que esperando que puedan ser cosechadas –
– Si todo marcha conforme a mis planes, ya no tendremos que depender tanto de las semillas– sonrió la ilustre chica – en menos de un mes estarán como nuevos–
– ¡Y podremos encontrar la forma de revivir a mi papá! – Gohan saltó eufórico al notar los ánimos efervecer.
Aunque nadie sabía de cierto como poder lograr eso, todos tenían la esperanza de que una vez en mejores condiciones podrían encontrar alguna forma de conseguir materializar un milagro que les permitiera regresar a la vida a los valientes guerreros. Pero por ahora debían concentrarse en temas de mayor prioridad, como restaurar las pocas defensas que les quedaban si se aproximaba otra invasión.
_... _
Los elementos de la base del planeta Freezer se encontraban apresurados realizando tareas, frenéticos por la inadvertida llegada del mismo emperador a la base. Todo lo requisitado debía estar en completo funcionamiento y listo para las exigencias del amo de toda la organización. Mientras daban los detalles finales, el Lord del planeta esperaba con el cortejo de bienvenida observando a la nave descender de los cielos.
– Bienvenido Padre – saludó a la distancia mientras la pomposa ceremonia se abría paso ante el colosal lagarto – Por favor, dime a que debo el honor de tu sorpresiva visita– fingió sorpresa.
El grupo se condujo al interior acompañado de su equipo de sirvientes y guardias del complejo. El emperador se detuvo haciendo señales despectivas para despachar al resto de la comitiva quedando a solas en una de las cámaras privadas del monarca del planeta.
– Tenemos asuntos importantes que tratar, dejemos las formalidades para el final –
– De acuerdo– el tirano menor accedió cerrando las puertas – acompáñame– condujo a su padre entre estrechos pasadizos laberinticos hasta estar dentro de un modesto balcón con poca decoración.
– Que sucede? – Se acercó a su padre en consternación casi creíble
– Tu hermano – masculló silencioso presionando su cien, pensó unos minutos como hacer su recuesta sin sonar desesperado – tienes que tomar control interino de las brigadas anti-rebeldes, tu hermano se encargó de hacer una escena frente a la asamblea y está provocando desconfianza en los miembros, no podemos darnos el lujo de que sobrevengan más amenazas separatistas, a este paso no tendremos el control nunca–
– No veo cómo puedo ayudarte – haciéndose el desentendido le respondió altivamente – Cediste el control de la guardia del imperio a ese incompetente y sus cuadrantes junto con ello– el rencor en sus palabras no podía ser más evidente, incluso si no las hubiese dicho apretando los dientes.
– Por eso estoy delegándote como representante interino, asignaré una comisión menos riesgosa para Cooler– Cold le miró intentando distinguir algún atisbo de emoción ante su revelación, sin notar sentimiento alguno prosiguió – Debe haber un orden en el imperio o nos pasaremos la existencia intentando reconquistar los sistemas que ya habíamos subyugado–
– Tus políticas dejan mucho que desear – ladeó su rostro en señal de burla – Mi dominio no tiene ese problema, hemos triplicado el alcance de la influencia del imperio en un mayor número de planetas útiles en comparación con los logros de Cooler–
– Lo sé y es notoria tu trayectoria– asintió condescendiente
– Deberías nombrarme tu sucesor en vida, antes de que ese insensato acabe con todo lo que hemos construido– Freezer se atrevió a decir, sin importar que pareciese precoz el sugerirlo– bien sabes que soy tu única opción viable y a las pruebas remito mi exquisita sensatez– esbozó una mirada de autocomplacencia.
– No te enaltezcas de la prudencia que posees– Impaciente por su falta de humildad ante él le interrumpió– Tus errores son más discretos pero no menos terribles… por ejemplo, me he enterado que conservas saiyajines entre tus filas… sabes lo que se dice de ellos, debías exterminar el planeta y no conservar un puñado como mascotas–
–Esa situación está bajo control – Gruñó por lo bajo – eso es parte de un plan que a la larga nos beneficiará–
– ¿Cómo ese saiyajin que escapó de tu ejercito? –
Freezer se endureció al escucharlo, no imaginaba que los rumores hubieran pasado de sus líneas de inteligencia, debía tener mayor precaución en buscar posibles espías de su hermano.
– Puede que solo sean cuentos absurdos, pero no es prudente dejar al azar ningún posible infortunio – aleccionó a su hijo y tomó asiento en los reclinatorios – más vale que recuerdes que no hay enemigos pequeños, es el error de tu hermano y posiblemente el que te cueste el trono– sobajó los crecidos conceptos de ego de su hijo menor.
Sin embargo a pesar de la amenaza implícita, el pequeño Lord sabía lo que implicaba la petición de su padre, acceder a otorgarle el control de la comisión de protección solo podía significar que el sería el siguiente en la sucesión, no podía dejar de relamer sus labios intentando no obviar su repentina felicidad, todo estaba saliendo de acuerdo a lo planeado y Cooler había caído en todas las provocaciones sin miramientos.
– Así será padre, asumiré el cargo que mencionas, no te decepcionarás de la superioridad de mi mando– Llevó su mano al rostro mientras daba una mueca de satisfacción.
– Sé que así lo harás– Se incorporó y ambos salieron del recinto para continuar el resto de la visita.
'Ahora debo pensar como recompenzar a mis aliados en la asamblea, todo salió a la perfección' Pensó para si mientras acompañaba a su padre a sus aposentos.
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Una vez trasladados al seguro compendio de la Corporación Capsula, se realizaron los trabajos de recuperación en el tanque de curación para los infortunados guerreros, todo estaba listo para iniciar el proceso. Debido al deteriorado estado de salud de Krillin, se determinó que debía ser el primero en entrar al tanque, mientras esperaban Bulma cambiaba los vendajes del otro paciente ayudada por asistentes privados.
– Tarble, ¿Qué edad tienes? – indagó la joven recortando los pedazos de tela de su brazo, ciertamente no se veía como el cuerpo de un hombre desarrollado.
– Debería tener 25 años de edad – declaró el chico – pero como pase mucho tiempo en criogenia mi cuerpo conserva una edad de 20 años – respondió desinteresado.
– Por el lado amable… podrás vivir más que nosotros! – hizo un gesto amigable
–Con gusto aceptaría cambiarles mis años extra por la vida que ustedes han llevado – Al decirlo notó el propio reproche, después de todo quizá no había terminado de franquear sus terribles vivencias.
Bulma guardó silencio sin saber que responder
– Tengo pocos recuerdos felices– se disculpó volviendo la vista
– Casi no hablas de tu pasado–La joven tomó su mano dando una suave palmada para infundirle confianza
– No hay mucho que contar– le confió el saiyano– mi vida con los Tech-tech fue grata, pero corta, yo no llegué siendo un bebé a diferencia de Gokú, tenía 5 años de edad cuando fui enviado al planeta, pasé 10 años entre ellos y 3 bajo el mando de Freezer– Se detuvo ahí, esos últimos años habían sido uno de los peores tormentos, sobre todo en compañía de sus salvajes compañeros a los que odiaba con todo su ser.
– Como era la vida en tu planeta natal– adivinando su pensar, la chica intentó disuadir su pensamiento.
– No recuerdo mucho…pero recuerdo a mi madre… y a mi maestro– le sonrió tímidamente – era encantadora– Esa era una de las pocas memorias que aun podían conferirle un poco de paz. La visión de las únicas criaturas que fue su compañía en ese mundo de violencia y poder.
– Supongo que fuiste afortunado de conocerla– Bulma continuó retirando los restos del vendaje de su cuerpo– por tus relatos anteriores me pareció que tu raza no convivía con sus progenitores –
– Ella era una saiyajin especial– bajo su rostro en un suspiro – entiendo que hizo un trato con el rey para poder mantenerme a su lado el mayor tiempo posible, por mis bajos poderes de pelea al nacer se le permitió hacerlo en secreto, vivíamos aislados, solo ella y yo… hasta que fue delatada… y – sus ojos adquirieron un tinte de indignación.
– Lo lamento –Adivinando lo que había acontecido la científica colocó su palma en su hombro. Tarble hizo una pausa y decidió continuar con el relato.
– Después decidieron entrenarme de forma privada, aunque no me quejo, mi maestro era uno de los pocos hombres honorables que conocí – continuó su relato –supongo que debido a mi estatus tan débil me tenían en aislamiento y no podía ver a mi madre –
–La vida en tu planeta era muy dura para un niño – Bulma soltó los utensilios sentándose en una silla cercana.
– El poco tiempo que pase con ella fue muy grato – la miró de frente– después me enviaron por la fuerza al planeta donde crecí– movió con dificultad su hombro –supongo que me hicieron un favor– terminó diciendo en una risa floja.
– ¿Cómo era ella? –
El joven se contuvo inseguro de querer continuar con esa historia, le traía un sabor agridulce que creyó no volver a experimentar.
– No tenía parecido con las otras hembras, tenía un carácter amable, muy hermosa…pero triste – entrecerró los ojos recordando la expresión de su madre, le frustraba nunca haber sido capaz de verla reír libremente.
– ¿Triste?–
– Antes de mi nacimiento… mi madre tuvo otro hijo– continuó, de algún modo hablar con la humana le propiciaba una especie de proceso de sanación implícito– no me habló de ello, mi maestro me lo develó. Solo supongo lo perdió y sepulto su recuerdo, pero yo sabía que nunca lo superó–
– Era un ambiente difícil para ser madre– Los relatos de la raza saiyajin eran sumamente crudos para los ojos de la ingenua científica, se asombraba de la capacidad de crueldad de dichos seres.
– Era por su forma de ser que padeció más, la inocencia no sobrevive en la adversidad – Tarble entendía que en un mundo donde el fuerte dominaba al débil, su madre no tenía oportunidad alguna y era cuestión de tiempo que encontrara un prematuro fin– Aunque gracias a sus enseñanzas es que pude encontrar felicidad, el tiempo que duró– Pese a ese hecho estaba agradecido de haber tenido una educación extraordinaria y lo que sus demás congéneres nunca conocieron: amor.
– Me hubiera gustado conocerla –
Después de una pausa larga el joven se decidió a hablar
– En fin – musitó – debemos alistar un encuentro con mis aliados – sonrió desviando la conversación incómoda – después de destruir todo será difícil – se refirió con amargura a la decisión tomada por todos.
– Trataré de arreglar tu comunicador – la científica le tranquilizó –
– Gracias – le contestó – no tenemos más tiempo que perder
_... _
Cooler se encontraba en la sección privada de su estación espacial, un lujoso lugar recubierto en lo que parecían paredes de una extraña obsidana y hermosas transparencias oscuras, elevados techos donde hasta las mas quisquillosa decoración certificaba el poderío del clan de los llamados demonios del hielo.
Pese a las extravagancias en todo lo que le rodeaba, dichas comodidades no servían para apaciguar el violento carácter del susodicho, especialmente en ese momento, donde toda materia a su alrededor estaba pagando el precio de su mal humor.
– Al parecer su hermano ha hecho de sí mismo una especie de salvador a los ojos de mi padre – informó sin emoción alguna contemplando algunos cuerpos sin vida que le habían incomodado en cuestiones domésticas– Le fueron asignados los cuadrantes donde se presume hay actividad rebelde – continuó jugando con los dedos, a su lado estaba de pie su consejero más valorado, quien escuchaba su monólogo sin interrumpir.
– Ese estúpido arrogante lo planeo desde el principio – Gruñó el lagartoide pulverizando un comunicador en su mano, sus intentos fallidos de recuperar el mayor territorio de control le habían otorgado un historial de derrotas frente a la astucia y manipulación de su hermano, soltando su rabieta decidió tomar el consejo de su soldado más brillante, después de todo, el mismo le había advertido del resultado de dicha operación. Dejar a su orgullo pasar por alto esas observaciones le estaba costando reducir aún más su plan de ejercer el control a futuro del imperio. – ¿Y que plan debo formular esta vez? – miró de reojo a su subordinado.
– Opino, mi señor – inicio en una humilde voz – que puede citar a su padre a una audiencia privada y exponer la inquietud de exponer planetas viables a las decisiones unilaterales y absurdas de su hermano– se aproximó – es bien sabido que Lord Freezer tiende a subvalorar recursos, elimina planetas enteros y poblaciones que podrían ser de beneficio para las fuerzas de trabajo del imperio – ante su comentario permaneció atento a la reacción de su amo, bien sabía que más planetas habían sido eliminados a manos de Cooler que por Freezer, sin embargo esperaba que dicha fase ayudara a enfatizar el hecho que era un mejor modo de proceder que el actual.
Cooler llevo una mano a su cien y aburrido direccionó sus pies a uno de los asientos para soltarse contra este perezosamente.
– Bien – sujeto con desinterés uno de los artefactos de la mesa, un pequeño cubo con la insignia de su familia – Lleva eso a la cámara y solicita esa audiencia – giró en dirección contraria regresando al mapa que visualizaba – Asistirás conmigo al planeta Cold.
Salza asintió y dando una reverencia se retiró.
_... _
En el área de entrenamiento los tres saiyanos realizaban sesiones de combate que simulaban en mayor grado a golpizas de castigo que de entrenamiento. Vegeta les molía hasta dejarles como pulpas de carne indolentes, ensañando todo el coraje de su derrota anterior contra los que consideraba insignificantes seres serviles.
– A este ritmo, tú serás el único miembro del escuadrón – jadeaba incesante Raditz
– ¡Su estupidez les acabará costando la vida bajo mis manos! – rugió otorgando un último puñetazo sobre el rostro del saiyajin de cabellera larga, evaporando su atónita presencia en el aire. Inspeccionó la escena, satisfecho al observar la destrucción generada, no habiendo más contrincantes en pie que enfrentar, giró sobre sus talones al interior de la estación, cerró sus manos con una media sonrisa 'oh grandioso zenkai' pensó desapareciendo a través de las puertas, en breve estarían de regreso para por fin poder cumplir su destino.
'Soy sólo un sobreviviente' Raditz repetía intentando levantarse sobre los escombros que aplastaban su maltrecha estampa. Por un momento sus pensamientos divagaron en el recuerdo de su infancia, jamás imaginó encontrarse en su situación actual, reducido a un mero saco de entrenamiento del insufrible príncipe voluble, su única compañía en el mundo otro saiyano que constantemente le recordaba lo lejos que se encontraba de lo que hubiese sido el sueño de su vida, un valiente explorador, un supremo conquistador, la vida entre los miembros de su familia le parecía una cómica parodia de conformismo y mediocridad, hoy parecía ser el lastre de cuya casta nunca se libraría, siempre sobreviviendo, pasaría el resto de su vida bajo las sombras de alguien más. El último recuerdo que guardaba de su ralea, era la borrosa imagen de su pequeño hermano, ahora perdido en algún lugar recóndito, si no es que asesinado al momento de la explosión de su planeta, esclavo de algún otro tirano o alcanzado por un meteorito… de cualquier modo seguro sería un infeliz bastardo. Incluso, el mismo, quizá no habría muerto después de la destrucción de su planeta, pero era imposible intentar recuperar un poco de la paz que vivió en ese entonces y que ahora venía a valorar, para él, solo quedaban esos recuerdos y una vida frustrada de servicio a manos del tirano Freezer o del maldito príncipe caprichoso.
– Maldito Vegeta– Tallaba su antebrazo amoratado desde el suelo
– En realidad esa te la ganaste– Napa descansaba sobre sus 4 extremidades apenas arreglándoselas para contestar
– Ese malnacido no necesita un pretexto para sacarme la carne de los huesos a golpes– con esfuerzo se sentó recargando la espalda sobre los restos del muro.
– Si dejaras de ser un estúpido sin remedio quizá dejaría de hacerlo –
– ¡No es verdad! – Escupió lo que parecía ser un fragmento de diente– ese imbécil se deleita moliéndome y humillándonos sin motivo– su coraje era eco de la frustración de su debilidad– no entiendo cuál es su maldito problema si en este último viaje ¡YO lo salve!– continuó – ¿Para ser de la realeza es requisito estar demente? –
– Tú no sabes nada, ni salvaste a nadie, estúpido – Napa viró con seriedad – es mejor que cierres ese hocico si no quieres perder la vida– observó la puerta por donde Vegeta se alejó.
– Pues ilústreme por qué la ingratitud, experto en la psique del pedante dolor real– abanicó el brazo mofándose.
– Yo tampoco entiendo sus acciones – admitió el otro – pero sé que ha pasado por situaciones terribles – mordió su labio inferior recordando todos los momentos donde fue testigo de las difíciles circunstancias que habría tocado vivir al heredero de la corona.
– Todos lo hemos pasado – respondió Raditz amargamente – y no andamos por ahí comportándonos como salvajes… por lo menos entre los nuestros– corrigió observando la destrucción aledaña.
– Vegeta tiene un pasado oscuro que no me corresponde revelar a un simple soldado como tú–
– ¡Por favor! Solo quedamos tres de nosotros… quizá cuatro– la curiosidad pesaba aún más que el dolor de sus heridas – Es estúpido guardarnos "secretos de estado" de una organización minúscula que ya no existe – obvió intrigado por saber la causa de la evidente falta de control de su autoproclamado líder.
– Silencio– levantó la mano Napa– puede escucharte– observó cuidadosamente la puerta, no le agradaba la idea de
– Lo ves, he sabido guardar tus secretos también – cayó en cuenta del secreto que evidenció – todavía no sabe que existe "otro principito" ni de que no está muerto–
– Y por tu bien, es mejor que nunca sepa quién es–le amenazó napa posicionando su puño frente a el –no sabemos cómo podría reaccionar si lo descubre–
– ¿Y bien?– Raditz interrogó prestando poca atención a las aseveraciones de su compañero.
– Freezer realizó muchas torturas diferentes en el – suspiró el viejo saiyajin – Todas con el propósito de hacerlo caer en la locura, pero con una de las primeras… casi lo logró–
Napa, asignado como guardaespaldas del único heredero de Vegeta-sei, por el mismo rey, le escoltaba entre los pasillos por órdenes de Freezer, la preocupación invadía su rostro ante los rumores de que un desacuerdo en contra de la corona, estuviese representando una amenaza invisible para su planeta, esta suposición se agravaba en proporciones sospechosas debido a la muerte injustificada de Turmer bajo el mando del tirano, de quien se había informado se debía a un malentendido entre soldados.
Al llegar a su destino, su angustia no pudo más que incrementarse, al serle negado el acceso por uno de los seres más viles de la estación: Kyui, con un poder mucho mayor que el suyo, el enorme saiyano no pudo más que acceder a la petición permaneciendo justo frente a la puerta.
– Así que este es el príncipe Vegeta – Con notoria burla, permitió el paso al pequeño fijando una mirada que jamás olvidarían los ojos del niño – adelante majestad, tu verdadero rey te espera – le siguió por detrás.
– Acércate pequeño príncipe – al fondo de la cámara Freezer se aproximaba en un paso confiado con falsedad amistosa. El príncipe apresuro a igualar su paso para encontrarle sin un ápice de miedo, para colocar sus redondas facciones infantiles retando su visión descaradamente.
– Hoy te será concedida la distinción de ser perfilado como líder, si consigues pasar esta prueba – Freezer le miraba con los brazos cruzados desde arriba, hizo un gesto al desagradable sujeto que se encontraba en la puerta quien le puso al alcance un sencillo traje oscuro
– No te será permitido ver a tu oponente – hizo señas a los demás guardias para vestir al pequeño con dichos aditamentos que cubrirían cada parte de su cuerpo – si consigues impresionarme en su castigo, todos los honores te serán concedidos – dio una palmadita sobre su cabeza en símbolo protector.
– Tengo muchas esperanzas en tus futuras proezas – el lagarto dijo al oído al tiempo que ponía sobre sus ojos un dispositivo circular que completaba el atuendo cegándolo– Será una lección de valentía que nunca olvidaremos – apremió al chico alentándole a ingresar a la misteriosa cámara. Este terminó de ingresar quedando en absoluta oscuridad. En su pecho latía la necesidad de demostrar toda su valía, que no importaba la prueba que pusiese sobre sus hombros, jamás se acobardaría, el era un príncipe saiyajin, el orgulloso y temible futuro líder de su raza y toda su intención de cincelar el respeto que merecía se tallaría en esta oportunidad, para explayar toda su brutalidad frente a los ojos de todos los testigos.
Se adentró en la cámara, esperando un movimiento que le indicara un sonido de la ubicación de su oponente. Había sido entrenado en las más rigurosas técnicas de estrategia, este reconocimiento representaba un reto que ansiaba probar.
Caminó sondeando los alrededores, las manos sujetas por detrás paciente a indagar que acción tomaría su víctima. Escucho el paso torpe y sin coordinación de su oponente, le asaltó la duda ante ello ¿Le tendría miedo? ¿O estaría en algún estado de salud deficiente?. Ese último pensamiento le llevó a un vacío de preocupación ¿Le habrían usado con la intención de obtenerle un contagio?. Sacudiendo su pensamiento decidió que lo mejor sería acabar rápidamente con la tarea y poder salir de ahí.
Un susurro. Saltó por los aires propiciando un golpe sobre la cabeza de su oponente, rebotando su cuerpo en el suelo, este se giró librándose, una ráfaga de viento le azotó contra los muros, el príncipe no daba tregua a su descanso, fiero, certero, increíblemente rápido. Cerró los dedos de su mano utilizando la fuerza de su energía como una hoja de letal filo, sobrevoló a su enemigo deslizando sus manos y al caer de vuelta, tras de sí, el inmovilizado cuerpo de su oponente derramaba sangre sobre el suelo.
Vegeta escucho una risa complacida detrás de los paneles de observación, la molesta risa de su terrible captor. Después retomó su atención al cuerpo que con mucho esfuerzo se incorporaba de nuevo intentando dar contra él. Se enderezó tomando su postura de batalla y arremetió uno, dos, tres violentos cortes contra esa figura que por alguna extraña razón no emitía sonido alguno de reproche, lo que le provocaba aún más enojo. ¿Se estaba burlando de él?
Emitió un gruñido gutural y regresó dispuesto a continuar, una patada de su oponente le rebotó en el cuello enviándolo al suelo, le buscó con los sentidos restantes y pudo sentir un puño incrustándose en sus costillas. Gritó. La fuerza de su rival era mayor a la de él, sintió su cuerpo arquearse de dolor, su joven edad le jugaba en contra. Entonces con toda la ira que ese sentimiento de inferioridad le daba, se puso en pie viendo frente a si, no solo al intento de asesinato que debía ejecutar, sino toda la frustración de saberse un niño indefenso en medio de ese mundo aterrador, se sintió un despojo de guerra de su gente, un mero esclavo destinado a amilanarse frente a la fuerza superior de sus enemigos y estalló.
De su cuerpo se emitía un aura desconocida mientras cerraba los puños y cargaba un ataque con toda la energía que sus fuerzas le otorgaban.
– ¡GALLICK …HOOO!– Liberó la avasalladora energía contra el abatido cuerpo, elevando a su oponente sin piedad mientras su cuerpo se consumía en las flamas de energía. Sonó un golpe seco sobre el suelo cayendo su oponente inmovil, al instante cargó contra el en un letal arranque donde el príncipe caía en elegante postura y junto, la cabeza del decapitado enemigo.
La risa de Freezer retumbaba por todas las paredes y haciéndose paso entre los paneles se acercó aplaudiendo freneticamente complacido.
– Estoy orgulloso de ti – vociferó mientras dos de sus soldados levantaban el infortunado cuerpo
–Esperen – les ordenó el temido Lord –
Obedeció doblando el rostro para encararle molesto con ese ceño característico de su persona.
– Debo agradecer tu servicio por haberme librado de una de las peores pestes de mi imperio – le sonrió por encima del hombro acercándose al cadáver ahora sentado– espero que no te moleste que lo hayamos preparado antes para ti– Descubrió en un corte limpio el traje de cuerpo completo que poseía su enemigo, revelando un cuerpo familiar para el príncipe. Al caer el ruido incesante del oscilante metal que éste portaba en el cuello, su corazón se detuvo. ¿La insignia de Vegeta-Sei?. Los sentidos le fallaron, su cuerpo colapsó al suelo trayendo sus rodillas a encarar lo que quizá era la sorpresa más nauseabunda de su vida y obligándose a mirar recorrió el camino de sangre hasta lo que ahora sostenía revelando Freezer en sus manos: la cabeza de su padre.
– ¿ P..po.. por que? – fue lo único que pudo enunciar, los ojos del niño, cristalinos, enfrentaban el horror de la escena sintiendo la saliva bajar sobre su garganta, ahogándolo con un ligero sollozo que luchó para no revelar las emociones que traicionaban con hacerle sucumbir.
– No me queda más que felicitarte por tu eficiencia en terminar mi trabajo– dejó caer su presa al suelo – Por el resto no te preocupes, … su verdadera muerte será nuestro pequeño secreto – guiñó un ojo alcanzando la salida de la cámara. Plantándose en seco sobre el umbral parecía que olvidara algo.
–Y cómo te prometí – le dirigió la palabra una vez más – en unos años podrás ser líder, pero desafortunadamente de sólo un patético escuadrón – en absoluta diversión le espetó dejándole solo.
El pequeño observó el bulto ensangrentado, su cuerpo reaccionando en automático para colocarse junto a la cabeza de su padre en el suelo, su pequeño cuerpo se desplomó en un sentón desganado sin poder parpadear y por primera vez en toda su vida, lloró.
Raditz llevó una mano a su cuello deteniéndose, los dientes posicionados como si costara trabajo pasar un objeto grande atragantándole.
– De acuerdo, le concedo esa – tragó saliva tratando de digerir lo escuchado.
Napa exhaló. Ocupó su vista en el joven saiyano a su lado, le ocasionó una mueca de inconformidad al observar ese semblante tonto suyo fruncir la boca imaginando la magnitud de la revelación que obtuvo.
– Creo que paso demasiado tiempo contigo – bajó los ojos hastiado
– Porque soy el más divertido socio que puedas tener– se levantó adquiriendo una legítima sonrisa y ofreciendo su mano en ayuda al otro.
– y el peor en todo– agregó Napa contagiándose – vamos, antes de que tenga que volver a salvar tu inútil trasero–
_... _
– Majestad.. Lord Freezer – Temeroso llamó por el comunicador una misteriosa voz
– ¿Tienes mi reporte Malaka? – aburrido de la ridícula espera el monarca contestó sorprendiendo al receptor de su imagen.
– Si mi señor – tragó saliva, no importaba cuantas veces lo hiciera el estar frente a frente con el tirano no dejaba de ponerle nervioso – los saiyajin regresaron, en terribles condiciones como lo supuso Mi Lord–
– Eso no era de extrañarse, que sobrevivieran lo es – sonrió despectivo – entonces ¿Es verdad? –
– De acuerdo a la descripción de Vegeta lo es, todos los sectores del planeta F0789 fueron erradicados por esas criaturas –
– Vaya– suspiró el monarca – es una pena… bien, no debo recordarte que la discreción de tu reporte es bajo tu propia supervivencia – dirigió una severa mirada fugaz
– Siempre puede contar con ello Mi Lord– se inclinó al tiempo que Freezer cortaba la comunicación.
– Daikons – Murmuró para si pensativo en seriedad– esto sin duda es una desventaja…o un giro de fortuna – sonrió ideando un mejor panorama para sus objetivos.
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Aun respiroooo! XD
En verdad ofrezco una enoooooorme disculpa u_u
El trabajo me tenía al filo de mis nervios, mucha tensión y pocas horas libres hasta ganas me dan de renunciar jejeje pero hay que comer!. Afortunadamente llegaron las vacaciones y pude tanto escribir, como terminar de leer algunos fics que me han gustado mucho. En verdad les agradezco a los que les ha gustado la historia y dejan RW! Me animan a continuar y los lectores silenciosos espero también lo hayan disfrutado. Me preguntaban si habría un cambio de tradición con un TarblexBulma, la verdad es que mi pareja predilecta siempre ha sido VxB, no sé si quieran que haga spoilers al respecto, yo creo, sin embargo, que la trama debe guardar sorpresas también jeje pero acepto sugerencias.
Gracias por el tiempo que se toman en leerme jeje la buena noticia es que tengo ya hasta el capítulo 8 casi listo, en total serán 27, hay muchos cabos que atar! Espero actualizar más frecuente conforme los vaya puliendo.
Espero les siga agradando la historia y me dejen cometarios de sugerencias y opiniones, sus Rw me hacen el día!. Una disculpa por las faltas de ortografía que se escapen :P
