Disclaimer: los personajes son de J K Rowling. Yo solo me divierto con ellos.

Nota: ¡Siento haber tardado tantísimo en actualizar!

Gracias por leer, comentar, dar a fav y follow.

Estoy pasando por un horrible periodo de no inspiración.

Bueno disfrutad del capi.

Espero que os guste.

Realmente no sabía qué escribir.

Capítulo 13.

Sirius se sentía realmente bien.

No estaba dormido, pero tampoco estaba despierto. Estaba en ese momento en el que estás en la cama relajado y en paz con el mundo. Tan calentito y cómodo que no te apetece levantarte.

El animago sonrió aún entre las brumas del sueño. Se sentía calentito y confortado.

Más tarde, cuando trató de moverse, descubrió que no podía hacerlo.

En un principio no le dio verdadera importancia, porque se encontraba muy cómodo.

Sin embargo, cuando estuvo más lúcido, le pareció muy extraño el no poder moverse.

Abrió los ojos encontrándose casi en total oscuridad. Solo una pequeña rendija de luz asomaba entre las cortinas.

Reconoció su habitación en Grymmauld Place pero eso no ayudó mucho a su problema. Aún no comprendía por qué no podía moverse.

Respiró hondo unas cuantas veces y se permitió sentir.

Notaba como algo cálido le sujetaba el estómago y las piernas.

Por lo que podía adivinar, estaba entre dos torsos masculinos.

Decidió enfocar la vista en aquello que aprisionaba su cuerpo y al ver con quien estaba, le costó varios minutos asimilarlo.

Una sábana y un edredón fino tapaba sus cuerpos pero Sirius estaba muy seguro de que debajo de las mantas se hallaban desnudos.

Él estaba de lado apoyado contra el pecho de un chico que a su vez le abrazaba.

Detrás de él, había otro hombre que también le abrazaba.

Eso no era lo que le hizo jadear, si no que esos chicos eran amigos de su ahijado.

Por suerte, ambos eran mayores de edad.

Al que tenía delante, le había conocido hace dos días en los preparativos de la fiesta sorpresa para Harry.

Era el pelirrojo sexi en el que se había fijado. Charlie Weasley.

El chico que tenía detrás le había visto cuando había ido a ver a su Cachorro jugar al quidditch cuando escapó de Azcaban. Pero realmente le había conocido en la fiesta de cumpleaños de Harry.

El chico se llamaba Oliver Wood.

Al animago le costaba recordar lo que había pasado la noche anterior. La cabeza le daba vueltas y más vueltas.

Dejó de intentar recordar al menos de momento, no fuera a ser que se pusiera a vomitar.

Sirius echó otro vistazo a la habitación esta vez más detenidamente.

Había ropa tirada por el suelo y varias manchas sospechosas en el escritorio, las sillas y el sofá. incluso en el armario y las paredes.

Se fijó mejor y vio también manchas en la alfombra y en la mesilla de noche.

-(La pelirroja me va a matar.) -pensó.

Sabía bien lo que Lily le diría:

-¿Se puede saber cómo eres tan irresponsable? ¡Tienes treinta y seis años por amor a Merlín! ¡Eres responsable de un menor! ¿Cómo puedes ser tan… Tú?

Después le miraría como si esa situación no la sorprendiera sin embargo seguiría gritando para fastidiarle porque ella sabría que tenía resaca.

James estaría al lado de su amigo pero Sirius no esperaría que él le ayudara. Sólo se quedaría allí riéndose de su desgracia mientras su mujer seguía gritando y gritando.

Más tarde, Canuto le miraría traicionado y Cornamenta simplemente se encogería de hombros.

Sirius suspiró.

Podía imaginárselo perfectamente.

Cerró los ojos con fuerza tratando de disipar esa imagen tan dolorosa.

Cuando Oliver despertó, el animago decidió hacerse el dormido para ver como reaccionaba el jugador de quidditch.

A la vez que Oliver se despertaba también lo hizo Charlie.

Ambos jóvenes se miraron entre sí y después miraron a Sirius.

Hicieron esto un par de veces y luego una vez más.

Wood se sonrojó.

Había tenido varias fantasías con ese pelirrojo en concreto pero nunca pensó que se harían realidad. O al menos, no tan pronto.

Por otra parte, no se esperaba para nada hallarse en la cama con el padrino de su buscador y no supo qué hacer.

Charlie parecía muy agusto con la situación.

Miraba a Oliver y a Sirius con gran satisfacción.

Captó un leve movimiento y miró hacia el animago.

En ese momento los tres tenían los ojos abiertos pero no se habían movido así que seguían enredados entre brazos y piernas.

Ninguno habló mientras se separaban notando al instante la falta de calor.

Se sentaron en la enorme cama, o lo intentaron más bien.

Los tres sintieron un ramalazo de dolor en su espalda baja, señal de las actividades de la noche anterior.

Oliver pensó brevemente en que no podría subirse en una escoba en al menos dos o tres días a no ser que se aplicara una poción ahí dentro.

El pensamiento hizo que se pusiera colorado.

Charlie aunque dolorido, logró sentarse mientras sonreía.

El domador de dragones no tenía resaca así que no le costaba revivir lo ocurrido la noche anterior.

-(Bill va a flipar cuando se entere.) -Pensó.

El guardián sentía una leve molestia en la cabeza, pero nada preocupante.

Se escuchó un suabe "Plop" haciendo que los tres giraran las cabezas en dirección al ruido.

Una elfina vestida con un uniforme rojo y dorado sostenía tres viales de poción.

Sirius estiró ansioso la mano hacia la pequeña criatura la cual, tras mirarle de manera reprobadora, le entregó uno de los frascos.

El líquido de su interior era de color azul cobalto.

Canuto lo miró como un perro observando un hueso.

La elfina les entregó los otros viales a Oliver y a Charlie y se retiró.

Los tres hicieron muecas al tomar el líquido.

A pesar de que el pelirrojo no tenía resaca, decidió tomárselo por si acaso.

Minutos después, Sirius se sentía como nuevo.

-por lo que puedo ver… Pasamos una noche… Bastante… Movidita. -Dijo Oliver.

Charlie soltó una pequeña carcajada.

-Yo creo que fue una muy buena noche. -Comentó.

Sirius asintió de acuerdo con ambos.

-¿Qué tal si nos damos una ducha? Yo al menos necesito una. Y también café. No soy persona por la mañana hasta que no tomo café. -Intervino el animago unos segundos más tarde.

Los jóvenes se preguntaron quien iría primero, pero el mayor les agarró de la mano y tiró de ellos en dirección al baño.

La ducha era lo bastante grande como para que entraran cinco personas sin dificultad.

Se dieron algunos besos y caricias pero se sentían demasiado doloridos por la actividad de la noche anterior así que no hicieron nada más.

Más tarde, después de vestirse, bajaron a desayunar.

Tinsy ya les tenía preparada una gran cantidad de comida lo cual los tres agradecieron profusamente.

Oliver lanzó un "Tempus" con su varita y gimió.

Hacía dos horas que debería haber llegado a entrenar.

-Dashner me va a matar. -Se quejó.

-¿Llegas tarde? -Quiso saber Sirius.

-Bastante.

Oliver miró a sus acompañantes con disculpa y se levantó.

Se dirigió a la salida y desapareció por la puerta sin mirar atrás.

Charlie y Sirius se miraron durante un rato sin decir nada.

-Yo también debería irme.

Sirius se encogió de hombros.

El pelirrojo se levantó, se acercó al moreno y le besó en los labios.

-Nos vemos Sirius.

Cuando Charlie se marchó, volvió la vista atrás y le dedicó una última sonrisa al ojigris.

Cuando Sirius se quedó solo, suspiró.

-Me gustaría tener una relación.

Canuto podía escuchar la estruendosa risa de su mejor amigo en su mente.

-Te echo tanto de menos Cornamenta…

Antes de que pudiera sumirse en un pozo de depresión, escuchó rugir la chimenea señal de que alguien entraba en casa.

Su Cachorro apareció segundos después por la puerta de la cocina.

-Hola Sirius. Veo que no has pasado la noche solo. A juzgar por las otras dos tazas que hay en la mesa.

El mayor se encogió de hombros.

-¿Con quién has pasado la noche? ¿Les conozco?

-¿En serio quieres saber eso?

Harry se encogió de hombros.

-Pasé la noche con Charlie Weasley y Oliver Wood.

Harry silvó de la impresión.

-Esos son muy buenos especímenes masculinos. -Dijo mientras se servía unas tostadas y un poco de leche.

-¿No se supone que estás enamorado y todo eso?

-Pero tengo ojos. Y aunque use gafas, puedo distinguir a un tío bueno cuando lo veo.

-¿Tengo que ponerme celoso?

Una tercera voz se escuchó desde la puerta de entrada.

Harry sonrió.

-Nop. Yo solo te quiero a ti. -Dijo.

Remus sonrió y se sentó a su lado.

Tinsy recogió los platos y tazas bacíos.

Lunático miró a su amigo y arrugó la nariz.

-Canuto tío hueles a…

-Me he duchado.

-Eso ya lo sé. Pero el olor a sexo no es tan fácil de eliminar. Y por lo que puedo adivinar, aquí hubo dos chicos a parte de ti. Creo que uno de ellos es un Weasley, más concretamente Charlie y estoy completamente seguro de que el otro es Oliver Wood.

-¿Cómo sabes que el otro es Wood? -Preguntó Sirius.

-le di clase durante un año.

El animago se ruborizó.

-No había pensado en eso.

-Por cierto: ¿dónde están? -Preguntó Remus.

-Oliver dijo que llegaba tarde a los entrenamientos y Charlie simplemente se fue.

-Debiste gustarle mucho si consintió en llegar tarde. para él los entrenamientos son sagrados. -Comentó Harry.

-Menos mal que no pasaste aquí la noche. -Intervino Remus. -Apuesto que tu padrino olvidó poner hechizos silenciadores.

Sirius iba a rebatir, pero descubrió que probablemente su amigo tenía razón.

*En otro lugar.*

-¿Estás despierto?

-Ahora sí. -Gruñó un joven.

-Veo que no te gusta que te despierten.

-Lo sabes de sobra Kingsley.

El auror rió por lo bajo.

-¿Cuánto tiempo más vamos a mantener esto en secreto? ¿O es que soy demasiado mayor para que alguien tan apegado a las normas me considere bueno?

-Esa es una estupidez más grande que Hogwarts. Ya sabes que te quiero. Y si te parece bien, el domingo que viene le anunciaremos a mi familia lo nuestro.

-Me gusta que me mimes. -Susurró el auror.

-¿Quién diría que al gran Kingsley Shaclebolt le gusta que le abracen?

-Eres malvado Percival Weasley.

El pelirrojo rió bajito y besó a su pareja con suavidad.