Capitulo 3

Inuyasha acaba de llegar a la mansión Taisho después de un largo viaje no un viaje de placer como pensaban muchos, su viaje había sido todo lo contrario. A veces la vida era totalmente injusta, de daba mucho de algo mientras que de lo demás te quitaba cada vez mas. En su caso tenia dinero, tanto que no alcanzaba a ponerle una cifra, tenia todo lo que muchos podrían desear, no era feo, lo sabia. Las mujeres morían por estar con el. Aunque, sabia que era lo que les atraía realmente, lo que tenia de sobra, dinero. Eso era lo que había atraído a la mujer que mas había amado y que a quien iba a engañar, la mujer que seguía amando, la mujer por la que decidió irse del país. Él estuvo a punto de cometer el peor error de su vida, se habría casado con ella. Si esa mañana no hubiera estado tan ansioso por estar con ella, si hubiera respetado la tradición, en estos momentos ella seria su esposa. Pero lo que ocurrió fue todo lo contrario, el fue a verla y descubrió, muy a su pesar, que ella lo había engañado. Ella solo estaba con el por dinero, ella era una aliada del peor enemigo de la familia Taisho, ella era la amante del hombre que quiso arruinar a su padre.

Un golpe en su espalda lo saco de sus pensamientos. Cuando volteo vio a una joven tirada en el suelo, ella lo miraba suplicante, no sabia que era, pero esa chica parecía pedir ayuda a gritos.

— Disculpa— le dijo — te has hecho daño — pregunto ayudándola a levantarse.

Ella sacudió su ropa.

— Tu no eres Seshomaru. — no era una pregunta.

— ¡No! Dios me libre. — alzo sus manos haciendo un gesto con su cabeza. — ¿y tu eres?

— Rin. — respondió a secas.

— Perdón por atravesarme en su camino Lady Rin. — dijo haciéndola reir.

Rin se sintió un poco mas relajada. Sin embargo recordó la razón por la que estaba corriendo hace un momento.

— No hay problema Lord….

— Inuyasha.

— Lord Inuyasha — completo — pero en este momento me tengo que ir — hizo una reverencia y comenzó a caminar hasta la salida.

— Permítame escoltarla — siguió con el juego. Colocando su brazo en jarra para que ella permitiera guiarla.

— Yo… preferiría caminar sola. — el tiempo se le acababa.

A lo lejos se vio uno de los guardias que venia hacia Rin en un intento desesperado se escondió detrás de unos setos.

Que jovencita tan extraña. — pensó Inuyasha.

— Joven Inuyasha, es un placer tenerlo de vuelta.

Junto con él varias personas de la mansión se aglomeraban al su alrededor.

Este es el momento. Rin poco a poco se fue escabullendo aprovechándose de la conmoción por el recién llegado. Y corrió, corrió lo más rápido que pudo.

De repente Inuyasha se dio cuenta de que su humor melancólico había cambiado, algo en esa chica lo había hecho.

Rin continuo corriendo por lo que le parecieron horas, solo cuando se percato que estaba fuera de la urbanización donde estaba la mansión se permitió descansar. Se había escapado. ¿Y ahora que? No lo había pensado, no había un plan, ¿Podría ocultarse de Sesshomaru?. No, no creía que eso fuera posible. Probablemente él la encontraría y la enviaría a la cárcel. De una forma u otra ella estaba perdida, pero, necesitaba hablar con él, necesitaba hablar con Kohaku, alguien tendría que cuidar a la hermana Kaede en su ausencia y no había otro sino Kohaku.

Eran casi las ocho de la noche cuando Rin entro en la casa que guardaba todos sus recuerdos, una pequeña salita se abrió ante ella, y allí estaba Kaede, la única madre que había conocido.

Rin corrió hacia ella.

— ¿Esta bien? — busco por su cuerpo alguna señal que le indicara su estado.

— No te preocupes pequeña Rin.

— Perdóname — sollozo — yo he hecho cosas muy malas y ahora tu.. tu.. — no podía hablar.

— Deja de llorar — la reprimió Kaede — Yo estoy bien — movió sus brazos de un lado a otro.

— Pero yo te he dejado sola.

— No me has dejado sola, ayer vino un señor muy amable a conversar conmigo. Hoy enviaron a una chica a cuidarme.

— ¿Cómo? — pregunto Rin sorprendida secándose las lagrimas.

— Hoy en la mañana vino Kagome, me dijo que es enfermera y vino a cuidarme. En las noches Sango o Kohaku se quedaran conmigo, yo les dije que no era necesario.

— Disculpa, yo no quería interrumpir así que… — una voz desde la cocina hizo reaccionar a Rin —… soy Kagome. Soy enfermera y trabajo en el servicio de Home Care. Ellos me asignaron aquí.

— Yo… — no sabía que decir — Muchas gracias por cuidarla, ella es muy importante para mí.

— Tranquila. Para mi es un placer hacer esto. — su palabras eran tranquilizadoras — yo me encargare de ella, la acompañare al medico y de todo su tratamiento.

— Ves que no tienes que preocuparte por mi — la tranquilizo Kaede — tu solo ve y encárgate de estudiar, esta es tu oportunidad.

— Pero no tenemos dinero — espeto.

— Todo esta pagado — aclaro Kagome — y lo que faltara será cubierto igual.

Rin lloro. Era tanto. Kaede seria cuidada, tendría una oportunidad y ella estaba a punto de arruinarlo. Cuando Sesshomaru se enterara él retiraría todo el apoyo y la enviaría a ella a la cárcel. Tenia que irse a la mansión antes de que llegara.

— Me tengo que ir.

Kagome y Kaede quedaron un poco confusas por el cambio tan repentino de Rin. Ella le dio un abrazo a Kaede con todo su corazón, prometiendo que estaría pendiente de ella y que haría lo posible por venir a visitarla. Se despidió de Kagome y le dio un ultimo beso en la frente a Kaede antes de salir de la casa.

Rin comenzó a andar lo mas rápido que pudo.

— ¡Rin! — grito alguien detrás de ella.

— Kohaku — este la abrazo instintivamente — voy a matar a esos dos por lo que te hicieron tu no.

— Calmate, todo esta bien — intento tranquilizar al enfadado Kohaku— es mas, todo fue realmente bueno gracias a esto la Hermana Kaede tiene una enfermera que la cuida e ira a un hospital y…

— ¡No!, no esta bien si tu tienes que estar encerrada en esa casa.

— No seas egoísta por favor.

— Lo soy, lo soy porque no puedo soportar no verte.

— Yo vendré pronto.

— No lo entiendes Rin. No entiendes que yo no podre soportar estar alejado de ti. — Kohaku respirada agitadamente.

— Kohaku cálmate, yo no te entiendo.

— Te amo — los ojos de Rin se abrieron como platos — te amo desde el primer día que te vi, te he amado siempre y ahora que te vas no puedo soportar perderte.

Kohaku tomo en sus brazos a una sorprendida Rin, ella podía sentir su respiración. Él iba a besarla.

— Pero que bonita declaración de amor.

Rin se soltó de Kohaku instantáneamente, esa voz la conocía ella perfectamente. Tanto que todo su cuerpo se estremeció.

Ambos voltearon hacia donde provenía la voz y a Rin se le acabo el aire cuando lo vio. Era Sesshomaru. Él había venido a llevársela a la cárcel.