Capítulo 11: Realidad Elegante.

-¿?-

-César: Bien… ya está hecho.

Reapareciendo en medio de aquel diminuto e inexistente sitio, César suspiró mientras miraba a su alrededor asegurándose de que todas las imágenes de las pantallas volvieran a normalizarse. Afortunadamente, la corrupción de Elyssa había terminado en el momento que el archivo del padre de Natsuki fue retirado del sistema.

-César: Eso bastara por ahora…

Dijo para sí mismo mientras caminaba lentamente hacia la sala continua, en busca de aquella muchacha de cabellos castaños. La puerta estaba cerrada lo cual, no lo extrañó lo más mínimo. Dudó unos momentos de si debería irrumpir en el cuarto… después de tanto tiempo, lo único que César quería era poder siquiera hablar con aquella muchacha, pero su sentimiento de remordimiento le evitaba actuar con completa seguridad. Gentilmente coloca su mano sobre el picaporte y empuja hacia adelante. Los verdosos y brillantes ojos de Monika se cruzaron momentáneamente con la amarronada mirada de César.

-César: Hey…

Dijo a la vez que saludaba con una mano. La chica simplemente aparto su mirada y la centro nuevamente en el suelo bajo sus pies. Ella estaba sentada en uno de los inmensos cables de la máquina que habían prácticamente estallado por traerla de regreso.

-Monika: Regresaste…

-César: Si, hubieron algunos problemas en el camino pero afortunadamente ya solucionamos el primer problema.

Tímidamente César camino en dirección a Monika y tomó asiento junto a ella sin decir nada más. Esta última lo miro con el rabillo del ojo, guardando silencio y evitando que sus miradas se crucen nuevamente.

-Monika: Y… ¿a qué se debe el traje?

Dijo en un intento de romper el hielo entre los dos.

-César: ¿El traje? Oh… yo… te seré sincero, me hace sentir elegante.

-Monika: Te pareces a tu padre.

César queda en silencio unos momentos al oír aquella afirmación, petrificado por el impacto de sus palabras.

-César: Oh, por favor no digas eso jajaja… ese viejo…

-Monika: Por cierto ¿dónde está?

No hubo respuesta del muchacho a aquella pregunta y simplemente se relego a mirar fijamente a Monika con sus ojos cerrados.

-Monika: Oh…

-César: Intente traerlo de regreso, al igual que hice contigo... lamentablemente su caso es mucho más complejo que el tuyo y ni con todos los avances tecnológicos que tenemos podríamos traerlo de regreso.

-Monika: Espera… ¿cuánto tiempo ha pasado?

-César: No… eso no importa. Lo importante es que estas aquí y yo no pienso dejar que vuelvas a ese lugar… es por eso que me toca a mí hacer mi parte.

-Monika: ¿Tú parte? ¿A qué te refieres?

-César: Voy a ir con Jonathan. Estando ahí, será mucho más fácil evitar que Elyssa continúe corrompiendo la realidad. Cuanto antes la detenga, menor será la probabilidad de que…

-Monika: Vas a dejarme otra vez…

-César: Es lo que debe hacerse. Debo cumplir, por mucho que duela.

-Monika: Entonces iré contigo.

-César: ¿Estás loca? No tienes idea de lo que ese monstruo es capaz.

-Monika: Y tu seguramente lo sabes muy bien ¿no es así?

El muchacho suspiró cansadamente, viéndose en un aprieto.

-César: No es lo mismo. Tú has pasado por demasiado… y todo fue por mi culpa. Qué más quisiera que poder arreglar todo lo que hice, pero no puedo.

Parándose bruscamente, Monika confronto al joven sentado a su lado iniciando su reprimenda con una sonora pero prácticamente indolora bofetada. Finalmente, los ojos de la chica se encontraron con los de César, pero la sensación que ambos tenían estaba lejos de ser algo placentero.

-Monika: ¿Y crees que abandonándome aquí vas a lograr algo? No soy la única que ha sufrido… tú también has estado solo por mucho tiempo, tus ojos me lo dicen todo.

Una sensación de remordimiento y debilidad paso a través del cuerpo de César, una como hacía mucho tiempo no había sentido y como solo aquella muchacha podía provocar en él.

-César: Moni…

-Monika: Me da igual las excusas que tengas.

Dijo interrumpiendo el contraargumento del joven.

-Monika: Lo último que necesitamos en este momento es volver a estar separados. Ya te lo he dicho, no te odio. Incluso después de todo esto eres demasiado importante para mi, César.

-César: No lo entiendes…

-Monika: Tal vez eres tú el que no entiende.

Ambos se mantuvieron firmes en su sitio, compartiendo aquella fría y adolorida mirada. César suspiró, lanzó una sonrisa derrotada mientras reía un poco para sí mismo y continuaba.

-César: Había olvidado lo que era discutir contigo. Pasan los años y sigues sabiendo que decir en cada momento.

César se levantó y miro sonriente a la chica parada frente a él.

-César: Bueno, supongo que no puedo convencerte.

-Monika: No tendrías la paciencia suficiente.

Bromeó mientras sonreía amablemente.

-César: Si… tal vez.

El silencio se acento nuevamente. Ninguno de los dos sabía cómo continuar y no querían irse sin cerrar aquel trato de alguna manera. Como si de un espejo se tratase, de manera lenta y torpe ambos se movieron el uno contra el otro uniéndose en un largo, frio y extraño abrazo. No se sentía para nada bien. Era como si algo estuviese roto, fuera de lugar o que simplemente no tenía razón de ser. Incómodamente se separaron, ahora mostrando una expresión apenada, el uno por el otro.

-Monika: Oh…

-César: Si… no hace falta decir nada…

-VIERNES-

La atención del momento giraba en torno a los dos nuevos integrantes del club. Marco se veía claramente nervioso e incluso podía distinguirse alguna que otra gota de sudor bajando por su rostro. Yuri se acercó un tanto tímida hacia César, extendiendo su mano mientras forzaba una despreocupadamente falsa sonrisa.

-Yuri: E-Es un placer conocerlo… señor César.

-César: Esos son los modales que me gustan, señorita…

Respondió preguntando su nombre a la vez que aceptaba el apretón de manos de la chica.

-Yuri: Soy Y-Yuri…

Natsuki se acercó hacia él, portando una mirada un tanto confundida y seria, como si estuviese intentando con todas sus fuerzas de darse cuenta de algo.

-Natsuki: ¿Nos hemos visto antes? Tu cara me suena demasiado.

César marco una afilada mirada hacia mí por unos momentos, sonriendo en todo momento mientras lo hacía.

-César: Lo dudo mucho señorita, de haber sido así recordaría su tierno rostro.

-Natsuki: ¿Y a qué viene tanta elegancia? ¿De dónde saliste, de un cuento de fantasía?

"Es bueno ver que la Natsuki que conozco sigue con nosotros. Aun después de todo lo ocurrido, no conocería a esa chica si fuese amable con todo el mundo."

-César: Una dama no pregunta y un caballero no responde.

-Natsuki: El dicho era al revés.

-César: Diablos… me atrapó…

Murmuró para sí mismo acercándose lentamente hacia Marco y yo. Mientras esto ocurría, las demás chicas rodearon a Monika y comenzaron una a una a presentarse de manera muy característica para cada una.

-César: Y así es como nos volvemos a encontrar.

Dijo por lo bajo, intentando no alzar demasiado la voz para que las demás escucharan nuestra conversación.

-Jonathan: ¿Qué haces aquí? Creí que habías dicho que no tenías un cuerpo físico o no sé qué excusa rancia.

-César: No, yo dije que Elyssa no tenía un cuerpo físico, no que yo no lo tuviera.

-Marco: Quieren, por el amor de dios ¿EXPLICARME QUE DIABLOS ESTA OCURRIENDO AQUÍ?

Preguntó mi amigo casi perdiendo la cabeza por no entender la situación en la que nos encontrábamos. ¿Y para que les voy a engañar? Yo tampoco lo hacía, pero el tipo delante nuestra sí.

-César: Shhh… no lo digas tan alto… Mira, sé que todo esto es un desorden total y que seguramente querrán una explicación rápida para todo esto… lo cual no habrá porque no es algo sencillo. Pero el punto es que estoy aquí para ayudarlos con todo este caos y evitar que el mundo se vaya al caño.

-Jonathan: ¿Y cómo piensas hacer eso?

-César: Muy simple, cuando ese desastre de datos corruptos aparezca, simplemente la encerrare nuevamente como hizo… ups, hable de más. Olviden esa última parte jejeje…

-Marco: Quisiera saber una cosa más señor… César.

Preguntó un tanto desconfiado el muchacho mientras interrogaba fríamente a su oponente.

-Marco: Puedo suponer que eres la persona que ayudo a Jonathan con aquel inconveniente de hace algunos días.

-César: Así que te contó… bueno era de esperarse.

-Marco: Mi pregunta es… ¿Quién es Elyssa?

-César: Bueno, Elyssa y yo… no te voy a mentir, no la he visto en mi vida. Lo poco que se de ella, es gracias a mi padre que lamentablemente… falleció por encerrarla. Y que además ni así se pudo detenerla definitivamente.

-Jonathan: ¿Y cómo podemos hacer lo último?

-César: Simple, no podemos. Ella tiene privilegios mucho muy superiores a los míos. Sin embargo, mi padre logro ponerle suficientes trabas como para poder evitar que haga lo que quiera con nosotros, así que teóricamente deberíamos estar a salvo de momento y deberíamos poder volver a encerrarla.

-Marco: ¿"TEORICAMENTE"?

-César: Si, teóricamente hablando ella era incapaz de liberarse y aun así lo logro. Ya sabes, una base sacada de la mera teoría y sin tomar en cuenta factores como el RNG o los "contratiempos".

-Jonathan: ¿Porque hablas de todo esto con tanta tranquilidad? Nuestras vidas están en juego y no solo eso, la vida del mundo entero.

-César: Si… eso…

La visión del muchacho se perdió unos momentos luego de decir esto. Podía verse claramente que estaba divagando en sus pensamientos mientras pensaba en lo que sea.

-César: Bueno, eso último es más complejo que solo eso…

-Sayori: ¿Se conocen?

Saltó Sayori de la nada, asustándonos momentáneamente a los tres.

-Monika: Si… en realidad nos conocemos desde que tengo memoria. Él tuvo que viajar al extranjero por sus padres, pero seguíamos en contacto por mensajería.

-César: Ese es un buen resumen. Aún recuerdo a la pequeña y tierna Monika, quien diría que después de todo este tiempo se convertiría en la chica que tienen aquí delante.

Una fuerte tensión entre ambos podía sentirse en el aire. Monika miraba fijamente a César mientras este seguía hablando, como si guardase algo de rencor en su contra. Puedo comprenderlo después de todo si lo que oí fue verdad, este sujeto intento matarla. No es algo que se olvide de la noche a la mañana, por muy cercanas que sean dos personas.

-Monika: Jajaja si, buenos tiempos…

Dijo escondiendo su enojo tras una sonrisa falsa.

-Natsuki: ¿Y sus escuelas los mandaron exactamente al mismo establecimiento? Eso suena extremadamente conveniente.

-César: Sorpresas de la vida, ya sabes jajaja.

-Yuri: Personalmente me parece algo muy romántico. Separados por tanta distancia y aun así manteniendo contacto a lo largo de los años, solo para ser finalmente reunidos por azares del destino… O-OH LO SIENTO… dije eso… en voz alta… ¿verdad?

Yuri aparto la mirada, claramente sonrojada por aquel comentario que había salido de sus labios sin su consentimiento previo. Sayori por su parte, tomó lugar sobre uno de los bancos del salón, simulando a su vez el sonido de una campana con sus labios para llamar la atención de todos los ahí presentes.

-Sayori ¡DING DONG, DING DONG! ¡NO HAY PRESUPUESTO PARA UNA CAMPANA ASI QUE PRESTEN ATENCION!

-Marco: A veces no sé si realmente es que no hay presupuesto o solo te gusta hacer ese sonido.

-Sayori: Solo disfruto mi trabajo querido Marco… como decía, me gustaría hacer un pequeño llamado de atención a nuestros dos nuevos miembros. Si quieren pueden compartir cualquier cosa que hayan traído para hoy, eso ayudara a que podamos conocerlos un poco mejor.

-César: Me temo que no pude traer nada. Los únicos libros que pude traer hasta aquí fueron alguno para ayudarme en el estudio.

Monika pasó al frente, inflando su pecho mientras portaba un pequeño poema escrito en un papel finalmente decorado en sus bordes, tal vez para cuidar el aspecto visual del mismo o simplemente por mero aburrimiento.

-Monika: Yo he escrito algo que me gustaría compartir para todos. Antes tenía un club de literatura pero… lamentablemente no pude cuidar bien de él…

Marco nerviosamente tragó saliva en el momento que oyó aquellas palabras

-Sayori: Oh me apena oír eso Monika, pero no te preocupes tu solo siéntete libre de soltar lo que tengas que decir, nadie te juzgara por nada aquí.

Tomamos asiento alrededor de la chica, mientras esta yacía parada en medio del salón mostrando una clara confianza y serenidad en ella misma mientras blandía la hoja de papel en sus manos. Aclaró su garganta y sin mayor espera comenzó a recitar.

-Monika: Este poema se titula…

No fue mi error:

No fue mi error buscar a las aves en el mar,

pues estas bajan para atrapar a los peces que ahí yacen…

No fue mi error temerle a la infinita soledad,

pues todos necesitamos a alguien a nuestro lado.

No fue mi error creer en la última gota de agua del desierto,

pues en la desesperación, creemos muchas mentiras.

No fue mi error darte tanta importancia,

pues aunque egoísta al final, tu si te preocupaste por mi…

Mi error fue no ver la realidad…

Mi error fue perseguir el amor con destrucción…

Mi error fue haber destruido aquello que quería proteger…

Mi error nunca fue amarte…mi error fue no saber amarte.

Haciendo una reverencia ante nosotros, Monika tomó asiento mientras era elogiada por las chicas a su alrededor. Por mi parte, mi mirada rebotó hacia César quien se veía claramente intentando mantener con todas sus fuerzas una expresión serena luego de aquella bomba emocional que había recibido por parte de la chica. Sonriendo ampliamente el muchacho levantó su pulgar en signo de aprobación hacia Monika quien, al notar esto, no pudo evitar cerrar momentáneamente sus ojos en señal de dolor.

"Si… estos dos tienen serios problemas. Luego de ver de lo que César es capaz no sería raro catalogarlo como una especie de dios extra dimensional o algo por el estilo, aunque su forma de actuar no se apega absolutamente nada a esa categoría. Parece más, un simple chico con algunos tornillos salidos."

El resto del día transcurrió normalmente. Leí algunos capítulos del manga de Natsuki, Marco estaba extremadamente hiperactivo solo por la mera presencia de Monika en el club quien, para aclarar paso todo el día junto a Sayori. César estaba perdido en una esquina, escribiendo algo sobre una hoja de papel y Yuri… bueno, lo de siempre, perdida en sus libros. En fin, luego de haber terminado nuestro día en el club, comenzamos nuestro regreso a casa.

-Natsuki: Oye, ese sujeto… César creo que se llamaba, me da muy mala espina…

-Jonathan: ¿Eh? ¿Porque?

-Natsuki: No lo sé… cuando lo veo siento algo muy extraño, es como si lo hubiese conocido hace mucho tiempo… pero no logro reconocerlo completamente.

-Jonathan: Tal vez simplemente hayas conocido a alguien parecido. No tendría sentido que lo hayas conocido, el incluso parece mayor que nosotros y según lo que dijo Monika pasó su infancia junto a ella.

-Natsuki: Si, soy consciente de ese tipo de cosas pero… realmente no sé qué pensar.

"No sé hasta qué punto está bien mentirle a Natsuki de esta manera… pero el hecho de decirle la verdad solo causaría una tonelada de preguntas que soy incapaz de responder. "

Pongo mi brazo alrededor de Natsuki y la acerco a mí mientras caminamos, instantáneamente siento un débil pero efectivo codazo impactar en mis costillas, obligándome a hacerme un poco hacia el lado.

-Natsuki: Cielos hombre… sí que tardaste un buen rato en hacerlo. ¿Así es como planeas tratar a tu novia?

Dijo bromeando mientras apoyaba su cabeza contra mí.

-Jonathan: Bueno, no soy especialmente bueno con las relaciones sentimentales. Diría que a veces… se me va la mano.

Otro codazo, esta vez más fuerte golpe contra mí, separándome de la chica mientras esta ríe burlonamente.

-Natsuki: Tú y tus chistes malos jajaja.

Seguido a aquello, tomo a Natsuki por la cintura y abrazo levantándola sobre mí mientras giramos en medio del pasillo. Mi mano vendada me dolía inmensamente, pero ese dolor era completamente ignorado por mí. Estoy junto con la chica que amo, compartiendo un momento de extrema felicidad luego de todo el caos de las últimas semanas. Si algún preceptor nos viera, probablemente terminaríamos en la dirección tratando de explicar porque demonios estábamos haciendo algo tan peligroso en medio del establecimiento, pero vamos… poco me importa en estos momentos.

-César: Y aquí están, Romeo y Julieta.

Deteniéndonos en medio del acto, giramos hacia el lado opuesto a la entrada pudiendo apreciar como de manera lenta y tranquila César y Marco se acercaban a nosotros.

-César: Lamento haberlos interrumpido, pero voy a necesitar que el señor de la mano vendada venga conmigo unos momentos. Hay algunas cosas que me gustaría compartir con usted y su amigo aquí junto.

Declaro apuntando a Marco, expectante e impaciente a su derecha. Un tanto nervioso bajé a Natsuki y la mire a los ojos, buscando su opinión sobre si debería hacer caso a su llamado. Ella se vio claramente indecisa sobre su respuesta, puesto que si fuese solo César ella claramente se habría negado de inmediato, pero viendo que Marco también estaba metido en todo el asunto la hacía dudar fuertemente sobre todo aquello.

-Marco: Tranquila Nats, no se lo va a comer… supongo…

-César: Hey me gusta el sabor de la carne pero nunca he probado la carne humana y no tengo planes de hacerlo por lo pronto. No hay nada de qué preocuparse, no soy ningún psicópata ni mucho menos.

Suspiro unos instantes antes de mover delicadamente la cabeza de Natsuki en mi dirección para captar completamente su atención. Nuestras miradas se encuentran nuevamente y aprovecho para susurrarle sonriente.

-Jonathan: Tranquila… estaré bien, siempre lo he estado.

La chica asesta un manotazo contra mi mano sana, quitándola del camino entre su rostro y el mío, permitiéndole sorprenderme con un beso rápido e imprevisto.

-Natsuki: Solo no hagas nada estúpido… ¿sí?

-Jonathan: No puedo prometerte eso jajaja.

Acompañamos a César hasta las afueras de la escuela y él se nos adelante unos pasos. El camino de una manera tan… altanera y orgullosa. Pone ambos brazos detrás de su espalda mientras infla el pecho en señal de orgullo. Realmente no sabría decirles si esto me agrada o me parece irritante.

-César: Muy buen caballeros… ahora es cuando les muestro el escenario de esta obra de teatro.

-Marco: ¿Escenario?

-Jonathan: ¿Obra de teatro?

-César: Verán a que me refiero. Pero primero debemos hacer un pequeño viaje.

Haciendo una serie de extraños movimientos, como si de un personaje de alguna serie de televisión se tratase, César susurraba unas extrañas palabras para sí mismo. Nuestras miradas estaban pegadas en el extraño sujeto delante nuestro, quien se movía con una fluidez y destreza increíbles. Casi parecía que estuviese levitando en su lugar. Era imposible no pensar que algo increíble estaba a punto de ocurrir, después de todo ¿qué otra razón tendría para moverse de esa manera? Y entonces… sin que nadie se lo esperara…

"CRASH"

El puño de César destrozó el vidrio de uno de los coches estacionados a un lado de la acera.

-César: ¡Usaremos este auto para viajar con estilo!

-Jonathan/Marco: ¿QUEEE?

-¿?: ¡MI AUTO! ¡MI POBRE AUTO!

Un sujeto alto y vestido con unos caros y elegantes ropajes se acercó rápidamente a nosotros, gritando horrorizado al ver aquel daño tan grave que César había hecho a su vehículo. Sin pensarlo dos veces, este sujeto al muchacho del cuello de su uniforme y lo levanto con ambas manos mientras gritaba amenazadoramente.

-¿?: ¡NIÑATO MALCRIADO! ¡COMO TE ATREVEZ! ¡VOY A HACER QUE TE ENCIERREN PO….

Chasqueando los dedos, César hizo que, de alguna manera, aquel pobre hombre lo soltase y no solo eso sino que además parecía estar metido en alguna especie de trance hipnótico, habiendo quedado en la misma posición molesta en la que estaba mientras gritaba. Seguido a esto, el extraño joven abrió las puertas del vehículo, invitándonos cordialmente a entrar en este.

-César: Todo listo muchachos, adentro.

Marco y yo nos miramos nerviosamente entre sí.

-Marco: John… este sujeto me asusta…

-Jonathan: Tranquilo amigo a mí también, mejor hagamos lo que dice antes que se enoje…

-Marco: Si, tienes razón… vamos.

Apresuradamente entramos al coche mientras veíamos a César mirar meticulosamente la ropa del adinerado y paralizado sujeto en medio de la acera. Mirando de lado a lado, el muchacho volvió a chasquear los dedos y seguido a esto la ropa que el desafortunado hombre de negocios portaba paso a estar sobre la piel del extravagante hechicero a su lado.

-César: Mmm no es mi estilo… pero me hace sentir elegante así que no puedo negarme a esto.

-Jonathan: Acabas de dañar y robar su auto, dejarlo paralizado y semidesnudo en medio de la calle, en pleno invierno y aun así ¿piensas irte sin más?

-César: Tranquilo, no recordara nada cuando despierte… bueno, eso espero. De cualquier forma, esta ropa no me gusta cambie de opinión.

Volviendo a chasquear los dedos, la ropa de César volvió a ser la que tenía puesta anteriormente (ósea, el uniforme escolar) y los caros y elegantes ropajes quedaron regados en medio de la acera, a merced del viento y de cualquiera que pasase por ahí.

-César: Vaaaamonos.

Y diciendo esto movió hacia adelante la palanca de cambio mientras por puro mímica giraba una llave imaginaria delante del tablero y forzando el encendido del auto. Instantáneamente el vehículo comenzó a moverse y sin esperar otro segundo Marco y Yo proseguimos a colocarnos los cinturones de seguridad. La radio se encendió y una canción extraña y desconocida para mí comenzó a tocarse.

-César: Funky Soul muchachos. Si viajas sin este clásico no mereces mi respeto.

Nos movilizamos alrededor de toda la ciudad, ignorando semáforos y pasando por alto las llamadas de atención de varios agentes de policía en las esquinas. Sinceramente creía que en cualquier momento íbamos a ser detenidos, Natsuki tendría que venir buscarme a la comisaria y probablemente recibir una paliza por no hacerle caso después de eso. Poco a poco los edificios comenzaron a desaparecer y volvimos a entrar a los vecindarios, arraigados entre sí por un largo y denso cordón de casas interconectadas. Y entonces, poco a poco comenzaron a hacerse menos visibles que de costumbre y fueron reemplazados por una gran hilera de árboles a ambos lados de la carretera, tan espesa que apenas si podía llegar la luz dentro del bosque.

"¿Estamos…saliendo de la ciudad?"

César apago radio del vehículo y disminuyó considerablemente la velocidad de este.

-César: Bien… aquí esta lo que quería mostrarles.

Dijo con una voz mucho más seria que la que tenía momentos antes. Hablaba de la misma manera que cuando estábamos enfrentando al papa de Natsuki. Sacando el brazo por la ventanilla rota, César señalo a una de señal de transito que había en medio del camino. Era el único indicio de civilización en medio de toda esa vegetación, a excepción de la misma carretera obviamente.

-César: ¿Ven eso? Recuerden perfectamente esa señal.

El auto aceleró y tanto yo como Marco fuimos empujados hacia atrás por la inercia de la velocidad causada por este.

-César: Díganme caballeros… ¿cuánto creen que saben de su mundo? me refiero a su estructura natural. ¿Qué tan natural creen que es el mundo?

Nos miramos entre nosotros, confundidos por aquella pregunta tan extraña. Mientras esto ocurre, mis ojos notan algo extraño. Otra señal de tránsito en el mismo sitio que estaba la primera y con las mismas características.

-César: Cambiare la pregunta… ¿qué tan REAL creen que es su mundo? ¿Cómo podrían asegurar que el mundo que los rodea, los asientos en los que están sentados e incluso los atuendos que llevan puestos, no son más que una mera ilusión?

-Marco: Oye no empieces con preguntas filosóficas, que…

-Jonathan: Marco…mira.

Señalé por la ventana, mostrándole a mi amigo otra señal de transito exactamente igual a las anteriores. Ambos volteamos a mirar a César con un nerviosismo creciente que rápidamente se convertía en ansiedad pura.

-César: No estamos aquí por ser libres… estamos aquí por NO serlo, no hay razón para intentar escapar de este sistema… puesto que fue creado para retenernos. Es nuestro castigo.

Lentamente el auto disminuyo la velocidad hasta quedar estacionado junto a otra señal de transito…si, exactamente igual a las anteriores.

-César: Siendo decirles esto muchachos, pero se les ha mentido. El mundo que conocen no es más que una recreación digital del mundo a comienzos del siglo XXI. Un mundo de fantasía, una cárcel creada para retenernos por nuestro crimen contra la naturaleza.

Rio nerviosamente para intentar aligerar un poco el momento, pero César no parece agraciarse en lo más mínimo.

-Jonathan: Ahora nos dirás que las personas que conocemos no son más que meros robots o una simple fachada para que los humanos no hagamos preguntas de ningún tipo o algo así…

-César: A eso voy a llegar… A finales del siglo XXV la humanidad inicio lo que, a palabras de mi padre, fue el comienzo de nuestro fin. Una guerra mundial, más brutal y salvaje de lo que jamás se había imaginado… por los pocos recursos naturales que quedaban en el planeta. Al ver esto, un grupo de científicos en los cuales, él estaba involucrado, creo "El Construct". Una máquina del tiempo pensada para albergar a la humanidad por miles de años, usando como único combustible el calor producido por sus cuerpos, creando bebes de forma artificial entre sus propios usuarios y reemplazando los que a la larga ya no servían.

-Marco: Estas diciendo que usaban a los humanos como mera batería… eso es una locura y esto es ridículo.

-César: Que más quisiera que creer que estoy loco… pero lamentablemente he visto verdades imposibles que me demuestran lo contrario. A la larga el tiempo paso y el sistema se volvió menos estable y más… "manipulable" por las personas que descubrían la cruda realidad. Por lo que se creó el sistema de administradores. Personas con privilegios sobre todas las otras que serían las encargadas de manipular el mundo a su antojo… o mejor dicho, a antojo del sistema. Nos llamaron, "El Tercer Ojo". Cuando el cuerpo de estos moría, su mente no se perdía como todas las otras, sino que era almacenada, procesada y restaurada… Habían creado la vida eterna, pero solo para unos pocos.

-Jonathan: ¿Vida… eterna?

"Fue ahí cuando todo comenzó a cobrar sentido para mi… como llegue aquí, él por qué todos se comportan tan extraño, el color de los cabellos… bueno eso en concreto no, pero de igual forma. Entonces nada de lo que me ocurre es un suceso paranormal, sino que soy simplemente un títere siendo manejado por alguien con mayores poderes e inteligencia."

-Marco: ¡NO! No… me niego a creerlo, no puede ser.

-César: Nunca dije que sería sencillo… pero es la realidad. Puedo continuar, si quieren.

-Jonathan: Marco… tu…

Interrumpiéndome, Marco continúo esta vez al borde de la histeria.

-Marco: ¿Monika… entonces ella también está detrás de todo esto? ¿ESE DEMONIO QUE PROVOCO LA MUERTE DE MIS AMIGOS?

César cerró los ojos de manera adolorida, confirmando las acusaciones de Marco.

-César: Ella es… un caso especial. No es como yo o como los otros administradores. Cuando uno de nosotros rompe las reglas abusando de sobremanera de sus privilegios, el sistema deja su veredicto sobre las manos de los demás administradores… "borrar" ósea, meter su conciencia en un vacío infinito y corrupto… y "salvar" que sería como perdonar sus crímenes…

Marco goleo con todas sus fuerzas el asiento delantero del auto, desquitando su ira con el mismo y lanzando rugidos enrabiados y desquiciados mientras lo hacía. César no hizo más que mirarlo, con una expresión neutral y un tanto confundida.

-César: Supongo que es demasiado por hoy… siento que haya sido tan duro, pero es algo que están en derecho a saber.

-Marco: No… al contrario. Agradezco que hayas sido sincero en esto. Aunque aun así… no me siento especialmente bien de saber esto…

-Jonathan: Yo aún tengo una pregunta… ¿qué ocurre con las memorias que tengo sobre mi viejo hogar? ¿Eso también es una ilusión?

-César: ¿Memorias?

El rostro de César cambio drásticamente al oír mi pregunta.

-Jonathan: Si, mi vida pasada, antes de llegar a este lugar.

El muchacho me miró fijamente un buen rato, confundido a la vez que pensativo, sumido en un mar de pensamientos aleatorios y de dudosa procedencia. Y de la nada, como si simplemente hubiese ignorado mi pregunta, volvió a encender el coche y retomamos nuestro camino hacia casa. Teníamos mucho en que pensar para ser un sim…hey… HEY que crees que…

edit

delete "Narrator" priority

save

edit Cé

give "Narrator" priority

save

[APLICANDO CAMBIOS…]

[LOS CAMBIOS HAN SIDO APLICADOS CORRECTAMENTE]

"Ahh mucho mejor. Lo siento amigo, pero pasas a la banca por ahora. Puesto que para contar la siguiente historia hace falta ver más haya… hace falta conocer… MI REALIDAD. Bueno ¿por dónde iba? Oh claro."