Capítulo 10: El Festival Parte 3.
[INICIANDO PROTOCOLO: "ARCO 2"]
-¿?-
"¿Escuche bien? ¿Este sujeto… intento matar a Monika?"
El muchacho bajo la cabeza, intentando escapar de la mirada juzgante de la chica.
-César: No dependía de mí. Es algo que debía hacerse…
-Monika: ¿Algo que debía hacerse? Todo lo que hice lo hice por ti. Solo quería… solo quería poder verte. ¡QUERIA DEJAR DE ESTAR SOLA! ¡QUERIA ESTAR JUNTO A ALGUIEN QUE PUDIESE CONSIDERAR "REAL"!
Monika levantaba cada vez más la voz a medida que hablaba, dejando salir la ira que claramente la agobiaba internamente. Yo no podía hacer más que simplemente mirar como aquellas personas luchaban sobre algo a lo que era completamente ajeno y se desquitaban de un pasado que no había sido placentero para ninguno de ellos.
-César: ¿Crees que no me hubiese gustado ayudarte? ¿CREES QUE FUI YO QUIEN TE ENVIO AHÍ? YO JAMAS QUISE NADA DE ESTO… esto se escapó de mis manos.
-Monika: Como si fuese la primera vez que algo se te escapa.
La chica se cruzó de brazos y frunciendo el ceño, dio la espalda a César mientras este volvía a ponerse sobre sus dos piernas.
-César: Bueno, a mí no me diseñaron para ser una chica perfecta que no comete errores… oh espera, "CASI" no comete errores.
Seguido a esto, el muchacho comenzó a actuar de una manera muy femenina y comica mientras se burlaba de la molesta chica en frente suyo.
-César: "Mírenme, soy Monika, voy a borrar al mundo entero para secuestrar a un escolar y forzar el sistema para que César tome posesión de su cuerpo…SEGURAMENTE ESO ES UNA IDEA BRILLANTE. VOY ENCERRARNOS EN UNA MALDITA CAJA DE CARTON DURANTE TODA LA ETERNIDAD."
Más molesta que antes, Monika se giró rápidamente y respondió a las burlas de César con otro comentario sarcástico.
-Monika: ¡AH! ¿Con que esas tenemos? "Míreme soy César, voy a dejar que me envíen lejos a la chica que me ama a pesar de que sea la única que ha demostrado algo de cariño por mí, luego voy a borrarla de la existencia y traerla de regreso para seguir jugando con su corazón ¡PORQUE SOY UN INSENSIBLE!
Hubo un largo y denso silencio entre ambos en el cual únicamente se miraron el uno al otro a los ojos, con una expresión que rosaba mucho el odio. De manera incomoda, rompo el silencio solo para atraer su atención de manera… un tanto indeseada pero necesaria.
-Jonathan: ¿Puedo decir algo?
-Monika/César: NO.
Momentáneamente veo a Monika girar confundida hacia mí solo para segundos más tarde volver a voltearse en dirección a César.
-Monika: ¿Lo trajiste hasta aquí? ¿PORQUE?
-César: Es más serio de lo que crees… pero será complicado explicar todo ahora mismo. Básicamente, lo único que tienen que saber ahora es que un ente inmortal y prácticamente incontrolable intentó corromper el mundo que ustedes conocen.
-Monika: Di algo que no sepamos. Te recuerdo que aunque haya estado en el vacío infinito aun soy consciente de las cosas que pasan en esa calculadora a la que llamas "mundo".
Aclarando su garganta, el muchacho intento calmarse y bajar su voz mientras intentaba hablar de la manera más amable posible con la iracunda muchacha que seguía lanzando fuego por la boca.
-César: Monika, entiendo que estés enojada y también entenderé completamente si me odias… pero en este momento necesitamos pensar con claridad. Por favor ¿podemos dejar esto para después?
La mirada de la chica cambio drásticamente al oír aquello, como si estuviese sorprendida por la actitud que César tomó hacia ella. Esperó unos momentos para responder, respirando hondo y separando su visión de nosotros mientras lo hacía.
-Monika: César, no te odio… es solo que es muy dificil ¿sí? Tienes idea de lo que fue estar…
-César: Si… si lo sé. Pasó por mi mente cada maldito segundo… y aun teniéndote aquí no creo que pueda perdonarme por ello… pero tendremos nuestro tiempo para arreglar lo que está roto. Ahora debemos solucionar esto lo antes posible.
Monika asintió con la cabeza, volviendo a mostrar un rostro completamente neutral y dando un paso hacia atrás.
-Monika: Estaré… un poco alejada si me necesitas. Aún tengo que acostumbrarme a ser yo misma otra vez. Solo llámenme si… me necesitan o lo que sea.
César me tomo de los hombros y gentilmente señalo a la puerta por la que entramos, invitándome a salir de la habitación. De manera adolorida me moví lentamente hacia esta, captando la confundida mirada del joven que parecía extrañado de mis acciones.
-César: Oh, lo siento.
Aquel extraño sujeto chasqueo sus dedos, haciendo que una ligera y espontanea corriente eléctrica recorra mi cuerpo. De la nada, toda dolencia que padeciera en ese momento desapareció, como por mera arte de magia.
-Jonathan: ¿C-Como…?
-César: ¿Crees en la magia?
-Jonathan: N-No…
-César: ¡Bien! Porque no existe. La respuesta es CIENCIA, muchacho. Confiable, fría y poderosa ciencia.
Una expresión confundida se formó en mi rostro, demostrando que aquella afirmación no había hecho más que creas más preguntas en mi mente. Volvimos a la sala llena de monitores y tan pronto como esto ocurrió, aquel sujeto comenzó a explicar lo que ocurría.
-César: Bien, empezare por lo más básico…
-Jonathan: ¿Quién eres?
-César: NO.
Negó rotundamente, expresándose a la vez atravesó de su lenguaje corporal.
-César: Creo que no entiendes que NO tenemos tiempo para preguntas sin fundamento. Todo a su tiempo muchacho y este no es el suyo. Lo que realmente quiere saber es "¿Qué está ocurriendo?".
Afirmo mientras se acercaba a una de las paredes y todos los monitores se sincronizaban a la vez para mostrar una única imagen conjunta, en la cual aparecía yo mismo tirando en medio de una acera, desmallado, con muchos golpes y magulladuras en el cuerpo. En el lado contrario, podía verse a Natsuki, corriendo a toda velocidad por la acera mientras era perseguida por tres hombres, entre los cuales podía distinguir perfectamente a su padre.
-Jonathan: ¿N-NATSUKI?
Me moví con impotencia hacia las pantallas, casi golpeándolas con mis manos mientras era detenido por la mano de César.
-César: Estas… son obras de Elyssa.
-Jonathan: ¿Elyssa? ¿La chica de cabello blanco?
-César: En efecto. Ella te tiene un odio inmenso amigo y preparó todo esto solo para destruirte mental y físicamente.
-Jonathan: Pero… ¿porque? ¿Porque yo? ¿Porque ella? ¿Qué diablos le hicimos nosotros?
Pregunté reteniendo mis emociones, al borde de las lágrimas y carcomido por una impotencia que me destruía por dentro. César suspiro mientras veía como ella era detenida a las entradas de mi hogar y entre lágrimas era arrastrada hacia ese macabro y maldita lugar en el cual hospedaba el monstruo de su padre.
-César: Eso escapa incluso a mis conocimientos… Pude retenerla en el momento que te salvé, pero lamentablemente ella otorgó gran cantidad de información a un ente muy bien conocido por ti. El padre de… ¿cómo la llamaste? ¿Natsuki?
-Jonathan: Déjame de rodeos ¿A dónde quieres llegar con todo esto?
-César: Al punto en que él sabe "LA VERDAD" y debemos detenerlo antes de que más gente sepa de esto.
-Jonathan: ¿LA VERDAD? ¿CUAL ES LA VERDAD?
César guardó silencio, manteniendo una mirada fija hacia mí.
-César: Si quieres saberlo, ayúdame a solucionar todo este caos.
-Jonathan: No me interesa saber esa verdad de la que hablas… solo quiero ayudar a Natsuki. Y si para ello necesito pasar, no solo sobre su padre sino sobre ti también… estoy dispuesto a ello.
Una sonrisa de orgullo se dibujó en su rostro. Lentamente vi como extendía su mano en mi dirección, ofreciéndome un trato el cual no comprendía en lo más mínimo, pero estaba dispuesto a aceptar sin importar que.
-César: Me gusta esa determinación. Veo que el operador hizo una buena elección después de todo.
Sin pensarlo dos veces, acepto su apretón y siento como una inmensa fatiga se adueña de mi cuerpo, obligándome a caer rendido a los pies de aquel sujeto quien no dejaba de sonreírme con orgullo y esperanza, como un amoroso padre le sonríe a su hijo en su primer día de escuela.
-César: Esta es TU historia. Es hora de ser un héroe épico… nosotros dos…
-MARTES-
Siento unas delicadas y suaves sabanas sobre mi piel, al cual se le sumaba el calor producido por uno de los calefactores, dándome a entender que ya no estaba tirado en medio de la calle. Lentamente mis parpados se abren, siendo encandilados por el tenue y apenas divisible resplandor del sol crepuscular que entraba por la ventana.
"Al menos alguien me llamo una ambulancia. Bueno, no puedo decir que tuve la peor suerte del mundo pero… tampoco estoy en mi mejor situación."
El dolor que sentía en mi cuerpo había desaparecido por completo. Estaba literalmente como nuevo, sin ningún tipo de herida ni dolencia. Levanto una de mis manos, mirando mi propia palma e inspeccionando detenidamente mis brazos para buscar algún tipo de golpe o moretón.
"¿Fue…real?"
-César: Desgraciadamente si lo fue muchacho.
Instantáneamente miro a mi alrededor, buscando el lugar de procedencia de aquella voz.
-César: Tranquilo, no puedes verme. Estoy metido en tu coco, solo intenta que no te vean hablando solo para que no crean que estás loco.
"Es difícil creer que estoy cuerdo en este momento…"
-César: Oye, cure tus heridas y voy a ayudarte a recuperar a tu chica. Lo menos que puedes hacer es creer en mi palabra. Tu ropa está a los pies de la cama, cámbiate y vámonos, no tenemos tiempo que perder.
"Mira, no es que desconfié de ti pero… es difícil confiar en una voz que te habla telepáticamente."
-César: Como si las cosas que te pasaron estos últimos días fuesen más normales. Vamos hombre, no es momento para andar con tu lógica.
"Bueno… si, supongo que tienes un buen punto. Pero no me mires cuando me esté cambiando."
-César: De todas las personas a las que puedo mirar ¿Crees que voy a mirarte el trasero específicamente a ti?
Rápidamente salto de la cama, tomó mis cosas y me alisto lo más rápido posible. Mi teléfono estaba sobre una de las mesas, rápidamente reviso las notificaciones, deslizando hacia un lado el bloqueo de pantalla.
"Nada… nada es incluso peor que cualquier otra cosa en estos momentos."
Abro la puerta del hospital y comienzo a correr por el pasillo, captando rápidamente la atención de la guardia quien sin pensarlo dos veces intenta detenerme. Cambio la dirección de mi camino, intentando perder a aquella gente a lo largo de todo el hospital. Miró por las ventanas mientras corro, viendo que desgraciadamente fui ubicado en el segundo piso. Corrí y corrí lo más rápido que podía, sabiendo que si era atrapado probablemente sería encerrado en alguna habitación por más tiempo del que teníamos. Mi mala suerte me llevo a encontrarme corriendo hacia un callejón sin salida, en el que el único final posible era ser atrapado… o lanzarme por una ventana a una caída desastrosa.
-César: Amigo tengo una idea… pero no creo que te gusté.
Antes de siquiera poder pensar en una respuesta, veo el cristal de la ventana estallar en mil pedazos sin que nadie haya tocado siquiera su superficie. Los fragmentos residuales de este salieron disparados en dirección al exterior, cayendo como una diminuta lluvia sobre el concreto de la entrada.
"¿Incluye saltar por la ventana?"
-César: Puede ser… ¿qué te dice tu corazón?
"Me dice…"
Oigo a los guardias rogándome que no lo haga, lanzando gritos de desesperación al ver como poco a poco mi andar se acerca cada vez más a la ahora destrozada ventana. Mi corazón latía a una velocidad tan alta que me era imposible pensar en cualquier cosa. Podía oír mis propios latidos en mis oídos, como si fuesen las manivelas de un reloj solo que inmensamente más rápido. En mi mente podía verla a ella… sonriendo de esa manera tan cautivadora, mirándome con aquellos rosados y bellos ojos cristalinos. Podía oír su voz, aquella voz que rogaba ayuda por medio de prepotencia y falso egocentrismo.
"Yo… voy… a sálvala…"
Salto por la ventana con todas mis fuerzas, sintiendo el viento en mi cabello y mirando a la copa de los árboles en el exterior. En ese momento, era como si el tiempo se ralentizara, como si todo fuese tan lento que prácticamente entrara en la categoría de inmóvil.
-César: Yo me encargo.
Siento una mano que me toma rápidamente del brazo, levantándome bruscamente y evitando que la caída aumente su velocidad. Lentamente comienzo a descender, aferrado a aquel agarre sobrenatural que, por mucho que mirase hacia arriba, era indivisible. Caigo sobre el cristal de la ventana y aprovecho para mirar hacia arriba. Los hombres de la guardia miraban atónitos lo ocurrido, sin que ninguno pudiera explicarse lo que había visto.
"Eso fue…demencial."
Doy media vuelta y rápidamente comienzo a alejarme de la enorme estructura de concreto, sin mirar atrás y sin preocuparme por lo que pueda pensar absolutamente nadie. Paso tras paso, metro a metro, cuadra tras cuadra me acercaba más y más a mi objetivo.
Veo la entrada de mi casa, abierta de par en par. La puerta, derribada y destruida en medio del piso, aunque poco me importa. La sala de estar, un caos absoluto. Los sillones en los que una vez descansé y pude llegar a considerar como míos, ahora están completamente desgarrados y tumbados en el suelo. El televisor tiene un agujero enorme en el centro, el cual lo hace parecer una enorme dona cuadrada. Ignoro todo lo demás y subo corriendo las escaleras. Pateo la puerta de mi habitación… no encuentro nada mejor. El monitor de la computadora se encontraba partido por la mitad y el CPU estaba completamente vacío, como si hubiesen querido burlarse de mí, dejando este miserable cascaron hueco.
-César: Tranquilo chico… tiene solución.
"Un momento… los poemas, las pistas, no me digas que…"
Desesperadamente comienzo revisar los cajones, encontrándome apenas con un vacío incluso mayor al de mi computadora.
"Nada… absolutamente nada… se llevaron todo."
Pateo los cajones en impotencia, haciendo que estos golpeen contra la pared y se destruyan al contacto con esta. Caigo de rodillas y me siento en medio del cuarto. Es imposible no sentirme terrible en este momento. Todo esto a lo que pude llamar mío… todo esto que me perteneció aquella semana que ahora tan lejana parecía, había desaparecido y fue reemplazado por una tormenta de odio y desesperación.
-Jonathan: Maldición…
Oigo un potente sonido metálico en la planta baja y entro en estado de alerta. Bajo precavidamente las escaleras, prestando atención a la cocina, lugar de donde procedía aquel sonido. Una pequeña bola pelo sale de entre la mugre y destrucción, acariciando suavemente el regazo de mis piernas con su pelaje y haciendo que me sobresalte un poco.
"Meow…"
-Jonathan: Mitch… así que sigues aquí después de todo esto.
Levanto al gato en brazos, el cual temblaba como una hoja mientras lanzaba algún que otro ronroneo casual. Doy un vistazo a la cocina, apreciando las magnitudes de la destrucción. A diferencia de las otras habitaciones, es como si se hubiesen contenido aquí. Apenas si hay algunos platos rotos, muebles y cosas medianamente reparables.
"Ellos no querían acabar con todo… más bien parece que buscaran algo."
-César: ¿Alguna idea de que podría ser?
"Yo soy quien debería preguntar eso."
-César: Hey tampoco tengo todas las respuestas… deberíamos continuar. Si viniste aquí seguramente fue para buscar algo ¿me equivoco?
"En realidad… tengo varias cosas en mente. Cuento con tu ayuda ¿eso servirá de algo?"
-César: Te seré sincero… es difícil saber con qué vas a encontrarte al llegar haya. No puedo asegurarte nada, pero intentare ayudarte lo que más pueda. Incluso de esa manera, tenemos mucho en contra. Sera una prueba muy dura para tu sanidad mental, eso puedo asegurártelo.
Mitch forcejea y salta de mis brazos subiéndose encima de la mesada. El gato me miraba fijamente mientras movía su cola de lado a lado, como si esperase que lo siguiese.
-Jonathan: ¿Que pasa amigo? ¿Otra vez jugando a que eres un perro?
Me acerco para intentar tomarlo nuevamente y el salta bruscamente y gruñe en mi dirección a modo de advertencia.
-Jonathan: ¿Q-Que te pasa? Vamos amigo, soy…
El animal se mueve lentamente hacia el fregadero, donde una inmensa montaña de cubiertos descansaba desparramada bajo la canilla. Miro detenidamente, centrando mi visión en un punto específico. Un pequeño punto blanco que se distinguía a si mismo de entre todo el metal. Meto mi mano entre todo ese desorden y tiro lentamente de el para desprenderlo.
"Es… el poema de Natsuki…"
El título "Mi Cielo" yacía sobre las estrofas del mismo y podía entenderse fácilmente a diferencia de estas últimas. Vacilo un poco, pensando en si sería buena idea leerlo. Mi visión se centra únicamente en la parte superior del mismo, evitando que pudiese ver el contenido completo del poema.
"No… no es el momento."
Doblo la hoja y la guardo en el bolsillo de mi pantalón, asegurándome de que este en un lugar a salvo de cualquier peligro.
-César: Hijo… no debería decirte esto pero… es posible que no regreses vivo. Si quieres saber lo que dice ahí, el momento es ahora.
"No, ella dijo que espere al festival. Si voy a saber qué es lo que dice en esta hoja, quiero oírlo de sus propias palabras. Además, no planeo morir hoy, ni en mucho tiempo. No hasta que pueda verla por una última vez, al menos."
-César: Eres un romántico amigo. Bueno, es hora de irnos. Si no nos apuramos, tal vez tanta planificación sea en vano.
"En realidad, todavía queda algo que quiero hacer antes de irnos. Es más que nada… una póliza de seguros en caso de que todo falle."
-.-
Cada paso que doy me acerca más y más a la casa de aquel monstruo desalmado. El silencio inunda las calles. Segundo tras segundo, el eco de mi caminar resuena por todo el vecindario, reflejando lo vacío y moribundo del ambiente.
-César: La corrupción de Elyssa se ha expandido demasiado… incluso con el poco tiempo que ha tenido, puedo denotar como ha arrasado con esta parte de la ciudad. Debemos detenerla de inmediato antes que todo esto se vuelva irreversible.
"Aun no entiendo que es lo que debo hacer."
-César: Al no tener un cuerpo físico para representarse, Elyssa manifiesta su autoridad a través de otra persona, como un ente simbionte.
"¿Al igual que estás haciendo tú?"
-César: Es un buen ejemplo, sí.
"Entonces, si queremos salvar todo este lugar voy a tener que… ¿matar al papa de Natsuki?"
-César: Podríamos decir que ese es un inicio, pero básicamente sí. Aunque supongo que llegado a este punto ya debes estar preparado para esto. De otra forma, dudo mucho que hubieses traído eso.
Escondido bajo mis ropas de la manera más disimulada y cómoda que pude idear, yacía un afilado y peligroso cuchillo de cocina.
"Bien, entonces voy a matar al padre abusador de la chica que me gusta y de paso salvar al mundo. Dos pájaros de un tiro, me gusta eso."
-César: Creo que no entiendes las magnitudes de la situación…
"Solo bromeo. Es lo que hago cuando estoy nervioso."
Me paro frente a la entrada de la casa de Natsuki. El sonido del viento golpea contra mis oídos. Mi corazón late a toda velocidad, mas no es miedo lo que siento… sino coraje. Respiro hondo, levanto mi mirada y repito para mí mismo…
-Jonathan: Don't worry… be happy.
Y comienzo a avanzar hacia la puerta. Pongo mis dedos en el picaporte, pero esta se abre repentinamente sin que pueda hacer nada. Lo que adentro me esperaba… era obscuridad absoluta.
-César: Ya te esperaban por lo que parece.
"¿Alguna idea de que hay adentro?"
-César: Nada bonito, seguramente.
Desenfundo el cuchillo de cocina y comienzo mi camino a través de aquel oscuro sendero. Inmediatamente la puerta se cierra detrás de mí, dejándome encerrado en aquel infierno. Ya no hay vuelta atrás… así que sigo caminando a ciegas. Poco tiempo pasa para que el caos comience a llegar a mí. Voces distorsionadas, sonidos imposibles y sensaciones inauditas aparecen de entre las tinieblas.
-César: Tranquilo, nada de esto es real… aférrate a todo lo bueno que conoces, no te dejes engañar, sigue adelante y por lo que más quieras, c29sbyBzaWd1ZSBjYW1pbmFuZG8=
"¿Qué?"
-César: U0lHVUUgQ0FNSU5BTkRPLCBOTyBURSBERVRFTkdBUy4=
Una potente y sonora estática se escucha a la par de todas aquellas voces, impidiendo que incluso la voz de César sea escuchada. Comienzo a estar cada vez más nervioso… Esos malditos gritos, no me dejan siquiera pensar. Sostengo fuertemente la empuñadura del cuchillo y camino cada vez más rápido hacia adelante.
-Jonathan: Cállense…
-¿?: Jonathan…
-Jonathan: ¡CALLENSE MALDITA SEA!
Blando el arma en todas las direcciones posibles, intentando atacar al origen de aquellos sonidos. Siento que corto todo tipo de cosas, tanto blandas como duras, pero nada parece cambiar a mi alrededor. Como si el impacto del cuchillo solo ocurriese en mi mente o fuese un golpe tan fuerte que destruyese todo con el mero contacto… y de la nada… todo se calla y una única voz emerge de entre todas las otras.
-Natsuki: ¡JONATHAAAAAAN!
-Jonathan: ¿Natsuki? ¿DONDE ESTAS?
-Natsuki: Ayúdame… ¡por favor ayúdame!
-Jonathan: ¡Nats espera!
Su voz comenzaba a alejarse. Rápidamente comienzo a correr, no me preguntes hacia a donde, solo corría por el mero impulso de la desesperación. Grito su nombre, esperando obtener algún tipo de respuesta, pero lo único que obtengo de regreso es el vacío silencioso de la nada.
"¿Que tan grande es esta casa? ¿Cómo es posible que haya corrido por tanto tiempo?"
Finalmente logro divisar algo. En la lejanía, una pequeña, delgada y pálida figura que aguardaba de espaldas a mi llegada. Sus cabellos rosados la hacían resaltar de entre la oscuridad como una uva en una almohada… aunque de la misma manera, ella parecía brillar tenuemente entre todos las sombras, como si algo intentase de alguna manera hacer que me acercase.
-Jonathan: Nats, por dios como me alegro de que estés bien.
Dije con una sonrisa en mi rostro mientras me acercaba más y más hacia la chica. Ella mantuvo silencio. Paso a paso, nuestra distancia se acortaba y yo estaba ciego de felicidad de solo verla nuevamente frente a mí.
-Jonathan: Tenemos que irnos de aquí lo antes posible, este lugar…
-Natsuki: Porque…
La respuesta de Natsuki resonó a mí alrededor, como un eco lacerante que dejaba mi sangre helada.
-Natsuki: ¿Porque me abandonaste? Se supone que debías protegerme…
De un rápido e imprevisto movimiento, el cuello de Natsuki se rompió de una manera impensable para mí. El sonido de sus huesos rompiéndose, llego a mí como una lluvia de balas que perforaba no solo mi corazón, sino todo mi ser.
-Jonathan: ¡NOOOOOOO!
Caigo de rodillas, incrédulo de las imágenes que estaba viendo.
-Natsuki: Dijiste que no me dejarías… prometiste cuidarme… ¿porque me has abandonado?
El cabello de la chica, antes brillante y rosado, comenzó rápidamente a enmarañarse, caerse y convertirse en un horrible tono blanco, lleno de mugre y secreción. Lentamente podía verla como se giraba hacia mí, revelando una macabra y extensa sonrisa creada por una boca sin dientes que expulsaba un oscuro líquido negro. Sus ojos, antes rosados y cristalinos, ahora carecían de su existencia y esta misma había sido reemplazada por unos agujeros negros, de los cuales emergían insectos de todo tipo, color e índole. El cuchillo de cocina se escapa de mis manos a causa de la impresión del momento, cayendo en medio del suelo y causando un estruendo que resonó por todo el lugar.
-Natsuki: Te esperé… pero tú nunca llegaste…
-Jonathan: No… no, esto… esto no es real… ¡NADA DE ESTO ES REAL!
Entonces, el pecho de Natsuki se rompe dejando ver un grupo de ocho dedos ensangrentados y desgarrados. Rápidamente aquellas manos comienzan a forcejear hacia ambos lados, partiendo por la mitad el torso de la chica y revelando la verdadera naturaleza de aquel inmundo y desquiciado ser. Su padre, emergió desde dentro de su cuerpo, esta vez portando una sonrisa incluso más demente que las veces anteriores.
-Dadsuki: ¿Esto no es real para ti Jonathan? ¿nO SoMos ReAlEs PaRA tI? Bueno… fue bastante real para mi querida hija…
Seguido a esto, aquel sujeto se lanzó sobre mí como si de un depredador asechando a su presa se tratase. Rápidamente giré sobre el piso, esquivando el ataque y provocando que aquel monstruo caiga al suelo. Tomo mi distancia y busco desesperadamente el cuchillo entre mis ropas.
-Dadsuki: ¿Buscas esto?
Preguntó mostrando el arma entre sus dedos mientras lentamente se reincorporaba y comenzaba a caminar a mí alrededor sin perderme de vista en ningún momento.
-Dadsuki: La verdad es que estas lleno de sorpresas muchacho. Eres increíble, he de admitirlo… para tu desgracia, yo también tengo algunos trucos bajo la manga.
Las luces del lugar se encendieron, mostrando un pequeño y vagamente iluminado cuadrilátero, armado de una manera extremadamente precaria. Alrededor nuestro, cientos de personas gritando al unísono y alentando nuestros nombres, no como peleadores, sino más como meros animales de combate. Trago saliva mientras caigo en la realidad de donde nos encontrábamos.
-Dadsuki: Oh… ¿recuerdas cierto? Tu amiguita Elyssa me contó todo… esa chica te odia con toda su alma… tanto como para darle todo esto a alguien como yo. ¡ESTA DEMENTE! Incluso más de lo que me es posible imaginar. No te voy a mentir me causa cierto respeto.
Presiono fuertemente mis dientes y rápidamente procedo a ponerme en guardia mientras miro fijamente a aquel bastardo.
-Dadsuki: Mírate nada más. Desarmado, indefenso, asustado e incluso así me plantas cara…
-Jonathan: Vamos viejo, veamos si he perdido algo de habilidad con los años.
Empuntándome con el cuchillo, el padre de Natsuki forma una guardia tensa empuñando el arma en mi dirección.
-Dadsuki: jejeje, por favor muchacho, llevo en esto desde antes de que nacieras.
-Jonathan: ¡ENTONCES DALO TODO! ¡VEJESTORIO!
Sin esperar a más, nos lanzamos al combate. Mi oponente lanza una puñalada a la cual me muevo rápidamente para atrapar su brazo en medio el aire y responder con un puñetazo. Raudo y veloz, el padre de Natsuki esquiva mi ataque y responde barriendo el suelo y derribándome.
-Dadsuki: ¡Vamos, arriba!
Dijo cortando hacia abajo con el cuchillo en dirección a mi vientre. Ruedo hacia la derecha, esquivando el daño pero siendo atrapado por mi camiseta bajo el filo del arma. Seguido a esto, una potente patada a mis costillas me hace rodar en medio del suelo. Aprovecho eso para levantarme, pero aquel sujeto aprovecho para propiciarme un golpe contundente a mi rostro, lo cual me derriba nuevamente.
-Dadsuki: ¡Parece que vamos a terminar con una nota alta!
Veo el cuchillo viajar a toda velocidad hacia mí. Instintivamente coloco mi mano frente a mi rostro para evitar que sea un golpe mortal. La hoja atravesó mi palma y la empujo con fuerza hacia atrás, dejando la punta del arma muy cerca de mí. Puedo sentir como aquel desquiciado usa toda su fuerza para intentar darme una puñalada directa en el rostro. Yo apenas si puedo mantenerlo a raya por el dolor que me está causando… si logre aguantar todo eso, fue más que nada por mi mero instinto de supervivencia, pues te puedo asegurar que aquel dolor era inmenso.
-Dadsuki: Parece que tenemos un pequeño contratiempo, bueno siempre podemos jugar un poco más.
El cuchillo gira dentro de mi mano, agrandando el agujero y salpicando gran cantidad de sangre por todos lados. Lanzo el grito más fuerte de toda mi vida mientras oigo como el padre de la chica que amo ríe macabramente al oírme. De repente, mi pierna se mueve por sí sola, lanzando una patada con todas mis fuerzas hacia su ingle, forzándolo a detenerse. Entonces, pierdo el control de mi cuerpo completo y mi única mano libre vuela en dirección al rostro de mi enemigo, derribándolo de un solo impacto. Entonces, de un corte limpio retiro el cuchillo de mi mano y vuelvo a tener el control de mis movimientos.
-Jonathan: César te tardaste demasiado…
-César: Te dije que no hicieras caso a nada de lo que oyeras, casi te pierdo.
-Dadsuki: Bastardo, hijo de perra…
Su nariz desprendía una gran cantidad de sangre y se veía claramente rota. Furioso, aquel monstruo corrió en mi dirección, intentando embestirme. Yo lanzo una puñalada hacia adelante, forzando a que se detenga para interceptar mi ataque en medio del aire. Nuestras respiraciones eran pesadas, ambos estábamos más que ciegos de furia y éramos incapaces de pensar acorde a la situación. Mi corazón latía tan rápido que sentía que saldría disparado de mi pecho en cualquier momento. El tiempo incluso parecía ralentizarse cada vez más con el pasar de los segundos.
-Dadsuki: ¡NO LO ENTIENDES! ¡NO PUEDES GANAR, TENGO TODO A MI FAVOR Y TU NO ERES NADA!
Suelto el cuchillo, dejando que este se deslice lentamente por mi majo y caiga descontroladamente…
-Jonathan: Tal vez… pero yo tengo algo que tu no…
El arma blanca cae a mi otra mano, destruida por los ataques del mismo, pero todavía es lo suficientemente útil como para dar un último ataque. Con todas mis fuerzas, blando el cuchillo hacia adelante y soy salpicado por un potente chorro de sangre en el momento que su filo atraviesa el pecho de mi contrincante.
-Jonathan: Yo tengo a alguien a quien amo… y soy capaz de lo que sea por esa persona.
Golpeo fuertemente el rostro su rostro, haciendo que este retroceda debilitado solo para tomar el mango del arma y apuñalar varias veces más en el mismo lugar hasta bañar mi mano de un color rojo carmesí. Miro directamente a su rostro, aun sonriente y carente de cordura.
"Podría haber sido cualquier cosa… los nervios del momento, el trance en el que estaba, incluso la mera locura atacándome… pero en ese momento, juro que vi el rostro de mi padre."
Su cuerpo cayó al suelo, frio como el hielo. El mundo a mi alrededor comenzó a deformarse y corromperse nuevamente, solo que esta vez no era una creación abstractamente imposible la que se me presentaba… sino una simple, caótica y destruida sala de estar. Tres cuerpos yacen en el suelo, carentes de vida. Me encuentro bañado en sangre, lastimado, cansado y extremadamente nervioso… pero aun así, me dirijo a las escaleras.
"Esto… me trae muchos recuerdos… pero uno en específico es al que recuerdo con cariño. Una de las peleas en las peleas organizadas por mi padre… se había salido de control y todo termino siendo un infierno. Balaceras, muertos y mucho dinero tirado en el suelo. Aproveche esto para escapar del lugar y correr en medio de la noche, mal herido y asustado. Poco recuerdo después de aquello, más que el ruido de una patrulla en la cual juraría haber estado, pero no detenido, sino más bien durmiendo ahí. Luego de eso… recuerdo aquella canción, Three Little Birds de Bob Marley, sonando en la radio del vehículo… y una amable sonrisa de uno de los oficiales… que me decía que no me preocupe… porque todo estaría bien."
Las sirenas de la policía y del hospital resuenan a través del eco de las calles. Sonrió al darme cuenta que Marco si confió en mí y no puedo evitar sentirme como un amigo terrible por haber desconfiado tanto de él. Le había dicho que no se preocupara y que llamase a emergencias dentro de unos quince minutos… es extraño, juraría que paso más que solo eso. Pateo unos pequeños zapatos rosados que estaban esparcidos por el suelo mientras me abro camino hacia la última habitación de la casa. Me sostengo del picaporte de la puerta y golpeo débilmente la entrada.
-Jonathan: N-Natsuki… soy yo… Jonathan.
Digo en un tono tan cansado que mi voz ni siquiera parece la mía. Pasan los segundos y no obtengo respuesta a mi llamado.
-César: Creo… que mejo me iré. Es un momento privado y tengo mis propios asuntos que resolver. Gracias por toda tu ayuda… Jonathan.
Giro el pomo de la puerta… y la veo.
"Tan bella, frágil y perfecta… mucho más de lo que yo debo ser en esto momentos, seguro."
No hay intercambio de palabras. Solo nos miramos a los ojos el uno al otro mientras nos acercamos lentamente. Ambos lloramos lágrimas de felicidad… ese momento, luego de todo lo ocurrido, todo lo sufrido y todo lo que pudo haber ocurrido… ese momento fue el más feliz de toda mi vida. Mi piernas me fallan y caigo hacia adelante, sin ninguna manera de evitarlo. La chica me atrapa antes que mi cuerpo toque el suelo. Siento sus brazos rodearme fuertemente, como si quisiera evitar que me fuese a ninguna parte. Recupero mi compostura y me aparto un poco para mirarla a los ojos. Había tantas cosas que quería decirle, tantas verdades ocultas en mi corazón… pero me conforme con solo decir…
-Jonathan: Te amo.
Nuestros labios se unen, fundiéndose en un profundo y apasionado beso. Y ahí más que nunca… ahí es cuando pude dejar de preocuparme… y ser realmente feliz.
"Mi Cielo:"
envidio a aquellas aves que vuelan libremente
envidio el odioso brillo de sus plumas... y de sus alas
pues yo carezco de ellas y soy incapaz de alcanzarlas
un pájaro sin alas jamás vera el cielo, me decían todos
los envidio tanto que incluso he llegado a odiarlos
entonces te vi, igual a todos los otros... y también te odie
desprecie aquel vuelo tan despreocupado, aquella muestra de libertad
pues yo carezco de ella y soy incapaz de sentir como tu
desprecie aquellas plumas, brillantes y amarillentas como rayos de luz
pues las mías son grises y apagadas... pero entonces llegaste a mi
llegaste a mi ofreciéndome algunas de tus plumas
incluso sabiendo el odio que te tenia, tu permaneciste aquí
llegaste a mi ofreciéndome una de tus alas
incluso sabiendo el mal que te haría, tu permaneciste aquí
llegaste a mi ofreciéndome el cielo...
incluso sabiendo que ya no podrías verlo sin un ala...
ya no envidio el brillo de sus plumas,
pues las tuyas me recubren
ya no envidio sus alas
pues las tuyas me protegen
ya no envidio el volar de las aves,
pues... el verdadero cielo está junto a mi
-MIERCOLES-
-JUEVES-
-VIERNES-
Luego de que los servicios de emergencia llegaran al lugar, fuimos llevados directamente hacia el hospital más cercano. Las autoridades investigaron el caso y encontraron todo un historial de crímenes llevados a cabo por el padre de Natsuki. Debido a esto, el hecho de que yo haya asesinado a una persona fue simplemente obviado estos y me dejaron ir con una simple advertencia y una pequeña multa por invadir propiedad privada. Si me lo preguntan, diría que me la dejaron barata. La parte más compleja de todo el asunto fue cuando Yuri, Sayori y Marco se enteraron de lo ocurrido y nos vimos obligados a "EXPLICARLES" exactamente qué fue lo que paso. Afortunadamente solo fui hospitalizado unos días y aquella misma mañana de viernes fui dado de alta, junto con un molesto vendaje y algunas pastillas para el dolor de mi mano. Extrañamente… al llegar a casa todo estaba como nuevo. Nada se había roto y las cosas estaban en la misma posición que estaban en el momento en que salimos a hacer con compras con Natsuki. Aunque actualmente, ya sé a quién agradecerle por ello.
"Después de todo lo sufrido, caminar junto con la chica que amo a la escuela parece la imagen más cercana del cielo."
Llegamos al edificio un poco antes de lo estimado, lo suficiente como para encontrarnos con los estudiantes aun saliendo de sus aulas. Marco y Sayori nos encuentran en medio del camino y rápidamente se acercan a nosotros, emocionadamente felices de vernos.
-Sayori: Tonto…
Me dijo Sayori un tanto molesta mientras cambiaba su expresión a una más molesta.
-Jonathan: Wow ¿A que vino eso?
-Sayori: Lo siento… es que aún no lo supero. ¿Cómo se te ocurre hacer algo tan imprudente? ¡Pudiste simplemente haber llamado a la policía!
"Empiezo a dudar que esta sea la Sayori que yo conocí…"
-Marco: Sayo ¿tomaste los anti-depresivos antes de venir aquí?
-Sayori: ¿Qué diablos te hace pensar que no lo hice?... oh… lo siento.
-Marco: No, en realidad eso me deja tranquilo.
Sayori volvió a sonreír antes de abrazar fuertemente el brazo de Marco.
-Natsuki: WOW ¿qué está pasando aquí doctor García?
-Jonathan: Parece que no somos los únicos con secretos jajaja.
De repente, Yuri sale de la biblioteca, sonriente felizmente al encontrarnos a todos reunidos nuevamente. En sus manos portaba aquel libro, Portrait of Markov junto con algunos poemas y útiles escolares.
-Yuri: Me alegra mucho verlos a todos juntos después de todo este tiempo.
-Sayori: Si… ¿han sido semanas muy movidas no es así?
"Dímelo a mí…"
-Natsuki: Me apena mucho no haber podido participar en el festival… es lo único de lo que me arrepiento.
-Yuri: Si… yo también tenía algunas cosas preparadas para cuando todo estuviese listo. Lamentablemente con lo ocurrido tuvimos que cancelarlo todo.
-Sayori: ¿El festival?... ¡oh! ¡Es verdad! Casi lo olvido.
Exclamo sobresaltada mientras se interponía en el camino, deteniendo nuestro andar cuando solo faltaban algunos pasos para llegar al club.
-Sayori: Sé que lo del festival termino siento un fracaso, pero afortunadamente si conseguimos nuevos miembros.
-Todos: ¿EH?
-Sayori: Sip, DOS nuevos miembros para ser exacta. Son dos estudiantes de intercambio, una es de una escuela del país y el otro… bueno, no tengo muy claro de dónde vino el otro… ¡PERO SERA DIVERTIDO AVERIGUARLO!
Sayori se nos adelante y animosamente abre la puerta como solo ella sabe hacer. Curiosamente nos acercamos a la entrada y somos residimos por la amorosa bienvenida de la chica hacia la nueva integrante. Una chica alta, atlética, de cabellos marrones y ojos azulados, la cual estaba tranquilamente leyendo un libro sobre uno de los escritorios.
-Marco: Oh dios santo… no puede ser…
-Jonathan: Marco… no me digas que es…
La muchacha se levanta felizmente de su pupitre y camina con ambos brazos tras su espalda para recibirnos.
-Monika: Hola a todos, soy Monika encantada de conocerlos.
Marco se flaquea unos momentos, como si hubiese estado a punto de desmayarse por me mera aparición de la chica. Una voz nos sorprende desde nuestras espaldas, llamando rápidamente nuestra atención.
-¿?: Aaaaaa demonios, llegue tarde. Quería tener un momento a solas con la señorita Monika… bueno, es lo que hay.
Moviéndose bruscamente entre Marco y yo, un chico de cabellos oscuros, ojos marrones y mirada segura y confiada pasaba jugando con una pluma en su mano, girándola rápidamente como si de un juguete se tratase. Animadamente, Sayori salto de alegría al ver su llegada, como si de un viejo amigo se tratase.
-Sayori: ¡Urra! ¡Estamos todos!
-César: Me presento gracias. Damas, caballeros, mi nombre es César… el placer es todo mío.
