Gilderoy Lockhart no era un mal hombre. Al menos, él no creía serlo. No, todo lo contrario, embelesaba al mundo con sus heroicas historias, llenando de inspiración a los jóvenes magos y deleitando a las brujas con su encanto. ¿Y qué si nada de eso lo había hecho él? Las historias eran ciertas y quedando como el vencedor de cada una de ellas estaba la imagen de un hombre guapo y admirable – se acomodó un rulo mientras pensaba eso – y no cualquier tipo del que nadie había oído hablar.

Claro, nada de eso servía en estos momentos. Tenía que escapar lo antes posible o hasta ahí llegaría su legado y él no lo podía permitir. No había trabajado tanto solo para morir en una escuela. Los otros profesores lo estaban obligando a ir a la cámara secreta 'Merlín sabe dónde esté' y rescatar a quien quiera que se haya llevado el heredero. ¡¿Por qué no expulsaron al hombre si lo tenían delante de sus ojos?! Él no tenía idea, no es como si el adusto hombre sea muy querido por la población estudiantil o el profesorado. Todos sabían que él era el culpable.

Lamentaba la desaparición de los estudiantes desafortunados y esperaba que pudiesen salir con vida de aquello, pero Gilderoy no se quedaría para averiguarlo. Con prontitud, guardó todas sus pertenencias en su baúl – se había excusado con el resto unos minutos para prepararse antes de ir a la cámara – y se dispuso a salir del castillo sin mirar atrás. No estaba hecho para ser profesor de todos modos. Sin embargo, antes de que pudiese poner un pie fuera de su oficina, se encontró en la mira de una varita. Una varita que apenas permanecía firme gracias a un pedazo de cinta que la envolvía torpemente.

"¿A dónde va?" Preguntó un joven pelirrojo. 'Weasel' creyó recordar.

"Yo… verás, debo partir inmediatamente" dijo mientras intentaba abrirse paso.

"No puede irse a ningún lado, he oído a los profesores, ¡usted debe recatarlos!" el muchacho permanecía firmemente plantado, sin dejarlo avanzar.

"Muchacho, te recomiendo ir a esconderte ¿no deberías estar en tu sala común? Nadie está a salvo en este lugar"

"¡Lo sabía! Usted es un fraude ¿verdad? Y va a huir dejando a Harry y Ginny morir sin importarle nada. Cuando llegué a mi torre, escuché que dos estudiantes habían desaparecido y no encontré ni a mi hermana ni a mi amigo por ningún lugar, usted es el maestro de defensa ¡tiene que hacer algo!"

Gilderoy no escuchó nada más allá de la palabra fraude. Su rostro cambió radicalmente y asió su varita con fuerza.

"¿Dónde has oído eso? ¿quién anda comentando que soy un fraude?"

"Por favor, solo mírese, es obvio que no tiene idea de lo que hace... seguramente inventó todo eso o le robó las historias a alguien más"

"Tal vez tengas razón niño, pero ahora no te puedo dejar ir con ese conocimiento ¿verdad?" empezó a pronunciar el encantamiento obliviate cuando el menor se lanzó contra él y le arrebató su varita.

"No sé qué intentaba hacer, pero ahora mismo me acompañará a la cámara y rescatará a mi hermana y mi amigo de las garras de Snape" dijo el pequeño con furia, mientras guardaba su varita en su pantalón con la mano izquierda. Con la derecha lo apuntaba todavía con su propia excusa de varita.

"Y cómo se supone qué haré eso… ¿a menos que sepas dónde está la tan famosa cámara?" preguntó con burla, intentando mantener su dignidad. Se abrían paso hacia el pasillo sin aparente dirección. El niño dudó un poco y Gilderoy aprovechó la oportunidad para arrebatarle su varita.

Con una sonrisa maníaca, levantó exitoso el pequeño palo roto. El niño retrocedió un paso, asustado y él lanzó el hechizo. Todo fue muy rápido, escuchó un cuerpo impactar contra algo y ya no supo más.

Horas más tarde, Albus Dumbledore, quien regresaría al castillo tras haber protegido con éxito su cargo de director, se encontraría con la extraña escena de un niño y un adulto inconscientes en medo de un pasillo. Por ahora, los cuerpos seguirían inertes, sin ser molestados.


Harry lo logró. Después de intento tras intento fallido de abrir la entrada, un simpe "Ábrete" en pársel había funcionado. Mirando en retrospectiva, se quiso golpear por no haber probado eso en primer lugar, pero tenía asuntos más urgentes que atender. Se deslizó por el gran hueco que se había formado, resbalando por lo que parecía ser una tubería llena de telarañas. Reprimió una mueca mientras se quitaba una cuantas de la cara. Cuando llegó al final, corrió apresurado, tenía que encontrar a Snape.

"Sé que hay alguien por acá, seas quien seas debes saber que no hay nada que puedas hacer, muy pronto desaparecerá y yo habré absorbido toda su energía vital" fue lo primero que escuchó Harry cuando se acercaba a una gigantesca estatua. Se tensó, pensando que la voz se dirigía a él. ¿Sería la serpiente? Sonaba diferente, pero no se quiso arriesgar, después de todo, para él el pársel se escuchaba tal y como el mismo idioma que siempre había hablado.

Harry buscó en sus bolsillos algo, cualquier cosa, que pudiese ayudarlo a cubrir sus ojos. Sabía que no había nada, pero valía la pena intentar. Sus dedos se toparon con su yo-yo 'A menos que le rebote en los ojos no creo que ayude', desesperado, dejó aquello como un plan B. Cuando se estaba resignando, encontró los lentes que le dio Luna. Eran oscuros, podían funcionar. No teniendo nada que perder, se los puso, aunque se viera extraño con unos lentes con marcos – en forma de manos – color naranja neón. Sacó también el llavero en forma de gallo que Snape le había dado y, sintiéndose más preparado, continuó caminando.

Lo que encontró al acercarse más a la estatua lo detuvo. Ahí, a los pies de la gigantesca escultura, había una pequeña figura enroscada. Su piel pálida y porte enferma no impidieron que reconociera quién era.

"Malfoy" susurró.

Sus palabras alertaron al dueño de la voz. Segundos después de pronunciar aquello escuchó dos voces hablar al mismo tiempo.

"¿Quién eres tú?" preguntó una con sospecha.

"¿Qué rayos haces acá?" preguntó la segunda con enojo.

Harry se giró. Apareciendo detrás de una columna, se encontraba Snape. Sin importarle nada corrió a abrazarlo con alivio.


Severus había seguido al joven Malfoy a través de la tubería hasta llegar a una gran estatua. 'Salazar Slytherin' reconoció. Vio al niño sacar un cuaderno, pronunciar algo y luego caer como si fuese un saco de patatas. Poco a poco empezó a salir un vapor plateado de él y el pequeño cuaderno negro. El vapor empezó a formar una nueva figura. Severus se apresuró a esconderse detrás de una de las muchas columnas, debía analizar bien la situación. Miró hacia todos lados, buscando alguna señal del basilisco. Al no encontrar nada, volvió a mirar hacia la figura en formación. Tenía un aspecto familiar. Sintió que su corazón empezaba a latir más rápido. La voz comenzó a hablar, pidiendo que dejara de esconderse. Sabía que estaba ahí.

"Malfoy" escuchó un susurro.

Su cuello giró tan bruscamente que lo escuchó sonar. Parado frente al pequeño rubio estaba Harry. Harry, con algunas telarañas en el cabello y … '¿Qué rayos lleva puesto?', decidiendo ignorar los extraños lentes del niño, hizo su pregunta más importante. ¿Qué rayos hacía ahí? Ya no podía permanecer escondido, tenía que proteger al niño. Hizo su pregunta al mismo tiempo que la figura fantasmal. Severus notó brevemente que con cada segundo la figura se veía más nítida, antes de sentir los pequeños brazos que lo envolvían.

"Escuché a los profesores hablar, dijeron que habías desaparecido con dos estudiantes ¡ellos pensaban que eras el culpable!" empezó a hablar el chico. Severus colocó una mano su hombro. En la otra tenía su varita apuntando al joven que se formaba. Ya no podía ignorar que se trataba de una joven versión del señor oscuro.

"Ah, así que ahí te escondías. Bueno, ¿ahora qué harás? No sé quién seas, pero te aseguro que no hay nada que puedas hacer para salvar a tu querido estudiante.

Así que el joven Voldemort no podía reconocerlo. Eso podía jugar a su favor, podría atacar sin poner en peligro su posición como espía, si es que era necesaria en un futuro.

"¿Quién eres?" Harry preguntó sin tacto. Se había girado para encarar al fantasma.

La figura se burló.

"Hazte a un lado, niño, no eres rival para mí" miraba a Harry con suficiencia, enfocado especialmente en sus gafas naranja. "La moda sin duda ha cambiado mucho desde que me fui"

Harry no se quedó atrás, miraba a la figura sin miedo y apretaba fuertemente en un puño el llavero que le había dado al niño. Severus se permitió sentir un poco de alegría por ese hecho. Agarró su propio llavero en su puño izquierdo.

"¿Qué le estás haciendo a Malfoy?"

"Oh, el niño… Debo admitir que no fue mi primera opción, pero la niña que tenía mi diario al comienzo reconoció lo que estaba sucediendo y se asustó tanto que trató de deshacerse de mi preciada posesión, fue el chico quien lo volvió a encontrar, reconociendo al diario como uno que había visto en su casa"

Severus no bajó su varita en ningún momento. Su cerebro daba vueltas intentando averiguar cómo salir de la situación si ningún herido. Sostuvo a Harry firmemente, instándolo a mantenerse quieto.

La figura seguía hablando.

"… 'Oh, cómo quiero ganar el reconocimiento de mi padre' me decía una y otra vez, poco a poco fue confiando en mí, derramando su alma, fortaleciéndome sin tener ninguna idea. Luego de un tiempo, yo, reducido a un mero recuerdo, logré volver a ganar suficiente fuerza para tomar el control de su cuerpo en breves lapsos, al igual que con la tonta niña, haciendo que esparciese el temor en el castillo con el resurgimiento de la bestia, mi preciado basilisco, lástima que no logró ni una muerte"

"¿Un recuerdo?" Harry sonaba extrañado.

"Ya me había enterado por la niña de cómo fui derrotado por un niño, un simple infante" dijo con asco, continuando su perorata "La niña hablaba de este chico como si fuese un héroe, pero ya me encargaré luego de ese tal Harry Potter, por ahora, ustedes están en mi camino" y con eso, empezó a lanzar hechizos ofensivos. Severus notó que era la varita de Draco la que sostenía.

Los hechizos eran débiles, pero parecían hacerse más fuerte con cada segundo que pasaba. Severus realizó un escudo y movió a Harry detrás de él, mientras contratacaba. Harry también sacó su varita y empezó a lanzar algunos cuantos expelliarmus, queriendo ayudar, pero la figura lo esquivaba ágilmente.

"Eres Voldemort" gritó Harry cuando entendió todo y logró sorprender a la figura por un momento. Severus aprovechó para impactar una maldición que le dio en el pecho, pero no tuvo el efecto esperado en su todavía incorpóreo cuerpo.

"¿Cómo osas pronunciar mi nombre?" preguntó el autoproclamado recuerdo con evidente rabia. Había dejado de lanzar hechizos.

"Porque yo soy a quien buscas, yo soy Harry Potter, tú mataste a mis padres y no mereces mi respeto" Harry habló valientemente y Severus se tensó. El niño realmente necesitaba lecciones de sutileza. Lanzó el encanto para desarmar, volviendo a colocar la atención de la figura en él. La varita salió volando y Severus la sostuvo con triunfo.

El joven recuerdo, que miraba a Harry con ira desenfrenada, volteó a mirarlo irritado.

"Tal vez me venciste una vez… pero ahora morirás en mis manos, ambos morirán" Severus no pudo entender lo que dijo después, pero Harry se tensó.

"Está invocando al basilisco" le dijo el niño, agarrando su llavero con más fuerza y preparándose para regresarlo a su estado original. Severus hizo lo propio, mientras notaba a Harry acomodarse mejor sus gafas naranjas. 'Oh… los usa como protección' Severus comprendió. No sabía si funcionaría, pero aplaudió la creatividad de su protegido.

"Mantente detrás de mí" le dijo y juntos vieron cómo se abría la boca de la estatua y se deslizaba lentamente una gigantesca serpiente. Escuchó a Harry sisear al mismo tiempo que regresaba a su gallo a la conciencia.

"Intentaba ver si me escucha, pero el basilisco está completamente a merced de él"

"¡¿Qué haces?! ¿Cómo puedes entenderme, cómo puedes hablar mi lengua?" gritaba el recuerdo colérico.

"Sí, sí, soy un pársel igual que tú, supéralo" dijo Harry aplastando a su gallo para empezase a gritar.

Severus pensó por unos segundos que debían verse ridículos sosteniendo un gallo cada uno, en especial Harry con sus gafas neón. Guardó esos pensamientos para más tarde y se concentró en la gran serpiente. Su vista estaba clínicamente enfocada en su cola, evitando su mortal mirada. Los gallos empezaron a cacarear y oyó al joven señor oscuro gritar alarmado para que se detuviesen. La serpiente había empezado a retorcerse por todo el lugar, derribando columnas y todo lo que encontrase a su paso. Severus se agachó cuando un pedazo de concreto salió volando por su cabeza.

"Aaah" Escuchó a Harry gritar de dolor. Alarmado volteó a ver qué había sucedido.

Su corazón se congeló.

La serpiente se las había arreglado para impactar uno de sus colmillos en el brazo de Harry antes de caer sin vida.

"¡Harry!" grito mientras corría hacia el niño.

"¡Morirá!" gritó con deleite el recuerdo "tal vez se las hayan ingeniado para derribar al basilisco, pero el niño morirá con él" decía emocionado.

Severus lo ignoró. Intentaba apartar la gigantesca boca del brazo del menor, pero era demasiado pesada y los hechizos que lanzaba rebotaban en la espesa piel del animal. Estaba desesperado, no sabía qué hacer, rogó silenciosamente por ayuda a cualquier deidad que lo escuchara. Miró a Harry a los ojos con miedo, el niño se encontró con su mirada, sus gafas se habían caído en algún momento. Se veía pálido y parecía a punto de desmayarse, pero le sonrió. Severus sintió que unas lágrimas caían sin su permiso.

"Papá" susurró el menor antes de caer inconsciente.

Severus sintió que más lágrimas se arremolinaban sin control. Esa última palabra había tocado una fibra sensible. Durante los últimos meses se había encariñado tanto con el niño, que lo había empezado a ver como un hijo. Saber que Harry pensaba en él como un padre había hecho que su corazón salte. Con energías renovadas, volvió a intentar levantar la mandíbula que tenía el colmillo clavado en el pequeño brazo.

El canto de un ave lo sorprendió brevemente. Era Fawkes que traía en su pico al sombrero seleccionador. Lo dejó caer en el regazo de Severus, quien se limitó a mirarlo confundido. Levantó la prenda vieja y sintió que en su regazo caía algo pesado. Una espada.

Severus no perdió el tiempo y de un golpe removió parte de la mandíbula del basilisco. Extrajo el colmillo y revisó la herida profunda. Sabía que sus esperanzas de que Harry siguiese con vida eran casi nulas, pero no podía dejar de intentar cualquier hechizo de curación que se le ocurriese. Fawkes se posó a un lado y antes que Severus pudiese espantar al animal por distraerlo, notó que el fénix dejaba caer unas lágrimas en la herida.

'¡Lagrimas de fénix!" Severus sintió que su corazón volvía a latir ¡había esperanza! No había nada con propiedades más curativas que las lágrimas de fénix. A un lado, escuchó al joven recuerdo regocijarse en su victoria, mencionando que hasta el fénix lloraba la pérdida de su héroe. Severus sintió que la ira lo cegaba, sostuvo el colmillo que había herido a su protegido y se levantó.

"Pagarás por esto" fueron las primeras palabras que le había pronunciado al joven en toda la noche.

Sin esperar respuesta, se acercó al diario acurrucado junto a la figura maltrecha de Draco Malfoy y de una sola puñalada atravesó todas sus páginas. Vio asqueado cómo salía una tinta negra del objeto y se alegró de ver al recuerdo gritar despavorido mientras desaparecía.

"¿Profesor?" Harry se había vuelto a despertar y Severus se acercó con rapidez.

"Shhh… tranquilo, estarás bien" lo sostuvo.

"¿Lo logramos?"

"El recuerdo ha sido erradicado" confirmó.

"¿Malfoy estará bien?"

Como si hubiese sido convocado, el niño tirado a un lado gimió.

"Creo que sí, solo tiene unas cuantas heridas de algunos trozos de concreto, pero nada grave ¿tú cómo te sientes?"

"Como si una serpiente enorme me hubiese intentado comer" El niño sonrió, luego pareció recordar algo y miró hacia un lado "Oh…" se inclinó para levantar algo "Intenté lanzarle el yo-yo al basilisco cuando lo sentí venir por mi cabeza, se desvió lo suficiente como para morder mi brazo en vez de dejarme decapitado"

El pequeño yo-yo ahora estaba decorado con una ralladura irregular. Severus se preguntó como tan insignificante objeto pudo haber logrado desviar al animal, pero agradeció la extraña suerte del menor. Un ángulo diferente y ni las lágrimas de fénix hubiesen podido hacer algo. La imagen de un Harry fantasmal sin cabeza haciéndole compañía al Nick casi decapitado en la torre de Gryffindor pasó por su mente unos segundos.

"Podría repararlo" le dijo al menor, ayudándolo a levantarse.

"No, creo que así está bien. Es como una herida de guerra" sonrió el niño buscando algo más entre los escombros. "Oh, los lentes que me dio Luna sobrevivieron" dijo mientras se los volvía a colocar.

"Debí sospechar que tu nuevo estilo provenía de la señorita Lovegood" bufó.

Harry miró alrededor confundido.

"¿Señor?" Severus lo miró interrogante "¿Cómo saldremos de acá?"

Esa era una buena pregunta. Antes de que Severus pudiese contestar, Fawkes cantó. Con elegancia se posó frente a ellos y mostró su cola.

"Supongo que un paseo en fénix servirá"

Harry lo miró incrédulo "¿Quiere que lo agarremos de su cola? ¡lo desplumaremos!"

Fawkes emitió un grito ofendido y movió su cola, como enfatizando que podría con la misión de escoltarlos.

"Sobrevivirá, tranquilo, son criaturas sorprendentes"

Le indicó a Harry que agarrase una de sus plumas. Se acercó al joven Malfoy y lo levantó, no pesaba nada. Agarró otra de las plumas de Fawkes y le indicó que ya estaban listos. Sintió el viento contra su cara mientras se aproximaban con rapidez hacia la salida. Al parecer, esta vez el hueco de la tubería se había quedado abierto.

Mientras tanto, de regreso a la cámara de los secretos, en medio de los escombros, unas pequeñas pisadas se podían escuchar.

*Cacareo*

*Cacareo*

Dos gallos asustados se miraban uno al otro, saliendo de los rincones de donde se habían escondido. Los humanos los habían usado y se habían olvidado de su existencia. Miraron el desastre dejado y empezaron a explorar lentamente. Evitaron tercamente aproximarse a cualquier parte cerca de la serpiente muerta. En un rincón aceptable, encontraron un espacio decente para hacer un pequeño nido, serviría por el momento. Cansados, se acomodaron y cerraron los ojos.


Bueno y así va concluyendo la debacle del segundo año. En el próximo capítulo se dirán los detalles sobre qué pasó con Ginny, Ron y Lockhart. ¡Gracias por leer y comentar! :)

Para los que comentaron: No está en mis planes abandonar la historia. Empezó como una idea fugaz en mi cabeza, pero le he agarrado cariño y tengo algunos planes en mente.