Disclaimer:

Los personajes son de J K Rowlin.

Capítulo 07.

Sirius estaba sentado a la mesa de la cocina en Grymmauld Place pensativo.

Le habían permitido a su ahijado pasar dos semanas con él.

Ahora estaba esperando a que bajara a desayunar.

Llevaba varios días notándole distante y nervioso. Como si algo le preocupara o le inquietara.

Cuando Remus iba alguna tarde, Harry se mostraba inquieto y parecía como si quisiese desaparecer de allí. De hecho, cuando el licántropo llevaba diez o quince minutos en la antigua casa de los Black, Harry se disculpaba y se iba a otra sala.

Parecía querer evitar a Remus pero Sirius no entendía por qué.

Le había preguntado qué tal profesor era, y su ahijado había contestado que había sido el mejor que había tenido.

El año que venía, Moody ocuparía el cargo. Pero al siguiente curso, Lunático volvería a ser el profesor de defensa.

El animago escuchó pasos que bajaban por la escalera y sonrió.

El menor llegó a la ccocina y dio los buenos días bostezando.

-¿Cómo has dormido Cachorro?

-Muy bien ¿Y tú?

-Sin pesadillas.

Ambos sonrieron.

Harry se sirvió algo para desayunar y se sentó en frente de su padrino.

-¿Puedo preguntarte algo Cervatillo?

El chico le miró dudoso pero asintió.

-¿Estás bien?

-Claro.

-¿Te pasa algo con Lunático?

El menor se atragantó con su colacao.

-P para n nada. ¿Por qué?

-Siempre que viene desapareces y no sales hasta que se ha ido.

-Porque bueno... Pienso que querréis estar a solas... Lleváis muchos años sin veros y...

-Cachorro. Conocía a tu padre tan bien como la palma de mi mano. Y sé cuando mentía o cuando no me decía toda la verdad. Y tú tienes sus mismos gestos.

-No estoy mintiendo.

Sirius suspiró.

-Sé que no me conoces desde hace mucho y... Hasta hace unas semanas creías que yo había traicionado a tus padres pero... Puedes confiar en mí. No soy tu padre ni nada pero me gustaría... Entiendo que no te fíes de mí aún...

-N no es eso. Es que... Ni yo entiendo lo que me pasa. Es decir, lo entiendo, pero no me lo creo. Supongo que no lo he asimilado del todo.

El joven pareció tan perdido que a Sirius le dieron ganas de abrazarlo.

-Cuando estés listo y quieras contármelo, si es que deseas contármelo algún día, estoy aquí para escucharte. Voy a apoyarte pase lo que pase.

Harry le sonrió.

Rascaba la mesa con la uña del dedo corazón nerviosamente.

Después, golpeó su taza con las uñas pensativo.

-C creo que m me gustan los hombres.

Sirius se sorprendió por la confesión.

No por lo que había dicho su ahijado, si no porque se abriera tan pronto a él y con algo tan personal como eso.

James era igual. Cuando no hacía ni tres días que se conocían, ya le había contado algunos problemas familiares.

-¿Crees? ¿O lo sabes?

-Lo sé. -Susurró el chico mirando los dibujos de su plato.

-Bueno... A mí también.

-¿D de verdad?

-Sí. Bueno a mí me gustan hombres y mujeres.

Harry le dio una sonrisa pequeña.

-Sé que en el mundo de los magos está bien visto. Fred y George me lo han dicho. Pero en el mundo muggle, no es algo que la gente suela aprobar.

-No entiendo por qué. -Frunció el ceño Sirius.

-Yo tampoco lo entiendo. Pero como en el mundo muggle no está bien visto... Me cuesta decírselo a la gente. Recuerdo que cuando se lo conté a Fred y George, me miraron como si les hubiese dicho que eran las cuatro de la tarde.

-Son geniales esos chicos.

Harry asintió de acuerdo con su padrino.

-¿Y hay algo más?

Ante la palidez del chico, Sirius se apresuró en decir:

-No tienes que contarme nada si no quieres. Tómate todo el tiempo que necesites. Sólo quiero decirte que estaré aquí cuando quieras hablar.

-Es que...

Harry dudó.

-Tranquilo Cachorro.

El menor respiró hondo y decidió contárselo a su padrino.

-Me siento extraño alrededor del profesor Lupin.

Ante el ceño fruncido de su padrino, Harry se corrigió.

-Quiero decir Remus.

-¿Extraño en qué sentido?

-M me gusta.

-A todo el mundo le suele gustar Remus. Aunque a la mayoría, deja de gustarle cuando se enteran de su pequeño problema peludo. Es una persona maravillosa.

-No me refiero a ese tipo de gustar.

-No entiendo Cachorro.

Sirius estaba confuso.

-M me gusta c como... Como... hombre.

-Ah entiendo. Sí. Remus es un buen hombre.

-No me refiero a eso padrino.

Harry se estaba poniendo nervioso. No sabía cómo explicarse.

Sirius miraba fijamente a su ahijado. Estaba inquieto. No paraba de golpear el suelo con el pie, hacer dibujos abstractos con la uña del índice en la mesa y mover inquieto la mano izquierda.

-él me atrae.

Sirius se quedó pensando un rato asimilando las palabras del hijo de su hermano en todo menos de sangre.

-¿T te atrae cómo atraer de atraer? ¿cómo... Te parece atractivo o algo así?

-Algo así. Aunque... es más...

-Espera Cachorro. Déjame respirar hondo porque creo que voy a hiperventilar.

-De acuerdo.

-A ver si lo entiendo. -Dijo Sirius al cabo de unos segundos.

Harry le miró fijamente.

-Lunático te atrae. No solo te parece atractivo.

Harry asintió.

-¿Entonces?

-Según Fred y George, ellos dicen que... Estoyenamoradodeél.

-¿Puedes repetir eso último? Lo has dicho tan bajito que no te he entendido. Tengo oído canino por eso de que me convierto en perro y tal. Pero ni aún así he logrado entenderte.

-Digo que Fred y George creen que estoy enamorado de él.

-¿Enamorado de Lunático?

Sirius estaba atónito.

-Si.

-Vaaalee. Estoy impresionado. No me esperaba esto.

-¿Puedo hacerte una pregunta?

-Lo que quieras Cachorro.

-¿Vosotros nunca...?

-¿Nunca qué?

-N nada. Sólo es curiosidad.

-Pregunta lo que desees.

-¿Nunca habéis tenido una relación?

-No. Él al ser licántropo, tiene una pareja destinada y no soy yo. Quiero mucho a Lunático, pero como a un hermano pequeño.

-Entiendo.

-¿Sabías eso de la pareja destinada verdad?

Harry asintió.

-C cuando me enteré de que Remus es un licántropo, busqué todo lo que pude en la biblioteca.

Sirius sujetó con suavidad la mano de su ahijado.

-Sé que es una tontería. Un flechazo adolescente. Algo sin importancia.

-Detente Cervatillo.

Harry le miró.

Mientras, Tinsi, una elfina doméstica que Sirius había comprado para que ayudase a Kreacher con la casa, recogía la mesa.

El animago obligó a Harry a ponerse de pie.

le abrazó por los hombros y le dirigió a una salita azul cielo.

Se sentaron juntos en un sofá.

Canuto sujetó a su ahijado de la barbilla para que no apartara la vista.

Le miró con seriedad y dijo:

-Nunca digas que algo que te pase es una tontería. Te has enamorado de Remus, algo inesperado, pero no es una tontería. Al menos, para ti no lo es. ¿Verdad?

-Verdad. -Susurró Harry al borde del llanto.

Sirius le soltó la barbilla y le acarició la mejilla con el pulgar.

-S sé que es complicado porque yo tengo casi catorce años y él tiene treinta y cinco.

Harry comenzó a sollozar. Las lágrimas que no había derramado en el colegio, las estaba soltando ahora.

Sirius le atrajo hacia él en un abrazo.

Le sentó en su regazo y se mecieron juntos.

-Sé que me saca veintiún años pero no me importa. Pero... Él tiene una pareja destinada y... No soy yo.

-No sabes eso. Aún no tienes quince años.

-¿Cómo voy a ser yo? No quiero crearme falsas esperanzas porque si cumplo los quince y no soy yo...

Sirius abrazó al adolescente más fuerte.

-Aunque si yo fuera su pareja... no me gustaría que me elijiera solo porque sí.

-Cuando un lobo encuentra su pareja destinada, Ésta pasa a ser la persona más importante para él y el amor que siente por su compañero o compañera es tan fuerte, que si es rechazado...

-El licántropo muere. -Finalizó Harry.

Su padrino asintió.

-He intentado fijarme en otros chicos pero...

Harry no te fuerces a ti mismo a sentir otra cosa. Sé que es duro y doloroso, pero si tratas de forzar otros sentimientos, sufrirás más.

-¿A ti te ha pasado?

Sirius asintió triste.

-Estuve enamorado un tiempo de alguien que no podía corresponderme. A él le gustaban las mujeres y estaba enamorado de una.

El animago acarició con suavidad el pelo de su ahijado.

-¿Y se lo dijiste?

-No.

-¿Quién era?

Sirius suspiró.

Harry se levantó como si le hubiesen dado una descarga eléctrica por el culo.

-¡No era Snape! ¿Verdad? ¿No quieres decírmelo porque era él?

El chico se levantó y dio vueltas por la sala como si tuviese hormigas en sus testículos.

-¡Por Merlín! ¡Júrame que no era Snape! puedo apoyarte en todo menos en eso. Snape es como... Siniestro y...

Harry se estremeció.

Sirius le atrapó y le sentó en su regazo.

Entonces comenzó a hacerle cosquillas.

-Retira eso ahora mismo.

-N no l lo ha haré.

-¿Cómo has podido nombrar a éso en esta casa?

-A Si Sirius l le g gusta Snape. A Si Sirius l le g gusta Snape. -Decía el joven entre risas.

En ese momento, la chimenea se volvió verde pero nadie lo notó.

-¡Estás loco! Si a mí me gusta Quejicus, entonces a ti te gusta... Draco.

-N no es verdad. A ti t te gu gusta Snape. ¡Admítelo!

El animago dejó de hacerle cosquillas al chico.

Le miró seriamente y dijo:

-Vale Harry. Severus era de quien estaba enamorado.

Un sonido de un vaso de cristal estrellándose contra el suelo les hizo saltar.

Remus Lupin estaba mirándolos como si hubieran lanzado un crucio a un pequeño labrador.

Harry no sabía si esconderse detrás del licántropo, o quedarse en brazos de su padrino.

-Hola Lunático. -Dijo Sirius como si nada.

Levantó su barita y reparó el vaso.

Limpió el té que se había derramado y mandó el vaso a la cocina.

-¿A aca acabas d de decir q que te gusta Severus?

-Sip.

-James debe estar revolcándose en su tumba.

-Pienso lo mismo. -Aportó Harry.

-¡Hey Jamie! ¡Me gusta Quejicus!

Sirius comenzó a reirse como loco.

-No soy papá pero... tengo ganas de golpearte la cabeza contra una pared y lavarte la boca con jabón por decir tal atrocidad. No quiero ser grosero pero... Deberían encerrarte en San Mungo o en Azcaban solo por haber siquiera pensado en eso.

Sirius sonrió.

-Severus es... Genial, tiene un carácter envidiable, su pelo es sedoso, sus ojos oscuros me transportan a un lugar feliz, su sonrisa es preciosa...

Harry huyó de los brazos de su padrino y Remus le abrazó.

Harry se tensó pero decidió no apartarse.

Debía actuar con normalidad.

Se acercó al oído del licántropo y susurró:

-Creo que se ha vuelto definitivamente loco.

Remus se estremeció al sentir la cercanía del aliento del chico en su oreja.

Atinó a asentir a las palabras del hijo de su mejor amigo.

-Estaba bromeando. Quería animar al cachorro.

-No se bromea con eso. -Dijeron Harry y Remus a coro.

-Voy a lavarme la boca unas mil veces o más.

-Más te vale. Si no... No dejaré que hables. -Dijo Lunático.

-Y tienes razón Cachorro. Deberían encerrarme en Azcaban solo por insinuar que me gusta Quejicus.

Harry no se tranquilizó del todo. Miraba con recelo a su padrino.

Sirius se levantó y se dirigió al baño.

El licántropo y el adolescente se quedaron solos en la salita.