Disclaimer: Los maravillosos personajes son de la fantástica J.K. Rowlin.

Capítulo 11.

La mañana llegó y Harry se levantó, se duchó, y se vistió.

Iría a desayunar con su padrino y estaba ansioso.

Sirius llegó cinco minutos después en su moto.

Ambos se abrazaron y después de que Harry se pusiese el casco, salieron a toda velocidad por las carreteras de Surrey.

Desayunaron en una bonita cafetería atendida por camareros bastante guapos.

-¿Disfrutando de la vista? -Preguntó Harry.

-Por supuesto. ¿Y tú?

-Créeme que sí.

Ambos se echaron a reír.

Tomaron un abundante desayuno y después se dedicaron a pasear por las calles.

-¿Estás nervioso Cachorro?

-Si te soy sincero, estoy bastante asustado. Hoy por fin sabré si seré o no correspondido.

-Tranquilízate Harry.

-Es fácil decirlo. -Gimoteó el chico.

-Yo también estoy nervioso por ti. -Confesó el animago.

-¿Por qué?

-Porque no quiero que sufras. Por una parte quiero que seas la pareja destinada de Remus y por otra no.

-Explícate.

-Si eres pareja de Lunático, ambos seréis bastante felices. Tú porque estarás con la persona a la que amas, además si sois pareja se fortalecerá el vínculo, y Remus por fin estará con su compañero. Pero si lo sois, será un pelín raro veros juntos besándoos y esas cosas. A parte, que el lobo necesitará… marcarte y… también… intercambiar fluidos…

-No sigas padrino. -Pidió el chico muy sonrojado.

Sirius se carcajeó.

-Canuto. -Dijo Harry deteniéndose.

Se colocó delante del animago y siguió hablando.

-Si por algún casual soy pareja de Remus… Necesito que me prometas que… si él no me lo dice, tú lo harás. Y si al final resulta que no lo soy…

-También te lo diré. Te lo prometo Cachorro.

Harry abrazó con fuerza a su padrino.

-Gracias Sirius.

-No me las des Cachorro.

Siguieron caminando un rato más contemplando los escaparates y a la gente que paseaba por la calle.

*En la Madriguera.*

Algunos invitados ya habían llegado.

George estaba delante de la chimenea esperando con nerviosismo.

El día anterior, les había dicho a sus padres y a sus hermanos, que su novio vendría con dos amigos suyos.

Fred y Lee se acercaron a él en señal de apoyo.

Su familia le había prometido que se comportarían pasara lo que pasase.

La chimenea se iluminó de color verde y por ella salió Theodore Nott.

-Weasley, Jordan, Weasley. -Saludó el chico.

-Nott. -Dijeron los tres.

la chimenea volvió a alumbrarse y de ella salió Draco Malfoy.

-Gemelos Weasley. Jordan.

-Malfoy.

La chimenea se iluminó una tercera vez, y por ella salió Blaise Zabini.

-Hola George. -Dijo el chico.

Ambos se abrazaron y se dieron un suave beso en los labios.

-Hola Fred. Hola Lee.

-Hola Blaise. -Contestaron ambos.

-Vamos fuera. -Dijo Fred al cabo de un rato.

George sujetó la mano de su pareja con algo de fuerza, Fred se colocó al lado de Malfoy y Lee se acercó a Theo.

Cuando salieron, vieron que Bill y Charlie jugaban a chocar una mesa contra otra.

Al ver a los recién llegados, Charlie se desconcentró y la mesa cayó al suelo con estrépito.

Bill dejó la suya con suavidad y miró lo que había alterado a su hermano.

-¿Pero qué coj…? -Interrogó Ron.

-Somos tan geniales que desconcentramos a las masas. -Dijo Draco para destensar a su amigo.

Blaise estaba comenzando a pensar que esto había sido una pésima idea.

-¿Qué hacen aquí las serpientes? -Inquirió Ginny molesta.

Arthur y Molly al oír el alboroto, se acercaron para averiguar lo que pasaba.

-Por si no te has fijado, ése es el novio de George. -Contestó Percy mirando a Blaise.

-¿Y ellos dos qué hacen aquí? -Inquirió la chica. -Es la fiesta de harry. Seguro que a él no le gustará que…

-Los he invitado yo. -Dijo George. -Además mamá me dio permiso.

-Porque no sabía que serían estos tres los invitados. -Dijo Ginny entre dientes.

Ron quería intervenir, pero no lo hizo.

Por una vez, estaba viendo que George aunque intentara disimularlo, estaba temeroso y algo dolido de la reacción de su familia.

Además, también se había fijado, en que los recién llegados no estaban respondiendo a las provocaciones de su hermana.

Dean y Seamus se acercaron y detrás de ellos iba Neville.

Theodore se quedó mirando al castaño.

-Si lo miras así, se va a dar cuenta todo el mundo de que te gusta. -Murmuró Lee por un lado de la boca.

-No me gusta. -Se quejó Nott.

-Y yo soy Merlín. -Dijo Jordan con sarcasmo.

Ginny creía que Dean, Neville y Seamus se pondrían de su lado.

Hermione fue corriendo hasta donde se estaba congregando todo el mundo.

-No deberíais estar aquí. No sois bienvenidos ninguno de los tres. -Dijo la pelirroja.

-Son bienvenidos porque aquí también vivo yo. -Espetó George.

-Yo también creo que son bienvenidos. -Secundó Fred.

-¿Qué pasa? -Quiso saber Arthur.

Pero al ver a los tres Slytherins lo comprendió.

-Los hemos invitado nosotros. -Dijo Fred.

-Bienvenidos. -Dijo Arthur.

Y después estrechó la mano de los tres jóvenes.

-¡Pero papá! -Se indignó Ginny.

Bill y Charlie también se acercaron a saludar a los recién llegados.

Percy hizo lo mismo un rato después.

-Solo voy a decir una cosa. -Comentó Molly. -Estos chicos, son invitados de vuestros hermanos. Y como tales, quiero que se sientan cómodos. Así que no quiero discusiones al respecto. Es el cumpleaños de harry y no se merece que nadie pelee.

-Pues que se larguen.

-¡Basta Ginebra! -Bramó la señora Weasley. -¿No ves que estás haciendo daño a George? Ese chico es importante para él y tú no lo estás respetando.

-¿Y ellos? -Quiso saber Ginny.

-Ellos están aquí para que el muchacho no se sienta solo y agoviado entre tantas personas a las que no conoce bien. -Contestó Arthur.

-¡Pero él es el hurón!

-Ahora no está haciendo nada Ginny. Así que ya basta.

La señora Weasley se marchó sin dejar que nadie replicara.

Ginny fulminó con la mirada a todo el mundo y se marchó maldiciendo entre dientes.

-Bueno… no nos han hechizado. Es un comienzo. -Dijo Blaise.

George sonrió levemente.

Un gran rugido se escuchó en la distancia.

-Ese es Harry. -Dijo Ron.

Todos esperaron impacientes a que entrara.

Harry esperaba que estuviesen los Weasley y Hermione solamente.

Pero al llegar, se encontró además, a Tonks, Neville, Lee Jordan, Dean, Seamus y Kingsley. También vio a Malfoy, Nott y Zabini. Sin duda habían sido invitados por George.

-¡Sorpresa! -Gritaron todos.

Harry sonrió ampliamente.

Saludó a todo el mundo con alegría.

-Hola Draco. ¿Qué hay Theodore? Me alegro de verte Blaise.

Los tres chicos miraron a Harry como si fuese un gusamoco.

-Hola Harry. yo también me alegro de verte. Feliz cumleaños.

-Muchas gracias Blaise.

-Felicidades Harry. -Dijo Theo.

-Si… felicidades Harry. -Finalizó Draco.

El ojiverde sonrió. Estaba mirando por toda la zona pero no veía a Remus por ningún lado.

-Aún no está. -Dijo Fred.

Harry asintió y se fue a hablar con Oliver que acababa de llegar.

Pasaron las horas jugando a quidditch y se lanzaron globos de agua que Sirius, Arthur, Molly Y Kingsley llenaban con sus varitas.

Comieron todos juntos y los Slytherins quedaron gratamente sorprendidos por como cocinaba la señora Weasley.

-¿Vendrá? -Le preguntó Harry a su padrino.

-Dijo que lo haría. Y él cumple sus promesas. -Respondió Sirius.

Más tarde, Remus apareció en la fiesta.

Saludó a todos con los que se cruzaba, pero no había ni rastro del Cachorro.

-Hola Lunático. Te hemos estado esperando para partir la tarta. -Dijo Sirius.

-Lo siento. Es que se me complicaron algunos trámites.

El animago sonrió.

-¿Y el Cachorro?

-Creo que está hablando con Ginny.

Remus asintió.

Él y Sirius paseaban lentamente mientras charlaban.

-¿Canuto hueles eso? -Preguntó Remus un rato después.

-¿A qué te refieres?

-Huele como a… Chocolate, madera de escoba y… un extraño olor embriagante y… es cálido.

Remus estaba como en trance.

-No sé de qué me hablas. -Contestó Sirius mirando a su amigo con preocupación.

Entonces al lobo se le dilataron las pupilas y los ojos se le volvieron completamente dorados bordeados de rojo.

-¿Estás bien Remus? -Inquirió Sirius algo asustado.

Lupin había perdido el control. No por completo, pero ahora tenía la necesidad de seguir sus instintos lobunos. Había intentado resistirse, pero pronto supo que no podría hacerlo.

-C Canuto. C creo que… creo que mi pareja está aquí.

La voz de Remus sonaba más ronca, casi animal.

-De acuerdo. Cálmate. Vamos a buscar a tu pareja.

El animago le puso una mano en el hombro pero Remus se revolvió.

-No me toques. M me duele si lo haces. No entiendo por qué, pero…

-De acuerdo. Vamos.

Sirius sentía que Lunático cada vez iba perdiendo más la parte humana de sus pensamientos.

El lobo se removía inquieto. Cada vez iba más rápido siguiendo aquel delicioso olor.

-Mi compañero. Mío. -Decía Remus.

Le temblaban las manos por la ansiedad.

-¡Detente Lunático! -Gritó Sirius.

El lobo le gruñó.

-Escúchame.

-Mi compañero. -Sollozó el lobo.

-Vas a calmarte primero. No querrás asustarlo ¿verdad?

El licántropo negó repetidamente con la cabeza.

-Bien. Entonces, vamos a ir despacio hasta donde esté tu compañero y luego, le explicarás las cosas.

-V vale.

Ambos siguieron andando.

*-x-*

Harry se lo estaba pasando genial.

Todos habían descubierto que los Slytherins eran muy divertidos.

Pero él quería que Remus estuviera allí.

Ginny se acercó a él y se alejaron de los demás para hablar.

Fred vio esto y decidió seguirlos para saber qué pasaba.

George contempló a su hermano gemelo.

-Ve con él. -Dijo Blaise.

George dudó.

-Yo me quedaré con él. -Dijo Charlie.

El gemelo asintió, le dio un suave beso a su chico y corrió detrás de su hermano.

-Hey Fred. ¿Qué haces espiando a Ginny?

-Hay algo que no me gusta. -Explicó el otro gemelo.

Ambos se acercaron sigilosamente para ver lo que pasaba.

-¿Qué ocurre Ginny?

Harry se sentía un poco mareado y no entendía muy bien el por qué.

-Harry tú me gustas. Y sé que tú sientes lo mismo.

-Eso no es…

-Sé que al ser hermana de tu mejor amigo, no te atreves a decirme nada.

-Ginny creo que…

-Ya me he cansado de esperar. Así que como no reaccionabas, he decidido dar yo el primer paso.

-¿A qué te refieres? -Quiso saber Harry muy confundido.

-Te he puesto una poción especial en la bebida.

-Esto no me gusta nada. -Dijo Fred.

-Opino lo mismo. -Secundó George.

La chica se fue acercando cada vez más a él.

-¿Te refieres a aquella cerveza de mantequilla que me diste?

-Eso es. -Comentó ella acariciando la mejilla del moreno.

-Resulta que no me la bebí yo.

-La chica se apartó.

-¿Cómo?

-Se la han bebido entre Charlie y Oliver.

-No pasa nada. Así, disfrutaremos más el uno del otro.

Un bajo gruñido hizo dar un respingo a los chicos.

Remus estaba allí mirando a Ginny de manera amenazadora.

-¡Mío! -Bramó el lobo.

-¡Cuidado Harry! ¡Está siguiendo los instintos del lobo! -Advirtió Sirius.

-¡Mi pareja! -Volvió a gritar Remus.

-Fred, George, llevaros a la chica de aquí. -Dijo Sirius.

Ella pataleó cuando sus hermanos la arrastraron de vuelta a la fiesta, pero ellos no la soltaron.

El lobo respiraba agitadamente.

Harry estaba muy quieto. No estaba asustado, pero no deseaba alterar más al lobo.

Harry sabía que, ahora Remus no era él por completo y tenía que tener cuidado.

El licántropo se acercó a Harry y lo contempló durante un rato como si fuera lo más maravilloso que hubiera visto nunca.

Harry no sabía qué hacer.

-Mi pareja. -Gimoteó el lobo.

Se acercó aún más al joven pero no le tocó.

Harry miró a su padrino en busca de respuestas.

-Haz lo que el instinto te diga. -Contestó el animago.

Harry estaba saltando de felicidad en su interior. Resultaba, que era el compañero de Remus John Lupin.

Un sollozo angustiado salió de la garganta del lobo.

-Sabes que si lo aceptas, no hay marcha atrás. -Advirtió Sirius.

Harry asintió.

Con algo de dificultad el licántropo dijo:

-Tienes que… si me aceptas como pareja, tienes que decírmelo. Si no lo haces, sentiré este dolor hasta que lo hagas o… hasta que me rechaces. En ese caso, los libros dicen que sentiré tanto dolor que… sentiré tanto dolor que moriré en pocas horas.

Harry le miró consternado.

-Y la aceptación no puede ser por lástima.

Tiene… tiene que ser porque de verdad me quieras como tu compañero.

Harry se quedó allí sin saber qué hacer.

Fred y George habían vuelto para observar la escena y miraban al moreno como si quisieran cargárselo.

Remus sudaba muchísimo y temblaba violentamente.

-Yo… yo quiero ser tu compañero. -Dijo Harry por fin.

Al ver que el licántropo no se movía, se acercó a él y le acarició la mejilla.

Entonces Remus se enderezó y abrazó al joven con fuerza.

Aún jadeaba y temblaba un poco.

-¿Estás seguro harry? -Preguntó Lunático un poco más lúcido.

-Totalmente.

Harry también abrazaba al licántropo con fuerza.

Fred, George y Sirius miraban la escena con lágrimas de emoción.

Remus bajó la cabeza y posó los labios con los de Harry.

El beso fue lento, suave y muy dulce.

Un tenue resplandor plateado cubrió a la reciente pareja como un manto.

Remus fue dejando besos por el cuello del menor.

-Sujétate a mí con fuerza. Esto puede que duela. -Dijo el licántropo.

Harry asintió y Lunático le mordió con fuerza en un lado del cuello.

Harry sintió un placer indescriptible y por instinto, movió las caderas contra las del lobo.

Ambos se frotaron juntos y llegaron al orgasmo simultáneamente.

Entonces Harry, también clavó los dientes en la clabícula de Remus y un segundo orgasmo les vino con fuerza.

Ambas marcas resplandecieron doradas por un segundo hasta borrarse. Dejando un pequeño intrincado de líneas en donde habían estado los mordiscos.

Era una runa que significaba unión y pertenencia.

En el centro de la runa de Harry había una especie de gema dorada y en la de Remus, una verde esmeralda.

Cuando recuperaron el aliento Harry preguntó:

-¿Te arrepientes?

Remus pensó que lo haría, pero descubrió que no se arrepentía en absoluto.

-No Cachorro. ¿Y tú?

-Es lo que llevo deseando desde hace casi dos años.

Remus sonrió y los dos volvieron a besarse.

-Ahora eres completa y absolutamente mío. -Comentó Remus.

-Y tú eres definitiva e irrevocablemente mío.

Y se besaron de nuevo.

Un rato después, Remus los limpió con un hechizo.

Cuando se dieron la vuelta, vieron a Sirius, Fred y George que les miraban con los ojos brillantes.

Harry sonrió ampliamente.

Después, él y Remus volvieron a la fiesta cogidos de la mano con Sirius y los gemelos detrás.

Tenían que dar varias explicaciones.