Capítulo 5: Compañeros de piso.

Me recuesto sobre uno de los asientos de la sala de espera. La tenue luz de las bombillas iluminaba completamente el lugar, mostrando un pasillo lleno de puertas y guiado por líneas de colores en el piso al final del cuarto. Saco mi celular para ver la hora.

"4:30hs. A este paso dudo mucho que pueda volver para seguir durmiendo."

Deslizo mis dedos por la pantalla, adentrándome en la sección de mensajería y presionando específicamente sobre la bandeja de entrada. Veo los mensajes de Marco, estos fueron recibidos hace unas cuantas horas, probablemente los envió antes de irse a dormir. En un intento de leerlos, precioso sobre el primer mensaje pero soy detenido por uno de los enfermeros del lugar.

-Enfermero: Señor, no puede usar celulares aquí.

Tenía una apariencia muy típica, bata blanca, libreta cuadrada y bastante más grande que las convencionales, lentes, vamos lo típico que esperas de cualquier doctor.

-Jonathan: ¿Eh? Oh, lo siento.

-Enfermero: Un momento ¿Es usted el muchacho que vino con aquella chica de cabello rosado?

-Jonathan: ¿Así es, ocurrió algo?

Pregunto mientras meto nuevamente el celular dentro de mi chaqueta, aun húmeda a causa de la lluvia.

-Enfermero: Ocurre más que solo "ALGO", aunque por privacidad me temo que no puedo dar más datos. ¿Usted qué relación tiene con el paciente?

-Jonathan: Yo solo soy un amigo.

"Me hago una idea de cuáles podrían ser esos a los que se refiere. No voy a forzarlo a hablar, pero si podría engatusarlo para ver si puede decirme algo, al menos por descuido."

-Enfermero: Un amigo… ¿un amigo que impidió el suicidio de una chica, en un faro abandonado, a las tres de la mañana?

-Jonathan: Mire, yo tampoco conozco los detalles a fondo… pero con todo el riesgo del mundo a equivocarme, diría que el responsable de todo es su padre.

El rostro del enfermero apenas si cambio, se mantuvo estático, inmóvil, como si de alguna manera ya supiera lo que acababa de decir. El sujeto suspiro en alto mientras llevaba una mano a su rostro y frotaba fuertemente sus ojos.

-Enfermero: Hijo…

Dijo refiriéndose a mí mientras se sentaba a mi lado en uno de los asientos consecuentes.

-Enfermero: Mira, estoy sorprendido por el hecho de que es la primera vez que alguien acompaña a esta chica…

-Jonathan: ¿Primera vez? ¿Cómo es eso de "la primera vez"? ¿Ósea que hubieron ocasiones anteriores?

-Enfermero: Es algo que ocurre… más seguido de lo que nos gustaría a cualquiera. Todos en el hospital conocen la situación de tu amiga, el problema es que nadie puede ayudarla como tal.

En ese momento recordé lo que dijo Marco, eso sobre las relaciones que tenía su padre. Entonces todo parece ser verdad… en ese caso… ¿qué clase de vida ha estado teniendo Natsuki hasta ahora? ¿Con que clase de monstruo la vida la condeno a estar atada?

-Jonathan: Los rumores sobre su padre… ¿son verdad?

-Enfermero: Desgraciadamente todo apunta a que sí. Es por eso que nadie puede hacer un llamado de atención al estado para que se haga cargo de la chica. Eso solo desencadenaría dolor y sufrimiento en la persona que lo hiciera… y probablemente ni siquiera llegaría a nada.

Llevo una de mis manos detrás de mi cabeza, llevando mi mirada al piso mientras pienso mis posibilidades en esta situación. Es difícil… llame a la policía unas horas atrás para avisar de su desaparición, así que ahora debo volver a llamar para informar que ya está…"bien". Fuera de eso, la única que podría ayudarse a sí misma seria ella. Cualquier tipo de declaración ajena no serviría de nada si ella se mueve en primer lugar, aunque en su situación dudo mucho que esté dispuesta a esto. Esta psicológicamente destruida…

-Jonathan: ¿Que va a pasar con ella ahora?

-Enfermero: La dejaremos reposar el resto de la noche en su habitación, pero en la mañana alguien tendrá que venir a retirarla. No podemos dejar que alguien que intento quitarse la vida salga caminando de aquí solo y como si nada.

-Jonathan: ¿Podría ser yo?

Pregunte en el mismo instante que el enfermero término de hablar. Este realizo una mueca extraña, se levantó de su asiento y comenzó a mirar en su libreta, buscando un documento en específico.

-Enfermero: ¿Antes que nada, porque tanto interés en ella? ¿Tratas de impresionarla o algo por el estilo?

-Jonathan: Tengo la respuesta perfecta para eso… pero es algo personal. Quedemos en que me sentiría terrible conmigo mismo si dejo las cosas como están.

-Enfermero: Y una vez salgan de aquí… ¿qué? Creo que no tienes idea de donde te estas metiendo.

-Jonathan: No tengo idea ni siquiera de donde estoy parado desde que llegue a esta ciudad. No tengo familia ni cualquier tipo de persona que podría ponerse en peligro por mis acciones… estoy directamente solo. ¿En serio tengo pinta de alguien a quien podría importarle un carajo lo que le pase?

El sujeto y yo compartimos miradas unos momentos en los que parecía que el sujeto estaba en una batalla interna por saber qué camino tomar en esta situación. Suspiró, comenzando a escribir en una de las páginas de su libreta mientras me hacia una seña para que lo acompañe.

-Enfermero: Moveré algunos papeles para relacionarte con la familia de Natsuki… que conste que estoy ayudándote solo porque te considero una persona de fiar. Digo, no todos los días llegan llamadas de auxilio en medio de una tormenta con destino a un faro abandonado.

"Supongo que viéndolo desde la postura de este sujeto, es difícil que la vida de la chica se ponga incluso peor. Digo, literalmente estuvo al borde de querer terminar con todo. Por lo que podría decirse que cualquier cosa que haga para ayudarla contaría de inmediato como algo bueno, por más diminuto a insignificante que sea."

La luz de la sala de esperas se terminó en cuanto comenzamos a caminar junto a los cuartos de los pacientes, actualmente durmiendo como rocas… o bueno, es lo que cualquiera pensaría. El enfermero me detiene delante de una de las salas y señala con su dedo a la pequeña ventana de la puerta. Deslizo rápidamente mi mirada a través del cristal, solo para encontrarme con la chica de cabellos rosados, durmiendo plácidamente en una de las camillas. Junto a ella, una pequeña lámpara que iluminaba con su tenue y débil luz una pequeña parte del cuarto.

-Enfermero: Puedes pasar la noche con ella, pero recuerda que te estará vigilando la guardia. Tienes una silla junto a la cama, puedes descansar ahí.

-Jonathan: Muchas gracias.

-Enfermero: No me lo agradezcas a mí, solo busco lo mejor para esta chica y en este momento lo que más necesita es el apoyo emocional de otra persona. Recuerda que su vida está en tus manos.

"Gracias… casi no pusiste nada de peso sobre mis hombros diciendo eso ¿eh?"

El hombre desliza la mano sobre el picaporte y cuidadosamente abre la puerta sin causar demasiado ruido para no despertar a Natsuki. Lentamente me escabullo dentro del cuarto y la puerta se cierra detrás de mí. Veo una silla ubicada a un lado del calefactor. Tomo lugar junto a este, recibiendo su calor que sin hacerse esperar llena mi cuerpo con aquella reconfortante sensación. Siento como la humedad de mi ropa comienza a secarse lenta pero constantemente.

"Si no me enfermo luego de esto, es probable que sea porque tengo un dios aparte o algo por el estilo."

Mi mirada se posa sobre la durmiente muchacha. Sus ropas, antes empapadas al igual que las mías, habían sido reemplazadas por un delantal blanco como la nieve y delgado como la ceda. Lanzo una sonrisa mientras oigo como de su garganta salía un ligero y casi inaudible ronquido.

"Es bastante linda a decir verdad. Lástima su carácter, pero supongo que debe ser porque no me conoce bien."

-Jonathan: Don't worry, be happy.

Susurro para mí mismo antes de relajar mi cuerpo sobre la silla de madera, dejando que el cansancio me domine y sintiendo como poco a poco me sumergía en el mar de los sueños.

-¿?-

-Papa: ¡VAMOS! ¡DEMUESTRAME DE QUE ESTAS HECHO!

Me encontraba parado frente al gigantesco hombre delante de mí. Sus puños, levantados en alto, volaban con fuerza contra mí en repetidas ocasiones. Mi sangre bajaba por mi boca, manchando mi ropa en repetidas ocasiones con un tinte rojizo oscuro permanente. Bloqueo sus ataques, usando mis brazos como escudos mientras me muevo de lado a lado intentando esquivarlos para no recibir más daño en mi cuerpo.

-Papa: Tienes que ser fuerte muchacho, la vida es dura… si no golpeas igual de fuerte…

Uno de sus puñetazos impacto de lleno en mi estómago, sacando completamente el aire de mis pulmones y dejándome de rodillas en el piso, sin poder respirar.

-Papa: Serás derribado.

En un acto de ira más que de cualquier otra cosa, escupo sangre en su rostro, cosa que solo sirvió para hacer enojar todavía más a aquel monstruo.

-Papa: Parece que alguien está de mal humor.

En ese instante, me tomo del cabello y estampo mi rostro contra helado piso de concreto. Seguido a esto, oigo como rompe una de las botellas de la mesa, desparramando el cristal por todo el suelo y a su vez mamándome con este.

-Papa: No te preocupes, soy muy bueno para enseñar…

Lentamente se movió hacia mis espaldas, tomándome por el cuello y forzándome hacia abajo para evitar que pudiese moverme. Con su otra mano tomó uno de los cristales y…

"Solo podía oír mis propios gritos de agonía mientras el pedazo de vidrio bajaba por mi espalda, realizando curvas y movimientos impensablemente dolorosos. Un sufrimiento sin medida, un dolor inhumano… el tiempo parecía haberse ralentizado, solo para alargar el momento."

-¿?-

No fue la noche más cómoda de todas, pero he tenido peores así que supongo que no puedo quejarme. Una vez ambos estamos despiertos simplemente esperamos a la llegada de uno de los doctores, quien rápidamente avisa para que traigan las ropas de Natsuki y le den de alta. Y si se lo pregunta, si, hubo silencio absoluto entre nosotros dos en todo ese tiempo.

"Me pregunto… ¿que estará pensando?"

Giro mi cabeza hacia ella para intentar hacer contacto visual, pero ella mueve la suya en dirección opuesta para evitar que nuestros ojos se encuentren.

"Algo me dice que no está de ánimo."

Finalmente nos dejan salir del hospital. A travesamos la puerta principal, solo para ser golpeados por el sol de la mañana. Me parecía un resplandor demasiado potente para ser tan temprano, por lo que saco mi celular para ver la hora. Diez mensajes nuevos de Marco y eran las 10:00.

"Bueno y así perdemos las primeras horas de escuela… aunque en esta situación no creo que sea recomendable siquiera pensar en asistir. Probablemente los enfermeros hayan avisado del percance de Natsuki y… bueno, yo estoy jodido."

Mirando detenidamente con el rabillo del ojo, puedo ver a Natsuki comenzar a caminar hacia adelante, sin intenciones siquiera de esperarme.

-Jonathan: ¡Hey Nat!

No hubo respuesta de su parte, más que acelerar su paso para intentar dejarme atrás.

"No voy a pasar por esto otra vez…"

Rápidamente la tomo por el antebrazo, deteniendo su paso y captando rápidamente su atención. Esta no grito, no se quejó, no hubo siquiera una reacción a mis acciones. Simplemente sostuvo una mirada firme contra mí, constante, sin siquiera parpadear.

-Natsuki: Ya te lo dije, no pienso volver a casa… tú mismo prometiste que no me forzarías a volver… así que por favor, solo suéltame y déjame ir.

-Jonathan: ¿Pero a donde piensas ir? ¿Tienes algún lugar donde quedarte?

-Natsuki: Cualquier lugar es mejor que haya…

Seguido a eso, caí en cuenta de algo muy obvio pero en lo que no había pensado hasta ahora. Ella no tiene donde quedarse… y no parece que sea capaz de expresarlo. Suelto su brazo, dejando libre a esta para que haga su camino. Una fuerte sensación de impotencia lleno mi ser mientras veía como se giraba y caminaba lentamente, alejándose poco a poco de mí.

-Natsuki: Oye…

Deteniéndose a unos metros de mí, nuevamente se gira, esta vez con una sonrisa en su rostro, un tanto forzada pero a su vez genuina.

-Natsuki: Aprecio mucho lo que hiciste, realmente significa mucho para mi… es algo que nadie había hecho antes y…realmente se sintió bien que alguien se preocupe así por mí.

-Jonathan: Es algo que ya han hecho por mí, lo mínimo que puedo hacer yo ahora es darle otra oportunidad a alguien más.

-Natsuki: Escucha, no tienes que mentir…

-Jonathan: Mentir…

Dándome la vuelta comienzo a levantar rápidamente mi camisa, dejando expuesta mi espalda por completo ante la vista de Natsuki. La expresión facial de esta rápidamente fue cubierta por su mano, que a su vez impidió que saliera un pequeño grito de impresión.

-Jonathan: Desearía estar mintiendo…

Unas cicatrices horribles aunque ya secas y viejas marcaban toda mi espalda… jamás podré olvidar esa noche. Sera el recuerdo que me perseguirá hasta el fin de mis tiempos.

-Natsuki: ¿RESPETO? ¿Q-Quien te hizo eso?

Vuelvo a taparme la espalda para evitar que alguien más lo vea, dando un suspiro de cansancio mientras lo hago.

-Jonathan: ¿Tu quien crees? Ahora sabes que nada de lo que dije es mentira… Es por esto que se por lo que estás pasando, sé que estas enojada, sé que tienes miedo y no entiendes porque te ocurre esto, pero a mí me enseñaron que sin importar lo mal que estén las cosas… sin importar que tan oscuro sea el camino, siempre habrán personas que nos ayuden a superarlos.

Comienzo a caminar hacia la chica de manera lenta y calmada. Esta se encuentra dudosa, en varias ocasiones vi que sus piernas temblaron en un intento de correr para alejarse, pero sin embargo ella siguió en su lugar.

-Jonathan: Pero no puedo ayudarte sin que me des la oportunidad Natsuki… por favor, déjame ayudarte.

Digo a la vez que extiendo mi mano en su dirección, ofreciendo más que solo un contrato, más que una promesa escrita… ofreciéndole una nueva vida. Natsuki estaba claramente al borde del colapso emocional, todo esto por lo que había estado pasando claramente la estaba afectando gravemente y no es para menos, admito que también me encontraba en necesidad de gritar a los cuatro vientos.

-Natsuki: Esta bien…

Escucho unas palabras extremadamente débiles salir de sus labios en el momento que ella sostiene mi mano fuertemente, casi diría que intentando romper mis huesos. La miro sonriente mientras con mi otra mano rasco la parte trasera de mi cabeza y le digo con optimismo…

-Jonathan: Don't worry, be happy.

-Natsuki: No me vengas con tu dicho extraño. Vamos a comer algo, hace dos días que no cómo y estoy muriéndome de hambre.

Dijo tratando de romper la tensión de momento y cambiando el tema a algo más llevadero.

-Jonathan: Uff, no puedo estar más de acuerdo con eso. ¿Tienes algo en mente o quieres que vayamos a mi casa y destrocemos la nevera?

-Natsuki: eso último me convence más, dudo que hayas tomado algo de dinero antes de salir.

-Jonathan: Si, solo estaba presumiendo. En realidad no tengo un centavo ahora mismo jajaja.

-Natsuki: No seas idiota jajaja.

"Bueno, después de todo eso, por lo menos es bueno ver que aún tiene fuerzas para reír. Supongo que me toca trabajar a partir de aquí… otro desafío para la lista."

A falta de cualquier ayuda monetaria nos vimos en la necesidad de caminar por toda la ciudad hasta llegar a casa. Hablamos durante todo el camino de cientos de temas diferentes, entre los que se encuentran el manga, las comidas, las series y por alguna extraña coincidencia del destino, sobre las costumbres japonesas de las cuales no tenía ni las más mínima idea, que por cierto me parecen de lo más excéntricas y complicadas. Ahora que lo pienso, Natsuki parece tener un interés enorme en todo ese extraño mundo asiático. Nunca tuve la suerte de aprender nada de ahí, pero ahora supongo que sabré más de lo que alguna vez quise.

-Jonathan: Y llegamos… hogar dulce hogar.

Dije mientras pasábamos de manera cansada bajo el marco de la puerta. Sin esperar otro segundo me lancé sobre uno de los sofás, con la intención de descansar mis piernas luego de aquel largo viaje. Instantáneamente mi estómago comenzó a gruñir, anunciando la necesidad urgente de alimento.

-Jonathan: Oh, es verdad…

Estuve a punto de levantarme en el momento en que Natsuki me detuvo con su mano, empujándome nuevamente sobre el sillón mientras ponía una expresión triunfante y orgullosa.

-Natsuki: No tan rápido. YO seré quien cocine, al menos por hoy. Es lo menos que puedo hacer después de todo.

-Jonathan: ¿Sabes cocinar?

-Natsuki: ¿No es eso obvio? Es por eso que soy una pro, querido Jonathan.

-Jonathan: Que bueno que sepas porque a mí se me da fatal.

-Natsuki: ¿Es en serio? ¿Y quién te cocinaba hasta ahora?

-Jonathan: Nadie, comía lo que me salía jajaja.

-Natsuki: Ja, pues prepárate para deleitarte con los mejores hotcakes que comerás en tu vida.

"¿Que son los hotcakes? ¿Pastel caliente? Oh bueno será alguna locura japonesa, yo que sé."

Exclamo mientras proseguía a retirar la capucha que llevaba puesta y lanzarla sobre el perchero. Seguido a esto, ella mantuvo una mirada un tanto incomoda, moviendo sus ojos de lado a lado, como si se hubiese dado cuenta de que hizo algo indebido.

-Jonathan: ¿Ocurre algo Nat?

-Natsuki: No, es solo que…

-Jonathan: Siéntete como en casa, no hay ningún problema… o espera… tengo una mejor idea, no te sientas como en casa.

-Natsuki: Te crees muy gracioso eh? Pues a causa de eso los tuyos no tendrán miel.

Dijo mientras se giraba y caminaba lentamente hacia la cocina. Por mi parte saco el celular, deslizo hacia un lado las notificaciones de Marco, desbloqueando la pantalla y llamando a la estación de policía. Aquí fue cuando tuve que aguantar los insultos de los oficiales porque supuestamente "entorpecí la justicia con un caso sin importancia".

"Hasta cierto punto puedo entenderlo, pero demonios hombre, es tu trabajo, te están pagando por esto."

Escucho un furioso golpeteo en la puerta. Rápidamente me enderezo en el sofá, dejando sobre la mesa mi celular y acercándome silenciosamente al picaporte. Miro a través del visor de la puerta. Puedo distinguir una figura delgada, de cabello castaño y mirada un tanto ansiosa.

"¿Marco?"

Abro la puerta rápidamente recibiendo al muchacho con una sonrisa disimulada en mi rostro.

-Jonathan: ¡Amigo! ¿No deberías estar en la escuela?

-Marco: Si, debería… ¿y tú? ¿No deberías?

-Jonathan: Si, yo debería hacer muchas cosas…

-Marco: A ver… ponte serio unos momentos por dios. ¿Leíste los mensajes que te envié?

-Jonathan: Lo intenté pero estuve ocupado con… un problema más serio…

-Marco: ¿Un problema más serio? ¿Y se puede saber que es ese problema?

"No creo que deba decirle, es un tema bastante delicado."

De repente, Natsuki apareció en la habitación moviendo de lado a lado el tarro de leche vacía que guarde en la nevera.

-Natsuki: Oye John ¿no tendrás un poco de…

-Marco: ¿NATSUKI?

"Y ahí es cuando se fue al caño el secreto."

El silencio lleno la sala mientras mi amigo esperaba una explicación, yo buscaba las palabras indicadas para explicar todo y Natsuki mantenía una mirada firme sobre nosotros dos, expectantes de lo que pudiésemos decir.

-Jonathan: Es una larga historia… pero, no creo que sea el mejor momento para hablar sobre ello.

-Marco: ¿QUE NO ES EL MEJOR MOMENTO? NO HABRA MEJOR MOMENTO.

Exclamo Marco en un ataque de ira e impotencia. Las expresiones corporales del muchacho gritaban el hecho de que estaba bajo mucho estrés. Con ambas manos, rápidamente froto su rostro mientras intentaba recuperar su compostura.

-Marco: Escucha… es verdad, no es momento de hablar de esto. MIRA LOS MALDITOS MENSAJES, es algo sumamente importante… solo vine porque estaba preocupado por lo que paso ayer y por el hecho de que nunca recibí una respuesta.

-Jonathan: Marco… ¿estás bien?

-Marco: Si… si… yo estoy de maravilla. Quisiera decir lo mismo de ellas…

-Jonathan: ¿Ellas?

"A este punto ya no comprendo nada de lo que Marco estaba hablando, pero claramente hay algo que lo está atormentando. Supongo que esos mensajes que envió dirán algo sobre ello, solo espero que no sea nada como lo de Natsuki…"

-Marco: Da lo mismo, solo lee los mensajes ¿ok?

-Jonathan: Si, está bien, leeré los mensajes, tranquilo.

-Marco: Y también… mantenla vigilada, por lo que más quieras…

Dijo en un susurro casi inaudible mientras dirigía su mirada a una más que confundida Natsuki a mis espaldas. Seguido a esto, el muchacho prosiguió a retirarse del lugar, caminando un tanto apresurado por alejarse del pórtico de mi casa.

-Natsuki: ¿Que le pasaba a Marco?

-Jonathan: No sé si quiero… pero tengo que saberlo.

Rápidamente me lanzo sobre el sofá mientras busco en la bandeja de entrada los mensajes del chico. Decir que algunos de ellos carecen de sentido para mí, es decir demasiado poco. Natsuki se para a mi lado mientras me muevo alrededor de los mensajes nuevos de Marco.

-Marco: Oye, lamento mucho lo que paso hoy. Esa forma de ser del papá de Natsuki hizo que me diera cuenta de algo horrible. Las chicas… ellas están pasando cosas horribles y temo que todo acabe como la última vez. Recuerdo vagamente algo que dijo Monika al respecto… algo sobre sus personalidades, pero es muy poco realmente

-Marco: El punto es que ellas necesitan de nuestra ayuda, en especial Sayori… oh hermano… tengo tanto miedo de que vuelva a ocurrir. No podría soportarlo amigo yo… no creo que pueda.

-Marco: Mira, estaré un poco distanciado en cuanto a todo esto sobre Monika. Lamentablemente soy el único que sabe sobre lo que está ocurriendo y tengo que hacer algo antes que esto se convierta en un infierno… ¿lo entiendes no?

"Pues no amigo, lamentablemente no lo entiendo. Quisiera que especificaras un poco más, aunque supongo que si no lo hizo será por algo."

-Natsuki: ¿Esta forma de ser de mi papá? ¿Fueron a mi casa?

-Jonathan: Ah sí, fuimos a visitarte para ver si estabas enferma. Y bueno, tuvimos un pequeño encuentro cercano con el viejo.

La mirada de Natsuki cambio a una de preocupación mientras escuchaba lo que acababa de decir. Un ligero presentimiento de que fue mala idea decir eso pasaba por mi mente. Habiendo terminado los mensajes de ayer, solo queda continuar con los que envió hoy en la mañana.

-Marco: Oye, acabo de notar que no respondiste los mensajes de ayer… si por algún motivo te enfadaste conmigo, que sepas que lo siento, pero esto es realmente algo muy serio.

-Marco: Mira, lo último que pude encontrar en relación a Monika podría interesarte. No es mucho pero es un archivo de audio que tal vez tenga alguna relación con lo que está ocurriendo.

-Natsuki: ¿Quién es Monika?

Pregunto Natsuki mientras detenía el movimiento de los mensajes con su mano posada sobre la pantalla.

-Jonathan: Honestamente, ni siquiera yo lo sé con exactitud. Supuestamente es una chica que conocía a Marco y estaba metida en… cosas… que tampoco comprendo… el punto es que estamos tratando de descubrir que ocurrió con ella.

-Natsuki: Espera, dices que conocía a Marco, ósea que iba a la misma escuela que nosotros. ¿Cómo pudo desaparecer sin que nadie se diese cuenta o siquiera la recuerde?

-Jonathan: Ese es el punto de nuestra búsqueda. Es algo… sumamente extraño y un poco aterrador incluso.

Decidí no contarle la historia completa. ¿Le creerías a alguien si te dice que de la noche a la mañana aparece en una ciudad desconocida, con casa nueva y sin recordar absolutamente nada sobre como llego ahí? Sí, yo tampoco. De repente, Natsuki da un salto hacia atrás, lanzando un pequeño grito mientras corría desesperadamente a la cocina.

-Natsuki: ¡Olvide los hotcakes!

Aprovecho este despiste para moverme a través del próximo mensaje.

-Marco: Siento la espera, no encontraba el archivo.

-Marco: "ARCHIVO DE AUDIO"

Siendo una grabación de alrededor de cuatro minutos, la descarga tardo un poco pero finalmente estuvo lista para reproducirse. Bajé el volumen del celular para evitar que la chica en la cocina escuchase cualquier tipo de mensaje extraño y presioné el botón de reproducción. Estática absoluta. Durante toda la grabación solo podía oírse una estática menguante entre sonidos agudos y graves, como si fuesen las liricas de alguna canción pero extremadamente corrupta. Paso al siguiente mensaje.

-Marco: Hey sigues sin responder… entiendo si estás enojado pero al menos dime algo para saber que todo está bien… lo digo porque bueno… faltaste a clases y… es extraño…

-Marco: Jonathan por favor responde.

-Marco: Responde con un demonio. Jonathan por dios, lo digo en serio, responde este maldito mensaje.

"Wow… Marco realmente se preocupó por mi… es un buen chico pero claramente algunas cosas no está bien en su cabeza. Aunque supongo que no puedo hablar de él de esta forma, no lo conozco lo suficiente."

Mientras terminaba de leer, Natsuki entro a la habitación con una sonrisa triunfal en su rostro mientras traía en sus manos un plato lleno de… ¿cómo los llamó? ¿Hotcakes? Bueno, un plato lleno de masa dulce, cocinada y un poco crujiente.

-Natsuki: Y aquí están, recién preparados y listos para su destrucción.

-Jonathan: ¿Esos son hotcakes?

-Natsuki: ¿Nunca los has comido? ¿Viviste bajo una piedra todo este tiempo o algo así?

-Jonathan: Hey no me culpes, no existían estas cosas en mi casa jajaja.

La chica se sentó delante de mí, dejando el plato sobre la mesa. Pude su rostro cambio lentamente de uno feliz a uno un tanto incómodo.

-Natsuki: Oh… lo siento.

-Jonathan: ¿Eh? ¿Porque?

-Natsuki: No quise hacer esa pregunta… fue algo fuera de lugar…

-Jonathan: ¿Pregunta? A que te… oh, ya entendí. Tranquila esa herida ya no duele.

La chica parecía un tanto desconforme con mi pregunta. Confundida, sin entender el porqué de mis palabras.

-Natsuki: Pero… ¿cómo lo superaste? Es decir, cuando te veo no pareces una persona que haya sufrido ese tipo de maltratos. Todo lo contrario, eres una persona… ya sabes.

-Jonathan: Supuse que tarde o temprano preguntarías eso.

Sonrió de manera optimista mientras tomo mi celular y busco entre todas las carpetas de descarga… una en específico. Dentro, cientos de canciones, remixes y covers del mismo autor esperaban a ser reproducidos una vez más, como tantas veces había hecho en el pasado.

-Jonathan: El mejor cantante de la historia…

Deslizando mi dado sobre la pantalla, la canción comienza a reproducirse. Una tonada tan simple, tan sosa y vaga que parecería ingeniada por cualquier vago de la calle… y al mismo tiempo, tan llena de sentimiento, tan… perfecta. Natsuki me miraba incluso más confundida que antes, sin entender absolutamente nada de lo que yo estaba haciendo.

"Here is a little song I wrote,

you might want to sing note for not.

Don't worry, be happy."

-Jonathan: Creo que realmente no puedo explicar con palabras lo que siento cada vez que escucho esta canción.

-Natsuki: ¿Es por esa canción que siempre repites ese… "eslogan"?

-Jonathan: ¿Eslogan? Bueno… en parte así es… tiene un significado más profundo que solo eso, pero podríamos decir que de ahí viene.

Aquella tonada se repetía incesantemente mientras el artista contaba a la par que mi cuerpo comenzaba a moverse al son de su voz, casi a modo de reflejo, sin tener intenciones reales de hacerlo, pero tampoco de detenerme.

-Natsuki: ¿Hey… que estás haciendo?

-Jonathan: Escucha, adoro esta parte…

"In every life we have some trouble

But when you worry you make it double

Don't worry, be happy"

Sin contenerme en lo absoluto, suelto mi cuerpo, me paro sobre el sofá y comienzo a bailar, sin importarme absolutamente nada… una sonrisa de oreja a oreja se dibuja en mi rostro, la felicidad completa me invade. Oigo una risa ahogada, una tierna y sincera risa que intentaba ser contenida por el sostener de sus manos contra sus labios. Giro mi rostro en dirección a Natsuki. Ella intentaba disimular la gracia que le causaba verme así. Dándome cuenta de esto, sigo bailando de la manera más extraña que se me ocurre. Entonces la oigo… la risa más aguda y estruendosa que he oído en toda mi vida.

-Natsuki: ¡Detente jajaja, por favor detente jajaja!

El hecho de verla de esta manera, sin duda me alegraba incluso más que solo escuchar las canciones del gran Bob. Entonces, volteo mi mirada hacia el plato, solo para darme cuenta de que no teníamos cubiertos para comer lo que había preparado Natsuki.

-Jonathan: Oh, vuelvo en un momento.

Me deslizo sobre el espaldar del sofá y rápidamente me meto a la cocina para buscar algunos cuchillos y tenedores.

"MEOW…"

-Jonathan: ¿eh?

Miro a mi lado para encontrarme con un ronroneante minino que restregaba su cuerpo contra mis piernas y maullaba para llamar mi atención. Dobló mi espalda para acariciarlo unos momentos mientras dejo los cubiertos sobre la mesa de la cocina.

-Jonathan: ¿Que pasa amigo? No saludaste a nuestra nueva inquilina.

De repente lo noto. Había un pedazo de papel enganchado en la patita de Mitch. Un papel colorido, bastante resistente como para ser de algún diario o revista de ese estilo. Miro más de cerca el crimen solo para darme una idea de su procedencia.

"Hay no…"

Rápidamente me levanto, tomando los cubiertos y corriendo camino hacia la sala de estar. Dejo los cuchillos y tenedores y me dispongo a subir la escalera mientras señalo a Natsuki el hecho de que faltaba una cosa antes de que me uniera a ella. Subo las escaleras, abro la puerta del cuarto y me encuentro con… los restos del huracán catrina.

-Jonathan: ¿MITCH QUE DIABLOS?

Exclamo con cuidado de no resonar con el eco del lugar. Uno de los mangas de Natsuki había sido destrozado y esparcido por cada pequeño centímetro del lugar.

"¡VOY A MATAR A ESE GATO! VOY A… Da igual, no tengo tiempo para esto."

Me lanzo sobre los pedazos de papel y escarbo sobre la superficie de mi escritorio en busca de…

-Jonathan: Bien, todavía están intactos…

El resto de los mangas. Aparentemente Mitch solo rompió el que me encontraba leyendo anoche. Con un poco de suerte, Natsuki ya habrá leído este, pero me siento un tanto mal por esto.

"Bueno siempre puedo aprovechar la situación, supongo."

Me llevo los tomos y bajo nuevamente las escaleras, poniendo estos debajo de mi brazo y moviéndome lo más rápido que podía, siempre intentando que estos no se resbalaran. Los ojos de Natsuki se posaron sobre mí en cuanto baje el ultimo escalón y me dirigí hacia donde ella estaba.

-Natsuki: ¿Está todo bien?

-Jonathan: Si, el gato había hecho un desastre con uno de mis comics… hay un verdadero campo de guerra haya arriba. Pero aproveche para traerte ¡esto!

Exclame mostrándole los mangas y de inmediato la chica me los arrebato de las manos sonriendo como si hubiese visto la primera gota de agua del desierto.

-Jonathan: Busque algunos para llevarte cuando fuimos a tu casa, lamentablemente no sé muy bien cuales tomé.

Levantándose del sofá, Natsuki dio la vuelta a la mesa y volvió a sentarse esta vez a mi lado mientras abría uno de los primeros tomos en la primera hoja. Yo comienzo a cortar la extraña comida confeccionada por la chica y ambos comenzamos a devorarla mientras leemos poco a poco las páginas del pequeño libro.

-Natsuki: Oye John.

-Jonathan: ¿Si?

-Natsuki: Muchas gracias.

-Jonathan: Ah no fue nada, gracias por cocinar… ¿este postre?

-Natsuki: jajaja realmente no tienes idea lo que es ¿verdad? Por cierto ¿estos son todos los tomos que trajiste?

-Jonathan: Eh si… ¿porque la pregunta?

-Natsuki: Porque el tomo 9 salta directamente al tomo 11 ¿estás seguro de que no dejaste ninguno en la escuela?

En ese momento, Mitch llega junto a mí y comienza a ronronear mientras se restriega en mis piernas, se lanza al suelo y comienza a jugar con sus patitas.

"Maldito gato…"