Capítulo 1: Club de Literatura.

El preceptor cerró la puerta detrás de mí. Delante de mí, una anciana ya entrada en sus últimos años, de cabello enmarañado, teñido de extraña manera con varios colores al mismo tiempo. Su mirada sumergida en los papelea me impedía ver con claridad su rostro, pero las arrugas en sus manos declaraban más de lo que ella pudiera decir.

-¿?: ¡Ah, señor Jonathan, por favor pase! ¡Tome asiento!

Exclamo alegremente señalándome al sillón delante de mí. Tranquilamente obedezco y me siento cómodamente sin decir una palabra, esperando a que la mujer haga sus propias declaraciones acerca del porque estoy aquí.

-Alice: Justamente estaba revisando sus papeles. Soy la rectora Alice Von Marlo, mucho gusto.

-Jonathan: ¿Von Marlo? Tiene alguna relación con…

-Alice: ¿El preceptor? Ah sí, es mi hijo. Es un chico agradable y comprensivo, solo no juegues con su paciencia y estarás bien.

La anciana dejo delicadamente sus papeles sobre la mesa y fijo su mirada firmemente en mi mientras unía sus manos sobre el escritorio, dejando descansar sus dedos unos sobre los otros.

-Alice: En fin, estamos muy complacidos por tenerlo aquí señor Jonh ¿Puedo llamarlo así?

-Jonathan: Si… no hay problema supongo…

-Alice: Sé que en este momento tendrá muchas preguntas y dudas pero todo le será explicado en su momento…

"¿Ella sabe lo que ocurrió? Esto se vuelve cada vez más extraño y el hecho de que la fijación este puesta en hacerme sentir bien constantemente solo hace que me dé una espina mucho peor."

-Alice: Dígame ¿trajo con usted la pluma?

-Jonathan: ¿La pluma?

Recordando el día de ayer, pude percatarme de que había dejado aquella pequeña herramienta dentro del bolsillo de mis pantalones. Afortunadamente, son los mismos que llevaba en ese instante, por lo que simplemente metí la mano dentro y lo saque a la vista.

-Alice: Bien… y como supongo, usted no sabe cómo funciona ¿verdad?

-Jonathan: Es una pluma… simplemente… ya sabe ¿escribo con ella?

La rectora sonrió agraciada por mi demostración de ignorancia mientras se levantaba rápidamente del escritorio y caminaba por los alrededores.

-Alice: Esa pluma pertenecía al administrador anterior. Es un objeto que conlleva el poder absoluto y una responsabilidad inmensa… el poder de corromper la realidad misma a tu antojo…

Su voz se volvió un poco más fría en esa última frase, como si demarcase alguna especie de miedo o terror. Nuevamente la rectora volvió en sí, demostrando una sonrisa optimista mientras miraba atentamente hacia mí.

-Alice: Por otro lado, el hecho de que no sepas como utilizarla la deja relegada a un simple instrumento de oficina sin valor alguno.

-Jonathan: Señora, esto es demasiado confuso para mí. Nadie me está explicando nada, están suponiendo que se cosas de base de las cuales no tengo idea.

-Alice: Es normal, todos empiezan así. La única diferencia es que tú, lamentablemente, no tendrás un mentor, por lo cual tu camino será incluso más difícil que el de los demás.

Levantando una ceja a modo de desentendimiento miro fijamente a la anciana mientras vuelvo a guardar la pluma dentro de mis pantalones.

-Jonathan: ¿Un mentor?

-Alice: Generalmente tu mentor seria el administrador anterior, pero recordando el problema que tuvimos con anterioridad con este… será imposible conseguir a alguien que le enseñe a usar sus… "autoridades". Por lo cual dependerá de su ingenio y dedicación.

Meneo mi cabeza de lado a lado, perdiendo el contacto visual con la rectora. Es imposible no sentir como si todo esto estuviese escondiendo algo mucho más oscuro detrás. ¿Cómo te sentirías si de pronto te despiertas y te ven obligado a rehacer tu vida desde cero y nadie te explica la razón ni el propósito de esto?

-Alice: Oh casi lo olvido señor Jonh. ¿Tiene la dirección que le enviaron?

-Jonathan: ¿Eh? Bueno…

No hace falta decir que ignore completamente el contenido de esa carta. Simplemente le restó importancia debido a que me pareció tan extraño, surrealista y peligroso que preferí simplemente evadir aquel encuentro.

-Alice: jajaja claro que lo hizo, de otra manera no habría llegado hasta aquí.

Levanto mi cabeza confundido, mirando a la sonriente anciana que me seguir mirando con esa expresión optimista y alegre.

-Alice: No… tenías idea de que era aquí ¿verdad?

-Jonathan: No mentiré, la verdad es que no.

Respirando hondo, la mujer se acercó nuevamente su escritorio, sacando una hoja en blanco desde lo más profundo de este y escribiendo rápidamente una dirección. Alargando mi brazo, tome el papel y lo mire con cierto aire de recelo.

-Alice: Habitación 12-A, primer piso. Mejor vete, ya va siendo hora de comenzar las clases.

-Jonathan: Gracias señora…

Fue una despedida un tanto amarga a decir verdad. Me quede con las ganas de preguntar demasiadas cosas, aunque habiendo oído aquello, simplemente no quería saber más por el momento... Hay un lugar y un momento para todo supongo… Sea como fuere, cierro la puerta detrás de mí mientras hago un pliegue en el papel que me entregó, guardando este en el bolsillo de mi chaqueta. Respiro hondo mientras levanto mi mirada hacia el techo y formo una sonrisa optimista…

-Jonathan: Don't worry… be happy.

Fuera de lo que representó mi charla con la rectora, el día escolar fue lo más normal del mundo. Llegue, el profesor me presentó a la clase entera, me senté a escuchar lo que tenía que decir y salimos como cualquier otra escuela, nada extraño. Si tuviera que quejarme de algo, probablemente sería de los extremadamente incomodos pupitres. En fin… La campana había demarcado el final de la hora escolar y yo tenía pocos ánimos de continuar por ahí. La verdad lo único que quería era volver a casa y seguir explorando las profundidades de ese extraño y desconocido lugar al cual me veo obligado a llamar hogar. Saco el papel que me había entregado la rectora, leyendo en voz baja el contenido mientras miraba de lado a lado los carteles con números y letras que organizaban fácilmente los cuartos para su fácil acceso.

-Jonathan: 12-A, aquí estoy.

Digo para mí mismo mirando con aire de emoción la puerta cerrada frente a mí. Mi mano se posó sobre el pomo de la puerta mientras mi mente divagaba en las infinitas posibilidades que había detrás de la puerta.

"Tal vez un pasaje secreto que me conduzca a un mundo increíblemente futurista o mágico, una persona que me enseñe a usar la pluma que menciono la rectora o tal vez…"

Empujo delicadamente la puerta con una sonrisa de oreja a oreja en mi rostro, pero nada me había preparado para lo que encontraría del otro lado…

-Sayori: ¡Si viniste!

Mi sonrisa se vio interrumpida por la increíblemente amable bienvenida de la chica de cabello extraño. Miro alrededor del cuarto, encontrándome con las chicas que ya conocía, esparcidas por todo el salón en distintos tipos de actividades. Estaba Yuri, sumergida en una profunda lectura silenciosa, Natsuki recostada bajo la ventana con su mirada puesta sobre una de las revistas que había comprado el día anterior, Marco escribiendo sobre una hoja en su pupitre y finalmente Sayori, quien como ya había dicho saludándome cordialmente y dándome la bienvenida.

-Jonathan: Esto debe ser un error…

-Sayori: ¡No hay ningún error!

Dijo mientras se anclaba en mi brazo, jalándome hacia adentro del cuarto y cerrando la puerta detrás de nosotros. Rápidamente miro el papel en mi mano y lo comparo con el cartel de la puerta… efectivamente, estaba en el lugar indicado.

-Sayori: Vamos no seas tímido, ¡Atención grupo! ¡Tenemos nuevo miembro!

Exclamó en alto, llamando la atención de todos ahí los presentes. Yuri simplemente sonrió mientras saludaba con su mano, Natsuki desvió la mirada unos momentos poniendo una expresión extrañada antes de volver a sumergir su rostro en su revista, Marco por otro lado se acercó lentamente hacia mí, reuniéndose con Sayori.

-Marco: Vaya, realmente no esperaba que vinieras.

De cierta manera, no sabía si realmente podía hablar sobre todo el tema de la pluma, por lo que simplemente decidí crear una cuartada relativamente creíble.

-Jonathan: Bueno, en un principio no pensaba hacerlo pero ustedes me cayeron muy bien así que decidí darle una oportunidad.

-Sayori: ¡Ese es el espíritu! Ahora, ¿trajiste algo para compartir?

-Jonathan: Eh… ¿compartir?

-Marco: Si, ya sabes para leer o escribir.

-Jonathan: Mmm me temo que estoy con las manos vacías.

"No quiero ponerme a escribir y mucho menos a leer algún libro… tengo que ingeniar algo para escapar de aquí cuanto antes."

-Marco: En ese caso ¿Porque no lees junto a Yuri?

Dijo señalando a la chica quien ni siquiera se percató de la oferta realizada por su amigo. Pensando rápidamente en una excusa, se me ocurrió ver la página que la chica llevaba, percatándome de que esta había terminado de leer una gran parte del libro.

-Jonathan: No creo que te escuche. Parece como si estuviese completamente desconectada de la realidad.

-Sayori: Ah, así es la buena Yuri. Nada la distrae de sus libros jejeje…

-Jonathan: Además, no quiero que tenga que detenerse a explicarme por donde va toda la historia.

-Sayori: ¡Espera! ¡Tengo una idea!

La chica corrió rápidamente hacia uno de los armarios, abriéndolo rápidamente con un ligero movimiento de manos, exponiendo un profundo compartimento donde se almacenaban todo tipo de materiales y proyectos de la escuela. Hurgando rápidamente entre su contenido, la chica tomo un libro pequeño y muy colorido y de un salto se dirigió rápidamente hacia nosotros.

-Sayori: Aquí tienes.

Exclamo mientras me extendía amablemente el pequeño libro, un tanto maltratado debido al tiempo y seguramente a algún que otro percance que tuvo durante su existencia.

-Jonathan: ¿"Parfait Girls"?

-Natsuki: ¡Hey! ¡Eso es mío!

Grito un tanto molesta por no haber siquiera avisado que tomaría sus cosas. Sayori giro un tanto sonrojada de vergüenza mientras se excusaba.

-Sayori: Solo será por esta tarde Nat, aunque sea préstasela para que tenga que hacer…

Suspirando mientras regresaba a su mundo, la pequeña chica asintió de mala gana a introducirme a su mundo de fantasía. ¿Qué puedo decir yo sobre ello? Que el mero título me parece un tanto… bueno no me interesa en lo absoluto. Pero supongo que no tengo excusa para esto, así que… simplemente me dejare llevar. Tomo con una sonrisa la revista y busco mi lugar junto a Natsuki junto a la ventana.

-Natsuki: Así que al final si te nos unes.

-Jonathan: Realmente no puedo asegurar eso… por cierto, ¿cómo lees esto? Las viñetas parecen estar ordenadas al revés.

-Natsuki: Ya te dije, no son comics, es MANGA. Se lee de manera diferente.

-Jonathan: No veo la diferencia, ambos tienen la misma estructura y base, porque hacer un cambio tan innecesario.

-Natsuki: Bueno en realidad si es lo mismo… pero uno es japonés y el otro occidental, ya sabes cómo funciona eso.

-Jonathan: Mmm he leído muchos comics anteriormente pero, supongo que es la primera vez que toco un "manga".

-Natsuki: Es algo simple al principio, pero tiene una gran historia de fondo.

"Pfff… bueno, llegados hasta este punto que más da…"

Respirando hondo, abro la primera página del pequeño libro mientras digo para mí mismo.

-Jonathan: Don't worry… be happy.

Natsuki me mira con el rabillo de su ojo, un tanto extrañada por el extraño comentario que hago. Yo simplemente sonrió alegremente y comienzo a leer. La historia era simple, unas amigas crean un grupo en el cual comparten su gusto por la cocina y las artesanías de ese estilo. Una primicia muy simple y vaga que no tendría atractivo en lo más mínimo… de no ser por los personajes, oh amigo, esos personajes. Hoja tras hoja comencé a adentrarme lentamente pero progresivamente la colección de la chica sentada a mi lado.

-Jonathan: Esto… esto es genuinamente bueno…

Exprese perplejo mientras cerraba la tapa del manga, exponiendo los créditos de la parte trasera de este y ocultando la imagen que expresaba el día que saldría el próximo episodio.

-Natsuki: ¿A que si lo es?

"Es simplemente… algo que no puedo explicar… como un fanático de las historias bien hechas, he de decir que esto es simplemente increíble, por muy simple y genérico que parezca… se salió del molde."

Natsuki se despega de la pared, limpiando el polvo de sus pantalones y acercándose lentamente hacia el armario. Desliza su dedo a través de todos los libros que ahí se encuentran, ordenados numéricamente por tomos en los cuales, llegado aquel punto, saltaba de un lugar a otro, dejando un espacio donde podía entenderse claramente que faltaba al menos un tomo de la colección.

-Natsuki: Oh demonios…

-Jonathan: ¿Ocurre algo?

-Natsuki: Falta el volumen numero 12…

-Jonathan: ¿Estas segura? Tal vez este arrollado entre medio o metido detrás de todos los demás.

-Natsuki: No, es una repisa muy pequeña, no puede haber bultos en el fondo sin que quede disparejo o amenace con caerse…

La expresión de la chica comenzaba a decaer en la decepción incluso son señales de tristeza mientras tomaba el volumen número 13 y se dirigía nuevamente a su lugar. Un pequeño sentimiento de culpa surgió en mí cuando recordaba el día anterior en el que chocamos. Aunque por otro lado, si el pequeño libro hubiese caído cerca nuestro probablemente lo hubiésemos visto, en especial ella. Tratando de disimular esto, saco mi celular para ver la hora, percatándome que el sol comienza a bajar. Me levanto pesadamente mientras estiro mis brazos y piernas.

-Jonathan: Bien señoritas… y caballero por supuesto.

Digo poniendo énfasis en Marco quien de la misma manera comenzaba a guardar sus libros en su bolso mientras era esperado por Sayori a un lado del escritorio.

-Jonathan: Hasta aquí llego mi amor, me retiro.

-Sayori: Oh, Marco y yo vivimos cerca de tu casa, ¿porque no vamos los tres juntos?

Pregunto animadamente mientras se colgaba del cuello del muchacho junto a ella. Yo por mi parte hago una seña levantando mi pulgar mientras sonrío y me dirijo lentamente hacia la repisa con los demás tomos del manga de Natsuki, dando un rápido vistazo a los números de los tomos, confirmando que en efecto, faltaba en numero 12.

-Marco: ¿Natsuki vienes?

-Natsuki: No, creo que me quedare un rato más aquí hasta que Yuri acabe de leer… aun no quiero volver a casa.

-Sayori: En ese caso, les dejare las llaves, cierren cuando acaben.

Exclamo mientras dejaba el pequeño objeto de metal en las manos de Natsuki y se juntaba con nosotros, comenzando el camino de regreso hacia casa. Respiro hondo mientras lanzo una sonrisa optimista.

-Jonathan: Don't worry… be happy.

-Marco: Singing don't worry about a thing… Cause every little thing…

-Marco/Jonathan: ¡Gonna be alright!

Cantando al unísono la última estrofa, ambos nos señalamos el uno al otro, como dos buenos amigos que se conocían desde años atrás. Sayori lanzo una pequeña risa al ver la nuestra forma de actuar, aunque algo confundida por no saber a qué se debía.

-Jonathan: ¿También conoces al gran Bob?

-Marco: Mi papa tenía todos sus discos, era un ultra fanático suyo.

-Sayori: ¿El gran Bob?

-Jonathan: Si, ya sabes, Bob Marley.

-Marco: No es un cantante tan conocido actualmente, es normal que no lo conozcas, pero es una leyenda del genero reggae.

-Jonathan: Si pero su música no era lo más característico, o por lo menos a mi entender…

El resto de la conversación giró en torno a lo mismo, en la cual básicamente estuvimos yo y Marco hablando constantemente sobre el cantante, tratando de explicar a una confundida Sayori quien en una postura completamente opuesta a la nuestra, parecía no darle demasiada importancia. Las puertas del hogar me recibieron con un paquete en la entrada, viendo esto, saludó alegremente a Sayori y Marco para dirigirme hasta la entrada del lugar. Un grito me detiene en el momento exacto en el que comienzo a alejarme.

-Sayori: ¡Oye! ¡No olvides volver al club mañana!

-Jonathan: Oh… ¡Si, tranquilos!

Digo lanzando una sonrisa un tanto forzada pero convenciendo a ambos jóvenes que rápidamente se alejaban susurrando algo entre ellos, probablemente refiriéndose a mi persona.

"Bueno, son gente muy agradable a decir verdad. Natsuki… no tanto pero al menos le gustan los comics… manga o lo que diablos sea, es lo mismo."

Tomó el paquete de la puerta con un brazo mientras abro esta última con el otro y me dispongo a entrar. En la parte superior de la caja hay una descripción. "Sentimos la tardanza, tuvimos problemas para encontrar su talla, esperamos que no haya sido un inconveniente."

-Jonathan: ¿Adivino?

Abriendo la parte superior del paquete, revelo la superficie de un traje color marrón con un pequeño chaleco color blanco en su interior. Es básicamente la misma ropa que tenía Marco, así que supongo que será el uniforme escolar. Entonces… sin previo aviso…

-Jonathan: Q-Que demonios…

El sonido del metal cayendo contra el suelo llama rápidamente mi atención, haciendo que me ponga en alerta, atento a cualquier cosa que podría ocurrir en la cocina. El silencio se asienta luego de unos segundos, tiempo en el cual no despegue la mirada de aquella habitación, esperando a cualquier tipo de señal que me confirmase la presencia de algún ladrón o visitante no deseado. Entonces lo vi, una pequeña silueta con forma animal caminando de forma lenta y adolorida desde dentro de la cocina, chocando con paredes y maullando en busca de alguien que lo ayude.

"Meeeow…"

-Jonathan: Oh… bueno, supongo que fuiste tú.

Por cada paso que daba hacia el animal, podía percatarme mejor del estado en que este se encontraba. Cicatrices alrededor de todo su cuerpo llenaban al pequeñuelo de una atmosfera salvaje y agresiva, aunque al mismo tiempo caminaba con la gracia de una persona pidiendo ayuda. No parecía estar al tanto de mi presencia.

-Jonathan: ¿Cómo entraste aquí pequeño?

"Meow"

Un maullido ligero, seguido de su cuerpo reaccionando rápidamente en mi dirección, mirándome fijamente con esos ojos blancos como la luna, hizo que me diera cuenta de la realidad del pobre felino… era ciego. Lentamente bajo mi mano en dirección a su cabeza, intentando acariciarla, pero en el momento que mi piel hizo contacto con su pelaje, este retrocedió bruscamente y gruñó en mi contra.

-Jonathan: Tranquilo amigo, no quiero hacerte daño… no eres más que un viejo solitario igual que el buen Jonathan ¿verdad?

El gato mantuvo una postura tensa frente a mí, esperando cualquier tipo de acción extraña para atacar. Veo su cuerpo, delgado, sumamente delgado. Podía ver claramente sus costillas pegadas contra su piel.

-Jonathan: Solo buscabas algo de comer ¿no es así?

Haciendo a un lago al animal, me adentro en la cocina, sacando uno de los tazones de la repisa y buscando algo fácilmente comestible dentro de la nevera. Tomó una de las bolsas que compre el día anterior y la lanzo sobre la mesa sin más. Hurgando en su interior pude encontrar no solo lo que buscaba, sino además… algo inesperado.

-Jonathan: Parfait Girls volumen número 12, así que aquí viniste a parar.

"Se debió haber traspapelado dentro de mis bolsas sin que me diese cuenta. Bueno, supongo que toca devolverla… pero mañana. Solo espero que a Natsuki no le importe que este un tanto congelada."

Dejando la revista sobre la mesa, vuelvo a acercarme al pequeño gato en medio del pasillo. Lleno el tazón con un poco de la leche que saque de la nevera y lo dejo cerca del felino, seguido a esto, decido alejarme para que beba tranquilo, por otro lado, ni siquiera me dio tiempo a esto último. El animal se abalanzo sobre la leche apenas la deje en el suelo, tomando rápidamente todo lo que había dentro del tazón mientras ronroneaba fuertemente.

-Jonathan: Awww… supongo que puedes quedarte amiguito… aunque no sé de donde hayas salido. De cualquier forma, si estas así dudo que tu dueño te de mucho cariño.

Decido subir las escaleras en dirección a mi habitación, pensando en lo loco que me veía hablándole a un animal. Enciendo la luz del cuarto, revelando una cama en estado de completo desorden y caos. Levanto mis hombros y presiono el botón de encendido de la computadora antes de extender rápidamente las sabanas y cobijas. Instantáneamente un mar de mensajes comienzan a llegar a mi celular en cuanto conecto el wifi.

"Nadie tiene mi numero…"

Deslizo mi dado alrededor de la pantalla, desbloqueando el teléfono y entrando a la sección de mensajería. "Número desconocido" como era evidente. Comienzo a mirar el contenido de mi bandeja de entrada. Todos… absolutamente todos y cada uno de los mensajes tenían solo una palabra... como si la persona que lo envió fuese incapaz de escribir más…

"¿Hola? No puedo estar segura de que llegues a ver esto… seré rápida. ¡Ella te necesita, "#%!$+ " busca a %# &$! Oh maldición… OH MALDITA SEA, NO PUEDE SER… ME DESCUBRIO, ELLA LO SABE… ¡Escucha, se quién eres! Sé que no entiendes lo que está ocurriendo, intentare ayudarte en cuanto pueda… Búscame, te necesito, ambos nos necesitamos… ¡BUSCAME! POR FAVOR, NO ME DEJES AQUÍ, TE LO RUEGO… BUSCA A…"

El último mensaje es ilegible. No sabría decir en qué idioma está escrito, es más, dudo mucho que esta sea siquiera un lenguaje. Son más bien, un montón de emoticonos puestos uno sobre el otro.

"Una bomba encendida, una bandera negra, una calavera pirata, una mano saludando, una cara con expresión neutral y una mano haciendo el símbolo de la paz."

Un escalofrió recorre toda mi espalda en cuanto termino de unir todas las palabras.

"Parece algún tipo de broma enferma de alguien con mucho tiempo libre, pero de serlo ¿porque se lo mandaría a algún desconocido? ¿Qué sentido tendría eso?"

Miro las propiedades del último mensaje en búsqueda del número del remitente, marco y llamó, por muy mala idea que parezca eso. Espero unos momentos y finalmente contestan. Un silencio arrollador podía oírse del otro lado, acompañado por el impacto del viento en el micrófono.

-Jonathan: ¿Hola? ¿Quién eres?

Nadie responde.

-Jonathan: Hey, si esto es algún tipo de broma, te juro que voy a…

-¿?: Olvídalo.

Una voz extremadamente grave cortó mis palabras como un cuchillo cortando mantequilla. Juro que en toda mi vida había oído una voz tan grave y tan distorsionada como esa. Quien estaba del otro lado del teléfono claramente estaba usando alguna app para cambiar su voz.

-¿?: Por favor, no vuelva a llamar.

Seguido a aquello, mi celular se apaga. La maldita imagen de bienvenida de Android recubría mi pantalla mientras esta se tornaba cada vez más negra, hasta el punto de oscurecer por completo y volver a encenderse.

-Jonathan: Esta bien… eso si me dio miedo…

La pantalla de la computadora se ilumina, mostrando un escritorio completamente blanco con únicamente cuatro iconos en él. Internet Explorer, Mi PC, Papelera de reciclaje…y el ultimo que era un archivo de texto con solo una palabra en su descripción… AYUDA. Rápidamente llevo mi mano sobre el mouse y deslizo el cursor sobre aquel archivo, haciendo doble click y abriéndolo.

"Símbolo de bomba, símbolo de bomba, símbolo de bomba, símbolo de bomba, símbolo de bomba, símbolo de bomba, símbolo de bomba, símbolo de bomba, símbolo de bomba, símbolo de bomba…"

El programa me marcaba 114 palabras escritas en total, siendo todas y cada una de ellas el mismo condenado carácter… exceptuando un link en la parte inferior de este. Con cierto aire de dudas, pero queriendo llegar al final de todo esto, abro el link en Internet Explorer.

"Es un traductor… ya se."

Copio todos los caracteres del documento y los pego en el casillero que me permite introducir texto. El resultado… bueno…digamos que todos los caracteres solo representaban una única y triste letra…la letra "M".