Capítulo 3: Recolección de datos.

Fui llevado hasta la enfermería de la mano de Marco y Sayori. Pase algunos minutos ahí mientras la enfermera mi cuerpo y tomaba exámenes de tensión y fiebre. Desafortunadamente no estaba bajo el efecto de ninguna enfermedad ni mucho menos, oh no… lo mío era algo incluso más serio.

-Enfermera: Pues no caballero, usted se encuentra en perfectas condiciones.

-Jonathan: ¿Está completamente segura?

-Enfermera: En efecto. ¿Dijiste que estuviste escribiendo dormido?

"Según lo que las chicas dijeron, parecía una impresora plasmando archivos en la hoja. Cada legra, o mejor dicho, cada uno de los símbolos estaba perfectamente alineado y eran idénticos los unos con los otros. Ellas gritaban, sacudían mi cuerpo y trataban de llamar mi atención, pero era como si ni siquiera estuviese ahí."

Entonces, la puerta de la habitación se abrió ante el caminar lento y constante del preceptor.

-Aldo: Señorita ¿podría dejarnos un momento a solas? Tengo algo que me gustaría conversar con nuestro amigo… no se preocupe serán solo unos momentos.

Frunciendo el entrecejo, la enfermera abandono la sala, dejándonos solos a mí y a Aldo en un silencio sepulcral en el cual solamente manteníamos nuestra mirada firme el uno con el otro.

-Aldo: Marco me conto lo que ocurrió. ¿Debo de suponer que usaste la pluma?

-Jonathan: La pluma… ¿esa cosa fue lo que causo todo?

-Aldo: Es lo más probable. Ocurre con frecuencia las primeras veces, generalmente ocurre para llamar al viejo administrador… lo cual me lleva a la siguiente pregunta.

El hombre se posiciono junto a mí y tomo fuertemente mi hombro mientras hacía contacto visual conmigo. Aquella mirada no es algo fácil de ignorar… estaba llena de una especie de cariño extraño, no como el que un amigo te daría, sino más bien uno forzado e irreal… ¿una especie de miedo disimulado tal vez?

-Aldo: Jonathan… ¿Que viste? ¿Qué paso haya?

-Jonathan: Ver… bueno, no pude ver nada realmente. Solo pude oír a una chica.

-Aldo: ¿Una chica dices?

Pregunto con cierta angustia en su voz.

-Jonathan: Si. Me rogaba que la ayudara, dijo que siga los poemas… y además que Marco la conocía.

-Aldo: Marco…

Aldo suspiro en alto mientras tomaba su cabeza con ambas manos y giraba alrededor de la sala.

-Aldo: Esa chica… no puedo creerlo, sigue con vida.

-Jonathan: ¿Quién es ella?

Pregunte con una curiosidad que me carcomía por dentro mientras el preceptor mantenía una batalla interna entre decir la verdad o continuar con una mentira sin sentido alguno.

-Aldo: Escucha, ella era la Administradora anterior, cosa que seguramente ya abras deducido por cuenta propia. Ella se comunicó contigo gracias a la primera activación de la pluma. Ahora, estoy seguro de que no eres consciente de todo lo que esto significa.

-Jonathan: ¿Significa que hay un fantasma buscando mi ayuda?

Dije dejando escapar una pequeña risa nerviosa, con la esperanza de atenuar un poco la densidad del ambiente.

-Aldo: Hijo, esto es serio. Ella ya no debería existir. Cuando un administrador muere, automáticamente es borrado de la memoria colectiva de la gente. Todo lo que alguna vez fue, hizo o represento, quedan reducidos a la nada absoluta.

-Jonathan: Espera ¿entonces como es posible que ella pueda comunicarse conmigo?

-Aldo: Eso es lo que no comprendo y mucho menos eso de que Marco la recuerda… eso es simplemente imposible.

-Jonathan: Escucha, no entiendo absolutamente nada de esto, no sé ni siquiera en donde estoy metido y cada día que pasa parece que solo agregan más cosas para confundirme incluso más. Pero lo que si se, es que hay alguien que rogaba por mi ayuda y luego de que me contases esto, no sé realmente que hacer… ¿debería ayudarla?

Aldo rasco su nuca mientras evitaba el contacto visual conmigo. No intentaba evitar mi pregunta, sino más bien parecía pensar profundamente la respuesta adecuada a dicho interrogante. Caminaba de un lado a otro, mirando repetidamente a la puerta y girando nuevamente hacia mí, ocasionalmente abriendo su boca como si quisiese decir algo pero acallando su voz justo antes que las palabras salieran.

-Jonathan: ¿Realmente es una pregunta tan complicada? ¿Era tan mala persona como para que no sepas negarme la posibilidad de ayudarla?

-Aldo: ¡NO!

Negó inmediatamente luego de oír eso.

-Aldo: Ella… era una chica maravillosa… pero hijo…

El hombre volvió a tomarme del hombro, esta vez mirando con una expresión entristecida, como si se compadeciera de mí por algún motivo que desconocía.

-Aldo: La vida de un administrador no es nada fácil… conlleva una carga enorme la cual no puede acallarse simplemente por muchos placeres que se te concedan…

Formando una expresión confundida, continúo.

-Jonathan: Creo que no lo entiendo ¿qué carga?

-Aldo: Me está prohibido responder esa pregunta… pero solo te diré… la verdad es mucho más pesada de lo que parece.

-Jonathan: ¿La verdad?

El sonido de la puerta resonó en la sala. Ambos giramos para encontrarnos con la molesta mirada de la enfermera, clavada sobre la silueta nerviosa de Aldo quien se había quedado sin tiempo ni razones para estar ahí.

-Aldo: Oh, mejor vámonos. Mira, no te diré que no la ayudes pero… tal vez deberías tener un poco de cuidado en donde te metes.

-Jonathan: Solo tengo una petición.

Le digo antes que abra la puerta para dejarnos salir.

-Aldo: ¿Si?

-Jonathan: Quiero saber su nombre.

Aldo se mordió el labio mientras presionaba con fuerza el picaporte de la entrada. Miro hacia fuera unos momentos antes de volver hacia mí.

-Aldo: Monika… se llamaba Monika.

La puerta se abre, permitiéndole el paso a la furiosa enfermera, quien entro sin decir una sola palabra antes que Aldo y yo pudiésemos salir del lugar. A las afueras, dos personas esperaban a el encuentro conmigo, un muchacho de cabello castaño con mirada expectante y un tanto nerviosa y una chica con cabello rosado y baja estatura, portando dos bolsos de los cuales uno era claramente, el mio. Aldo se dirigió a ambos mientras me empujaba fuera de la enfermería.

-Aldo: Nada grave chicos, eso solo fue el resultado de demasiadas noches sin dormir. Llévenlo a casa, que descanse y deje de preocuparse por tonterías…

-Jonathan: ¿Preocuparme? ¿Yo? Creo que se confunde de persona.

El preceptor dio unas palmadas en mi espalda y me dedico una sonrisa sincera antes de emprender su camino a través del pasillo.

-Aldo: Oh casi lo olvido, señor Jonathan, le diré a sus profesores de su… "inconveniente" intentare conseguirle el día de mañana, así podrá descansar de manera más tranquila… y hágase caso de ese asunto del que hablamos ¿capisce mio amico?

-Jonathan: Eh… si, déjelo en mis manos…

Dándonos la espalda, Aldo se giró bruscamente mientras llevaba ambas manos detrás de su espalda y caminaba de una manera orgullosa, alejándose lentamente de nosotros y perdiéndose en la intercepción del pasillo. Marco me toma rápidamente del hombro y pregunta al mismo tiempo que Natsuki.

-Marco/Natsuki: ¿A qué se refería con cansancio?

-Jonathan: Oh em…

"Piensa rápido Jonathan por los hijos que no tienes…"

-Jonathan: No fue nada, solamente algunos problemas a causa del viaje hasta aquí… nada importante, solo necesito descansar un poco.

-Natsuki: Parecías poseído.

Dijo de manera directa y sin andar con palabras suaves ni mucho menos. La mirada de Marca reflejaba unas claras dudas y sospechas en mi contra. Ignorando esto, simplemente me dirigí hacia Natsuki con una sonrisa optimista mientras estiraba mi cuello y espalda.

-Jonathan: Nah, tampoco era para tanto. ¿Y las demás?

Pregunto mientras camino lentamente por el pasillo con destino a la salida del establecimiento. De la misma manera, ambos jóvenes siguen mi andar, posicionándose uno a cada lado mientras hablábamos.

-Natsuki: Yuri y Sayori decidieron continuar con los poemas en casa, Marco fue quien te trajo hasta la enfermería y yo… bueno, yo vine para devolverte tus cosas.

Luego de decir eso, la chica lanzó uno de los bolsos sobre mí, haciendo que pierda un poco el balance, sin llegar a caerme. Rápidamente lo acomodo sobre mi hombro, tratando de disimular el hecho de que casi me encuentro cara a cara con el piso. A continuación, saco de su bolsillo aquella pequeña herramienta que lance contra una de las paredes al despertar, aquella extraña, diminuta, indiferente y apenas dañada pluma.

-Natsuki: Es de muy buena calidad, apenas si se raspo un poco con el golpe que le diste.

-Jonathan: Es un bicho raro… solo eso.

Digo mientras la giro rápidamente sobre mi mano y de un movimiento la guardo en el bolsillo de mi pantalón. Habiendo hecho esto, una pequeña voz en mi cabeza comienza a dar vueltas a la par que Marco y Natsuki comparten alguno que otro comentario del cual no preste ningún tipo de atención. Mi mente estaba centrada total y completamente en lo que dijo Aldo…

"Monika… si no era una mala persona, entonces ¿porque Aldo no me apoyo en la idea de ayudarla? Cuando llegue aquí me dijeron que sufrieron un problema con el administrador anterior… ¿porque demonios nadie me dice las cosas claras? Es como si nadie quisiera hacerlo… o tal vez nadie lo supiese."

Lanzó un largo suspiro mientras estiro mi cuello mirando hacia el cielo y formo una sonrisa optimista en mi rostro.

-Jonathan: Don't worry, be happy.

Natsuki y Marco se miraron el uno al otro, confundidos por mi extraña forma de reaccionar a la situación. Supongo que para ellos, el hecho de que repitiese tanto aquella frase resultaba algo cuando mucho incomodo… ¿pero que puedo decir? Me ayuda en los momentos que más lo necesito.

-Jonathan: ¿Bueno, que tienen planeado para mañana además de continuar con el proyecto para el festival?

-Marco: Probablemente yo siga la rutina de todos los días. No tengo nada planeado más allá de eso…

-Natsuki: Bueno, yo estaba pensando en cocinar algunos cupcakes para el club.

-Jonathan: ¿Cup… que?

Pregunte confundido ante la declaración de la chica de cabello rosado.

-Natsuki: Cupcakes ya sabes. Los pastelitos de colores… ¿nunca has comido ninguno?

-Jonathan: Es la primera vez en mi vida que escucho tal cosa ¿Pastelitos de colores?... nop, no me suena de nada.

-Marco: Te encantaran amigo, Natsuki sabe hacer unos cupcakes impecables.

Natsuki infló el pecho en señal de orgullo mientras caminaba, sus ojos se cerraron mientras continuaba sus palabras con aires de grandeza.

-Natsuki: Bueno, no es la primera vez que lo oigo, después de todo soy una pro. Pero de igual forma, gracias Marco.

"Siento que me estoy perdiendo de algo por aquí entre medio… pero por otro lado tengo curiosidad de saber que son esos pastelitos de colores que tanto mencionan."

-Jonathan: Me interesa, si me interesa… ¿Estarán a la altura del poderoso paladar del gran Jonathan?

-Natsuki: ¿Es eso un desafío? ¿"JOHN"?

-Jonathan: mmm tal vez si, tal vez no… digo, he probado muchas locuras en mi vida pero… ya sabes.

-Natsuki: Pues déjame decirte que te llevaras una sorpresa jejeje.

Marco levanto ambas cejas en señal de sorpresa. Tal vez fue tomado por sorpresa por lo de "John"… bueno si, yo también, lo admito. Continuamos nuestro camino unas cuadras más adelante, en los que la chica intentaba explicarme como preparar aquel extraño postre. No era mi tipo de conversación pero por lo menos sirvió para despejarme un poco. Finalmente ella se separó de nosotros y continúo su camino en dirección opuesta. Espero unos momentos a que se aleje de nosotros para hacer mi jugada… si no lo hago ahora probablemente no tengo otro momento a solas en Marco en un tiempo.

-Jonathan: ¡MARCO!

Exclamo en alto antes de ponerme delante de él y tomarlo fuertemente por los hombros. Fuertemente lo jalo hacia la pared más cercana, presionándolo contra esta para evitar que escape.

-Marco: JONATHAN QUE…

-Jonathan: ¡SHH CALLA! Yo soy el que hace las preguntas. No haga enojar a alguien que puede meterte una pluma por el…

Guardo silencio unos momentos antes de darme cuenta que él ni siquiera sabía lo que estaba pasando.

"Y ahí viene la sensación de idiotismo causada por un momento incomodo… bien hecho Jonathan, tu sí que sabes lo que haces."

Suelto al pobre muchacho disculpándome rápidamente por lo ocurrido.

-Marco: No quiero tus disculpas ¡Quiero que me expliques que demonios te pasa!

-Jonathan: Esta bien, solo… solo escúchame.

Busco las palabras indicadas para preguntar mientras me aclaro la garganta tosiendo antes de hablar.

-Jonathan: ¿El nombre "MONIKA" te suena de algo?

-Marco: Mon…

El rostro del muchacho palideció en el momento que mencione aquel nombre. Ahora, en un rápido movimiento, fue el quien me tomo de los hombros y me lanzo contra la pared.

-Marco: ¿QUE SABES DE ELLA?

-Jonathan: ¡WOW, TRANQUILO HOMBRE AHORA ERES TU!

Rápidamente luego de decir eso, el muchacho me soltó, llevando una mano detrás de su nuca y disculpándose nerviosamente.

-Jonathan: No quiero tus disculpas, quiero que me digas si la conoces.

-Marco: Si… si la conozco… o mejor dicho, soy…

-Jonathan: ¿El único que la conoce? Si, supuse que dirías algo así. Escucha, esa chica demente ha estado haciendo… locuras impensables para mí hasta el momento, solo para buscar mi ayuda.

-Marco: ¿Ayuda? ¿Ayuda para qué?

-Jonathan: Lo ignoro… pero le debe estar pasando algo muy grave para poner todas sus esperanzas en un desconocido, pudiendo haberte llamado también a ti.

-Marco: El punto es que… mi relación con ella es algo complicada. Es algo difícil de explicar.

-Jonathan: Amigo, estuve pasando por demasiadas locuras últimamente. Sea lo que sea no puede ser alto tan malo.

-Marco: Ella… corrompió la realidad misma, forzó a Natsuki, Sayori y Yuri a hacer cosas horribles y trato de esclavizarme por toda la eternidad con ella.

-Jonathan: Cuando lo dices de esa forma parece que estas contando el arco argumental de alguna novela… pero si, eso entraría en la categoría de cosas malas. ¿UN MOMENTO, DEFORMAR LA REALIDAD?

-Marco: No me preguntes sobre eso, no tengo idea de cómo lo hacía, solo sé que de un momento para otro estábamos metidos en un cuarto de dos metros por dos metros sin absolutamente nada fuera de esas paredes.

-Jonathan: Dios bendito…

Dije tomando mi cabeza con ambas manos y girando en todas las direcciones posibles.

-Marco: Pero… luego ella me devolvió aquí…

-Jonathan: ¿Ósea, te dejo ir sin más?

-Marco: Ella devolvió todo a la normalidad, con una particularidad…

-Jonathan: ¿Ella ya no estaba aquí, verdad?

Marco suspiro mientras su expresión cambiaba a una de tristeza absoluta.

-Marco: Ni siquiera puedo recordar cómo es que fue… solo sé que el mero hecho de pensar en ello hace que me sienta culpable… no puedo recordar prácticamente nada de lo que hable con ella en aquel cuarto.

Doy unas leves palmadas en la espalda a Marco mientras continuamos caminando lentamente a través de la acera. Puedo ver la entrada mi casa en la distancia pero aún quedan cosas que quisiera saber sobre la tal Monika… Lamentablemente Marco no parece estar muy convencido ni siquiera de sus propias palabras.

-Jonathan: Amigo… escucha, Monika me pidió ayuda a mí y yo no entiendo prácticamente nada de todo lo que ocurre a mi alrededor así que la única manera que tengo de ayudarla seria con tu apoyo. La pregunta real aquí seria ¿debemos hacerlo?

El muchacho suspiro mientras se detenía delante de mí. Su mirada se perdía en el inmenso vacío del horizonte, llevado de la mano con aquella carretera por la cual cientos de automóviles danzaban en el vaivén del tránsito. Marco se volteó hacia mí, mirándome seriamente con unos ojos fríos como el acero.

-Marco: Quiero volverla a ver Jonathan… pero tengo miedo de que vuelva a ocurrir lo mismo que la última vez.

-Jonathan: Bueno… hagamos esto, intercambiemos números de teléfono. Piénsalo detenidamente, tomate el tiempo que necesites… y cuando estés listo, solo mándame tu respuesta.

-Marco: Ella podría estar sufriendo ahora mismo y me pides que lo piense…

-Jonathan: Como dije, todo depende de ti y de lo que creas correcto. No puedo hacer esto solo y mucho menos si ni siquiera la conozco.

Saco mi teléfono y lo pongo sobre la visión de Marco. Este me mira unos momentos confundido y nervioso a la vez que indeciso. El muchacho comienza a dictarme sus números y terminando de hacer esto yo hago lo mismo.

-Marco: No lo entiendo ¿porque te interesa estar metido en todo esto? Eres completamente ajeno tanto a Monika como a mí, podrías simplemente ignorar todo y seguir con tu vida normalmente… no lo entiendo.

Sonrió mientras pienso en las palabras indicadas para expresar mi respuesta.

-Jonathan: Algunas personas merecen una segunda oportunidad Marco… eso es algo que aprendí por las malas…

-Marco: ¿Eh?

-Jonathan: No me hagas caso… déjame con mi locura. Cambiando el tema ¿No sabrás donde queda alguna veterinaria verdad? Tengo que vacunar a mi gato.

-Marco: ¿Es muy fácil para ti cambiar los temas importantes verdad?

-Jonathan: Bueno, hay más de mí para amar jajaja.

Marco y yo nos separamos al llegar a mi hogar. Me despido alegremente del muchacho, centrando mi atención en el enorme cambio de ánimo que tuvo a comparación con los días anteriores. Aunque en aquel momento, le di una importancia casi nula, ahora me doy cuenta que la conexión entre Marco y Monika era más que la de una simple mala experiencia. Esos dos tenían más cosas en común de lo que yo hubiese podido entender por mí mismo, aunque hubiese estado ahí cuando el acontecimiento ocurrió. Pero aún falta para esa parte de la historia… antes, debemos contar un poco sobre alguien más…

-MIERCOLES-

La mañana del día transcurrió con total naturalidad. Sin mensajes de ultra tumba, sin paquetes enviados del más haya, sin señales de ningún tipo. Solo yo, Mitch y aquel poema sumidos en la profundidad de aquel solitario mundo, aislado del silencio únicamente por el sonido del televisor. Analice fríamente cada estrofa, cada oración, cada maldita palabra en búsqueda de algún mensaje oculto como suelen haber en las películas… pero lamentablemente esto no es una película. Miro mi reloj, apenas son las 10:00 de la mañana. Suspiro de frustración y aburrimiento mientras relajo mi cabeza sobre el regazo del sofá.

"Bien, esto es más tedioso de lo esperado… tal vez sea algo relacionado con el número de letras, o haya algún mensaje escondido en algún idioma extraño entre todo esto…"

El sonido de mi celular resonó a través de toda la casa, llamando repentinamente mi atención y haciendo que pegue un pequeño salto sobre el sofá. Desbloqueo la pantalla para encontrarme con un mensaje de Marco.

-Marco: No hagas que me arrepienta… ¿que necesitas saber?

Una sonrisa se dibuja en mi rostro e inmediatamente saco una foto al poema y se lo envió.

-Jonathan: Monika dijo que siguiera los poemas, este fue el primero que me llegó. Trate de buscar algún tipo de mensaje encubierto pero nada parece encajar con lo escrito ahí.

-Marco: ¿No tienes nada más? ¿Algo para hacer esto más específico?

-Jonathan: El sobre estaba lleno de arena.

Tardo un poco en responder, por unos momentos pensé que me había dejado colgado. Veo el icono del programa de mensajería que expone a la otra persona escribiendo, mas no me quedo para ver al mensaje llegar. Me levanto y camino hacia la puerta, abriendo esta y colocándome en el lado opuesto al interior.

"Esto es… esto no es un clavo."

Recordé el encuentro que tuvimos Natsuki y yo con la carta y además recordé el pequeño pedazo de metal oxidado con el que habían anclado el papel a la puerta. Hasta el momento no le había dado la importancia que merecía, pero las palabras de Marco me hicieron pensar que incluso algo tan pequeño podría ser una pista. Tirando de lado a lado, pude sacarlo sin mayores complicaciones, demostrando la verdadera naturaleza de este. Un pequeño perno oxidado, viejo y malgastado había sido introducido a la fuerza contra la superficie de la puerta.

"Es imposible que esto sea una casualidad."

Pensé mientras me metía nuevamente a la casa. Rápidamente tomó el celular y miro el mensaje de Marco.

-Marco: ¿Has pensado que tal vez sea algo literal? Si hubiese un mensaje oculto probablemente no habría un mensaje tal claro como el que intenta mostrarnos.

-Jonathan: ¿Tienes alguna idea?

-Marco: Bueno, juzgando por lo del misterio bajo el agua y la arena del sobre, probablemente se esté refiriendo a alguna playa. El problema está en que en la ciudad hay varias de estas y todas ubicadas en puntos distintos.

De inmediato saco una foto al perno de la puerta y se lo envió.

-Jonathan: Encontré esto en el lugar donde entregaron la carta, clavado sobre ella, para ser más exacto.

-Marco: ¿Un perno?... podría ser de muchas cosas, si te fuese sincero, incluso podría no tener nada que ver con el poema. Tal vez sea para algo de más adelante.

-Jonathan: mmm no lo sé, me parece muy extraño.

-Marco: Escucha, tengo que volver a clases, el receso esta por acabar. Supongo que no vendrás al club hoy ¿verdad?

-Jonathan: Hey intentare averiguar un poco sobre esto, pero no quiero perderme los "kupkeiks" (no sé cómo se escribe) de Natsuki.

-Marco: "Emoticón de pulgar hacia arriba"

Pongo el celular en descanso y me dirijo escaleras hacia arriba. Enciendo la computadora y me dirijo directamente a Google Maps. Usando la perspectiva satelital de la página, logro percatarme de que no es que haya tres playas en la ciudad, sino que más bien es una sola playa enrome separada por pequeñas extensiones de acantilado. Es increíble, la forma en la que están ubicadas parecería incluso que están puestas de manera simétrica… aunque eso no era lo que vine a buscar. Mi objetivo era encontrar cualquier estructura metálica de la cual pudiese provenir este perno. Cualquier cosa lo suficientemente cerca de la playa como para que el agua llegase a golpearla.

"Me pregunto cómo serán los veranos en este lugar, de seguro deben pasarla bomba con tres playas para asistir. Una pena que apenas estemos saliendo del otoño. El clima de hoy ya era bastante frio como para pensar en meterme al agua por lo pronto, así que no me queda más que esperar para hacer la prueba de fuego"

Veo dos faros ubicados uno en el centro y el otro ubicado a la derecha de su zona. Sería fácil buscar en ambos, el problema es que no estoy ahí por los faros, sino más bien que sirven como un punto de referencia. Y así estuve… alrededor de dos horas sin hacer más que mirar el mapa, inmóvil en mi asiento y dando vueltas a las mismas teorías conspiranoicas en mi cabeza… Mis ojos me pesan, mi cerebro comienza a doler de tanto malgaste de ideas, mis pestañas me pesan. Finalmente decido cerrar mis ojos por un momento y…

"MENSAJE RECIVIDO"

Rápidamente vuelvo a abrirlos, deslizo el protector de pantallas para encontrarme cara a cara con otro mensaje de Marco.

-Marco: Se te está haciendo un poco tarde ¿estás bien?

"¿Un poco tarde?... pero si apenas son las…"

Miro el reloj del celular, este marcaba las 15:00. Levanto mis cejas desorientado por el repentino cambio de horario.

"No puedo creer que pasara todo el día metido con esto… será mejor que comience a prepararme."

Guardo las páginas en las que estuve trabajando, apago la computadora, me cambio y comienzo mi viaje hacia la escuela. Veo el autobús en la parada por lo cual comienzo a correr para intentar alcanzarlo, sin éxito…

"Pues parece que toca caminar…"

Corro por el pasillo del club, encontrándome cara a cara con la puerta de entrada del club al final de este. De un rápido movimiento, abro la puerta…

-Jonathan: ¡Ufff, al fin llegue!

Declare cansadamente mientras reparaba agitado y con una sonrisa de victoria. Sin embargo, no era la imagen del club que esperaba. Ahí reunidos se encontraban cuatro tres personas quienes habían reunido los bancos del salón para formar una única mesa gigante en la que se sentaron enfrentados los unos con los otros, Sayori, Marco y Yuri.

-Sayori: Oh Jonathan, no esperaba que vinieras… ya sabes, por lo de ayer.

-Jonathan: Le dije a Marco que vendría si me sentía bien, pero no asegure nada. Por otro lado, eme aquí, sano, salvo y en modo full power para escribir.

-Sayori: ¡Ese es el espíritu!

-Jonathan: Por cierto ¿no falta alguien?

Digo mientras tomo asiento, resaltando el hecho de que falta la chica de cabello rosado.

-Yuri: Oh, Natsuki tampoco vino a clases hoy, no debe sentirse muy bien.

-Jonathan: Debe estar bien, seguramente la habrá traicionado el despertador, es todo.

-Marco: No lo creo, a Natsuki no le gusta faltar y menos cuando prometió traer cupcakes.

Sayori se paró sobre uno de los banquillos, levantando la voz y deformándola como si de una especia de anunciador se tratase.

-Sayori: ¿Esta bien, viendo que ya se nos sumó otro, porque no hacemos nuestro mejor esfuerzo el día de hoy y demostramos porque somos el club de literatura?

Levanto mi pulgar en señal de acuerdo con la chica mientras desenvaino mi bolígrafo recién comprado y lo empuño para comenzar a escribir. Debido al tiempo transcurrido hasta mi llegada y a la falta de Natsuki, Sayori y Yuri llegaron al acuerdo de terminar el club una hora antes. A decir verdad, no sabría que decir sobre esto. Por una parte, estaba feliz porque comenzaba a gustarme esto del club de literatura, pero por otro mi única razón real para venir era poder ver los cupcakes de la pequeña peli rosada… entonces fui ahí cuando una idea surco mi cabeza.

-Jonathan: Sayori ¿el armario está abierto?

-Sayori: Eh… si ¿porque la pregunta?

Rápidamente me meto dentro del armario, buscando en su interior los volúmenes del manga de la chica. Tomo algunos y me dirijo nuevamente a la salida donde Marco y Sayori se encontraban.

-Jonathan: Se me ocurrió que si se sentía algo mal, podría llevarle algunos mangas para que se entretenga con algo.

Sayori lanzo una afilada mirada hacia mí, sin decir una sola palabra, solo dando a entender lo que tenía en mente por su lenguaje corporal.

-Jonathan: Estas sobre pensando un poco ¿no crees?

-Sayori: Oh ¿lo estoy?

Dijo con un tono sarcástico y burlón. Marco por otra parte, parecía más nervioso que cualquier otra cosa. Sus dedos se entrelazaban los unos con los otros mientras jugaba con sus pulgares y veía las revistas desde su postura.

-Marco: Amigo… no sé si sea buena idea…

-Jonathan: ¿Eh? ¿Porque?

-Marco: He… escuchado cosas sobre el papa de Natsuki…

-Sayori: Marco esos son solo rumores. Si nuestra amiga tuviera un padre así probablemente lo sabríamos de antemano… digo, ella misma nos lo habría dicho…

-Jonathan: ¿Decir qué?

Pregunto con una inmensa curiosidad en mí ser que se reflejaba a través de un voice crack en mí.

-Marco: Dicen que su padre… bueno, está metido en negocios de… "dudosa legalidad"… y no es muy buena persona que digamos.

-Jonathan: Ah ¿es un mafioso?

-Sayori: Lo dices con una normalidad que asusta querido John…

-Jonathan: En la ciudad donde vivía habían muchos de ellos, no es algo tan extraño para mi realmente… o bueno, no debería serlo por lo menos.

-Sayori: De cualquier forma, son solo rumores. Les aseguro que si algo anduviese mal con Natsuki seriamos los primeros en enterarnos.

Sayori se veía más que convencida de sus palabras pero por otro lado, la expresión de Marco era una postura completamente opuesta, llena de dudas y nerviosismo al respecto. Al no tener idea de donde vivía la chica, le pido a alguno de los dos que me acompañen hasta ahí, resultando en que ambos terminaron acompañándome hasta su entrada. Presiono el timbre de la entrada, solo para ser recibido segundos después con un "¡Ya voy!"

"Qué demonios…"

Pensé para mis adentros al ver la imagen de la persona parada frente a nosotros. Era un sujeto muy delgado pero esbelto, con músculos pronunciados a la vez que una expresión que despilfarraba rudeza. Cabello y barba parejos, recortados cuidadosa y simétricamente de lado a lado… de color rosado.

-¿?: Antes que nada, si venden cualquier cosa pueden irse al demonio…

"Sip, no hay duda alguna… es su padre."