La baba que corría por su mejilla derecha la hizo despertar, la incomodidad de la silla y el ronquido de cualquier paciente cerca, Sakura había tenido una noche terrible como todas desde que los países y Konoha comenzaron sus misiones, aquellas que después de la guerra se habían limitado a reconstruir países, ahora eran misiones, reales, donde debían de reparar huesos, heridas profundas, donde su chakra tenía que estar en constante uso, pero prefería esto, prefería estar cansada por hacer lo que amaba que por limpiar treinta traseros en una noche.
- Mm... - La voz del chico a su lado era grave, o más bien el murmullo que soltó. - Disculpe. - Sakura lo miro de reojo y el abrió los ojos con dificultad. - ¿Dónde estoy? - la chica le sonrió, mirarle así la hizo recordar a los primeros días de recuperación de la guerra, eran días de constantes despertares y confusión.
- En Konoha. - Le dijo con una sonrisa. - Descansa un poco...
-Estoy en medio de una misión, necesito regresar. - El chico se quejó de dolor en cuanto se intentó sentar, Sakura lo miro con cansancio, por culpa de sus huesos había trabajado unas dos horas seguidas.
- Mira. - La pelirosa se acercó a él y lo sentó de un golpe en la camilla, haciendo que el chico se quejara. - Quédate descansando, no sabes lo mucho que nos esforzamos para que tus heridas sanaran... ahora tu amiga continua con la misión. - El muchacho la miraba con fastidio. - Por ahora permanece en cama.
- Pero... - El suspiro. - Ella es muy torpe.
Sakura detestaba escuchar esas palabras, ¿por qué los hombres estaban obsesionados con la debilidad de la mujer? Aun si era torpe había conseguido que Sasuke le ayudara. - Mira. - La pelirosa se sentó en la camilla, el chico estaba con la peor cara. - Ella está bien, me dijo que tu salvador la ayudara a terminar la misión. - El muchacho cambio sus facciones, ahora estaba confundido. - Me dijo que te dijera que se trataba de Sasuke.
- ¿Quien? - El negó. - No conozco ningún Sasuke.
Sakura se puso de pie y suspiro. - El único Uchiha vivo claro. - El muchacho intento levantarse otra vez, Sakura pudo notar el temor en su rostro. - Tranquilo.
- Él es un asesino. - Dijo el chico con rencor. - ¿Cómo lo permitieron? ¿Aún Konoha Confía en ese...?- El bufo, ahora si intentaba ponerse de pie, Sakura se acercó, tomo con suavidad sus hombros y lo lanzo en la camilla, haciendo que sus narices se rozaran.
- Si intentas ponerte de pie otra vez, te voy a romper los mismos huesos que me costó tanto reparar. - El muchacho sonrió a medias por la amenaza de la chica. - Confió en el. - Empezó a decir la chica, una mentira por supuesto. - Y te aseguro que pronto recibiremos una carta de la misión finalizada.
Sakura se alejó y se sentó nuevamente en la silla a su lado, definitivamente aquella mujer no lo dejaría moverse. - ¿Y cuándo puedo irme a casa?
- Yo te llevare a casa cuando te recuperes. - La muchacha suspiro. - Porque según el Hokage, debo personalmente presentar el informe completo a los doctores de tu país. - Sakura negó a la nada, era una molestia cada vez que venía un extranjero, la seguridad en los países había aumentado desde la guerra, cualquier intruso debía de ser registrado y revisado en ambas naciones. - Es un fastidio con los extranjeros. - El muchacho la escuchaba por encima, tenía la cabeza ocupada con pensamientos sobre su amiga. - He viajado a tres países en los últimos cinco meses... ¿Porque se obstinan en venir a Konoha? - Si bien los doctores en Konoha eran muy buenos, no eran los únicos, los forasteros solo parecían querer retarla, los de la arena eran excelente, pero aquí estaban, fastidiando a Konoha y el poco tiempo de descanso que tenía Sakura.
Sasuke comió la manzana que hace algunos minutos había comprado en una aldea de frutas, la chica su lado no dejaba de roncar, pronto serían las diez de la mañana y desde que habían terminado la misión ella no dejaba de dormirse en cada lugar que consideraba cómodo, el por otro lado, no sabía cómo escaparse sin sentirse culpable por abandonar a una chica tonta en medio de la nada, le parecía la ninja más inútil con la que se había topado recientemente, no conocía ni siquiera los puntos cardinales, todo a su alrededor era árbol y pasto, en la aldea de la lluvia intento hablar con señas, como si ellos tuviesen su propio idioma... ¿cómo eran una chunnin siquiera? y no dejaba de charlar y hablar, intentando hacer reír a Sasuke que terminaba sonriendo por pena, estaba seguro de que solo infundía temor en la muchacha.
- Oye amigo. - La chica lo miro con sueño, uno de sus ojos se encontraba cerrado. - ¿Cuánto falta para llegar a mi aldea?
Sasuke se giró, lo único que le faltaba era cruzar el rio, eso quedaría para ella, no tenía ninguna intención de meterse en aquel país, sin fronteras ni bosques que pudiesen ocultarlo. - El tiempo que te demores en cruzar el rio... está a unos 100 metros.
- ¿Tan poco falta? - La muchacha sonrió. - Por Dios pensé que tendría que dormir otro día en el pasto. - Sonó su cuello con un leve movimiento mientras estiraba sus brazos. - ¿Cuánto tiempo tienes viajando amigo? - Sasuke soltó la manzana y mostro dos dedos. - ¿Dos meses? - El negó, masticando la manzana. - ¡DOS AÑOS! - La chica hizo una mueca de asco, Sasuke sonrió. - Con razón... esos trapos apestan... ¿No quieres tomar un baño? - Las mejillas del Uchiha se sonrojaron, la chica ni siquiera noto aquello, estaba mirando las telas de la ropa sucia del chico. - Probablemente te metes en ríos pero... ¿Qué hay del champú, o jabón?
- Empieza a caminar. - Sasuke se puso de pie. La chica aun lo miraba con asco. - Quiero llegar allí antes de la hora de almuerzo.
- Mira... Papá tiene un sauna, podría hacerte pasar allí, si quieres te consigo una peluca. - Sasuke la comenzó a ignorar, sus pasos eran rápido, estaba avergonzado, nunca más ayudaría a nadie. - Yo misma viajo con jabones del lugar, por supuesto no los compartiré contigo, todos están contados. - La respiración del Uchiha era rápida. - Bueno... tengo uno de sobra si llegamos hoy, he soportado tu olor, puedo dártelo si deseas, tiene aroma a-
- Cállate. - Sasuke se giró y la chica lo miro con temor, el inmediatamente se sintió arrepentido, el semblante de la chica se volvió pálido, tembloroso, inclusive sus ojos estaban acuosos. - Es vergonzoso. - confeso, la muchacha aun lo miraba con temor. - Lo aceptare ¿bien? pero... no digas esas cosas otra vez.
- Lo- lo siento. - Le dijo con una voz un poco más baja, temblorosa. - No volverá a pasar señor Sasuke...
- No soy un señor. - Le dijo el girándose, la chica de los primeros días había vuelto, una que le recordaba la horrible persona que era.
Sakura estaba literalmente durmiéndose en la silla del doctor de la niebla, los reportes eran bastante largos y el viaje igual, se había demorado una semana escribiendo aquella tontería, una semana en donde tuvo turnos rotativos, su padre cogió un resfriado, llegaron dos embarazadas, el idiota de Terui se intentó escapar tres veces y su informe original se llenó de café. Ahora estaban aquí, por fin, y el chico no dejaba de coquetearle en todo el camino, más porque descubrió como se veía ella sin una bata de doctora encima, y más con unos shorts y camisa ajustada, algo más propio de un viaje a la costa. Hacia algunos minutos que habían llegado al lugar, mientras el no dejaba de hablar Sakura solo deseaba que llegara el doctor.
- ¿Dices que tienes diecinueve? - Sakura lo ignoraba por completo, en los últimos días había sido un completo patán que no dejaba de insultar a cualquiera que intentara sacarlo de allí. - Bueno... nos llevamos un par de años pero, puede funcionar.
- ¡Terui! - La voz de una chica hizo que ambos se giraran, era la chica de antes, su cabello rubio llegaba hasta sus hombros y ahora vestía una bata de algún tipo de sauna, se veía mucho más joven y linda ahora. - ¿Cómo estás?
- Mal. - Él le confeso, Sakura rodo sus ojos y se giró de nuevo hacia el escritorio, no sabían cuando diablos llegaría el estúpido doctor a cargo, ella necesitaba dormir ahora mismo. - Esta mujer no dejo de maltratarme... ¿A ti como te fue?
- Increíble. - Ella afirmo. - No tienes ni idea de lo que es capaz ese hombre... hicimos la misión en horas, regresamos hace cinco días. - El chico bufo y se lanzó en su silla, Sakura sonrió, su amigo era el mejor por supuesto.
- ¿No te hizo nada? - Él le soltó avergonzado desde su silla, Sakura lo miro sonrojarse, el en realidad no era tan valiente después de todo. - Es un rarito.
- No. - Ella sonrió. - Fue genial, aunque me da miedo aun. - Ella se acercó y se sentó sobre el escritorio mirando con una sonrisa a su amigo. - Lo invite a casa... le puse una peluca, él se molestó y me dijo idiota. - La chica comenzó a reír. - Pero al final lo hice entrar y lo hice bañarse. - Sakura comenzó a reír. - Porque apestaba Terui.
- Ah...- El asintió avergonzado.
- Lo bañe. - Sakura la miro sorprendida. - Bueno papá lo hizo, porque el solo tiene un brazo nos dio pena... y entonces, tu mama, le llevo un enorme pastel. - La chica no dejaba de hablar. - Porque le dije a todos que él te salvo la vida.
- Mi vida la salvo Sakura- chan. - El miro a la pelirosa. - No ese asesino idiota.
La chica se puso de pie y lo miro con enojo, Sakura se interesó más en aquella conversación. - Cualquier doctor pudo haber arreglado tus huesos. - Los cabellos rubios de la chica tenían unos rizos al terminar, se movieron con rapidez cuando alzo su rostro. - Pero yo nunca hubiese podido contigo sola, te hubiese abandonado.
- ¿Y eso no es el trabajo de un ninja? - El bufo. - Después de crear toda una guerra los Uchiha quieren ser salvadores. - El sonrió, Sakura había comenzado a irritarse, al igual que la pequeña.
- Si. - Ella le soltó. - ¿Y eso que? - Le espeto con fastidio. - Hace días lo recluyeron los guardias porque es... "potencialmente peligroso" para pisar nuestras tierras. - ella ahora miraba el suelo arrepentida. - Y él ni siquiera musito, con todo el poder que tiene pudo haberlos asesinado... ¿No te parece que la gente cambia Terui? - El rodo sus ojos y la chica le golpeo con suavidad la cabeza. - A veces eres el idiota más grande del mundo.
- Probablemente todos nos moriremos mañana por tu culpa. - El grito mientras la chica dejaba el lugar. - ¿Cómo se te ocurre traer a un ...
- Cállate. - Sakura le dijo a su lado. - Ya se fue. - La pelirosa sintió un poco de pena por el Uchiha, pero no era exactamente algo grave, el probablemente saldría de aquello, aun cuando ella tenía muchas ganas de ir a defenderle, no podía, no cuando el había decidido moverse solo por el mundo.
El doctor había demorado demasiado tiempo en venir, el reporte ni siquiera fue leído, ni se cuestionó nada, justo como el doctor del sonido había hecho. ¿Para eso la hacían venir tan lejos? lo que más deseaba ahora era ser llevada en un carruaje volador por todo el continente hasta lanzarla en su habitación, le exigiría al Hokage unos cuantos días de descanso o su cuerpo se quebraría, gracias al cielo unos cuantos kilómetros eran cruzados por un bote, así que sus pies descansarían un poco.
La fila para montar los botes era demasiado corta, unas cinco personas quizás, pero, se demoraba demasiado en tomar los datos de todos lo que abandonaban el país, ni siquiera tuvo la molestia de despedirse de aquel chico grosero, no sintió ni una pizca de cariño por ese paciente, era un asco de persona, inclusive con la chica que le gusta... con esa actitud, no conseguiría nada. - Señor su nombre y banda. - Dijo el hombre de la cabina, Sakura estornudo, el olor a perfume y jabón que salían de la persona de al frente era horrible, demasiado.
- Sasuke. - Sakura abrió los ojos como platos y no pudo evitar empujar al chico hasta mirarle el rostro, en la miro confundido y ella en cambio lo miraba pálida y sorprendida. Sasuke sabía que ella se encontraba detrás, por eso, había dicho su nombre lo más bajo que pudo, había evitado hacer la fila pero quería largarse de una buena vez antes de que todos esos guardias volvieran a atacarlo. No quería regresar a Konoha, y encontrarse con ella implicaba eso.
- Señorita... regrese a la fila por favor. - Comento el hombre de la cabina, Sakura asintió, y regreso con cuidado a la fila, su cabeza estaba en blanco. - Señor su bandana esta con una enorme raya ¿A qué se debe?
- ¿Usted qué cree? - Sasuke le respondió con irritación, Sakura sonrió avergonzada y metió su cabeza entre los dos hombres.
- Mi primo tiene un retraso mental... vera. - Sakura le quito la banda de las manos y señalo la enorme raya. - Le dije el otro día no rayes la banda pequeño Sasuke. - Sasuke la miraba confundido el hombre en cambio estaba bastante interesado. - Pero lo hizo. Al igual que con su brazo... está enfermo.
- ¿Se rayó un brazo? - Le pregunto el hombre preocupado.
- Se lo corto. - Le susurro Sakura. - Ahora mismo su madre lo está buscando, gracias al cielo vine aquí... tiene una obsesión con nadar pero... ¿Quién nada con un solo brazo? - Sakura le lanzo la banda a Sasuke y soltó una risa, el hombre miraba con cuidado los brazos del Uchiha, el vestía unas ropas ligeras, típicas de la región. - Déjenos subir... - Ella se acercó hacia el hombre. - Necesito darle su medicina a solas.
- Tranquila señorita. - El susurro también, Sasuke rodo sus ojos fastidiado. - Los dejare pasar gratis. - Sakura sonrió, y asintió con pena, mientras que con su otra mano limpiaba una lágrima falsa. - Espero que ese chico se mejore pronto.
- Ojala mi señor. - Ella se enderezo y lo miro. - Es por lo que rezamos todos los días. - Sasuke intento no mirarla con desprecio, más porque a diario se recordaba el asco que había sido de persona con ella, pero era imposible ahora.
En los asiento delanteros del bote habían unas señoras con unas cestas, en cambio, en los asientos traseros no se encontraba nadie, Sakura se mantuvo de pie hasta que Sasuke busco donde tomar asiento, ella lo miro, le sonrió, como siempre solía hacerlo y se alejó, sentándose lo más alejada posible de él.
Ella estuvo todo el viaje nerviosa, porque en algún punto dejaría el bote, estaría de nuevo frente a él y probablemente lo vería partir otra vez, hasta quien sabe cuándo, y estaba frustrada, frustrada por encontrarse como pensó que no se encontraría jamás, como pensó que no se sentiría, aquello lo hacía superado olvidado, era algo estúpido seguir al pendiente de alguien así. Ni siquiera se preocupaba por bañarse.
Sasuke en cambio se preguntó, por milésima vez ¿Porque se encontraba vivo?, ese tipo de acciones, de parte de Sakura, o cualquiera que lo reconociera le demostraban lo que había sido, lo que era y lo que siempre seria a los ojos del resto, le fastidiaba pensar que era inservible, porque sabía que no lo era, tenía cosas y habilidades que otros no, cosas que podrían servir para mejorar el mundo pero... ahí estaba su otros yo, demostrándole que un paria en el mundo, solo sería un paria, aun cuando tuviera todo el oro del mundo. Miro la espalda de Sakura, sus cabellos rosas moviéndose con el viento. Ella parecía feliz, tranquila, así es como debería de estar viviendo, y eso le reconfortaba, ahora no estaba tras él, el solo infundía dolor, pena, tristeza y temor para quienes lo rodeaban. Esto era lo que se merecia.
