Capitulo 2
Rin se encontraba ahora acomodada en una silla frente a una cómoda dentro de una de las habitaciones de la mansión a la que había intentado robar la madrugada de ese día. Estaba acompañada por tres mujeres; la primera de expresión seria, iba vestida con un una falda tuvo de casimir y bléiser, aparentaba unos 40 años. Las otras dos mas jóvenes eran gemelas, de unos 20 años de edad, llevaban una falda mas holgada con una camisa de manga corta. Acababa de salir de la ducha y estaba envuelta en una bata blanca.
— Sra. Lee deberíamos cortarle el cabello, parece que en cualquier momento fuesen a salir un ave de adentro. — dijo una de las jóvenes batiendo los cabellos de Rin.
— Mírele las uñas Sra. Lee — dijo la otra tomándole las manos y moviendo los largos dedos de Rin de un lado a otro.
— ¿No te las limpiaste en el baño?
— ¡Ya déjenme en paz! — Grito Rin harta del escrutinio de las dos jóvenes.
— Por favor jóvenes compórtense — las reprimió a las tres la Sra Lee — Srta. Rin. Como ya le explique, estamos aquí para ayudarla con su apariencia. Por favor colabore con nosotras. — su expresión era calmada.
Tras la reprimenda las gemelas comenzaron a hacer su trabajo y a Rin no le quedo de otra que dejarse hacer todo lo que la Sra. Lee le indicaba.
Al final del día Rin termino con el cabello cortado cinco dedos por debajo de sus hombros, las uñas con una perfecta manicura y un pijama prestado. Ayame la menor de las gemelas se la había prestado junto con un conjunto para el día, según ellas irían de compras la mañana siguiente. Hace rato que la habían dejado sola en la habitación que ahora era de ella, se sentía tan raro, ahora tenia una habitación, ellas se encargaron de que comiera toda su comida, alegando que estaba muy flaca, cosa que, para Rin no fue ningún sacrificio, hacia mucho que no comía algo tan sabroso.
La habitación era realmente hermosa, media casi lo mismo que la casa completa de Kaede, en el centro estaba una preciosa cama matrimonial acompañada de dos mesitas de noche, a la izquierda se encontraba un gran ventanal con salida a un pequeño balcón, al lado de este estaba una mesita redonda con dos sillas, detrás un estante con algunos libros y singulares adornos de diferentes formas geométricas, a la derecha estaba un escritorio con su respectiva silla. En la esquina estaba la puerta que conducía primero a un vestidor, el que incluía una gran mesa con un gran espejo tipo camerino, del otro lado un armario en forma de U, que por los momentos estaba lleno solo con el cambio que le presto Ayame. Después del vestidor estaba el baño, un espectacular baño tipo spa con bañera incluida. Rin sentía que podía acostumbrarse a eso rápidamente.
Rin se dejo caer en la cama tras un brinco, que cómoda era… Se sintió mal por Kaede, a estas alturas ya debería saber lo que había pasado, tenia que ir a verla lo más pronto posible. Escapar no era una opción viable ya lo había comprobado la noche anterior. Ayer la dejaron entrar, Ginta y Hakaku se quedaron fuera por eso pudieron huir, pero en cambio ella si había entrado y con tan solo pisar la entrada supo que le seria imposible salir. La situación no era distinta ahora, los mismos guardias seguían custodiando todas las salidas. No lo pensó más y se rindió, mañana cuando salieran buscaría la manera de escabullirse, hoy dormiría, dormiría como nunca en su vida lo había hecho.
Seshomaru se levanto como de costumbre a un cuarto para las 5, aunque, realmente llevaba despierto desde mucho antes que sonara su alarma. Se levanto y fue al baño a tomar una ducha. Se sentía extraño, como si algo estuviese a punto de pasar, rogo por que Inuyasha no se metiera en problemas ese día y también porque la mocosa que estaba a punto de adoptar bajo su tutela no hiciera nada estúpido. Salió del baño y fue por su ropa, un traje negro. Se vistió cuidadosamente y a las seis en punto bajo a desayunar como siempre.
Lo primero que vio al entrar en el comedor fue a Rin, iba vestida con un pantalón de jeans negro y una franela celeste que a leguas se veía que no eran de su talle. Lo miro con esos ojos negros tan expresivos que poseía, era una mirada que hablaba por si sola diciendo si te burlas te mato. Estuvo a punto de sacarle una sonrisa, sino fuera porque él ya no sonreía juraba que lo habría podido hacer. Se sentó impertérrito en la cabecera de la mesa, Rin se sentó también a una silla de distancia del lado derecho.
Desayunaron sin cruzar palabra alguna, solo cuando terminaron y se levantaron él dijo.
— Hoy Jacken y una de las gemelas te acompañara a comprar algo de ropa. Más tarde se presentara un tutor con el cual estudiaras en casa.
— ¿Qué pasara con la hermana con la que vivo? — se atrevió a preguntar.
Ese hombre le ponía los nervios de punta.
— La monja será visitada hoy por un trabajador social que evaluara su situación. Ellos decidirán que hacer.
Rin palideció al darse cuenta de lo que querían decir sus palabras.
— No. No puedes hacer eso — lo desafío — Kaede esta muy enferma para mantenerse sola, ella me necesita esos tipos solo la enviaran a un asilo. Ella necesita cuidados, necesita…
— Necesita lo que en un acilo pueden darle — dijo sin inmutarse.
— No ella me necesita a mí.
— Pues eso hubieses pensado antes de meterte a robar en mi casa.
— Si no me metía a robar me moría de hambre. ¿o crees que me gusta hacerlo? ¿Crees que lo disfruto? — las lagrimas comenzaron a desbordarse por sus mejillas.
Jacken que acababa de llegar miraba a Rin con compasión, entendía lo que sentía la joven. Y aun mas entendía a Sesshomaru, entendía porque actuaba de esa manera.
— Jaken, me voy. Encárgate de que la mocosa quede como alguien decente.
Dicho esto salió.
Jaken volvió su mirada a Rin y con ella pareció consolarla, la condujo hasta el auto junto con Ayame y uno de los empleados de segurdad que también los acompañaría. Sesshomaru había accedido a su petición de comprarle ropa decente a la joven, pero tambien había impuesto que uno de los guardias los acompañaran, puesto que sospechaba que la mocosa iba a aprovechar cualquier oportunidad para de escapar.
En el camino al centro comercial Jaken le dijo que se tranquilizara, la hermana Kaede seria bien atendida, no importara cual fuese su situación ella seria bien atendida e inclusive recibiría tratamiento para su enfermedad. Rin se había asombrado cuando supo eso. Pensaba que solo la enviarían a morir a un acilo, sin embargo, Jaken le aclaro que la compañía se haría cargo de sus gastos médicos e inclusive contratarían a una enfermera si hacia falta. Y el acilo era solo si las condiciones de la casa eran muy precarias para su habitad.
Llegaron al centro comercial, era la primera vez que Rin iba allí de compras, así que no pudo evitar sentirse emocionada
— Lo primero que haremos es cambiarte esas convers horrorosas — dijo Ayame con aplomo. — vamos sr. Jaken.
Visitaron mas tiendas de zapatos lo que Rin pudo contar, seguido por tiendas de ropa, perfumes y cosméticos, aunque Rin no tenia ni idea de como usar todo lo que Ayame había escogido se sentía muy emocionada por comprar todo aquello, sin embargo, sabia que no podía quedarse con nada. Jaken caminaba junto a ella y ayame, al fondo estaba el guardaespaldas que los estaba acompañando, dijeron que era solo por seguridad. Rin sabia que no era asi, ese tipo estaba allí siguiéndole los pasos, inclusive, cuando fue al baño, el la espero en la salida. No podía ir a ningún lado sin que el vigilante se diese cuenta. Tal parece que esa mañana tampoco podría escapar.
— Veamos, ya tienes dos pares de tenis, — Ayame enumero con sus dedos— cuatro zapatillas y cuatro sandalias bajas de distintos colores, pantuflas para la casa, dos pares de zapatos de fiesta, diez pantalones de jeans variados, veinte blusas, dos perfumes, compacto, rubor, dos juegos de sombras, delineador…. ¿Qué falta? — Llevo su dedo a su barbilla — ¡ya se! — Exclamo — ropa interior.
Y siguieron comprando…
Ya en su habitación, de nuevo, que extraño se sentía decir eso. Rin contemplaba el conjunto interior de encaje que Ayame insistió en comprar, era demasiado elegante, demasiado… demasiado para ella, esa era ropa para seducir, no para ella. Prefirió la ropa de interior de algodón que ella había escogido, con esa se sentiría mas cómoda, esa solo se iría a la gaveta. Ayame insistió en ayudarla a acomodar su ropa nueva, pero ella prefirió hacerlo sola. Y más si con eso ganaba privacidad. Dentro de poco seria la hora del cambio de guardia, lo escucho decir al guardia que los acompaño al centro comercial mientras hablaba por teléfono. Si era lo bastante lista podía ir a ver a la hermana Kaede. Solo tenia que esperar en el lugar adecuado.
El reloj dio las 2:45pm y Rin supo que era ahora o nunca, bajo cuidadosamente por las escaleras principales, en su corta estadía se dio cuenta de que solo Seshomaru las usaba, así que opto por bajar por allí, adivino cual era la habitación que tenia el ventanal con salida a un balcón hacia el jardín. Tras abrir tres puertas la encontró. Era una sala de estar, se escabullo por los muebles color crema y con sumo cuidado abrió uno de los ventanales, se agacho para que nadie la viera escapar. Bingo. Se adentro en el jardín, un poco más y encontraría la salida a la calle. Solo un poco mas…
Si Rin hubiera estado pendiente de mirar hacia el frente no se habría tropezado con ese hombre de cabello plateado, si ella hubiese mirado hacia el frente y no hacia los guardas se habría fijado que a poco pasos de donde ella estaba se encontraba parado un hombre de cabello plateado y hubiese podido esconderse. Pero ella solo miraba hacia los guardias. Tras un fuerte golpe callo sentada sobre su trasero con las piernas flexionadas y sus brazos apoyados a su espalda. El en cambio permanecía de pie tras dar un paso para recuperar su equilibrio.
Sesshomaru no debería estar en casa a esa hora, aunque, a decir verdad se veía un poco diferente, se veía un poco mas bajo, sus hombros no eran tan anchos y lo que mas le llamo la atención fue que iba vestido informalmente.
— Disculpa — dijo el joven volteándose — ¿Te hiciste daño? — extendió una mano hacia ella con una sonrisa juguetona.
No. Este hombre no era Sesshomaru. ¿Quién era? Acaso… ¿la delataría o podía ayudarla?
