Disclaimer: Los personajes son de J. .
Yo solo me divierto con ellos y los adoro a casi todos.
Capítulo 12.
Los que habían asistido a la fiesta, estaban reunidos alrededor de una larga mesa.
Estaban esperando a que Harry, Remus, Sirius, Fred y George aparecieran para partir la tarta.
Ginny estaba muy enfadada. Ella sabía por qué tardaban tanto y se sentía indignada.
Harry tendría que ser suyo y no de ese horrible licántropo pobre.
La pelirroja esperaba que su familia se sintiera tan asqueada como ella de esa unión.
Cuando los que faltaban aparecieron, se sorprendieron de ver a Remus y Harry cogidos de la mano.
Ambos sonreían ampliamente.
-¿Qué significa esto? -Quiso saber Charlie.
-Harry es mi compañero. -Contestó Remus acercando al joven más a él instintivamente.
El domador de dragones les dedicó una enorme sonrisa.
Molly se sentía feliz por Harry. le quería como a un hijo y se alegraba por él.
-¿Y cómo funciona el vínculo? -Quiso saber Hermione.
-Los licántropos, tenemos una pareja destinada. Y cuando la encontramos, esa persona se convierte en lo más importante de nuestras vidas.
-¿Entonces, si un lobo es rechazado, qué ocurre? -Quiso saber Blaise.
-En los libros pone que el lobo siente tanta agonía que termina muriendo en pocas horas o días. -Respondió Sirius.
Muchos se estremecieron.
-¿Y esa unión es de por vida? -Cuestionó Lee.
-Si tienen cachorros y la pareja decide abandonar al lobo, sentirá dolor pero no morirá porque su prioridad, será proteger al cachorro. -Contestó Kingsley.
El auror había leído mucho sobre ese tema.
-Harry. No pasa nada si lo rechazas. Solo importa que seas feliz. Sé que lo has aceptado por lástima, pero eso un día te pasará factura y te sentirás miserable. -Intervino Ginny.
Fred y George miraron a su hermana como si ella fuera un escrebuto de cola explosiva.
-¿Tú no tienes ni idea verdad? -Inquirió George.
-No sabes lo que Harry siente de verdad. -Secundó Fred.
-él lleva enamorado de Remus casi dos años. -Continuó George.
-Y para que lo sepas, niña insolente, la aceptación no puede darse por lástima. Además, si Harry no amara a Remus, no habría sido posible que las marcas hubieran aparecido. -Espetó Sirius.
-¿Qué marcas? -Quiso saber Kingsley.
El auror había leído, que para que las marcas de unión aparezcan deben amarse de verdad.
Harry y Remus les enseñaron las runas.
-Yo soy muy distraído, pero me dí cuenta de que a Harry le gustaba Remus. No sé por qué no me lo dijo, pero no se lo reprocho. Sus razones tendría. -Comentó Ron.
-Pues no sé que le ves a ese insignificante licántropo. -Espetó Ginny.
El silencio cayó alrededor de la larga mesa.
Todos la miraban con la boca abierta.
Remus suspiró resignado. Ya estaba acostumbrado a ese tipo de comentarios. Y si no hubiera sido porque el lobo tomó el control, no le habría dicho la verdad a Harry. No quería que el chico se viera acosado por la prensa por tener de pareja a un hombre lobo.
-¿Es que no eres consciente de lo qque dirá la gente? "El niño que vivió, emparejado con un licántropo" -Siguió diciendo Ginny.
-¿Y qué debo hacer entonces? ¿Seguir las espectativas que el mundo mágico espera? ¿Debería casarme con una bruja y tener varios niños? ¿Y qué más? ¿Tengo que ser auror también? ¿Solo porque es lo que se espera de mí?
-Sí. -Contestó la joven. -yo podría ser tu esposa, tendríamos varios hijos, tú serías un gran auror reconocido en todo el mundo, y yo sería una escelente jugadora de quidditch profesional.
-Sigue soñando Ginebra. -Espetó Sirius.
-¡Tú no te metas! -Gritó Ginny colérica.
-Te diré algo Ginebra. En primer lugar, me importa una mierda lo que el mundo mágico espere de mí. En segundo lugar, no me casaré con una bruja, porque me van las varitas en vez de los calderos. Tercero, no quiero ser auror, muchas gracias. Respeto su trabajo, pero prefiero ser medimago. Y te diré algo más. Amo a Remus Lupin y me da exactamente igual lo que piense la gente. Yo no vivo para complacer a los demás. Eso ya lo hice durante diez años con los Dursley, y no volveré a hacerlo solo para contentar a la gente a costa de mi felicidad.
Remus estaba muy orgulloso de su Harry.
-Y te digo otra cosa. a la gente le debe dar igual si salgo con un licántropo, un trol o una acromántula. Es mi vida, y haré con ella lo que me dé la gana. Las personas que de verdad me quieren me apoyan, y eso es lo importante. Sirius es como un padre para mí, y con su aprobación, tengo suficiente.
Canuto sonrió como hacía tiempo no sonreía.
-Y… Señora Weasley… Yo la aprecio mucho, porque me ha dado el cariño de una madre, y también quiero muchísimo a sus hijos como si fueran mis hermanos. Pero… Si Ginebra vuelve a hacer otro comentario despectivo sobre mi pareja, no volveré a pisar la madriguera si ella está aquí. lo siento por todos los demás, pero no voy a permitir que a Remus se le trate de esta manera.
Lunático iba a decir que ya estaba acostumbrado, y que no importaba, pero la mirada de advertencia de Sirius le hizo callar.
-Comprendo. -Intervino Arthur. -Yo personalmente, estoy muy avergonzado por el comportamiento de mi hija.
-Te pediríamos disculpas en su nombre, pero eso no serviría de nada. -Comentó Molly.
Harry asintió dándole la razón.
Después, sujetó la cara de su novio con la mano derecha, e hizo que le mirara a los ojos.
Luego, se puso de puntillas y unió sus labios dándole un beso dulce y largo.
-¿Podemos partir ya la tarta? -Gimoteó Sirius.
-Estoy ocupado padrino.
-Por favor Cachorro.
Harry se acurrucó contra el pecho del licántropo y ambos se quedaron abrazados.
-Venga, partid la tarta. Que llevo esperando tres horas. -Se quejó el ojiverde.
Todos rieron y la señora Weasley se dispuso a repartir la tarta.
Harry le daba de comer a Remus que estaba muy colorado viendo como les observaban.
-Tienes una mancha ahí. -Señaló el joven.
Y antes de que Remus dijera nada, le lamió la mejilla hasta llegar a sus labios.
La fiesta pasó sin contratiempos.
Albus Dumbledore llegó un rato después y se alegró mucho por Remus y Harry.
Los Weasley, mantuvieron a Ginny lejos de Harry.
Horas más tarde, todos se fueron a dormir.
Pero no todos durmieron solos. algunos, compartieron cama, y más que eso.
A la mañana siguiente, algunos se llevarían una gran sorpresa.
