Capítulo 4: Contigo.

El potente y acido olor que emanaba de la boca del hombre llego a mi nariz como un misil intentando destruir mis fosas nasales. Sin darme cuenta, entrecierro los ojos mientras intento mantener mi mirada fija en él. Rápidamente hago un esfuerzo por entablar una conversación con él.

-Jonathan: Señor… ¿papa de Natsuki?

El sujeto frunció el ceño mientras movía su mano en círculos, demostrado su poca paciencia y desagrado por nuestra mera visita.

-Jonathan: Eh…

-Sayori: ¿esta su hija?

Dijo Sayori terminando la frase que estaba tratando de decir.

-¿?: ¿Mi hija? Oh… ¿ustedes la buscan a ella? Bueno, en ese caso lamento decirles que no se encuentra en casa.

-Sayori: ¿No está? Oh, no importa, en ese caso ¿podría preguntar si le ocurre algo? El caso es que, somos amigos de la escuela y…

-¿?: ¿Encontrarse bien? Esa ingrata jamás se encuentra bien. Ya ni siquiera quiere pasar tiempo en su propio hogar… siempre yendo de un lado a otro con esas… excusas baratas…

La expresión del hombre comenzaba a deformarse más y más a medida que su voz menguaba hacia un susurro casi inaudible. Voy a ser sincero contigo, era imposible no escuchar por unos momentos a este sujeto y no sentirte incomodo de alguna manera. Desvié mi mirada hacia Marco y Sayori, siendo esta ultima la única que no parecía percatarse de la naturaleza del padre de nuestra amiga. Por la expresión en el rostro de Marco, podría asegurar que él estaba pensando lo mismo que yo. Pongo mis manos sobre los hombros de ambos, llamando su atención y haciendo una seña hacia atrás con mi cabeza, expresando mi necesidad de largarnos del lugar cuanto antes.

-¿?: Oigan, solo por casualidad… ella no les habrá dicho nada extraño sobre mi ¿verdad?

Quedamos paralizados en nuestros lugares en cuanto oímos aquella declaración. Intentando disimular esto, Marco responde de la manera más calmada posible a aquella interrogante.

-Marco: Ella jamás nombra a su familia, es la primera vez que tenemos conocimiento sobre usted señor.

-¿?: mmm ya veo…

El padre de Natsuki salió de la casa, caminando lenta y amenazadoramente hacia Marco mientras mantenía su frente en alto. Sayori inmediatamente retrocedió poniéndose detrás del muchacho. Rápidamente el hombre toma a mi amigo por el hombro con fuerza, anclándolo en su lugar mientras formaba una expresión amigable a la vez que intimidante.

-¿?: ¿Se van tan pronto? Pero si apenas tuvimos tiempo de hablar. Porque no pasa adentro y esperan a mi hija mientras…

Rápidamente sostengo fuertemente la muñeca del sujeto, captando su atención y clavando mis ojos en los suyos en el momento exacto que esto ocurrió. Aquella mirada sin dudas me ponía los pelos de punta, pero no podía dejar solo a Marco en esto.

-Jonathan: Nos vamos ahora mismo.

Digo firmemente mientras presiono con todas mis fuerzas el hombre que no pudo evitar lanzar una sonrisa al oír mis palabras. Una risa sincera salió de su garganta mientras soltaba a Marco y se zafaba de mi agarre dando un paso hacia atrás.

-¿?: Muchacho, esa mirada que tienes es la de alguien que ha estado metido en muchos líos ¿me equivoco?

Guardo silencio mientras retrocedo lentamente junto a Marco y Sayori.

-¿?: Esta bien, pueden irse. Por cierto, si encuentran a mi querida hijita, díganle que apreciaría que estuviese más tiempo por aquí… ¿sí? ¡Chao!

Nos alejamos de la entrada mientras vemos a aquel siniestro personaje de cabellos rosados meterse nuevamente dentro de su hogar y cerrar la puerta detrás de sí. Estoy temblando, la adrenalina corre a toda velocidad por mis venas causándome un malestar muy incómodo… por un momento pensé que ese tipo iba a intentar cualquier cosa.

-Sayori: Vámonos de aquí por favor…

-Jonathan: Si, larguémonos cuanto… ¿Marco?

Mi mirada se centró en el muchacho, arrodillado en medio de la acera, pálido como una hoja y presionando con fuerza su cabeza.

-Sayori: ¿Marco que ocurre?

Dijo con desesperación, casi gritando su nombre mientras cambiaba su expresión alegre por una de completo nerviosismo. Su expresión, su forma de actuar eran algo simplemente fuera de este mundo. Marco no nos escuchaba, estaba sumamente metido en su mente, repitiendo palabras sin sentido una y otra vez para sí mismo.

-Jonathan: ¿Amigo que te ocurre? Por favor, sea lo que sea podemos arreglarlo.

-Marco: arreglarlo… ¿ARREGLARLO?

Diciendo esto me tomó fuertemente de los hombros, presionándome con fuerza y poniendo el peso completo de su cuerpo sobre mí. Sus manos estaban heladas, podía sentir la sangre correr a través de sus venas, dirigiéndose a toda velocidad hacia todas partes de su cuerpo, pasando por su corazón que latía desenfrenado.

-Marco: Nada está bien Jonathan, nada se solucionó… pensé que sí, pensé que todo era su culpa y que todo habría terminado… pero nada se solucionó…

-Jonathan: No entiendo de que hablas, por favor detente.

Sayori cayó sobre sus rodillas y rápidamente abrazo con todas sus fuerzas a Marco, apartándolo de mí y refugiando su rostro en su pecho. Las lágrimas salieron disparadas de los ojos de mi amigo, como si aquel abrazo fuese el detonante de una bomba de emocional en su ser. Sin esperar otro momento, el devolvió el abrazo a Sayori mientras sollozaba y lanzaba un mar de disculpas y dolor. Por mi parte, estaba paralizado en mi lugar, incapaz de entender que era lo que ocurría ni el porqué de tal despliegue de emociones. Un escalofrió recorrió mi espalda, avisándome de que esto no era más que un terrible presagio de lo que se avecinaba… lentamente coloco mi mano en el hombro de Marco, dispuesto a apoyarlo en lo que necesite.

-Jonathan: Don't worry… be happy.

Le digo mientras fuerzo una sonrisa optimista, sin esperar una respuesta a cambio. Nos quedamos en la misma posición unos minutos, esperando a que el muchacho recobrara su postura. Una vez sucedido esto, Marco se limpió el rostro y me miro firmemente mientras decía con una voz destruida, al borde de las lágrimas…

-Marco: Tenemos que encontrar a Natsuki…

Asiento con la cabeza sin pensarlo dos veces.

-Jonathan: Déjalo en mis manos, tu ve a casa y descansa. Yo me encargo de todo lo demás… te enviare un mensaje cuando la encuentre.

-Marco: No, no conoces la gravedad del asunto…

-Jonathan: Tal vez, pero no necesito saberlo para entender por dónde van los tiros. Tranquilo, solo confía.

De mala gana, forzamos a Marco para que vuelva a casa. Me separo de Sayori en la entrada de mi casa mientras la veo alejarse sosteniendo a mi amigo del brazo. Mira hacia atrás para regalarme una breve sonrisa, yo saludo con mi mano mientras mi mente divaga en pensamientos aleatorios y vagos. Cierro la puerta de la casa detrás de mí y camino directamente hacia mi habitación. Mitch estaba durmiendo sobre mi cama, acurrucado entre los pliegues del cobertor. Paso mi mano delicadamente sobre su malherido pelaje, escuchando como lanza un leve y apagado ronroneo. Seguido a esto, tomo asiento en mi computadora mientras marco a la policía para notificar la desaparición de Natsuki. Escucho el sonido del celular marcando mientras miro por la ventana… un enorme cumulo de nubes oscuras se ciernes sobre el horizonte y rápidamente empiezan a expandirse hacia toda la ciudad.

"Esa si es una tormenta… me pregunto… bah, tranquilo, ella estará bien… no hay nada de lo cual tenga sentido preocuparse por ahora."

Una fuerte sensación de incomodidad comenzó a invadirme. Por muchas vueltas que le diese a la situación, era imposible no suponer que algo horrible estaba a punto de pasarle a la pobre chiquilla de cabello rosado. Como si fuese poco, los problemas no se detenían ahí, sino que además tenía que tratar con lo de Marco… ese chico debe haber pasado por mucho más de lo que aparenta. Necesito lograr que se abra más conmigo, de esta manera no vamos a llegar a ninguna parte…

-Jonathan: ¿Esta complicado… verdad amigo?

Le digo a Mitch mientras lo veo retorcerse sobre la cama y volver a dormir.

"Bueno, no puedo seguir con lo de Monika y tampoco puedo hacer nada para ayudar a Natsuki ni mucho menos a Marco… estoy más que estancado… necesito algo para distraerme."

Una idea salvaje llega a mí. Rápidamente tomo la mochila y abriéndola saco los mangas de Natsuki. Es una buena oportunidad para continuar leyendo, aunque sea por un rato. Aún queda un buen rato para que acabe el día, pero no tengo mucho más que hacer más que esto. Me lanzo sobre la cama con cuidado de no molestar a Mitch mientras abro la pequeña revista donde me quede y comienzo desde la página cero.

-¿?-

El sonido de los gritos retumbaba mis oídos. Las miradas posadas sobre mí mientras caminaba por el angosto camino apenas despejado por la gente. Sus manos, empujaban y golpeaban mi cuerpo con la esperanza de provocarme. Por mi parte, mi objetivo estaba claro. Entrar, evitar que me den una paliza, salir, recibir la "RECOMPENZA" como todas las malditas noches.

-Papa: Bien John, muéstrales tu magia. Solo 15 minutos esta, no me decepciones.

Delante de mí, un sujeto alto, fornido, de piel morena y expresión retadora. Soy empujado hacia adelante antes que el pasillo se cierre detrás de mí y escucho como los gritos de las personas comienzan a hacerse cada vez más fuertes, aclamando el nombre de la persona delante de mí. Este sonríe de manera confiada mientras me mira y levanta sus manos colocándose en guardia.

-¿?: ¿Tú vas a ser mi calentamiento? Tu padre debe odiarte mucho.

-Jonathan: Solo acabemos con esto… tienes 15 minutos, úsalos bien.

Escucho el sonido de la campana, seguido del hombre abalanzándose sobre mí y lanzando un poderoso puñetazo hacia adelante. Ocurrió como si estuviese en cámara lenta. Podía ver claramente aquel brazo acercarse lentamente hacia mí, quien apenas si podía moverse para esquivarlo.

-Jonathan: ¡NOOOOO!

Mitch salió disparado de la cama hacia el suelo, corriendo a refugiarse a una de las esquinas del cuarto. Una brisa helada entraba por el cuarto impactando en mi cuerpo y trayendo una helada sensación hacia mí. Levanto la mirada hacia la ventana, solo para descubrir que esta se había abierto de par en par por culpa del viento de fuera. La habitación estaba completamente oscura, solamente iluminada por la luz del celular, que desprendía un total de tres notificaciones, todas de Marco.

-Jonathan: Dios… no esto otra vez por favor…

Todo mi ser temblaba mientras me mantenía sentado sobre el cobertor de la cama. Mi sudor, frio como el invierno, corría rápidamente hasta perderse entre las telas de mi ropa. Tomo el celular e ilumino mi habitación mientras me levanto de la cama para cerrar la ventana. Delicadamente presiono el cerrojo de esta para bloquear su movilidad luego de ubicar una sobre la otra. Pequeñas gotas de agua caían rápidamente desde el cielo, manchando la superficie del cristal. Un viento atroz movía la copa de los arboles con ferocidad y sin piedad alguna. De repente, mis ojos se posan sobre algo… una figura corriendo rápida y torpemente por la acera. Capucha y pantalones de gimnasia grises, zapatos pequeños y ligeros, pero más importante… mechones rosas.

-Jonathan: ¿Natsuki?

Guardo el celular en el bolsillo de mi pantalón mientras bajo las escaleras lo más rápido que puedo. Aún estoy cambiado con el uniforme escolar, no tengo idea de la hora que es pero aun así salgo a la calle y cierro la puerta de un golpe.

-Jonathan: ¡Natsuki, espera!

La chica se gira unos momentos antes de acelerar su paso hacia adelante, intentando ocultar su cabello con el reverso de su capucha. Sin pensarlo dos veces, corro detrás de ella, siendo golpeado de frente por el helado viento invernal y las gotas de lluvia.

"Probablemente termine enfermo luego de esto…"

Saco mi celular mientras corro, marcando rápidamente 911. Una persona responde a los pocos segundos de haber llamado. Puedo escuchar su voz pero esta terriblemente distorsionado, no puedo ni siquiera distinguir si es hombre o mujer. La maldita tormenta está interfiriendo con la señal, los rayos caían repetidamente en todas direcciones, cortando el sonido de mis pies impactando contra los charcos de agua. Corto la llamada y me centro en no perder de vista a la chica.

"¿En serio voy a perseguir a esta chica bajo la lluvia?"

Me sorprende lo rápida que es. Incluso aunque soy considerablemente más grande que ella no soy capaz de alcanzarla. Progresivamente comienzo a sentirme cada vez más cansado. Mis pulmones comienzan a doler cada vez más a medida que pasa el tiempo. Mi andar empieza a ser cada vez más lento a medida que siento el calor inundar todo mi cuerpo. Veo a la chica cada vez más lejos de mí, corriendo como si estuviese jugándose la vida.

"¿Cómo es posible que Natsuki ni siquiera este cansada?"

Finalmente la veo detenerse. Escucho como toce fuertemente mientras se sostiene con una de las paredes de la cercanía. Quiero detenerme, descansar al menos unos momentos, pero si lo hago probablemente la pierda. Me concentro simplemente en mantener el paso, caminando lo más rápido que puedo a la par que intento recuperar el aliento.

-Jonathan: Nat…Nat…suki…

Las palabras ni siquiera salen de mi boca. El frio repiqueteo de las gotas que caen del cielo impactan como balas en mi cuerpo mientras me acerco cada vez más a ella. Puedo oír su respiración… es incluso más agitada que la mía. Pongo mi mano sobre su hombro, esta vez de manera delicada para no asustarla como ocurrió la primera vez.

-Jonathan: Natsuki… estas…

Bruscamente se gira al oír mi voz, dejándome... sin palabras. Una gran mancha rojiza, comenzaba desde su nariz, bajando por toda su boca hasta su barbilla. Uno de sus ojos estaba completamente morado, ya casi entrando en la categoría de negro mientras que el otro tenía una pequeña mancha roja, solo distinguible cuando la chica parpadeaba.

-Natsuki: ¡Déjame!

Exclamó mientras se lanzaba hacia atrás, evitando cualquier tipo de contacto conmigo. Rápidamente vuelvo en mí…

-Jonathan: ¿Q-Que te ocurrió?

-Natsuki: …

Sin decir otra palabra, Natsuki retomo su camino, tratando de huir de mí.

-Jonathan: ¡Espera! Con un demonio no te lo puedo creer…

Retomo carrera detrás de ella, sin poder apenas seguirle el paso. Mi pecho ardía con gran intensidad, aumentando por cada segundo que pasaba.

"Perdiste estado amigo, antes hubieses logrado esto sin mayores complicaciones."

Caigo al suelo de rodillas, tosiendo fuertemente mientras la veo alejarse y bajar por unas escaleras ubicadas al final de la calle.

"No puedo continuar de esta manera… pero tampoco puedo dejarla sola y menos en ese estado."

Lentamente me levanto y comienzo a caminar lentamente a través de la calle, teniendo como objetivo aquellas escaleras. Sentía que mis pulmones iban a estallar si continuaba corriendo, apenas si podía respirar correctamente con todas las condiciones en mi contra, pero estaba determinado a llegar al final de esto… sabiendo por lo que estaba pasando, sabiendo la situación con su padre, me era imposible hacerme para atrás en este momento… no voy a abandonar a alguien que está pasando por lo mismo que yo pase…

-Jonathan: ¡NATSUKIIIIII!

Grito a todo pulmón con la esperanza de ser escuchado… pero el sonido de la lluvia fue mi única respuesta. Me aferro al barandal de las escaleras y miro hacia adelante, encontrándome cara a cara con una playa siendo devorada por las aguas de la marea. Mi visión se centró en las apenas visibles huellas en la arena. Lentamente comienzo a seguirlas, usando como linterna la luz de mi celular. El calor de mi cuerpo había sido rápidamente reemplazado por un frio insoportable que solo se intensificaba con el impacto de las heladas aguas de la playa. Finalmente logre ver a donde se dirigía Natsuki. Un faro, lo suficientemente viejo y desgastado como para ser considerado inútil se encontraba con la puerta de entrada abierta y golpeándose repetidamente contra una de sus paredes. Las aguas de la marea llegaban apenas a la superficie de concreto de este, salpicando delicadamente la entrada con pequeñas gotas casi indivisibles por la poca luz de la noche.

"Solo espero que dentro no haya nada extraño…"

Pienso mientras subo las pequeñas escaleras de concreto y detengo el golpear de la puerta, metiéndome dentro del faro y cerrando la entrada detrás de mí. Trato de limpiar la pantalla del celular con mi manga, pero solo logro humedecerla incluso más. Ilumino el interior de aquel oscuro lugar, solo para encontrarme con una interminable escalera hacia la cámara principal del faro.

"Bueno… no queda de otra que subir supongo."

Lentamente comienzo a acercarme hacia la sima, el eco del lugar me dejaba oír a una persona con respiración pesada, sollozando constantemente y ocasionalmente sonando su nariz.

-Jonathan: ¿Natsuki? Soy yo, Jonathan, solo quiero…

Un rayo cae en el momento exacto en que llego al final de las escaleras, iluminando la sala completamente y dejando ver la silueta de una mujer parada sobre una de las ventanas. Instintivamente alumbro con mi celular en su dirección y esta se gira.

-Jonathan: Hablar…

Nuestros ojos se encuentran repentinamente. Compartimos una larga y duradera mirada, inmóviles y silenciosos, sin saber qué hacer. Ella paralizada por el miedo que la dominaba y yo incapaz de decir cualquier cosa para ayudarla.

-Natsuki: Solo vete por favor… déjame aquí…

-Jonathan: Me temo que no puedo hacer eso. Necesitas ayuda, estas herida y…

-Natsuki: Tengo problemas más graves que solo unas simples heridas Jonathan… y no hay manera en la que puedas ayudarme.

-Jonathan: ¿Y qué piensas hacer? ¿Lanzarte por la ventana hacia una muerte segura? ¿Eso solucionara todo?

-Natsuki: Solo quiero que todo acabe… no quiero seguir con esto ¿sí? No espero que lo entiendas… de cierta manera creo que ni siquiera yo lo hago…

Natsuki se giró hacia afuera, dando un vistazo el agua del mar golpeando ferozmente contra la costa. Lentamente comienzo a acercarme hacia ella. Podía notar fácilmente como sus manos temblaban nerviosamente y las lágrimas salían lentamente de sus ojos. El sollozo de dolor de la chica era solo equiparable al sonido del agua impactando contra las rocas.

-Natsuki: Detente, no des un paso más…

Mi caminar se interrumpe por su demanda. Mi expresión reflejaba una totalmente falsa tranquilidad mientras entre mis emociones reprimidas se encontraban el miedo, la desesperación, la duda, la tristeza y la impotencia por todo lo que estaba ocurriendo.

-Jonathan: Tal vez estés equivocada.

-Natsuki: ¿Y que si lo estoy? ¿A quien le importara si mañana no estoy?… ¿a quien le importara que no esté ocupando ese espacio de aire?

-Jonathan: Conozco tres personas a las que si le importara… Puedes contarme a mí también, si quieres.

-Natsuki: Apenas me conoces, no hagas como si te interesaras por mí.

Reanudo mi caminar en su dirección justo en el momento que la chica amaga un salto y vuelve a aferrarse fuertemente de ambos lados de la ventana para evitar caer.

-Natsuki: No… no soy siquiera capaz de hacerlo…

-Jonathan: Por favor chica, no te hagas esto…

Extiendo mi mano en su dirección, ofreciéndole ayuda para bajar de ahí pero siendo rechazado con un rápido giro de la cabeza de Natsuki hacia el exterior.

"Debo ser sincero y rápido, no creo que vuelva a fallar el salto."

-Jonathan: Es verdad, apenas te conozco, no conozco prácticamente nada de ti y debido a esto no puedo decir que me intereso en un 100% por ti… pero se perfectamente por lo que estás pasando.

-Natsuki: ¡CALLATE, NO LO SABES! ¡SOLO INTENTAS CONVENCERME CON MENTIRAS!

Los gritos de odio y dolor de la chica resonaron a través del eco del faro, funcionando como un altavoz mientras pasaba por entremedio de la ventana.

-Jonathan: Mi padre también era un monstruo.

En un momento de dudas, Natsuki se giró en mi dirección, mirándome fijamente con aquellos relucientes ojos rosados que seguían llenándome de dudas y tristeza.

-Jonathan: Él era… no conozco el termino real, pero los conozco como apostadores compulsivos. Me llevaba a las peleas callejeras y me hacía pelear contra otros niños y a veces con adultos mucho más grandes que yo. Incontables fueron los golpes que recibí de esos dementes… y de su propia mano también…

-Natsuki: …

-Jonathan: No estás sola en esto Nat, no tienes por qué sufrir en silencio. Hay gente que realmente se preocupa por ti y te quiere. A pesar de que creas que no lo hay, siempre hay una solución para los problemas…

-Natsuki: ¡BASTAAAA!

Soltándose del borde, Natsuki se lanzó al vacío, cerrando sus ojos en cuanto sus dedos dejaron de sostener el cristal y sintiendo el helado viento de la tormenta. Afortunadamente, logre tomar su brazo en el instante exacto en que decidió hacerlo, quedando está colgada de mí y yo apenas sosteniéndome del borde.

-Jonathan: ¡NO! ¡NO PIENSO DEJAR QUE LO HAGAS!

-Natsuki: ¿PORQUE? ¿PORQUE TE IMPORTA? ¡SOLO VETE Y DEJAME, NO TIENES RAZON PARA HACER ESTO!

Jalando con todas mis fuerzas hacia adentro, arrastro a la chica hacia el interior del faro, tomándola entre mis dos brazos en cuanto esta está en el marco de la ventana y lanzándome de espaldas al suelo mientras la sujeto con todas mis fuerzas para evitar que vuelva a subir.

-Jonathan: TE EQUIVOCAS, SI TENGO UNA RAZON…

-Natsuki: ¡NO! ¡BASTA, DEJAME!

Siento su cuerpo, sus débiles músculos moverse en todas las direcciones posibles para intentar zafar de mi agarre. Lentamente muevo uno de mis brazos detrás de su cabeza y acaricio delicadamente su cabello, con todo el cuidado del mundo de no lastimarla de ninguna manera posible.

-Jonathan: No… no te voy a dejar.

Le digo mientras siento como las lágrimas que salían de su rostro caen sobre mí, rodando rápidamente sobre mi ropa y perdiéndose en la humedad de esta. Progresivamente sus movimientos, su fuerza comienza a ser cada vez más débil. Sus movimientos cesan por completo luego de unos minutos y solo se mantiene ahí conmigo, llorando desconsoladamente sobre. Entonces lo sentí, sus dos brazos, delgados como agujas pasaron alrededor de mi cintura y presionaron levemente mi cuerpo formando un débil pero muy cálido abrazo.

-Natsuki: Gracias… muchas gracias… gracias de veras…

Su voz parecía romperse más y más con cada palabra que salía de su boca. Lentamente nos separamos y la veo directamente a sus ojos mientras ella calva una mirada triste en el piso. Nos sentamos uno junto al otro a un lado de las escaleras, en silencio, sin decir absolutamente nada.

"Aun me siento demasiado nervioso como para pensar en cualquier frase motivadora… tengo miedo de que en cualquier momento haga alguna locura y no sea capaz de impedirlo…"

Estoy tiritando, el frio de la ventana golpe de viento que estábamos recibiendo en nuestras espaldas de parte de la ventana hacia parecer al lugar como una completa pesadilla invernal. Saco mi celular para intentar ver la hora…

-JUEVES-

"Tres de la mañana, aún queda un buen rato hasta que salga el sol. Me pregunto si todos esos documentales de Berl Gyills en los que hablaba de la hipotermia habrán sido verdad o solo un mero cuento."

Tengo señal. Podría intentar llamar por una ambulancia o algo de ese estilo para que se lleve a Natsuki y de paso me lleven con ellos.

-Natsuki: Jonathan…

-Jonathan: ¿Si?

-Natsuki: No quiero volver a casa…

-Jonathan: Esta bien, no te obligare, pero debemos irnos de aquí o moriremos congelados.

Mirando mi celular ella asintió con su cabeza sin decir una palabra. Marco el número de emergencia, siendo su mano posarse sobre la mía, con fuerza sus dedos se aferran a los míos mientras lentamente se acercaba hacia mí. Un escalofrió recorre mi cuerpo, poniendo mi piel de gallina y formando una expresión incomoda en mi rostro a modo de puro reflejo. Me giro y veo su rostro, lleno de sangre, moretones y dolor. Arrugo la manga de mi chaqueta y la uso para limpiar las marcas rojas que comenzaban bajo su nariz y se esparcían debajo de esta. Acaricio un breve momento su mejilla y rápidamente intento retirar mi mano de aquel sitio, solo para ser detenido por el agarre de Natsuki.

-Natsuki: Solo… un poco mas ¿sí?

Sonrió forzadamente en un intento de amabilidad mientras lentamente precioso mi frente contra con la suya. Suspiro levemente, tomando un poco del aire frio del lugar y llevándolo nuevamente a mis pulmones.

-Jonathan: Don't worry…

-Enfermera: Emergencia ¿si en qué puedo servirle?

El sonido de mi celular retumbo a través de todo el faro, golpeándose con los constantes impactos de la marea contra el concreto. Un rápido recuerdo llega a mi mente seguido de un sentimiento de "deja vu" que me hacía sentir nostálgico a la vez que alegre y más fuerte que nunca.

-Jonathan: Be happy.