"¡Lockhart es un idiota!"

Severus levantó una ceja divertido. Harry acababa de entrar a su oficina para la conversación que tendrían sobre los aspectos positivos que había encontrado sobre sí mismo.

"Más respeto, Potter. Por muy inepto que sea, sigue siendo tu maestro"

"¡dejó duendecillos de Cornualles sueltos en la clase! Y ni siquiera pudo controlarlos, ¡nos dejó a Ron, Hermione y a mí lidiar con ellos!"

Oh sí, Severus había oído sobre ese incidente. Contuvo una sonrisa divertida, sabiendo que eso irritaría al niño. Harry; sin embargo, no le prestaba atención, continuando su diatriba sobre la incompetencia de su maestro.

"¡Y luego insinuó que yo buscaba fama!" Harry seguía "La primera vez que lo vi insistió en tomarse una foto conmigo en el callejón Diagon, ese hombre es perturbador. En serio, señor, ese hombre necesita una revisión mental"

"Ah, sí, he oído que ahora te dedicas a dar fotos autografiadas"

"¡Arrg! Todo es culpa de Colin. Colin Creevey, un Gryffindor de primer año que está inquietamente obsesionado con tomarme fotos. Juro que entre él y Lockhart lograrán matarme este año"

"No seas dramático"

Harry lo fulminó con la mirada un segundo, luego se detuvo algo sorprendido. Acomodó sus nuevas gafas y lo miró detenidamente. Severus estuvo a punto de preguntar qué ocurría, pero Harry habló en ese momento.

"Tu cabello está grasiento de nuevo"

"…"

Severus volteó a mirar lentamente al pequeño engendro, levantando una ceja peligrosamente.

"Erm … uhm…" Harry pareció notar lo que había salido de su boca.

Severus siguió esperando en silencio.

"Quiero decir, noté en vacaciones que sí te- SE- que sí se lavaba el cabello, señor. Creí que nunca lo había notado porque tenía malas gafas"

"Contrariamente a la creencia popular, mis hábitos de limpieza son muy decentes Potter"

"¿Entonces?"

"¿Entonces qué?"

"Bueno…" Hizo unas señas con sus manos en dirección a su cabello "Por qué se ve … umm… brilloso?"

"Enseño pociones" dijo como si eso lo explicara todo.

Harry lo miró con una cara en blanco, esperando algo más. Parpadeó un par de veces y Severus se divirtió internamente, sabiendo que el chico se sentía perdido.

"Okaaay... A riesgo de parecer estúpido, ¿qué tiene eso que ver con su cabello?"

"Debo usar un gel protector contra los vapores nocivos de las pociones, ya que estoy en exposición constante. Prefiero tener mi cabello grasiento a quedar calvo"

"Oh, eso tiene sent- ¡Espera! ¿me puedo quedar calvo con el vapor de las pociones?" La voz de Harry se escuchaba horrorizada y sus manos habían volado al arbusto en su cabeza.

"No, no estás tan expuesto como para requerir un cuidado especial. De ser así, toda la población estudiantil estaría calva" Se burló Severus.

Observó al muchacho desenfocar la mirada un momento, seguramente imaginando cómo sería eso, luego empezó a reír descontroladamente. Severus sonrió. Cuando se hubo calmado, le preguntó si había pasado alguna otra cosa interesante.

"Bueno, no, aunque Hermione me preocupa, parece enamorada de Lockhart. Le he dicho lo que usted me dijo, ya sabe, sobre no creer en todo lo que se lee, pero creo que se ofendió"

"Ya veo"

"Bueno, ha estado algo irritada últimamente, desde que he estado más activo en clase, respondiendo a las preguntas, incluso algunas que ella no sabía"

"La señorita Granger puede ser muy obsesiva cuando se trata de sus estudios, quizá sea un tema delicado para ella"

"Sí, eso parece…" Harry se quedó en silencio, pensando "Intentaré ser más paciente con ella, pero no me disculparé por mejorar en clases, necesita aprender que no siempre será la mejor en todo"

Severus sonrió de medio lado "Vaya, casi suenas maduro"

"¡Hey! Yo soy muy maduro" El niño hizo un puchero

"Tal vez tu comentario tuviese mayor efecto sin ese puchero"

Harry dejó de hacer pucheros inmediatamente

"De todos modos, acá traje mi cuaderno"

"Muy bien" Severus no hizo ningún movimiento para agarrar dicho objeto.

"¿No va a tomarlo, señor?"

"No, quiero que tú me digas todo lo que has encontrado"

"Ermm, bueno, de acuerdo… no ha sido fácil, ¿sabe?" Harry abrió su cuaderno en una página determinada y empezó a hablar. Severus notó que las primeras cualidades en la lista eran habladas casi como si el niño dudara – ¡Había una que supuestamente la lechuza de Harry había notado! – Luego, poco a poco, sintiéndose más seguro, Harry empezó a decir cualidad tras cualidad.

"Y oh, estas no son cualidades, pero estuve pensando en cosas en las que era bueno y luego me di cuenta de que había muchas cosas que me gustaría probar y, ya sabe, ver si podía ser bueno en eso o no"

"¿Las anotaste?"

"Sí, hice una lista"

Eso era bueno, si Harry había considerado cosas que quería hacer, significaba que empezaba a verse a sí mismo como alguien que quería vivir. Bueno, al menos lo suficiente para probar esas cosas, pero era un comienzo. Severus sonrió y alentó a Harry a continuar con esa segunda lista. Había cosas interesantes… y otras que hacían el corazón de Severus sufriera un mini infarto.

"¡No te subirás a un dragón!"

"¡Pero podría ser un buen jinete de dragón! Lo vi en una película que estaba viendo Dudley un día"

Severus se masajeó la sien, sentía que una vena en su frente se estaba inflamando.

"Borra eso de tu lista inmediatamente"

Harry hizo un puchero

"Bueno, está bien, está bien… ¿qué tal si lo cambio por maestro del yo-yo?, vi una vez a un niño en primaria llevar un yo-yo a la escuela y todos a su alrededor veían encantados sus trucos"

Severus prefería inmensamente esa opción ¡le compraría al niño una docena de yo-yos de ser necesario! Cualquier cosa para evitar ese disparate de volar un dragón. Esa tenía que ser la influencia de Hagrid, no hay duda, tendría que mantener vigilado la semi-gigante.

"Eso es mucho más aceptable"

"De acuerdo, entonces, creo que eso es todo por ahora"

"¿Cómo te has sentido haciendo estas listas?"

"Al principio fue muy difícil, es decir, no se me ocurría mucho que fuese bueno sobre mí. Lo cual, ahora que lo pienso, suena triste, pero luego todo empezó a fluir mejor. Incluso en clases o mientras comía, alguna u otra cosa venían a mi mente, como 'Oh, este encantamiento me sale más rápido' o 'Sé explicar muy bien esto' cuando algo no me salía, pero aún así podía ayudar a mi compañero a entender mejor"

Harry se detuvo un momento para tomar aire y luego continuó.

"No lo sé… es raro, pero" lo miró inseguro "siento que ahora me gusto más a mí mismo, ¿eso tiene sentido?"

"Lo tiene. La idea de hacer esto era que te valoraras más como persona, algo que pareces estar logrando" El niño sonrió ante eso.

"Sí, creo que sí… incluso me siento más seguro, aunque a veces vuelvo a sentirme como en casa… y toda la seguridad se me va" Harry bajó la mirada y suspiró.

"Poco a poco, tranquilo. La siguiente semana harás lo mismo, pero agregarás a la lista una razón por la que consideras que tu vida es importante cada día ¿entiendes?"

"Sí señor"

"Todavía tenemos tiempo libre, ¿hay algo más de lo que quieras hablar?"

"¡Muchas cosas! ¿cree que Lockhart tenga ese libro ¡Siempre bella! Mil y un hechizos para que deslumbre a su compañía? Ya sabe, ese libro que no me dejó comprar para pintar mi cabello. Creo que vi algún hechizo ahí para que los dientes brillaran como los de Lockhart… y ¡ese cabello!, no me dirá que es natural"

Severus se arrepintió de preguntarle al niño si tenía algo que decir. Una hora después seguía escuchando disparate tras disparate. Así, se enteró de lo molesto que podía ser Colin Creevey, de cómo Weasley hacía desastres con su varita rota, de cómo Harry se topó con una pequeña Ravenclaw soñadora el otro día, de cómo había entablado conversación con unos Slytherins mientras todos huían de Lockhart y muchas cosas más. Y, aunque Severus podría parecer irritado en el exterior, por dentro estaba secretamente complacido de cómo Harry había llegado a confiar en él.

"No, no te ayudaré a probar los experimentos de los jóvenes Weasley en la comida de Lockhart"

"¿Ni aunque lo dejen sin dientes?" Harry alzaba sus cejas, divertido, intentando convencerlo. Severus bufó.

"No, tendrás que arreglártelas tú mismo"

"Está bien… por cierto, ¿sabe cuál será mi castigo por lo del auto? La profesora McGonagall todavía no nos lo dice…"

"Ni la menor idea, ahora ve a tu torre, ya es tarde"

Harry soltó un suspiro cansado "Sí, debo dormir, mañana habrá práctica de quidditch y Wood está algo maníaco al respecto"

"Bueno, ve de una vez entonces, tengo trabajos que corregir"

"Buenas noches, señor, fue agradable conversar" y con eso, el muchacho desapareció.

"Buenas noches, Harry…" le dijo a una sala aparentemente vacía. Segundos después, su puerta se abrió y se volvió a cerrar silenciosamente.


"Harry Potter" Harry escuchó la voz ausente de Luna Lovegood a sus espaldas. Estaba escondido detrás de una estatua, esperando que Lockhart terminara de pavonearse por el pasillo. Tenía detención con el hombre ese mismo sábado a las ocho, no hacía falta tener que soportarlo antes de eso también.

"Shhh, Luna, ¡no hables fuerte!" Harry dijo lo más alto que pudo susurrando.

"¿De quién te escondes Harry Potter?" Luna preguntó en un susurro también, colocándose detrás de él y mirando en la misma dirección.

"Sí Potter, ¿de quién te escondes?" Se escuchó una voz divertida. Harry no respondió, enfocado en Lockhart. Después de unos segundos, suspiró con alivio, el depredador había desaparecido. Harry, la presa, estaba a salvo. Con eso solucionado se giró para encarar a sus visitantes.

"Hey Greengrass, Nott" los saludó con un asentimiento. Se había topado con ellos el otro día, mientras huía de Lockhart y resultó que ellos también estaban huyendo. Su aversión al rubio maestro los había unido y Harry se encontró pronto disfrutando de una conversación civilizada con esos dos Slytherins.

"Potter" Ambos saludaron al mismo tiempo. Por un momento le recordaron a Harry a los gemelos Weasley.

"Hola" Luna, a su lado, hizo notar su presencia con su voz soñadora.

Los Slytherins la miraron unos segundos, evaluándola.

"Ella es Luna Lovegood, Luna ellos son Theodore Nott y Daphne Greengrass"

"Un placer, bella dama" Dijo Nott con una sonrisa encantadora. Daphne a su lado, se burló de él, pero le sonrió a la niña a modo de saludo.

Luna continuó sonriendo, pero Harry notó que sus ojos brillaban un poco más. Se había topado con Luna unos días atrás mientras disfrutaba de un paseo en solitario. La niña estaba buscando sus cosas y Harry estaba confundido en cuanto a cómo pudo haber perdido sus zapatillas, de todas las cosas. Luego de conversar con ella, descubrió que hablaba en clave, pero lo que descifró de la conversación lo hizo enojar. Algunas personas habían decidido intimidarla. Harry recordó su época en la escuela primaria, cuando no tenía amigos y Dudley y su pandilla le hacían la vida imposible. Sintiendo justa ira, decidió ayudar a la pobre niña a encontrar sus cosas. Ella había lucido sorprendida de que alguien hiciera tal cosa y Harry se sintió protector con la dulce niña, se sentía como el hermano mayor que debía cuidarla.

"No le hagas caso si te coquetea, solo le gusta fastidiar, sus intereses ni siquiera van por ese lado" Dijo Daphne, mirando con suficiencia a su amigo.

"¡Hey! ¿quién dice que coqueteo?, soy naturalmente encantador, eso es todo"

Harry se sintió divertido, había llegado a apreciar el sarcasmo de Daphne y las travesuras de Theodore o Theo, como prefería ser llamado. Luna a su lado solo sonrió más con sus payasadas.

"¿Cómo sabes eso de todos modos? ¿No somos muy jóvenes? Merlín, ¡ni siquiera quiero pensar en citas!" Harry se estremeció de solo pensarlo.

"Lo noto Potter, no dejas de ignorar a una pequeña pelirroja que parece encaprichada con seguirte a toda hora"

Harry hizo una mueca. Ginny Weasley lo había estado siguiendo casi tanto como Colin. Harry no sabía cómo decirle que pare sin herir sus sentimientos. Era la hermana menor de Ron después de todo y, aunque últimamente no hablase tanto con sus amigos como antes, no quería que las cosas se pongan mal entre ellos.

Harry suspiró. Ron y él se habían ido separando gradualmente, pero no de mala forma. Mientras Harry había empezado a perseguir intereses más académicos – pero no al punto de Hermione – Ron había buscado intereses más lúdicos. Encontró en Seamus Finnigan y Dean Thomas compañeros de juego excelentes y Harry lo respetaba. Ambos todavía conversaban y se reían, había un lazo de amistad especial que solo se consigue después de vivir una aventura juntos, después de todo y, durante clases, todavía eran compañeros. Con Hermione la situación era un poco más tensa por la tendencia competitiva que tenía su amiga, pero Harry estaba ablandando su carácter poco a poco, haciéndole notar que no buscaba entrar en una contienda contra ella. Las cosas irían bien, lo sabía, simplemente no sería la misma amistad que tenían el primer año... y eso no era malo.

Así, en sus ratos libres, Harry se la pasaba mayormente solo, explorando el castillo o haciendo nuevos amigos, como los que había encontrado.

"Los nargles la rodean cada vez que te mira pasar" La voz de Luna interrumpió sus pensamientos. Los dos Slytherins la miraron un poco curiosos sobre a qué se refería.

"Los nargles son pequeñas criaturas que confunden a la gente… están en los muérdagos o algo así ¿correcto?" Harry le explicó a sus amigos. Luna asintió. Los chicos parecieron aceptar esa simple explicación de tal extraña criatura y continuaron la conversación.

"Pobre chica… la decepción que sufrirá cuando vea que su amado Harry Potter ni siquiera puede beber un simple jugo sin escupirlo en la cara de su interlocutor" Daphne se burló

"¡Hey!, solo fue una vez, además tengo una excusa"

"Sí, sobre eso… no pude evitar oler… y literalmente no pude, me lo escupiste en la cara después de todo, que tenía un aroma sospechosamente similar a las pociones nutricionales" La voz de Theo sonó inquisitiva.

Harry tragó. Aquella vez, cuando habló con Snape en la cafetería, este le había indicado claramente que su nueva familiaridad sea mantenida en el más estricto secreto ¿por qué? No se lo había dicho. Ahora, ¿cómo explicar lo de las pociones y quién se las daba? Además, no quería ahondar en el tema de su vida familiar y las consecuencias que esta tuvo en su desarrollo.

Quiso regresar el tiempo y evitar escupir su jugo. Lo había tomado por sorpresa. Ese día, mientras Harry huía de Colin, encontró a los dos Slytherins de los que ya se había hecho amigo y estos le ofrecieron ir a las cocinas con ellos. Harry aceptó y se maravilló con lo que encontró. Los elfos domésticos gustosos les sirvieron su pequeño banquete, Harry no pensó que incluirían también un "jugo" de pociones y el resto… es historia.

"Las necesito" dijo al fin, sin dar mayor explicación.

Los Slytherins compartieron una mirada suspicaz, pero respetaron su silencio, mientras tanto la sonrisa de Luna había caído un poco. Harry se sintió aliviado. Le encantaba este tipo de amistad en donde no lo bombardeaban de preguntas hasta cansarlo, solo le brindaban una simple aceptación. Tal vez, cuando Harry estuviese listo, les diría de su vida con los Dursley.

"Bueno, volviendo a Weasley hembra…" Theo movió sus cejas sugestivamente.

"No, no quiero volver a ese tema" Harry dijo aquello con energía, quitándose un mechón de cabello de la cara.

"Tu cabello es un espanto" Daphne comentó, siempre tan encantadora.

"Deben ser las pociones nutricionales, las proteínas que consumes gracias a ello deben estar acelerando no solo el tejido muscular, sino también el capilar" Theo, aparentemente, era un experto en pociones… y biología.

"Eso tiene sentido" Reflexionó Harry "Aunque no sé si me vea tan musculoso, he dejado de hacer mis ejercicios matutinos"

"No… eres una albóndiga… aunque sí te ves más alto"

"¿Verdad que sí?" Harry se volteó emocionado hacia Daphne.

"Podríamos salir a correr en las mañanas, es bueno para despejar la cabeza de los nargles" La voz de Luna se hizo presente. Harry notó que, bajo su mirada soñadora, había un poco de nerviosa incertidumbre, esperando tal vez que su sugerencia no sea aceptada.

"Tal vez debas decirle a la chica Weasley que corra contigo" Se burló Nott.

"No es gracioso" dijo malhumorado.

"Pero no es una mala idea" Harry miró a Daphne irritado, a punto de protestar "No lo de Weasley, idiota, lo de salir a correr"

"Oh, eso" Harry lo pensó un poco "Sí, parece una buena idea ¿qué dicen?"

"Creo que sería bueno" Daphne lo consideró "Podríamos salir a las cinco de la mañana, a esa hora casi nadie se levanta"

Harry, que estaba acostumbrado a madrugar, no protestó. Luna sonrió brillantemente al ver que su idea era aceptada y tampoco protestó por la hora. Theo, que respetaba su sueño de belleza, estuvo a punto de protestar, pero al ver una sonrisa inquietante de Daphne, retándolo a oponerse, decidió sabiamente callar. Con eso decidido, acordaron verse al día siguiente y todos se fueron por caminos separados. No sin antes desearle suerte a Harry con Lockhart.

El resto del día pasó sin incidentes, cenó con Ron y Hermione, se despidió de ellos y le deseo suerte a Ron con Filch, y se dispuso a partir a su destino: firmar los autógrafos del rubio hueco. Lo que escucharía casi acabando su detención, Harry no se lo esperaba.

"Déjame matarte…"