Capítulo 2: Una sombra en la noche.
-MARTES-
Recostado sobre la calma y comodidad de mi cama pude sentir un ligero, suave y peludo rose en mi mano. Mis pestañas están pegadas la una contra la otra y no tengo ninguna intención de levantarme, pero el rose de aquella cosa continua constantemente, poco a poco devolviéndome a la realidad. Lentamente mis ojos se abren, revelando una pequeña y lastimada bola de pelos a mi lado, caminando alrededor de la cama y olisqueando las sabanas en un intento de… no lo sé… ¿Reconocer el terreno? ¿Supongo?
-Jonathan: ¿Cómo llegaste aquí? Eres un gato muy raro.
Con cierto aire de dudas, paso mi mano lentamente sobre el lomo del animal. Este se estremece al sentir mi toque, reaccionando rápidamente hacia adelante y poniéndose al otro lado de la cama en posición defensiva.
-Jonathan: No pareces muy amigable, pero seguro lo único que te hace falta es un poco de cariño.
Haciendo un esfuerzo mínimo, me levanto de la cama, estirando mis extremidades de lado a lado mientras lo hago.
-Jonathan: Supongo que tengo que ponerte un nombre.
Digo mientras miro al gato quien simplemente gira y se enrosca sobre sí mismo, acomodándose sin perder su modo de alerta, con las orejas en dirección opuesta en su cabeza, agazapado y listo para saltar.
-Jonathan: ¿Porque no… Mitch? parece un buen nombre para un gato.
Me quedo en silencio esperando una respuesta hasta que me percato de lo estúpido que es pensar que tarde o temprano el gato va a hablar. Pasando mi mano detrás de mi cabeza, lanzo una pequeña risa nerviosa mientras desvió mi mirada alrededor de la habitación, recayendo específicamente sobre la computadora. Esta había quedado encendida en el mismo sitio web que lo deje anoche. Pase gran parte de esta intentando averiguar en qué tipo de fuente estaba escrito documento de texto, sin resultado alguno. Las pestañas del navegador estaban llenas de foros sobre literatura, escritura e incluso algunas páginas de teorías conspirativas, porque… bueno fue lo primero que se me ocurrio. Presiono el botón de Windows y le doy a apagar. Bostezo en alto unos momentos antes de fijarme la hora en mi celular, "6:35".
"Aún queda un buen rato hasta que llegue la hora de ir a la escuela… podría volver a dormir aunque mi cama está en uso…"
-Jonathan: Don't worry… be happy.
Bajo las escaleras, me dirijo a la cocina y comienzo a preparar el café del desayuno. Me derrumbo sobre el sofá, centrando mi atención en mi celular. Comienzo a re descargar todas mis aplicaciones mientras enciendo la TV y busco algún programa cualquiera para dejarlo de fondo y continúo con mi celular.
"TOC TOC TOC"
El sonido de alguien golpeando la puerta llama mi atención antes que pueda continuar.
"Ahora es cuando algo extraño ocurre ¿verdad?... me pregunto porque no habrán tocado timbre."
Me acerco silenciosamente al picaporte, posicionando mi ojo sobre el pequeño visor de la puerta, revelando una entrada vacía, carente de vida e iluminada por la apenas visible luz del sol mañanero. Sin nada más que comprobar, abro la puerta esperando que sea otro paquete de mi benefactor anónimo.
-Jonathan: Que demonios… ¿Holaaaaaa?
Exclamo al aire luego de haber mirado de lado a lado, de arriba abajo y de adentro hacia afuera sin encontrar absolutamente nada. Camino hacia la acera, mirando a mi alrededor mientras lo hago, encontrándome únicamente con una soledad absoluta… o mejor dicho, parcial. En la distancia, podía ver a una figura alejarse caminando lenta y calmadamente. Estaba usando una capucha y unos pantalones del mismo color, gris oscuro.
-Jonathan: ¡Oiga!
Le grito mientras continua caminando sin prestarme ningún tipo de atención. Rápidamente empiezo a caminar apresuradamente detrás de él, gritando ocasionalmente para llamar su atención.
"No parece oírme o por lo menos actúa como si no lo hiciera."
Lo veo, está caminando cada vez más rápido a medida que me acerco a él. Tiene un pequeño bolso negro en su espalda, ignoro completamente que es lo que lleva dentro. Cada vez estoy más cerca, al punto de que prácticamente podría saltar sobre él y derribarlo de un golpe. Pero por otro lado, simplemente pongo mi mano sobre su hombre y lo giro bruscamente… Sin embargo, no era lo que yo esperaba. Al hacer esto, revele la identidad de la persona, quien resultó ser una chica bajita, de cabello rosado y ojos del mismo color.
-Natsuki: ¡NO! ¡DEJAME!
El grito de Natsuki resonó alrededor de todo el vecindario, como un eco que aturdiría a cualquier persona que estuviese cerca de ella. Instintivamente la suelto y retrocedo de un salto hacia atrás. Ambos quedamos congelados, mirándonos el uno al otro sin poder decir nada, hasta que finalmente…
-Jonathan: ¿Natsuki? ¿Qué haces caminando tan temprano?
-Natsuki: ¿Podría preguntarte lo mismo? ¡Casi haces que me dé un paro o algo!
-Jonathan: Alguien toco a mi puerta y pensé que eras tú… ¿no fuiste tú verdad?
-Natsuki: ¿Cómo podría ser yo? ni siquiera sé dónde vives.
Quitándose la capucha de su chaqueta, la chica froto su frente en señal de desagrado mientras yo guardaba silencio en una clara señal de vergüenza. Entonces una idea fugaz llega a mi mente.
-Jonathan: ¡Oh es verdad! Tengo algo que es tuyo.
-Natsuki: ¿Eh?
La chica levanto una ceja en señal de curiosidad por lo que acababa de decir. Trotando de espaldas comienzo a regresar a casa mientras le grito.
-Jonathan: ¡Espérame un momento, no te vayas todavía! ¡No me tardo!
Corriendo dentro del hogar, entre en la cocina y tome rápidamente el tomo de Parfait Girls y deslizándome a través del piso hacia la sala de estar y trotando nuevamente hacia la calle. Las pupilas de la chica se ensancharon enormemente en cuanto vio lo que traía entre mis manos.
-Jonathan: Mira lo que me encontré.
Dije haciendo entrega del pequeño libro. Natsuki literalmente me lo arrebato de las manos con una sonrisa en sus manos.
-Natsuki: ¿Dónde lo encontraste?
-Jonathan: Estaba dentro de una de mis bolsas, debí haberlo metido sin querer cuando nos encontramos en el súper.
La expresión de la muchacha rápidamente fue reprimida por un sonido realizado con su garganta mientras guardaba el libro en su bolso antes de girarse nuevamente hacia mí y mirarme con una sonrisa, la cual podría decir era sincera.
-Natsuki: Supongo que debería agradecerte… aunque también fue por tu culpa que lo perdiese.
-Jonathan: Ya te dije, fuiste tú la que salió corriendo de la tienda… como sea, volveré a casa deje el café haciéndose y ya debe estar ardiendo.
-Natsuki: Si, yo también seguiré caminando. Nos vemos en la…
El sonido del estómago de Natsuki resonó ante el silencio del vecindario, haciendo completamente evidente el hecho de que la chica no había siquiera desayunado. Esta mueve su mano contra su vientre, haciendo una mueca extraña mientras se gira, intentando disimular aquel sonido.
-Jonathan: Hey ¿quieres venir? Puedo preparar el desayuno para los dos… si te interesa claro.
-Natsuki: ¿Tus padres no se quejaran de que estas invitando a una desconocida a tu casa a estas horas?
-Jonathan: ¿Mis padres? Ellos no viven conmigo. Estoy aquí solo con el dinero que ellos me envían.
Mentí en esa última parte por razones obvias. La chica ladeo su cabeza mientras su estómago resonaba nuevamente, en exigencia de alimento.
-Natsuki: En ese caso, supongo que voy a acceder. Pero si intentas cualquier cosa te las veras negras ¿está claro?
"¿Qué clase de padres dejarían a su hija salir sola y sin desayunar a las seis de la mañana, cuando el sol apenas si ha salido? Si, ella ya es mayor y puede hacer lo que quiera, pero incluso de esa manera es algo un poco extraño… aunque no puedo evitar quitarle importancia. Y puestos a pensar en esto ¿cuántos años tiene esta chica? No parece muy mayor que digamos."
-Natsuki: ¡Oye!
Natsuki llamo repentinamente mi atención con un grito, manteniéndose parada en el marco de la puerta, mirando el reverso de esta de manera extrañada.
-Natsuki: Tienes una carta clavada aquí.
-Jonathan: ¿Una carta clavada?
Acercándome rápidamente miro el lugar que la chica señalo, percatándome de que efectivamente, habían calvado a presión una carta en medio de la puerta, sosteniéndola por lo que aparentemente era un clavo muy oxidado.
-Jonathan: Pero qué diablos…
Exclame arrancando la carta de un tirón y rompiendo su parte superior con mis dedos. En su interior residía una hoja de cuadernillo, uno de esos típicos que usan los estudiantes de primaria… y por muy raro que parezca, una gran cantidad de arena.
-Natsuki: ¿Arena?
-Jonathan: ¿Quién hace estas cosas? Ahora tengo un maldito agujero en mi puerta.
Digo mientras arrugo el sobre con la arena dentro y lo lanzo en medio de la calle. En un rápido movimiento, doblo un par de veces la carta y la guardo en el bolsillo de mi pantalón.
La chica y yo nos metimos a la casa, puse algo más de agua a la cafetera mientras apago el fuego y espero a que se hierva con el calor de esta. Preparo dos tazas y vierto el líquido oscuro dentro y me dispongo a llevarlo a la sala de estar.
Natsuki había tomado lugar en uno de los sofás de la sala mientras mira a su alrededor, inspeccionando la casa y siendo recibida por Mitch, quien al oír la puerta bajó rápidamente por las escaleras.
-Natsuki: ¿Que le ocurrió a tu gato?
-Jonathan: No lo sé y no quiero saberlo. Me lo encontré ayer cuando llegue del club.
El gato restregaba su pelaje contra las piernas de la chica de una manera sumamente afectuosa, caso contrario al que hacia conmigo que simplemente parecía ignorarme. Por mi parte, dejo las tazas en la mesa que dividía los dos sofás y me siento en frente a Natsuki, quien tomo de inmediato el desayuno y se dispuso a dar un largo trago.
-Jonathan: Supuse que era callejero así que decidí quedármelo.
-Natsuki: No creo que su dueño anterior lo cuidase muy bien…
-Jonathan: Dije lo mismo.
Doy un sorbo a la bebida, percatándome de lo caliente que esta se encontraba. Rápidamente quito la taza de mis labios disimulando el hecho de que me había quemado. Devuelvo mi mirada hacia Natsuki, admirando como esta seguía bebiendo como si nada, completamente insensible al calor que irradiaba del café.
-Natsuki: Uff está muy bueno ¿dónde lo compraste?
-Jonathan: Es el café que venden en el supermercado, solo que preparado de manera diferente.
-Natsuki: ¿Diferente?
-Jonathan: Si, me enseñaron de pequeño. Uno pensaría que no, pero realmente si marca la diferencia.
Entonces, sacó la carta de mi bolsillo, aun con un poco de la arena que poseía en su interior. La lanzo sobre la mesa, indeciso sobre qué hacer con ella.
-Natsuki: ¿No piensas leerla?
-Jonathan: No lo sé… ¿Leerías una carta que te envían luego de la presentación que esta nos acaba de mostrar?
-Natsuki: Me faltarían ojos para hacerlo más rápido.
Dijo con una sonrisa orgullosa mientras alzaba la taza sobre su cabeza. Me acerco nuevamente a la mesa y dejo el café sobre está mientras tomo la hoja con una mano, la giro de lado a lado, inspeccionando su contenido y tratando de descifrar lo mayormente posible sin haber leído nada.
-Natsuki: Vamos, solo hazlo ¿qué puede ser lo peor que pueda pasar?
-Jonathan: Actualmente no sabría que... ¿es un poema?
-Natsuki: ¿Un poema?
Un misterio aguarda.
Bajo las aguas descansa.
Una flor enmascarada,
por un dolor que te amansa.
Si respuestas quieres obtener,
un angustioso camino deberás recorrer.
-Natsuki: ¿Solo eso?
-Jonathan: Si… eso parece. Estoy casi seguro de que me quisieron decir algo con esto… pero no me preguntes que fue.
-Natsuki: ¿Tal vez alguien quiere hacerte alguna broma muy pesada y te envía esto para mantenerte nervioso?
-Jonathan: Lo dudo… De cualquier manera, no creo que deba preocuparme.
Lanzando la hoja sobre la mesa, vuelvo a tomar la taza con café y le doy un largo trago mientras llevo una mano detrás de mi cabeza. Seguido a esto, exhalo el aire que había quedado en mis pulmones mientras sonriente miro a Natsuki y le digo…
-Jonathan: Don´t worry, be happy.
La chica levanto una ceja en señal de confusión mientras yo me levantaba del sofá y me disponía a volver a la cocina para buscar otra taza de café.
-Natsuki: Hey… ¿Jonathan? Ese era tu nombre ¿verdad?
-Jonathan: Dime John, mis amigos me dicen así.
-Natsuki: ¿Amigos? ¿Conoces a alguien de apenas unos días y ya lo consideras tu amigo?
-Jonathan: ¿Y porque no?
Pregunto dedicando una sonrisa amable mientras regreso con la cafetera, invitando otra ronda a la extrañada chica de cabello rosado. Levantando sus hombros en señal de desinterés, ella camino hacia mí y ladeo su taza hacia adelante mientras yo la llenaba con café.
-Natsuki: ¿Sabes John? Estas demente…
Exclamo riendo entre dientes.
-Jonathan: Ojala fuese la primera vez que me lo dicen jajaja.
-Natsuki: Pero… de cierta manera me agradas.
Levanto la taza y la empujo levemente hacia adelante a la par que Natsuki hacia lo mismo. Ambos chocamos nuestros recipientes antes de dar un largo trago al unísono. Llegado a este punto y por extraño que pareciera, estaba disfrutando mucho de esta extraña y nueva vida que se me había otorgado. Por otro lado, me era imposible no sentir que algo muy extraño estaba ocurriendo de fondo. Algo que sin duda me involucraba de alguna manera en algo seguramente oscuro y perverso que tarde o temprano terminaría descubriendo. Ahora, parado sobre el marco de la puerta, despidiéndome de la pequeña chica mientras veo como se aleja caminando por la acera y con aquel pedazo de papel en mis manos, comienzo a pensar detenidamente… en que estoy metido. Arrugo el poema en mi mano mientras alzo la cabeza, formo una sonrisa optimista y digo para mí mismo…
-Jonathan: Don't worry… be happy.
-.-
-Natsuki: ¿Ya vas por el volumen 7?
-Jonathan: No puedo evitarlo, cuando me gusta una historia me gusta continuarla lo antes posible jajaja.
Dije mientras ponía en su lugar el pequeño libro de historietas, sacando su continuación y asegurándome de que no estén en posición de caerse.
"Me pregunto qué otras historias entraran en la categoría de "MANGA". Me llena de curiosidad explorar este extraño mundo… "literario" supongo."
-Sayori: ¡DING DONG, DING DONG! ¡NO HAY PRESUPUESTO PARA UNA CAMPANA ASI QUE PRESTEN ATENCION!
Gritó Sayori parándose sobre uno de los escritorios, moviendo su mano de lado a lado como si estuviera agitando una campana real. Todos dejamos nuestras actividades para reunirnos junto a la chica que fervientemente se agitaba y nos miraba con entusiasmo y alegría. Así mismo, esta última despejo su garganta y anuncio con cierto toque de profesionalidad.
-Sayori: Es un placer anunciarles que luego de mucha insistencia, finalmente logre que aceptaran nuestra petición.
-Yuri: Nuestra… ¿petición?
Preguntó con cierto aire de curiosidad mientras una expresión nerviosa se dibujaba en su rostro. Seguido a esto, Yuri susurro algo a Sayori que no pude entender, aunque ella tampoco lo hizo o por lo menos pareció no darle importancia.
-Sayori: Orgullosamente les comunico que la semana que viene se llevara a cabo el festival internacional de literatura, festival en el cual fuimos elegidas, y elegidos…
Dijo haciendo énfasis en Marco y en mí.
-Sayori: ¡Para representar a la institución con un cierre inolvidable!
Exclamo extendiendo sus brazos en alto mientras era acompañada por el incómodo golpeteo de Marco. Un largo y denso silencio se llevó a cabo luego de aquel anuncio. Mirando a mi alrededor, pude darme cuenta que ninguna de las chicas quería hacer contacto visual con Sayori, aparentemente por algún tipo de… ¿inconveniente? ¿Supongo?
-Sayori: ¿Ocurre algo?
Pregunto mientras su expresión cambiaba a una de desconcierto total.
-Yuri: Sayori, trate de advertirte, no estamos listos para un proyecto de esa escala… apenas tenemos miembros y en el poco tiempo que tenemos no podremos preparar prácticamente nada.
-Sayori: Ya había pensado en eso. El administrador del festival me pidió que cree algo simple, rápido pero emotivamente duradero, fue así como idee esto.
Explicó mientras sacaba desde dentro de su mochila un panfleto con el itinerario del show. El festival contaba con distintos tipos de etapas en las cuales se llevaría a cabo una presentación con cada uno de los géneros literarios, siendo estas demostraciones de literatura épico, lírica y dramática. La idea de Sayori constaba en crear un poema que se relacionase con cada etapa y que a su vez estuviese interconectado con sí mismo, representando el hecho de que todos los géneros literarios son interesantes y pueden unirse para crear algo maravilloso.
-Yuri: Bueno… en realidad eso podría llegar a funcionar, pero deberíamos tomarnos el fin de semana y esforzarnos al máximo.
-Sayori: Un proyecto así no es fácil, pero si estamos juntos podremos hacerlo. Además, es nuestra oportunidad para atraer nuevos miembros al club.
-Marco: Se oye… en realidad se oye interesante, no voy a mentir.
-Natsuki: Bueno, eso de gastar el fin de semana no me agrada… pero si todos están de acuerdos me esforzare.
La mirada de todos se posó sobre mí en un movimiento instantáneo, como si la respuesta final estuviese dependiendo únicamente en mí. Como mi conocimiento sobre la literatura se reducía únicamente a la cuenta de historias y el trabajo girase en torno a un poema masivo, era muy obvio que mi postura hacia esto no sería la indicada y menos si tenía como consecuencia gastar el fin de semana entero. Además, si le sumamos el hecho de que probablemente haya tareas de escuela, la ecuación da como resultado un completo dolor en el trasero… aunque por otro lado, las chicas (y marco) estaban de acuerdo con hacerlo y no voy a echarles la contra solo por esto.
-Jonathan: Me parece una idea muy buena, aunque como ustedes dijeron, requiere gran cantidad de esfuerzo y dedicación.
-Sayori: Es unánime ¡El club entero se unirá para esta difícil y dura misión! ¡Ahora, los quiero a todos trabajando tan duro como les sea física y mentalmente posible!
"Bien, aquí vamos… ahí van mis planes de terminar de leer el comic de Natsuki."
Cada quien toma asiento en uno de los pupitres de la clase, meto la mano dentro de mi mochila para sacar uno de mis bolígrafos, solo para percatarme de que efectivamente no tengo ninguno. Extrañado fruncí el ceño mientras cerraba nuevamente la bolsa y miraba fijamente la hoja en blanco frente a mí.
"Supongo que es hora de que sirvas de algo."
Saco la pluma de mi bolsillo, presionando el botón trasero para revelar la afilada punta de esta. Respiro hondo mientras lanzo una sonrisa optimista mientras digo para mí mismo…
-Jonathan: Don't worry… be happy.
Presiono la pluma contra la hoja, dejando que la tinta salga libremente a través de esta a la par que comienzo a escribir… pero entonces, algo ocurrió… sentí una extraña e inmensa fatiga alrededor de todo mi cuerpo. Cada movimiento se me hacía imposiblemente duro, mis parpados pesaban como si alguien estuviese forzándolos fuertemente hacia abajo… mi mundo entero comenzaba a hacerse cada vez más oscuro, hasta el punto que… todo se convirtió en oscuridad absoluta.
-¿?-
El sonido de una poderosa estática llenaba mis oídos. Un sonido constante, insoportablemente fuerte aunque indescifrablemente hipnótico. No soy consciente del tiempo que pase en aquel lugar, ni cuanto llevaba esa maldita estática sonando… solo estaba ahí, inmovilizado completamente e incapaz de expresar cualquier sentimiento. Entonces la oí… una voz, una delicada y femenina voz podía oírse en el fondo.
-¿?: ¿Hola? ¿Puedes oírme?
-Jonathan: …
-¿?: Holaaaa ¿Puedes oírme?
Repetía constantemente aquella voz que cada vez se iba haciendo más clara a la par que la estática comenzaba a menguar. Mis labios, al igual que mi cuerpo, seguían siendo incapaces de moverse.
-¿?: Cómo lograste llegar hasta…
Haciendo una pausa luego de ese comentario, como si se diese cuenta de algo repentinamente, la chica dio un fuerte suspiro mientras continuaba.
-¿?: ¿Fue la pluma verdad? Si… eso debió ser… eres el nuevo administrador. Escucha, no sé cuánto tiempo tenemos, pero debo ser rápida. ¡Los poemas! ¡Sigue los poemas! ¡Ellos son el guion, tú eres el actor y el mundo es tu escenario!
Mi cuerpo comenzaba a moverse, no por mi propia voluntad, sino más bien como si alguien estuviese empujándome contantemente hacia adelante y hacia atrás. Podía sentirlo, unas manos tomándome por la espalda, moviendo con todas sus fuerzas mientras yo era incapaz de realizar ningún sonido.
-¿?: ¡Debes buscarme! ¡Busca a $#&% ! Oh maldita sea… ya se, busca a Marco, el me conocía, es un amigo… no, es más que un amigo, él es la única razón por la cual sigo aquí…
Poco a poco podía sentir como si algo me arrastrase fuera de aquel lugar, unas manos, unas garras que tomaban mi cuerpo fuertemente y me obligaban a alejarme de aquella chica. No podía verla, no podía quiera saber dónde estaba, pero podía oír su voz, esta se hacía cada vez más lejana a medida que los segundos transcurrían.
-¿?: ¡Pregúntale sobre mí! ¡Estoy seguro de que no me ha olvidado! ¡No puede hacerlo! ¡Por favor! Ayuda… ¡AYUDAME!
La desesperación en sus palabras… esa locura ferviente que las movía, servirían para helarle la sangre a cualquier persona, eso te lo aseguro. Ya casi ni podía oírla, pero aun así sentía una impotencia inmensa y un miedo atroz por lo que le estuviese pasando. Y entonces…
-Marco: ¡JONATHAN! ¡DESPIERTA CON UN DEMONIOS!
Lance un corto pero potente grito con toda la fuerza de mis pulmones mientras me lanzaba hacia atrás. Mi corazón latía a toda velocidad, estaba en un estado de alerta total del cual no podía salir por mucho que ya estuviese devuelta en la realidad.
-Jonathan: QUE-QUE DEMONIOS FUE ESO…
Las chicas estaban a mí alrededor, mirando con una expresión horrorizada mientras yo me mantenía con la pluma en mi mano y Marco se encontraba sosteniendo mis dos brazos para evitar que siguiera escribiendo. Los dedos con los que sostenía aquella herramienta me ardían como cuando presionas algo fuertemente por un largo periodo de tiempo.
-Marco: Estabas… Estabas escribiendo dormido.
-Jonathan: ¿Qué? Como…
Mi rostro palideció completamente mientras veía la hoja, anteriormente en blanco que se encontraba debajo de mí. Completamente cubierta por tinta negra, de arriba abajo, de lado a lado, cada maldito renglón estaba ocupado por aquel condenado símbolo. Lanzo la pluma contra la pared más cercana mientras me levanto, hiperventilado, incapaz de creer lo que tenía en frente mío.
"SIMBOLO DE BOMBA."
