La tercera vez que sucede, Sasuke no atiende la llamada porque él abandonó la Aldea de la Hoja, abandonó Konoha y abandonó a sus amigos. Abandonó todo lo que conocía, y no puede mirar atrás.
Abandonó a Naruto.
Así que él no contesta la llamada.
Él tiene una misión más importante que atender.
(Sin embargo, la preocupación no lo deja concentrarse por días. Al igual que el nudo que se posa en su garganta lo acompaña durante meses).
Nada importa, se dice, debo encontrar a los responsables, se afirma. Y con eso sigue adelante.
Y por unos segundos, mientras camina tambaleándose, cansada, temblando y sus ojos cerrándose a cada pocos segundos sintiendo el estupor de su cuerpo, se pregunta qué pondría Naruto en aquel informe después del tiempo que estuvieron compartiendo piso y siendo amigos. No lo sabe, pero él pondría algo como:
Contacto de emergencia: Sasuke Uchiha.
Relación: Tirano.
"Desertor" Piensa. "Traidor. Esas también valdrían." Y cuando pensar consume toda la poca vitalidad que le quedaba, cae hacia atrás como un peso muerto, consumido por el cansancio y la pena, pero con un objetivo en mente, la palabra venganza brillando de color rojo ardiente en el fondo de su mente. Él tiene una misión que debe cumplir.
