"Adivina qué encontré el otro día" llegó la voz divertida de Theo desde algún lugar a su izquierda.
"Por favor, no me vuelvas a hablar de algún chico lindo y lo que te gustaría hacer con él, déjame disfrutar mi niñez sin esos datos" le respondió a su amigo, mientras se giraba para verlo. Estaba sentado en una roca, mirando al calamar gigante dar vueltas en el lago. Theo giró los ojos por su comentario y Daphne sonrió divertida.
"Oh, cállate. Me refería a dos de tus amigos merodeando en nuestra sala común"
"¿Los descubrieron?" Hasta donde Harry sabía, habían logrado escapar sin ser vistos.
"No, lograron escapar a penas, Theo vio cómo se transformaban justo cuando salían. Nadie más lo notó" Daphne parecía divertida con toda la situación. Ella no se había quedado para las vacaciones de navidad.
"Estaban intentando averiguar si sabían algo sobre los próximos movimientos de Snape" Harry fue el que giró los ojos esta vez. Aunque no habían sido descubiertos, sabía que había ocurrido un incidente con Hermione. Había puesto pelo de gato en su poción por error. Snape no había podido contener la risa cuando le contó lo sucedido, mencionando que había hecho un esfuerzo sobrehumano para aparentar seriedad al llevar la poción para solucionarlo a la enfermería.
"Sí, creo que intentaban buscar información con Malfoy, pero no tuvieron éxito. El rubio engreído realmente no sabe más que el resto" Habían decidido llamar a Malfoy 'rubio engreído' para diferenciarlo de Lockhart el 'rubio inepto'.
"Aunque es cierto que ha estado actuando extraño últimamente, está más pálido de lo usual y tiene unas horrible ojeras" Daphne mencionó.
"¿Será alguna enfermedad?" Harry recordaba que Ginny Weasley también estuvo así por unos días, pero lo que le haya dado Madame Pomfrey parecía haber surtido efecto. "¿Hay enfermedades que solo les dan a los magos?"
"Hay varias, sería bueno que verifiques si tienes todas tus vacunas al día, ya que vienes de un hogar muggle" Daphne dijo sabiamente.
Harry no había pensado en eso. Se lo diría a Snape cuando lo viera esa tarde. Estaba concentrado jugando con su yo-yo mientras sus amigos le lanzaban piedras al calamar. A lo lejos vio a Hagrid caminar hacia el castillo. Había ido a visitar a su amigo en vacaciones y este le había comentado sobre los gallos muertos. Ese hecho solo había aumentado las preocupaciones de Snape sobre un posible basilisco suelto en Hogwarts, aunque Harry no entendía la relación entre tal serpiente y los gallos. La pregunta era cómo lograba desplazarse de un lado a otro sin ser notado y por qué sus víctimas estaban petrificadas en vez de muertas. Claro que Harry agradecía que hasta ahora no hubiese ningún fallecido.
"Extraño correr, por más raro que suene esto viniendo de mí" soltó Theo de repente. Habían dejado de correr después de la petrificación de Nick casi decapitado. El hecho de que un fantasma sufriese tal destino había puesto nerviosos a todos. Nadie parecía estar a salvo.
"Yo también, espero que todo se resuelva" dijo mientras veía a Hagrid desaparecer tras las puertas del castillo. Se perdió la mirada especulativa de Daphne.
"Pero estás haciendo ejercicios ¿verdad?" escuchó decir a su amiga. Volteó a mirarla interrogante "te ves más tonificado, una vista agradable con tu nuevo look y todo" Harry sonrió brillante, ignorando la mirada burlona que Theo le estaba enviando.
"Sí, he avanzado con la rutina de ejercicios que tenía en vacaciones, creo que está dando resultados"
"Te lo dije" le dijo Daphne a Theo y este suspiró y le pasó un galeón. Al parecer habían apostado si hacía ejercicios o si todo era producto de las pociones nutricionales. Harry no sabía si ofenderse.
"He dejado de tomar las pociones, ya no las necesito" Era un hecho por el que Harry estaba agradecido.
"Aún así, las has tomado por una buena cantidad de tiempo" Theo mencionó, compartiendo una extraña mirada preocupada con Daphne. Harry se encogió de hombros y se levantó.
"Vamos a estirar las piernas, dejen al calamar nadar tranquilo" sus amigos se levantaron y lo siguieron. Harry pudo ver uno de los tentáculos del calamar salir del agua y por un momento creyó que lo enroscaba, como si fuese un puño molesto agitándose. Cuando volteó a ver mejor, ya no había nada.
-o-o-o-
Harry estaba horrorizado. El día de San Valentín se había convertido rápidamente en su peor día. Lockhart había hecho de las suyas y Harry había pagado el precio. Un enano vestido de cupido le había recitado el poema de alguna admiradora en frente de todos. Contemplar la cara de Malfoy riéndose no era lo más placentero, aunque Harry pudo comprobar por sí mismo lo que decían sus amigos: El rubio se veía demacrado. Decidió ignorar a Malfoy y salir del lugar. Tal vez un poco de risa le haga bien a su alma que parecía moribunda. Harry recordó que no le había llegado a preguntar a Snape por sus vacunas y, terminando clases, fue decidido a encerrarse en el despacho de su profesor y no salir por el resto del día.
"Potter" Snape lo saludó cuando entró "He oído que has recibido una conmovedora composición lírica"
"Ni. una. palabra" advirtió Harry pausadamente mientras se tiraba boca abajo al sofá.
"No seas tan dramático, agradece que nadie te esté molestando por filtros de amor"
"Espera, ¿en serio alguien se atrevió a pedirte alguno?" Harry levantó la cabeza lo suficiente para hablar. Esa mañana Lockhart había dado paso libre para que los estudiantes pidan encantamientos de amor o filtros amorosos a sus profesores "Olvídalo, no quiero saber. Quería preguntarte sobre mis vacunas ¿hay alguna forma de saber si estoy protegido de enfermedades mágicas?" preguntó al fin.
Snape se quedó pensativo y luego hizo una seña con sus dedos para que se acercara. Harry se levantó y se dirigió hacia el sillón donde estaba el pocionista. Snape movió su varita y unos segundos después un halo de luz lo cubrió.
"Tienes todas las principales vacunas cubiertas, aunque hay que actualizar algunas otras ¿por qué el repentino interés por este tema?"
"Malfoy parece haber contraído alguna enfermedad y recuerdo que Ginny Weasley se veía de manera similar a inicios del curso, no quiero morir por no tener una vacuna"
"Estoy seguro de que el señor Malfoy tiene todas sus vacunas en orden"
"Mmm… aunque es extraño. ¿Crees que esté así porque se enteró de lo que hacía su padre y la noticia no lo deja dormir tranquilo?"
"Lo dudo mucho, pero lo estaré vigilando"
*Cacareo*
"Pero qu-" Harry volteó asustado. Ahí, en una esquina cerca a la chimenea, había un gallo dando vueltas. Miró a Snape interrogante, esperando una explicación.
"Dado los recientes acontecimientos, es seguro decir que un basilisco podría estar dando vueltas. Si ese es el caso, me gustaría estar preparado" dijo simplemente.
"¿Con un gallo?" Harry preguntó incrédulo.
"El canto de un gallo es fatal para un basilisco"
"Oh… vaya, ahora tiene sentido por qué hay tantos gallos muertos y por qué eso confirmó tus sospechas de que era un basilisco"
Snape solo asintió y le dio a Harry algunos libros. Su profesor le había estado dando libros avanzados para que los estudie, afirmando que Harry era un lector veloz y debía aprovechar aquello. Harry se acomodó en el sofá para leer, acompañado del sonido que hacía Snape al pasar las páginas de su propio libro y el ocasional cacareo del gallo en una esquina.
Severus fue convocado a la oficina de Albus.
Sabía que esta llamada llegaría tarde o temprano y, francamente, se sorprendía de que tardara tanto. Dos estudiantes, Hermione Granger y Penelope Clearwater, habían sido encontradas petrificadas. Severus sabía que prácticamente todos en el castillo, incluyendo algunos profesores, lo consideraban el principal sospechoso. Estaba agradecido de que Harry no parecía haber escuchado nada de los susurros sobre su oscuro pasado, aunque era un consuelo breve. Tendría que hablar con el niño más pronto de lo esperado. Felizmente, Harry parecía haber dominado la meditación, lo que lo ayudaría para entrenarlo en oclumancia. Era fundamental que Harry construya sus escudos mentales para poder hablar con el niño.
"Director" saludó al entrar a la oficina.
"Ah, Severus, te esperaba, toma asiento por favor" Severus lo hizo y observó al anciano mago juntar sus dedos frente a su nariz. "Primero me gustaría saber si hay algo que quieras decirme" preguntó después de unos momentos.
"No se me ocurre nada en estos momentos" respondió escuetamente. El anciano suspiró.
"De acuerdo entonces… Como sabes, dos estudiantes más han sido petrificadas y el ministro ha insistido en hacer algo al respecto"
"¿Ha pedido mi expulsión inmediata del castillo?"
"Aunque quiso mencionar algo sobre tus antecedentes, le recordé amablemente tus circunstancias especiales como espía, así que no, tu posición no está en riesgo. Me temo; sin embargo, que nuestro querido Hagrid no ha corrido la misma suerte"
Severus se sorprendió. ¿Qué tenía que ver Hagrid con todo esto? decidió poner sus dudas en voz alta.
"Disculpe mi ignorancia, pero no veo cómo este asunto esté relacionado con el guardabosques"
Dumbledore lo miró algo sorprendido "A veces me olvido lo joven que eres"
Severus levantó una ceja ante en comentario.
"Verás, tú no estabas cuando ocurrió, pero este incidente con la cámara ya ha sucedido antes en el castillo, como muchos profesores ya están murmurando. Lo que pocos saben es que aquella vez se capturó y expulsó al que se creía que era el culpable. Una estudiante falleció en ese entonces"
"Asumo que Hagrid fue declarado culpable"
"En efecto, el ministro estará llegando en unas horas para detener a nuestro amigo, mientras que Lucius Malfoy aparecerá para destituirme como director"
"¿Destituirlo?" preguntó alarmado.
"Me temo que por el momento esto se sale de mis manos, por lo que te he convocado para pedirte que cuides bien de los estudiantes en mi ausencia"
Severus no sabía que hacer, así que se limitó a asentir solemne. Antes de que Dumbledore lo dejara partir, lo detuvo un segundo. Severus volteó para saber qué más tenía que decir.
"Cuida de Harry" dijo con una mirada penetrante.
Severus asintió y se marchó. Sospechaba que Dumbledore ya sabía de su nueva familiaridad con el niño y muy pronto tendrían que hablar al respecto.
-o-o-o-
"¡¿Hagrid?!" La voz de Harry resonó en su sala. El gallo chillo indignado es su esquina.
"Eso es lo que comentó el director" Severus le había mencionado al niño lo que el director le había dicho. "Me parece que el director no cree que él haya sido el verdadero culpable"
"¡pero claro que no! Hagrid no mataría ni a una mosca" dijo el niño "No intencionalmente, al menos" añadió después de pensarlo mejor.
"En cualquier caso, quiero que cargues con este gallo en todo momento, si una estudiante ha muerto antes, puede volver a pasar" Severus transfiguró al gallo en un pequeño llavero. "Si escuchas algo sospechoso, un toque de tu varita bastará para volverlo a su estado original"
Harry miró al llavero de gallo curioso y lo guardó en su bolsillo.
"¿Ya descubriste cómo fue que el basilisco no logró matar a los otros?" preguntó el niño. Snape había notado que en algún momento Harry lo había dejado de tratar de 'usted' y había comenzado a tutearlo, pero no dijo nada al respecto.
"Creo que la respuesta está en que no lo miraron directamente a los ojos"
"Hermione tenía un espejo…" la voz del niño se apagó un poco cuando mencionó a su amiga.
"Y los otros lo vieron ya sea a través del agua, una cámara o un fantasma"
"Tiene sentido" Harry luego lo miró "¿no cargarás con tu propio gallo?"
"Mañana iré a conseguir uno"
"Bueno"
Se despidieron y Severus se fue a preparar algunas pociones. Necesitaba despejar su mente y eso lo ayudaría. Se acordó de aplicarse la loción que había recibido de Harry en navidad. Aunque el regalo lo había divertido, tenía que admitir que era una loción muy buena. Su cabello ya no sufría los infortunios de tener que ser engrasado para sobrevivir. Había escuchado a algunos estudiantes comentar que su nuevo título como heredero de Slytherin lo había hecho querer mejorar su apariencia.
Las semanas posteriores a la salida de Hagrid y Dumbledore parecían sombrías. Severus hacía rondas por los pasillos intentando encontrar alguna pista del basilisco, pero no había tenido suerte hasta el momento. Mientras caminaba en una de sus rondas una noche, escuchó unos pasos. Caminó dispuesto a castigar a los estudiantes que estaban fuera de cama a esas horas, pero al voltear una esquina lo recibió una vista inusual. Ahí, en medio del pasillo, una pequeña figura se aproximaba lentamente hacia el baño. Su paso era pausado y su rostro carecía de cualquier expresión. Cuando levantó la voz para llamar su atención, la figura lo ignoró olímpicamente. Intrigado siguió a la pequeña silueta hasta que se paró frente a uno de los grifos, abrió su boca y susurró. Severus se congeló. Era pársel. Con precaución siguió a la figura a través del hueco que se había formado en el grifo. Cuando saltó, vio que el hueco se volvía a cerrar. Metió una mano a su bolsillo para palpar el llavero de gallo que cargaba consigo y volvió a caminar.
Harry había estado estudiando todo el día. ¿A quién se le ocurría dar exámenes en medio de una situación tan crítica?
"Deja de moverte" susurró Daphne frente a él. Estaban en la biblioteca.
Harry suspiró y cerró su libro "No puedo concentrarme, iré a dar una vuelta"
"Ten cuidado" dijo su amiga
"Shhh" Theo estaba intentando meter siglos de información en su mente, se la había pasado durmiendo durante todas las clases de historia.
"Toma" Luna le tendió unas gafas extrañas, parecidas a las de ella, pero con el marco en forma de manos color naranja neón y las lunas negras "te ayudarán a ver si hay nargles en el camino"
"Claro, gracias Luna" Harry se puso las gafas encima de las suyas y se fue del lugar.
Decidió visitar a Hermione un rato en la enfermería. Su amiga sería despertada muy pronto. Cuando llegó encontró a Ron a un lado de su cama, leyendo uno de sus libros.
"¿Intentas ponerla al día?" preguntó curioso
"Bueno, si se despierta y se encuentra con que hay exámenes le dará un ataque por no haber estudiado. Tal vez esto ayude, además así estudio yo también" su amigo se encogió de hombros. "¿qué rayos llevas puesto?"
"Oh, un regalo de Luna" dijo Harry, mientras guardaba las gafas en su bolsillo y se colocaba al otro lado de su amiga. Estuvo mirando su cuerpo tieso un rato hasta que notó que un papel sobresalía de su mano.
"¿Qué es eso?"
Ron levantó la vista "¿Qué cosa?" Harry señaló el papel y procedió a removerlo cuidadosamente de su mano. Un miedo irracional de que los dedos de su amiga se rompan lo invadió. ¿los podrían volver a pegar? Cuando sacó el papel arrugado, lo abrió para leerlo. Ron se había movido a su lado para mirar por encima de su hombro.
Era un pedazo de texto sobre los basiliscos. Así que su amiga había logrado adivinar cuál era la bestia que estaba suelta. Sintió a Ron ahogarse detrás de él. Harry pudo notar que en una esquina la palabra "tubería" estaba escrita. Eso era interesante. Como si un rayó lo hubiese atravesado, Harry se levantó. Todo tenía sentido, el basilisco se había estado moviendo por las tuberías ¡tenía que avisarle a Snape! Pero antes de que pudiese dar una excusa para salir, la profesora McGonagall apareció. Tenía la cara pálida y les informó que debía regresar a su sala común y no salir hasta próximo aviso. Salieron preocupados de la enfermería, afuera una gran multitud de estudiantes se apresuraba a regresar a sus salas comunes.
Harry aprovechó el alboroto para separarse de su amigo. Se fue a una esquina, se puso su capa de invisibilidad y se dirigió rápidamente al despacho de Snape. En su camino, escuchó unas voces fuertes procedentes de la sala de profesores. Ya no se podía apreciar a ningún estudiante por los pasillos.
"¿Estás segura?"
"Sí, hay un mensaje nuevo: sus huesos reposarán en la cámara por siempre" la voz de la profesora McGonagall sonó temblorosa.
Harry sintió que tropezaba, se acercó para escuchar mejor.
"¿Sabes de quién se trata?" escucho a otro profesor preguntar.
"Hay dos estudiantes desaparecidos y un profesor"
"¿Lockhart?" preguntó alguien con suerte.
Pero no era Lockhart, ya que Harry lo había visto entrar justo en ese momento, inconsciente de toda la situación.
"¿Qué pasó?" preguntó sin preocupaciones.
"No, Severus Snape…" habló McGonagall ignorando al hombre.
"Entonces era él ¿no? El heredero… y se ha llevado a uno de los estudiantes"
Harry ya no escuchó más. Eso no podía ser posible. Con un nudo en su garganta corrió hacía el despacho de su profesor esperando encontrarlo, deseando que todo sea una broma cruel. Abrió la puerta presuroso y … no había nadie. Con sus manos temblando extrajo a Vulpis de su porta varitas y la agrandó, escribió una nota y esperó impacientemente a que su profesor respondiera, diciéndole que todo estaba bien. Pero los minutos pasaban y ningún mensaje llegó. Harry estaba desesperado ¡tenía que encontrar la cámara! Debía llegar a Snape y… ¿y qué? ¿rescatarlo armado con hechizos básicos, un gallo y un yo-yo? 'Tu vida es importante' apareció la voz de Snape en su cabeza, pero Harry sintió que nada de eso importaba… no podía quedarse de brazos cruzados mientras su… 'papá' la palabra apareció en su mente de repente. Harry sintió un nudo en la garganta.
Se obligó a controlarse y comenzó a pensar. El basilisco se escondía en la cámara de los secretos y se desplazaba por las tuberías. El primer ataque ocurrió cerca a un baño… 'una estudiante muerta' ¿podría ser Myrtle la estudiante afectada la primera vez? Una imagen apareció en su mente. El grabado de una serpiente estaba en uno de los grifos del baño de Myrtle ¡Esa debía ser la entrada! Sintiendo la adrenalina recorrer su cuerpo, Harry corrió hacia el lugar, olvidándose de volver a colocarse su capa. Siguiendo sus pasos, una pequeña sombra lo comenzó a acechar.
