"Ya sabía yo que era un bastardo"
"Shh, cállate, podría estar escuchándote, no querrás que te petrifique a ti también ¿verdad?"
"¡Cómo si nos pudiésemos librar!, seguramente petrificará a todo el colegio, excepto a los de su casa"
"Deberían despedirlo"
Harry estaba irritado. Había estado oyendo los susurros de los estudiantes en contra de Snape por donde quiera que pasaba. Estaba cansado y solo quería que todos dejasen de hablar mal de su profesor. Harry sabía que Snape era inocente y se sentía culpable porque había estado en el lugar a petición suya, para investigar la voz que solo él podía escuchar. Snape le había contado que no encontró a la serpiente que pudo haber hecho eso, solo pudo distinguir un ruido y luego pasos, pero antes de poder investigar más, se encontró con la terrible escena de la señora Norris petrificada – Harry se sintió mejor al saber que no estaba muerta – y luego llegaron los estudiantes cuando estaba a punto de averiguar qué pasó con ella.
Ahora todos creían que el cretino profesor de pociones había petrificado a la gata. Ron fue uno de los primeros en acusarlo y Harry había intentado razonar con él, alegando que se habían equivocado en acusarlo con lo de la piedra y podían estar equivocados ahora también. Hermione le había preguntado al profesor Binns en una clase sobre la cámara de los secretos y cuando el pequeño fantasma contó la historia, todos empezaron a comentar que Snape era el heredero de Slytherin y que por eso solo mostraba favoritismo por su casa. Harry tuvo que admitir que Snape no se había ganado el aprecio de los estudiantes, pero eso no impedía que quisiese maldecir a alguien cada que escuchaba esa clase de susurros.
Snape se la había pasado las últimas semanas investigando qué clase de serpiente era capaz de petrificar, pero no había tenido mucho éxito. Harry había intentado convocar a Dobby para obtener algunas respuestas y mantenía un ojo vigilante en Draco Malfoy. Dobby era su elfo después de todo y Malfoy se había regocijado con todo lo sucedido. Daphne y Theo, sus espías, le habían comentado que Malfoy solía jactarse en su sala común sobre la pureza de sangre, pero realmente no sabía nada más allá de lo que los demás sabían. Aún así, Harry quería ser precavido, quería descubrir de una vez por todas lo que sucedía y que todos dejasen de habla mal de Snape.
"Cuidado le quitas un ojo a alguien con esa cosa" Harry se sobresaltó, había estado rebotando su yo-yo distraído. Los colores azul, plateado y naranja se entremezclaban para formar al zorro en movimiento en ese momento.
"Hey, chicos ¿qué hacen acá?" preguntó curioso, había ido al campo de quidditch a despejar su mente.
"Tomando aire, nos cansamos de estar en la sala común escuchando a los fanáticos de la pureza de sangre idolatrar a Snape" respondió Daphne, Theo asintió a su costado.
"Oh" Harry no sabía que era peor, los susurros condenatorios o la idolatración de esos fanáticos.
"¿Tú qué haces? ¿buscando inspiración para ganarle a Slytherin?" preguntó Theo "Tengo que decir, detesto a Malfoy, pero las nuevas escobas son una maravilla" dijo divertido.
"Pero tienes nuestra bendición para patearle su pequeño trasero engreído" añadió Daphne.
Harry suspiró "Bueno, si pierdo Wood no me lo perdonará… solo asegúrense de que tenga un entierro digno, por favor" Realmente sentía que Wood era capaz de matarlo.
"No te preocupes, te pondremos una lápida con hermosos grabados de serpiente" dijo Theo solemne.
Como Harry predijo, él, Daphne y Luna se habían entusiasmado cuando se enteraron de su don de hablar con las serpientes. Cuando pasó el incidente de Halloween, le habían preguntado curiosos si sabía algo al respecto y les comentó que había pasado por ahí – el baño de chicas al que había ido estaba cerca de la escena – y que había oído de nuevo la voz susurrante, pero no sabía nada más. Ellos entendieron que no se quisiera aventurar al encuentro de una voz que tenía ganas de desgarrar algo y empezaron a hacer especulaciones sobre qué clase de serpiente podría estar involucrada. Les pareció gracioso que Harry tenía más probabilidades de ser el heredero de Slytherin que su propio jefe de casa, pero no acusaron a Harry de aquello. Aún así, les gustaba molestarlo con eso. A Harry no le importaba mucho, contento por la confianza que le tenían sus amigos.
"Me encargaré de que solo haya arreglos florales en verde y plata" añadió Daphne
Harry bufó divertido.
"Sí, sí, como sea, anuncien que soy el real heredero al mundo, ya estaré muerto de todos modos" Tal vez así el resto deje de hablar mal de Snape… pero morir no estaba en sus planes a corto plazo.
Daphne le dio una palmada en la espalda, Theo hizo lo mismo del otro lado.
"Te estaremos apoyando secretamente" dijo Theo.
"Hasta ordenamos polos color escarlata con tu nombre en él, pero en vez del dibujo de un león hay una serpiente plateada" añadió Daphne.
"Lo estaremos usando debajo de nuestras túnicas, por supuesto"
"Cuando aprendamos a hacer el encanto para ocultarlo del resto lo podremos usar libremente"
Harry se sintió conmovido. Se quedaron un rato caminando por el campo conversando de todo y nada hasta que fue hora de partir. Sintiéndose mejor, Harry regresó a su sala común. Hermione, Ron y Seamus estaba en una esquina susurrando. Curioso, se acercó a ellos, pero cuando sintieron que se acercaba se callaron de inmediato. Cuando vieron quién era, se relajaron visiblemente.
"Amigo, casi me das un infarto" dijo Ron con una mano en su corazón.
"¿Por qué, pensaste que era una araña?" dijo Hermione divertida. Harry no entendió
"¡No es divertido! Yo no me río de tu miedo irracional a ser expulsada" repuso Ron molesto. 'Oh, así que Ron le tiene miedo a las arañas'
"¿En qué andan chicos?" preguntó curioso, ignorando el tema de las arañas.
"Oh Harry, no vas a creer el plan que nuestra Hermione ideó" dijo Seamus divertido. Hermione se sonrojó, pero sonrió con suficiencia.
Así, Harry se enteró del plan con la poción multijugos. Sus amigos estaban locos. Se pensaban meter a la sala común de Slytherin a espiar a las serpientes. Creían que, si alguien sabía lo que planeaba Snape, debían ser sus protegidos. El plan parecía loco e involucraba robar los armarios privados de Snape para obtener los ingredientes, pero Harry les deseó suerte de todos modos. Le ofrecieron ir con ellos, pero declinó amablemente.
"Bueno, si cambias de opinión solo búscanos" dijo Ron "Por cierto amigo, ¿me puedes hacer un favor? Ginny ha estado muy afectada por todo lo sucedido y sabes que ella te admira, ¿tal vez puedas hablar con ella?"
Ahora que lo pensaba, Harry creyó que Ginny Weasley lo había estado siguiendo ese día. ¿Habrá visto algo de lo que sucedió? Harry realmente no quería hablar con ella, pero tal vez no era mala idea preguntar por si acaso. Aceptó hablar con la niña y su amigo sonrió agradecido.
Hablar con Ginny no había resultado tan bien. La pequeña pelirroja no paraba de tartamudear nerviosa y hasta parecía asustada cuando Harry le preguntó si había visto algo. Al final, sintió que solo empeoró las cosas y se disculpó con Ron al respecto, pero su amigo se encogió de hombros y le agradeció por intentarlo de todos modos.
Severus sintió que su corazón se detenía. Estaba en las gradas viendo el partido de quidditch de Slytherin contra Gryffindor cuando notó a una bludger salir de su curso habitual para dedicarse a perseguir al niño. Alarmado había empezado a lanzar hechizo tras hechizo para detener a la pelota loca, pero nada funcionaba. Estaba empezando a sentirse mareado. Sabía que los últimos días había descuidado su alimentación por dedicarse a investigar sobre la cámara de los secretos y la bestia que contenía, y ahora estaba pagando por ello.
Escuchó el grito de la multitud. Harry había empezado a caer a gran velocidad. Con un último esfuerzo, lanzó un hechizo amortiguador, para mermar el daño de la inminente caída. Suspiró esperando que fuese suficiente y comenzó a bajar de las gradas para dirigirse al lugar del impacto.
"¡No!" escuchó gritar a Harry cuando llegó. Severus se alarmó '¿Ahora qué?'
Al llegar entendió. El tarado de Lockhart había desaparecido los huesos de su brazo derecho. Cuando Harry levantó la vista lo miró en pánico, dando un grito de ayuda silencioso.
"Creo que ya has hecho suficiente Lockhart, le comentaré al director sobre tus destrezas" escuchó a Lockhart tragar duro, pero lo ignoró. "Greengrass, Nott, lleven a Potter a la enfermería" dijo cuando vio a los dos Slytherins merodeando alrededor, buscando abrirse paso. Los demás miraron con pena a Harry, como si lo hubiese enviado a su muerte, pero el niño le envió una mirada agradecida.
"Seguro que lo quiere tener apartado para poder maldecirlo sin testigos" escuchó susurrar a alguien. Fulminó con la mirada a todos los que hicieron contacto visual y se fue a buscar a la bludger maldita. Madame Hooch ya la estaba revisando. No encontraron nada inusual.
Severus estaba preocupado con todos los acontecimientos recientes. Las únicas serpientes que había encontrado que podrían estar involucradas no era opciones agradables y de ellas solo el basilisco se acercaba más a la descripción. 'Pero su mirada mata, no petrifica… además ¿cómo podría pasar desapercibida una serpiente como esa?". Se sentía perdido y ahora las bludgers empezaban a actuar como armas mortales.
"En serio, no puedo creer a ese idiota, Dumbledore se lució esta vez con este profesor" Escuchó la voz de Greengrass al llegar a la enfermería. No pudo evitar sonreír divertido, pero puso su cara seria antes de entrar.
"Cuide sus palabras señorita Greengrass, todavía es su profesor" la chica se sorprendió al escucharlo. Bufó de manera despectiva, pero asintió.
"¿Qué va a pasar ahora con su brazo, profesor?" preguntó Nott.
"Sus huesos tendrán que volver a crecer ¿cómo han dejado que pase esto?" sonó la voz enojada de madame Pomfrey.
Severus le explicó lo sucedido y la enfermera parecía más enojada por segundo.
"Esto va a doler" le dijo a Harry y le dio una poción crecehuesos. "Pasarás toda la noche acá mientras tus huesos vuelven a crecer" Harry tragó nervioso mientras Greengrass le daba una palmaditas en el hombro bueno y Nott lo miraba con pena.
Si a Madame Pomfrey le pareció extraño ver a dos Slytherins consolando a un Gryffindor, no lo mencionó. Severus deseaba poder hacer algo más por el niño y sintió cierta envidia por los padres de otros estudiantes que permanecían en una feliz ignorancia de cualquier dolor que pudiesen estar sufriendo sus hijos mientras estaban en Hogwarts. 'Bueno, nadie se mete en tantos problemas como Harry' se recordó.
"¿Qué haces idiota?" escuchó a Greengrass preguntar.
"Bueno, si me voy a quedar acá toda la noche esperando que mis huesos vuelvan a crecer, bien podría hacer algo divertido para pasar el rato ¿no?" dijo Harry mientras de su túnica sacaba su yo-yo y lo intentaba maniobrar con su maño izquierda.
"No creo que te sientas de humor para jugar en un rato… he oído que volver a crecer los huesos es un proceso doloroso" comentó Nott. Harry se encogió de hombros, lo que se vio extraño teniendo en cuenta que solo podía mover uno de ellos.
"Es hora de que vuelvan a su sala común, no tardará en llegar el equipo de Gryffindor para comprobar el bienestar de su jugador estrella" mencionó.
"Oh sí, pero antes de irnos…" dijo Nott, mirando a su amiga con intención. Cuando la niña asintió, ambos se quitaron sus capas para revelar un polo escarlata debajo de ellas. Se pusieron de espaldas al niño y Severus pudo apreciar el nombre de Harry en letras mayúsculas. Debajo del nombre una serpiente plateada se movía de un lado a otro siseando con suficiencia. Severus se preguntó cómo una serpiente era capaz de poner esa expresión en su rostro.
"¡Genial!" dijo Harry entusiasmado "¡Están hablando!"
"¡¿Qué dicen?!" preguntó el joven Nott entusiasmado.
"Repiten porras en mi nombre" respondió el niño sonriendo divertido por lo que sea que estuviesen diciendo las serpientes. "Gracias, chicos, pensé que estaban bromeando cuando lo mencionaron"
Luego de eso los dos niños se despidieron. Severus se quedó un rato más por petición de Harry y el niño le advirtió de una posible futura infiltración a sus armarios privados "pero no lo has oído de mí" había mencionado. Curioso por saber cómo lograrían aquello los pequeños delincuentes, Severus decidió no hacer nada al respecto. Justo cuando salía, notó al resto del equipo de quidditch de Gryffindor entrar a la enfermería.
"Amigo, me alegra verte con un brazo funcional de nuevo" Ron gritó entrando a la enfermería.
"Sí, se siente rígido, pero está mejor"
"¿Ya puedes salir?, venia por una poción para Ginny, no se ve muy bien estos días… ¿escuchaste lo de Colin?, creo que está asustada"
Colin Creevey había sido petrificado en algún momento de la noche anterior. Su cuerpo estaba tumbado en una de las camas al costado de Harry y no pudo evitar mirar al lugar con aprensión. Ron lo notó y se puso algo rojo, tal vez avergonzado de hablar tan despreocupado en presencia del afectado.
"¿Crees que pueda oírnos?" preguntó susurrando, mirando nervioso al pequeño niño inconsciente.
"No lo sé" respondió mientras se iba al baño para quitarse su pijama y ponerse algo decente. Cuando salió, le dijo a Ron que esperaba que su hermana mejore y se despidió. Su amigo asintió distraído, analizando a Colin con ojos curiosos y pinchando sus orejas con un dedo.
Harry se apresuró hacia las mazmorras, tenía que hablar con Snape. Dobby el elfo desquiciado había aparecido en la madrugada. ¡Fue él quien encantó a la bludger! El pequeño elfo había tenido el descaro de anunciarse como el orgulloso culpable, indicando que no había querido matarlo, solo herirlo lo suficiente para que lo enviaran a casa. En serio, ese elfo iba a matarlo intentando protegerlo del peligro de Hogwarts.
Cuando llegó, encontró a su profesor en medio de pergaminos y varios tomos de libros.
"Dobby volvió a aparecer" empezó y al tener la atención de Snape le contó todo lo que había aprendido esa noche, incluyendo la petrificación de Colin.
"Sí, ha sido un evento desafortunado lo del joven Creevey" dijo Snape. Se oía cansado y Harry podía ver que tenía enormes ojeras. "Al menos, ahora sabemos lo que pasó con la bludger, pero esto nos regresa a nuestro primer sospechoso: Lucius Malfoy.
"Si el padre de Draco está detrás de todo esto, ¿no lo sabría su hijo?"
"Lo dudo, el joven Malfoy es conocido por su afinidad de jactarse de todo lo que sabe, en especial si está relacionado con su familia. No creo que Lucius se haya arriesgado a decirle sus planes"
"¿Entonces su padre ha estado entrando al castillo sin ser notado?" Harry no sabía qué pensar.
"De lo que he podido averiguar, Lucius Malfoy ha estado deshaciéndose de objetos oscuros que tenía en su casa. Tú mismo lo confirmaste cuando llegaste por error a Borgin y Burkes ¿recuerdas? Lo viste vendiendo algunas cosas"
Harry casi se había olvidado de ese incidente. Estaba agradecido con Hagrid por haberlo encontrado, tendría que ir pronto a visitar a su gigante amigo, lo había descuidado un poco.
"¿Cree que tenga algo que ver con la cámara?"
"Tal vez… tal vez dejó algún artefacto oscuro suelto en Hogwarts para intentar librarse, no estoy seguro" Su profesor respondió pensativamente. Harry estaba preocupado.
"Señor, creo que debe descansar un poco"
"Necesito encontrar al responsable de estos ataques, un estudiante ya ha sido afectado"
"Sí, lo entiendo… me enojo cada vez que escucho a alguien acusarlo de todo"
Su profesor lo miró algo divertido. "Lo he notado, necesitas aprender a dominar tus emociones" luego suspiró y cerro el libro que tenía en la mano "tal vez ambos debamos meditar un rato"
Con eso dicho, Snape procedió a enseñarle técnicas de relajación y meditación para despejar su mente. Fue difícil al inicio, pero poco a poco sintió que se relajaba hasta que su cabeza se vació de todo pensamiento. Una hora después, ambos se sentían mejor y Snape parecía satisfecho con los resultados. Mencionó algo sobre que esa iba a ser una buena habilidad en un futuro, pero Harry no entendió mucho de qué hablaba. Snape pidió algo de té y ambos se sentaron en un cómodo silencio hasta que Harry tuvo que partir, había quedado en ver a Neville y Luna cuando fueron a verlo en la enfermería el día anterior. Neville quería mostrarles una planta rara que había encontrado cerca del lago. Se despidió de su profesor y le pidió que no descuidara su salud.
Las semanas pasaron sin mayor incidente. Lockhart lideró un club de duelo con Snape como su asistente y, aunque fue divertido ver al rubio ser ridiculizado públicamente, no pasó nada muy interesante, aparte de aprender el encanto desarmador. Sin embargo, el algún momento, mientras todos practicaban el nuevo hechizo, Justin Finch-Fletchley, un Hufflepuff de segundo año, se las había arreglado para golpear a Snape en la cabeza cuando su varita salió disparada. Harry había escuchado a sus amigos susurrar sobre cómo temían que el temible profesor hiciera de Justin su próxima víctima. Se tuvo que esforzar y repasar mentalmente sus lecciones de meditación para tranquilizarse.
Las cosas solo empeoraron desde ahí. Harry había encontrado a Justin Finch-Fletchley y a Nick casi decapitado petrificados en un pasillo. Todos parecían haber confirmado sus sospechas de quién era el heredero de Slytherin y ahora miraban a Harry como si tuviese una sentencia de muerte, alegando que, al haber encontrado a las víctimas, había arruinado el plan de Snape de pasar desapercibido. Harry los ignoraba a todos, molesto por sus comentarios. Daphne, Theo, Neville y Luna eran los únicos con los que podía hablar tranquilo. Ron y Hermione también lo veían como esperando que se convirtiese en una estatua ahí, frente a sus ojos. Los gemelos, al menos, hacían burla de toda la situación, logrando sacarle alguna sonrisa.
Cuando llegó navidad, Harry se refugió en su cama con las cortinas corridas. Estuvo envolviendo los regalos que había pedido para sus amigos, que en su mayoría eran dulces. Había gastado casi todo lo que le quedaba en la poción capilar de Snape, pero sentía que valdría la pena. Era un pote grande que se repondría automáticamente por los próximos 6 meses. Terminó y se fue a la lechucería a buscar a Hedwig para enviar sus obsequios, el de Snape lo entregaría personalmente. En su camino, creyó escuchar a Hermione decirles a Ron y Seamus que ya tenía todo listo.
Los chicos habían causado un alboroto en clase de pociones para robar los ingredientes. Harry podría jurar haber visto que una venita se hinchaba en la frente del pocionista. Aunque ambos sabían quiénes habían sido los responsables, Harry había decidido echarse la culpa. De todos modos, planeaba pasar esa noche a ver a Snape, una detención como excusa sonaba perfecto. Sus amigos se habían sentido muy agradecidos por el gesto y por un tiempo estuvieron ofreciéndole ayuda en cada oportunidad que tenían.
Harry esperaba que las cosas les resultasen bien. No había mucho de qué preocuparse realmente, sabía que habían usado el baño deshabitado de Myrtle para preparar la poción y Snape había ido a cerciorarse de qué estuviese bien hecha. Cuando Harry le había preguntado por qué no había hecho nada para detenerlos, su profesor le respondió que con todo lo que estaba pasando, un poco de diversión al ver a tres Gryffindors intentando escabullirse en sus dominios no le vendría nada mal.
